Hace semanas que insisto en una sentencia desmesurada: “Un texto que vende es un texto bien escrito”.  Es una afirmación sin rodeo alguno. Si querés textos que conecten con tus lectores, entonces necesitás escribir bien.  Pensalo de esta forma: ¿insistirías en cultivar un jardín en un terreno pedregoso?  Si tu voluntad es tener un jardín,  es probable que antes de iniciar una lucha insensata contra la naturaleza, consideres los siguientes pasos:

  1. Constatar el estado y la calidad del suelo.
  2. Investigar qué tipo de flores y plantas crecen mejor de acuerdo al suelo y el clima.
  3. Contrastar opciones:  ¿Dónde consigo las plantas? ¿Puedo hacer “gajos” o tengo que comprarlas? ¿Dónde las compro? ¿Qué tiempo tengo para cuidarlas?
  4. Accionar: elegir las plantas, comprarlas o pedir los “gajitos”, plantarlas, cuidarlas.

No voy a insistir en la metáfora. Sin embargo, no quisiera que te distraigas con las conclusiones que en este momento están asediando tu cerebro. Lo importante es que comprendas que antes de aprender a escribir para persuadir, tenés que dominar las reglas básicas del discurso.

La persuasión no crece en terrenos pedregosos y si las piedras son ortográficas y gramaticales… entonces hay que limpiar bien (o escribir bien) antes de comenzar a escribir persuasivamente.

¿Limpiamos juntas el terreno?

 

5 pasos para escribir bien.

 

Tu aspiración no es el Nobel.  Tu foco está en encontrar ese espacio de expresión en el cual sentís la comodidad de comunicar ideas con tu propia voz.  Ese trayecto, lo podés recorrer en 7 pasos. Veamos uno a uno estos pasos.

 

Primer paso: Definir la acción.

 

No hay sorpresas: si querés escribir un buen texto es necesario que domines el tema del cual vas a escribir. Tu “qué” tiene que ser consistente y eso se logra con conocimiento o con investigación seria.  En todo texto la acción, “lo que pasa”,  “de lo que hablo” es el punto de partida  para comenzar a contar.

El contenido de tu relato es tan importante como la forma que le das. Y con esto no quiero decir que tengas que encerrarte en una cueva durante siete años para que florezca tu sabiduría interior. No es necesario que medites sobre el sentido de la existencia mientras comés raíces y lamés las piedras para no morir  de sed. No mi santa. Si no que antes de escribir corrobores cuáles son los puntos claros en tu mente respecto al tema que vas a desarrollar. Si querés seguir aprendiendo sobre este tema, te sugiero leer: 5 trucos de storytelling para tu negocio

 

Segundo paso: encontrar Los personajes.

 

Si tenemos acciones para contar… tenemos personajes que las protagonizan.  No deberías sentirte ególatra si descubrís que la protagonista de la mayoría de tus relatos sos vos misma.  Es natural que, cuando creaste y sostenés tu propio negocio,  ostentes el protagónico de tus historias.

No tiene nada de vanidoso contar tu experiencia si puede beneficiar a alguien más. Ni tendría que causarte pudor expresar tu perspectiva personal sobre las experiencias que rodean a tus productos y servicios.

¿Sos tu personaje principal? ¡Enhorabuena! Ya habrá tiempo de encontrar la forma de darle voz a esos personajes que son importantes en tu historia. Sí, me refiero a tus clientes. Ellos van a tener su propia voz en tu negocio si funciona tan bien como estás anhelando.

 

 

Tercer paso:  Ser conciente del tiempo y el espacio.

 

¿A qué me refiero con “tiempo y espacio”?  Cada tipo de texto reclama una temporalidad específica. Suena complicado pero es simple y si no querés complicarte podés seguir una regla que no falla: el tiempo de la narración online es el presente histórico. Es esa forma de contar en la cual usás el presente del indicativo independientemente de si tu relato refiere al presente o al pasado.

Pero aún más importante que este detalle técnico es que pienses en el contexto de tu relato. ¿Por qué? Porque en el mundo online no es una certeza que compartas el contexto cultural con quienes te leen.  Sin sustos.  Hay formas relativamente fáciles de controlar el contexto sin “nutralizarte”.  Por ahora, lo que te sugiero es permanecer muy atenta a:

  • Expresiones regionales.
  • Acuerdos culturales.

O, para decirlo en cristiano:  escribir bien de acuerdo al contexto implica que vigiles no hablar como si estuvieras con una persona que conoce tu tierra y su lengua y con la cual podés dar por “supuestas” muchas cosas. Cuando escribas para el mundo, nada es supuesto. Creéme.

 

Cuarto paso:  Descubrir tu focalización.

 

La focalización de un relato es el lugar desde el cual estás mirando la historia.  Sos mujer, hija, madre, amiga, emprendedora, de pronto esposa o ex-esposa y como éstos, tantos otros roles en tu vida.  Cada uno de ellos supone una forma de mirar el mundo y sus circunstancias.

Si sos madre o padre, comprenderás que ni observás ni comprendés el mundo de la misma forma que antes de tener hijos. Un bebé te pone en eje y jerarquiza tus preocupaciones y tus anhelos.

Sabiendo esto, es importante que tomés en cuenta desde dónde estás escribiendo cuando comenzás un relato. ¿Cuál es tu mirada en el momento de narrar? ¿Estás escribiendo como madre? ¿Estás pensando como mujer de negocios? ¿Desde ambas perspectivas? Si bien es cierto que no existen fronteras entre estas formas de ver -ser y estar- cuando estás comenzando tu práctica de escritura es enriquecedor que comprendas y anticipes tu focalización al escribir.

 

Quinto paso:  Escribir bien, revisar, corregir.

 

Revisar tus textos es elemental. Ojo, no te escribo desde la superación. Yo también siento que revisar me pesa -lo que no me pesa escribir. En ocasiones publico mis post y luego, descubro errores de sintaxis y de tipeo. Algunas veces me descubrí errores de ortografía porque pensaba escribir una cosa, escribí otra y en el trayecto… cometí un error en el tilde de un pronombre.

Tengo la misma conciencia de que pesa de que es necesario porque garantiza la claridad de tu texto. Si estás buscando comunicarte, la claridad no es un ornamento, es una necesidad.  ¿Cuáles son los principales errores que tenés que buscar?

  • Errores ortográficos.
  • Errores de sintaxis (uso de los signos de puntuación y construcción de enunciados)
  • Problemas de coherencia. ¿Se entiende lo que escribiste?

 

Escribir bien no es solo para expertos.

 

Así es: escribir bien no es solo para expertos. Porque no se trata de compararte con nadie. Ni de entrar en una carrera loca por escribir como quienes se dedican profesionalmente al copy. Esto solo va a frustrarte porque es insostenible. Quien escribe profesionalmente dedica horas de su día a día a pulir sus textos.

Vos no querés textos “perfectos”, querés textos que comuniquen auténticamente la vida que late en tus productos y servicios. ¿Te cuesta mucho corregir tus textos? Ayudate de la tecnología para escribir bien y apoyate en esta página para corregir errores de esos que perjudican la comprensión: Corrección en línea.

¿Te interesa  ver el video en el  cual desarrollo esta información? Son 60 minutos de aprendizaje sobre los pilares del relato a los cuales podés acceder en el cuadro de suscripción que está al final de este post.

 

 

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