Es hora de  que hablemos de tu sello personal en la escritura señalando 8 nociones de estilo para tu blog. Como introducción, quiero subrayar cuatro aspectos básicos de estilo que deberías tomar en cuenta:

 

  1. Claridad: de ideas y vocabulario.
  2. Unidad: de temas y criterios.
  3. Coherencia: en la estructura del texto.
  4. Énfasis: uso de elementos gráficos de énfasis y registros personales como el voseo o el tuteo.

 

Cada uno de estos aspectos garantiza la legibilidad del texto y en consecuencia mejora la experiencia de tus lectores y ya sabemos lo que Google aprecia que trates con cariño a las visitas. Cuanto más tiempo permanezcan en nuestra casa, con más generosidad nos recompensa al posicionarnos. 

 

8 nociones de estilo para tu blog: escribí para emocionar a tus lectores, persuadirlos del valor de tus productos y servicios y hacer crecer tu negocio.

 

8 nociones de estilo para tu blog.

 

¿Por qué considerar estas 8 nociones de estilo para tu blog? Porque el lenguaje es un fenómeno dinámico y las pautas de corrección refieren esencialmente a la capacidad de comunicar. Si logramos comunicar nuestro mensaje, pueden obviarse galantemente ciertos detalles que volverían locos a los puristas del castellano. También porque tu objetivo es escribir un blog de marca no un ensayo para postularte a la Real Academia. Veamos a continuación cuáles son los aspectos de estilo que transforman algunos textos sueltos en identidad verbal.

 

1- El uso de los pronombres.

 

La primera de las 8 nociones de estilo para tu blog te obliga a concentrarte en el protagonista de tu blog: el lector. En un blog personal se escribe desde la primera persona del singular: el autor es un “yo” que le escribe a un “tú” receptor de su mensaje. De esta forma, se establece el esquema básico de la comunicación. Porque de la misma forma que se escribe individualmente, se lee desde la individualidad.

Puede suceder que tengas un blog colectivo o que escribas en nombre de un empresa y en ese sentido, se justifica el uso del plural en el emisor. O que en ocasiones, tengas la necesidad de dirigirte a una comunidad, un grupo o una lista de lectores. Entonces, la tendencia natural es utilizar el plural para referirte al receptor. En un mismo blog pueden escribirse post dirigidos a un lector en singular y otros dirigidos a una pluralidad de receptores.

No creo que afecte sustancialmente a la lectura esta decisión de estilo. En última instancia, dependerá de cómo sientas que deberías escribir y a quién en cada situación. Sí creo un acierto en el planteo textual, limitar el uso del plural en el emisor porque -salvo que tu empresa sea con acciones y tenga una mesa directiva- no se justifica su uso en el discurso del blog.

 

2- El tuteo o el voseo.

 

No existen preceptos protocolares que determinen el grado de formalidad al escribir un blog. Claramente es una decisión personal y responde a múltiples factores que tendrás que evaluar en función de tu identidad y la de tus lectores.

Personalmente, sentiría el tuteo como una impostura. Pretendo mantener el tono coloquial y la autenticidad en el desarrollo textual. Soy montevideana, el voseo es mi registro habitual salvo en una situación muy formal.

Sí creo que debe sostenerse consistentemente la elección que realices en cada pieza de tu plan de comunicación:  post, títulos,  gadgets, correos, newsletter (si tenés una) y post invitados. Eventualmente, los lectores se familiarizan con nuestro uso particular y lo asumen como parte de tu identidad y como sello distintivo de tu espacio.

 

3- Las apelaciones.

 

¿Pensaste de qué forma vas a referirte a tus lectores? Observo desde hace años la proliferación de páginas personales que establecen un juego entre su nombre y el apelativo con el cual se refieren a sus lectores. Para ejemplificar más gráficamente, es como si llamara a los lectores del blog que escribo “mis desmesurados”.

De alguna forma, esa nomenclatura se aprecia como un gesto de familiaridad al incluir al visitante en el espíritu del blog. Es un detalle que no puedo dejar de notar. Posiblemente genere complicidad aunque personalmente creo que existen otras formas de inclusión y estrategias para consolidar la pertenencia que van más allá del uso nominal. En todo caso, si es un registro con el cual te sentís identificada, no lo uses indiscriminadamente.

 

4- El vocabulario.

 

Este apartado me resulta particularmente complejo de desarrollar. No quiero ser ofensiva pero tengo una opinión firme respecto al vocabulario en un blog. No me refiero específicamente a que existan palabras o expresiones desterradas del “buen gusto”.  Ese no estaría siendo el punto. Tampoco considero que para escribir un blog debas falsear tu vocabulario con expresiones sofisticadas o que tengas que escribir con vocabulario técnico. De hecho, la sugerencia sería totalmente opuesta: un lenguaje llano y simple es más efectivo para la lectura digital masiva que el uso de una jerga específica.

 

Nunca debemos subestimar al lector. Simplicidad no es simplismo. Más allá de quién sea mi lector ideal escribir es una actividad que requiere esfuerzo y dedicación. No es lo mismo que conversar.

 

La escritura requiere ser revisada y corregida. Autenticidad no es sinónimo de descuido en estas 8 nociones de estilo para tu blog. Y con esto no me refiero a que no puedas cometer algún error de tipeo o una pequeña distracción sino a que -en un idioma rico como lo es el español- siempre existe la posibilidad de elegir la palabra más adecuada en función de sus matices.

 

5- Los diminutivos.

 

Este es un apartado que quizás, halles bizarro, incluso ocioso. ¿Por qué hacer referencia al uso de diminutivos? Lo reconozco: es una fobia personal y no tenés por qué asumirla como un precepto lingüístico propio. Siento especial aversión por el uso indiscriminado de diminutivos y apelativos edulcorados en toda forma de discurso, oral o escrito. Me remite a los primeros programas televisivos de Utilísima y a la voz impostada de conductora de ciclo femenino ochentoso. Lamentablemente, es un uso más extendido de lo que desearía en el universo bloguero.

En el diminutivo, se confunden la complicidad y cercanía con valores apreciativos y axiológicos que, en ocasiones, ignora el propio emisor del mensaje. Los diminutivos tienen una enorme carga de subjetividad, en consecuencia, se asocian a valoraciones cuantitativas y cualitativas. Si me lo preguntás, los reduciría al mínimo, justificados únicamente por la necesidad expresiva en el relato.

 

6- La coherencia.

 

Un post bien escrito se lee con fluidez aunque sea extenso y es esencial en estas 8 nociones de estilo para tu blog. Un lector puede obviar el medio para concentrarse en el contenido, a pesar de lo cual, no está de más que facilitemos este proceso evitándole al máximo las incoherencias. Escribir es pensar, desarrollar y evaluar. Corregir lo que escribo para darle coherencia, exige re-leer un post y prestar especial atención a estos dos consejos:

 

-Evitar desvíos temáticos innecesarios.

 

Establecer una línea de narración y ajustarse a ella evitando subordinaciones anecdóticas, ayuda a conservar la coherencia general del texto. Sin embargo, el discurso personal suele ser “arborescente”. El apego a una línea narrativa rígida puede quitarle encanto a un texto con pretensiones inspiradoras o simplemente ilustrativas. De la misma forma, puede ser el secreto en la efectividad de un tutorial o de un post informativo sobre un tema en concreto. Nuevamente, debés guiarte por mínimas normas de sentido común o ir estableciendo puentes sutiles entre los “saltos” del pensamiento.

 

– Considerar unitariamente el uso de los tiempos verbales:

 

El presente del relato no ficcional se denomina “presente histórico” y aunque es flexible a las maniobras del narrador (puedo alterarlo si lo justifica la narración) conviene mantenerlo del principio al final. ¿Qué quiero decir con esto? Que prestes especial atención a qué tiempos verbales vas utilizando a medida que se desarrolla el post porque son marcas de contextualización para tu lector. En caso de duda, es preferible mantener el presente histórico de manera ininterrumpida. Aunque está claro que en una anécdota personal o un relato sobre experiencias del pasado, se justifican ampliamente los saltos temporales.

 

7- Los errores gramaticales y de concordancia.

 

Observar las mínimas reglas gramaticales y ortográficas favorece la lectura y consolida la seriedad de tu sello personal. Las estrategias correspondientes a la gramaticalidad serán motivo de otra ficha más adelante pero para que comiences a pensar en el tema, siempre vigilá en tus post que los pronombres y las conjugaciones verbales concuerden en género y número. Por otra parte, te anticipo que no hay excusas para obviar los tildes ya que son muy fáciles de corregir porque responden únicamente a tres reglas:

 

  1. Todas las palabras esdrújulas llevan tilde.
  2.  Las palabras agudas terminadas en n o s, llevan tilde.
  3. Palabras graves llevan tilde si no terniman ni en n ni en s.

 

Considerar estas tres reglas o usar el corrector de la computadora siempre es una buena opción si sentís que tenés un problema específico con la acentuación. De todos modos, desde ya te adelanto que el corrector ortográfico de la computadora no distingue los tildes diacríticos (los que diferencian significados) y que existen algunas reglas nuevas de la Academia que contradicen todo lo que te enseñaron en la escuela.

 

8- Las contradicciones significativas.

 

Estar atenta a las posibles contradicciones es un aspecto a considerar para reafirmar tu sello personal. Ya sean contradicciones temáticas o filosóficas, dejan al desnudo la falta de autenticidad quien escribe. Nuevamente aclaro, no estoy haciendo referencia a un descuido editorial sino a una inconsistencia de principios.

Soy enfática en este punto porque considero que la autenticidad es uno de los valores esenciales en cualquier proyecto.  Espero que coincidamos en ese aspecto. ¿Con ganas de seguir aprendiendo sobre cómo mejorar tu estilo de escritura? Entonces te invito a leer el siguiente artículo: Mejorar tu estilo de escritura: 5 tips desmesurados.

 

Conclusiones de las 8 nociones de estilo para tu blog.

 

Sin duda existe una conclusión certera a estas 8 nociones de estilo para tu blog:  la claridad, tener un tema definido para cada post y desarrollarlo con coherencia es vital para que tu blog sea ameno y fácil de leer. Los lectores van a regresar a buscar allí dónde encontraron, información, inspiración y diversión.

Una última observación: para descubrir tu estilo personal no te enfoques en añadir detalles a la escritura. Todo lo contrario: nuestro estilo adquiere su forma definitiva cuando lo limpiamos de todo lo que le sobra. Por este motivo es tan importante editar nuestros textos e ir puliendo la identidad que proyectamos verbalmente.

Si te interesa participar de un proceso colectivo de formación para descubrir tu estilo personal y hacerlo brillar, pedí tu acceso al grupo desmesurado: Escribe y Vende. Es gratuito y comparto trucos que no vas a encontrar en ninguno de los artículos del blog. Allí te espero. Es un placer darte la bienvenida.

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