Las casualidades no tienen cabida en mi sistema de creencias.  Por eso, no considero casual que tantas emprendedoras creativas se  sientan identificadas con la descripción del “síndrome del objeto brillante”.  La creatividad es un don pero también es una de las formas de la excusa: amparada en la proliferación de ideas que te rondan, terminás por no concretar ninguna porque no tenés un plan de contenidos para tu blog.

Hoy, que observo con curiosidad y admiración los procesos de las mujeres que emprenden, comprendo que es una característica común al género la disipación de energía en tareas “aparentemente importantes” que nada aportan a nuestra vida cotidiana o al crecimiento de nuestros proyectos personales.

También pude comprobar que, justo en el momento en el cual estamos por concretar el sueño al cual queremos darle forma de plan…surgen una cantidad infinita de posibilidades en la imaginación desbordada de una emprendedora.

 

Todas tentadoras.  Todas plenas de potencial.

 

No es extraño que este sea el instante del “destello”, cuando el objeto brilla y nos distrae. Porque, seamos honestas, iniciar un nuevo plan desde cero, darle forma a una nueva idea es más simple que lidiar con las consecuencias de hacer realidad un proyecto personal que ya dejó de ser un sueño y requiere que cambies tu mentalidad.

De la misma forma, tentadas por nuestra capacidad de crear espontáneamente, evitamos planificar de forma tangible. No te equivoques: tener una ciudad mental de proyectos no te convierte en arquitecto de tu futuro.

 

plan de contenidos para tu blog… ¿o no?

 

No quiero abusar de profundidad un viernes previo a la navidad pero mientras más “edificios” construís, mientras más crece tu “ciudad mental”, más necesaria es una brújula. Una hoja de ruta. Un Plan A o como prefieras llamarle.

Planificar el contenido editorial de tu blog para los próximos doce meses es una de las formas de trazar el mapa de tu ciudad imaginaria. No es un plan definitivo. No es la última palabra. Es una guía para caminar sin perderte por las callecitas de la duda en esos momentos en los que el entusiasmo baja y no sentís tanta certeza sobre lo que estás haciendo y la forma de abordarlo.

 

El mapa de tu ciudad mental.

 

En un post reciente compartí contigo doce técnicas para explorar temáticas significativas para tu blog.  Si  los temás  de los cuales vas a escribir en tu blog son un misterio para vos misma, es un buen momento para que leas ese post. De esa forma, luego podemos trazar juntas tu plan editorial.

 

Tener un plan editorial.

 

Mi procedimiento es muy sencillo. Busco en la red  un calendario imprimible.  El que prefieras. Yo suelo elegir los que son blancos y  lisos para no distraerme con el diseño. Cuando un objeto de papelería es “demasiado bello”, me distrae. En ocasiones, me inhibe porque quiero conservarlo prolijo. Es la muerte por agenda molona, parafraseando a las amigas españolas.

En general, imprimo los doce meses en hojas A4 pero solo mantengo a la vista un trimestre. Entonces llega el momento de despuntar el vicio:

  1. Cada mes tiene como encabezado el tema elegido.
  2. Marco las fechas de publicación.
  3. En cada fecha de publicación escribo un sub-tema posible.

Los primeros tres o cuatro subtemas surgen con facilidad pero los otros, hay que laburarlos mi santa. Por eso de que la inspiración te tiene que encontrar trabajando. Aunque esto no significa que te eternices mirando el calendario a la espera de la epifanía. Si ese día no se te ocurre nada, no se te ocurre nada. Y no tiene otra consecuencia.

Lo maravilloso de las ideas suele ser que son caprichosas e impredecibles y es probable que mientras estés haciendo cualquier otra cosa -en serio, “cualquier otra cosa”- tengas una visión clara sobre lo que te gustaría escribir en enero para que tu blog despegue definitivamente.

 

Desautomatizar la mirada.

 

Si no querés confiar en la llegada de la lucidez instantánea, te propongo que tengas una actitud de observadora participante en la vida. No te asustes. Suena más complejo de lo que es.

 

Ser una observadora participante supone desautomatizar la mirada y observar lo que te rodea como si fuera nuevo.

 

En ocasiones, cuando somos apasionadas de un tema y construimos nuestro blog en torno a él, pecamos de algo que podríamos llamar “la mirada del experto”. Esto no significa que tenés un título y tres posgrados. Sos experta en tu tema porque te apasiona y la pasión suele ser más intensa, motivadora y formativa que la academia.

Una persona apasionada por su tema, busca información de manera voluntaria, compra libros y revistas, lee blogs y si el tiempo se lo permite, asiste a cursos y talleres de perfeccionamiento. Sos una apasionada entonces es muy probable que seas una experta o que llegues a serlo.

Quisiera decir que cuando sos experta todo son ventajas sin embargo…la mirada del experto puede ser una barrera difícil de traspasar.

 

Por dos motivos de los que no se ha dicho lo suficiente:

 

  1. Porque tan formada como estás ya no percibís la importancia de lo básico. La ceguera del experto es no comprender qué necesita alguien que está comenzando a transitar el camino que él mismo transitó
  2. Porque luego de lograr la experticia, cualquier paso atrás se siente tonto y poco significativo. ¡Qué tema el ego! Si quedás presa en sus designios cada post que escribas tiene que tener la rigurosidad de un tratado académico. Y la misma aridez.

 

O dicho de otra forma, luego de obtener pericia en un área,  establecés los parámetros de tu proyecto en un umbral altísimo: el de los expertos.  Creéme: en tu blog no escribís para expertos, escribís para personas que disfrutan de tu tema y quieren compartir e intercambiar información.

Sonar “inteligente” es uno de los grandes problemas de la experticia. Que tire la primera piedra quien no sufrió de esto…

Así que, a limpiar la mirada y a volver a mirar como en aquel momento en el cual te enamoraste de tu tema. Sí, cuando era un terreno virgen e inexplorado. Antes de que le construyeras todas las calles y los edificios. Eso, es desautomatizar la mirada.

Cuando consigas volver a mirar sin pre-juicios, vas a descubrir todo lo que un lector que se inicia quiere y necesita saber.  Al principio no va a tener forma. Van a ser ideas sueltas pero…poco a poco aparecen las conexiones. Vos escribí todo lo que pienses que tus neuronas se encargan del resto.

 

¿Querés saber qué ejercicio desautomatiza la mirada?

 

Es simple: desintoxicarte de contenido. Dejar de preocuparte por el tema y preocuparte por quienes leen. Salir, caminar, tomar aire y mirar la nada sin buscar una respuesta concreta. ¿Viste? No era nada sofisticado. Pero funciona. ¿Te animás a probar?

Vos hacé tu parte. No desestimes el poder del papel… el solo hecho de tener el calendario enfrente te recuerda que es necesario que lo llenes porque tenemos una tendencia natural a rellenar vacíos.  El desprendimiento zen es virtud de pocas. La mayoría de nosotras siente la compulsión de ponerle palabras a los espacios desiertos.

Yo hago mi parte, te ofrezco la posibilidad de que sigas aprendiendo.

 

Autor

Escribir un Comentario