Sea cual sea tu proyecto personal o idea para emprender, tarde o temprano vas a concluir que tener tu propia marca es aprender a contar su historia. Un storytelling de marca es más que un adorno para tu blog y redes sociales, es la forma en la cual podés comunicarte con una audiencia que, por ser humana, ama las historias.

Sí. Como todos los profesores del mundo creo que mi “materia” es de suma importancia. Solo que en este caso haría una excepción al ego magisterial y te pediría que por el bien de tu negocio y por tu salud mental, combines las historias con una ración importante de amor por las ventas.

 

Storytelling de marca: Contar y vender.

 

¿Te interesa conocer de qué forma contar historias fortalece tu marca? Mejor aún: ¿te interesa aprender en qué contexto y con qué fin podés aplicar el storytelling de marca?

Para que comiences a diseñar tu storytelling de marca, comparto contigo algunos ejemplos de situaciones en las cuales una buena historia es crucial:

  1. Tu presentación personal.
  2. El relato de tu gran por qué: ¿por qué hacés lo que hacés?
  3. Un testimonio de cómo encontraste la solución que se transformó en tu producto o servicio.
  4. Un relato inspiracional de  tus obstáculos
  5. Un relato inspiracional de tus logros.
  6. La expresión de tu diferencia en el mundo online (sí: es tiempo de manifiesto)
  7. Un testimonio de éxito de un cliente.

Cada uno de los ejemplos anteriores puede hacer la diferencia en la relación con tus lectores y como tal, vale la pena que decidas sentarte a escribir.

 

Storytelling de marca: Informar, inspirar, expersar.

 

Las historias pueden informar, inspirar o expresar una enseñanza. Con historias se puede educar o deleitar y a través de ellas construir un imaginario para toda una generación.

Todas las marcas posicionadas en la mente de los consumidores tienen su propia historia. Una historia construida con las voces y las experiencias de sus usuarios.  Una historia que se nutre con los textos que produce en sus plataformas de comunicación: blog, redes sociales, boletines, eventos.  Si querés conocer un ejemplo, comparto contigo la historia Nike.

 

¿Por qué contar historias a tu audiencia?

 

Porque son fáciles de comprender y recordar.   Pensá en lo siguiente y  si tiene sentido para vos, aplicalo para la venta de tus productos o servicios: es mucho más simple que recordemos la historia de alguien que se benefició milagrosamente con un producto o servicio que estos mismos beneficios enumerados en la publicidad. Las historias -y por lo tanto el storytelling de marca- conectan con las emociones de tus lectores que re-viven con ellas experiencias vitales que conocen y los conmueven.

El gran poder de las historias reside en convocar la empatía de quien escucha y en nuestra natural tendencia a creer cuando el relato es verosímil. Si conectamos con una historia es porque:

  1. Nos identificamos con ella.
  2. Sentimos temor de que nos ocurra lo mismo.
  3. Expresa nuestras aspiraciones o deseos.

Con este conocimiento, cada una de las historias que cuentes puede transformarse en un puente hacia tus clientes.

 

1- Tu historia personal.

 

Tu historia personal es la pieza más importantes de tu marketing. Contar quién sos  no solo puede ser inspiracional para quien te lee sino que genera un lazo empático que te posiciona en la mente de tus lectores.  Nada mal, ¿no?  Te hago una sugerencia para que tu relato personal sea lo más enfocado posible.  Antes de sentarte a escribir sin ton ni son,  pensá detenidamente en la respuesta a esta pregunta: ¿qué quiero que entienda mi lector con este relato?

 

2- Tu gran por qué.

 

Es la historia contada desde su origen. Podés escribir cientos de textos contando tus “qué” y tus “cómo” que ninguno de ellos tiene la fuerza expresiva de tu propósito. Pensá en lo siguiente: antes de que tu audiencia vaya por la vida asumiendo tu propósito, ¿por qué no se lo contás de tal forma que seas vos misma quien defina quién es y por qué hace lo que hace?

 

3-  Un testimonio de cómo llegaste a la idea de tus productos.

 

Contar tu proceso creativo tiene sentido para quien te sigue. Creéme,  por esa cosa chusma (bueno, ponele que se llama “interés colectivo”) que todos tenemos dentro, adoramos leer la historia detrás de la creación de un producto o servicio.  En un solo enunciado tendrías que ser capaz de sintetizar la idea que querés trasmitir y claro, orientarla para que tu lector entienda que ese producto o servicio le habla directamente. Luego, en torno a esta idea, desarrollá el texto para conectar y convertir.

 

4-  Un relato inspiracional de tus obstáculos.

 

¡Qué fastidioso nos resulta quien nunca se equivoca!  Esa apariencia de mujer-jugos verdes que medita en la mañana, corre y tiene tiempo antes de  que salga el sol para bañarse, vestirse y pensar en un maquillaje diurno y discreto para trabajar desde casa… me hace colapsar los nervios. Seriamente. Contá también lo que no sale tan bien. Tener un negocio es cometer errores. Y se aprende tanto de los errores propios y ajenos que tus lectores van a agradecértelo tanto más que el relato de mujer orquesta.

 

5-  Un relato inspiracional de tus logros.

 

Nadie dice que esté mal contar lo que te sale bien. ¡Para nada! Celebrá tus logros contándolos, haciéndolos públicos y encontrando en este momento de reconocimiento la oportunidad para agradecer y seguir adelante. Contar los hitos que vas marcando en el camino de consolidar tu propio negocio es también una de las formas del storytelling de marca que podés aplicar. Si lo hacés dosificadamente, nadie va a pensar que sos soberbia o que estás subida a un pedestal.

 

6-  La expresión de tu diferencia en el mundo online.

 

Gritá a los cuatro vientos lo que te hace diferente de tu competencia. Tus rasgos distintivos van a ser los que atraigan a las personas que querés atraer y, tan importante como esto, alejen a las personas con las cuales no te interesa trabajar. Elemental mi querido Watson: es tan importante atraer a esos clientes que amamos (contar la diferencia es una de las formas de fidelización más simples) como levantar barreras que mantengan alejados a los que de ninguna forma vibran en la misma frecuencia.

 

7- Un testimonio de éxito de un cliente.

 

Bueno… ahora sí: los verdaderos protagonistas salen a la luz. Contar el proceso de crecimiento y los logros de tus clientes es una parte muy importante de tu storytelling de marca. No solo porque es una evidencia del éxito de tu propuesta sino porque es un relato con el cual el lector va a empatizar de forma más natural que con una larga descripción de tus virtudes.

Podés contarlo vos o ayudar a tu cliente para que lo cuente con sus propias palabras. ¿Cuál creés que funcionaría mejor para tu objetivo de atraer clientes? Y sí… si lo dice otro, es mejor.

 

Divino todo, pero… ¿cómo escribo mi storytelling de marca?

 

Una cosa es “decirlo” y otra muy distinta “escribirlo”. Para eso, tengo remedio: podés empezar con éste post sobre cómo escribir historias. Pero antes de seguir aprendiendo, contame en los comentarios cómo vas a mejorar tu storytelling de marca hoy mismo, antes de que tu competencia se anticipe…

 

 

 

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