Este no es un  post usual… es de esos post escritos para compartir una experiencia. Una experiencia desmesurada pero en la cual yo, no soy ni la protagonista  ni la escritoa.  Hoy, una mujer como vos, te cuenta cómo se siente vivir lidiando con el Síndrome del  Impostor. Lourdes es esposa, mamá y  creadora de talento que tiene un proyecto para mujeres que quieren dejar de esconderse y descubrir su belleza frente a la cámara.  Lourdes, como vos, conoce el discurso de la impostora y quiere ofrecerte su vivencia al respecto. Te dejo con sus palabras.

 

¿Cómo vivir con el síndrome del impostor?

 

Quiero contarte cómo me siento cuando la Impostora viene a visitarme, cuando ella se manifiesta en mí y me maneja con los finos hilos que teje mientras se alimenta. Puede que sepas de lo que te estoy hablando, a lo mejor ya lo tengas trabajado o incluso que no sepas lo que te estoy diciendo, sea por la razón que sea, te invito a conocer mi historia.

La impostora es mi juez interno, tiene como misión enseñarme que cuando llego al límite, a veces tengo que hacer poquito más de esfuerzo para descubrir todo mi potencial y aprender a superarme.

También forma parte de su labor que aprenda a sentirme orgullosa de mi proceso, no tanto de los premios conseguidos, sino más bien, de la travesía vivida para lograrlos gracias a creer que no hay una sola verdad y que no hay que ceder el poder a las opiniones de otros o a las mías propias.

 

Si hubiera crecido así, la impostora sería mi aliada.

 

Quizás, yo no tenía las herramientas necesarias o no me las enseñaron. Lo que fuera ayer hoy no importa. Educarla se me fue de las manos, no supe ponerle límites, de modo que el esfuerzo y la superación se convirtieron en perfeccionismo y castración y la satisfacción y el orgullo del camino recorrido en un laberinto de críticas y de juicios.

 

Yo no sabía de su existencia, no sabía que vivía en mí. Pensaba, simplemente, que yo no valía, que no tenía suerte, que para qué iba a hacer algo si no iba a servir de nada o culpaba a otros o a mí de mi fracaso.

 

¿Cómo supe de ella?  Francamente, no lo sé… No hay un momento concreto, no hay un lugar, hay un cúmulo de circunstancias, de experiencias casi siempre dolorosas, que un día hicieron colisión entre ellas, en mi cerebro y de pronto, descubrí a esta Impostora malcriada que llevaba el control de una parte fundamental de mi vida: Mi Poder de Creación.

Ella siempre tuvo debilidad por mi creatividad. Le gusta lo que creo, lo que nace de mi alma, de mi corazón, de mi pasión, es por eso que tengo una colección de proyectos inacabados o destruidos porque se los traga, se alimenta de ello.

Su forma de actuar es cruel, demoledora, insaciable y doliente. Aprovecha cualquier despiste, cualquier momento de debilidad para hacerse ver y lo hace vestida de gala. Triunfal, arrogante, manifiesta su poder, ese mismo que un día le entregué y que ella utiliza para volver oscura mi alegría, para ensuciar mi vida, para destruir mi amor y con ello, hacer crecer dentro de mí, el sufrimiento por saberme desconectada de mí misma.

 

Entonces tengo miedo. El miedo se convierte en dolor. El dolor me paraliza.

 

Fueron muchos años no sabiendo quien soy, haciendo como que soy, temiendo quién soy.

 

Afortunadamente mi vida cambió. Tomé consciencia de mí misma y me comprometí a permitirme ser en mi totalidad. Creo que nos merecemos todo sólo por el hecho de existir. Que la vida nos hace regalos continuamente, que no nos deja caer y que a cambio le hemos de dar lo mejor de nosotros mismos.

La impostora sigue viviendo conmigo. Sé que es urgente educarla y en esa tarea estoy inmersa por el momento. Para ello, le echo mucho coraje, me muestro vulnerable y decido seguir. Gracias por escucharme, compartir mis experiencias vividas en el camino hacia el descubrimiento es el propósito de ésta, mi creación.

 

Esa forma desmesurada de verlo….

 

Retomo la palabra y agradezco profundamente a Lourdes, por haber compartido su forma de sentir.  Mientras leía su texto, pensaba que a este yo que escribe,  le costó más de tres décadas asumir que la perfección es una aspiración y que la mejor versión de mí es la más libre de las expectativas ajenas.

Desprenderme de las corazas con las que me protegieron es todavía un desafío.  Quizás no tengo todas las respuestas pero como por naturaleza soy una buscadora, eventualmente encuentro las que necesito para continuar. Pero ¿qué pasa si tengo miedo? ¿Qué pasa si todas mis inquilinas no me dejan avanzar?

De nuevo apareció el mantra de la respiración profunda. Aunque confieso que en esos momentos lo que quiero es algo que tenga sabor dulce y una cantidad desproporcionada de azúcar en sangre. Enfrentarte con ese sentimiento ambiguo,  a requerir de toda tu fortaleza (en cuerpo, mente y espíritu).  No necesito prolongar la metáfora, vos sabés que la única fuerza antagonista que te derrumba es la que se gesta en tus propias inseguridades y miedos.  Y vive en el piso de arriba.

 

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17 Comentarios

  1. Cuánta sabiduría junta… Un post para tener en Favoritos e ir releyendo e integrando en el camino. “Es por eso que tengo una colección de proyectos inacabados o destruidos porque [la Impostora] se los traga, se alimenta de ello”, qué grande, me ha parecido una imagen de lo más gráfica e inteligente. Ahora ya puedo explicar el por qué de tantos de mis propios proyectos inconclusos y abandonados. ¡Gracias, Lou y Paula!

  2. Mi impostora es la que suma más y más horas de distracción y no me deja conectar con mi parte organizativa!!!!!
    Las otras del piso de arriba, viven alborotadas, pero amables entre ellas y compasivas conmigo!

  3. Hermosa colaboración,
    Felicidades, el artículo quedo muy bonito. Me encanto la historia ademas de identificarme mucho con ella. Saludos

    • Hola Leticia! Gracias por estar allí, qué suerte que la disfrutaste. Tengo certeza de lo que significó para Lou escribirla! Besos

  4. Necesitaba intimidad, ordenar todas las emociones que he vivido hoy para poder expresar el agradecimiento que tengo en este comentario, no sé si podré porque lo que me late es darte un abrazo Paula y no puedo.
    Gracias por la oportunidad que me brindaste de compartir contigo, con todos, mi experiencia con la impostora.
    Cuando hablamos, me temblaban las piernas, contigo se juega y ¡vaya si se juegaaaaa! Sabía que si decía que sí, se iba a liar, jajajaja… y se lió.
    Tú me dijiste: Terapia de Choque a la Impostora. Cumplir este reto lo ha sido. Me siento orgullosa de mí misma.

    Me encantas Paula, soy muy feliz de vivir, de disfrutar de la Comunidad de La Desmesurada
    Gracias a todas. Gracias a la vida….

    • El honor es mío y me siento feliz de que formes parte de la comunidad y que te haya animado a escribir. Besos!

  5. Woowowowo!! mujeres como me hacen pensar!!!

    Mi mente ya es una vieja amiga, es la que organiza al sindicato de impostoras que me habitan, y he aprendido a vivir con ellas, y con sus necesidades.

    Mi mente es la que me ayuda a levantarme y me ayuda a caerme, eso si, siempre con mucha fuerza, así que mi vida es muy polarizada o estoy muy fuerte o estoy muy débil, pero aunque me haga daño seguimos juntas!!!

    Muchos besos dorados a las dos!!! saben que admiro mucho lo que hacen…

    • Esa imagen del “sindicato de impostoras… me mató. Besos dorados a vos también que, por lo que sé, no tenés ningún problema para pensar.

  6. La impostora es definitivamente la peor de todas mis inquilinas. Siempre ha estado ahí pero no la había identificado sino hasta hace muy poco, quizá porque se parece tanto a mi que la confundía conmigo misma.

    Me encanta cómo Lourdes la describe, como un ente que se alimenta de la creatividad. Magnífico.

    Gracias ♡

    • Qué peligroso confundir esta parte de vos con “vos misma”. Afortunadamente la descubriste enmascarada y eso, es mucho decir. Besos Estefanía!

  7. Este post llega hasta mi en uno de esos días en que la impostora busca deborarme. Ya se asomó esta tarde en el espejo buscando dominarme. Intente frenarla y tuvimos una pelea, pero esta vez le planté cara y le dije NO.
    Ella es el reflejo de mi miedo a no ser aceptada, de mi miedo a ser ignorada. Le encanta jugar con el tiempo, crear responsabilidades ineludibles, retrasos, ayuda a otros, olvidos. Hoy me he enfrentado y le he dicho basta. No se ha marchado y no sé si algún día lo haga definitivamente, peo hoy se ha callado y ha dado media vuelta.

  8. Tengo la impresión de que el comentario se envío previamente sin terminarlo. Te lo mando de nuevo por si acaso.

    “Este post llega hasta mi en uno de esos días en que la impostora busca deborarme. Ya se asomó esta tarde en el espejo buscando dominarme. Intente frenarla y tuvimos una pelea, pero esta vez le planté cara y le dije NO.
    Ella es el reflejo de mi miedo a no ser aceptada, de mi miedo a ser ignorada. Le encanta jugar con el tiempo, crear responsabilidades ineludibles, retrasos, ayuda a otros, olvidos. Hoy me he enfrentado y le he dicho basta. No se ha marchado y no sé si algún día lo haga definitivamente, peo hoy se ha callado y ha dado media vuelta. “

    • Gran paso Priss, enfrentarte con ella en el espejo y ponerle freno, recordarle que no vas a permitirle dar un paso más. Gracias por contarlo. Besos!

  9. Ahora entiendo… Mi Impostora es muy cruel, y me detiene siempre. No me deja avanzar.

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