Había una vez un señor -francés él- que sentenció: “Pienso, luego existo”. Se podrán imaginar que un ser humano que proponía la duda hiperbólica (ponele que le llama “duda metódica” pero para los efectos, es lo mismo) tiene mucho que ver con el universo desmesurado.  Antes de que huyas a otras tierras golondrina, te cuento que mi objetivo en este artículo no tiene nada de existencial.  Quiero que entiendas por qué el mantra de tu negocio tiene que ser Escribo luego vendo.

 

Hablemos de qué pasa más allá de la zona gris, en la zona de aprendizaje. Qué es lo que pasa cuando tenés que empezar a venderle al mundo tu proyecto personal.

 

Escribo luego vendo: 5 verdades cortas y simples de aplicar de la escritura que vende. Porque vender es ante todo, comunicarte.

 

Escribo luego vendo.

 

No me digas nada. Sentís que hoy es más necesario que nunca que aprendas a expresar tu valor para que quienes te lean -o te escuchen- perciban el beneficio de lo que estás ofreciendo. Con cientos de ideas fosforesciendo en tu imaginación, aún no has logrado transformarlas en palabras. Si llegaste a ese punto en el cual se reconoce el valor imperioso que tiene la escritura en un negocio, comprenderás que tu mantra emprendedor es “escribo luego vendo”. Veamos:

 

  • Tener un plan de negocio es fundamental.
  • Definir a tu cliente ideal es una aspiración loable.
  • Hacer el dichoso análisis DAFO tiene lo suyo de esclarecedor.

 

Pero vos y yo sabemos que todo eso te lo podés pasar por el moño si llegado el momento de comunicarte con tus clientes no podés expresar el valor de tus productos y servicios. ¿O no es así?

Si estás asintiendo con la cabeza, bienvenida a mi mundo en el que el relato, primero emociona, luego persuade y cuando querés acordar, te compran. Porque vos, ni siquiera sentiste que estabas vendiendo.

 

Vender es comunicar.

 

¿Así de simple Paula? Así de simple. Hasta que no aprendas a comunicarte con los otros mortales no vas a poder venderles ni un caramelo. Aprender a comunicar tiene sus secretos. No es una tarea para iniciados, sin embargo, tiene sus tácticas y estrategias. ¿Qué te parece si comparto contigo algunos de estos trucos de escritura persuasiva?  Vamos punto por punto,  cinco trucos de escritura persuasiva:

 

1- Gramaticalidad y Aceptabilidad.

 

Si tu mensaje es escrito es elemental el uso de la puntuación. Una coma mal colocada cambia una vida. La diferencia entre:  “No, es culpable y “No es culpable”, pueden ser años en una cárcel. Todo, por una rayita que genera una pausa en la lectura y cambia el sentido de lo que se comunica. Imaginate lo que una coma mal puesta o unos signos de exclamación mal usados pueden hacerle a tu vínculo con un cliente.

Lo mismo podría decir respecto a los signos de interrogación y exclamación. El texto que estás escribiendo tiene en tu imaginación la entonación propia a su intención. De eso no tengo dudas. Tampoco tengo duda alguna de que tu lector no adivina el pensamiento y, salvo que utilices los signos gramaticales correspondientes, no tiene forma de adivinar si “Te espero a las ocho” es una afirmación, una exclamación o una pregunta.

 

2- Contenido conversacional: No seas el androide.

 

Mi hijo mira una serie en la cual la protagonista es una androide llamada Frankie. Divina toda ella, enamorada de un humano y rígida como lo son los estereotipos robóticos en nuestra imaginación. Su conversación y sus gestos son mecánicos, carentes de naturalidad.

Mientras escucho a Frankie (abusando de esa cualidad que tenemos las madres: seguir trabajando con una oreja atenta a lo que hacen nuestros vástagos) recuerdo que cuando escribimos con el afán de sonar “profesionales”, cuando nos desvela que descubran nuestra “experticia”, en general nos transformamos en una versión de Frankie.

¿Cuáles serían las sugerencias desmesuradas para evitar que tus textos se transformen en el guión de una serie de televisión para adolescentes?

 

  • Mantenerte coloquial. La mejor estrategia para tus textos de marca es iniciar y sostener una conversación con tu público objetivo. Para ello es tan importante expresar tu mensaje de todas las formas posibles como aprender a escuchar lo que el público dice con sus propias palabras respecto a tu producto o servicio.
  • No te llenes de tecnicismos innecesarios que solo comprenden quienes comparten tu mismo nivel de conocimiento de un tema. ¿Por qué? Porque una persona que sabe lo mismo que vos sobre un tema, ciertamente no es tu cliente ideal. Por lo tanto, no va a ser quien te compre.

 

3- Escribir en positivo y con voz activa.

 

Quiero que lo repitas hasta que quede grabado a fuego en la memoria: “La voz pasiva me perjudica” “La voz pasiva me perjudica”, “La voz pasiva me perjudica” Cuando lo tengas tatuado en el cerebelo, entonces, seguilo repitiendo un rato más porque no hay nada más contraproducente para la escritura persuasiva que la voz pasiva.

¿Qué es la voz pasiva? Es un tipo de construcción gramatical que coloca al sujeto en una posición pasiva. Utilizando la voz pasiva diríamos: “Se vende X” cuando lo cierto es que para que algo se venda, necesito un sujeto que realice la acción: “Vendo X”. En este ejemplo en particular, ceder a la voz pasiva encubre el pudor de vender en primera persona: “escribo luego vendo”.

¿Un truco simple para solucionar la pasividad del sujeto? Pensar en primera persona, en presente y en modo indicativo: “Vendo formación para emprendedoras”. Escribo luego vendo y lo hago en presente, hablándole  a mi audiencia en su momento presente. Por si te habías ilusionado: es una fórmula gramatical. Por el momento no tengo solución en forma de pastillas para poner en acción a ciertos sujetos. Una pena.

 

4- Concisión: Cortito y al pie.

 

Nada atenta contra la comunicación online como los grandes bloques de texto. Evitemos: párrafos extra-large sin signos de puntuación y sin espacios en blanco para descansar la vista. Los párrafos extensos abruman a un lector exigido por la lectura online, mucho más si está leyendo desde su teléfono. Mejoran tus post, mejora tu forma de comunicarte si seguís las siguientes sugerencias:

 

  • Cada párrafo expresa una -y solo una- idea.
  • Los lectores centran su atención al comienzo y al final de los párrafos, allí deberían concentrarse tus ideas fuerza.
  • Un párrafo de 100 palabras (4-5 enunciados) ya es extenso para la lectura online.
  • Es aconsejable separar los párrafos con espacios en blanco, guiones, negritas, etc.

 

Espero tomes en cuentas las sugerencias anteriores y las pongas en práctica. De paso te cuento que si querés mejorar tus post, tengo un post para eso: 7 tips para escribir el primer post de tu blog

 

5- Llamar a la acción: Directo y sin marearla.

 

No te vayas por las ramas. Enfocate en el propósito de la comunicación y expresalo de forma llana, simple y sin demasiados adornos. Especialmente cuando tu objetivo sea llegar a una audiencia que no tiene ni tiempo para perder. Ni paciencia para descifrar tus enigmas. Acordate: “escribo luego vendo”.

Por otra parte, que todos tus textos interpelen al lector con una “llamada a la acción“. Y ojo: eso no significa que todos tus textos tienen una oferta de compra. Nada más lejos de lo que quiero que comprendas. La idea es que en cada pieza textual para tu audiencia pienses en dedicar un párrafo a interpelar a tu lector con una acción concreta.  Que puede ser desde responder una pregunta hasta suscribirse a tu lista.

 

Te podría comentar como al pasar, que no caigas en la tentación de usar el discurso agresivo-pasivo en el cual el culpable de no decidirse y no obtener resultados es el lector.

 

¿Dónde se ha visto? ¿Te leo y además me hacés sentir miserable? No es precisamente la estrategia más inteligente que he observado. Porque aunque provoque una reacción inmediata fundada en el miedo, sus efectos a largo plazo son negativos y provocan la pérdida de confianza del lector. Tu interés está centrado en que la persona que te lee se sienta cómoda, a gusto en un texto que resuelve sus inquietudes y además la ayuda a seguir adelante.

 

Escribo luego vendo: Todos ganan.

 

Me despido recordándote que lo más importante en tus textos no sos vos, ni tu producto o servicio y para tu sorpresa, tampoco tu lector. ¿Qué es lo importante entonces? Te cuento: la sinergia de estos elementos. Porque una venta se produce en el momento mágico en el que confluyen tu propuesta y un cliente que necesita una solución que resuelva su problema.

En última instancia, vender es un acto de servicio. Y se concreta escribiendo.  Recordalo: escribo luego vendo. Contame en los comentarios cuál de las cinco estrategias de escritura podés comenzar a usar hoy mismo. Y si te interesa seguir el diálogo con esta desmesurada, sumate a mi grupo de aprendizaje: Escribe y Vende.  Allí comparto trucos que no están en ninguno de mis artículos.

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