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Crear historias con la Fórmula SPM.

Cuenta la leyenda que existe un SPM que no te infla como un pez globo ni te conduce a la búsqueda de sabores dulces como si se tratase del arca perdida. Con este SPM vas a poder crear historias para tu marca (sí, incluso si la marca sos vos misma) sin agobios aunque estés en el grado cero del emprendimiento.

Si… vos me entendiste. “Grado cero”: cero contactos, cero peso para invertir en publicidad. También es válido cero ganas de regalarle a los ejecutivos de Mr Z  sus vacaciones en una de esas islas en las que podés nadar entre delfines. Ponele.  Vos elegís el escenario que mejor te ajuste.

Claro, esta fórmula no funciona si tenés la disposición a poner los músculos en acción, exprimiendo jugo cerebral y dejando de lado los…

  • No sé si es para mí…
  • Eso en mi negocio no funciona…
  • Lo que pasa que mi cliente…
  • Vos no entendés Paula, eso en mi país no funciona.
  • Lo que pasa que mi gobierno…

Si querés te escucho mientras palmeo tu espalda, nos comemos un chocolate y lloramos juntas por el fiasco que resultó tu gran idea. Pero… ¿así te ayudo? No mi santa. No.

 

El camino del negocio online está empedrado de buenas intenciones.

 

Sin embargo, nosotras necesitamos más que afirmaciones positivas y cursitos sueltos porque -al menos hasta donde alcanza mi entendimiento-  lo que se necesita es:

 

  1. Conocer el plan maestro.
  2. Adaptarlo a tu negocio: crear historias.
  3. Ponerlo en práctica: contar las historias.
  4. No pronunciar una excusa más.

 

Los últimos dos puntos se cumplen sin excepción. Sí, como estás leyendo o te hacés un favor, evitás el escándalo y te quedás en la fase de las afirmaciones y las grasas saturadas.

 

Crear historias de marca.

 

Léase lo siguiente con tono melodramático: “o movés el culete o volvemos al grado cero”. Cero resultados mientras la culpa te corroe el cerebro pensando en los depósitos de lípidos en tu cadera. Porque vos querés al chocolate culposo y él te quiere también. Es fiel y se queda a vivir en tu cuerpo.

¿Te estoy escuchando? Hay una voz que dice: “Suficiente color en el relato Paula, ahora contame qué es la dichosa fórmula SPM y qué es eso del plan maestro”.

Si me lo pedís así, te lo cuento.

 

 

 

¿Qué es el plan maestro para crear historias?

 

A ver cómo te explico.  Desde que la desmesura está en línea la sensación es de vivir “años perro”. Esos que dicen que equivalen a siete años humanos.  Digamos que en estos siete años me equivoqué más de lo que es decente admitir y también tuve mis momentos de acierto. Por eso de que tanto los errores como los aciertos forman parte de la vida y del juego yin-yang de la existencia.

¿Qué sería de nosotros si solo viviésemos experiencias de éxito? El contraste es el que evidencia el progreso de tus ideas y en ocasiones, me animo a decir que “nos falta fracaso”. En ese camino se aprende o se suelta. Y da la casualidad que esta desmesurada todavía no está en momento de soltar.

Está en momento de contar lo que aprendió: crear historias para marcas desmesuradas.

Entonces, ¿qué es la fórmula SPM?

 

Es una síntesis de lo que aprendí aplicado al objetivo de crear historias para que tu marca salga del grado cero (sí, cero contacto y cero presupuesto).

 

¿Por qué?

 

Porque ambas ganamos. Vos abandonás el estadio de la queja, te comprometés con tus objetivos y me ayudás a que el mundo se entere cuán importante es aprender a escribir para comunicar el valor diferencial de una marca o para transformar tu talento y conocimiento en un negocio online. Ese es mi trabajo.

 

 

El plan maestro  tiene 16 pasos y te voy a acompañar en cada uno de ellos. Sí: desde cero y sin escatimar nada. Pero quiero pedirte algo a cambio:

 

  1. Compromiso a participar en las clases: la fórmula solo va a estar disponible durante los próximos dos meses.
  2. Compartí ese post en tus redes sociales e invitá a quien creas que necesita la fórmula para salir del grado cero.

¿Tenemos un trato?

Entonces te dejo mirar la primera parte del plan…

plan maestro

 

¿Te tienta? ¿Puedo contar contigo? Contame en los comentarios si querés formar parte de esta experiencia desmesurada. Crear historias mola, dicen.

Perseverar para emprender: la constancia, esa virtud…

Cuando pienso en “perseverar para emprender” como máxima para rentabilizar un negocio online, me corre un sudor frío por la espalda. Por esos misterios de la naturaleza, la constancia no está grabada en mi ADN.

De hecho, se podría decir que soy constante a mi manera.  Por si te estás preguntando qué significa ser constante “a mi manera”, te diré que lo mío es sostener el esfuerzo a puro propósito. Sin más misterios. Por eso,  vayamos directo al grano. Te cuento que la única forma en la que logro nutrir de constancia mis acciones es:

  1. Creyendo en lo que hago.
  2. Divirtiéndome mientras lo hago.
  3. Reduciendo al máximo lo que me estresa y dispersa.

Por supuesto, no me voy a ganar un premio a la originalidad por las tres afirmaciones anteriores pero,  si estás dispuesta a escuchar, quiero contarte la versión desmesurada de cada uno de estos puntos. Especialmente cuando necesitás sostenerte financieramente con tu talento aún cuando no naciste con la perseverancia entre tus alelos.

 

 

Perseverar para emprender.

 

Llegamos al tercer texto de la serie dedicada a las 3 “C” de la persuasión.  En los post  anteriores, escribí sobre la coherencia  y le dediqué muchas palabras a la consistencia.  Con total premeditación dejé para el final la constancia. Porque una sabe de que pata cojea.

Hace muchos años que identifiqué un claro patrón de comportamiento desmesurado. Amo iniciar proyectos: soy una iniciadora. Me motiva el desafío de probarme que puedo con el reto de hacer un espacio propio en territorio desconocido. En esa situación,  genero ideas de forma constante y las transformo en iniciativas sin mayor dificultad.

A simple vista, esto no parece tener nada de malo. Incluso, podría congratularme porque para mí no es un problema el primer obstáculo del emprendedor: pasar a la acción. Pero la experiencia me confirma que esta descarga masiva de ideas puede transformarse en una anomalía.  ¿Por qué? Porque esa catarata de imágenes y palabras sueltas requiere orden y concierto.  Y poner orden la desmesura consume tanta energía que dejo de existir para cualquier otro asunto vital.

 

Mientras estoy en etapa de “iniciación” no me necesites para nada porque, lisa y llanamente mi cerebro no puede atenderte. No es maldad ni negligencia: es un mecanismo de defensa.

 

Me gustaría creer que soy capaz de hacer sinapsis en todos los sentidos pero lo cierto es que cuando estoy encontrando formas de sobrevivir en terreno desconocido, no me queda resto para pensar en los asuntos más simples de la vida cotidiana.  Obviamente, en esta situación, ser constante -perseverar para emprender- no es un mérito, es casi un instinto.

 

¿Te reconocés en esta descripción? Entonces, sabés lo que pasa luego.

 

Luego del proceso de “iniciación”, podés descubrir, súbitamente, que el proyecto no te interesa tanto como suponías.  Los motivos no son lo más importante. Quizás no era tan desafiante. O se revela en el camino alguna faceta que se opone a tu forma de entender la vida -o a tu pretensión de vivirla. Nada atenta contra la constancia como la pérdida del significado en lo que se está haciendo.

También es posible que no exista motivo que te persuada de abandonar tu empeño y sin embargo,  sientas que es muy complicado y te cansa infinitamente sostener el ritmo de trabajo que supone esa actividad.  Entonces, se nos complicó el escenario mi santa.

 

¿Cómo perseverar para emprender cuando perdiste el impulso inicial?

 

Llega el momento de poner sobre la mesa las tres afirmaciones que mencioné en la introducción de este post. Que no por simples son menos útiles o significativas.

 

1- Creer en lo que hago.

 

Hay que segregar alguna hormona -de la que personalmente carezco- para ofrecer un producto o servicio por el cual no sentís la pasión acalorada de quien tiene fe.

Tengo claro que sostener pasiones acaloradas a lo largo de los años no es precisamente la más sensata de las aspiraciones. Pero en este momento no vamos a discutir cómo se transforma la energía pasional en otras formas de energía que te permiten perseverar para emprender, sosteniendo la fe más allá del tiempo.

Solo quiero recordarte que cuando creés en lo que hacés la constancia es una fuerza que se mueve por sí sola. Tenés un mensaje que trasmitir y se te escapa solo por los poros.  La fe no puede fingirse. Cuando no la sentís es en vano que intentes emular sus efectos y en este sentido, hay poco que podés hacer para seguir adelante con ilusión.

 

2- Divertirme con lo que hago.

 

Desde la perspectiva desmesurada, este punto es ineludible. Las actividades por las cuales perdimos el placer lúdico no fomentan la constancia. ¿Cómo repetir una y otra vez algo que te aburre mortalmente?

La pregunta anterior, encierra otra pregunta más compleja de responder: ¿cómo evitar perder la diversión cuando una actividad se transforma en un trabajo rutinario? Espero que no supongas que tengo recetas mágicas porque solo puedo decirte que:

  • Confío plenamente en el poder de la creatividad. Si las rutinas de tu negocio te permiten un espacio para ser creativa, entonces las excusas sofisticadas para procrastinar se diluyen en tus ganas de probar cosas nuevas y seguir adelante.
  • También es fundamental renovar tu ilusión con nuevos retos. Retos abordables, que puedas cumplir en un lapso de tiempo razonable como para motivarte con cada paso que das para conseguirlos.

A mí los retos me divierten y me permiten poner a prueba mi creatividad (cada cual se divierte como puede ¿vió?)

 

3- Reducir al máximo lo que estresa o dispersa.

 

Lo sé. La  vida adulta es en gran medida un largo proceso de adaptación al estrés.  Lo entiendo pero no me conforma. Persevero en la filosofía de hacer lo que esté a mi alcance para reducir el estrés a su mínima expresión con todas las herramientas posibles. Eso supone conocerse, anticipar tus reacciones con cierta previsión y en consecuencia, mucho trabajo interior.

Durante años tuve una confianza poco realista en la capacidad de adaptación a rutinas contrarias a mi naturaleza. Pensaba que era un signo de inmadurez no enfrentarme a esos “puntos débiles” de mi carácter. Con casi cuatro décadas de vida me importa mucho menos mi índice de madurez.  Conozco las situaciones que me estresan y dudo que cambien. Me enfrente como me enfrente a ellas. Entonces, las evito. Punto.

 

Demasiado corta la vida como para pelearte cotidianamente con tu naturaleza y obligarte a hacer lo que la contradice.

 

También reconozco que hay una forma del estrés que es motivadora y fomenta la constancia. ¿Necesitás un ejemplo? Para una introvertida -como quien escribe- hablar en público es motivo de ansiedad profunda. Seriamente.  En este caso, aceptar una conferencia en vivo sería ponerme en una incomodidad que puedo aceptar porque es parte del reto de trasmitir mi mensaje. Las otras, perfectamente puedo evitarlas.

 

No se trata de inmolarte sino de perseverar para emprender.

 

Como verás, no pretendo ser original sino contarte las formas en las que mantengo en alto el estandarte de la constancia aún cuando no nací con ella como aliada.  ¿Sabés qué más me gustaría contarte? Que todo aquello en lo que quieras perseverar para emprender se lleva mejor bien acompañado. Contar con un mentor que te escuche y un grupo de apoyo con el cual compartir tus dudas e inseguridades, es crucial.

 

Tener un “testigo” te hace más constante porque tus intenciones ya no son “secretas”.

 

Hay alguien que conoce cuál es el camino que querés recorrer y un sano sentido del orgullo te va a impulsar a cumplir con esos pasos porque hay una mirada sobre ellos.

Ahora es tu turno. Contame cómo lográs mantener perseverar para emprender. ¿Cuáles son tus secretos para mantener la constancia aún en los peores momentos? Te escucho con mucha atención porque, como te contaba al principio, una sabe de que pierna cojea.

 

El arte de bautizar: nombres atractivos para negocios.

¿Qué tan importante es el nombre de tu marca? Tengo mi opinión al respecto. El estudio de los nombres atractivos para negocios -para tu negocio- debería ser el punto de partida de tu plan para conquistar el mundo de las emprendedoras creativas. ¿Tanto así? Sí. Tanto así. Un buen nombre puede hacer la diferencia entre la indiferencia y la visibilidad de tu proyecto para una audiencia concreta.

En los próximos párrafos, vamos a desarrollar cuáles son los ingredientes secretos del bautismo de tu marca para que comiences el camino como mujer de negocios con una carta ganadora.

 

Nombres atractivos para negocios:  5 tips.

 

El primer punto que quiero mencionarte, probablemente sea el que menos te interesa escuchar en este momento. Sin embargo, es un punto elemental cuando estás pensando en la creación de una marca de largo aliento.  Quiero que pienses que es muy importante que el nombre que elijas se pueda registrar.

¿Qué quiero decir con esto?

Es elemental que compruebes que el nombre que seleccionaste con tanto amor no sea el nombre de otra marca o que por su ortografía o sonoridad se parezca mucho al nombre de una marca de la competencia.  Es una forma antipática de comenzar con el tema de crear nombres atractivos para negocios.  ¿Quién quiere pensar en temas legales en el momento en el que siente todo el entusiasmo de la creatividad?

Cuando creé mi negocio de organización de fiestas, no existía  otra “Ciruela” en la faz de la tierra.  Dos años más tarde había Ciruelas en Argentina, Colombia y vaya uno a saber en cuántos países más. Nunca antes había pensado en registrar mi marca hasta que en tres ocasiones seguidas, alguien me dijo que una ambientación tenía “estilo Ciruela”.  Hoy, si pienso en un bautismo empresarial, lo primero que contemplo es la posibilidad del registro y que no existan coincidencias con otras marcas registradas.

Dicho esto, podemos seguir adelante.

 

1- Que suene bien nena.

 

Elijas el nombre que elijas para tu marca, que suene bien en voz alta. No la compliques. ¿Realmente es necesaria una diéresis o un apóstrofe en el nombre? Tiene que tener mucho significado para vos ese nombre para que te arriesgues a una dudosa pronunciación del nombre de tu marca.

En este sentido, actuá con prudencia. Quizás tu cliente ideal habla inglés con la misma fluidez que el español, entonces, un nombre en inglés no parece mala idea.  O incluso puede darse el caso de que trabajes para un mercado extranjero, por ejemplo, vendiendo tus productos en Etsy.

Pero si tu cliente ideal es latino hasta la médula y pronuncia en inglés como en suajili, el anglicismo no se justifica. Al contrario, la estás rebuscando. La mayoría de las personas no quieren hacer un curso para aprender a pronunciar ese nombre que a vos te parece tan canchero.

Sonar bien es también ser simple de pronunciar, lo cual  tiene el doble beneficio de hacer el nombre más fácil de recordar y de evitar que se generen confusiones innecesarias. Con este afán evitá las complicaciones, las aglomeraciones de consonantes, los tildes en lugares imposibles y demás creatividades que nos tomamos los emprendedores.

 

2-  El origen de un nuevo idioma.

 

Me estoy apresurando un poco.  Vos querías nombres atractivos para negocios y yo te estoy proponiendo un nuevo lenguaje. Pero creo que la información justifica la celeridad. Aunque no es una condición sin excepción, siempre es un detalle añadido si el nombre que vas a elegir para tu negocio o marca, puede ser el origen para un nuevo “idioma”.

¿Alguna vez utilizaste la palabra “googlear”? Bueno,  ése era un verbo que no existía antes de Google.  Si el nombre de tu marca permite la posibilidad de generar un verbo asociado, entonces tenés la semilla de todo un vocabulario asociado a tu marca. Eso es desmesurar.

 

3-  ¿Literal o metafórico?

 

Punto muy discutible. Cuando estás pensando cómo crear nombres atractivos para negocios probablemente te dejes seducir por tendencias de tu mercado en ese momento en específico. Incluso, que te dejes llevar por un capricho personal. Y no me preguntes por qué, pero los caprichos suelen venir en formato de metáfora o simbolismo.

Obviamente, el camino recto hacia la identificación entre tu marca y el servicio que estás prestando o los productos que estás vendiendo es elegir un nombre descriptivo.  Lo más descriptivo que puedas. Y si expresa un beneficio que se obtiene comprando tus productos o servicios, mejor que mejor.

Ahora, esto no significa que los nombres metafóricos tangan pena de ostracismo en el mundo empresarial. De hecho, una metáfora o un símbolo pueden ser el inicio de tu relato de marca. Porque en este caso el nombre representa un valor destacado de tu empresa o una imagen que expresa sus beneficios.

Sería el caso de uno de los primeros cursos que creé que se llama “Matriz”.  Si bien no se trata de una marca, es un nombre que expresa simbólicamente el tejido de las palabras.  Claro, la comprensión no es inmediata, requiere explicación y en esa explicación, se pierden muchos potenciales interesados. Pero vos determinarás si la metáfora que elegiste vale la pena este extravío.

 

4-  Acrónimos  ¿sí o no?

 

Un acrónimo es una sigla (conjunto de iniciales de palabras) que se pronuncia como una palabra , como es el caso de  DVD,  NASA, etc. O el resultado de la fusión de dos palabras diferentes, como es el caso del famoso “Brexit” o “Britain exit” o salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Los acrónimos no son una mala idea para nominar tu marca siempre y cuando sean simples y fáciles de pronunciar. En general, no suele ser el caso. En general los acrónimos se utilizan cuando se fusionan grandes empresas y el resultado final es un  Frankenstein verbal impronunciable, que gana mucho al transformarse en una sigla. No me digas nada: no es tu caso.

 

5- El juego gana.

 

Animarte a jugar con las palabras puede darte la carta ganadora.  Si querés crear nombres atractivos para negocios, hacelo jugando. Esto puede hacerse, por lo menos, de dos formas distintas:

  1. Cambiando la ortografía de una palabra o jugando con su doble significado. Fue el caso de uno de mis proyectos, llamado “Intensional”.
  2. Generando sorpresa por la reunión de palabras. No hace mucho descrubrí un proyecto de patchwork llamado “La colcha de tu hermana” . Por favor, no me pidas que lo explique.

En ambos casos, el  “desorden” que provoca en las expectativas de quien lee el nombre de la marca, hace que sea memorable. O como le gustaba decir al Quijote: alta, sonora y significativa.

 

Nombres atractivos para negocios a la carta.

 

Como comprenderás no existe un decálogo infalible para bautizar tu marca o para crear nombres atractivos para negocios. Si no sabés por dónde empezar, podrías probar jugando un rato con estos recursos:

  • Dotomator: para crear nombres de dominios, sin embargo, puede serte de mucha utilidad para el nombre de tu marca.
  • Generador de nombres de empresa: es un recurso de Shopify. Cuidado, podés pasarte jugando horas sin elegir ninguno…

¿Ya tenés el nombre perfecto para tu marca? Contámelo en los comentarios porque siempre es un placer conversar contigo y saber más de tu proyecto.

 

 

Cómo expresar tu marca personal en la escritura.

Si alguna vez te preguntaste cómo expresarte online para difundir tu marca o  cómo “encontrar la voz” que defina tu marca personal, entonces, en este post vas a encontrar una primera respuesta a tus dudas.  Aunque la intuición te grita qué es lo que tenés que hacer, quiero que comiences haciéndote una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste el momento escuchando o leyendo a alguien que sonaba robotizado?

Me lo temía… Disfrutamos de escuchar o leer a quienes expresan toda la fuerza de su personalidad en el discurso. Estas personas tienen un aura especial, brillan con una luz propia que no necesitan forzar o fingir.

¿Querés encontrar esta voz para tu marca personal? Comencemos entonces.

 

Cómo expresar tu marca personal online.

 

En tu búsqueda del estilo personal seguramente habrá términos que re-aparecen una y otra vez:

  • Autenticidad
  • Naturalidad
  • Simplicidad

¿Estás frunciendo el seño? Entiendo tus dudas. Los anteriores, son términos generales: no te indican cuál es el camino que tenés que seguir para darle a tu marca personal esa potencia especial que tienen quienes son grandes oradores o tienen el don de la escritura.

 

Es que cada una de estas palabras son un camino y un resultado en sí mismas. No hay un algoritmo para expresarte naturalmente, más que sentarte a escribir y dejar que fluyan las palabras.

 

El núcleo del estilo personal en la escritura es la autenticidad y la simplicidad porque todo acto comunicativo se fortalece cuando la expresión es natural y llana. La anterior es una verdad  indiscutible para todo aquel que quiere escribir para comunicarse con otros seres humanos. Pero claro, este concepto tan “new age” no te ofrece la guía que estás necesitando en este momento. Lo sé, me declaro culpable de no haber escrito antes cómo podés empezar a desarrollar tu estilo para desarrollar una marca personal poderosa y con una identidad definida.

 

Cómo definir tu marca personal en la escritura.

 

Hoy no hay vueltas desmesuradas. Voy a ofrecer cuatro pasos simples para que comiences a ejercitar tu estilo personal.  Espero entiendas que la escritura no es un procedimiento mágico, es una práctica constante en la que el error está tan presente como los aciertos.

 

1- Escribí de experiencias personales.

 

Hay una primera respuesta que roza la obviedad. Para expresarte con naturalidad, el primer paso es elegir para desarrollar un tema que te convoque emocionalmente. O dicho de otra forma: si querés ser personal en tu escritura, tenés que comenzar escribiendo de experiencias personales.

¿Te parece demasiado simple para ser verdad?

Pensalo un  segundo. Cuando escribís o hablás sobre experiencias que vos misma experimentaste, la certeza te acompaña en cada palabra porque te asiste la convicción. No es necesariamente que seas  “la voz de la verdad” pero, el hecho de haber protagonizado una experiencia te da la seguridad de contarla sin titubeos. Esa seguridad se siente en la voz y en la elección de las palabras.

Obviamente, cuanto más rico sea tu vocabulario, más libre vas a ser de elegir las palabras que expresen tu viviencia. Si sentís que tu vocabulario tiene deudas… es el momento de comenzar a leer literatura mi santa.  Es verdad, no tiene un fin práctico para tu proyecto o marca personal . Sin embargo, una persona enriquecida en su mundo de palabras es una persona que persuade y vende mejor. De eso no tengo la más mínima sombra de duda.

 

2- Sin miedo a la emoción.

 

Cuando algo te indigna, expresalo. No lo ocultes con un manto de silencio. Si algo que afecta a tu marca personal te emociona, transformalo en palabras porque enriquece la experiencia de tus lectores.

Una de las grandes dudas de quienes quieren proyectar su marca personal o sus productos en el mundo online es dónde está el límite de la expresión de la intimidad y las emociones.  Mi respuesta quizás no sea la que estás esperando: depende.  ¿De qué “depende”? Depende de lo que quieras mostrar y expresar a tu audiencia. También está muy supeditado a lo que te permita sentirte cómoda. Quizás sos la más feliz exhibiendo cada paso de tu vida porque lo sentís como natural. Entonces ¡adelante! Tu audiencia va a valorar tu apertura y si no, modelarás una audiencia que lo disfrute.

¿No te sentís cómoda escribiendo sobre tu vida personal? Entonces poné los límites en el punto en el cual aún podés moverte cómodamente.  Ser personal y emocional no significa abrir tu intimidad al público.  Compartí lo que te inspira a seguir, lo que te da fuerza, los gestos de tu vida cotidiana que suponen lecciones para compartir con quienes te siguen.  Ser personal no es una selfie llena de emoticones, podés ser muy personal en la elección de una cita de texto de un autor.  Tu elección es personal y en las palabras de ese autor estás expresando tus emociones.

 

3- Siempre escribí de uno a uno.

 

Cuando escribís tu newsletter o un post para  promocionar tu marca personal en redes sociales, siempre escribí de uno a uno.  Y si te estás preguntando cómo se hace esto…  Como si le escribieras a una persona cercana y conocida. Más que eso: como si le escribieras a un amigo. Si el tema te apasiona, apasionate.  Cuanto más casual te escuches mejor va a recibir tu audiencia el texto que escribas.

No caigas en la trampa del “profesionalismo”.  ¡Hay demasiadas “personas serias” hablado o escribiendo sobre “temas serios”! El intento de sonar profesional  solo va a generar una distancia con tu lector porque siente la impostura.  Pero si estos párrafos te resultan insuficientes, te invito a leer: Aprender a escribir online

 

4-  Elegí tu campo de palabras seguras.

 

Título con trampa.  No es que hayan palabras “seguras” y otras que no lo sean.  Simplemente te pido que durante una semana, estés muy atenta a tu vocabulario coloquial en las situaciones de la vida cotidiana.  Para que tengas una guía,  respodé las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuáles son las palabras que más repetís?
  2. ¿Qué expresiones son características de tu forma de hablar?
  3. ¿Con que palabras te sentís más cómoda?
  4. ¿Usás muchas expresiones regionales? ¿Las entendería un lector extranjero?
  5.  ¿Qué lugar tienen los verbos en tu forma de hablar? ¿Y los adjetivos? ¿Usás muchos o casi no usás?

Sé que en este momento puede parecer místico concentrarte en el uso de los verbos o los adjetivos. Te pido un voto de confianza, porque este análisis de tu forma de hablar puede fortalecer tu marca personal de una forma que en este momento parece lejana.

De esta forma, estás iniciando el camino hacia una marca personal que deje huella en tu audiencia.  Antes de irte, contame cuáles son tus secretos para comunicarte con tus seguidores en los comentarios y los reflexionamos juntas.

 

3 negocios desmesurados que podés empezar en el 2017.

Lo sé. No te encanta la palabra “negocios” pero tenés un deseo urgente de huir de donde estás. Te corroe la necesidad de detener la calesita abrumadora de la rutina en el trabajo y no sabés por dónde empezar. Entonces, en esos ratos libres que te deja el agobio, usás Google como una ventana para encontrar la puerta de salida. ¿Descubriste que internet te ofrece cientos de oportunidades de negocios? Si algo recuerdo de ese momento en mi propia experiencia vital es la recurrencia de una pregunta: ¿Cómo saber cuáles son verdaderas oportunidades y cuáles son espejismos? Porque estás cansada de tu trabajo pero… tampoco querés dar un salto al vacío en plan kamikaze.

Tampoco es que en este post esté la verdad revelada para liberarte de las cuatro paredes de tu oficina. Pero… luego de encontrar mi propio camino para emprender en internet quiero compartir contigo las tres únicas ideas válidas que producen ingresos en internet porque yo misma -que no tenía experiencia previa alguna- las he ido probando.

 

Negocios desmesurados.

 

Acá viene el chiste. Es probable que este blog no se parezca a ninguno de los que contienen información sobre negocios en internet. Casi tengo la certeza de eso. Porque este blog no está enfocado en crear la ilusión del mundo online como una “tierra prometida” en la que podés desembarcar para vivir de la abundancia de la naturaleza.

¿Para qué mentirte?. Tener un negocio propio y más en internet, tiene muchos beneficios asociados, como la libertad de horarios y la desaparición de barreras geográficas. Sin embargo, si lo que te seduce de los negocios online es la imagen fantasiosa de una vida en  la que apilás millones trabajando dos horas al día… vamos mal. Solo escribirlo me causa asombro.  ¿Realmente creés que se puede levantar un negocio -cualquiera sea- con 120 minutos diarios? ¿No te suenan las alarmas de la intuición cuando leés algo así?

 

El primer año de un negocio online es demandante. Hay mucho por hacer:

 

  • Decidir qué vas a vender y a quién.
  • Crear una web – pensar si vas a escribir un blog.
  • Crear perfiles en las plataformas sociales.
  • Diseñar un plan de contenidos para compartir
  • Ser activo en la búsqueda de comunicarte con potenciales potenciales clientes o clientes actuales.
  • Crear confianza y mantenerla. Porque de nada te sirve todo el esfuerzo si tu propuesta no es confiable.

 

Y sí: leíste bien. Escribí: “decidir qué vas a vender”.  Porque en el mismo momento en el que ponés un pie dentro del espacio de los trabajadores por cuenta propia, sos un vendedor.  En este punto me dulcifico: se puede aprender a vender y además, podés hacerlo siendo fiel a tu estilo personal y sin obligarte a hacer o decir cosas que tensionen tu moral.

 

3 negocios para cambiar la pisada.

 

No importa cuánto leas. Al final de cuentas, toda la información posible sobre los negocios en internet,  puede sintetizarse en tres ideas para vender:

  1. Productos físicos (propios o ajenos)
  2. Información/conocimiento (este sí: es deseable que sea propio pero se puede vender el conocimiento ajeno también)
  3. Tus horas de trabajo  haciendo por otros lo que podrías enseñar.

Pará de contar. Ponele la mística que quieras, pero todo se reduce a estas dos opciones: docente, coach, afiliado, escritor, diseñador,

Y en definitiva, aunque nadie enfatice en eso, sos un educador. Así vendas tampones o tornillos, tu posición desde todas las plataformas en las que te expreses o promociones, es educar a la audiencia. ¿Por qué?

Porque los seres humanos nos interesamos en lo que conocemos y comprendemos (no sé si recordás el temita de la fluencia verbal). También porque necesitamos el “empujoncito persuasivo” para decidirnos. No porque los consumidores seamos “tontos” sino porque solemos ser perezosos y cuando hay mucho de donde elegir… más pereza nos da.

Si querés invertir tu dinero sabiamente, invertilo en aprender cómo transformarte en ese educador que necesitás ser. También hay otra opción: que tengas los medios para contratar a quien hago esto por vos. Ahora,  te hago una preguntita incómoda: ¿cómo vas a saber si “ese otro” está haciendo el trabajo que vos necesitás que haga? Me lo temía. ¿Ya llegaste a la convicción de que educarte es el primer paso?

Por si te estás peguntando ¿educarme para qué? Te respondo inmediatamente.

 

1- Vender productos físicos propios o ajenos.

 

Ya sea que tengas el talento de producir con tus manos o la gracia para descubrir el talento de otras personas y hacerlo visible al mundo,  necesitás aprender a ofrecer persuasivamente estos productos. Punto. No. No hay otra opción mi santa. Encontrarás la medida justa de todos los componentes de tu fórmula pero antes, tenés que conocer los secretos de la persuasión.

¿Qué podés vender? ¡Lo que se te ocurra? Nuevo o usado. Innovador o clásico. Desde comestibles orgánicos de los productores de la Patagonia hasta rascadores de espalda de Amazon, no tenés un campo limitado. ¿Alguna vez escuchaste “cada loco con su tema”? Creéme que en esto de los negocios hay temas para todos los locos. Y compradores también.

El asunto viene siendo que, más importante que el producto seleccionado para vender es tu capacidad de transformarlo en una oferta atractiva para tu audiencia. Claro, eso asumiendo que tengas una audiencia. Si no, el trabajo previo es construirla.

 

2- Vender información/conocimiento.

 

Gran duda: ¿querés vender información o conocimiento?  Lo sé. ¡Qué ganas de complicar las cosas! Para facilitarte un poco el panorama empecemos con lo básico, las definiciones:

1- Llamamos “información” al contenido que cambia el estado de conocimiento de un sujeto. No necesariamente implica un cambio elemental en la persona que la recibe. Sabe algo más. Pero no necesariamente adquiere la capacidad de aplicar esa información para obtener resultados que lo beneficien.

2- El conocimiento es otra cosa. Cuando le ofrezco a otra persona “conocimiento”, le estoy ofreciendo las herramientas para que aplique lo aprendido a la situación concreta o para cualquier otra situación en la que pueda ser aplicado o adaptado.

Podés vender ambos en diferentes momentos y para diferentes públicos o para el mismo público en diferentes momentos de su relación con tus productos. ¿Te gustaría empezar por acá? Te invito a leer: Tu primer infoproducto.

 

3- Vender servicios.

 

Quizás ésta sea la opción más simple y la más compleja para comenzar. No, no estoy consumiendo sustancias que me alteran el juicio. Te explico un poco mejor:

  • Es la opción más simple para comenzar porque es la más “inmediata”: no necesita que pienses y escriba un producto digital. Con una página de presentación y un enlace a una pasarela de pago, estás en condiciones de comenzar.
  • Puede ser muy complejo al inicio ponerle precio a tus horas y límites a tus servicios. Saber cuánto cobrar y hasta dónde llegar con tu oferta seguramente te lleve algunos ajustes hasta que encuentres “tu” fórmula ideal. Ojo. Cuando digo “fórmula ideal” no me refiero a una receta mágica sino a un estado en el que sientas el respeto y la valoración de tu trabajo.

 

Si , ahora que estás dispuesta a ser una mujer de negocios, querés tener una referencia para ponerle precio a tus horas, te presento la “Calculadora Freelance”. Por un momento quiero que ignores que está pensada para ser usada con una moneda específica (euros) y que la uses como herramienta más allá de ese detalle específico.

 

Ser una mujer de negocios.

 

Hacé tus cuentas. Porque no se trata de decir “emprendo” y aventurarte a ver qué pasa.  Además tenés la posibilidad de hacerlo en compañía porque en la comunidad desmesurada son miles las mujeres que tienen los mismos deseos que vos. Y se preparan para hacerlos realidad.  ¿Te animás?

 

Marketing en redes sociales: 10 tips para ser visible online

¿Te decidiste por la visibilidad online? Entonces es el momento de jugar el juego del marketing en redes sociales. ¿Para qué? Para transformar ese espacio de encuentro colectivo en una plataforma de promoción para tus productos y servicios. Estos tips son sumamente simples. Sin embargo, vale la pena que te preguntes si estás aplicándolos  a tu plan de comunicación.

 

10 tipos de marketing en redes sociales.

 

Comencemos. De más está decir que te pido que leas con mucha amplitud de criterio. En ocasiones,  desestimamos lo “obvio” en el afán de salir corriendo antes de aprender a caminar. Unos chichones no matan a nadie pero… pudiendo evitarlos, ¿cuál es la necesidad?.

Así que estas sugerencias, vendrían siendo como los almohadones que yo me ataba en la cintura cuando aprendía a  usar los patines.

 

Marketing en redes sociales para desmesuradas.

 

Si vas a dedicar tanto esfuerzo y dedicación a crear contenido persuasivo, tiene mucho sentido que elijas y diseñes con cuidado las plataformas en las cuales vas a promocionarlo. ¿No es verdad?

 

1- Tu nombre en todas partes.

 

Sin sustos mi santa. No significa que además de crear, promocionar y vender tengas que gestionar diez canales de comunicación.  ¿Te hago una amable sugerencia respecto a tu nombre o el de tu marca?  Creá una cuenta en las redes sociales -al menos en las que más te interesan- para “reservarlo”.  Vos dirás cuando es el momento de activar esa cuenta y usarla. Si es que llega ese momento. Con esta acción básica te evitás futuros dolores de cabeza. Por ejemplo, que una de esas personas con mucho tiempo libre y pocos escrúpulos, usurpe tu nombre o el de tu marca.

 

2-  Tu presencia, dosificada.

 

Que abras una cuenta “preventiva” en una red no significa necesariamente que vayas a usarla.  Se trata de hacer marketing en redes sociales no de la inmolación de todo tu tiempo libre. Si no querés agudizar tu CME (léase: colapso mental emprendedor) aligerá tu mochila.  Construir tu presencia y participar significativamente en todas las redes sociales no solo es enloquecedor, puede ser contraproducente. En ese sentido, el primer paso de tu estrategia de marketing en redes sociales es definir cuáles son las más convenientes para tu negocio porque te ofrecen mejores resultados.  Cuando las descubras: enfocate. Si son tres, ya estás desmesurando.

 

3-  Al tanto de las reglas.

 

Cada red tiene sus propias reglas . No solo eso: suelen cambiar con frecuencia.  Y vos no querés problemas: te lo susurra al oído una experta en meterse en líos por atropellada.  Tengo en mi haber metidas de pata de todos los colores , así que para que vos no pases por esas situaciones de asombro, tomate un tiempo para leer las reglas. No será una de esas lecturas que te nutren la vida pero es de las que te evitan malos momentos.  Solo por eso compensa, porque la ignorancia no te exime del delito (eso sonó serio).

 

4-  Ser visible es que te vean.

 

Apa. Acá es donde se complica. Repetí conmigo: ser visible es que te vean. Yo sé que te encanta esconderte detrás de tu logo pero… ¿dónde está tu fotito mi ángel? Si querés ser visible tenés que permitir que te vean. Con tus redes seleccionadas, el siguiente paso es optimizarlas para atraer seguidores. ¿A qué me refiero?

  1. A tener una foto de perfil que no sea un recorte del bautismo de tu sobrino (para evitar esos pecados de la imagen te presento a Sandra, de Miss Agenda Limón),
  2. Escribir un perfil coherente y persuasivo: con hashtags incluidos.
  3. Poner el enlace de tu web-blog en todo espacio donde sea posible. Esto incluye tu perfil personal de Facebook. ¿Por qué? Porque es el que aparece cuando hacés comentarios en grupos o fanpages y es por él que van a buscarte muchas más personas de las que hoy te imaginás.

 

5-  Conectá o verificá tu blog en las redes que uses.

 

Tu objetivo es sostener la conversación con tu audiencia a través de diferentes canales que estás usando para expresarte. Quienes lleguen a tu blog desde Google, tienen que tener visible la oportunidad de encontrarte en otros espacio sociales. Por su parte, quienes te conozcan a través de promociones en redes, tienen que tener fácil acceso a tu blog y sus contenidos.

 

6-  Publicá lo justo.

 

¿Qué es lo justo? La idea general que puedo trasmitirte es que publiques con asiduidad y consistencia.  Sugerir cuántas veces publicar es un atrevimiento: no solo cada red social tiene sus particularidades sino que aún teniendo en cuenta ciertos parámetros generales, lo cierto es que cada audiencia es única.  Esto significa que tus publicaciones están condicionadas por quién es tu público, qué uso hace de las plataformas, cómo consumen contenido y cuál es el que consideran relevante,  etc. Mi santa, “investigación” es tu segundo nombre.

 

7-  Acercate a los buenos.

 

En palabras de mi querido Lázaro de Tormes: acercate a los buenos para ser uno de ellos. Conocer a los referentes de tu sector es una de tus prioridades. Estar al tanto de su propuesta y publicaciones tiene que ser una actividad semanal en tu agenda. ¿ Por qué?

  1. Te va a permitir compartir contenido relevante con tus seguidores.
  2. Estar al tanto de las publicaciones te permite leer los comentarios y con ellos, obtener mucha información de una audiencia con características similares a la tuya.
  3. Son un ejemplo a modelar: observá con atención lo que hacen y cómo lo hacen.

 

8-  Las dichosas almohadillas.

 

Se me va la vida con los hashtags. Te miento si te digo que los uso pero, conozco su importancia. Así que en este caso me permito el haz lo que yo digo con tu marketing en redes sociales pero no lo que yo hago.  Los hashtag son más que una expresión de moda, permiten localizar contenido y monitorizarlo.  Tampoco desmesures… usalos con moderación.

 

9- Todo se trata de ser social.

 

Un perfil social es para generar conversaciones con tus seguidores. Si algo sostiene tu marketing en redes sociales es tu capacidad de interactuar con tus seguidores y con otros creadores como vos. Compartí publicaciones, comentá, invitá a personas a conocerte y sumate al perfil de otras personas. Hacé que tu presencia se sienta:  si querés, podés leer en este post como construir tu visibilidad..  El marketing es relacional: requiere de un ida y vuelta de palabras, de que actualices tus estados y seas amable con tus seguidores. No hay otro secreto.

 

10-  Si te nombran,  tenés que saberlo.

 

Si alguien te menciona o menciona tu marca, la primera en saberlo tenés que ser vos.  No solo para agradecer como corresponde sino para neutralizar cualquier comentario poco auspicioso -o francamente malicioso.  Será poco agradable de pensar pero tenés que tenerlo en cuenta. Para ello contás con herramientas de monitorización de las propias plataformas que te anuncian nombramientos varios y te tienen al tanto de tu “reputación”.

 

¿Cómo te sentís de acuerdo a estos diez puntos de marketing en redes sociales? Contame en los comentarios, para mí es un placer dialogar contigo. Y si querés aprender cómo escribir tu perfil en redes sociales, no dejes pasar la oportunidad de sumarte a Matriz.

 

7 errores de marketing de contenidos que matan tu emprendimiento.

Cuando estás en la búsqueda activa de posicionar tu negocio online  o de ampliar la visibilidad de tu blog de marca  hay una verdad sin discusión: deberías crear buenos contenidos. Contenido diseñado específicamente para atraer las personas que te interesan y repeler a ese tipo de cliente difícil o mezquino que no querrías jamás.  ¿Estamos de acuerdo? Entonces, abrí bien los ojos a estos 7 errores de marketing de contenidos que matan tu emprendimiento. Porque no hay mejor forma de acelerar el camino hacia los resultados que te mantienen en vela que escribir contenidos muy bien pensados.

 

7 errores de marketing de contenidos.

 

Si los contenidos brillan por su ausencia en tu proyecto… es momento de que frenes cinco minutos y reflexiones sobre cuál es la estrategia de tu negocio online o de tu blog de marca.

De pronto, centraste todos tus esfuerzos y recursos en diseñar la  imagen de tu emprendimiento. Suele ser uno de los errores de las emprendedoras creativas, endulzarse con formas, colores y texturas  y olvidar que tras la forma, tiene que existir una sustancia que te identifique.

La identidad es la clave mi santa. En todo.

Dicho esto, veamos cuáles son esos 7 errores de marketing que tenés que evitar para no dar por perdido todo tu esfuerzo antes de los primeros 12 meses de vida de tu proyecto.

 

1- Olvidar que el posicionamiento comienza con la educación.

 

Como lo estás leyendo.  Posicionarte es educar a tus clientes potenciales. Si querés consolidar tu estrategia como negocio, tenés que tener muy claro qué canales de comunicación estás utilizando o vas a utilizar para seleccionar qué tipo de contenidos vas a diseñar y dónde los vas a hacer visibles.

En el momento en el que olvides que el proceso de persuasión es educacional y tus textos se transformen en puro testimonial, los perdiste. Perdiste el interés de las personas que no encuentran ni variedad ni información útil en tus contenidos.

¿En qué necesita ser educado tu cliente potencial?

La respuesta más obvia es: en los beneficios de tu producto o servicio. También en sus características y los aspectos diferenciales respecto a la competencia.  Muy importante también  es darle contexto al precio de tus productos o servicios.

 

2- No darle contexto al precio de tus productos o servicios.

 

En definitiva, educar a través de tus contenidos, no solo tiene el beneficio de posicionarte. Como valor añadido, una buena campaña de marketing de contenidos tiene el añadido de contextualizar el precios de tus productos o servicios.

Lo que tenés, no es para todos. Ni tu marca es una más en el mar de marcas que compiten por la atención de la audiencia. Entonces… tus precios tampoco están pensados para todo el mundo y claro, todos los contenidos que produzcas -gráficos o textuales- tienen que expresarlo.

Pequeño detalle. Quiero que pienses en esto: ¿a quién atraigo si promociono mi producto con una foto mal tomada con el celular en la mesa de mi comedor? ¿A quién atraigo cuando mis textos solo destacan “barato”?

Luego, no tenés derecho a emitir queja de los clientes que te lleguen. Como decía mi abuela María: “la culpa no la tiene el chancho sino quien le rasca el lomo”. Y vos verás como te cabe este refrán.

 

3- Centrar tus contenidos en la opinión de “los cercanos”.

 

Lo voy a decir lo más claro que me sea posible: tu familia y tus amigos te quieren pero no tienen ni idea de marketing digital.  Salvo que alguno de ellos trabaje para Hubspot,  escucharlos te distrae más de lo que te enfoca.

¿A quiénes tenemos que escuchar?

Exacto: a tus clientes. Y creéme, vas a tener que desarrollar la habilidad de leer entrelíneas porque los clientes, tampoco dicen exactamente lo que piensan.

 

4-  Hacerte el inteligente con tu cliente.

 

Este es un asesino en serie que ataca especialmente a quienes tienen formación académica muy específica.  La mayoría de los profesionales que comienzan con una estrategia de marketing, crean contenidos para ser leídos en el aula magna de la universidad.  ¿En serio? ¿A quién estás queriendo impresionar?

Quiero que recuerdes esto: si tus clientes te necesitan es porque no tienen formación en el tema. Si tuvieran formación en el tema no serían tus clientes, serían tus colegas. Y que yo sepa… no van a ser tus colegas los que compren tus servicios profesionales.

Escribí contenidos pensando en el “grado cero” de la comprensión de un tema. Esto no significa subestimar el entendimiento de tus lectores sino tener claro cuál es el primer punto del recorrido que tienen que realizar.  Conducirlos en ese recorrido, es la educación de la que hablamos en el segundo punto.

 

5-  Presbicia del marketing de contenidos.

 

Cuando estamos empezando podemos perder la visión próxima de nuestra estrategia de marketing.  Es una forma de la presbicia del marketing de contenidos: somos incapaces de enfocar con claridad porque estamos anclados en la costumbre.

En ese sentido,  parte del proceso de creación de contenidos supone evaluarlos. Ver qué está funcionando y qué no. No estás jugando a ser emprendedora. Tu negocio tiene que vender y para vos, tener idea de las dichosas conversiones -de lectores a suscriptores, de suscriptores a clientes- es tan vital como respirar.

¿Por qué insistirías en una estrategia que no te funciona perdiendo tiempo y dinero? ¿Por qué aferrarte a escrbir un blog -con lo que eso significa de trabajo- cuando tu audiencia está en Youtube?

Si es necesario ponerte lentes para leer de cerca mi santa, hacelo. Te lo dice alguien que detesta las métricas pero reconoce lo necesarias que son para que tu negocio online  o tu blog de marca funcionen.

 

6- Ignorar el poder de los títulos.

 

Si el contenido es el rey del marketing, los titulares son el príncipe heredero. No importa cuánto trabajo y enfoque tengan tus textos. Si tus titulares no son “clickeables”, tus contenidos nunca llegan a su destinatario. Punto. No busques el “pero”. No lo hay mi ángel.

El 50% de tu tiempo tiene que estar dedicado a pensar en los títulos que atraigan a tu audiencia. Es uno de los indiscutibles de tu marketing de contenidos: tenés que crear el gancho.  Leíste bien: no escribí “deberías. Fui más tajante que eso. Tenés que crear titulares que enganchen a tu cliente ideal. El resto fluye.

 

7- El efecto “arbolito de Navidad”.

 

Quizás la metáfora tenga un matiz cultural que amerite explicación.  Por estos lares se dice que alguien “parece un arbolito de navidad” cuando viste todo lo que está a la moda.

Vos me preguntarás: ¿qué tiene de malo eso Paula?  No tendría nada de “malo” si no se lo pusiera todo junto.  No estamos hablando de un árbol de navidad nórdico. Estamos hablando el árbol de navidad lleno de colores y luces. Eso.

¿Cómo se expresa este efecto en el marketing de contenidos?

Cuando todo lo que está de moda tiene espacio en tu estrategia de contenidos. O cuando aplicás en un texto todos los trucos de persuasión que aprendiste.  También cuando saturás de imágenes o de efectos en tus redes sociales. Los gráficos tienen que ser el apoyo de tu mensaje, no tu mensaje en sí mismo.

No te vistas con todo lo que promueven los gurús de turno sin pensar en la relevancia que tiene para tu negocio específico, en su contexto específico.

 

En terminando…

 

¿Querés complementar estos 7 errores de marketing de contenido aprendiendo cómo escribir para atraer los lectores que estás esperando?  Te sugiero leer: 7 estrategias de escritura online. Porque la única herramienta infalible para tu negocio es la palabra y vos, vas a apropiarte de ella.

 

Superar los obstáculos con Nemo.

Aprender a liderar tu negocio online no significa que no van a surgir obstáculos. De hecho, ellos van a estar allí te sientas como te sientas respecto a tu vida. Más temprano o más tarde vas a enfrentarte con situaciones que ni te hacen feliz, ni facilitan tus objetivos. Es un hecho. Sin embargo… Aunque no podés ni evitarlos ni ignorarlos, si podés elegir cómo recibirlos y entenderlos. Por eso  en este post quiero compartir contigo un ejercicio bien simple para superar los obstáculos sin que te internen o te den prisión preventiva.

 

Superar los obstáculos o perecer en el intento.

 

1- Lo que no depende de mí…

 

Algo que siempre me ayuda cuando se presenta una situación que frena mis objetivos es reconocer qué es aquello que depende de mí, de lo que no puedo controlar aunque lo desee.

  • Solo puedo intervenir tangencialmente en la forma de actuar y sentir de otra persona.
  • No puedo intervenir en situaciones vitales dolorosas como pérdidas de seres queridos o enfermedades que me limitan.

Paradójicamente, este conocimiento me da poder.

Como los estoicos de la Grecia clásica, reconozco que la situación existe pero elijo si quiero reaccionar ante ella (negando o berrincheando) o si quiero aceptarla y actuar en consecuencia.  Incluso tenés derecho al pataleo: podés berrinchear un rato. Date permiso del berrinche porque sos un ser humano y no una iluminada.

Pero dejalo pasar. Dejá que pase la tormenta de emociones y luego, decidí qué vas a hacer con “eso” que te está molestando. Porque, creéme, no va a desaparecer por tu simple deseo de ignorarlo y además, te vas a sentir miserable, defraudada de la vida y con esa sensación de “siempre me pasa lo mismo”.

¿Es simple este cambio?

Para nada!

Pero como todo ejercicio, se consolida con la práctica. Me sigue molestando que la tecnología me supere la paciencia, me sigue generando acidez que las plataformas no me funcionen o no entender intuitivamente cómo funcionan pero…  me lo tomo con humor y nunca dejo que eso me detenga.

Si una no funciona, sigo buscando. Confío en que voy a encontrar una que funcione. Y tengo más confianza aún en que alguien me va a ayudar de la forma más inesperada a solucionar el problema.

 

2- Conciencia de la temporalidad del obstáculo.

 

Aún en el caso de estar viviendo tu “peor escenario posible”, la situación es temporal.  Los seres humanos somos seres en el tiempo y todo lo que nos pasa, está sujeto a él. La sabiduría popular dice que no hay mal que dure cien años y más allá de la desmesura de la afirmación, lo cierto es que tarde o temprano se diluye o genera hábito.

En la inmensa mayoría de los casos, vos podés hacer algo entre el período de shock y el establecimiento del hábito para cambiar lo que está sucediendo. Y si no, tenés la opción de elegir cómo sentirte al respecto vigilando de cerca el monólogo interior desatado.

Ojito: esto no significa resignarte.

Significa que vas a diferenciar lo que está en tus manos de lo que no. Vas a dejar correr lo que no podés cambiar y vas a actuar con decisión sobre lo que sí podés mejorar o transformar.

Quiero decirte una cosa más, en general los obstáculos no llegan “todos juntos” y aunque así fuera, la decisión más lúcida que podés tomar es trabajar en ellos de a uno.

 

4- Aprender y aceptar.

 

Si algo no dependiera de mí, puedo elegir aceptarlo y aprender a vivir el dolor físico o psicológico que me provoque.  ¿Qué sentido tiene rebelarte contra lo que no podés cambiar? ¿Vivir enojada mejora tu vida?

Siempre consideré muy poco atinada a la persona que reacciona frente a la depresión de un ser querido verbalmente. Son los que dicen: “no te deprimas, vestite y vamos a salir”.  Eso no es actuar, ni ayudar. Quien se siente triste, está de duelo o deprimido ni quiere salir, ni quiere defraudar… simplemente no puede hacer lo que se le está pidiendo.

Ni soy una ilusa ni una necia. Si te sentís deprimida, triste o estás viviendo un duelo decirte “me siento bien con mi depresión” es una insensatez.  Lo que sí podés es reconocer que estás deprimida y buscar ayuda para que este estado actual no condicione tu vida entera. De hecho, La Desmesurada tal como la conocés en este momento, es en gran parte fruto del duelo por la muerte de mi padre.

Durante un año, el blog fue mi válvula de escape. Mi usina creativa.  Cuando pensé que no iba a lograr entusiasmarme con nada… encontré una comunidad de pertenencia y retos que me permitieron transformar el dolor en creación de la forma que mejor me sale: escribiendo.

 

¿Qué puedo controlar?

 

Cuando entiendo que nada en sí mismo es “catastrófico” más allá de mi respuesta, entonces tengo la libertad de liderar mi vida. ¿Escuchaste decir que la vida es 10% de lo que nos pasa y 90% de cómo reaccionamos frente a lo que nos pasa?

Yo sí. Muchas veces. Realmente lo creo. Así como creo que somos lo que percibimos del mundo y que vivir con furia o con miedo no es la mejor forma de pasar el poco tiempo que tenés en este mundo.

 

¿Si me pasan cosas que me molestan? Claro que sí. Pero aprendí que cuando ya no soy capaz de cambiar la situación que me rodea, sigo siendo capaz de cambiarme a mí misma.  Y de analizar mi entorno.

Si sos de esas personas que se enfurece con el mundo,  quiero que conozcas una técnica sencilla que puede mejorar en mucho tu capacidad de entender el potencial de cambio que tenés en cada situación.

 

La técnica se llama NEMO (sí, como el pez de Pixar)

 

No soy un gurú del desarrollo personal pero esta técnica muy simple me ayuda a objetivar esos enojos repentinos que nos sacuden la serenidad. “Nemo” es un acrónimo de:

 

  • Nombre: “cuando… (nombre o definición de rol de la persona) hace…(descripción de la acción)”
  • Emoción: “me siento… (descripción de la emoción dominante)”
  • Motivo: “por eso, hago o digo (descripción breve de lo que hago o digo)
  • Objetivo: “me gustaría… (y este es el momento en el cual vas a escribir cómo preferirías que fuera la situación, asumiendo que no podés cambiar lo que la persona hace o dice, pero sí que podés aceptar y trabajar sobre tu emoción al respecto).

 

Si se trata de una persona cercana, tenés la feliz oportunidad de decírselo para que comprenda cómo te hacen sentir sus acciones. O sea, estás actuando sobre lo que sí podés actuar.  Espero que te ayude como a mí y que algún día me cuentes que respiraste profundo y pensaste: Nemo contigo.  Y tu día fue un poco menos triste que el del padre del pez de Pixar.

Tengo miedo de emprender un negocio.

No invento nada si te digo que el miedo es un mecanismo de defensa.  Como tantos otros mecanismos de defensa es necesario para tu supervivencia.  Claro, si estás leyendo en este momento es porque tenés el propósito de trascender la supervivencia y descubriste que estás llamada a “súper-vivir”.  Para eso, vas a aliarte con tus miedos: para que tus labios nunca más pronuncien: tengo miedo de emprender un negocio.

 

¿Van a seguir estando allí siempre?

 

Seguro.  Si hay algo con lo que podés contar es con tener miedo siempre que te enfrentes a una situación nueva.  Ya ni te digo cuando estás intentando romper los límites de la dichosa “zona de confort”.  Ahí te suenan todas las alarmas, se te aflojan las rodillas y otras partes de la anatomía que para qué vamos a mencionar si vos lo tenés clarísimo.

Pero…

Podés aprender a diferenciar el miedo prudente del miedo que te anula. El miedo que te permite vivir “sana y salva” sin poner en riesgo tu integridad física saltando a un abismo del que te impide moverte para lograr tu propósito.  Vas a sentir miedo en todas las decisiones que tomes y signifiquen un cambio.  Transformar el “estado de las cosas” pone nervioso al más templado.

Entonces…

Si estás sintiendo miedo casi te diré que es un motivo de celebración porque significa que te estás moviendo, venciendo la inercia, cambiando los patrones de pensamiento que te motivaban –o desmotivaban- hasta el momento.  Sentir miedo es abandonar la visión normalizada de la vida tal como te la contaron y ponerla en tela de juicio.

¿Vos también compraste el relato completo de formación, familia y trabajo para toda la vida?

¿Cuánto hace que ese vestido te queda incómodo?

¿Hace cuánto que no tiene lógica alguna dedicar 40 horas a algo que no te gusta para tener un respiro ocasional que comprás al costo de tu tiempo?

Así que… brindá a la salud de tu miedo. Tener miedo, te hace humana y te da la oportunidad de imaginarte una mejor forma de vivir.

 

Tengo miedo de emprender un negocio.

 

Vamos a trabajar un “desbloqueo en cinco pasos” para emprendedoras desmesuradas. Quiero que pienses que el miedo te ronda pero no te detiene. Sabiendo que siempre está por allí, el enfoque se transforma: dejás de sentirte “miedosa” y es el momento de preguntarte qué podés hacer para aliarte con esa emoción que te ata a la costumbre.

 

El Cómo: desbloqueo en 5 pasos.

 

1- Demás está decirte que el primer paso es reconocer que tenés miedo.

Decirlo en voz alta. Acordate del poder que tiene darle nombre a lo que te está pasando. Por eso se te estruja el estómago, por eso te tiembla la voz y tus ideas parecen poco claras… No significa que estés divagando. No hay nada malo contigo. Solo tenés miedo.

Porque es claro que si estás sola en el medio de la Siberia y rodeada de osos no vas a tener problema en reconocer que sentís miedo. Pavor incluso. El tema radica en reconocerlo cuando todo lo que te rodea parece tan normal que sentís la necesidad de romperlo en pedazos para ver que hay más allá.

Te van a preguntar si te volviste loca, van a intentar sujetarte diciéndote que no estás pensando con claridad.  Entonces, quiero que recuerdes que no hay nada malo contigo: tenés miedo y cuando lo pronuncies en voz alta, la cosa va a empezar a mejorar.

En última instancia, te invito a jugar uno de los juegos preferidos de mi hijo:

¿Qué preferís?

¿Sentir miedo del cambio? O ¿Tener miedo de quedarte siempre como estás ahora?

Vos sos la que tiene esa respuesta. Y al que observa, le toca hacer silencio.

 

2- Con la emoción reconocida, es momento de ponerle nombre.

 

Lo sé.  Soy insistente con el poder de las palabras. ¿Esperabas otra cosa?  Quizás no te imagines cuánto cambia tu percepción cuando sos capaz de observarte y decir:

 

Estoy sintiendo miedo de cambiar porque hasta el momento viví un… (trabajo, relación, situación) estable y segura pero que ya no me hace feliz. Tengo miedo de cambiar y equivocarme.

 

Es todo. ¿Se vino el mundo abajo?  Probablemente no. Reconociste que tenías miedo de equivocarte y ese miedo está vinculado con la mirada del otro. Vos podés vivir con una equivocación pero te aterra pensar en los testigos que te recuerden cuánto y cómo podés equivocarte.

Cuando Sartre decía que “el infierno son los otros”, estaba hablando de esa mirada que te da entidad.  Si estuvieras sola en el universo no tendrías nada ni nadie a quien perder y tu forma de experimentar el miedo sería otra… Porque una cosa es tenerle miedo a los fenómenos de la naturaleza y otra muy distinta al pensamiento de otro ser humano.

¿Dónde se ha visto?

¿Por qué tenerle miedo a lo que piense otra persona que, en su fuero interno, tiene tanto temor como vos misma?

El 99% de las personas van a intentar sujetarte creyendo que te hacen un favor, cuando realmente, se hacen un favor a sí mismas.  No vaya a ser cosa que vos demuestres que se puede ir más allá de lo que se imaginaron o están dispuestas a ir. La historia universal está llena de ejemplos de miedosos bienintencionados. Tuvo que llegar un genovés perseverante para demostrar que el mundo no se acababa en la línea del horizonte.

Ahora te toca a vos, demostrar cuáles y qué tan flexibles son los horizontes de tu universo.

 

3- Cuando ya me pronuncié y le puse nombre. Voy a abrazarlo.

 

No intentes negarlo  ni ignorarlo.  Pasa algo. Te hace sentir incómoda pero está pasando y cómo todo, antes o después, esto también va a pasar. Abrazar tu miedo significa también entenderlo y entenderte. Ni sos cobarde, ni ridícula. Si es necesario vas a visualizarte con miedo y darte un abrazo gigante y en silencio.

 

4- Con la visualización de mi miedo en un abrazo, vuelvo al presente.

 

Vas a sentirte menos tensa. Menos cansada y confundida.  Ahora sabés que estás sintiendo miedo y estás en posición de pensar cómo solucionarlo. Porque, oiga, mi santa: todo este proceso tiene real sentido cuando es capaz de volver a presente y tiene el impulso de romper de una vez por todas con lo que la está sujetando en ese lugar en el que ni es feliz, ni puede hacer feliz a otras personas.

Y a eso es a lo que vamos…

 

5- Es el momento de hacer algo con el miedo que te habita:

 

La parálisis por análisis es un clásico de las mujeres que investigan y diseccionan al detalle su mundo interior pero no son capaces de mover un músculo que las saque de la inmovilidad.  Tenés que usar toda esa fuerza que se esconde detrás del miedo (la misma que te permite sobrevivir en condiciones extremas) para hacer algo.

Lo que sea.  Llorá. Pataleá.  Cuando te canses de que las emociones te controlen, me hacés este ejercicio. ¿Querés certezas?

Certezas de que tu plan funcione ni tenés ni vas a tener pero… seguro te lleva a cien millas de donde estás en este momento y lo peor que pudo pasar, es que te equivocaras de dirección y tengas que caminar de regreso.  Quizás se escuche como un drama para vos.  Sin embargo, ahora tenés toda la experiencia del camino recorrido y si permaneciste atenta a las lecciones que te da la vida de las formas más insólitas, entonces, difícilmente te equivoques nuevamente de rumbo.

¿Eso no es suficiente para que festejes?

 

Momento de cuestionarte.

 

Para desarticular miedos, el lenguaje también es una de tus herramientas más potentes. Hacerte preguntas sigue siendo la mejor forma de desenterrar el tesoro escondido.  Preguntate ¿qué es lo peor que me puede pasar?  Imaginar el peor escenario posible es siempre una forma de poner en ridículo todas tus previsiones temerosas.

 

Pensá en vos misma hace diez años y cuál era tu situación, cuáles eran tus miedos en aquel entonces. Probablemente alguno de ellos hoy, te suene ridículo o un poco tonto. Con perspectiva temporal las cosas asumen su justo lugar y es más probable que te arrepientas de no haber hecho algo que de haber actuado siguiendo un propósito.

 

Si lo pensás un poco nada más… ¿qué vas a pensar dentro de diez años de este miedo que sentís ahora?

 

Donde la respuesta sea mínimamente parecida a “por qué no me habré animado…”  Ya tenés tu respuesta.  Por último,  viene la pregunta del millón:

 

¿Y qué?

 

Y qué si sale mal o si me equivoco.  Si no logro lo que aspiro. Y qué…  Siempre existe la posibilidad de que construyas una vida mejor de la que te podrías imaginar.

 

 

7 tips para emprender un negocio online.

Para ser honesta, el título que tenía en mente era: 7 tips para emprender un negocio online sin perder la dignidad y las ganas de vivir.   Pero me pudo la seo-conciencia y elegí una versión más breve y marketinera.

Sin sospechas. Esta elección no tiene  la perversa intención de ocultarte que crear tu negocio online puede ser enloquecedor y que hay momentos en los que  no sabés para dónde arrancar sino la clara esperanza de que Mr. Google se apiade de mi desmesura y lleve este texto a muchas personas. Muchas personas  que se enamoren de la idea de tener su propio negocio con la certeza de que más allá de las  dudas, siempre existe un plan B (o C, o D…)

 

7 tips para emprender un negocio online.

 

¿Quién no quiere una vida plena?

Contame quién va por la vida pidiendo sentirse miserable, sola y carente de proyectos… Y aunque se te ocurra alguna ¿será cierto? Porque toda nuestra naturaleza grita la necesidad de significado y bienestar.  En todas las áreas, incluso en aquello que hacemos para financiarnos la existencia.  Sí, mi santa. Estás en lo cierto. Es eso, se le llama “propósito”.

Para esta desmesurada, el propósito es el punto de partida de toda iniciativa exitosa que no te consume las ganas de vivir. Porque cuando estás en tu propósito, te mueve una energía que vos misma desconocías. Definir el sentido de tu proyecto es más que un tip y deberías empezar por allí .

Dicho esto, ¿pensamos juntas sobre los 7 tips para emprender tu negocio online?

Vamos con el primero.

 

1- Definir claramente necesidad y deseo.

 

Me puse freudiana. Pero no voy a envolverte en ningún rollo psicoanalítico. No. Simplemente quiero que pienses que una cosa es lo que necesitás para vivir y otra bastante diferente son tus objetos de deseo. Ojo, entendámonos. No tiene nada de malo tener “objetos de deseo”.  Podés aspirar a todos los lujos que seas capaz de imaginar. De hecho, pueden ser un gran estímulo para cumplir con tus metas. Sin embargo, es sabio trazar una línea clara entre lo que realmente es necesario en tu vida (material y emocionalmente) y lo que es un deseo que te daría gran satisfacción pero su carencia no amenaza tu supervivencia.

Sin duda necesitás  un grupo de pertenencia, alimentar tu cuerpo y tu espíritu, protegerte del clima y tener la posibilidad de movilizarte. Ahora,  dónde vivas y con que vehículo te transportes… es muy otro tema. Una bicicleta y un Mercedes te llevan al mismo lugar… ponele. Sé que lo sabías pero… ¿está demás que te lo recuerde?

 

2-  Reconocer potencialidades y límites.

 

En cualquier proyecto que emprendas, personal o laboral, conocer cuáles son tus fortalezas  es tan necesario como reconocer tus límites. Tus áreas ciegas. Esos lugares a los que tu conocimiento no llega.  ¿Sabés por qué? Porque si sos inteligente, apenas tengas la oportunidad vas a delegar las tareas en las que no sos precisamente una persona lucida.

Claro, siempre podés mejorar tus habilidades y  fortalecer tus zonas menos luminosas.  Siempre fui una ávida aprendiz. Tengo “espíritu renacentista” pero te diré que llegando a la cuarta década de vida me planteo seriamente qué quiero aprender y qué no. ¿Tiene sentido perder noches en vela para diseñar una web? ¿No será más enriquecedor potenciar mi zona de genio y dedicar mis horas a eso? Por lo menos, podés pensarlo.

 

3-  Limpiar el desorden mental.

 

Definido lo que querés y cuáles son tus fortalezas para lograrlo,  es momento de limpiar el desorden mental para que puedas enfocar tu objetivo. Sí, en singular mi reina. Tu objetivo. Si tenés más de uno vas a ir como pollo sin cabeza. Andá despacito por las piedras. De a uno.  Es insano que te propongas ser la reina de las redes sociales. De todas las redes sociales. Empezá por una y después vemos cómo seguís. ¿De acuerdo?

Escribí todos esos planes, proyectos y visiones para exorcizarlos y no olvidar que en algún momento te pertenecieron. Luego de escribirlos pertenecen al mundo del papel y vos te quedaste solo con lo esencial.

 

4-  Tener presente que el faro, sos vos.

 

Si me preguntás ¿quién es el eje de mi negocio online? Te voy a dar la respuesta más denostada del universo: depende. El eje de tu negocio online es tu cliente. Lo pronuncio y lo creo. No se trata de vos, se trata de ellos. Diseñar , promover y crecer: sin ellos es imposible que concibas la expansión de tu proyecto.

Ahora… todo lo anterior no va a suceder nunca si no comprendés que vos sos el faro. Vos necesitás ser fuerte y proyectar luz. No necesitás estar en el centro del  haz de luz sino proyectarla. Y para eso, se necesita mucho trabajo interno y una gran capacidad de cuidar de tu integridad mental y física.  Para ser honesta,  soy de las que aprende a cuidarse a los golpes pero, creéme,  cuanto antes aprendas esto, más vas a disfrutar tu negocio online.

 

5 – Tomar riesgos controlados.

 

Con la capochita ordenada y un objetivo muy claro es el momento de plantearte la posibilidad de tomar riesgos. No colapses: riesgos controlados.  Nadie te pide que te inmoles. Por lo pronto podés comenzar por cuestionarte si “eso” que siempre pensaste que era “imposible” es tan “imposible” como creías. En definitiva es algo que “creés” y las creencias pueden expandirse.

Siempre existe la posibilidad de que una creencia que te limitaba se transforme en una creencia que te estimulo. ¿Te cuento un secreto?  Toda mi historia personal es subterránea. Me dediqué durante años a pasar lo más inadvertida que fuese posible y cuando comencé con mi negocio online sentí que no iba a poder con la exposición que eso significa. Ponele que no soy Oprah pero el solo hecho de que tantas personas lean lo que escribo y escuchen lo que digo… sigue siendo un desafío. Simplemente, expandí mis límites.

 

6-  ¿Auto-disciplina? No, compromiso al 100%

 

¿Poca fe en tu capacidad de disciplinarte? Te cuento un secreto que va a aliviarte la conciencia: la disciplina es poderosa para quien la tiene. Algunos, simplemente, venimos sin ella en el paquete de origen.  Y por eso ¿dejamos de tener proyectos exitosos? No mi santa.  Porque tan importante como ser disciplinada es sentir el compromiso.  Tiene el mismo poder y te llena de la misma determinación.

Haceme caso. No le tengas miedo a tu indisciplina. Especialmente en el mundo online donde podés adecuar los ritmos de tu negocio a tus propios ritmos. Tenele miedo a hacer algo que no te comprometa entera.  Menos del 100% es autosabotaje.  Esto no significa que tengas que estar todo el día enchufada en la corriente, sino que aún cuando descansás, sentís la necesidad de encontrar la mejor forma de expresar tu mensaje. Eso.

 

7- Entender que el mapa no es el territorio.

 

Quizás sea  el tip más desmesurado que puedo ofrecerte. Puedo ofrecerte un mapa pero el territorio, siempre es otra cosa.  Entender el mapa, trazar rutas, estudiar caminos posibles… es necesario pero no es suficiente. Luego, en el terreno -en tu terreno- vas a encontrar señales que el mapa omitió. Es entonces cuando tu creatividad, tu  sentido del compromiso, tu necesidad de decir lo que tiene que ser dicho se intensifica más allá del desaliento.

Adquirí todos los mapas que quieras. Estudialos. Hacelos tuyos. Pero cuando te decidas a caminar, aceptá  las imperfecciones del territorio y aprendé a amarlas. Porque tu camino es felizmente diferente al mío. O al menos, eso pretendo. Me crispan los nervios los negocios clonados y las propuestas que siguen todos los mismos pasos. Aprendete todas las fórmulas y usalas  en el momento oportuno pero te dejo el mantra desmesurado:

 

Si te da certeza, seguí las reglas. Pero más importante que seguirlas es saber cuándo romperlas.

 

Antes de irte, contame cuáles son tus tips para emprender sin perder la dignidad y las ganas de vivir, soy toda oídos.