Lo sé. No te encanta la palabra “negocios” pero tenés un deseo urgente de huir de donde estás. Te corroe la necesidad de detener la calesita abrumadora de la rutina en el trabajo y no sabés por dónde empezar. Entonces, en esos ratos libres que te deja el agobio, usás Google como una ventana para encontrar la puerta de salida. ¿Descubriste que internet te ofrece cientos de oportunidades de negocios? Si algo recuerdo de ese momento en mi propia experiencia vital es la recurrencia de una pregunta: ¿Cómo saber cuáles son verdaderas oportunidades y cuáles son espejismos? Porque estás cansada de tu trabajo pero… tampoco querés dar un salto al vacío en plan kamikaze.

Tampoco es que en este post esté la verdad revelada para liberarte de las cuatro paredes de tu oficina. Pero… luego de encontrar mi propio camino para emprender en internet quiero compartir contigo las tres únicas ideas válidas que producen ingresos en internet porque yo misma -que no tenía experiencia previa alguna- las he ido probando.

 

Negocios desmesurados.

 

Acá viene el chiste. Es probable que este blog no se parezca a ninguno de los que contienen información sobre negocios en internet. Casi tengo la certeza de eso. Porque este blog no está enfocado en crear la ilusión del mundo online como una “tierra prometida” en la que podés desembarcar para vivir de la abundancia de la naturaleza.

¿Para qué mentirte?. Tener un negocio propio y más en internet, tiene muchos beneficios asociados, como la libertad de horarios y la desaparición de barreras geográficas. Sin embargo, si lo que te seduce de los negocios online es la imagen fantasiosa de una vida en  la que apilás millones trabajando dos horas al día… vamos mal. Solo escribirlo me causa asombro.  ¿Realmente creés que se puede levantar un negocio -cualquiera sea- con 120 minutos diarios? ¿No te suenan las alarmas de la intuición cuando leés algo así?

 

El primer año de un negocio online es demandante. Hay mucho por hacer:

 

  • Decidir qué vas a vender y a quién.
  • Crear una web – pensar si vas a escribir un blog.
  • Crear perfiles en las plataformas sociales.
  • Diseñar un plan de contenidos para compartir
  • Ser activo en la búsqueda de comunicarte con potenciales potenciales clientes o clientes actuales.
  • Crear confianza y mantenerla. Porque de nada te sirve todo el esfuerzo si tu propuesta no es confiable.

 

Y sí: leíste bien. Escribí: “decidir qué vas a vender”.  Porque en el mismo momento en el que ponés un pie dentro del espacio de los trabajadores por cuenta propia, sos un vendedor.  En este punto me dulcifico: se puede aprender a vender y además, podés hacerlo siendo fiel a tu estilo personal y sin obligarte a hacer o decir cosas que tensionen tu moral.

 

3 negocios para cambiar la pisada.

 

No importa cuánto leas. Al final de cuentas, toda la información posible sobre los negocios en internet,  puede sintetizarse en tres ideas para vender:

  1. Productos físicos (propios o ajenos)
  2. Información/conocimiento (este sí: es deseable que sea propio pero se puede vender el conocimiento ajeno también)
  3. Tus horas de trabajo  haciendo por otros lo que podrías enseñar.

Pará de contar. Ponele la mística que quieras, pero todo se reduce a estas dos opciones: docente, coach, afiliado, escritor, diseñador,

Y en definitiva, aunque nadie enfatice en eso, sos un educador. Así vendas tampones o tornillos, tu posición desde todas las plataformas en las que te expreses o promociones, es educar a la audiencia. ¿Por qué?

Porque los seres humanos nos interesamos en lo que conocemos y comprendemos (no sé si recordás el temita de la fluencia verbal). También porque necesitamos el “empujoncito persuasivo” para decidirnos. No porque los consumidores seamos “tontos” sino porque solemos ser perezosos y cuando hay mucho de donde elegir… más pereza nos da.

Si querés invertir tu dinero sabiamente, invertilo en aprender cómo transformarte en ese educador que necesitás ser. También hay otra opción: que tengas los medios para contratar a quien hago esto por vos. Ahora,  te hago una preguntita incómoda: ¿cómo vas a saber si “ese otro” está haciendo el trabajo que vos necesitás que haga? Me lo temía. ¿Ya llegaste a la convicción de que educarte es el primer paso?

Por si te estás peguntando ¿educarme para qué? Te respondo inmediatamente.

 

1- Vender productos físicos propios o ajenos.

 

Ya sea que tengas el talento de producir con tus manos o la gracia para descubrir el talento de otras personas y hacerlo visible al mundo,  necesitás aprender a ofrecer persuasivamente estos productos. Punto. No. No hay otra opción mi santa. Encontrarás la medida justa de todos los componentes de tu fórmula pero antes, tenés que conocer los secretos de la persuasión.

¿Qué podés vender? ¡Lo que se te ocurra? Nuevo o usado. Innovador o clásico. Desde comestibles orgánicos de los productores de la Patagonia hasta rascadores de espalda de Amazon, no tenés un campo limitado. ¿Alguna vez escuchaste “cada loco con su tema”? Creéme que en esto de los negocios hay temas para todos los locos. Y compradores también.

El asunto viene siendo que, más importante que el producto seleccionado para vender es tu capacidad de transformarlo en una oferta atractiva para tu audiencia. Claro, eso asumiendo que tengas una audiencia. Si no, el trabajo previo es construirla.

 

2- Vender información/conocimiento.

 

Gran duda: ¿querés vender información o conocimiento?  Lo sé. ¡Qué ganas de complicar las cosas! Para facilitarte un poco el panorama empecemos con lo básico, las definiciones:

1- Llamamos “información” al contenido que cambia el estado de conocimiento de un sujeto. No necesariamente implica un cambio elemental en la persona que la recibe. Sabe algo más. Pero no necesariamente adquiere la capacidad de aplicar esa información para obtener resultados que lo beneficien.

2- El conocimiento es otra cosa. Cuando le ofrezco a otra persona “conocimiento”, le estoy ofreciendo las herramientas para que aplique lo aprendido a la situación concreta o para cualquier otra situación en la que pueda ser aplicado o adaptado.

Podés vender ambos en diferentes momentos y para diferentes públicos o para el mismo público en diferentes momentos de su relación con tus productos. ¿Te gustaría empezar por acá? Te invito a leer: Tu primer infoproducto.

 

3- Vender servicios.

 

Quizás ésta sea la opción más simple y la más compleja para comenzar. No, no estoy consumiendo sustancias que me alteran el juicio. Te explico un poco mejor:

  • Es la opción más simple para comenzar porque es la más “inmediata”: no necesita que pienses y escriba un producto digital. Con una página de presentación y un enlace a una pasarela de pago, estás en condiciones de comenzar.
  • Puede ser muy complejo al inicio ponerle precio a tus horas y límites a tus servicios. Saber cuánto cobrar y hasta dónde llegar con tu oferta seguramente te lleve algunos ajustes hasta que encuentres “tu” fórmula ideal. Ojo. Cuando digo “fórmula ideal” no me refiero a una receta mágica sino a un estado en el que sientas el respeto y la valoración de tu trabajo.

 

Si , ahora que estás dispuesta a ser una mujer de negocios, querés tener una referencia para ponerle precio a tus horas, te presento la “Calculadora Freelance”. Por un momento quiero que ignores que está pensada para ser usada con una moneda específica (euros) y que la uses como herramienta más allá de ese detalle específico.

 

Ser una mujer de negocios.

 

Hacé tus cuentas. Porque no se trata de decir “emprendo” y aventurarte a ver qué pasa.  Además tenés la posibilidad de hacerlo en compañía porque en la comunidad desmesurada son miles las mujeres que tienen los mismos deseos que vos. Y se preparan para hacerlos realidad.  ¿Te animás?

 

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