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Crear un calendario de contenidos para tu blog en cinco pasos.

Y la gran pregunta es… (hacé de cuenta que escuchás el redoble de un tambor):  ¿Es necesario crear un calendario de contenidos para mi blog? Mientras vas leyendo, sentís que una gota fría te recorre la sien. ¡Parece tan serio! Planificar con tiempo, poner orden y concierto a tu imaginación implosionada. O quizás te encuentres en el otro extremo: yerma de creatividad bloguera. Bloqueada.  Sin que se te caiga una idea.  Tanto para unas como para otras, resolvamos este problema que te incomoda. Veamos por qué tendrías -o no- un plan de comunicación y cómo crear un calendario de contenidos para tu blog.

 

crear un calendario de contenidos: ¿lo necesito?

 

Depende. Antes de decidir si necesitás o no crear un calendario de contenidos para tu blog es esencial que te hagas tres preguntas previas:

 

  1. ¿Tener un calendario de contenidos me ordenaría y me daría tranquilidad? ¿O me estresaría saber que está allí para cumplirlo?
  2. ¿Cuáles son los objetivos que persigo al crear un plan de contenidos? ¿Cuáles son los objetivos para mi proyecto?
  3. ¿Necesitan miss lectores esta guía paso a paso invisible detrás de cada post para avanzar en su camino desde el desconocimiento de mi producto y/o servicio hasta llegar al momento de la compra?

 

Con las preguntas anteriores vas a explorar tu bienestar mental, tus metas a corto plazo y cuál es tu percepción sobre la respuesta de tus lectores (o tus previsiones al respecto). Este es el triángulo del éxito en un plan de comunicación. Vos y tu comodidad para crear, los objetivos de tu proyecto y las personas que necesitan tus respuestas o tus productos para tener una vida más inspirada, informada o placentera.

 

Cuándo es necesario crear un calendario de contenidos

 

Es necesario crear un calendario de contenidos cuando tenés la plena certeza de que tus lectores-clientes potenciales necesitan cumplir un ciclo completo de educación al relacionarse con tu propuesta:

 

  1. Sentirse atraídos.
  2. Ser acompañados para pasar de una etapa a la otra, recibiendo información útil que les permita decidir si tu producto o servicio es lo que necesitan.
  3. Experimentar la necesidad y la certeza de comprarte porque tu producto o servicio le ofrece beneficios y garantías.
  4. Luego de la compra, consolidar el vínculo, viviendo la experiencia de un trato preferencial como cliente.

 

Me atrevo a decir que todos los clientes necesitan este trato pedagógico amoroso. Porque es tu mano detrás de los contenidos la que hace posible que tomen sus propias decisiones con todas las cartas sobre la mesa.

Dicho esto, de pronto te surge una duda. ¿En qué caso no necesitás crear un calendario de contenidos para tu blog y redes sociales? La respuesta es simple: si te agobia. No importa cuánto lo necesite tu cliente, si quien escribe se siente acorralado por la planificación no va a lograr nada. Ni atraer, ni educar, ni complacer.

En ese caso, tendrás que encontrar tu propia variante creativa. Quizás establecer ciclos de planificación cortos. O solo plantear los grandes temas anuales y dejar abierta tu posibilidad de cambiarlos. Independientemente de cuál sea tu estrategia para no sentir la presión de una agenda, lo cierto es que de alguna forma tenés que ponerle un criterio a tus publicaciones. Especialmente cuando tu objetivo deja de ser puramente expresivo y lo que estás buscando es obtener visibilidad.

 

Cómo crear un calendario de contenidos.

 

En cinco pasos podés resolver tu planificación anual sin mayores complicaciones. Con esto no estoy diciendo que vayas a hacerlo en un suspiro. No me malentiendas.  Pero, en una tarde de esas que estás viviendo un buen momento respecto a tu capacidad de concentración, podés dejar planteado el esquema inicial.

 

5 pasos básicos para crear tu calendario de contenidos:

 

  1. Investigar los temas.
  2. Rastrear las palabras claves asociadas con una herramienta como Keyword.io
  3. Buscar inspiración en internet, en índices de libros, preguntando a quienes tengas a tu alrededor.
  4. Seleccionar los temas más viables y crear los títulos posibles para cada uno.
  5. Definir un criterio para ordenar los temas en el calendario.

 

Con estos pasos muy simples, estás en condiciones de armar un primer esquema de tus contenidos. Podés hacerlo mensualmente, trimestralmente  o anualmente. A esta desmesurada pensar “anualmente” le genera sospecha… ¿No pasará nada en el año que cambie mis planes? ¿Es necesario planificar a tan largo plazo?

Si contesta la docente en mí te dice que lo hagas sabiendo que tenés el permiso de ser flexible. ¿Qué quiero decir con esto? Mi santa, si te encadena no es una buena idea pero cuando tenés un esquema “tranquilizador” y vos te permitís jugar con él, respondiendo a las necesidades y el feedback de la audiencia que vas creando… Es otra cosa.

 

3  sugerencias para crear tu plan de contenidos desmesuradamente.

 

Primero que nada, quiero invitarte a leer otros post sobre el mismo tema que ya escribí anteriormente. ¿Por qué tendrías que leerlos?  Porque te ofrecen otra perspectiva más detallada para crear tu plan de contenidos:

 

1- Cómo organizar un plan de contenidos para tu blog.

2- Plan de contenidos.

3-  Marketing de contenidos: 12 técnicas infalibles.

 

Y finalmente, te sugiero que pienses en:

 

  • Balancear tus post para que algunos sean informativos, otros inspiradores y otros persuasivos.
  • Crear series de 3 post para generar un compromiso de lectura con un tema muy relevante para tu cliente ideal.
  • Divertite como loca, porque lo que te aburre… se siente en la lectura.

 

Ya sé… Te estarás preguntando cómo se siente en la lectura el aburrimiento de quien escribe. Y me encantaría tener una explicación lógica para aplacar a tu costado racional.  Sin embargo, todo ensayo que haga basado en el lenguaje, en el uso de las palabras y en el tono del relato no terminarían de conformarme. Hay algo en la escritura que vibra más allá de la lógica y cuando sos feliz escribiendo, se nota.

Antes de irte, podés llevarte tu plan trimestral para crear un calendario de contenidos para tu blog y de paso, contarme en los comentarios cómo vivís la creación de contenidos en tu propio blog.

 

 

3 negocios desmesurados que podés empezar en el 2017.

Lo sé. No te encanta la palabra “negocios” pero tenés un deseo urgente de huir de donde estás. Te corroe la necesidad de detener la calesita abrumadora de la rutina en el trabajo y no sabés por dónde empezar. Entonces, en esos ratos libres que te deja el agobio, usás Google como una ventana para encontrar la puerta de salida. ¿Descubriste que internet te ofrece cientos de oportunidades de negocios? Si algo recuerdo de ese momento en mi propia experiencia vital es la recurrencia de una pregunta: ¿Cómo saber cuáles son verdaderas oportunidades y cuáles son espejismos? Porque estás cansada de tu trabajo pero… tampoco querés dar un salto al vacío en plan kamikaze.

Tampoco es que en este post esté la verdad revelada para liberarte de las cuatro paredes de tu oficina. Pero… luego de encontrar mi propio camino para emprender en internet quiero compartir contigo las tres únicas ideas válidas que producen ingresos en internet porque yo misma -que no tenía experiencia previa alguna- las he ido probando.

 

Negocios desmesurados.

 

Acá viene el chiste. Es probable que este blog no se parezca a ninguno de los que contienen información sobre negocios en internet. Casi tengo la certeza de eso. Porque este blog no está enfocado en crear la ilusión del mundo online como una “tierra prometida” en la que podés desembarcar para vivir de la abundancia de la naturaleza.

¿Para qué mentirte?. Tener un negocio propio y más en internet, tiene muchos beneficios asociados, como la libertad de horarios y la desaparición de barreras geográficas. Sin embargo, si lo que te seduce de los negocios online es la imagen fantasiosa de una vida en  la que apilás millones trabajando dos horas al día… vamos mal. Solo escribirlo me causa asombro.  ¿Realmente creés que se puede levantar un negocio -cualquiera sea- con 120 minutos diarios? ¿No te suenan las alarmas de la intuición cuando leés algo así?

 

El primer año de un negocio online es demandante. Hay mucho por hacer:

 

  • Decidir qué vas a vender y a quién.
  • Crear una web – pensar si vas a escribir un blog.
  • Crear perfiles en las plataformas sociales.
  • Diseñar un plan de contenidos para compartir
  • Ser activo en la búsqueda de comunicarte con potenciales potenciales clientes o clientes actuales.
  • Crear confianza y mantenerla. Porque de nada te sirve todo el esfuerzo si tu propuesta no es confiable.

 

Y sí: leíste bien. Escribí: “decidir qué vas a vender”.  Porque en el mismo momento en el que ponés un pie dentro del espacio de los trabajadores por cuenta propia, sos un vendedor.  En este punto me dulcifico: se puede aprender a vender y además, podés hacerlo siendo fiel a tu estilo personal y sin obligarte a hacer o decir cosas que tensionen tu moral.

 

3 negocios para cambiar la pisada.

 

No importa cuánto leas. Al final de cuentas, toda la información posible sobre los negocios en internet,  puede sintetizarse en tres ideas para vender:

  1. Productos físicos (propios o ajenos)
  2. Información/conocimiento (este sí: es deseable que sea propio pero se puede vender el conocimiento ajeno también)
  3. Tus horas de trabajo  haciendo por otros lo que podrías enseñar.

Pará de contar. Ponele la mística que quieras, pero todo se reduce a estas dos opciones: docente, coach, afiliado, escritor, diseñador,

Y en definitiva, aunque nadie enfatice en eso, sos un educador. Así vendas tampones o tornillos, tu posición desde todas las plataformas en las que te expreses o promociones, es educar a la audiencia. ¿Por qué?

Porque los seres humanos nos interesamos en lo que conocemos y comprendemos (no sé si recordás el temita de la fluencia verbal). También porque necesitamos el “empujoncito persuasivo” para decidirnos. No porque los consumidores seamos “tontos” sino porque solemos ser perezosos y cuando hay mucho de donde elegir… más pereza nos da.

Si querés invertir tu dinero sabiamente, invertilo en aprender cómo transformarte en ese educador que necesitás ser. También hay otra opción: que tengas los medios para contratar a quien hago esto por vos. Ahora,  te hago una preguntita incómoda: ¿cómo vas a saber si “ese otro” está haciendo el trabajo que vos necesitás que haga? Me lo temía. ¿Ya llegaste a la convicción de que educarte es el primer paso?

Por si te estás peguntando ¿educarme para qué? Te respondo inmediatamente.

 

1- Vender productos físicos propios o ajenos.

 

Ya sea que tengas el talento de producir con tus manos o la gracia para descubrir el talento de otras personas y hacerlo visible al mundo,  necesitás aprender a ofrecer persuasivamente estos productos. Punto. No. No hay otra opción mi santa. Encontrarás la medida justa de todos los componentes de tu fórmula pero antes, tenés que conocer los secretos de la persuasión.

¿Qué podés vender? ¡Lo que se te ocurra? Nuevo o usado. Innovador o clásico. Desde comestibles orgánicos de los productores de la Patagonia hasta rascadores de espalda de Amazon, no tenés un campo limitado. ¿Alguna vez escuchaste “cada loco con su tema”? Creéme que en esto de los negocios hay temas para todos los locos. Y compradores también.

El asunto viene siendo que, más importante que el producto seleccionado para vender es tu capacidad de transformarlo en una oferta atractiva para tu audiencia. Claro, eso asumiendo que tengas una audiencia. Si no, el trabajo previo es construirla.

 

2- Vender información/conocimiento.

 

Gran duda: ¿querés vender información o conocimiento?  Lo sé. ¡Qué ganas de complicar las cosas! Para facilitarte un poco el panorama empecemos con lo básico, las definiciones:

1- Llamamos “información” al contenido que cambia el estado de conocimiento de un sujeto. No necesariamente implica un cambio elemental en la persona que la recibe. Sabe algo más. Pero no necesariamente adquiere la capacidad de aplicar esa información para obtener resultados que lo beneficien.

2- El conocimiento es otra cosa. Cuando le ofrezco a otra persona “conocimiento”, le estoy ofreciendo las herramientas para que aplique lo aprendido a la situación concreta o para cualquier otra situación en la que pueda ser aplicado o adaptado.

Podés vender ambos en diferentes momentos y para diferentes públicos o para el mismo público en diferentes momentos de su relación con tus productos. ¿Te gustaría empezar por acá? Te invito a leer: Tu primer infoproducto.

 

3- Vender servicios.

 

Quizás ésta sea la opción más simple y la más compleja para comenzar. No, no estoy consumiendo sustancias que me alteran el juicio. Te explico un poco mejor:

  • Es la opción más simple para comenzar porque es la más “inmediata”: no necesita que pienses y escriba un producto digital. Con una página de presentación y un enlace a una pasarela de pago, estás en condiciones de comenzar.
  • Puede ser muy complejo al inicio ponerle precio a tus horas y límites a tus servicios. Saber cuánto cobrar y hasta dónde llegar con tu oferta seguramente te lleve algunos ajustes hasta que encuentres “tu” fórmula ideal. Ojo. Cuando digo “fórmula ideal” no me refiero a una receta mágica sino a un estado en el que sientas el respeto y la valoración de tu trabajo.

 

Si , ahora que estás dispuesta a ser una mujer de negocios, querés tener una referencia para ponerle precio a tus horas, te presento la “Calculadora Freelance”. Por un momento quiero que ignores que está pensada para ser usada con una moneda específica (euros) y que la uses como herramienta más allá de ese detalle específico.

 

Ser una mujer de negocios.

 

Hacé tus cuentas. Porque no se trata de decir “emprendo” y aventurarte a ver qué pasa.  Además tenés la posibilidad de hacerlo en compañía porque en la comunidad desmesurada son miles las mujeres que tienen los mismos deseos que vos. Y se preparan para hacerlos realidad.  ¿Te animás?

 

Marketing en redes sociales: 10 tips para ser visible online

¿Te decidiste por la visibilidad online? Entonces es el momento de jugar el juego del marketing en redes sociales. ¿Para qué? Para transformar ese espacio de encuentro colectivo en una plataforma de promoción para tus productos y servicios. Estos tips son sumamente simples. Sin embargo, vale la pena que te preguntes si estás aplicándolos  a tu plan de comunicación.

 

10 tipos de marketing en redes sociales.

 

Comencemos. De más está decir que te pido que leas con mucha amplitud de criterio. En ocasiones,  desestimamos lo “obvio” en el afán de salir corriendo antes de aprender a caminar. Unos chichones no matan a nadie pero… pudiendo evitarlos, ¿cuál es la necesidad?.

Así que estas sugerencias, vendrían siendo como los almohadones que yo me ataba en la cintura cuando aprendía a  usar los patines.

 

Marketing en redes sociales para desmesuradas.

 

Si vas a dedicar tanto esfuerzo y dedicación a crear contenido persuasivo, tiene mucho sentido que elijas y diseñes con cuidado las plataformas en las cuales vas a promocionarlo. ¿No es verdad?

 

1- Tu nombre en todas partes.

 

Sin sustos mi santa. No significa que además de crear, promocionar y vender tengas que gestionar diez canales de comunicación.  ¿Te hago una amable sugerencia respecto a tu nombre o el de tu marca?  Creá una cuenta en las redes sociales -al menos en las que más te interesan- para “reservarlo”.  Vos dirás cuando es el momento de activar esa cuenta y usarla. Si es que llega ese momento. Con esta acción básica te evitás futuros dolores de cabeza. Por ejemplo, que una de esas personas con mucho tiempo libre y pocos escrúpulos, usurpe tu nombre o el de tu marca.

 

2-  Tu presencia, dosificada.

 

Que abras una cuenta “preventiva” en una red no significa necesariamente que vayas a usarla.  Se trata de hacer marketing en redes sociales no de la inmolación de todo tu tiempo libre. Si no querés agudizar tu CME (léase: colapso mental emprendedor) aligerá tu mochila.  Construir tu presencia y participar significativamente en todas las redes sociales no solo es enloquecedor, puede ser contraproducente. En ese sentido, el primer paso de tu estrategia de marketing en redes sociales es definir cuáles son las más convenientes para tu negocio porque te ofrecen mejores resultados.  Cuando las descubras: enfocate. Si son tres, ya estás desmesurando.

 

3-  Al tanto de las reglas.

 

Cada red tiene sus propias reglas . No solo eso: suelen cambiar con frecuencia.  Y vos no querés problemas: te lo susurra al oído una experta en meterse en líos por atropellada.  Tengo en mi haber metidas de pata de todos los colores , así que para que vos no pases por esas situaciones de asombro, tomate un tiempo para leer las reglas. No será una de esas lecturas que te nutren la vida pero es de las que te evitan malos momentos.  Solo por eso compensa, porque la ignorancia no te exime del delito (eso sonó serio).

 

4-  Ser visible es que te vean.

 

Apa. Acá es donde se complica. Repetí conmigo: ser visible es que te vean. Yo sé que te encanta esconderte detrás de tu logo pero… ¿dónde está tu fotito mi ángel? Si querés ser visible tenés que permitir que te vean. Con tus redes seleccionadas, el siguiente paso es optimizarlas para atraer seguidores. ¿A qué me refiero?

  1. A tener una foto de perfil que no sea un recorte del bautismo de tu sobrino (para evitar esos pecados de la imagen te presento a Sandra, de Miss Agenda Limón),
  2. Escribir un perfil coherente y persuasivo: con hashtags incluidos.
  3. Poner el enlace de tu web-blog en todo espacio donde sea posible. Esto incluye tu perfil personal de Facebook. ¿Por qué? Porque es el que aparece cuando hacés comentarios en grupos o fanpages y es por él que van a buscarte muchas más personas de las que hoy te imaginás.

 

5-  Conectá o verificá tu blog en las redes que uses.

 

Tu objetivo es sostener la conversación con tu audiencia a través de diferentes canales que estás usando para expresarte. Quienes lleguen a tu blog desde Google, tienen que tener visible la oportunidad de encontrarte en otros espacio sociales. Por su parte, quienes te conozcan a través de promociones en redes, tienen que tener fácil acceso a tu blog y sus contenidos.

 

6-  Publicá lo justo.

 

¿Qué es lo justo? La idea general que puedo trasmitirte es que publiques con asiduidad y consistencia.  Sugerir cuántas veces publicar es un atrevimiento: no solo cada red social tiene sus particularidades sino que aún teniendo en cuenta ciertos parámetros generales, lo cierto es que cada audiencia es única.  Esto significa que tus publicaciones están condicionadas por quién es tu público, qué uso hace de las plataformas, cómo consumen contenido y cuál es el que consideran relevante,  etc. Mi santa, “investigación” es tu segundo nombre.

 

7-  Acercate a los buenos.

 

En palabras de mi querido Lázaro de Tormes: acercate a los buenos para ser uno de ellos. Conocer a los referentes de tu sector es una de tus prioridades. Estar al tanto de su propuesta y publicaciones tiene que ser una actividad semanal en tu agenda. ¿ Por qué?

  1. Te va a permitir compartir contenido relevante con tus seguidores.
  2. Estar al tanto de las publicaciones te permite leer los comentarios y con ellos, obtener mucha información de una audiencia con características similares a la tuya.
  3. Son un ejemplo a modelar: observá con atención lo que hacen y cómo lo hacen.

 

8-  Las dichosas almohadillas.

 

Se me va la vida con los hashtags. Te miento si te digo que los uso pero, conozco su importancia. Así que en este caso me permito el haz lo que yo digo con tu marketing en redes sociales pero no lo que yo hago.  Los hashtag son más que una expresión de moda, permiten localizar contenido y monitorizarlo.  Tampoco desmesures… usalos con moderación.

 

9- Todo se trata de ser social.

 

Un perfil social es para generar conversaciones con tus seguidores. Si algo sostiene tu marketing en redes sociales es tu capacidad de interactuar con tus seguidores y con otros creadores como vos. Compartí publicaciones, comentá, invitá a personas a conocerte y sumate al perfil de otras personas. Hacé que tu presencia se sienta:  si querés, podés leer en este post como construir tu visibilidad..  El marketing es relacional: requiere de un ida y vuelta de palabras, de que actualices tus estados y seas amable con tus seguidores. No hay otro secreto.

 

10-  Si te nombran,  tenés que saberlo.

 

Si alguien te menciona o menciona tu marca, la primera en saberlo tenés que ser vos.  No solo para agradecer como corresponde sino para neutralizar cualquier comentario poco auspicioso -o francamente malicioso.  Será poco agradable de pensar pero tenés que tenerlo en cuenta. Para ello contás con herramientas de monitorización de las propias plataformas que te anuncian nombramientos varios y te tienen al tanto de tu “reputación”.

 

¿Cómo te sentís de acuerdo a estos diez puntos de marketing en redes sociales? Contame en los comentarios, para mí es un placer dialogar contigo. Y si querés aprender cómo escribir tu perfil en redes sociales, no dejes pasar la oportunidad de sumarte a Matriz.

 

7 errores de marketing de contenidos que matan tu emprendimiento.

Cuando estás en la búsqueda activa de posicionar tu negocio online  o de ampliar la visibilidad de tu blog de marca  hay una verdad sin discusión: deberías crear buenos contenidos. Contenido diseñado específicamente para atraer las personas que te interesan y repeler a ese tipo de cliente difícil o mezquino que no querrías jamás.  ¿Estamos de acuerdo? Entonces, abrí bien los ojos a estos 7 errores de marketing de contenidos que matan tu emprendimiento. Porque no hay mejor forma de acelerar el camino hacia los resultados que te mantienen en vela que escribir contenidos muy bien pensados.

 

7 errores de marketing de contenidos.

 

Si los contenidos brillan por su ausencia en tu proyecto… es momento de que frenes cinco minutos y reflexiones sobre cuál es la estrategia de tu negocio online o de tu blog de marca.

De pronto, centraste todos tus esfuerzos y recursos en diseñar la  imagen de tu emprendimiento. Suele ser uno de los errores de las emprendedoras creativas, endulzarse con formas, colores y texturas  y olvidar que tras la forma, tiene que existir una sustancia que te identifique.

La identidad es la clave mi santa. En todo.

Dicho esto, veamos cuáles son esos 7 errores de marketing que tenés que evitar para no dar por perdido todo tu esfuerzo antes de los primeros 12 meses de vida de tu proyecto.

 

1- Olvidar que el posicionamiento comienza con la educación.

 

Como lo estás leyendo.  Posicionarte es educar a tus clientes potenciales. Si querés consolidar tu estrategia como negocio, tenés que tener muy claro qué canales de comunicación estás utilizando o vas a utilizar para seleccionar qué tipo de contenidos vas a diseñar y dónde los vas a hacer visibles.

En el momento en el que olvides que el proceso de persuasión es educacional y tus textos se transformen en puro testimonial, los perdiste. Perdiste el interés de las personas que no encuentran ni variedad ni información útil en tus contenidos.

¿En qué necesita ser educado tu cliente potencial?

La respuesta más obvia es: en los beneficios de tu producto o servicio. También en sus características y los aspectos diferenciales respecto a la competencia.  Muy importante también  es darle contexto al precio de tus productos o servicios.

 

2- No darle contexto al precio de tus productos o servicios.

 

En definitiva, educar a través de tus contenidos, no solo tiene el beneficio de posicionarte. Como valor añadido, una buena campaña de marketing de contenidos tiene el añadido de contextualizar el precios de tus productos o servicios.

Lo que tenés, no es para todos. Ni tu marca es una más en el mar de marcas que compiten por la atención de la audiencia. Entonces… tus precios tampoco están pensados para todo el mundo y claro, todos los contenidos que produzcas -gráficos o textuales- tienen que expresarlo.

Pequeño detalle. Quiero que pienses en esto: ¿a quién atraigo si promociono mi producto con una foto mal tomada con el celular en la mesa de mi comedor? ¿A quién atraigo cuando mis textos solo destacan “barato”?

Luego, no tenés derecho a emitir queja de los clientes que te lleguen. Como decía mi abuela María: “la culpa no la tiene el chancho sino quien le rasca el lomo”. Y vos verás como te cabe este refrán.

 

3- Centrar tus contenidos en la opinión de “los cercanos”.

 

Lo voy a decir lo más claro que me sea posible: tu familia y tus amigos te quieren pero no tienen ni idea de marketing digital.  Salvo que alguno de ellos trabaje para Hubspot,  escucharlos te distrae más de lo que te enfoca.

¿A quiénes tenemos que escuchar?

Exacto: a tus clientes. Y creéme, vas a tener que desarrollar la habilidad de leer entrelíneas porque los clientes, tampoco dicen exactamente lo que piensan.

 

4-  Hacerte el inteligente con tu cliente.

 

Este es un asesino en serie que ataca especialmente a quienes tienen formación académica muy específica.  La mayoría de los profesionales que comienzan con una estrategia de marketing, crean contenidos para ser leídos en el aula magna de la universidad.  ¿En serio? ¿A quién estás queriendo impresionar?

Quiero que recuerdes esto: si tus clientes te necesitan es porque no tienen formación en el tema. Si tuvieran formación en el tema no serían tus clientes, serían tus colegas. Y que yo sepa… no van a ser tus colegas los que compren tus servicios profesionales.

Escribí contenidos pensando en el “grado cero” de la comprensión de un tema. Esto no significa subestimar el entendimiento de tus lectores sino tener claro cuál es el primer punto del recorrido que tienen que realizar.  Conducirlos en ese recorrido, es la educación de la que hablamos en el segundo punto.

 

5-  Presbicia del marketing de contenidos.

 

Cuando estamos empezando podemos perder la visión próxima de nuestra estrategia de marketing.  Es una forma de la presbicia del marketing de contenidos: somos incapaces de enfocar con claridad porque estamos anclados en la costumbre.

En ese sentido,  parte del proceso de creación de contenidos supone evaluarlos. Ver qué está funcionando y qué no. No estás jugando a ser emprendedora. Tu negocio tiene que vender y para vos, tener idea de las dichosas conversiones -de lectores a suscriptores, de suscriptores a clientes- es tan vital como respirar.

¿Por qué insistirías en una estrategia que no te funciona perdiendo tiempo y dinero? ¿Por qué aferrarte a escrbir un blog -con lo que eso significa de trabajo- cuando tu audiencia está en Youtube?

Si es necesario ponerte lentes para leer de cerca mi santa, hacelo. Te lo dice alguien que detesta las métricas pero reconoce lo necesarias que son para que tu negocio online  o tu blog de marca funcionen.

 

6- Ignorar el poder de los títulos.

 

Si el contenido es el rey del marketing, los titulares son el príncipe heredero. No importa cuánto trabajo y enfoque tengan tus textos. Si tus titulares no son “clickeables”, tus contenidos nunca llegan a su destinatario. Punto. No busques el “pero”. No lo hay mi ángel.

El 50% de tu tiempo tiene que estar dedicado a pensar en los títulos que atraigan a tu audiencia. Es uno de los indiscutibles de tu marketing de contenidos: tenés que crear el gancho.  Leíste bien: no escribí “deberías. Fui más tajante que eso. Tenés que crear titulares que enganchen a tu cliente ideal. El resto fluye.

 

7- El efecto “arbolito de Navidad”.

 

Quizás la metáfora tenga un matiz cultural que amerite explicación.  Por estos lares se dice que alguien “parece un arbolito de navidad” cuando viste todo lo que está a la moda.

Vos me preguntarás: ¿qué tiene de malo eso Paula?  No tendría nada de “malo” si no se lo pusiera todo junto.  No estamos hablando de un árbol de navidad nórdico. Estamos hablando el árbol de navidad lleno de colores y luces. Eso.

¿Cómo se expresa este efecto en el marketing de contenidos?

Cuando todo lo que está de moda tiene espacio en tu estrategia de contenidos. O cuando aplicás en un texto todos los trucos de persuasión que aprendiste.  También cuando saturás de imágenes o de efectos en tus redes sociales. Los gráficos tienen que ser el apoyo de tu mensaje, no tu mensaje en sí mismo.

No te vistas con todo lo que promueven los gurús de turno sin pensar en la relevancia que tiene para tu negocio específico, en su contexto específico.

 

En terminando…

 

¿Querés complementar estos 7 errores de marketing de contenido aprendiendo cómo escribir para atraer los lectores que estás esperando?  Te sugiero leer: 7 estrategias de escritura online. Porque la única herramienta infalible para tu negocio es la palabra y vos, vas a apropiarte de ella.

 

Superar los obstáculos con Nemo.

Aprender a liderar tu negocio online no significa que no van a surgir obstáculos. De hecho, ellos van a estar allí te sientas como te sientas respecto a tu vida. Más temprano o más tarde vas a enfrentarte con situaciones que ni te hacen feliz, ni facilitan tus objetivos. Es un hecho. Sin embargo… Aunque no podés ni evitarlos ni ignorarlos, si podés elegir cómo recibirlos y entenderlos. Por eso  en este post quiero compartir contigo un ejercicio bien simple para superar los obstáculos sin que te internen o te den prisión preventiva.

 

Superar los obstáculos o perecer en el intento.

 

1- Lo que no depende de mí…

 

Algo que siempre me ayuda cuando se presenta una situación que frena mis objetivos es reconocer qué es aquello que depende de mí, de lo que no puedo controlar aunque lo desee.

  • Solo puedo intervenir tangencialmente en la forma de actuar y sentir de otra persona.
  • No puedo intervenir en situaciones vitales dolorosas como pérdidas de seres queridos o enfermedades que me limitan.

Paradójicamente, este conocimiento me da poder.

Como los estoicos de la Grecia clásica, reconozco que la situación existe pero elijo si quiero reaccionar ante ella (negando o berrincheando) o si quiero aceptarla y actuar en consecuencia.  Incluso tenés derecho al pataleo: podés berrinchear un rato. Date permiso del berrinche porque sos un ser humano y no una iluminada.

Pero dejalo pasar. Dejá que pase la tormenta de emociones y luego, decidí qué vas a hacer con “eso” que te está molestando. Porque, creéme, no va a desaparecer por tu simple deseo de ignorarlo y además, te vas a sentir miserable, defraudada de la vida y con esa sensación de “siempre me pasa lo mismo”.

¿Es simple este cambio?

Para nada!

Pero como todo ejercicio, se consolida con la práctica. Me sigue molestando que la tecnología me supere la paciencia, me sigue generando acidez que las plataformas no me funcionen o no entender intuitivamente cómo funcionan pero…  me lo tomo con humor y nunca dejo que eso me detenga.

Si una no funciona, sigo buscando. Confío en que voy a encontrar una que funcione. Y tengo más confianza aún en que alguien me va a ayudar de la forma más inesperada a solucionar el problema.

 

2- Conciencia de la temporalidad del obstáculo.

 

Aún en el caso de estar viviendo tu “peor escenario posible”, la situación es temporal.  Los seres humanos somos seres en el tiempo y todo lo que nos pasa, está sujeto a él. La sabiduría popular dice que no hay mal que dure cien años y más allá de la desmesura de la afirmación, lo cierto es que tarde o temprano se diluye o genera hábito.

En la inmensa mayoría de los casos, vos podés hacer algo entre el período de shock y el establecimiento del hábito para cambiar lo que está sucediendo. Y si no, tenés la opción de elegir cómo sentirte al respecto vigilando de cerca el monólogo interior desatado.

Ojito: esto no significa resignarte.

Significa que vas a diferenciar lo que está en tus manos de lo que no. Vas a dejar correr lo que no podés cambiar y vas a actuar con decisión sobre lo que sí podés mejorar o transformar.

Quiero decirte una cosa más, en general los obstáculos no llegan “todos juntos” y aunque así fuera, la decisión más lúcida que podés tomar es trabajar en ellos de a uno.

 

4- Aprender y aceptar.

 

Si algo no dependiera de mí, puedo elegir aceptarlo y aprender a vivir el dolor físico o psicológico que me provoque.  ¿Qué sentido tiene rebelarte contra lo que no podés cambiar? ¿Vivir enojada mejora tu vida?

Siempre consideré muy poco atinada a la persona que reacciona frente a la depresión de un ser querido verbalmente. Son los que dicen: “no te deprimas, vestite y vamos a salir”.  Eso no es actuar, ni ayudar. Quien se siente triste, está de duelo o deprimido ni quiere salir, ni quiere defraudar… simplemente no puede hacer lo que se le está pidiendo.

Ni soy una ilusa ni una necia. Si te sentís deprimida, triste o estás viviendo un duelo decirte “me siento bien con mi depresión” es una insensatez.  Lo que sí podés es reconocer que estás deprimida y buscar ayuda para que este estado actual no condicione tu vida entera. De hecho, La Desmesurada tal como la conocés en este momento, es en gran parte fruto del duelo por la muerte de mi padre.

Durante un año, el blog fue mi válvula de escape. Mi usina creativa.  Cuando pensé que no iba a lograr entusiasmarme con nada… encontré una comunidad de pertenencia y retos que me permitieron transformar el dolor en creación de la forma que mejor me sale: escribiendo.

 

¿Qué puedo controlar?

 

Cuando entiendo que nada en sí mismo es “catastrófico” más allá de mi respuesta, entonces tengo la libertad de liderar mi vida. ¿Escuchaste decir que la vida es 10% de lo que nos pasa y 90% de cómo reaccionamos frente a lo que nos pasa?

Yo sí. Muchas veces. Realmente lo creo. Así como creo que somos lo que percibimos del mundo y que vivir con furia o con miedo no es la mejor forma de pasar el poco tiempo que tenés en este mundo.

 

¿Si me pasan cosas que me molestan? Claro que sí. Pero aprendí que cuando ya no soy capaz de cambiar la situación que me rodea, sigo siendo capaz de cambiarme a mí misma.  Y de analizar mi entorno.

Si sos de esas personas que se enfurece con el mundo,  quiero que conozcas una técnica sencilla que puede mejorar en mucho tu capacidad de entender el potencial de cambio que tenés en cada situación.

 

La técnica se llama NEMO (sí, como el pez de Pixar)

 

No soy un gurú del desarrollo personal pero esta técnica muy simple me ayuda a objetivar esos enojos repentinos que nos sacuden la serenidad. “Nemo” es un acrónimo de:

 

  • Nombre: “cuando… (nombre o definición de rol de la persona) hace…(descripción de la acción)”
  • Emoción: “me siento… (descripción de la emoción dominante)”
  • Motivo: “por eso, hago o digo (descripción breve de lo que hago o digo)
  • Objetivo: “me gustaría… (y este es el momento en el cual vas a escribir cómo preferirías que fuera la situación, asumiendo que no podés cambiar lo que la persona hace o dice, pero sí que podés aceptar y trabajar sobre tu emoción al respecto).

 

Si se trata de una persona cercana, tenés la feliz oportunidad de decírselo para que comprenda cómo te hacen sentir sus acciones. O sea, estás actuando sobre lo que sí podés actuar.  Espero que te ayude como a mí y que algún día me cuentes que respiraste profundo y pensaste: Nemo contigo.  Y tu día fue un poco menos triste que el del padre del pez de Pixar.

Tengo miedo de emprender un negocio.

No invento nada si te digo que el miedo es un mecanismo de defensa.  Como tantos otros mecanismos de defensa es necesario para tu supervivencia.  Claro, si estás leyendo en este momento es porque tenés el propósito de trascender la supervivencia y descubriste que estás llamada a “súper-vivir”.  Para eso, vas a aliarte con tus miedos: para que tus labios nunca más pronuncien: tengo miedo de emprender un negocio.

 

¿Van a seguir estando allí siempre?

 

Seguro.  Si hay algo con lo que podés contar es con tener miedo siempre que te enfrentes a una situación nueva.  Ya ni te digo cuando estás intentando romper los límites de la dichosa “zona de confort”.  Ahí te suenan todas las alarmas, se te aflojan las rodillas y otras partes de la anatomía que para qué vamos a mencionar si vos lo tenés clarísimo.

Pero…

Podés aprender a diferenciar el miedo prudente del miedo que te anula. El miedo que te permite vivir “sana y salva” sin poner en riesgo tu integridad física saltando a un abismo del que te impide moverte para lograr tu propósito.  Vas a sentir miedo en todas las decisiones que tomes y signifiquen un cambio.  Transformar el “estado de las cosas” pone nervioso al más templado.

Entonces…

Si estás sintiendo miedo casi te diré que es un motivo de celebración porque significa que te estás moviendo, venciendo la inercia, cambiando los patrones de pensamiento que te motivaban –o desmotivaban- hasta el momento.  Sentir miedo es abandonar la visión normalizada de la vida tal como te la contaron y ponerla en tela de juicio.

¿Vos también compraste el relato completo de formación, familia y trabajo para toda la vida?

¿Cuánto hace que ese vestido te queda incómodo?

¿Hace cuánto que no tiene lógica alguna dedicar 40 horas a algo que no te gusta para tener un respiro ocasional que comprás al costo de tu tiempo?

Así que… brindá a la salud de tu miedo. Tener miedo, te hace humana y te da la oportunidad de imaginarte una mejor forma de vivir.

 

Tengo miedo de emprender un negocio.

 

Vamos a trabajar un “desbloqueo en cinco pasos” para emprendedoras desmesuradas. Quiero que pienses que el miedo te ronda pero no te detiene. Sabiendo que siempre está por allí, el enfoque se transforma: dejás de sentirte “miedosa” y es el momento de preguntarte qué podés hacer para aliarte con esa emoción que te ata a la costumbre.

 

El Cómo: desbloqueo en 5 pasos.

 

1- Demás está decirte que el primer paso es reconocer que tenés miedo.

Decirlo en voz alta. Acordate del poder que tiene darle nombre a lo que te está pasando. Por eso se te estruja el estómago, por eso te tiembla la voz y tus ideas parecen poco claras… No significa que estés divagando. No hay nada malo contigo. Solo tenés miedo.

Porque es claro que si estás sola en el medio de la Siberia y rodeada de osos no vas a tener problema en reconocer que sentís miedo. Pavor incluso. El tema radica en reconocerlo cuando todo lo que te rodea parece tan normal que sentís la necesidad de romperlo en pedazos para ver que hay más allá.

Te van a preguntar si te volviste loca, van a intentar sujetarte diciéndote que no estás pensando con claridad.  Entonces, quiero que recuerdes que no hay nada malo contigo: tenés miedo y cuando lo pronuncies en voz alta, la cosa va a empezar a mejorar.

En última instancia, te invito a jugar uno de los juegos preferidos de mi hijo:

¿Qué preferís?

¿Sentir miedo del cambio? O ¿Tener miedo de quedarte siempre como estás ahora?

Vos sos la que tiene esa respuesta. Y al que observa, le toca hacer silencio.

 

2- Con la emoción reconocida, es momento de ponerle nombre.

 

Lo sé.  Soy insistente con el poder de las palabras. ¿Esperabas otra cosa?  Quizás no te imagines cuánto cambia tu percepción cuando sos capaz de observarte y decir:

 

Estoy sintiendo miedo de cambiar porque hasta el momento viví un… (trabajo, relación, situación) estable y segura pero que ya no me hace feliz. Tengo miedo de cambiar y equivocarme.

 

Es todo. ¿Se vino el mundo abajo?  Probablemente no. Reconociste que tenías miedo de equivocarte y ese miedo está vinculado con la mirada del otro. Vos podés vivir con una equivocación pero te aterra pensar en los testigos que te recuerden cuánto y cómo podés equivocarte.

Cuando Sartre decía que “el infierno son los otros”, estaba hablando de esa mirada que te da entidad.  Si estuvieras sola en el universo no tendrías nada ni nadie a quien perder y tu forma de experimentar el miedo sería otra… Porque una cosa es tenerle miedo a los fenómenos de la naturaleza y otra muy distinta al pensamiento de otro ser humano.

¿Dónde se ha visto?

¿Por qué tenerle miedo a lo que piense otra persona que, en su fuero interno, tiene tanto temor como vos misma?

El 99% de las personas van a intentar sujetarte creyendo que te hacen un favor, cuando realmente, se hacen un favor a sí mismas.  No vaya a ser cosa que vos demuestres que se puede ir más allá de lo que se imaginaron o están dispuestas a ir. La historia universal está llena de ejemplos de miedosos bienintencionados. Tuvo que llegar un genovés perseverante para demostrar que el mundo no se acababa en la línea del horizonte.

Ahora te toca a vos, demostrar cuáles y qué tan flexibles son los horizontes de tu universo.

 

3- Cuando ya me pronuncié y le puse nombre. Voy a abrazarlo.

 

No intentes negarlo  ni ignorarlo.  Pasa algo. Te hace sentir incómoda pero está pasando y cómo todo, antes o después, esto también va a pasar. Abrazar tu miedo significa también entenderlo y entenderte. Ni sos cobarde, ni ridícula. Si es necesario vas a visualizarte con miedo y darte un abrazo gigante y en silencio.

 

4- Con la visualización de mi miedo en un abrazo, vuelvo al presente.

 

Vas a sentirte menos tensa. Menos cansada y confundida.  Ahora sabés que estás sintiendo miedo y estás en posición de pensar cómo solucionarlo. Porque, oiga, mi santa: todo este proceso tiene real sentido cuando es capaz de volver a presente y tiene el impulso de romper de una vez por todas con lo que la está sujetando en ese lugar en el que ni es feliz, ni puede hacer feliz a otras personas.

Y a eso es a lo que vamos…

 

5- Es el momento de hacer algo con el miedo que te habita:

 

La parálisis por análisis es un clásico de las mujeres que investigan y diseccionan al detalle su mundo interior pero no son capaces de mover un músculo que las saque de la inmovilidad.  Tenés que usar toda esa fuerza que se esconde detrás del miedo (la misma que te permite sobrevivir en condiciones extremas) para hacer algo.

Lo que sea.  Llorá. Pataleá.  Cuando te canses de que las emociones te controlen, me hacés este ejercicio. ¿Querés certezas?

Certezas de que tu plan funcione ni tenés ni vas a tener pero… seguro te lleva a cien millas de donde estás en este momento y lo peor que pudo pasar, es que te equivocaras de dirección y tengas que caminar de regreso.  Quizás se escuche como un drama para vos.  Sin embargo, ahora tenés toda la experiencia del camino recorrido y si permaneciste atenta a las lecciones que te da la vida de las formas más insólitas, entonces, difícilmente te equivoques nuevamente de rumbo.

¿Eso no es suficiente para que festejes?

 

Momento de cuestionarte.

 

Para desarticular miedos, el lenguaje también es una de tus herramientas más potentes. Hacerte preguntas sigue siendo la mejor forma de desenterrar el tesoro escondido.  Preguntate ¿qué es lo peor que me puede pasar?  Imaginar el peor escenario posible es siempre una forma de poner en ridículo todas tus previsiones temerosas.

 

Pensá en vos misma hace diez años y cuál era tu situación, cuáles eran tus miedos en aquel entonces. Probablemente alguno de ellos hoy, te suene ridículo o un poco tonto. Con perspectiva temporal las cosas asumen su justo lugar y es más probable que te arrepientas de no haber hecho algo que de haber actuado siguiendo un propósito.

 

Si lo pensás un poco nada más… ¿qué vas a pensar dentro de diez años de este miedo que sentís ahora?

 

Donde la respuesta sea mínimamente parecida a “por qué no me habré animado…”  Ya tenés tu respuesta.  Por último,  viene la pregunta del millón:

 

¿Y qué?

 

Y qué si sale mal o si me equivoco.  Si no logro lo que aspiro. Y qué…  Siempre existe la posibilidad de que construyas una vida mejor de la que te podrías imaginar.

 

 

7 tips para emprender un negocio online.

Para ser honesta, el título que tenía en mente era: 7 tips para emprender un negocio online sin perder la dignidad y las ganas de vivir.   Pero me pudo la seo-conciencia y elegí una versión más breve y marketinera.

Sin sospechas. Esta elección no tiene  la perversa intención de ocultarte que crear tu negocio online puede ser enloquecedor y que hay momentos en los que  no sabés para dónde arrancar sino la clara esperanza de que Mr. Google se apiade de mi desmesura y lleve este texto a muchas personas. Muchas personas  que se enamoren de la idea de tener su propio negocio con la certeza de que más allá de las  dudas, siempre existe un plan B (o C, o D…)

 

7 tips para emprender un negocio online.

 

¿Quién no quiere una vida plena?

Contame quién va por la vida pidiendo sentirse miserable, sola y carente de proyectos… Y aunque se te ocurra alguna ¿será cierto? Porque toda nuestra naturaleza grita la necesidad de significado y bienestar.  En todas las áreas, incluso en aquello que hacemos para financiarnos la existencia.  Sí, mi santa. Estás en lo cierto. Es eso, se le llama “propósito”.

Para esta desmesurada, el propósito es el punto de partida de toda iniciativa exitosa que no te consume las ganas de vivir. Porque cuando estás en tu propósito, te mueve una energía que vos misma desconocías. Definir el sentido de tu proyecto es más que un tip y deberías empezar por allí .

Dicho esto, ¿pensamos juntas sobre los 7 tips para emprender tu negocio online?

Vamos con el primero.

 

1- Definir claramente necesidad y deseo.

 

Me puse freudiana. Pero no voy a envolverte en ningún rollo psicoanalítico. No. Simplemente quiero que pienses que una cosa es lo que necesitás para vivir y otra bastante diferente son tus objetos de deseo. Ojo, entendámonos. No tiene nada de malo tener “objetos de deseo”.  Podés aspirar a todos los lujos que seas capaz de imaginar. De hecho, pueden ser un gran estímulo para cumplir con tus metas. Sin embargo, es sabio trazar una línea clara entre lo que realmente es necesario en tu vida (material y emocionalmente) y lo que es un deseo que te daría gran satisfacción pero su carencia no amenaza tu supervivencia.

Sin duda necesitás  un grupo de pertenencia, alimentar tu cuerpo y tu espíritu, protegerte del clima y tener la posibilidad de movilizarte. Ahora,  dónde vivas y con que vehículo te transportes… es muy otro tema. Una bicicleta y un Mercedes te llevan al mismo lugar… ponele. Sé que lo sabías pero… ¿está demás que te lo recuerde?

 

2-  Reconocer potencialidades y límites.

 

En cualquier proyecto que emprendas, personal o laboral, conocer cuáles son tus fortalezas  es tan necesario como reconocer tus límites. Tus áreas ciegas. Esos lugares a los que tu conocimiento no llega.  ¿Sabés por qué? Porque si sos inteligente, apenas tengas la oportunidad vas a delegar las tareas en las que no sos precisamente una persona lucida.

Claro, siempre podés mejorar tus habilidades y  fortalecer tus zonas menos luminosas.  Siempre fui una ávida aprendiz. Tengo “espíritu renacentista” pero te diré que llegando a la cuarta década de vida me planteo seriamente qué quiero aprender y que no. ¿Tiene sentido perder noches en vela para diseñar una web? ¿No será más enriquecedor potenciar mi zona de genio y dedicar mis horas a eso? Por lo menos, podés pensarlo.

 

3-  Limpiar el desorden mental.

 

Definido lo que querés y cuáles son tus fortalezas para lograrlo,  es momento de limpiar el desorden mental para que puedas enfocar tu objetivo. Sí, en singular mi reina. Tu objetivo. Si tenés más de uno vas a ir como pollo sin cabeza. Andá despacito por las piedras. De a uno.  Es insano que te propongas ser la reina de las redes sociales. De todas las redes sociales. Empezá por una y después vemos cómo seguís. ¿De acuerdo?

Escribí todos esos planes, proyectos y visiones para exorcizarlos y no olvidar que en algún momento te pertenecieron. Luego de escribirlos pertenecen al mundo del papel y vos te quedaste solo con lo esencial.

 

4-  Tener presente que el faro, sos vos.

 

Si me preguntás ¿quién es el eje de mi negocio online? Te voy a dar la respuesta más denostada del universo: depende. El eje de tu negocio online es tu cliente. Lo pronuncio y lo creo. No se trata de vos, se trata de ellos. Diseñar , promover y crecer: sin ellos es imposible que concibas la expansión de tu proyecto.

Ahora… todo lo anterior no va a suceder nunca si no comprendés que vos sos el faro. Vos necesitás ser fuerte y proyectar luz. No necesitás estar en el centro del  haz de luz sino proyectarla. Y para eso, se necesita mucho trabajo interno y una gran capacidad de cuidar de tu integridad mental y física.  Para ser honesta,  soy de las que aprende a cuidarse a los golpes pero, creéme,  cuanto antes aprendas esto, más vas a disfrutar tu negocio online.

 

5 – Tomar riesgos controlados.

 

Con la capochita ordenada y un objetivo muy claro es el momento de plantearte la posibilidad de tomar riesgos. No colapses: riesgos controlados.  Nadie te pide que te inmoles. Por lo pronto podés comenzar por cuestionarte si “eso” que siempre pensaste que era “imposible” es tan “imposible” como creías. En definitiva es algo que “crees” y las creencias pueden expandirse.

Siempre existe la posibilidad de que una creencia que te limitaba se transforme en una creencia que te estimulo. ¿Te cuento un secreto?  Toda mi historia personal es subterránea. Me dediqué durante años a pasar lo más inadvertida que fuese posible y cuando comencé con mi negocio online sentí que no iba a poder con la exposición que eso significa. Ponele que no soy Oprah pero el solo hecho de que tantas personas lean lo que escribo y escuchen lo que digo… sigue siendo un desafío. Simplemente, expandí mis límites.

 

6-  ¿Auto-disciplina? No, compromiso al 100%

 

¿Poca fe en tu capacidad de disciplinarte? Te cuento un secreto que va a aliviarte la conciencia: la disciplina es poderosa para quien la tiene. Algunos, simplemente, venimos sin ella en el paquete de origen.  Y por eso ¿dejamos de tener proyectos exitosos? No mi santa.  Porque tan importante como ser disciplinada es sentir el compromiso.  Tiene el mismo poder y te llena de la misma determinación.

Haceme caso. No le tengas miedo a tu indisciplina. Especialmente en el mundo online donde podés adecuar los ritmos de tu negocio a tus propios ritmos. Tenele miedo a hacer algo que no te comprometa entera.  Menos del 100% es autosabotaje.  Esto no significa que tengas que estar todo el día enchufada en la corriente, sino que aún cuando descansás, sentís la necesidad de encontrar la mejor forma de expresar tu mensaje. Eso.

 

7- Entender que el mapa no es el territorio.

 

Quizás sea  el tip más desmesurado que puedo ofrecerte. Puedo ofrecerte un mapa pero el territorio, siempre es otra cosa.  Entender el mapa, trazar rutas, estudiar caminos posibles… es necesario pero no es suficiente. Luego, en el terreno -en tu terreno- vas a encontrar señales que el mapa omitió. Es entonces cuando tu creatividad, tu  sentido del compromiso, tu necesidad de decir lo que tiene que ser dicho se intensifica más allá del desaliento.

Adquirí todos los mapas que quieras. Estudialos. Hacelos tuyos. Pero cuando te decidas a caminar, aceptá  las imperfecciones del territorio y aprendé a amarlas. Porque tu camino es felizmente diferente al mío. O al menos, eso pretendo. Me crispan los nervios los negocios clonados y las propuestas que siguen todos los mismos pasos. Aprendete todas las fórmulas y usalas  en el momento oportuno pero te dejo el mantra desmesurado:

 

Si te da certeza, seguí las reglas. Pero más importante que seguirlas es saber cuándo romperlas.

 

Antes de irte, contame cuáles son tus tips para emprender sin perder la dignidad y las ganas de vivir, soy toda oídos.

 

Organización y productividad (no infartes: sí, lo escribí yo)

Mientras proliferan las opciones de organización y productividad -favorecidas por la fecha, el clima navideño y la mar en coche-  yo me levanté con ánimo de escribir sobre el tema. ¿Por qué? Porque me toca de cerca  la cuestión de  la organización y me pega en el hígado la palabra “productividad”.

Si alguna vez te descubriste preguntándote:

¿Cómo hace ésta que siempre tiene algo nuevo para decir?

¿Cómo cuernos escribo en el blog, en las redes, hago mis productos y compro los regalos de navidad en la misma semana?

¿En qué momento escriben cursos si a mí apenas me da la vida para ser el medio de transporte de mis hijos? (no me digas nada, hay momentos en los que te preguntan tu profesión y pensás: “chofer”)

Entonces mi santa, este post está pensado para vos. No porque te vaya a solucionar el tema de la organización y la productividad (soñaste en colores ¿o alguna vez leíste un post que te lo solucione?) sino porque te va a hacer sentir mejor con la persona que sos, porque desde la persona que sos es que tenemos que partir para hacer real cualquiera de tus proyectos personales.

 

organización y productividad: ¿Me las repampimfla?

 

Te respondo rápido: no. No me las repampimfla. De hecho tener criterios básicos de organización es absolutamente necesario para sobrevivir en sociedad.  Simplemente me surge una reflexión desmesurada. Si lograste sobrevivir hasta el momento sin poner en riesgo tu vida o la de tu familia, entonces :

  • Tenés algún “sistema” de organización. Será “sui generis” pero alguno hay. Lo sé por que no te llevaron presa, aún.
  • Sos lo suficientemente astuta como para delegar estas cosillas que te inflaman los ovarios en otra persona que organiza por naturaleza. Ojo: diferencia hecha entre “ser astuta” e ir por la vida de víctima.

Si no es así, entonces estás leyendo este post por obra y gracia del Espíritu Santo porque vaya -una- a-saber cómo llegaste a esta altura de la vida sin tener un sistema interno -al menos uno- de coherencia y organización. El tema se complica cuando entran en juego las expectativas que tenemos respecto a cómo es una vida organizada.

Me siguen impresionando las personas que tienen pares de medias impecablemente emparejados en un cajón de armario y ordenados por colores y épocas del año.  O miles de latas de conserva con la etiqueta mirando al frente en la despensa. Hay algo siniestro en ese orden…  Sin embargo: me admiran.

 

Ahora… tengo algo clarísimo: yo no puedo.

 

Podré comprar hoy mismo medias al por mayor para mi familia que dentro de tres meses, ellas tomaron el curso que toman los objetos inanimados que se divorcian: uno no sabe dónde está el otro.

Por años, me rebelé frente a esta situación. Seriamente. Me hacía sentir “insuficiente” no lograr ese aspecto de vida ordenada y prolija de las personas que te hablan de “ropa blanca” con el desparpajo con el cual hablan de la mejor marca para esto o lo otro. Como si existiera un agujero negro  en mi vida que me imposibilita para pensar en cómo mantener blancos los blancos .  O idear estrategias para que las medias no se divorcien.

 

Ojo: no me niego a que alguien lo haga por mí.  Aunque tampoco estoy plenamente segura de querer que otra persona esté por allí tocando y cambiando de lugar todas mis cosas.

 

Así que este fin de año, después de años de pelearme con la desmesura y de una de esas crisis en las que una se dice a sí misma: “mi casa es un desastre”  llega el momento de asumir que mis medias van a seguir los trámites de divorcio pero, no le voy a permitir lo mismo a mis metas y objetivos para el 2017.

 

¿Cómo diseñar metas desmesuradas?

 

Luego de un año de negocio online tengo principios como para armar un cuadro desmesurado. El primero de ellos: cuando tus metas personales no están alineadas con  tu propósito y tus objetivos de negocio… Complicado seguir adelante. Algo hay que replantear. Si me permitís una sugerencia, por las dudas, te recuerdo que el objetivo personal, familiar o de pareja tiene jerarquía sobre los objetivos de negocio.

¿Por qué?

Porque te conozco mascarita: si le sos infliel a tus objetivos personales, si sentís que no podés “conciliar” tu vida personal con la rutina de un negocio online, vas a seguir el siguiente camino:

  • Me siento culpable porque “no hago nada bien”.
  • Sufro en silencio porque amo a mi familia  y “realmente” quiero un negocio online. O sea: quiero ambas cosas y ambas son importantes para mí.
  • No hago otra cosa que sentirme culpable durante meses. Cuando encuentro alguien que me escuche compasivamente (esto quiere decir “alguien que me pase la mano por el lomo”): me quejo.
  • O peor aún, no me quejo. Porque tengo temor de que otras personas piensen que soy una desagradecida de la vida, una madre desamorada y me canso de los consejos que comienzan con un  “tu marido se va a ir con otra que le preste atención” (Por Dios!)
  • Finalmente: me quedo quietita acá donde estoy, pero sintiéndote muy desmotivada e incapaz de hacer nada que sea “productivo”.

 

Frente a este panorama, se me ocurre hacerte una pregunta de esas que se responde con un monosílabo: Si elegiste tu rol de madre ¿lo que hacés por tus hijos no es “productivo”?

De hecho, creo que criar niños felices es un gran aporte a la sociedad. Lo digo honestamente

 

Entonces  ¿por qué seguís sintiéndote desmotivada e insuficiente?

 

Hay millones de mujeres que se sienten felices y completas criando a sus  hijos. Podrías ser una de ellas sin enroscarte con ínfulas de “mamá emprendedora”.

 

Acá viene la cuestión: ser madre es una experiencia maravillosa pero… ¿sintetiza el epitafio que querés en tu despedida final? “Aquí yace una madre”.

 

O la despedida de tus hijos:  “Ella fue… mi madre”.

Qué  te puedo decir… Yo quisiera que Camilo diga: “Mi madre fue una mujer que hizo lo mejor que pudo con el talento que tenía”.

Esta licencia reflexiva es para que te tomas tu tiempo para pensar en las contradicciones que te habitan. Creemos que tenemos que aplicar los sistemas que “realmente funcionan” que ayudan a “ser productiva y tener un negocio escalable” y además hacerlo mientras cocinamos cupackes de zanahoria y harina integral para la merienda colectiva en la escuela.

Pues no. Dejame decirte que “no”. De hecho, cuanto antes resuelvas el conflicto interno, antes vas a dejar de sentirte insuficiente y poco productiva.  Porque el tema no es cuánto puedas producir sino cómo te sentís con eso. Resuelto este tironeo interno, ya no sos mentalmente una “madre emprendedora”  y comenzás a comprenderte como una mujer que tiene hijos y un negocio . Una mujer que como todas las mamíferas de este mundo, tiene que tomar decisiones y elegir qué es lo que quiere diariamente.

 

De eso se trata establecer metas desmesuradas.

 

Conciliar es uno de los inventos limitantes del siglo XXI. Especialmente cuando pienso desde la experiencia de quien tiene un negocio online. Lo que sí podés hacer es tomar decisiones cotidianas que te ayuden a mantener la armonía. Pero creéme, antes de hacer lo que tengas ganas de hacer, vas a tener que hacer lo que es necesario hacer.

Trabalenguas.

 

Vendría siendo así: los primeros doce meses de tu negocio online son un desafío constante y si los llevás con un hijo bebé es como tener mellizos. No te extrañes si en algún momento, alguno toma doble mamadera y el otro… se queda con hambre.

 

¿Cómo se soluciona esto Paula? ¡Ya me gustaría saberlo!Porque lo patento y le cambio la vida a millones de mujeres. Como la madre de mellizos visualizar y hacer listas viene siendo elemental mi querido Watson.

 

Emprendedora creativa: cómo ambientar tu espacio.

¿Cuál es una de las expresiones más manoseadas del mundo online en español?  Sí: emprendedora creativa. Manoseada es poco. Parece que, de pronto,  ser “emprendedora  creativa”  entró en el ranking de posibilidades  y hay una oleada de deseo emprendedor que la fiebre del oro es un poroto.

Una  súbita revelación sobre los beneficios de tener un emprendimiento propio y la proliferación de información sobre cómo transformar tu hobby en un emprendimiento, son solo el punto de partida.

¿Ya picaste en el imaginario emprendedor?

Entonces dame un minuto que anda dando vueltas por ahí pero nunca lo suficientemente aterrizado como para que no te desilusiones antes de empezar:  resulta que, ni cualquier hobby puede ser un “negocio” (y estoy hablando de planteo, no de tópicos) ni toda persona que se lo proponga tiene por el solo hecho de desearlo, el equipamiento mental para emprender.

Lo sé. No soy nada simpática. La simpatía es un hermoso adorno de la personalidad pero… no va a ayudarte a entender si lo que realmente querés es ser empresaria en tu negocio o si lo que te seduce es la construcción imaginaria de la “emprendedora creativa”.

 

Quiero que si llegaste a este post, guiada impulsivamente por el título prometedor, comprendas que a veces venimos con las valijas llenas de lo que se necesita y  otras veces, hay que llenarlas. Y eso, lleva tiempo y una campaña de ambientación.

 

Sí: como leíste. Una campaña de ambientación del único espacio que te podés llevar contigo así te mudes a Singapur: el espacio entre tus dos orejas.

 

Cómo ambienta su espacio una emprendedora creativa.

 

Las emprendedoras creativas somos seres curiosos. Tenemos los tableros de Pinterest llenos de escritorios nórdicos y despejados:  blancos, luminosos… De esos  en los que hay un lugar para cada cosa y cada cosa está en su lugar.

En la vida real creamos espacios caóticos, llenos del color de los materiales, huellas de pintura, marcas de trincheta y ruidos. No sé si a vos te pasa pero para esta desmesurada,  la imagen de esos escritorios instagrameros, es silenciosa. Sin embargo, otros espacios suenan a voces, música y risas.

Más curiosa que la contradicción estética es la contradicción interna: queremos que funcione el emprendimiento que nace desde ese taller. ¡Sin duda querés que funcione! Soñás con obtener dinero de tu talento o conocimiento y te ciega la parte Pinterest de la pintura: la libertad de horarios, la posibilidad de elegir cómo trabajar y la satisfacción de sentirte dueña de tu proyecto personal.

 

Ahora, la pintura tiene un lado B.

 

En este lado B,  están las cosas “sucias”, las marcas de trincheta en la mesa:

 

  1. La validación de tu idea.
  2. La definición del cliente.
  3. El marketing de todos los días.
  4. El plan de comunicación
  5. Las ventas.
  6. La fiscalidad y la administración.
  7. El desarrollo y la innovación.

 

Sí… todo eso.  Lo que no tiene nada que ver con el imaginario de la emprenedora creativa. El mundo detrás del espejo y que no es precisamente mágico: horas de trabajo, de ansiedad, de gestores y contadores, de vender y tratar con clientes de los que queremos y los que no queremos y además, de promocionar lo que hacemos de forma persuasiva.

¿La frutilla de la torta?

Todo eso lo hacés vos: sola con tu cuerpito. Al menos hasta el momento en el que tenés la solidez suficiente como para contratar personas que te ayuden. O  la mentalidad lo suficientemente amplia como para colaborar de forma inteligente y comprender que delegar  no es “ceder poder” sino reconocer que para que vos seas supremamente buena en lo que hacés, tenés que dejar que otros hagan eso en lo que son supremamente buenos.

 

Atención, si te vas a llevar un aprendizaje del post que sea éste:

 

Contratar personal es un signo de crecimiento pero, cuando estás empezando siempre existe la posibilidad de colaborar aunando talentos sin que medie un intercambio económico.

 

Aprender a distinguir  lo delegable es parte del equipaje que tenés que adquirir. Aprender a distinguir entre lo que son tus posibilidades  y lo que son tus deseos es parte del equipamiento que le tenés que poner a tu cabeza.

 

 

Los mejores muebles para tu taller mental.

 

Todo  el proceso comienza con una limpieza profunda y  si te da el tiempo -o los medios- una capa de pintura. ¿Te mudarías a otra casa sin limpiarla antes?

Sin especulaciones mi adorada emprendedora creativa: esta primera acción es trabajar tu “mentalidad” y no cualquier “mentalidad” si no la que se necesita para tener un negocio.

Si estás pensando “aburrido”. Es porque:

  • Ya tenés un negocio que funciona: congrats!
  • Todavía no te chocaste de cara con las limitaciones que te impiden vender, crecer y en consecuencia, hacer valer tu talento.

¿Cuál es tu caso?

Si algo me atrevo a afirmar sin que me tiemble el pulso es que sea cual  sea tu proyecto, presupuesto inicial o disponibilidad de tiempo, lo primero que necesitás no es un préstamo sino la disposición mental para tener un negocio.

Cuando la mentalidad es un hecho, hay que seguir amoblando. Porque digamos que hasta el momento lo que hiciste fue preparar el espacio para recibir lo que viene. Para que el espacio no haga eco.

 

¿Qué es todo lo que viene?

 

Eso que no es tan agradable como pensar en los colores y el logo.  Las tareas menos divertidas, las que no son lo que realmente te gusta hacer: crear. Es probable que tarde o temprano termines por delegarlas pero, mientras tanto, te toca aprenderlas. Entre otras cosas porque saber te da luego el control como para dar instrucciones.

Porque si querés un negocio, toca encontrar el equilibrio entre tu vena creativa y las acciones cotidianas para que un negocio funcione con orden y con el menor grado de improvisación. Ojo: te escribe una amante de la improvisación pero… generar sistemas y protocolos de trabajo te amuebla el espacio de una forma que no te imaginás.

Descargate el ebook, prepará el terreno y luego, recibí un curso gratuito de 10 días para poner en orden eso, que ahora te hace mirar para el costado.

 

 

 

¿Necesito un mentor de negocios?

Si cuento con tu atención en este momento es porque, al menos peregrinamente, la idea de encontrar un mentor de negocios pasó por tu imaginación emprendedora. O quizás sea una de esas ideas recurrentes y pesadas como una mosca.  Zumbándote la cabeza, reclamándote que le prestes atención mientras vos la espantás sacudiendo las manos.

Te confieso algo,  si me hubieras hecho esta pregunta hace dos años no habría sabido a qué te estabas refiriendo. Seriamente. Y ni te cuento si hubieras dicho “coach”… Te habría mirado como si llegaras de un musical para adolescentes gringo.

Hace un año y poco, me habría generado algunas dudas. Estaba descubriendo la necesidad de recibir ayuda específica pero aún dudaba sobre cómo elegir un mentor o cuál elegir entre los que estaba descubriendo en el mundo online.

Hoy tengo un  “sí” rotundo para vos: necesitás un mentor de negocios. Dejame contarte por qué.

 

Por qué necesitás un mentor de negocios.

 

Durante los últimos 24 meses  no he hecho otra cosa que estudiar sobre marketing online. Me fascina el tema y además, con sorpresa descubrí que  mi profesión – todas las herramientas que aprendí durante mi formación académica-  y el marketing… vienen siendo el mismo perro con diferente collar.

En definitiva, el marketing requiere de conocer al otro y su psicología, aprender a comunicarte con él  y comprender cómo se mueven los individuos y los colectivos en las redes sociales.

Veinte años estudiando literatura, pedagogía, psicología, sociología, antropología y cuantos “ías” te imagines finalmente me ayudaron a entender que esto, no se trata ni de literatura ni de marketing. Se trata de seres humanos y cómo entenderlos para ofrecerles lo que necesitan simplificando su vida.

Sé que suena a simplificación pero dame un voto de confianza:  en lo que te tenés que preparar es en conocer cómo piensan los seres humanos y cómo transformar persuasivamente tus ideas para que los seduzcan y no puedan resistirse a tu propuesta.

Vas a hacerlo sin culpa (te conozco, está pensando que es “tan manipulador”) porque cuando conozcan tus productos o servicios, su vida va a ser mejor de una u otra forma. Porque tenés fe en lo que creaste y es tu huella en el mundo.

Acá viene el problema. Quizás para vos no sea tan fácil ni entender al otro, ni comunicar persuasivamente tus ideas y para colmo, sos más dura que una piedra en todo lo que sea tecnológico.

 

Antes de que te venga el ataque de pironchez te cuento:

 

  • Tengo menos habilidades tecnológicas que un caracol. Estoy segura que si pongo un caracol encima de la compu, entiende antes que yo  la tecla que tiene que apretar . Seriamente. Así de mala, ansiosa y atropellada soy. Sin embargo, aprendí lo suficiente como para tener un negocio online.
  • A entender al otro se aprende. Sin dudarlo.  Cuanto más aprendas a conocerte a vos misma, más sencillo te va a resultar comprender qué moviliza o espanta a quienes sean tus clientes ideales.
  • Comunicar persuasivamente es una técnica y un arte. La técnica, se aprende. El arte… corre por tu cuenta y la de tu capacidad de darles alas a las palabras.

No sé si lo notaste pero lo que necesitás para tener un “emprendimiento” que arranque y eventualmente, un negocio que funcione  sin volverte loca ni perder la calma frente a la humanidad, se aprende. Son todas habilidades que pueden adquirirse con educación. Podrán adornarse con tus habilidades innatas pero nada te impide aprenderlas.

 

Yo aprendo solita.

 

Ser autodidacta es genial. De hecho, creo firmemente en la voluntad personal de aprender pero… el proceso no es necesariamente veloz. La única forma de aprender de la experiencia es equivocarse, caerse, darse contra la pared.  Para el autodidacta no hay atajos y lo natural es desviarte, perder el tiempo leyendo cosas que ya no están vigentes o no funcionan para darte cuenta luego de que podrías haber empezado por otro lado. Y encima, era más fácil.

Es así mi santa. Lo sé por experiencia propia. Aunque disfruté enormemente el camino y estos diez años escribiendo un blog: ¿vos tenés los próximos diez años para seguir el proceso a su ritmo natural?

Me atrevo a afirmar que no.  Por eso necesitás un mentor: porque ni tenés, ni te interesa dedicarle diez años a que la vida tome su curso y vos vayas descubriendo por todos los rincones de internet la información gratuita que te ayude a diseñar tu negocio online.

 

Si estás en la etapa de la información gratuita, todavía te queda un trecho para lograr que tu negocio online funcione como podría.

 

¿Se te revolvieron las tripas con lo que escribí?

Te lo pregunto porque a mí me habría pasado. Habría pensado que era el argumento de un mentor para venderme  suservicio y eso me habría puesto en posición de rebeldía. Sí… tengo una naturaleza rebelde. A esta altura ya ni la oculto.

Sin embargo, la mejor decisión que tomé en el 2015 fue contratar un mentor. Yo, que nunca había gastado ni medio dólar en un ebook, en 30 minutos,  me decidí a gastar una cifra que mejor ni te cuento para que no hiperventiles.

 

Cómo elegir un mentor de negocios.

 

Elegí cuidadosamente a la persona de la que quería aprender. Sabía que mi debilidad era la tecnología y que mis necesidades eran técnicas: necesitaba aprender mucho de “cómo se hace esto y lo otro”. También sabía que con el resto podía solita, aunque rara vez elijo trabajar “solita” porque tengo espíritu de colaboración.

¿Sabés qué?

El mejor mentor de negocios que podés elegir no es el que tiene diplomas y certificados por todos lados. Tampoco el que hace más ruido en internet o el que gana más dinero. El mejor mentor es aquel con el cual sentís que te vas a entender.

Porque todo esto se trata de diseñar negocios efectivos y exitosos, es cierto. Pero los negocios los hacen los seres humanos y así como hay personas que me generan buena espina  a otras  las prefiero a kilómetros de distancia. Más allá de todos los papeles sellados y enmarcados con los que adorne las paredes.

Otro detallito. Cuando tuve que elegir, lo hice por afinidad pero también porque esa persona ya estaba obteniendo resultados. No me importaba demasiado el tema numérico y los ceros  pero era evidente que le estaba funcionando. Y si le funciona es porque ya se equivocó todo lo que alguien se puede equivocar. Creéme. Es así.

Alguien que ya se equivocó todo lo que se puede equivocar es alguien que enseña más que ruido teórico, porque tiene información de primera mano: de la experimentación.

Una persona sin experiencia puede ser talentosísima. Pero si lo que querés es acelerar tus resultados,  buscá aprender de quienes tienen kilómetros recorridos. Porque se aprende más del intercambio coloquial y nada formal de una conversación que de toda la estructura de un curso.

 

¿Hay otras opciones?

 

Tu otra opción, es integrarte en un proceso colectivo de aprendizaje. Es una gran idea y también tiene su momento en las etapas de tu crecimiento como empresaria. Tragá. Sí, vas a ser empresaria. Y no tiene nada de malo.