Se dice de mí…

Mi nombre es Paula y soy  La Desmesurada.  Nací el 1 de marzo, con lo cual, cada tanto, mi cumpleaños es feriado. Durante casi veinte años fui profesora de Literatura. Puedo pararme frente a una clase con una naturalidad de la cual yo misma me admiro porque soy tímida, introvertida y tengo terror de toda forma de protagonismo.

Las palabras no son únicamente mi trabajo, son parte de mí. Las historias que leí son parte de mí. El rol de lectora me define. Y es por ahí que quiero empezar a contarte quién soy.

 

En el principio, fue la palabra.

 

Leo desde que tengo memoria. Todo. Desde “La guerra y la paz” hasta la “letra chica” de los cosméticos. Así que soy “la lectora”. Lo cual es más que una etiqueta, es una actitud vital.  Viví siempre rodeada de libros y me motivaron con tanto convencimiento a leer que no puedo pensar en mi vida sin pensar en libros, en su textura y su olor.

Leyendo se acentuó mi tendencia a la colgadura y la disidencia. Soy una colgada que rompió con todos los mandatos familiares que podía romper. Estudié letras,  tengo una leve tendencia existencialista y valoro más el mundo del arte y las ideas que el mundo material.

Puedo conceptualizar ideas complejas y retener sin dificultad cinco planos diferentes de pensamiento pero nunca podré recordar la fecha de vencimiento del recibo del teléfono. O de cualquier recibo. Tampoco soy capaz de hacer cuentas en el supermercado. De hecho, las compras -y las cuentas- las hace Federico, quien suple con paciencia el hemisferio izquierdo del cual carezco.  A todo esto, Federico es mi no-marido y el amor de mi vida. Hace mucho tiempo que estamos juntos (la mitad de mi vida para ser exacta) y tenemos un hijo que es nuestro orgullo.

Hace años dejé mi “bien-remunerado-aunque-alienante” trabajo privado para tener más tiempo libre dedicado a mi familia y encontrar mi proyecto personal.  Hoy, ese proyecto existe, se llama La Desmeurada y con él te cuento cómo podés encontrar tu propia forma de tener un negocio online usando tus palabras.

Escribiendo tu propio relato.

 

Así soy yo: La desmesurada.

 

Si tenés paciencia, te cuento en un listado caótico algunos de esos detalles que me definen:

  • Amo con locura a mi hijo Camilo.
  • Me producen alergia las normas, las fórmulas y todo lo que huele a estático e inquebrantable.
  • Adoro las plantas y las flores. 
  • Soy experimental por naturaleza.  Experimentar de forma autodidacta es uno de mis sellos personales.
  • Colecciono imágenes de espacios decorados desde que tengo memoria. Aunque mis gustos cambiaron, soy minimalista y nórdica que da miedo.
  • Soy de esas personas que no le tenía miedo a nada… hasta que fue madre.
  • Disfruto de la fotografía más que de las imágenes en movimiento, así que me debo un curso alguna vez en la vida.
  • Como tuve que hacer reposo durante mi embarazo, empecé a leer blogs (todo tipo de blogs) y desde entonces se transformaron en un vicio diario.
  • Si me preguntan qué hago, lo primero que pienso es “escribo un blog”.
  • También soy adicta -muy adicta- a la Coca-Cola y al chocolate blanco.
  • Aprecio los objetos hechos a mano y siempre tengo curiosidad de saber cómo se hicieron.
  • Los objetos con historia me atraen irresistiblemente. O sea que me gustaba el “vintage” antes de saber que era “vintage”
  • No sé cocinar. Es casi una anomalía genética… pero me encanta comer.
  • El otoño es mi estación preferida. No me gusta nada el calor. Soy de esas personas a las que no les gusta la playa (sí: encontraste una) y huyen del sol.
  • Me gusta el teatro y casi no miro televisión.
  • Desde siempre me gustó coleccionar hojas, hojitas, apliques, cintas, piedritas y toda cosa aparentemente inútil pero linda.
  • Tengo una leve tendencia mística muy escondida por años de formación académica.
  • Me pierdo por días leyendo (desde que nació Camilo, perderme lo que se dice “perderme”, no puedo, pero de a poco…encuentro el momento.)
  • Puedo mirar tutoriales de lo que sea sin cansancio y Utilísima (con Patricia Miccio) fue el único programa que recuerdo haber seguido con persistencia fanática. Lo grababa todos los días. En VHS.
  • Nunca me casé pero adoro organizar y decorar casamientos (cada loco con su tema ¿no?)
  • Hace unos años no sabía prender una computadora. Hoy, si me falla internet sufro de abstinencia.

 

¿Y qué es lo que harías por mí Paula?

 

Hoy, ayudo a quienes quieren diseñar un negocio online usando la única herramienta infalible que conozco: la palabra. Así que este blog y mi escuela están orientados a enseñar las palabras que emocionan, persuaden y venden. ¿Te sumás?

Como de libros empezó la cosa, de libros termina: así soy, “todo lo demás es silencio”.