Hay palabras que crean vínculos para siempre y otras que los destruyen. Hay palabras que te hacen sentir cómoda y segura. Y otras que no deberían ser pronunciadas nunca. Hay palabras que traen consigo prosperidad y otras que cuestan caro. Muy caro. De esas palabras vamos a hablar en este post, de las que cuestan caro y no deberías usar en tus textos. Te cuento los 5 errores que enfrenta un emprendedor cuando quiere escribir para emocionar, persuadir y vender.

Reconozcamos cada error y… ¡evitémoslos!

 

5 errores que enfrenta un emprendedor.

Hablemos de errores al emprender. Al menos  de esoss 5 errores que enfrenta un emprendedor que escribe y pretende con estos textos vender sus productos y servicios. Amén de hacer visible su marca y destacar entre la multitud. Como si fuera poco diseñar y crear, un día te enterás de que todo lo que hiciste tiene poco sentido si no sabés cómo comunicarlo.  No es una falsa plaga del apocalipsis que dibujan los amarillistas de internet. Pronto, muy pronto, descubrís que es cierto. Que la capacidad de decir con elocuencia es una de las habilidades que tendrías que haberle pedido a los Reyes Magos.

Resulta que no la pediste y ahora estás remando en dulce de leche. Escribiendo textos a los que nadie responde, con menos capacidad de interacción que un molusco y buscando por todos lados cómo solucionar este pequeño inconveniente que tiene tu negocio estancado.

Relax. Llegaste al espacio de las palabras que emocionan, persuaden y venden. Comencemos a poner orden en el caos de tus textos con cinco mejoras que podés implementar inmediatamente. No luego de un curso de un mes. No mañana. Today. Hoy, por si te quedaron dudas.

 

 

5 errores que enfrenta un emprendedor que escribe y vende.

 

Nadie está libre de errores. Nadie. Y que me lo discuta quien quiera y tenga tiempo de discutir. No hay forma de vacunarse contra la equivocación ni aún cuando tenés amplio conocimiento de un tema y muchos años de práctica. Escribir para vender es -entre otras cosas- un proceso de experimentación constante.

¿Por qué? Porque las audiencias se sofistican con rapidez. Estamos tan cansados del ruido que practicamos la forma más salvaje de ignorancia selectiva. Porque luego de unas semanas de investigación, vas a estar hasta los codos de que te repitan las mismas cosas en diferentes formatos. Y quizás por muchas cosas más que no vienen al caso. Lo cierto es que desde el momento en el que decidas ser tu propio gestor de contenidos,  el aprendizaje no se detiene.

Sin embargo, existen algunos trucos sencillos que pueden implementarse y 5 errores que es posible evitar sin tener que hacer otra cosa que leer este post y sentarte a escribir el tuyo luego.  ¿Vemos cuáles son?

 

  1. El tono.
  2. La sintaxis.
  3. Las expresiones superlativas.
  4. Los adjetivos subjetivos.
  5. Las frases hechas.

 

1- El tono.

 

Elegí la más compleja de las equivocaciones para comenzar. Porque es la más frecuente y la menos técnica, al menos  en sentido riguroso. El tono de un texto es la experiencia emocional que se lleva el lector al leer.  Depende de muchos factores: la elección de palabras, el uso de signos de exclamación o interrogación, el ritmo de los enunciados, el uso de recursos de estilo. Como verás, es un tema lejos de la banalización online.

Sin embargo, hay algo que podés hacer al escribir para ser consciente del tono de tus textos: vigilar tu estado de ánimo al escribir. Cuando escribimos por obligación, compromiso o aún porque es parte de las tareas del día, tendemos a escribir mecánicamente.  Cedemos el control de las elecciones emocionales a nuestro sistema automático de procesamiento mental, que ya tiene aprendida una mecánica para cumplir con estas obligaciones.

Nadie te dice que vayas a escribir sintiendo en la espina dorsal cada palabra. Pero, podrías permanecer más atenta a los detalles y allí, en el momento en el que se impone un signo de exclamación e incluso un emoji, usarlo. ¿Es efectivo el método? Casi. Quienes te conocen o quienes sean más sensibles van a intuir si tu estado emocional no es el más entusiasta pero tu audiencia en general, seguramente no se resiente con el matiz.

 

2- La sintaxis.

 

Otro tema espinoso en estos 5 errores que enfrenta un emprendedor al escribir. Si me preguntaran qué me pone más nerviosa, si las faltas de ortografía o los errores de sintaxis, no tengo duda. Las segundas son un atentado a la comunicación. Mi purismo del lenguaje llega hasta el punto en el que nos permita comunicarnos con fluidez. Nada -pero, nada- atenta con más furia contra el entendimiento que un texto sin puntos, comas y demás signos gramaticales. Si tenés dudas sobre este tema, te invito a leer: Mejora tu estilo de escritura.

 

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3- Las expresiones superlativas.

 

Soy la emperatriz de la desmesura pero… si hay un espacio en el que la desmesura no tiene espacio es al escribir con el propósito de vender. Usar adjetivos o expresiones exageradas que no tienen el aval de los datos o los testimonios son como el ruido de la lluvia. Decir que tenés “el mejor servicio” o una “propuesta de máxima calidad” es tan hueco como no decir nada. Las personas no creen en lo que vas a decir. Claro que no creen: estás vendiendo. Con suerte, creen en la recomendación de un amigo. Seguramente, creen en lo que ellas mismas se dicen sobre los productos o los servicios.

 

Antes de gastar millonadas en la imagen de marca, enfocá tu energía en crear un movimiento: que las personas crean en lo que tenés para decir porque es lo que ellas mismas hubieran querido decir.

 

4-  Los adjetivos subjetivos.

 

Los adjetivos están cargados de subjetividad. Todos los adjetivos: elegir uno y no otro que tienen connotaciones similares, ya es una señal de subjetividad. Sin embargo, cuando escribimos para describir nuestros productos y servicios tenemos que minimizar al máximo esta subjetividad. ¿Es posible anular el tono subjetivo? No. Tampoco pretendemos tanto.

La idea es la siguiente: una persona que quiere realizar una compra online, no puede acceder al producto con otro sentido que la vista. No puede tocarlo, olerlo, saborearlo. En ese proceso, tus textos tienen que ayudar al cliente potencial a acceder a través de las palabras a los sentidos anulados por la virtualidad.

Por otra parte, tenés que tener especial cuidado de que tus prejuicios o creencias no boicoteen tus obejtivos. Tanto el adjetivo “barato” como el adjetivo  “caro” son altamente subjetivos. Dependen de tu comprensión del mundo, de tu relación con el dinero y de la necesidad que tengas de un producto o servicio. ¿Te sugiero algo? No los uses.

 

4- Las frases hechas.

 

Si existe, entre estos 5 errores que enfrenta un emprendedor, algo más nocivo para tus textos que los superlativos son las frases hechas.  Palabras como integral, general, calidad, único, exclusivo, no dicen nada para un consumidor actual. No es por las palabras en sí mismas sino porque los lectores se sofistican y están cansados de escuchar una y otra vez:

 

  • Transformar tu pasión en un estilo de vida.
  • Encontrar tu diferencia.
  • Ser auténtico.
  • Ofrecer un servicio de calidad inigualable.  

 

Cómo notarás son expresiones que vas a encontrar una y otra vez en el mundo online. Por eso mismo, están vacías de significado para una muy alta porción de los receptores.

 

5 errores que enfrenta un emprendedor… ¿o una emprendedora?

 

Las cuestiones de género, merecen un capítulo aparte entre los 5 errores que se enfrenta un emprendedor.  ¿Tus textos están escritos en femenino o en masculino? ¿Nunca habías pensando en esto? Quizás es momento de que lo pienses ya que tiene estrecha relación con la adecuación de tu relato al cliente ideal. Por ahora, lo dejamos descansar y ya tendremos tiempo de retomarlo.

Te cuento que podés escuchar este contenido a través de este enlace: Lo que no tenés que decir.  No es el mejor audio del mundo pero… quizás prefiera escuchar estas ideas con la voz desmesurada. Antes de irte contame cuál de estos errores te sorprendió y cuál de ellos te crispan los nervios en la escritura. Te escucho atentamente en los comentarios.

Autor

3 Comentarios

  1. Hola Paula, hace tiempo que no te dejo un comentario. Lo que no significa que no te lea, lo hago y ni imaginas con qué placer devoro tus textos.
    Aunque mi finalidad como Blogger no es ser pro, me gusta hacerlo como si lo fuera, definir bien mi estilo. Mi cocina es personal y llena de sentimientos, por eso cuando escribo un post, no puedo evitar contar mis historias llenas de vivencias más o menos amenas. Sé que a veces gustan, otras no tanto, es normal, nunca se puede llegar a todos. Pero curiosamente, y aunque tu trabajo no tiene nada que ver con el mío, siempre te tengo muy presente, aprendo mucho contigo, me gusta tu desmesura y me encanta tu trabajo.
    De este post en concreto me llevo algunas buenos consejos e ideas, que hoy mismo pienso poner en práctica.
    Gracias por hacerlo tan bien y por regalarnos tu sabiduría con tanta generosidad.
    Un beso.

  2. Hola Paula!! me encantó este texto.
    Te cuento que soy Counselor, no vendo productos pero sí ofrezco un servicio, específicamente un “servicio de escucha”. Justo hoy me tocó renovar el hosting y el dominio de mi página (chino mandarín para mi) y le decía a mi diseñador que prefería mantener la página aunque todavía no tenía definido el rumbo que le quiero dar. Siento que tengo que darle un impulso y hacerla rodar con fuerza pero todavía no tengo en claro el cómo. Desde hace unos años mi carrera profesional fue tomando un rumbo inesperado y así se fueron abriendo muchos frentes de interés que me permitieron encontrar un enfoque profesional que incluso me abrió las puertas a la docencia.
    Lo que siento es que necesito un modo -o un medio- que me permita amalgamar todos mis conocimientos, habilidades y experiencia y ponerlos a jugar a favor de la construcción de mi impronta personal.
    Por el momento, la escritura ha sido ese medio, pero me siento un poco atrapada y recurrente tanto en los temas que escribo como en el estilo.
    Gracias por estos tips, me resultan muy útiles, especialmente el último, la cuestión de género a la hora de la escritura. Me resulta muy engorroso escribir en masculino y femenino, ya que apunto a ambos géneros. Mis textos se vuelven engorrosos cada vez que tengo que explicitar cada uno… me hago un lío que no tenés idea – o sí! jaja-.

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