Cuando comencé a escribir online, no esperaba lectores. Al menos, no era una aspiración formulada verbalmente. Si alguien me hubiera preguntado:  “¿cuál es el lector ideal para tu blog?”, me habría sorprendido la pregunta. Pasaron cuatro años antes de que respondiera ninguna interrogante relacionada con la escritura.  Un dato curioso si tomamos en cuenta que la creación e interpretación de textos es mi profesión.

No es necesario que escribas durante tanto tiempo antes de obtener tus propias respuestas. En este post quiero contarte cómo definir el lector ideal para tu blog o cómo pasé de ese blog inicial en el que mi audiencia era yo misma a pensar en un blog para lectores.

 

 

El lector ideal para tu blog.

 

Podría enumerar cientos de razones por las cuales inauguré este espacio virtual. Era una madre primeriza con una trabajo alienante, me sentía cansada y vivía con un mal disimulado disgusto la cantidad de horas que permanecía fuera de casa. Como comprenderás, este blog fue en sus inicios una válvula de escape. Un territorio de nadie para refugiarme en el placer de las imágenes y las palabras. Para permitirme el exceso de ser yo misma. Desmesuradamente yo.

 

Mi público era yo.

 

Para ser más precisa, si existía un público en mi imaginación. Mi audiencia imaginaria era esa persona amante del arte que había sido antes de que me preocupara más el color de las evacuaciones de otro ser humano que la teoría literaria. Y más importante aún: que esperaba volver a ser. Es decir, mi público era la Paula futura que, algún día, iba a re-leer su experiencia conservada en la nube.

Si en mi vagabundeo virtual de aquel momento, hubiera leído un post en el cual la palabra “estrategia” se ligara al concepto de “lector”, habría abandonado instantáneamente la página.  Esta velocidad de huida -la posibilidad de cerrar y abrir pestañas antojadizamente- es una de las ventajas del hipertexto. Sabía cómo usar este beneficio para ponerme en fuga de cualquier idea “comercial” respecto a un blog en el cual escribía por placer.

 

Mucha agua bajo el puente.

 

Como en tantas otras historias, corrió mucha agua bajo el puente desde ese momento. Dejé mi trabajo, fui mamá full time (escribí sobre esa experiencia en un blog) y me dediqué a otro emprendimiento que también me apasiona. Mientras, este blog seguía siendo un cajón de sastre sin otra estructura que la de mi deseo. Una colección confusa de mis pasiones más elementales: mi familia, la decoración, la escritura y la vida frugal.

Fue entonces, cuando otra circunstancia de la vida me empujó a desmesurar. Pasé por un duelo personal -la repentina muerte de mi padre- y en mi proceso de recuperación le dediqué un poco más de atención a este blog. Escribí desde quien soy sin ocultarme atrás del anonimato, todo un logro para una introvertida confesa. Empecé a conocer personas que tenían intereses afines, que se parecían a mí de una u otra forma. Me emocioné de reconocer en personas que vivían a kilómetros de distancia, el mismo entusiasmo por escribir un blog.

Hasta que un día fui consciente de que ya no estaba escribiendo para la  Paula futura sino para esas mujeres reales detrás de los comentarios. Saber quienes me leían había cambiado mi forma de escribir. Frente a la pregunta ¿quién es el lector ideal para tu blog?,  ahora no solo tenía una idea vaga sino nombres e historias concretas.

 

Fue una revelación sobre lo que realmente significaba escribir un blog. Menuda novedad en el mundo online, una epifanía para mí.

 

Luego de ese descubrimiento, mi blog no iba a ser el mismo. Podría decir que se despertaron mis aspiraciones de escribir con otro fin que el mero placer, pero lo cierto es que sigo escribiendo porque lo disfruto. Sin embargo, la revelación dejó en evidencia algunas verdades que no había querido reconocer.

 

Dos Grandes verdades sobre escribir un blog.

 

Si tuviste la paciencia que requiere leer los párrafos anteriores, después de preguntarte a dónde quiero llegar con el anecdotario, habrás intuido dos grandes verdades sobre quienes tenemos una pasión y la compartimos en un blog:

 

1- Siempre escribimos para un lector, imaginario o real.

 

Ese lector ideal para tu blog es una figura que comprende y empatiza, comparte tu entusiasmo y si cabe, tus indignaciones. Se inspira con tus textos y se emociona contigo cuando te florece el cactus. O cuando encontrás un carpintero que trabaja en escuadra. Ese lector está presente en el germen mismo de la escritura, porque escribir es un acto comunicativo. Si no, nos compraríamos un diario íntimo. Y aún así, me atrevo a decir que persistiría el ente apenas perceptible que modela lo que escribimos y cómo lo escribimos.

 

Reconociendo este hecho, cuanto antes definas el lector ideal de tu blog, antes vas a pulir tu estilo personal y a encontrar el formato que agilice tus textos sin transformarlos en piezas sin alma.

 

2- El lector ideal es tu alter ego.

 

En los primeros tiempos de este blog, aún cuando creía que escribía para mí, en realidad escribía para quien había sido o sería yo. Más tarde, para la imagen de un público que comentaba y alentaba mis propuestas. Un grupo de mujeres con las cuales dialogar en este intercambio virtual estimulante.

 

El primer lector ideal para tu blog no es otro que tu alter ego.

 

Podrías complicarte con teorías sofisticadas sobre el tema, que las hay. Sin embargo, cuando estás empezando tanta teoría puede ser abrumadora y paralizarte frente a lo que realmente importa: seguir escribiendo.  Simplificá tu mirada: escribí para quienes se te parecen, recordando que “similitud” no es “identidad”. Que este lector se te parezca no significa que piense y actúe igual a vos.

Este último aspecto va a ser sumamente importante cuando tu blog de marca se fortaleza y con él, crezca tu propuesta comercial.  Comprender que tu lector no necesariamente sigue tus patrones de compra es clave para entender por qué algunas estrategias funcionan y otras no.

 

perfilar la anatomía de tu lector real.

 

Perfilar la anatomía de tu lector ideal va a ayudarte a escribir tu blog de marca, un espacio orientado a resolver los problemas y satisfacer las expectativas de una audiencia específica. Pasada la primera etapa intuitiva de esta experiencia, llega el momento de poner en orden las ideas.

El primer paso para transformar una abstracción en un lector que tiene necesidades reales es ir más allá del género, la edad y la geografía. ¿Cómo vas a ir más allá? Preguntándote por qué, alguien que se te parece dedicaría unos minutos de su tiempo a leer tus post. Llegamos al terreno de las motivaciones y aspiraciones.

Cuando no contamos con un consultor especializado en audiencias, tenemos que valernos de recursos más artesanales para ir configurando el mapa de necesidades y deseos de nuestro lector idea. Para que comiences este recorrido,  voy a ofrecerte tres sugerencias:

  1. Usar Similar web para investigar los intereses de tu audiencia analizando blogs que tienen el mismo lector ideal.
  2. Ingresar a grupos de Facebook de tu tema. No para spamear con tus contenidos sino para investigar las conversaciones de sus integrantes. Y más importante aún: conociendo sus motivaciones expresadas con sus propias palabras.
  3. Si decidís interactuar en estos grupos y ganarte un lugar entre los usuarios activos, pronto vas a estar en posición de realizar una encuesta entre sus integrantes. De esta forma, tu información va a provenir de personas reales que te ofrecen su testimonio u opinión.

 

El lector ideal para tu blog en las métricas.

 

De la misma forma que nadie escribe en el vacío, nadie escribe exclusivamente para sí mismo. El solo hecho de pulsar el botón para publicar es un manifiesto de intenciones. ¿Por qué, entonces, ignorarías la posibilidad de definir el lector ideal para tu blog? Este es tu momento para retratar a la audiencia que va a amar tus productos y servicios. Si querés seguir profundizando en el tema, te sugiero leer: 5 pasos para definir a tu lector-cliente ideal.

Que el lector ideal para tu blog sea más que una imagen confusa, hay un segundo paso, árido pero necesario: analizar las métricas.

  1. Investigar las analítica del blog.
  2. Analizar las gráficas de tus redes sociales, especialmente Facebook.

Al principio va a ser difícil porque no te lee ni tu madre. Sin embargo con el tiempo, vas a encontrar patrones y coincidencias. Poco a poco el lector ideal de tu blog comienza a tomar forma. Ese es un momento dulce, porque de la misma forma que tenés que apasionarte por tu tema y conocerlo bien,  es elemental que puedas imaginar a las personas a quienes les estás escribiendo. En ellas se cumple tu propósito, y es a ellas a las que tenés que escribirles con estas estrategias de storytelling para emocionar lectores.

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