Sin introducciones desmesuradas: ofrecerte una guía para elegir el nombre de marca es el objetivo de este post.  ¿Por qué? ¡Porque no quiero  tu alma vagando eternamente  por el limbo del branding. En esa zona neblinosa en la que tu cabeza se satura de posibilidades sin que seas capaz de decidirte por ninguna.

Si en tu escenario actual el nombre marca no es una preocupación, no descartes los próximos minutos de lectura porque, el arte de elegir reflexivamente el nombre de tus productos o servicios puede hacer la diferencia en tu proceso de venta.

 

5 errores al elegir el nombre de marca.

 

Prefiero que hablemos de “el arte de elegir nombres memorables” antes que de “naming”.  Sí… vienen siendo el mismo perro con distinto collar pero vos, permitime el capricho: amo el idioma español.

¿Por qué tendrían que preocuparte tanto los nombres? Convengamos que muchas marcas fuertes tienen nombres que se escuchan entre obvios y azarosos: Coca Cola, Apple, Google, por citar solo tres de ellas. Entonces: ¿qué sentido tiene dedicarle particular atención a la elección del nombre de tu marca?

No sé si necesito recordártelo pero esas marcas de nombres azarosos cuentan con recursos de esos que a las “pequeñas” no nos sobran: tiempo y dinero. O dicho de otra forma: ellas pueden darse el lujo. Nosotros no.

O sí, podés permitirte el capricho de un nombre largo y difícil de pronunciar si tenés la disposición de vivir con las consecuencias de tu decisión:

  • Explicar cada dos minutos cómo se escribe.
  • Corregir minuto por medio cómo se pronuncia.
  • Que te cuenten que quisieron buscarte en Google pero escribieron mal el nombre.
  • Que no te lo cuenten pero pase de todos modos.

Entiendo. Decidiste que “la vía corta” es la más viable. Entonces, vayamos paso a paso para que evites errores innecesarios.

 

evitar errores comunes en tu nombre de marca.

 

1- No comprobar que el nombre esté asociado a un dominio disponible.

 

Entiendo.  Te posee el entusiasmo. Sin embargo, antes de pedir diez mil tarjetas profesionales, te sugiero que hagas un simple ejercicio de verificación en el buscador de los buscadores. Preguntale al Sr. Google  y si te devuelve uno o más resultados asociados al nombre que elegiste, te sugiero iniciar nuevamente la búsqueda. Lo último que te interesa en este momento es que te confundan con la competencia.

 

2-  Elegir un nombre de marca con connotaciones negativas.

 

¿Vas a trabajar internacionalmente? Entonces dedicale unos minutos a la reflexión cultural. Ese nombre de marca que tiene su gracia en tu contexto geográfico puede transformarse en un error fatal cruzando el océano. Y ni tan lejos.  ¿Tenés dudas? Entonces comparto contigo una herramienta para comprobar las connotaciones del nombre de tu marca en inglés: Urbandicctionary

 

3- Ignorar el “ecosistema” de marcas similares.

 

Para ser honesta, ignorar el ecosistema de marcas similares puede ser tu mayor error o el más lúcido de tus aciertos.  ¿Qué quiero decir con esto? Que hagas uso de todo el sentido común del que seas capaz al elegir el nombre de tu marca: si tu competencia se caracteriza por usar nombres breves y musicales, elegir un nombre largo y simbólico podría ser un acto kamikaze.  Sin atarte a ninguna convención, mantener ojos y oídos abiertos siempre es una sugerencia prudente.

 

4- Utilizar adjetivos de valoración.

 

A ver si nos entendemos: si sos “gran”, “magnífico” y “único” que sean tus clientes quienes usen estas palabras para describir a tu marca. Vos, hacé un uso recatado de los adjetivos para el nombre que selecciones.  Por otra parte, es preferible que te decantes por nombres que representen de forma abstracta lo que tu marca ofrece antes que elegir un adjetivo que torpemente utilizado genere confusión o desdén en quien lo escucha.

 

5- ¿Fonética? Ni idea qué es eso.

 

Pues es importante que lo sepas. ¿Por qué? No solo porque querés garantizar que el nombre de tu marca suene bien sino porque te interesa que se establezca un juego entre el significado, su sonido y las fuentes que usás para presentarlo. Lo sé, ahora suena todo muy teórico pero creéme: oído, vista y evocaciones simbólicas están comprometidas en la elección del nombre de tu marca.

Lograr armonía entre el nombre que selecciones, las fuentes que vas a usar para escribirlo y lo que significa para quienes lo escuchan es un ideal de branding que se completa cuando elegís el nombre perfecto y lo enriquecés con una tagline que te enseño cómo escribir: Cómo escribir tu tagline.

 

 

Por lo pronto. vamos a tener ambiciones más medidas, considerando que los procedimientos verbales para construir un nombre de marca son básicamente cuatro.

 

4 construcciones sintácticas para tu nombre de marca.

 

  1. Descripción: al grano, resaltando la categoría a la que pertenece el servicio. Si tu servicio es de marketing, un nombre descriptivo sería “Marketing de guerrilla”.
  2. Abstracción: pura connotación. Crear un nombre desde la nada, por asociaciones de significados o sonidos. Es el caso de nuestro querido “Google”.
  3. Evocación: un poco más medida que la abstracción, la evocación construye algo nuevo con lo ya existente (combinar dos palabras, por ejemplo)
  4. Asociación: promueve el uso de palabras que por su significado o connotación queremos que se asocien a nuestra marca. Si elegís como nombre “Champion”, además de que te tenés una fe loca estás comunicando cuál es tu visión de la marca por asociación directa.

 

¿Comenzamos el proceso de elegir un nombre de marca memorable?  Pero antes de irte corriendo a hacer tu primera lluvia de ideas, contame si alguno de los procedimientos sintácticos anteriores está presente en los nombres que barajás para tu marca. Si ya tenés un nombre, contame en los comentarios por qué lo seleccionaste y cómo. Conocer tu historia y compartirla, es una forma de crecer en conjunto.

 

 

Autor

Escribir un Comentario