Categoria

Conectar y emocionar

Categoria

Storytelling XL: textos bien escritos.

Somos los únicos seres en el planeta que construyen relatos para darle sentido a nuestro entorno. A lo que no podemos explicar. Y a lo que podemos explicar y nos aburre soberanamente. Somos seres de storytelling XL. Cualquier otro mamífero, siente la fuerza de la naturaleza y la disfruta o la sufre.  Los seres humanos la teorizamos, pretendemos controlarla y como si fuera poco, creamos historias en torno a ella.

Esta capacidad es la que hace posible que existan mitologías, revoluciones, marcas que venden. Vivimos la realidad en diferentes planos: en el mundo natural de los animales, en nuestros mundo subjetivo de deseos y necesidades y en el universo de los relatos que construimos para darle sentido a todo lo anterior.

Por si te quedaron dudas: aprender a contar y escribir historias -cualquier tipo de historias- no solo es una capacidad que nos diferencia sino que es la que le da forma al mundo que conocés. Con este conocimiento es imposible que no tengas una epifanía inmediata: el poder está en las palabras.

 

Storytelling XL: el poder de las palabras.

 

Desde que decidí darle forma a Storytelling XL,  estuve más atenta que nunca antes a los mensajes de mi entorno sobre la escritura y las palabras como herramienta para emprender.  Observé con pasmo presentaciones, no tan aisladas, de la “escritura online” como una entidad ajena al fenómeno de la escritura en sí misma. Entiendo por qué sucede pero, afortunadamente aún tengo casi intacta la capacidad de asombro.

Entiendo que es más simple ofrecer fórmulas generales sobre cómo hacer marketing de contenidos que afirmar sin anestesia que escribir es una capacidad que se desarrolla con la práctica sostenida en el tiempo.  ¿Qué me asombra?  Que estemos tan desesperados por encontrar respuestas que no nos compliquen la vida, que creamos en una promesa de cambio definitivo con una fórmula de tres pasos.

Curiosamente, esta estrategia simplificadora tiene consecuencias igual de devastadoras que inmediatas. Si queremos creer en esa promesa, pronto vamos a descubrir que nos sentimos frustados e incapaces, porque, como era previsible, no fuiste capaz de escribir contenidos “relevantes, impactantes y de valor”  con la inmediatez que correspondía.

 

Storytelling XL y sensatez.

 

¿Ya te pasó antes? Quizás no te sucedió con la escritura pero sí con otro tema en el cual creíste en la posibilidad de lograr un objetivo ambicioso en un lapso de tiempo absurdo y con un supuesto método infalible.

Si es así,  no te sientas mal. Lo único que demuestra es que sos humano. Porque de la misma forma que somos capaces de crear relatos somos capaces de creerlos. Tenemos deseos de creerlos aunque la razón encienda todas las alarmas que conoce para que despegues tu yo primitivo y emocional de la decisión de creer en castillos en el aire.

La tecnología no creó estas necesidades solo las potenció. Y esa realidad no solo es irreversible sino que nos pone frente a un reto que tenemos que considerar: entender que son los relatos los que modelan la forma en la que somos y estamos en el mundo. Aunque nunca hayamos escuchado antes la palabra “relato”. Aunque todavía no sepas lo que es Storytelling XL.

 

Los relatos nos condicionan.

 

Sí, mi santa. ¿Sabés por qué? Porque somos los únicos seres capaces de decir cosas que están solo en nuestra imaginación. Tenemos miedo de cosas que están únicamente en nuestra mente. Nos enamoramos de ideas que construimos imaginariamente. Esa capacidad de enamoramiento de “lo inexistente” es la que hace posible que existan las marcas. Sí, entre ellas, tu marca.

Tu marca es parte de un algoritmo inmenso: una red de relaciones nutrida de palabras. Y aunque en este momento te asuste la palabra “algoritmo” o te despierte rebeldía comprender todo el tiempo que perdiste centrando tu atención en otros detalles menos trascendentes, lo cierto es que todo lo que crees forma parte de una compleja matriz de lenguaje por más físico que sea el producto que ofrecés.

Tus productos son lingüísticos mi santa porque la única forma que tenés de venderlos, es con palabras.  Si estás pensando: ¿qué hay Paula de quienes venden solo con imágenes? Dejame ofrecerte una respuesta simple: antes de vender con una imagen -que es posible- creaste dos toneladas de contenido que subyacen a esa fotografía.  De esta forma, la imagen hace gala de su poder evocador.

Las fotografías no construyen sentido. Lo evocan.

La imagen ilustra. La escritura, levanta sistemas completos. Todos los días hay personas que respiran por el redomado respeto que le tenemos a la palabra escrita.  ¿Todavía seguís pensando que se puede vender solo con imágenes? Entonces tenemos una cita para que encuentres en la clase clásica de mañana cuál es el poder de contar historias en la realidad de una persona que siente en el cuerpo la necesidad de vivir haciendo lo que ama.

 

¿Porque es lo que deseás no?

 

¿Quién mejor que vos puede contar quién sos y lo que late en tus productos y servicios? No es magia,  es trabajo. Y creéme, no sucede mientras participás distraídamente en un reto de 30 días.  Sin embargo podés elegir, ignorar toda la desmesura y considerar que solo digo pavadas o, escapándote de la banalización de lo que te rodea, pensar ¿quiénes más venden, no son también quienes mejor cuentan?

Si ya tenés tu respuesta te espero en Storytelling XL. La única experiencia de escritura que realmente te enseña a escribir. Y si todavía tenés un ratito para darme tu opinión en los comentarios… me hacés feliz y ponés a segregar los flujos mentales.  Es un ganar, ganar ¿no?

Mejorar tu estilo de escritura: 5 tips desmesurados.

Cuidaste cada detalle para la presentación de tu marca. Colores, formas y texturas están perfectamente diseñados para expresar el tono y los valores que sostienen tu proyecto personal.  Dejame hacerte una pregunta molesta: ¿cuidaste con el mismo esmero el diseño de tus textos?. Mejorar tu estilo de escritura es tan importante para la identidad de tu marca como ese logo que te quitó el sueño por semanas. ¿No habías pensado en “eso”?  Este post va a cambiar esa situación.

Dejar  los textos de tu marca librados al azar es ignorar el potencial que tienen las palabras para expresar lo que late en cada uno de tus productos o servicios.

 

Mejorar tu estilo de escritura.

 

Cada texto que escribís deja una huella en tu audiencia. ¿Tenés constancia de cuál es el impacto de tus textos en quienes te siguen? Si no lo habías pensado antes quiero que te detengas para reflexionar:

  • ¿Cómo querés que tus lectores te perciban?
  • ¿Cual es la imagen que querés proyectar?
  • ¿Es suficiente con tus fotos para expresar el poder de tu marca?

De pronto te asalta un pensamiento: “Hay marcas que obtienen miles de likes con una simple fotografía”. Frente a esta situación, tenés que preguntarte si esta foto que estás analizando aisladamente, no forma parte de un planteo más amplio en el cual fotografía y textos forman un conjunto armonioso que ya creó entre sus seguidores una imagen de marca.

También es posible que pienses que escribir no es para vos. O que con todo el trabajo que tenés creando tus propios productos, sentarte a escribir es lo último que se te ocurre en el día…

Sin embargo, dedicar un tiempo a sentar las bases y mejorar tu estilo de escritura, puede hacer mucho por tu negocio, transformando una marca “como las otras” en un espacio especial que tu audiencia disfrute porque se siente inspirada.

 

Las marcas que expresan su identidad en relatos muy definidos dan el paso que despega sus productos de la masa indiferenciada de ofertas en las redes sociales.

 

¿Más interesada en el tema en este momento? Quizás quieras profundizar dedicando 60 minutos de tu tiempo a esta clase clásica desmesurada:

 

 

5 tips para mejorar tu estilo de escritura.

 

Pero si sos impaciente y 60 minutos te parece demasiado, ésta es la síntesis de la clase. Te cuento cuáles son los cinco aspectos que de tu estilo que podés mejorar hoy mismo para comenzar a impulsar la comunicación con tu audiencia:

 

1- Análisis de finalidad.

 

Saber a quién le escribo y qué quiero comunicar es elemental para alinear el mensaje de tu marca con tu audiencia. Si no tenés idea quién es tu cliente ideal, podés comenzar por leer este post: Cliente ideal.

 

2- Jerarquización de temas.

 

Cuando escribas online, no importa cuántas cosas tengas para decir, es preferible que te contengas y jerarquices temas. Tenés que destacar cuál de los temas que te bullen en la imaginación es el más importante para comunicar en un momento en específico. Seguí estás tres pautas:

  1. No confundas temas: hay momentos para inspirar, otros para informar o educar y otros para vender.
  2. Destacá lo más importante siempre.
  3. Un texto, un mensaje: si no, nunca vas a tener constancia real del impacto de tu mensaje en la audiencia (o “qué” de todo lo que dijiste, fue lo que impactó)

 

3- Registro y tono verbal.

 

Tenés que ser muy consciente del registro y el tono que utilizás en cada ocasión para comunicarte. Tu “registro” está determinado por variables como el contexto en el cual estás escribiendo, tu género, educación o procedencia geográfica.  Con atención plena en la escritura, podés reconocer cuándo tu mensaje tiene que ser coloquial, cuándo es preferible cierto grado de formalidad y cuándo tus palabras tienen que escucharse didácticas para tu audiencia.

 

4- Lucha contra la ambigüedad.

 

Si vas a hacer  un esfuerzo por mejorar tu estilo de escritura, poné especial atención a este punto: entablá una lucha dura por ser clara y no dar lugar a confusiones. Y tomá en cuenta este detalle: no siempre la “ambigüedad” es un problema de “sentido” en lo que estás diciendo. En ocasiones, darle claridad a tus textos supone:

  1. Usar adecuadamente los signos de puntuación. Los puntos y las comas son los grandes olvidados de la escritura online. Pero… son elementales para la comprensión.  Si querés comenzar a corregir este “problema” en tu escritura, no publiques nada sin leerlo en voz alta primero. Donde sientas que necesitás parar para respirar, allí va un punto mi santa.
  2. Usar adecuadamente los conectores: los conectores son partículas lógicas que sirven para guiar la comunicación porque enlazan oraciones y párrafos. No los subestimes: son esenciales para la escritura persuasiva.

 

5- Cuidado con la ortografía.

 

Mmmm…. ¡Qué tema! Entre quienes piensan que “no es tan importante” y quienes sienten que un puño los golpea cuando en un texto hay errores ortográficos, las redes son el campo de una batalla ortográfica. No voy a hacer hincapié en la percepción que tiene de tu marca tu audiencia cuando tus textos están salpicados de errores de ortografía. Este no es para mí el punto esencial. Quiero responderte otra pregunta: ¿hasta qué punto es importante la ortografía para mejorar mi estilo de escritura?

La respuesta para mi no tiene dudas: hasta el punto en el que cambia el sentido de lo que estás comunicando. Cuando un error ortográfico cambia el significado de una palabra (y por lo tanto de todo tu mensaje) estás cediéndole el poder comunicativo de tu marca al azar.  La ortografía es importante porque es un factor de claridad y de identificación.

 

Espero que estos cinco aspectos te ayuden a mejorar tu estilo de escritura hoy mismo.  Ahora, antes de irte, contame cuál es el aspecto que más te cuesta trabajar en tus textos y por qué. Para mí, es un placer conversarlo contigo en los comentarios.

 

Aprender a escribir online: 7 trucos infalibles.

Las reglas de escritura en el mundo online son ligeramente diferentes a las que aprendimos  cuando nos enseñaron a escribir con papel y lápiz. Considerar  el contexto y las conductas del lector frente a la pantalla es básico para aprender a escribir online  causando el mayor impacto en quienes nos leen.

En este post comparto contigo algunos  trucos de escritura que tienen el potencial de mejorar significativamente tu redacción online. Claro, mejora tu redacción siempre que comprendas que el plan de comunicación de tu negocio tiene mucho que ver contigo pero más tiene que ver con las personas a las cuales te interesa llegar.

Sin grandes preámbulos, vayamos a los trucos que estás esperando.

 

Aprender a escribir online.

 

Hay un momento de lucidez -o sería deseable que lo hubiera- en el cual sentís con la fuerza de una epifanía que cada una de tus acciones tiene que estar orientada a las personas que te escuchan.  No se trata de vos, se trata de ellos. Luego de esa revelación, tu negocio online no puede volver a ser el mismo.

Para comunicarte con ese “otro” que está más allá de tu conciencia (y de tu fe en el producto o servicio que ofrecés) es necesario mantener las estructuras simples.  Reducir la ambigüedad y la complejidad en tus textos es la clave para generar sistemas de comunicación auténticos. Es esencial aprender a escribir online.

¿Me creerías si te cuento que diseñaron la fórmula para aprender a escribir online?

Bueno, esa fórmula existe y tiene nombre de mujer.  Una de las fórmulas clásicas de la redacción tiene el nombre de AIDA y es el acrónimo de: Atención. Interés, Deseo y Acción.  Cuatro pasos apenas:  atraer a tus lectores llamando su atención, con lo que realmente les interesa -a ellos, no a vos- y despierta su deseo para culminar provocando una acción.

 

 

Conociendo está fórmula,  podés darle contexto a los siguientes trucos:

 

1- El título es más importante que el contenido:

 

Si nadie siente interés por el título que escribiste, no importa que tu texto guarde la clave de la felicidad eterna y  la fórmula para comer chocolate sin que se aferre a tu cuerpo, no van a leerlo.  Tan desolador como cierto.

Dedicá mucho tiempo y reflexión a los títulos de tus textos online. No quiero sumarte presión pero… solo tenés una oportunidad de dar una impresión que impacte a una audiencia indiferente.

Para escribir un título realmente funcional a tus objetivos, necesitás tener más que clara tu propuesta de valor (eso único que solo vos estás ofreciendo) y a partir de ella, construir el titular.  ¿No sabés cómo escribir títulos atractivos? Te sugiero leer 4 trucos para escribir títulos persuasivos

 

2-  El beneficio tan deseado.

 

A ver si nos entendemos: si  tu negocio se trata de “ellos” y no de vos. Aprender a escribir online supone enfocarte en los beneficios (tantos los reales como los percibidos) de lo que estás ofreciendo y no en lo mucho que amás tu buen hacer.

Todo el tiempo que dediques a pensar por qué deberían leerte y más aún, por qué deberían comprarte, es poco.  ¿Por qué? Porque es lo único que tu audiencia realmente quiere escuchar. Escribir para el otro es hablarle a sus sentimientos, sus valores, sus aspiraciones y obviamente, a lo que van a obtener si realizan la acción a la que tu texto convoca. O lo que podrían perder si no lo hacen…

 

3-  Lo más importante al principio.

 

En la redacción online no existen los “grandes finales”.  Pensá que lo más importante tiene que estar en el inicio de tu texto porque gran cantidad de lectores no van a llegar a leer el último párrafo que hayas escrito.

Por lo tanto, la redacción online implica invertir la lógica de la escritura que  te enseñaron en la escuela. No dejes para el segundo párrafo lo que puedo escribirse en el primero.

De esta forma, garantizás una mayor repercusión y, en consecuencia,  mayor efectividad en al escribir porque no te vas por las ramas ni estás adornando el texto con ideas que a tu lector no le interesan.

 

4-  Los subtítulos con preguntas retóricas.

 

Una buena forma de organizar tus primeros textos online es respondiendo las preguntas que realizan tus clientes cuando conocen tus productos o servicios. Coleccioná las preguntas y las dudas de tus potenciales clientes con el celo de quienes coleccionan sellos.

Estructurar un texto en tu  blog o en las redes sociales en torno a las dudas de quienes te leen es una forma de acercarte a tu audiencia anulando objeciones.

 

5-  La sencillez gana al llamar a la acción.

 

Comprar tiene que ser muy fácil para tu cliente. Muy fácil. No solo porque debería entender inmediatamente las instrucciones que le estás ofreciendo sino porque no deberían existir “clicks innecesarios” que lo alejen del objeto de su deseo.

Todo lo que puedas hacer por facilitar el proceso de compra es beneficioso para tu negocio. Deberías acompañar esta acción con textos claros, directos y fáciles de entender aún para quienes leen sesgado y con la atención flotante.  Para seguir aprendiendo sobre este tema, te invito a leer un poco más sobre la escritura que llama a la acción: 8 trucos de copywriting.

 

6- Autenticidad y credibilidad.

 

Sin duda el pilar que sostiene la confianza de un lector es la credibilidad de tu propuesta. Antes de que enloquezcas pensando cómo se fomenta esta “credibilidad”, dejame contarte algo.  Si tu propuesta es honesta, no tenés que hacer demasiado esfuerzo.

La credibilidad se construye a punta de autenticidad y coherencia. Cuando quienes te leen perciben la sinceridad de tu proyecto personal  y además, la coherencia entre tu forma de decir y hacer, estás construyendo la credibilidad que garantiza clientes fieles.

 

7-  No te olvides del aspecto lúdico, emotivo e irracional.

 

En ocasiones estamos tan preocupados en escribir textos que expresen toda la seriedad y el potencial de nuestro negocio que olvidamos un detalle elemental: las interacciones humanas más sólidas tienen un aspecto lúdico, emotivo y por qué no, irracional.

Si intentás que todo sea  desmesuradamente “profesional” vas a perder el valor de la espontaneidad. También la diversión que sorprende a tus lectores y los invita a jugar contigo. No intentes leerte “inteligente”. Antes, intentá leerte cercano a las emociones básicas.  Las emociones más elementales, ganan.

 

 

Aprender a escribir online convoca clientes.

 

Aprender a escribir online es desafiante pero no imposible. Con una actitud siempre abierta a escuchar qué tienen para decir tus lectores, antes de lo que te imagines vas a estar escribiendo textos persuasivos para quienes son tus clientes ideales. ¿Para quién más?

Quisiera recordarte, que tus textos pueden presentarse en todos los formatos que seas capaz de imaginar:

 

  • Post para tu blog.
  • Boletín para tus suscriptores.
  • Guión para tus videos.
  • Reseña para tus productos o servicios.
  • Páginas de venta.
  • Invitaciones para juegos  o sorteos en redes sociales.

 

Toda ocasión en la que te comuniques con tu audiencia  te ofrece la posibilidad de ejercitar estos  trucos.  Ahora, antes de irte, contame cuál es tu mayor desafío cuando te sentás a escribir para tu negocio online. ¿Quién te dice? Vos me contás lo que te preocupa y el próximo post puede traer la respuesta a tu preocupación.

7 formas de usar tu storytelling de marca

Sea cual sea tu proyecto personal o idea para emprender, tarde o temprano vas a concluir que tener tu propio negocio es aprender a contarlo. Un storytelling de marca es más que un adorno para tu blog y redes sociales, es la forma en la cual podés comunicarte con una audiencia que, por ser humana, ama las historias.

Sí… como todos los profesores del mundo creo que mi “materia” es de suma importancia. Solo que en este caso haría una excepción al ego magisterial y te pediría que por el bien de tu negocio y por tu salud mental, combines las historias con una ración importante de amor por las ventas.

 

Contar y vender pueden ser verbos amigos.

 

¿Te interesa conocer de qué forma contar historias fortalece tu marca? Mejor aún: ¿te interesa aprender en qué contexto y con qué fin podés contar tu historia para fortalecer tu marca?

Para que comiences a diseñar el storytelling de tu marca, comparto contigo algunos ejemplos de situaciones en las cuales una buena historia es crucial:

  1. Tu presentación personal
  2. El relato de tu gran por qué: ¿por qué hacés lo que hacés?
  3. Un testimonio de cómo encontraste la solución que se transformó en tu producto o servicio.
  4. Un relato inspiracional de  tus obstáculos
  5. Un relato inspiracional de tus logros.
  6. La expresión de tu diferencia en el mundo online (sí: es tiempo de manifiesto)
  7. Un testimonio de éxito de un cliente.

Cada uno de los ejemplos anteriores puede hacer la diferencia en la relación con tus lectores y como tal, vale la pena que decidas sentarte a escribir.

 

Storytelling de marca.

 

Las historias pueden informar, inspirar o expresar una enseñanza. Con historias se puede educar o deleitar y a través de ellas construir un imaginario para toda una generación.

Todas las marcas posicionadas en la mente de los consumidores tienen su propia historia. Una historia construida con las voces y las experiencias de sus usuarios.  Una historia que se nutre con los textos que produce en sus plataformas de comunicación: blog, redes sociales, boletines, eventos.

 

¿Por qué contar historias a tu audiencia?

 

Porque son fáciles de comprender y recordar.   Pensá en lo siguiente y  si tiene sentido para vos, aplicalo para la venta de tus productos o servicios: es mucho más simple que recordemos la historia de alguien que se benefició milagrosamente con un producto o servicio que estos mismos beneficios enumerados en la publicidad. Las historias conectan con las emociones de tus lectores que re-viven con ellas experiencias vitales que conocen y los conmueven.

El gran poder de las historias reside en convocar la empatía de quien escucha y en nuestra natural tendencia a creer cuando el relato es verosímil. Si conectamos con una historia es porque:

 

  1. Nos identificamos con ella.
  2. Sentimos temor de que nos ocurra lo mismo.
  3. Expresa nuestras aspiraciones o deseos.

 

Con este conocimiento, cada una de las historias que cuentes puede transformarse en un puente hacia tus clientes.

 

1- Tu historia personal.

 

Tu historia personal es la pieza más importantes de tu marketing. Contar quién sos  no solo puede ser inspiracional para quien te lee sino que genera un lazo empático que te posiciona en la mente de tus lectores.  Nada mal, ¿no?

Te hago una sugerencia para que tu relato personal sea lo más enfocado posible.  Antes de sentarte a escribir sin ton ni son,  pensá detenidamente en la respuesta a esta pregunta: ¿qué quiero que entienda mi lector con este relato?

 

2- Tu gran por qué.

 

Es la historia contada desde su origen. Podés escribir cientos de textos contando tus “qué” y tus “cómo” que ninguno de ellos tiene la fuerza expresiva de tu propósito.

Pensá en lo siguiente, antes de que tu audiencia vaya por la vida asumiendo tu propósito… ¿por qué no se lo contás de tal forma que seas vos misma quien defina quién es y por qué hace lo que hace?

 

3-  Un testimonio de cómo llegaste a la idea de tus productos.

 

Contar tu proceso creativo tiene sentido para quien te sigue. Creéme,  por esa cosa chusma (bueno, ponele que se llama “interés colectivo”) que todos tenemos dentro, adoramos leer la historia detrás de la creación de un producto o servicio.

En un solo enunciado tendrías que ser capaz de sintetizar la idea que querés trasmitir y claro, orientarla para que tu lector entienda que ese producto o servicio le habla directamente. Luego, en torno a esta idea, desarrollá el texto para conectar y convertir.

 

4-  Un relato inspiracional de tus obstáculos.

 

¡Qué tedioso y poco creíble nos resulta quien nunca se equivoca!  Esa apariencia de mujer-jugos verdes que medita en la mañana, corre y tiene tiempo antes de  que salga el sol para bañarse, vestirse y pensar en un maquillaje diurno y discreto para trabajar desde casa… me hace colapsar los nervios. Seriamente.

Contá también lo que no sale tan bien… tener un negocio es cometer errores. Y se aprende tanto de los errores propios y ajenos que tus lectores van a agradecértelo tanto más que el relato impoluto de mujer orquesta.

 

5-  Un relato inspiracional de tus logros.

 

Nadie dice que esté mal contar lo que te sale bien. ¡Para nada! Celebrá tus logros contándolos, haciéndolos públicos y encontrando en este momento de reconocimiento la oportunidad para agradecer y seguir adelante.

Contar los hitos que vas marcando en el camino de consolidar tu propio negocio es también una de las formas del storytelling para marcas que podés aplicar. Si lo hacés dosificadamente, nadie va a pensar que sos soberbia o que estás subida a un pedestal.

 

6-  La expresión de tu diferencia en el mundo online.

 

Gritá a los cuatro vientos lo que te hace diferente de tu competencia. Tus rasgos distintivos van a ser los que atraigan a las personas que querés atraer y, tan importante como esto, alejen a las personas con las cuales no te interesa trabajar.

Elemental mi querido Watson: es tan importante atraer a esos clientes que amamos (contar la diferencia es una de las formas de fidelización más simples) como levantar barreras que mantengan alejados a los que de ninguna forma vibran en la misma frecuencia. Si tenés un negocio, sé que vos me entendes…

 

7- Un testimonio de éxito de un cliente.

 

Bueno… ahora sí: los verdaderos protagonistas salen a la luz. Contar el proceso de crecimiento y logros de tus clientes es una parte muy importante de tu plan de comunicación. No solo porque es una evidencia del éxito de tu propuesta sino porque es un relato con el cual el lector va a empatizar de forma más natural que con una larga descripción de tus virtudes.

Podés contarlo vos o ayudar a tu cliente para que lo cuente con sus propias palabras. ¿Cuál creés que funcionaría mejor para tu objetivo de atraer clientes? Y sí… si lo dice otro, es mejor.

 

Divino todo, pero… ¿cómo lo escribo?

 

Una cosa es “decirlo” y otra muy distinta “escribirlo”. Para eso, tengo remedio: podés empezar con éste post sobre cómo escribir historias y seguir toda la serie de post relacionados (son cuatro post con ejercicios. Para que no tengas excusas).

 

 

 

Relato de marca: primero creo en mí.

El tema es éste: si sos la feliz poseedora de una idea de marca necesitás contar su historia. Necesitás un relato de marca.

¿Por qué?

Porque tu historia es la mejor forma de expresar los grandes interrogantes que te dan cuerpo a los ojos de la audiencia: quién, qué, dónde, cuándo y por qué.  Especialmente, por qué.

Hay “por qués” en la ideación, diseño y concreción de tu marca. Ningún negocio nace en el vacío y aunque tu marca no sea personal está sometida a la deriva de tus deseos y tus intereses. Estos detalles de la “historia profunda” son los que tu audiencia disfruta conocer. Porque cuando conectamos con una marca, lo hacemos porque resuena con nuestras aspiraciones. Con la persona que somos o con la que queremos ser.

Si estás leyendo y tenés dudas puede ser que:

1- Aún no asumiste que tenés una marca y que se diseña como cualquier otro proyecto en el que te involucres.

2- Aún no te figuraste el poder del storytelling y estás necesitando una dosis de desmesura.

 

Si creés que las historias son solo entretenimiento y que “sotrytelling” es otra gringada…  Dejame decirte que la palabra será una gringada -y de las grandes- pero el concepto es trans-histórico y trans-nacional: contar historias es la mejor forma de poner en contacto dos almas humanas.

Este post es el primero de tres en el que vamos a desenredar la madeja de tu relato de marca para que vos, tu historia y tu negocio tengan ese encanto que solo tienen la coherencia apasionada.

 

Tu relato de marca o ¿tu relato y tu marca?

 

¿Sentís una fe ciega en tu proyecto?

Incluso, dejame adivinar, creés más en tu proyecto que en vos misma…

Te entiendo.  En mi historia personal, llegó antes la fe en el mensaje que la confianza en el mensajero.  Es una forma de tomar impulso para empezar.  También se va a transformar en una historia trunca porque las mejores marcas tienen sus cimientos en personas que creen en sí mismas.

El valor de la narrativa está más allá de la elaboración de tu mensaje de marketing. Una buena historia para tu marca nace del coraje de pararte en el borde el abismo, mirar hacia abajo y aún así, confiar en tu fuerza -porque te preparaste, porque tenés con qué- y pensar:

-Yo salto.

Porque ese “yo salto” contiene de forma inherente la certeza de que vas a llegar al otro lado.

Cuando tenés esa clase de fe en tu proyecto y en tu capacidad de transformarlo en una marca, el relato que la cuenta es la síntesis de tus valores, creencias y propósitos. Porque las palabras que nos decimos a nosotros mismos (sobre nosotros y sobre quienes nos rodean) son las que hacen nuestro universo. Nada tiene entidad real hasta que le doy un nombre.

Y si no, dedicale un minuto a pensar en tu entorno y vas a descubrir una matriz infinita de palabras. Pero ponele que no tenés ganas de profundizar tanto -a fin de cuentas, es diciembre. Pensá en las marcas que más te gustan y de qué forma están presentes en tu imaginación.

 

Efectivamente, mi santa. Las marcas que más te gustan son mensajes. Mensajes que tienen como vehículo la palabra y la imagen para contar una historia.

 

Los mensajes que nacen de la certeza de tu capacidad de darle a otro ser humano lo que necesita para vivir una vida mejor… ganan. No porque sean demagógicos sino porque esa confianza está presente en las palabras. Y ni te cuento en tu forma de decirlas. Pero ese es otro tema, que si querés leer, te dejo por acá:  Elevator Pitch.

 

Encontrar tu relevancia.

 

Vos sabés que si “ellos” vieran lo mismo que vos, se enamorarían de tus productos y servicios. Vos sabés que si tus potenciales clientes entendieran los beneficios de tu propuesta, no dudarían un segundo en aceptarla.  ¿Por qué entonces no has logrado que se fascinen con tu marca?

  • Quizás, le estés hablando a las personas equivocadas.
  • De pronto, no estás moviendo lo suficiente el culete como para que te vean.
  • Muy probablemente, no estás encontrando la forma de contar tu historia (o de creer en ella) .

En el peor de los escenarios, todos los puntos anteriores te hacen sentir identificada.  Mantené la calma. Nada es irrecuperable. Un ejercicio de reflexión y un buen relato son antídoto más que suficiente para los males de la invisibilidad.

Claro, esto será posible si antes resolviste la tensión interna que te provoca este confuso enunciado: “Quiero ser visible pero no quiero que me vean”. 

 

Quiero ser visible pero no quiero que me vean.

 

La afirmación anterior, que volvería loca a una persona con un mínimo de lógica, no suele ser ajena a la mayoría de las personas creativas que conozco y que están iniciando su marca.

Sí, quieren que su marca sea reconocida y relevante. Sin embargo, si pueden esconderse detrás de una pared de piedra y que nadie note su existencia. Nadie…

Tampoco es inverosímil el caso extremo de personas que comienzan un emprendimiento creativo sin que nadie de su entorno sepa lo que están haciendo.

Si te causa asombro esta situación, ¡felicidades! Sos la poseedora de una sana autoestima y claro, estás un paso adelante. Pero creéme, no es tan raro como te imaginás.

De hecho, entre quienes escriben un blog es la situación más frecuente. Te asombraría el porcentaje de blogueras que quieren vivir de su blog pero no quieren vender. La palabra “venta” les resulta “fría” y además, se esconden detrás del anonimato que les permite la plataforma para que ni su pareja, ni su familia, ni sus compañeros de trabajo sepan, que tienen aspiraciones más allá de su trabajo seguro de 8hs.

Tener un blog profesional no es otra cosa que un negocio online y por lo tanto, vender es parte del proceso de obtener dinero a cambio de lo que tenés para ofrecerle al mundo.  Si te rebela la idea, vivís en conflicto con el mundo en el que naciste porque hasta donde sé (y salvo que vivas en una versión contemporánea del kibutz) nuestras sociedades se vertebran en torno a este tipo de intercambios.

 

¿Será el intercambio lo que te parece frío?

 

Me animo a escribir que no es “el intercambio” lo que te molesta. De hecho, si te dieran naranjas por tus creaciones, no tendrías problema en reconocer cuántas naranjas necesitás a cambio de un bordado, o un tejido.  También, pensarías con justa apreciación en preguntarle a tu interlocutor si no tiene otra cosa para ofrecerte además de naranjas. Porque todo bien con la vitamina C pero… no solo de vitamina C vive quien crea.

¿Te das cuenta?

No realizar un intercambio de tu trabajo lo que te incomoda. Es que ese intercambio sea con dinero. Y por supuesto, escondidas detrás de esta idea están la cantidad de palabras con las cuales cargaste de significado el dinero por tu historia familiar y tu cultura.

Si aún sabiendo esto la palabra “vender” te resulta “fría” quiero que me cuentes dos cosas: ¿De dónde obtenés lo que necesitás para comprar tus propias naranjas?

Si tu respuesta es “de mi trabajo” entonces, empezá a resolver tu conflicto. ¿Preferís vender tus horas a una empresa o vender tus productos a un cliente?

Claro, si tu respuesta es otra… es tema de otro post. Hoy lo que quiero es que comprendas que:

 

  • Antes que la historia de tu marca está tu historia.
  • Detrás de tu historia, están todas las palabras que te hacen y te modelan.
  • Cuando creés en vos, tu historia es creíbe. Cuando tu historia es creíble, conecta con tu audiencia.
  • Reflexioná sobre lo que te detiene al escribir la historia de tu marca, porque en ocasiones, no tiene nada que ver con tu capacidad de escribir sino con creencias más arraigadas y poderosas (que obvio, son palabras).

Vos querés diseñar contenido de valor y si seguís esta serie de 25 post vas a encontrar cómo, pero si querés hacerte un favor, empezá por descubrir por qué te negás a que te vean  y te brotás de alergia al pensar en vender esos productos o servicios en los que creés y tanto amás.

 

 

Te espero para la segunda parte la semana próxima!

Estrategias de storytelling para emocionar lectores.

Estamos en el tercer post de la serie que te prometí: estrategias de storytelling para tu blog.

En cada uno de los post anteriores, te conté qué podías hacer luego de publicar tu blog para no paralizarte luego de su creación:

Ahora… quiero que tengas un panorama amplio de las estrategias que podés desarrollar para aproximarte a tus lectores, conectar con sus necesidades y consolidar tu comunidad escribiendo.

De esta forma, vas a comenzar a transitar la tercera etapa de tu proceso: escribir un blog para lectores que esperan en tus palabras información, formación, inspiración, entretenimiento y quién sabe qué más le podés ofrecer vos en todo tu glorioso potencial como bloguera.

 

Tercera etapa: estrategias de storytelling.

 

Escucho el eco de la voz de las vidales -las mujeres de mi familia materna- susurrando: “el que quiere ser blogger que le cueste”. Bueno, en realidad, ellas decían: “El que quiere celeste que le cueste” pero no correspondía al caso, así que me tomé la licencia poética.

Las vidales son mujeres somos mujeres muuuy random y tenemos una gran cantidad de dichos populares para todos los usos, costumbres y situaciones. Y a partir de ahora, también para ser bloguera. Que bien faltaba una Vidal que fuera blogger.

Esta Vidal, además, es bloguera y copy-teller (esa no te la esperabas, ¿no?) y ama los relatos: crear relatos, escribir relatos, leer relatos…

Veo storytelling donde otros solo ven palabras. Por eso, quiero compartir contigo estas estrategias simples para que re-pienses la forma en la que escribís para comunicarte con tu comunidad.

 

1- Compartí tu visión.

 

A ver si nos entendemos… no se trata de que alucines en colores y lo cuentes. Estoy hablando de otra cosa, así que ya mismo olvidate de las ideas locas que se te ocurrieron cuando leíste “alucinar”.

Miremos los textos compartidos en tu blog desde otra perspectiva: la información pulula por la red a una velocidad que ni siquiera somos capaces de imaginarnos. Todo contenido que busques, está en internet. Me atrevo a afirmarlo aunque en este momento estés pensando en encontrar material sobre la reproducción asistida en los ñandus.

Pero claro, que haya mucha información no significa que toda tenga el mismo valor. O que toda sea igualmente inspiradora. Porque lo que hace la diferencia no son los hechos y los datos, sino las visiones.

Lo esencial no es lo que cuentes sino la forma de contar. Te aseguro que un post sobre la reproducción asistida en el ñandú puede ser cosa de risa o asunto de seriedad doctoral, todo depende si lo escribe un veterinario o una desmesurada.

 

2- Primero, la moraleja.

 

Bueno, no necesariamente una moraleja pero… antes de empezar a escribir construí el mensaje. El sentido de tu post precede al acto de escritura.

Escribir es una acción orgánica antes que “intelectual”, cuando tenés un mensaje claro y específico para compartir, la historia crece a su alrededor.

Las historias no se piensan, están allí y hay que aprender a mirar para encontrarlas. De esa forma el post más insípido del mundo, cuando se encuentra con tu visión y una historia es un post excepcional.

Y siguiendo con la historia del apareamiento del ñandú, ponele que si lo adornás con tu viaje a la penillanura uruguaya y tus anécdotas tomando mate… hasta tiene color local. Te prometo que no uso más ele ejemplo del pobre ñandú, dejémoslo descansar en paz.

 

3- Mostrarte vulnerable.

 

Contar tu historia… ¿cuántas veces te cohibiste antes de contar una anécdota “vergonzosa”? Si te cuesta confesar tu costado vulnerable estás perdiendo una gran oportunidad de conectar emocionalmente con tus lectores.

¿ Por qué?

Porque los seres humanos cometemos errores, hacemos las cosas mal aún sabiendo cómo pueden hacerse bien, conocemos el camino pero nos encanta dar vueltas, escuchamos los buenos consejos pero no los seguimos y la perfección inmaculada nos revienta un poco el hígado.

No sé a vos, pero a mí, las personas perfectas, me levantan sospecha…

 

4- Ponete didáctica.

 

Escribir para… ¿deleitar o educar? Desde la perspectiva desmesurada no existe esta dicotomía, aprender es divertido. Se puede enseñar sin subirte en un estrado y sonar como un magistrado medieval, con toga y todo.

Hace tiempo noté que los blogs que más me gustan tienen “tono docente” y si te estás preguntando que vendría a ser… te cuento que es esa charla didáctica en la que se enseña contando y desde la experiencia personal.

Usar ejemplos, comparaciones, analogías, buscar la forma de simplificar lo que es complejo o de añadirle color a lo que a primera vista es demasiado simple. Te juro que hasta la receta de una torta de vainilla se puede postear con encanto didáctico.

 

5- Mostrá tu proceso creativo.

 

Si sos emprendedora y querés escribir para conectar con tus lectores-clientes, este aspecto es ineludible. No sólo porque los seres humanos somos curiosos sin remedio sino porque mostrar el “detrás de escena” de tu trabajo es en sí mismo didáctico: el proceso de creación enseña, nutre, afianza la relación entre una emprendedora y sus clientes potenciales.

A mí me fascina:

Conocer talleres.
Ver cómo se hacen ciertos productos.
Enterarme de tu ruta creativa.
Estar al tanto de los detalles, los materiales, los colores.

Aprovechá esta ventaja que te ofrece tener un blog y transformate en un ser con espesor: ya conocen tu obra, ahora que conozcan el camino entre la materia prima y el resultado final. Incluso los intentos fallidos, los aprendizajes bizarros y los éxitos inesperados.

 

¿Querés ir un paso más allá en la construcción de tu relato?

 

Si querés conocer más detalles de cómo se escribe para conectar con tus lectores o con tus lectore-clientes, podés participar de esta clase abierta para sacarle brillo a tu storytelling. Ya que vas de pasada por Youtube, podés suscribirte, que La Desmesurada también tiene su versión audiovisual.

Y por supuesto, seguir en contacto con este blog que tiene mucho relato por delante. Porque ser desmesurada, es otra historia.

Storytelling para tu blog.

Este post va de storytelling para tu blog. Así que antes de comenzar… veamos:

Blog: creado.

Sistema de suscripciones: instaladísimo.

Comunidad: en marcha…

¿Y ahora qué?

Decime que nunca te preguntaste esto. Darle forma a un proyecto personal supone una descarga de adrenalina pocas veces alcanzada por tu sistema.

Adrenalina y oxitocina son el combo del amor: hacen que te sientas eufórica con lo que estás creando, con el proceso de elegir colores, implementar herramientas, poner en funcionamiento plataformas que van a ayudarte a crecer más rápido…

Sin contar todas esas cosas que nos pierden a las blogueras…

– Crear cabeceras.
– Diseñar un logo.
– Elegir mil plantillas distintas.
– Divagar por Canva hasta las mil y quinientas.
– Crear banners varios.

Y toda la chulada de storytelling visual que te hace sentir una bloguera emprendedora. Pero… ¿sabés qué? Hasta que no empieces a escribir, tu blog no existe. Punto.

Contame la historia que quieras. Buscá todas las excusas que se te ocurran en menos de 30 segundos sin embargo… no vas a persuadirme de lo contrario. Independientemente de lo que “te” digas, tu blog comienza a existir cuando publicás contenido en él.

Porque una cosa es mantenerte ocupada con la creación de tu imagen como bloguera y otra muy distinta es escribir un blog.

¿Tenés presente mi tagline?

 

Un blog no se “tiene”. Se escribe.

 

Cuando digo escribir tampoco te imagines que me refiero a parrafadas dignas de la desmesura descontrolada. Estoy hablando de escribir pero también tenés todo el amplio panorama de contenidos posibles: crear videos -si te sentís más cómoda de esa forma-, podcast, tomar fotos y crear tu relato en las redes sociales.

Todo es relato: el post, las imágenes -estáticas o en movimiento- y la forma en la cual te vinculás con tus lectores en redes.

Cuanto antes lo entiendas… antes va a ser visible tu blog. Porque me atrevo a afirmar con escaso temor de equivocarme que tu mayor deseo es la visibilidad, que por fin descubran lo maravilloso que es tu proyecto. Y vos, claro.

Pero mientras sea un ir y venir de diseños y logos, y cabeceras y sueños estéticos… es eso: un sueño.

Por eso este post está escrito para invitarte a la acción hoy mismo.

Esta bien que le dediques una semanita, quizás un par de semanitas a enchular el proyecto en tu mente. Pero luego de 15 días de postergar lo inevitable vas a tener que empezar a crear contenido para compartir.

Quiero contarte qué es lo que tenés que hacer luego de que pasaste la primera etapa de ideación de tu blog. (si no leíste sobre ella, seguí el enlace y enterate de “la previa”).

En este post vamos a responder esa pregunta que te ronda viciosamente: ¿Y ahora, qué?

 

Segunda etapa: Comenzar a escribir tu blog.

 

Como verás, tampoco soy una fanática del “just do it”. Incluso me parece divertido que le dediques un par de semanas a elegir el nombre, los colores, la plantilla y las imágenes principales de tu blog.

Puedo comprender que los sistemas de suscripción no son intuitivos y que te tome algunos días instalarlo en tu blog.

También que sientas un poco de pudor y te detengas a soñar “como sería” pero no logres cristalizar tus primeros post inmediatamente.

Es perfectamente natural que sientas el temor a ver tu corazón en pedacitos porque el proyecto al que le pusiste tanto de vos misma, no funciona.

Pero ese temor no es real. No puede serlo. ¡Si todavía no empezaste! ¿Cómo puede salir mal algo que no existe más que en tu imaginación? Ni mal, ni bien…

A veces, lo único que necesitás es un “leve empujoncito”, ese impulso inicial que te ayude a clarificar el proceso y que responda tu pregunta de fondo: ¿Y ahora qué?

Si estás en ese momento y querés algo de ayuda para no perder más tiempo y comprometerte a materializar tu proyecto, puedo ayudarte personalmente o podés intentar hacerlo vos misma.

Al principio, todas las bloggers somos crafters. No le veo nada de insano al espíritu DIY de las blogueras, salvo el hecho de que lleva tiempo…

A veces lo tenemos y es genial, pero otras veces es necesario reconocer que una consulta a tiempo puede significar ahorrarte años de búsquedas e incertidumbres.

Ahora…

Independientemente de que me encantaría ayudarte y disfruto haciéndolo, quiero que tengas un panorama conciso de tus primeros pasos como bloguera. O dicho de otra forma: tus primeras acciones de contenido para poner en funcionamiento tu blog.

 

storytelling para tu blog.

 

Vamos a hacer que esta segunda etapa de tu proceso de creación de un blog tenga sentido. Por eso vas a empezar por relajarte, agenciarte de papel y lápiz y algún beberaje que te estimule (ojo con lo que elijas que hay cosas de las que no me hago responsable…) y vas a pensar en tres aspectos esenciales:

  • ¿De qué puedo escribir sin aburrirme?
  • ¿Con qué tipo de personas quiero vincularme?
  • ¿Cuánto estoy dispuesta a dar por hacer realidad mi proyecto?

Agarrate Catalina porque vienen curvas… ¿no era eso lo primero que tenía que haber pensado, Paula?

Y… digamos que para las blogueras es más una intuición que una estrategia. Por eso ahora te pido que lo pienses de forma más orgánica.

Porque creéme, la afición más apasionada puede apagarse cuando se transforma en “trabajo”. En este sentido, tus primeras acciones como bloguera van a estar directamente relacionadas con estas respuestas.

 

¿Por qué? Acá viene el quid de la cuestión:

 

Una cosa es que ames hacer pastelitos y otra muy distinta que disfrutes de escribir -por lo menos una vez por semana- sobre tus pastelitos en un blog, cómo hacerlos paso a paso, cuáles son tus trucos y…

  • Sacar tus propias fotos para que sean decentes.
  • Responder comentarios de lectores felices y no tan felices.
  • Relacionarte en las redes sociales.
  • Conocer otras blogueras y comentar en sus blogs.
  • Ser creativa para comunicar de forma natural.

Si te aplicás y todo sale como te imaginabas en tus dos primeras semanas de divagación, tu blog prospera y te ofrece satisfacciones emocionales y materiales, entonces, después vendrá:

  • Gestionar tu comunidad.
  • Tratar con patrocionadores.
  • Responder muuuchos correos electrónicos.
  • Aceptar entrevistas.

Epa! ¿Ahora te asustaste? No es para asustarse: conocer el panorama global te ayuda a tomar decisiones. A eso se le llama planificar… De hecho, tomar decisiones informadas es más que planificar: es visualizar tu proyecto de vida.

Aunque mi forma de planificar es un poco fuera de lo común… a mí me funciona.

La Desmesurada trabaja con un mapa mental de visualización: sé lo que quiero que pase en mi blog dentro de tres meses, en seis meses y en un año. Como me visualizo cumpliendo esos objetivos, me resulta relativamente simple orientarme a cumplirlos. En algún momento escribí sobre esto bajo el rótulo de visión de liderazgo personal.

Claramente escribir objetivos ayuda un montón. Tener un calendario editorial y llevar con orden tus publicaciones en redes con alguna herramienta de publicación automática, es sumamente útil.

Pero…

Si me preguntás a mí, lo más importante es que sepas que vas a escribir de algo que no te aburre (y tiene el potencial de transformarse en tu trabajo), para comunicarte con personas con las cuales sentís empatía y con una visión clara del período de esfuerzo personal que tenés por delante.

Sentate tranquila y armá tu propio mapa mental con la siguiente guía desmesurada: visión de liderazgo personal. Cuando lo tengas… volvé a este post y dale sentido a tus primeras estrategias de contenido. Porque ahora, vamos por ellas de la mano de quien pasará a ser tu mejor amigo: el storytelling.

 

¿Qué significa contar historias en tu blog?

 

En primer lugar, significa que vas a llegar con más rapidez a ese punto en el que tus lectores crean una relación contigo. Crear tu relato desde una postura de transparencia y apertura, consolida tu credibilidad y consecuentemente, la confianza de quienes te siguen.

Las historias no solo inspiran y emocionan, también pueden informar, formar o simplemente entretener. Porque tanto educar como deleitar tienen valor en el mundo del blog.

Por este motivo, vamos a crear tu “colchón de contenidos”, los doce primeros post de tu blog con un sentido pensado en la dirección que marque tu VLP.

Mucha teoría Paula… ¿eso cómo se traduce en algo práctico?

 

Series de post para enganchar a tu audiencia.

 

Si aguzás un poco la memoria, recordarás que una de las primeras sugerencias que te ofrecí para crear tu comunidad fue pensar en serie.

Hoy voy a contarte cómo organizar esas series de post para que tengas contenido para los primeros tres meses de tu blog.

¿Seductor no?

Vamos a pensar en series de tres post, que se publican una vez por semana.

 

1- Tres post de información:

 

Para que tus primeros lectores conozcan los básicos de tu tema. Las herramientas, técnicas o conocimientos fundamentales que necesitan para entender tu planteo. No se trata de subestimarlos sino de volver a pensar como en aquel momento en el que todo lo referido a tu afición era nuevo para vos.

Estos serían los post de contenido no-caduco. Si tu tema es la cocina podrían ser métodos de cocción, técnicas de preparación básicas, utensilios necesarios para empezar, etc.

 

2- Tres post de inspiración.

 

Es una buena idea que intercales tus post de contenido informativo con post inspiracionales, en los que cuentes historias de tu vínculo con el tema que estás compartiendo, cómo llegaste a aprenderlo, qué lugar tiene en tu vida y fundamentalmente, por qué es importante que tu lectora te lea y participe de tu contenido.

Son post personales, en los que no tenés pudor de mostrarte humana, vulnerable y con los mismas características que tu lectora. Porque en definitiva… eso somos.

 

3- Tres post de formación.

 

Cumplido el ciclo de post informativos e inspiracionales, llega el momento de que eduques a tu comunidad. Esto es especialmente importante para aquellos temas menos transitados (nadie tiene que persuadirme del valor de la chocotorta, creéme) pero cuando el tópico que desarrollás es novedoso o tu enfoque lo es, te sugiero pensar en una serie de post en los que demuestres a tus lectores los beneficios de tu tema.

 

4- Tres post de entretenimiento.

 

Es tu momento de distensión, de escribir sobre cosas que te interesan y te hacen feliz por el simple placer de hacerlo y de entretener, sin otro objetivo. En general son post caducos, mucho menos elaborados y en los que te conectás con tus lectores de una forma lúdica.

Claramente todos estos tipos de post pueden combinarse de la forma que prefieras y tener el espacio que elijas en tu calendario editorial.

Podés escribir post que sean inspiracionales y formativos, de entretenimiento pero que a la vez eduquen a tu audiencia e intercalarlos a lo largo del ciclo trimestral o publicarlos uno tras otro en tu blog secuencialmente.

Mi sugerencia es que balancees el contenido. No solo por tus lectores sino por vos como bloguera. Escribir un post no-caduco de índole formativa puede llevarte mucho tiempo de preparación… uno por semana es más que suficiente. Luego de crear un pos tan trabajado, quizás a la semana siguiente quieras probar con algo más liviano que implique menos energía mental.

Pero en todo caso, ya tenés una visión global de qué significa crear series de post y es una estrategia que podés utilizar en distintos momentos de tu blog: cuando quieras presentar una nueva sección, cuando quieras experimentar con un cambio de dirección en tu contenido, cuando quieras promocionar un producto o servicio…

Vos elegís la ocasión.

¿Por qué necesito “contar historias” para vender?

La Desmesurada está en proceso de cambio… No “Paula” -aunque también podría decirse…- sino este espacio en el cual me permito el exceso de ser yo desde hace cinco años.

¿Te conté que tengo un propósito?

Quiero ayudar a mil emprendedoras y otras tantas blogueras a encontrar su propia voz, escribiendo textos con los cuales puedan expresar proyectos personales, conectar con sus lectores (creéme, un cliente es un lector) y poner en funcionamiento el mecanismo de los “sueños” porque emprender es “hacer” y necesitás repetir como un mantra: “antes hecho que perfecto”.

¿Necesito storytelling o copywriting para ser visible online?

Quizás no lo sepas o quizás sí…

Quizás las palabras “storytelling” y “copywriting” te resulten anglicismos incomprensibles. Incluso, ridículos. Modas pasajeras del marketing que era “outbound” y ahora debe ser “inbound” porque de lo contrario no vas la llegar al umbral lejano y dorado del éxito en internet.

Todos los días encontrás términos nuevos que, se supone, deberías conocer para tener un blog visible. un emprendimiento viable, un negocio rentable que te permite el “lifestyle” que anhelás en tus horas de oficina.

Ejercicio de storytelling para bloggers (III)

Ya leíste cómo comenzar a contar en tu blog, también el primer y el segundo ejercicio de storytelling para bloggers y estás comenzando a descubrir que tenés más posibilidades de las que te imaginabas escribiendo en tu blog…

Sos emprendedora y sabés que la distancia más corta entre vos y tu cliente ideal es una línea recta a sus emociones y más allá del desconcierto que te provoca pensar en cómo emocionar a un lector para que desee ser parte de tu tribu, algo te dice que el primer paso es ser auténtica.

El mejor storytelling es ser vos misma: tu tono natural, tu vocabulario habitual -quizás un poco estilizado por el contexto- tus expresiones, tu forma de ver el mundo.

Pero…