Vos también podés hacer la diferencia en tu educación en solo 30 días.  Leíste 30 días y se te congeló el alma.  ¿De dónde querés que saque 30 días Paula?  Estoy convencida de que podés disponer de 90 minutos durante treinta días solo para vos. El tema es que quieras usarlos para aprender. Porque antes de pensar si quiera en ponerte a leer, tenés que descubrir si tenés las 5 fortalezas para emprender online.

Ojo. Quiero que pienses en algo. Nadie dijo que tenés que encontrar 90 minutos de un tirón en tu rutina diaria… Quizás, en tu caso personal, pueden rendir lo mismo tres sesiones de 30 minutos. O cualquiera de las otras combinaciones que la creatividad te dicte.

¿Seguís con dudas? Te doy ejemplos:

  1.  Tus trayectos: si te movilizás hacia tu trabajo disponés de unos minutos -para algunas más, para otras menos- en los cuales podrías abstraerte escuchando un archivo de audio. Ya sea en tu propio auto o en un transporte público, la decisión de qué escuchar es única y exclusivamente tuya.
  2.  Tu momento de almuerzo: explicale a tus compañeros de oficina que vas a prescindir de la charla de cocina y todos sus profundos encantos porque durante 30 días vas a dedicarte a aprender algo nuevo en esos minutos. Y si no sos tan protocolar, te borrás sin más. Si te extrañan te buscarán.
  3. En las esperas: la sola idea de “hacer cola” me produce convulsiones. Pero… las esperas existen y están allí poniendo a prueba tu capacidad de practicar la vacuidad mental. Mientras hacés un trámite o esperás en el club a que termine la práctica de tus hijos… tenés un ratito para aprovechar.

Sin pasarme de gráfica te cuento que se me ocurre otro espacio en el cual mientras pensás en la eternidad del cangrejo y leés las etiquetas de los cosméticos, podrías escuchar una formación tan extensa como tu necesidad fisiológica lo amerite.

 

¿Materiales necesarios?

 

– Uno de esos dispositivos móviles que posiblemente tengas o podés pedir prestado por un rato (en el que previamente hayas descargado el audio o video en cuestión)

– Una desmesurada dispuesta a enseñar cómo valorar tus fortalezas para hacer de ellas tu diferencia online.

Pero mirá qué casualidad. Si vos ponés el dispositivo móvil, yo conozco una desmesurada dispuesta a enseñar.

De hecho, todos estos momentos y quizá alguno más que no estoy recordando fueron utilizados por una desmesurada que conozco para acosar su cerebro con la información que necesitaba y no por ser menos tradicionales que un aula o una tarde en la biblioteca dejan de ser efectivos.

Y si no hacé la “gran Cristina” (una de mis alumnas) y escuchás audios en la ducha.

 

¿Y tus 90 minutos de aprendizaje diario?

 

En el post anterior, te invitaba a dedicar tus primeros 90 minutos de lectura a mi ebook “Otro pez en el agua”. Hoy te voy a proponer el desafío de encontrar otros tantos minutos para escuchar la clase abierta: “Hacé de tus fortalezas tu diferencia online”

 

Hacé de tus fortalezas tu diferencia online.

 

No me creo el cuento de los “defectos” y las “virtudes”. Es uno de los temas que maduró temprano en la conciencia desmesurada. Si practicara ejercicio aeróbico con la misma frecuencia que practico la introspección otra sería la historia con mis partes blandas. Pero se da el caso de que a mí me va ejercitar transpirando menos y siento que eso de tener “defectos” y “virtudes” no es convincente.

Es más, apenas rascando un poquito, podría decirte que mis supuestas virtudes no están lejos de mis supuestos defectos. Ser desmesurada no es en sí mismo una fortaleza. En ocasiones, puede tornarse una virtud (porque no tengo límites) y en otras ocasiones como un defecto (precisamente porque no tengo límites)

 

¿Fortalezas y debilidades?

 

En ese sentido, no observo a las personas como seres con virtudes y defectos sino como seres con características que, pueden ser fortalezas o debilidades según la energía con la cual se enfoquen en las situaciones.

Lo sé. Es un juego mental. Pero concebirte de esta forma te ayuda a comprender que no es que “seas perezosa” sino que frente a ciertas situaciones se te evapora la energía. Pero que esta misma tendencia a actuar con parsimonia hará que respondas con tranquilidad a situaciones en las que otras personas se desesperan.

Así que quiero que comprendas esos aspectos que no te gustan también como posibilidades. Y los que te gustan son muy potenciales pero también tienen sus aristas filosas.

 

5 fortalezas para emprender online.

 

Independientemente de las características que mencioné en la clase, quiero compartir contigo algunas fortalezas más.

 

1- Entusiasmo:

 

Una emprendedora próspera es una emprendedora entusiasta y con energía: energía física y emocional. Si sos de esas mujeres que tiene alegría para regalar es una fortaleza de la cual podés sentirte orgullosa porque sin duda, va a ser uno de tus diferenciales en online. Lo vas a expresar con tu imagen y sin duda, vas a inspirar.

 

2- Capacidad de colaboración:

 

Tu capacidad de conectarte con otros para ayudarlos y trabajar tendiendo redes es una  gran fortaleza. Una de esas que  puede hacer tu diferencia online. Cuando comprendés que “cooperar” es más importante que “competir” encontraste la llave maestra del dichoso “networking”. Y del crecimiento progresivo en colectivo. Si es tu caso, cultivá esta fortaleza con orgullo.

 

3- Curiosidad:

 

Las mujeres curiosas tienen alma emprendedora aunque trabajen en corporaciones. La curiosidad es una de esas fortalezas que te pone en posición de indagación y aprendizaje permanente y te permite diferenciarte porque, si hay algo que percibo es que las personas curiosas, “se mueven” y el tema del “movimiento” es uno de los pilares de la visibilidad online.

 

4- Flexibilidad:

 

La capacidad de adaptarte a los cambios vertiginosos es una fortaleza a la hora de diseñar cualquier proyecto. Si estamos hablando de un emprendimiento online, ni te cuento lo importante que es tu capacidad de acomodar el cuerpo a los cambios. Si sos de las que se resiste a las transformaciones… yo que vos miro para otro lado, porque esto, es vértigo nena.

 

5- Consistencia:

 

Si sos responsable, perseverante y coherente, entonces tenés más que una gran fortaleza. Es un combo de fortalezas para emprender el proyecto vital que te propongas. Te asombraría cuántas personas abandonan un paso antes de conseguir lo que quieren. Si sos de las consistentes, no vas a permitirte nunca esta renuncia.  Porque además de tu capacidad de perseverar para vos es importante la coherencia entre lo que querés y lo hacés. Congrats. Sos una emprendedora.

Claro, este panorama es apenas una mirada general en un tema que tiene mucha tela para cortar. Ponele que hoy te levantaste con ánimo reflexivo y querés profundizar en la búsqueda de tus fortalezas. Quiero ayudarte. No solo porque es la mejor decisión que podés tomar (los emprendimientos que no parten del “ser” rara vez crecen y se desmesuran) sino porque es mi compromiso ayudarte a encontrar el camino hacia tu propósito con la herramienta más poderosa que conozco: las palabras.

 

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