Cuando estás en la búsqueda activa de posicionar tu negocio online  o de ampliar la visibilidad de tu blog de marca  hay una verdad sin discusión: deberías crear buenos contenidos. Contenido diseñado específicamente para atraer las personas que te interesan y repeler a ese tipo de cliente difícil o mezquino que no querrías jamás.  ¿Estamos de acuerdo? Entonces, abrí bien los ojos a estos 7 errores de marketing de contenidos que matan tu emprendimiento. Porque no hay mejor forma de acelerar el camino hacia los resultados que te mantienen en vela que escribir contenidos muy bien pensados.

 

7 errores de marketing de contenidos.

 

Si los contenidos brillan por su ausencia en tu proyecto… es momento de que frenes cinco minutos y reflexiones sobre cuál es la estrategia de tu negocio online o de tu blog de marca.

De pronto, centraste todos tus esfuerzos y recursos en diseñar la  imagen de tu emprendimiento. Suele ser uno de los errores de las emprendedoras creativas, endulzarse con formas, colores y texturas  y olvidar que tras la forma, tiene que existir una sustancia que te identifique.

La identidad es la clave mi santa. En todo.

Dicho esto, veamos cuáles son esos 7 errores de marketing que tenés que evitar para no dar por perdido todo tu esfuerzo antes de los primeros 12 meses de vida de tu proyecto.

 

1- Olvidar que el posicionamiento comienza con la educación.

 

Como lo estás leyendo.  Posicionarte es educar a tus clientes potenciales. Si querés consolidar tu estrategia como negocio, tenés que tener muy claro qué canales de comunicación estás utilizando o vas a utilizar para seleccionar qué tipo de contenidos vas a diseñar y dónde los vas a hacer visibles.

En el momento en el que olvides que el proceso de persuasión es educacional y tus textos se transformen en puro testimonial, los perdiste. Perdiste el interés de las personas que no encuentran ni variedad ni información útil en tus contenidos.

¿En qué necesita ser educado tu cliente potencial?

La respuesta más obvia es: en los beneficios de tu producto o servicio. También en sus características y los aspectos diferenciales respecto a la competencia.  Muy importante también  es darle contexto al precio de tus productos o servicios.

 

2- No darle contexto al precio de tus productos o servicios.

 

En definitiva, educar a través de tus contenidos, no solo tiene el beneficio de posicionarte. Como valor añadido, una buena campaña de marketing de contenidos tiene el añadido de contextualizar el precios de tus productos o servicios.

Lo que tenés, no es para todos. Ni tu marca es una más en el mar de marcas que compiten por la atención de la audiencia. Entonces… tus precios tampoco están pensados para todo el mundo y claro, todos los contenidos que produzcas -gráficos o textuales- tienen que expresarlo.

Pequeño detalle. Quiero que pienses en esto: ¿a quién atraigo si promociono mi producto con una foto mal tomada con el celular en la mesa de mi comedor? ¿A quién atraigo cuando mis textos solo destacan “barato”?

Luego, no tenés derecho a emitir queja de los clientes que te lleguen. Como decía mi abuela María: “la culpa no la tiene el chancho sino quien le rasca el lomo”. Y vos verás como te cabe este refrán.

 

3- Centrar tus contenidos en la opinión de “los cercanos”.

 

Lo voy a decir lo más claro que me sea posible: tu familia y tus amigos te quieren pero no tienen ni idea de marketing digital.  Salvo que alguno de ellos trabaje para Hubspot,  escucharlos te distrae más de lo que te enfoca.

¿A quiénes tenemos que escuchar?

Exacto: a tus clientes. Y creéme, vas a tener que desarrollar la habilidad de leer entrelíneas porque los clientes, tampoco dicen exactamente lo que piensan.

 

4-  Hacerte el inteligente con tu cliente.

 

Este es un asesino en serie que ataca especialmente a quienes tienen formación académica muy específica.  La mayoría de los profesionales que comienzan con una estrategia de marketing, crean contenidos para ser leídos en el aula magna de la universidad.  ¿En serio? ¿A quién estás queriendo impresionar?

Quiero que recuerdes esto: si tus clientes te necesitan es porque no tienen formación en el tema. Si tuvieran formación en el tema no serían tus clientes, serían tus colegas. Y que yo sepa… no van a ser tus colegas los que compren tus servicios profesionales.

Escribí contenidos pensando en el “grado cero” de la comprensión de un tema. Esto no significa subestimar el entendimiento de tus lectores sino tener claro cuál es el primer punto del recorrido que tienen que realizar.  Conducirlos en ese recorrido, es la educación de la que hablamos en el segundo punto.

 

5-  Presbicia del marketing de contenidos.

 

Cuando estamos empezando podemos perder la visión próxima de nuestra estrategia de marketing.  Es una forma de la presbicia del marketing de contenidos: somos incapaces de enfocar con claridad porque estamos anclados en la costumbre.

En ese sentido,  parte del proceso de creación de contenidos supone evaluarlos. Ver qué está funcionando y qué no. No estás jugando a ser emprendedora. Tu negocio tiene que vender y para vos, tener idea de las dichosas conversiones -de lectores a suscriptores, de suscriptores a clientes- es tan vital como respirar.

¿Por qué insistirías en una estrategia que no te funciona perdiendo tiempo y dinero? ¿Por qué aferrarte a escrbir un blog -con lo que eso significa de trabajo- cuando tu audiencia está en Youtube?

Si es necesario ponerte lentes para leer de cerca mi santa, hacelo. Te lo dice alguien que detesta las métricas pero reconoce lo necesarias que son para que tu negocio online  o tu blog de marca funcionen.

 

6- Ignorar el poder de los títulos.

 

Si el contenido es el rey del marketing, los titulares son el príncipe heredero. No importa cuánto trabajo y enfoque tengan tus textos. Si tus titulares no son “clickeables”, tus contenidos nunca llegan a su destinatario. Punto. No busques el “pero”. No lo hay mi ángel.

El 50% de tu tiempo tiene que estar dedicado a pensar en los títulos que atraigan a tu audiencia. Es uno de los indiscutibles de tu marketing de contenidos: tenés que crear el gancho.  Leíste bien: no escribí “deberías. Fui más tajante que eso. Tenés que crear titulares que enganchen a tu cliente ideal. El resto fluye.

 

7- El efecto “arbolito de Navidad”.

 

Quizás la metáfora tenga un matiz cultural que amerite explicación.  Por estos lares se dice que alguien “parece un arbolito de navidad” cuando viste todo lo que está a la moda.

Vos me preguntarás: ¿qué tiene de malo eso Paula?  No tendría nada de “malo” si no se lo pusiera todo junto.  No estamos hablando de un árbol de navidad nórdico. Estamos hablando el árbol de navidad lleno de colores y luces. Eso.

¿Cómo se expresa este efecto en el marketing de contenidos?

Cuando todo lo que está de moda tiene espacio en tu estrategia de contenidos. O cuando aplicás en un texto todos los trucos de persuasión que aprendiste.  También cuando saturás de imágenes o de efectos en tus redes sociales. Los gráficos tienen que ser el apoyo de tu mensaje, no tu mensaje en sí mismo.

No te vistas con todo lo que promueven los gurús de turno sin pensar en la relevancia que tiene para tu negocio específico, en su contexto específico.

 

En terminando…

 

¿Querés complementar estos 7 errores de marketing de contenido aprendiendo cómo escribir para atraer los lectores que estás esperando?  Te sugiero leer: 7 estrategias de escritura online. Porque la única herramienta infalible para tu negocio es la palabra y vos, vas a apropiarte de ella.

 

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