La visibilidad es el talón de Aquiles del negocio online.  Cuando cómo aumentar visitas en mi blog   se transforma en una búsqueda recurrente,  todo número o porcentaje relacionado con la cantidad de personas que leen diariamente lo que escribiste se transforma en relevante. Es entonces cuando palabras como “tráfico” y “porcentaje de rebote” pasan a formar parte de tus más oscuros sueños de emprendedora.

De pronto, un día cualquiera, te descubrís observando con una expresión entre curiosa y molesta otros blogs que, al menos en apariencia, parecen nadar en el océano azul de la visibilidad. Desde ese momento se instala en tu mente una batería de preguntas persistentes:

  • ¿Por qué razón tengo tan pocas visitas?
  • ¿Qué es lo que hace visible a un blog (a”ése” blog)?
  • ¿Estoy haciendo algo mal?
  • ¿Qué estoy haciendo mal?

Entonces es cuando comienza tu peregrinación por todos los contenidos disponibles a través de los buscadores sobre:

– Cómo aumentar las visitas/tráfico de tu blog.
– 10 formas de mejorar tu tráfico.
– 5 factores que atraen lectores a tu blog.

 

¿Por qué?

 

Porque aunque no quieras reconocerlo en voz alta tu deseo sería que una masa anónima de lectores apasionados llegara a tu blog mágicamente o que Google Analytics te mintiera y publicara unos números maravillosos de visitas únicas por día.  ¿Verdad que sí?

 

El Síndrome de Alexa.

 

El día en el que el auto-engaño de los números significa para vos lo mismo que los lectores, estás cayendo en el “síndrome de Alexa”, porque te da lo mismo si es verdad o no, lo que vos quisiera es que esos números fueran más altos.

Alexa es un conocido sistema métrico en el cual toda tu pasión se traduce en unas cuantas cifras, en general poco alentadoras y que en tu mente se traducen como “mi blog es una porquería”.  No sabés cómo pero vos querés más. Más de todo.  Es en este momento en el que tenés que darte una cura desmesurada y tu curación comienza preguntándote:

 

¿Para qué quiero X visitas al día?

 

Estoy segura que existe un número mágico que responde a tus aspiraciones más profundas y que alcanzarlo se sentiría como entrar en el mismo jean que usabas a los veinte años… (o antes del embarazo, vos decidís que comparación te cabe mejor).

Pero… ese número nunca llega y ya lo intentaste “todo”: promoción, sorteo, encuesta, te falta la extorsión y sos la bloguera que más lo ha intentado.

Seguro a esta altura te estás preguntando cuando llega el quiebre desmesurado… No esperes más, llega en este momento. Tu problema es precisamente que lo estás intentado. Tener o no tener un blog visible no es un intento, se hace o no.

Esa búsqueda alocada de visitas no conduce a nada. No sabés para qué querés tu número mágico (más allá de satisfacer tu ego) ni sabés cómo acceder a él sin morir en el intento o transformarte en uno más de los clones de internet.

Bueno…

 

La incómoda verdad sobre aumentar visitas en mi blog.

 

Hoy es el día en el que cambiás tu forma de concebir un blog: lo que necesitás no es tráfico mi santa. Lo que necesitás es una comunidad. Y las comunidades no se salen a buscar, las comunidades se construyen.

Pero antes, tenés que decidir para qué estás construyendo tu comunidad porque el secreto deseo de que tu blog sea descubierto como si todavía estuviéramos en los 90… es casi imposible.

Mientras estás leyendo este párrafo se crearon miles de blogs: sí, miles. Y existen tantos otros que son buenos, muy buenos. Algunos de ellos excelentes: con fotos de infarto, textos que emocionan y una batería publicitaria que parece armada por dream team de marketers de Coca Cola.

Es una verdad incómoda pero es una verdad. No es que a vos no te lean, es que como lectora me pregunto por qué tengo que leerte existiendo tantos otro blogs que me pueden ofrecer lo mismo o mejor.

Cuando realmente estás dispuesta a ser visible, este cuestionamiento tiene una respuesta simple: tenés una propuesta de valor clara, dirigida a un público específico (sí, estás harta de leer lo mismo, yo también, pero es tan esencial como escribir) y orientada a provocar emoción y acción. Porque la escritura que emociona es genial para la conexión pero si te quedás en eso… tu blog no despega ni con un reactor nuclear.

 

Lo que importa sos vos.

 

¿Duele? Entonces seguimos.

Como habrás notado mi propuesta es que los lectores no se salen a buscar, son ellos quienes llegan al encuentro de tu blog. Pero, atención: esto no significa que te sientes a esperar que suceda el milagro porque sin que vos actúes…

No sé en otras áreas de la vida pero en un blog, la ley de la atracción no funciona. Con solo desearlo y pensar en positivo tus métricas no se conmueven.

Por eso estás leyendo este post que ya va para largo.  Porque estás dispuesta a hacer algo. No desesperes. El plan es más simple de lo que puedas creer y no tiene demasiado secreto porque lo que realmente hace la diferencia no es el blog en sí mismo sino la bloguera.

¿Todavía estás respirando?

 

Podés tener la mejor plantilla, la estética más cuidada y las fotos más bellas que puede proporcionarte internet pero nada de eso hace de un blog, tu blog. Nada de lo que mencioné tiene el conjuro de la identidad. Tu identidad.

Dejémonos de pavadas. Los blogs que realmente funcionan crecen en torno a una figura fuerte (visible o no) que sabe lo que quiere y hacia dónde va. Cuánto más blogs activos haya en tu tema, más definida tiene que ser tu figura para destacar.

 

No es mística. Es blogging.

 

El discurso de que sos una mamá que escribe un blog por las noches mientras tiene un trabajo de 8 horas que paga las cuentas ya no funciona. Puede ser tu realidad (fue la mía durante alguno años) pero es un lugar común.

Podés ser experta en repostería, marketing o inspectora de tampones, en realidad no importa cuál sea tu especialidad sino qué tan única sos capaz de hacerla para que funcione.

Sí. Es verdad. Existen blogs que no están representados por una identidad personal y tienen millones de visitas mensuales. Despertá del sueño de la inocencia: estos blogs funcionan -entre otras cosas- a punta de publicidad y… salvo que tengas un presupuesto diario para destinar a la promoción en redes sociales, lo que te queda es ser única para que te recuerden.

 

¿Cómo encontrar entonces tu espacio para diferenciarte y crear comunidad?

 

Si ya definiste el lector que querés para tu blog… ahora tenés que crear contenido para él y ponerlo a su disposición.  Yo sé que en este momento querés cerrar esta página y mandarme buscar por interpol. Porque en realidad, te quedarías mucho más conforme si te dijera que hay un plan mega-ultra secreto, que no confiesan los profesionales y requiere que practiques un ritual de vibración con gemas para aumentar tus visitas diarias.  No me digas nada, vos estarías dispuesta a practicarlo.

Pero tener un blog visible es estrategia: saber a quién le escribo, qué le escribo y más importante, porqué y dónde puedo encontrar a esa persona idealizada sobre la que han corrido ríos de tinta (porque mirá que cuando algo se pone de moda, lo exprimen hasta la última gota…)

Por eso, antes de que te vayas quiero que traces mentalmente tu propio diseño de experiencia: contenido único para personas reales y escrito con identidad.

 

Cinco sugerencias para un blog visible.

 

Voy a escribir algo que puede ofenderte pero… si llegaste hasta este punto hay algo en vos que sabe que podés. Dejate de pavadas: o querés un blog profesional o no lo querés.  No hay medias tintas ni “veamos qué pasa”. Un blog visible lo escribe una persona que sabe lo que quiere. Dicho lo cual, me retiro cantando bajito, mientrás vos leés las cinco sugerencias para un blog que atrae lectores:

 

1- Que desde el principio se entienda quién sos, qué hacés y porqué.

 

Nada lesiona más una comunidad de lectores que el cambio de aspiraciones en un blog. Las blogueras somos personas con un alto grado de susceptibilidad y cuando una intenta “levantar la cabeza” pronunciando que el hedonismo ya no le alcanza… se lo cobran. Este es el motivo por el cual muchas de las blogueras que hoy conocés como exitosas no están escribiendo el mismo blog con el cual comenzaron. Tus propósitos tienen que ser claros y leerse en el lugar más visitado de tu blog,

 

2- Si solo vas a repetir lo que ya está escrito, ni lo intentes.

 

Si vas a publicar por enésima vez la receta de la torta de vainilla…o sos la reina del relato, y mantenés un público cautivo con la magia del storytelling o tenés una versión personal de la receta que la hace más rica o que tiene como consecuencia que se prepara más fácil, rápido y mientras bailás una jota aragonesa en zunga con un cuerpo de baile detrás.

 

3- Sentate a escribir y hacelo de verdad. Punto.

 

La respuesta a un problema es lo único que moviliza a tu lector. Si no se siente interpelado… ¿por qué quedarse? Los títulos bien pensados, las guías para hacer todo tipo de cosas que te puedas imaginar y la promoción loca en las redes sociales funcionan.  Ahora, si lo que querés es que te compren algo (desde comida para perros a tus más altas creaciones) entonces, tu lector tiene que pasar por una curva de experiencia pensada especialmente para él. ¿Te enseño a diseñarla? Volvé mañana y lo conversamos.

 

4- Escribí contenido pilar, evergreen y descargable.

 

Nada nos gusta más en el mundo que descargar un PDF. Los descargamos en la computadora para no leerlos nunca más. Por eso, vos vas a ofrecer a tus lectores contenido extra.  En tu bonus , no solo vas a profundizar sobre el tema sino que además, se lo puede llevar a donde quiera y como quiera, en texto en audio o en video.

 

5- Comenzá a construir una comunidad en torno a tu contenido.

 

Con tu lista de suscritpores, en un grupo de Facebook o una de las comunidades de Google+. Elegí para tu comunidad un nombre descriptivo que haga que sean ellas las que te encuentren. Básicamente porque eso te evita tener que practicar el noble arte de la caza y la pesca. No sos una recolectora sos una sembradora. Esparcís semillas y las cuidás para que crezcan.

Si tu blog tiene como tema la eternidad del cangrejo que se entienda que “ése es el tema”. Quienes estén interesados en saber más van a llegar a vos casi por inercia (sin inversión) y con un poco de ayuda con promoción.

Si tenés dudas, urgencias, una necesidad irremediable de comentar para preguntarme lo que necesitás saber o una linda historia para contar… escribime un comentario que soy toda oídos.

 

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