Afortunadamente, aprender es uno de los potenciales humanos. Aprendemos de nuestros errorres y las lecciones aprendidas despejan el horizonte y alivian la carga. Cuando estamos emprendiendo, ser receptiva al aprendizaje que llega con la experiencia es fundamental. Por eso, con estas 7 lecciones para emprendedoras desmesuradas, quiero compartir contigo el aprendizaje de un año intenso.  De esta forma, tenemos la oportunidad de compartir la forma de pensar, sentir y vender. ¿Comenzamos?

 

Lecciones para emprendedoras

Lecciones para emprendedoras.

 

Las siete lecciones para emprendedoras que hoy escribo se sintetizan en apenas unas líneas. Sin embargo, cada una de esas líneas expresa vivencias muy cargadas de emociones. Entusiasmo, estallidos de bronca, momentos de mucho abatimiento y también de mucha felicidad. No te dejes engañar por la aparente simplicidad de cada una de las formulaciones, tener presente al menos una de ellas, puede cambiar tu forma de emprender o, al menos, acompañarte en un momento difícil. Las lecciones para emprendedoras wabisabi son:

 

  1. Un emprendimiento exitoso necesita el 100% de tu atención.
  2. La peor decisión es la indecisión.
  3. Es necesario alejarse del ruido ocasionalmente.
  4. Las experiencias negativas son cimientos.
  5. Nada es tan malo como parece.
  6. ¡Qué insistencia  en sujetar lo que hay que dejar ir!
  7. El éxito no es el estado natural de las cosas.

 

Veamos con un poco más de detalle cada una de ellas.

 

1- Un emprendimiento exitoso necesita el 100% de tu atención.

 

En nuestra muy colmada imaginación, anticipamos una historia de las que se cuentan en los libros de Amazon. En este relato, tu emprendimiento prospera incluso a tu pesar, mientras seguís conservando tu trabajo nutricio de ocho horas y manteniendo en orden tu casa y tu familia. Es una hermosa historia. Casi te diría que es una fábula.

 

En la experiencia real, emprender va a requerir el 100% de tu atención. Especialmente en los primeros años. Muy especialmente cuando estés iniciando la aventura de emprender.

 

Cualquier estímulo externo es distracción. Y si esta primera lección te parece radical, siempre estás en la total libertad de hacer tu propia experiencia y contármelo en los comentarios.

 

2- La peor decisión es la indecisión.

 

De las lecciones para emprendedoras que puedo ofrecer, quizás sea ésta la que me toca más de cerca. Por una inclinación de carácter tiendo a ser indecisa. En honor a la verdad o soy abrupta y tomo decisiones tajantes -temerarias en ocasiones- o me lleva la vida elegir. Tener más de una opción siempre es complejo. Además, pone en riesgo la salud de tu emprendimiento.

La próxima vez que tengas que tomar una decisión difícil y sientas que tu cerebro quiere quedarse eternamente rumiando las posibilidades, quiero que tengas presente que es mejor equivocarte que sumergirte en la parálisis. Un error siempre será una oportunidad de recontruirte, una duda es solo eso, una duda.

 

3- Alejarse del ruido ocasionalmente.

 

Mi teoría está y estará siempre amparada en el método MEC: mover el culete. En ese sentido, “hacer”, “tomar acción” y “estar en movimiento” son mis afirmaciones preferidas. Pero… ocasionalmente hay que mover el culete lejos del mundanal ruido.

No está escrito en ningún protocolo de buenas costrumbres que sea de mala educación retirarse de las redes sociales y del ruido ambiente para crear, ordenar o simplemente poner los pensamientos en su lugar. También es necesario para reconerctarte con tu intuición, si cometiste el error que yo cometí al desconfiar de su poder. ¿Querés saber más? Te lo cuento en este post: 7 errores que cometí al emprender.

 

4- Las experiencias negativas son cimientos.

 

Si querés escuchar las lecciones para emprendedoras en mi propia voz, podés hacerlo accediendo a este enlace: 7 lecciones de mi emprendimiento en 2017. O podés seguir leyendo, tan tranquilamente como hasta el momento. La cuarta lección es un clásico del mundo emprendedora: no existe el fracaso, existe la experiencia.

Claro, esto suena hermoso cuando no estás viviendo un momento en el que nada parece salir como quisieras. O peor aún, cuando tu emprendimiento está naufragando. Lo cierto es que cuando nos permitimos vivir estas experiencias y les damos su tiempo, se transforman en los cimientos de algo mejor.

No me malinterpretes, podés ser la “Drama Queen” y patalear lo que necesites. Siempre y cuando entiendas que este momento, también va a pasar.

 

5- Nada es tan malo como parece.

 

Ni tan malo, ni tan bueno. Los totalizadores no te ayudan. ¿Hay cosas que salen mal? ¡Por supuesto! Eventualmente, respirar y alternar con otros seres humanos te pone en situación de cometer errores.  O de lidiar con los errores que otros cometen porque respiran y alternan contigo. Así fue, es y será.

Siempre y cuando no estemos hablando de situaciones realmente dolorosas e irreversibles, te sugiero relativizar esos momentos en los que desaparecen las certezas.  Algún día vas a poder pensarlos como lecciones aprendidas.

 

6- Hay que dejar ir.

 

¡Qué insistencia en sujetar lo que hay que dejar ir! ¿Por qué razón nos empeñamos en retener cosas, situaciones y personas? Hay que cambiar, tirar, mover y dejar espacio para lo que viene. De esto te hablo con más profundidad en la guía definitiva para formular tu propósito: Mentalidad Wabisabi. 

 

7- El éxito no es el estado natural de las cosas.

 

La más enriquecedora de las lecciones para emprendedoras. ¿Qué te induce a creer que el éxito es un estado fijado en el tiempo? El éxito no es, ni mucho menos, el estado natural de las cosas. La mayoría del tiempo estamos cometiendo errores. Errores que nos permiten aprender y además, reconocer cuando hacemos las cosas bien y obtenemos los resultados deseados. Sin este contraste nos ganaría la abulia.

Vos y yo lo sabemos: nuestro cerebro es cómodo. Solo quiere hacer el mínimo esfuerzo para sobrevivir sin dolor. Por eso mismo cometemos errores: porque buscamos la forma más fácil de hacer las cosas. Y nuestros parámetros aprendidos de “facilidad” no siempre nos benefician.

 

Con esto no quiero decir que emprender tenga que ser complicado y doloroso -para eso existe la depilación con cera- sino que es un ejercicio en el cual tenemos que encontrar e incorporar nuevos parámetros que, aunque son beneficiosos, no son precisamente los más cómodos.

 

En esa alternancia, aprendo-me equivoco-obtengo resultados deviene tu emprendimiento y tanto en el momento en el que el éxito te acompaña como en el momento en el que la embarraste hasta el fondo vas a encontrar la forma de crecer.

 

Lecciones para emprendedoras desmedidas: “el extra”.

 

Me gustaría decirte una cosa más. Más allá de las lecciones para emprendedoras que compartí contigo, quiero que sepas que en ocasiones las cosas salen mal y no sabemos por qué. Solo salen mal.  Ni es tu culpa, ni cargás con una maldición. Nada de eso.  Hay situaciones que no pueden preveerse.

Esto no tiene que convertirse en una excusa para la inmovilidad. O en un argumento para no planificar las acciones de tu emprendimiento. Si al de por sí caprichoso azar le sumamos una fe ciega en la improvisación  y mucha pereza vas a perder mucha energía, tiempo y dinero.

Saber que el azar es parte de la vida suma mucho caos a tu cerebro en busca de certezas. Sin embargo, es la piedra angular en torno a la que vas a construir estructuras. Protocolos. que minimicen esos momentos en los que no existe explicación alguna -o razonable- para una estrategia que no funcionó, un curso que no se vendió o una colección que fue un fracaso de ventas.

Antes de irte, me encantaría que me cuentes en los comentarios cuáles fueron las lecciones que aprendiste como emprendedora y si este post te gustó y creés que puede servirle a alguien más, sentite en la total libertad de compartirlo.

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