Categoria

Conectar y emocionar

Categoria

Identidad verbal de marca:

Es momento de definiciones. Diseñar la identidad corporativa de una marca refiere al proceso de creación de su imagen visual.  Formas y colores son protagonistas en tu logo, web y papelería. Sin embargo, existe un aspecto más discreto pero tanto o más importante que el envoltorio de tus productos: la identidad verbal de marca.

Definir de qué forma vas a comunicarte y cuál va a ser la voz, el tono y el estilo de tu marca es una decisión ineludible para consolidar el vínculo con tu audiencia. Porque esta relación que crece en torno a las palabras hace la diferencia entre el olvido y la conexión total.

¿Cuál debería ser la voz adecuado para mi marca? ¿Cómo definir el tipo de vínculo con mi audiencia?  ¿Cómo tengo constancia de que está funcionando? Si estas preguntas se instalaron en tu mente y se niegan a abandonarte, vamos a darles respuesta en este post. Por tu paz mental y el éxito de negocio.

 

Identidad verbal de marca.

 

Existe un primer impulso de comunicación que es puramente intuitivo. Definida la persona con la cual dialogo, la primeras elecciones de identidad verbal de marca se producen naturalmente:

  • El tono: profesional y serio o coloquial y divertido. O quizás te instales en un cómodo centro: “profesional pero coloquial”.
  • La expresión: natural y adaptada a las plataformas sociales (gifs, emoticons, etc) o sintácticamente elaborada y centrada en la palabra.

Son decisiones “naturales” porque están en estrecha relación con quien quiero que me lea y escuche. ¿Por qué razón elegir un lenguaje formal y vocabulario profesional para una marca que diseña ropa de cuero para mujeres que conducen motocicletas? ¿Utilizarías indiscriminadamente cientos de emoticons y un vocabulario “suelto” para definir tu relación de marca cuando estás ofreciendo tus servicios profesionales a ingenieros industriales?

Los ejemplos pueden ser extremos y estereotipados pero revelan cómo el sentido común orienta las decisiones verbales cuando se enfoca en una audiencia específica.  Quizás el sentido común sea el menos común de los sentidos pero, lo cierto es que establece las pautas del primer nivel de tu registro.  Ahora, es momento de que pienses en otros aspectos, menos intuitivos e importantes de tu identidad verbal de marca:

  1. La voz en relación a los valores de marca.
  2. El tono y el vocabulario en relación al contexto cultural.
  3. La expresión (o estilo) en función de la relación con la audiencia.

 

 

Eso a lo que llaman “la esencia de marca”.

 

No importa cuánto hayas leído sobre el tema. Es posible que en más de una ocasión hayas reparado en cuanto se insiste sobre la relevancia de establecer -aún antes de diseñar el logo- los valores con los cuales vas a distinguir tu marca profesional. Cuando estás definiendo la identidad verbal de marca, los valores asociados a ella no son menos significativos.

De hecho, la identidad verbal es la forma en la que se expresan los valores de marca en el plano del lenguaje para construir una imagen coherente.  Cuando tu proyecto crece en torno a tu marca personal, la identificación de estos valores con los propios es indudable. Sin embargo, ¿existe forma de que te expreses cómodamente en una marca de la cual no compartís los valores fundamentales? No puedo ofrecer esta respuesta por vos. Pero puedo especular que cuando el traje te queda incómodo es difícil bailar al ritmo de la música.

 

Tus valores determinan la voz de tu marca y modulan la percepción que la audiencia tiene de ella dejando una impresión emocional: alegre, melancólico, exclusivo, etc.

 

Sería un contrasentido escribir para una percepción casual y divertida cuando quiero consolidar una imagen enfocada en la exclusividad y el refinamiento de mis productos o servicios.  Aunque en ocasiones, los contrasentidos, funcionan mejor que la lógica.

 

¿Siempre en el mismo tono?

 

El tono de tu marca tiene implicaciones concretas. Una vez que determinaste cómo querés que te perciban de acuerdo a tus valores es momento de definir cómo vas a expresarte en cada uno de los espacios específicos en los que tu marca se presenta. O dicho de otra forma: ¿cómo vas a ajustar tu vocabulario en los distintos medios sociales? ¿Cómo vas a escribir en distintas ocasiones o frente a diferentes audiencias?

 

Tu voz de marca permanece, sin embargo, en los diferentes espacios quizás sea necesario que articules un tono ligeramente diferente.

 

Porque tu marca no se expresa de la misma forma en Facebook que en Linkedin. Este cambio puede exigirte un vocabulario y una sintaxis más o menos pulida. El mismo razonamiento podés aplicarlo a los diferentes tipos de audiencia. Si tu marca tiene más de un cliente ideal, puede requerir más de un tono de expresión. O no.

Te sugiero que enfoques tu energía en lograr un tono uniforme que necesite variantes de acuerdo al contexto y no en función de la audiencia.  Simplemente porque es más “manejable” cuando no tenés un equipo de expertos de soporte.

 

Tengo mi propio estilo.

 

“Tengo mi propio estilo” fue la defensa de mi hijo frente a la reticencia de esta madre (gestualmente muy expresiva) a una prenda de vestir. Y vaya si tiene estilo definido, tanto en la forma de vestirse como en su comportamiento. En la misma escala, sería deseable establecer un estilo de marca.

 

El estilo se expresa en las elecciones verbales: el uso de las convenciones gramaticales (mayúsculas, abreviaturas, expresiones regionales).

 

De la misma forma que existe una “guía de estilo” con los códigos de color de tu marca, tiene que existir una guía para el uso del lenguaje en diferentes medios y ocasiones. Cuando la marca la componen más de dos personas es necesario llegar a acuerdos elementales de expresión que agilicen las comunicaciones. Salvo que disfrutes desmesuradamente de una reunión de dos horas cada vez que van a escribir un post en Facebook.

 

Identidad verbal de marca: construirla en 5 preguntas.

 

Llegado este punto es esencial que recuerdes que no se trata de escribir para “salir del paso” sino de comunicar para modelar la percepción de quienes leen. Sin desesperación y comprendiendo que tu voz, tono y estilo van a refinarse con el tiempo y el uso, podés comenzar por realizarte las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué tipo de relación quiero construir con mi audiencia?
  2. ¿El tipo de vocabulario que me resulta cómodo es el que maneja mi comunidad?
  3. ¿Existen convenciones (formas de expresión) que son propias del tema del cual escribo?
  4. ¿Mis mensajes se confunden con los de la competencia?
  5. Si mi marca fuera un ser humano: ¿cómo la definiría? ¿cuál sería su forma de hablar?

Las respuestas a estas preguntas requieren de un ejercicio de búsqueda hacia el exterior y hacia el interior de la marca y de sus creadores porque la identidad verbal de marca es una expresión de quiénes somos, qué es lo que queremos y de qué forma vamos a servir con este proyecto a nuestro entorno.

Si te interesa seguir explorando sobre la escritura que va a definir tu marca, te invito a leer: Storytelling para el éxito, escribir relatos que emocionan. Antes de irte contame en los comentarios: ¿tu marca ya tiene su propia voz? ¿De qué forma lograste definirla? Una de tus sugerencias puede ser una luz en el camino para quien está diseñando su identidad verbal y en este momento, apenas sabe hacia dónde avanzar.

 

Tagline: esa frase que te define.

Nike es una creación desmesurada. No solo porque tiene nombre de diosa mitológica sino porque tiene la tagline más intensa del mundo: “Solo hazlo”. De cómo escribir taglines intensas para una marca memorable trata el post de hoy.

Me estoy imaginando tus objeciones. Antes de que continúes en tu rollo mental de “con todo lo que tengo que hacer, además….” te pido que leas con atención porque es importante para vos si querés crear un relato de marca consistente.

 

¿Qué es una tagline?

 

Una tagline es un texto breve que define la identidad de tu marca.

Curiosamente, el término no proviene del ámbito publicitario sino del mundo del cine.  Se denomina “tagline” a una línea de texto de efecto dramático -ocurrente e incluso humorística- usada para promocionar una película.  Ahora, dada la forma en que estas frases calan en la audiencia, pronto las marcas comenzaron a utilizar el mismo procedimiento de construcción verbal.  En la actualidad la tagline es parte ineludible del relato de marca.

 

¿Por qué necesitás una tagline?

 

Desarticulemos las razones que te provocan una pereza infinita de sentarte a pensar.  Los siguientes argumentos responden por qué deberías crear una tagline:

  1. Porque es la expresión de tu diferencia: potencia el esfuerzo que ya hiciste al seleccionar tus colores, fuentes, formas e imágenes.
  2. Es memorable: brevedad y sonoridad son cualidades que transforman un par de palabras en una frase fácil de recordar para quien la lee.
  3. Añade valor y significado: lo cual se traduce en “posicionamiento”. No me refiero a tu posición en los resultados de búsqueda de Google. Me refiero a la posición que tu marca ocupa en el imaginario de un lector o un cliente.

 

¿La tagline no se parece sospechosamente al eslogan?

 

​Antes de que lo preguntes: no. No es lo mismo que el viejo y querido eslogan. Presiento que la pregunta te quemaba la garganta. Aunque, tu intuición no te traiciona,  son primos hermanos:

  • Un eslogan sintetiza el propósito de una campaña publicitaria en particular.
  • La tagline pone énfasis en la identidad de tu marca. Si tu propósito cambia, tu tagline también porque sintetiza su esencia y está pensado como expresión de la propuesta de valor.  Y ojo, expresa su propuesta de valor aunque en su formulación no se mencione cuál es el producto o servicio que se vende.

​Quizás la última idea te confunda. ¿Cómo es posible que una tagline defina tu marca cuando ni siquiera menciona cuál es tu trabajo o el producto que estás ofreciendo?

Pues bien… te diré que una tagline bien construida puede lograr algo aún más importante: evocar sensaciones o estar asociada a la emoción que tu marca quiere trasmitir. Y tanto las emociones como las sensaciones, permanecen más allá de los productos.

 

¿Cómo se construye verbalmente una tagline?

 

​Podría decirte que una tagline es una oración. Sin embargo, el concepto de “oración” implica el uso de un verbo como eje de la construcción. Y si bien muchas taglines memorables en el mercado están articuladas en torno a una acción, también es cierto que muchas de ellas no lo están.

​Por ejemplo: “Destapá la felicidad” es un ejemplo de tagline pensada oracionalmente en torno al verbo “destapar”, evocando con esta acción la sensación de satisfacción que produce el sonido de abrir una botella de Coca Cola.

 

Tagline no-oracionales.


​Por otro lado el “Intel Inside” es evocador  en su mensaje pero no presenta ninguna acción protagonizada por un ser humano. Refiere a la tecnología que no puede verse, que “va por dentro”. Independientemente de la marca de tecnología de tu preferencia, Intel, está allí, dentro.

Ponele que te quedan dudas y escribo: “Me encanta”. ¿Tengo que mencionar la marca que usa esta tagline no-oracional? Exacto. Es simple, distintivo y dado su éxito,  la promesa se cumple.

 

Para que tengas un panorama más amplio, observemos un ejemplo más. La tagline de las computadoras Asus es: “Inspiring Innovation. Persistent Perfección”.  ¿Por qué funciona?  Porque la fórmula no-oracional, se consolida con la sonoridad de la rima y la repetición de la fonema inicia de cada palabra.

Frente a estas dos posibilidades lingüísticas, podés elegir la que mejor se ajuste a tu propósito. Ahora, si estás con ánimo de aceptar sugerencias, quiero que pienses que situar a la audiencia en el lugar del sujeto oracional es un acierto.

 

¿Cómo escribir una tagline que funcione?


​Como la vida, las marcas no son estáticas. En consecuencia, la tagline que las define cambia con ellas. Nada te ata a una estructura del lenguaje para que la sostengas hasta el fin de los días. Pero, si querés crear una tagline que te acompañe por mucho tiempo, hay siete factores que tenés que tomar en cuenta.

 

7 principios para escribir tu tagline de marca:

 

1- Brevedad: una tagline es un enunciado con seis o siete palabras. Ahora, que sea breve no significa que no pueda ser funcional y expresar tu esencia o incluso, contar una historia.

2- Sonoridad: buscá palabras que se escuchen lindo. Los juegos de palabras, las aliteraciones y las yuxtaposiciones (palabras secuenciadas, solo separadas por puntos o comas) son ideales.

3- Autenticidad: una tagline es como una promesa. Es la promesa de las cualidades esenciales de tu marca. Tu promesa no puede ser una mentira o una versión deformada de la realidad.

4- Optimismo: evitá las connotaciones negativas. Centrate en las mejores cualidades de tu marca transformalas en cinco palabras entusiastas.

5- Propósito: de la misma forma que tu “elevator pitch”, tu tagline expresa tus valores fundamentales.

6- Originalidad: huí de las frases hechas.  Si estás buscando diferenciarte no caigas en la tentación de usar palabras asociadas a otras marcas. Tampoco te inclines por expresiones manoseadas por la moda.

7-Evocación: para crear tu tagline necesitás mucho más que decir de qué se trata tu negocio. No te limites a contarme qué es lo que hacés, contame por qué yo tendría que interesarme en lo que hacés. Y si es posible, seducime.

 

El arte de seducir con palabras.

 

​Tu tagline es tu promesa y expresa en palabras el alma de tu proyecto.

Por eso es tan importante elegir a conciencia los adjetivos que vas a utilizar. En el caso de que utilices adjetivos, tienen que generar sensación de comodidad y empatía. Inspirar y llenar de posibilidades.

Encontrar estos adjetivos puede no ser tarea simple. Quizás, debas comenzar por definir claramente tus valores en un propósito personal. En ese caso, te recomiendo que leas cómo escribir tu visión de liderazgo personal por que en este ejercicio, están los cimientos de todo lo que construyas. Y si aún te quedan dudas, podés consultar la clase desmesurada sobre las 10 formas de diferenciarte con palabras. 

Antes de que decidas apagar el ruido a tu alrededor para pensar en tu tagline, contame: ¿te supera la idea de escribir el storytelling de tu marca? Entonces, te espero para que participes de la “Fórmula SPM”. ¿Por qué? Porque vas a obtener las herramientas para escribir con éxito textos memorables que convoquen a tu audiencia y transformen lectores fríos en clientes encantados.

 

Nombre de marca: 5 errores que tenés que evitar.

Sin introducciones desmesuradas: ofrecerte una guía para elegir el nombre de marca es el objetivo de este post.  ¿Por qué? ¡Porque no quiero  tu alma vagando eternamente  por el limbo del branding. En esa zona neblinosa en la que tu cabeza se satura de posibilidades sin que seas capaz de decidirte por ninguna.

Si en tu escenario actual el nombre marca no es una preocupación, no descartes los próximos minutos de lectura porque, el arte de elegir reflexivamente el nombre de tus productos o servicios puede hacer la diferencia en tu proceso de venta.

 

5 errores al elegir el nombre de marca.

 

Prefiero que hablemos de “el arte de elegir nombres memorables” antes que de “naming”.  Sí… vienen siendo el mismo perro con distinto collar pero vos, permitime el capricho: amo el idioma español.

¿Por qué tendrían que preocuparte tanto los nombres? Convengamos que muchas marcas fuertes tienen nombres que se escuchan entre obvios y azarosos: Coca Cola, Apple, Google, por citar solo tres de ellas. Entonces: ¿qué sentido tiene dedicarle particular atención a la elección del nombre de tu marca?

No sé si necesito recordártelo pero esas marcas de nombres azarosos cuentan con recursos de esos que a las “pequeñas” no nos sobran: tiempo y dinero. O dicho de otra forma: ellas pueden darse el lujo. Nosotros no.

O sí, podés permitirte el capricho de un nombre largo y difícil de pronunciar si tenés la disposición de vivir con las consecuencias de tu decisión:

  • Explicar cada dos minutos cómo se escribe.
  • Corregir minuto por medio cómo se pronuncia.
  • Que te cuenten que quisieron buscarte en Google pero escribieron mal el nombre.
  • Que no te lo cuenten pero pase de todos modos.

Entiendo. Decidiste que “la vía corta” es la más viable. Entonces, vayamos paso a paso para que evites errores innecesarios.

 

evitar errores comunes en tu nombre de marca.

 

1- No comprobar que el nombre esté asociado a un dominio disponible.

 

Entiendo.  Te posee el entusiasmo. Sin embargo, antes de pedir diez mil tarjetas profesionales, te sugiero que hagas un simple ejercicio de verificación en el buscador de los buscadores. Preguntale al Sr. Google  y si te devuelve uno o más resultados asociados al nombre que elegiste, te sugiero iniciar nuevamente la búsqueda. Lo último que te interesa en este momento es que te confundan con la competencia.

 

2-  Elegir un nombre de marca con connotaciones negativas.

 

¿Vas a trabajar internacionalmente? Entonces dedicale unos minutos a la reflexión cultural. Ese nombre de marca que tiene su gracia en tu contexto geográfico puede transformarse en un error fatal cruzando el océano. Y ni tan lejos.  ¿Tenés dudas? Entonces comparto contigo una herramienta para comprobar las connotaciones del nombre de tu marca en inglés: Urbandicctionary

 

3- Ignorar el “ecosistema” de marcas similares.

 

Para ser honesta, ignorar el ecosistema de marcas similares puede ser tu mayor error o el más lúcido de tus aciertos.  ¿Qué quiero decir con esto? Que hagas uso de todo el sentido común del que seas capaz al elegir el nombre de tu marca: si tu competencia se caracteriza por usar nombres breves y musicales, elegir un nombre largo y simbólico podría ser un acto kamikaze.  Sin atarte a ninguna convención, mantener ojos y oídos abiertos siempre es una sugerencia prudente.

 

4- Utilizar adjetivos de valoración.

 

A ver si nos entendemos: si sos “gran”, “magnífico” y “único” que sean tus clientes quienes usen estas palabras para describir a tu marca. Vos, hacé un uso recatado de los adjetivos para el nombre que selecciones.  Por otra parte, es preferible que te decantes por nombres que representen de forma abstracta lo que tu marca ofrece antes que elegir un adjetivo que torpemente utilizado genere confusión o desdén en quien lo escucha.

 

5- ¿Fonética? Ni idea qué es eso.

 

Pues es importante que lo sepas. ¿Por qué? No solo porque querés garantizar que el nombre de tu marca suene bien sino porque te interesa que se establezca un juego entre el significado, su sonido y las fuentes que usás para presentarlo. Lo sé, ahora suena todo muy teórico pero creéme: oído, vista y evocaciones simbólicas están comprometidas en la elección del nombre de tu marca.

Lograr armonía entre el nombre que selecciones, las fuentes que vas a usar para escribirlo y lo que significa para quienes lo escuchan es un ideal de branding que se completa cuando elegís el nombre perfecto y lo enriquecés con una tagline que te enseño cómo escribir: Cómo escribir tu tagline.

 

 

Por lo pronto. vamos a tener ambiciones más medidas, considerando que los procedimientos verbales para construir un nombre de marca son básicamente cuatro.

 

4 construcciones sintácticas para tu nombre de marca.

 

  1. Descripción: al grano, resaltando la categoría a la que pertenece el servicio. Si tu servicio es de marketing, un nombre descriptivo sería “Marketing de guerrilla”.
  2. Abstracción: pura connotación. Crear un nombre desde la nada, por asociaciones de significados o sonidos. Es el caso de nuestro querido “Google”.
  3. Evocación: un poco más medida que la abstracción, la evocación construye algo nuevo con lo ya existente (combinar dos palabras, por ejemplo)
  4. Asociación: promueve el uso de palabras que por su significado o connotación queremos que se asocien a nuestra marca. Si elegís como nombre “Champion”, además de que te tenés una fe loca estás comunicando cuál es tu visión de la marca por asociación directa.

 

¿Comenzamos el proceso de elegir un nombre de marca memorable?  Pero antes de irte corriendo a hacer tu primera lluvia de ideas, contame si alguno de los procedimientos sintácticos anteriores está presente en los nombres que barajás para tu marca. Si ya tenés un nombre, contame en los comentarios por qué lo seleccionaste y cómo. Conocer tu historia y compartirla, es una forma de crecer en conjunto.

 

 

Storytelling XL: textos bien escritos.

Somos los únicos seres en el planeta que construyen relatos para darle sentido a nuestro entorno. A lo que no podemos explicar. Y a lo que podemos explicar  pero nos aburre soberanamente. Somos seres de storytelling XL. Cualquier otro mamífero, siente la fuerza de la naturaleza y la disfruta o la sufre.  Los seres humanos la teorizamos, pretendemos controlarla y como si fuera poco, creamos historias en torno a ella.

Esta capacidad es la que hace posible que existan mitologías, revoluciones, marcas que venden. Vivimos la realidad en diferentes planos: en el mundo natural de los animales, en nuestros mundo subjetivo de deseos y necesidades y en el universo de los relatos que construimos para darle sentido a todo lo anterior.

Por si te quedaron dudas: aprender a contar y escribir historias -cualquier tipo de historias- no solo es una capacidad que nos diferencia sino que es la que le da forma al mundo que conocés. Con este conocimiento es imposible que no tengas una epifanía inmediata: el poder está en las palabras.

 

Storytelling XL: el poder de las palabras.

 

Desde que decidí darle forma a Storytelling XL,  estuve más atenta que nunca antes a los mensajes de mi entorno sobre la escritura y las palabras como herramienta para emprender.  Observé con pasmo presentaciones, no tan aisladas, de la “escritura online” como una entidad ajena al fenómeno de la escritura en sí misma. Entiendo por qué sucede pero, afortunadamente aún tengo casi intacta la capacidad de asombro.

Entiendo que es más simple ofrecer fórmulas generales sobre cómo hacer marketing de contenidos que afirmar sin anestesia que escribir es una capacidad que se desarrolla con la práctica sostenida en el tiempo.  ¿Qué me asombra?  Que estemos tan desesperados por encontrar respuestas que no nos compliquen la vida, que creamos en una promesa de cambio definitivo con una fórmula de tres pasos.

Curiosamente, esta estrategia simplificadora tiene consecuencias igual de devastadoras que inmediatas. Si queremos creer en esa promesa, pronto vamos a descubrir el peso de la frustración y esa sensación de incapacidad tan molesta que impide que te enfoques en lo que importa. Porque, como era previsible, no fuiste capaz de escribir contenidos “relevantes, impactantes y de valor”  con la inmediatez que correspondía.

 

Storytelling XL y sensatez.

 

¿Ya te pasó antes? Quizás no te sucedió con la escritura pero sí con otro tema en el cual creíste en la posibilidad de lograr un objetivo ambicioso en un lapso de tiempo absurdo y con un supuesto método infalible.

Si es así,  no te sientas mal. Lo único que demuestra es que sos humano. Porque de la misma forma que somos capaces de crear relatos somos capaces de creerlos. Tenemos deseos de creerlos aunque la razón encienda todas las alarmas que conoce para que despegues tu yo primitivo y emocional de la decisión de creer en castillos en el aire.

La tecnología no creó estas necesidades solo las potenció.  Esta realidad no solo es irreversible sino que nos pone frente a un reto que tenemos que considerar: entender que son los relatos los que modelan la forma en la que somos y estamos en el mundo. Aunque nunca hayamos escuchado antes la palabra “relato”. Aunque todavía no sepas lo que es Storytelling XL.

 

Los relatos nos condicionan.

 

Sí, mi santa. ¿Sabés por qué? Porque somos los únicos seres capaces de verbalizar cosas que están solo en nuestra imaginación. Tenemos miedo de cosas que están únicamente en nuestra mente. Nos enamoramos de ideas que construimos imaginariamente.  Y podemos decirlas con palabras. Esa capacidad de enamoramiento de “lo inexistente” es la que hace posible que existan las marcas. Sí, entre ellas, tu marca.

Tu marca es parte de un algoritmo inmenso: una red de relaciones nutrida de palabras.  Aunque en este momento te asuste la palabra “algoritmo” -o te despierte rebeldía comprender todo el tiempo que perdiste centrando tu atención en otros detalles menos trascendentes- lo cierto es que todo lo que hayas creado o estés creando forma parte de una compleja matriz de lenguaje por más físico que sea el producto que ofrecés.

Tus productos son lingüísticos mi santa porque la única forma que tenés de venderlos, es con palabras.  Si estás pensando: ¿qué hay Paula de quienes venden solo con imágenes? Dejame ofrecerte una respuesta simple: antes de vender con una imagen -que es posible- creaste dos toneladas de contenido que subyacen a esa fotografía.  De esta forma, la imagen hace gala de su poder evocador.

 

Las fotografías no construyen sentido. Lo evocan.

 

La imagen ilustra. Es lo que es porque podés  pensar verbalmente en ella. La escritura, levanta sistemas completos. Todos los días hay personas que respiran por el redomado respeto que le tenemos a la palabra escrita.  ¿Todavía seguís pensando que se puede vender solo con imágenes?  Yo que vos, me voy amigando con las palabras.

 

¿Porque es lo que deseás no?

 

¿Quién mejor que vos puede contar quién sos y lo que late en tus productos y servicios? No es magia,  es trabajo.  Creéme,  si existe alguna alquimia no sucede mientras participás distraídamente en un reto de 30 días.  Sin embargo podés elegir, ignorar toda la desmesura y considerar que solo digo pavadas o, escapándote de la banalización de lo que te rodea, pensar ¿quiénes más venden, no son también quienes mejor cuentan?

Si ya tenés tu respuesta te espero en Storytelling XL. La única experiencia de escritura que realmente te enseña a escribir. Y si todavía tenés un ratito para darme tu opinión en los comentarios… me hacés feliz y ponés a segregar los flujos mentales.  Es un ganar, ganar ¿no?

Mejorar tu estilo de escritura: 5 tips desmesurados.

Cuidaste cada detalle para la presentación de tu marca. Colores, formas y texturas están perfectamente diseñados para expresar el tono y los valores que sostienen tu proyecto personal.  Dejame hacerte una pregunta molesta: ¿cuidaste con el mismo esmero el diseño de tus textos?. Mejorar tu estilo de escritura es tan importante para la identidad de tu marca como ese logo que te quitó el sueño por semanas. ¿No habías pensado en “eso”?  Este post va a cambiar esa situación.

Dejar  los textos de tu marca librados al azar es ignorar el potencial que tienen las palabras para expresar lo que late en cada uno de tus productos o servicios.

 

Mejorar tu estilo de escritura.

 

Cada texto que escribís deja una huella en tu audiencia. ¿Tenés constancia de cuál es el impacto de tus textos en quienes te siguen? Si no lo habías pensado antes quiero que te detengas para reflexionar:

  • ¿Cómo querés que tus lectores te perciban?
  • ¿Cual es la imagen que querés proyectar?
  • ¿Es suficiente con tus fotos para expresar el poder de tu marca?

De pronto te asalta un pensamiento: “Hay marcas que obtienen miles de likes con una simple fotografía”. Frente a esta situación, tenés que preguntarte si esta foto que estás analizando aisladamente, no forma parte de un planteo más amplio en el cual fotografía y textos forman un conjunto armonioso que ya creó entre sus seguidores una imagen de marca.

También es posible que pienses que escribir no es para vos. O que con todo el trabajo que tenés creando tus propios productos, sentarte a escribir es lo último que se te ocurre en el día…

Sin embargo, dedicar un tiempo a sentar las bases y mejorar tu estilo de escritura, puede hacer mucho por tu negocio, transformando una marca “como las otras” en un espacio especial que tu audiencia disfrute porque se siente inspirada.

 

Las marcas que expresan su identidad en relatos muy definidos dan el paso que despega sus productos de la masa indiferenciada de ofertas en las redes sociales.

 

¿Más interesada en el tema en este momento? Quizás quieras profundizar dedicando 60 minutos de tu tiempo a esta clase clásica desmesurada:

 

 

5 tips para mejorar tu estilo de escritura.

 

Pero si sos impaciente y 60 minutos te parece demasiado, ésta es la síntesis de la clase. Te cuento cuáles son los cinco aspectos que de tu estilo que podés mejorar hoy mismo para comenzar a impulsar la comunicación con tu audiencia:

 

1- Análisis de finalidad.

 

Saber a quién le escribo y qué quiero comunicar es elemental para alinear el mensaje de tu marca con tu audiencia. Si no tenés idea quién es tu cliente ideal, podés comenzar por leer este post: Cliente ideal.

 

2- Jerarquización de temas.

 

Cuando escribas online, no importa cuántas cosas tengas para decir, es preferible que te contengas y jerarquices temas. Tenés que destacar cuál de los temas que te bullen en la imaginación es el más importante para comunicar en un momento en específico. Seguí estás tres pautas:

  1. No confundas temas: hay momentos para inspirar, otros para informar o educar y otros para vender.
  2. Destacá lo más importante siempre.
  3. Un texto, un mensaje: si no, nunca vas a tener constancia real del impacto de tu mensaje en la audiencia (o “qué” de todo lo que dijiste, fue lo que impactó)

 

3- Registro y tono verbal.

 

Tenés que ser muy consciente del registro y el tono que utilizás en cada ocasión para comunicarte. Tu “registro” está determinado por variables como el contexto en el cual estás escribiendo, tu género, educación o procedencia geográfica.  Con atención plena en la escritura, podés reconocer cuándo tu mensaje tiene que ser coloquial, cuándo es preferible cierto grado de formalidad y cuándo tus palabras tienen que escucharse didácticas para tu audiencia.

 

4- Lucha contra la ambigüedad.

 

Si vas a hacer  un esfuerzo por mejorar tu estilo de escritura, poné especial atención a este punto: entablá una lucha dura por ser clara y no dar lugar a confusiones. Y tomá en cuenta este detalle: no siempre la “ambigüedad” es un problema de “sentido” en lo que estás diciendo. En ocasiones, darle claridad a tus textos supone:

  1. Usar adecuadamente los signos de puntuación. Los puntos y las comas son los grandes olvidados de la escritura online. Pero… son elementales para la comprensión.  Si querés comenzar a corregir este “problema” en tu escritura, no publiques nada sin leerlo en voz alta primero. Donde sientas que necesitás parar para respirar, allí va un punto mi santa.
  2. Usar adecuadamente los conectores: los conectores son partículas lógicas que sirven para guiar la comunicación porque enlazan oraciones y párrafos. No los subestimes: son esenciales para la escritura persuasiva.

 

5- Cuidado con la ortografía.

 

Mmmm…. ¡Qué tema! Entre quienes piensan que “no es tan importante” y quienes sienten que un puño los golpea cuando en un texto hay errores ortográficos, las redes son el campo de una batalla ortográfica. No voy a hacer hincapié en la percepción que tiene de tu marca tu audiencia cuando tus textos están salpicados de errores de ortografía. Este no es para mí el punto esencial. Quiero responderte otra pregunta: ¿hasta qué punto es importante la ortografía para mejorar mi estilo de escritura?

La respuesta para mi no tiene dudas: hasta el punto en el que cambia el sentido de lo que estás comunicando. Cuando un error ortográfico cambia el significado de una palabra (y por lo tanto de todo tu mensaje) estás cediéndole el poder comunicativo de tu marca al azar.  La ortografía es importante porque es un factor de claridad y de identificación.

 

Espero que estos cinco aspectos te ayuden a mejorar tu estilo de escritura hoy mismo.  Ahora, antes de irte, contame cuál es el aspecto que más te cuesta trabajar en tus textos y por qué. Para mí, es un placer conversarlo contigo en los comentarios.

 

Aprender a escribir online: 7 trucos infalibles.

Las reglas de escritura en el mundo online son ligeramente diferentes a las que aprendimos  cuando nos enseñaron a escribir con papel y lápiz. Considerar  el contexto y las conductas del lector frente a la pantalla es básico para aprender a escribir online  causando el mayor impacto en quienes nos leen.

En este post comparto contigo algunos  trucos de escritura que tienen el potencial de mejorar significativamente tu redacción online. Claro, mejora tu redacción siempre que comprendas que el plan de comunicación de tu negocio tiene mucho que ver contigo pero más tiene que ver con las personas a las cuales te interesa llegar.

Sin grandes preámbulos, vayamos a los trucos que estás esperando.

 

Aprender a escribir online.

 

Hay un momento de lucidez -o sería deseable que lo hubiera- en el cual sentís con la fuerza de una epifanía que cada una de tus acciones tiene que estar orientada a las personas que te escuchan.  No se trata de vos, se trata de ellos. Luego de esa revelación, tu negocio online no puede volver a ser el mismo.

Para comunicarte con ese “otro” que está más allá de tu conciencia (y de tu fe en el producto o servicio que ofrecés) es necesario mantener las estructuras simples.  Reducir la ambigüedad y la complejidad en tus textos es la clave para generar sistemas de comunicación auténticos. Es esencial aprender a escribir online.

¿Me creerías si te cuento que diseñaron la fórmula para aprender a escribir online?

Bueno, esa fórmula existe y tiene nombre de mujer.  Una de las fórmulas clásicas de la redacción tiene el nombre de AIDA y es el acrónimo de: Atención. Interés, Deseo y Acción.  Cuatro pasos apenas:  atraer a tus lectores llamando su atención, con lo que realmente les interesa -a ellos, no a vos- y despierta su deseo para culminar provocando una acción.

 

 

Conociendo está fórmula,  podés darle contexto a los siguientes trucos:

 

1- El título es más importante que el contenido:

 

Si nadie siente interés por el título que escribiste, no importa que tu texto guarde la clave de la felicidad eterna y  la fórmula para comer chocolate sin que se aferre a tu cuerpo, no van a leerlo.  Tan desolador como cierto.

Dedicá mucho tiempo y reflexión a los títulos de tus textos online. No quiero sumarte presión pero… solo tenés una oportunidad de dar una impresión que impacte a una audiencia indiferente.

Para escribir un título realmente funcional a tus objetivos, necesitás tener más que clara tu propuesta de valor (eso único que solo vos estás ofreciendo) y a partir de ella, construir el titular.  ¿No sabés cómo escribir títulos atractivos? Te sugiero leer 4 trucos para escribir títulos persuasivos

 

2-  El beneficio tan deseado.

 

A ver si nos entendemos: si  tu negocio se trata de “ellos” y no de vos. Aprender a escribir online supone enfocarte en los beneficios (tantos los reales como los percibidos) de lo que estás ofreciendo y no en lo mucho que amás tu buen hacer.

Todo el tiempo que dediques a pensar por qué deberían leerte y más aún, por qué deberían comprarte, es poco.  ¿Por qué? Porque es lo único que tu audiencia realmente quiere escuchar. Escribir para el otro es hablarle a sus sentimientos, sus valores, sus aspiraciones y obviamente, a lo que van a obtener si realizan la acción a la que tu texto convoca. O lo que podrían perder si no lo hacen…

 

3-  Lo más importante al principio.

 

En la redacción online no existen los “grandes finales”.  Pensá que lo más importante tiene que estar en el inicio de tu texto porque gran cantidad de lectores no van a llegar a leer el último párrafo que hayas escrito.

Por lo tanto, la redacción online implica invertir la lógica de la escritura que  te enseñaron en la escuela. No dejes para el segundo párrafo lo que puedo escribirse en el primero.

De esta forma, garantizás una mayor repercusión y, en consecuencia,  mayor efectividad en al escribir porque no te vas por las ramas ni estás adornando el texto con ideas que a tu lector no le interesan.

 

4-  Los subtítulos con preguntas retóricas.

 

Una buena forma de organizar tus primeros textos online es respondiendo las preguntas que realizan tus clientes cuando conocen tus productos o servicios. Coleccioná las preguntas y las dudas de tus potenciales clientes con el celo de quienes coleccionan sellos.

Estructurar un texto en tu  blog o en las redes sociales en torno a las dudas de quienes te leen es una forma de acercarte a tu audiencia anulando objeciones.

 

5-  La sencillez gana al llamar a la acción.

 

Comprar tiene que ser muy fácil para tu cliente. Muy fácil. No solo porque debería entender inmediatamente las instrucciones que le estás ofreciendo sino porque no deberían existir “clicks innecesarios” que lo alejen del objeto de su deseo.

Todo lo que puedas hacer por facilitar el proceso de compra es beneficioso para tu negocio. Deberías acompañar esta acción con textos claros, directos y fáciles de entender aún para quienes leen sesgado y con la atención flotante.  Para seguir aprendiendo sobre este tema, te invito a leer un poco más sobre la escritura que llama a la acción: 8 trucos de copywriting.

 

6- Autenticidad y credibilidad.

 

Sin duda el pilar que sostiene la confianza de un lector es la credibilidad de tu propuesta. Antes de que enloquezcas pensando cómo se fomenta esta “credibilidad”, dejame contarte algo.  Si tu propuesta es honesta, no tenés que hacer demasiado esfuerzo.

La credibilidad se construye a punta de autenticidad y coherencia. Cuando quienes te leen perciben la sinceridad de tu proyecto personal  y además, la coherencia entre tu forma de decir y hacer, estás construyendo la credibilidad que garantiza clientes fieles.

 

7-  No te olvides del aspecto lúdico, emotivo e irracional.

 

En ocasiones estamos tan preocupados en escribir textos que expresen toda la seriedad y el potencial de nuestro negocio que olvidamos un detalle elemental: las interacciones humanas más sólidas tienen un aspecto lúdico, emotivo y por qué no, irracional.

Si intentás que todo sea  desmesuradamente “profesional” vas a perder el valor de la espontaneidad. También la diversión que sorprende a tus lectores y los invita a jugar contigo. No intentes leerte “inteligente”. Antes, intentá leerte cercano a las emociones básicas.  Las emociones más elementales, ganan.

 

 

Aprender a escribir online convoca clientes.

 

Aprender a escribir online es desafiante pero no imposible. Con una actitud siempre abierta a escuchar qué tienen para decir tus lectores, antes de lo que te imagines vas a estar escribiendo textos persuasivos para quienes son tus clientes ideales. ¿Para quién más?

Quisiera recordarte, que tus textos pueden presentarse en todos los formatos que seas capaz de imaginar:

 

  • Post para tu blog.
  • Boletín para tus suscriptores.
  • Guión para tus videos.
  • Reseña para tus productos o servicios.
  • Páginas de venta.
  • Invitaciones para juegos  o sorteos en redes sociales.

 

Toda ocasión en la que te comuniques con tu audiencia  te ofrece la posibilidad de ejercitar estos  trucos.  Ahora, antes de irte, contame cuál es tu mayor desafío cuando te sentás a escribir para tu negocio online. ¿Quién te dice? Vos me contás lo que te preocupa y el próximo post puede traer la respuesta a tu preocupación.

7 formas de usar tu storytelling de marca

Sea cual sea tu proyecto personal o idea para emprender, tarde o temprano vas a concluir que tener tu propio negocio es aprender a contarlo. Un storytelling de marca es más que un adorno para tu blog y redes sociales, es la forma en la cual podés comunicarte con una audiencia que, por ser humana, ama las historias.

Sí… como todos los profesores del mundo creo que mi “materia” es de suma importancia. Solo que en este caso haría una excepción al ego magisterial y te pediría que por el bien de tu negocio y por tu salud mental, combines las historias con una ración importante de amor por las ventas.

 

Contar y vender pueden ser verbos amigos.

 

¿Te interesa conocer de qué forma contar historias fortalece tu marca? Mejor aún: ¿te interesa aprender en qué contexto y con qué fin podés contar tu historia para fortalecer tu marca?

Para que comiences a diseñar el storytelling de tu marca, comparto contigo algunos ejemplos de situaciones en las cuales una buena historia es crucial:

  1. Tu presentación personal
  2. El relato de tu gran por qué: ¿por qué hacés lo que hacés?
  3. Un testimonio de cómo encontraste la solución que se transformó en tu producto o servicio.
  4. Un relato inspiracional de  tus obstáculos
  5. Un relato inspiracional de tus logros.
  6. La expresión de tu diferencia en el mundo online (sí: es tiempo de manifiesto)
  7. Un testimonio de éxito de un cliente.

Cada uno de los ejemplos anteriores puede hacer la diferencia en la relación con tus lectores y como tal, vale la pena que decidas sentarte a escribir.

 

Storytelling de marca.

 

Las historias pueden informar, inspirar o expresar una enseñanza. Con historias se puede educar o deleitar y a través de ellas construir un imaginario para toda una generación.

Todas las marcas posicionadas en la mente de los consumidores tienen su propia historia. Una historia construida con las voces y las experiencias de sus usuarios.  Una historia que se nutre con los textos que produce en sus plataformas de comunicación: blog, redes sociales, boletines, eventos.

 

¿Por qué contar historias a tu audiencia?

 

Porque son fáciles de comprender y recordar.   Pensá en lo siguiente y  si tiene sentido para vos, aplicalo para la venta de tus productos o servicios: es mucho más simple que recordemos la historia de alguien que se benefició milagrosamente con un producto o servicio que estos mismos beneficios enumerados en la publicidad. Las historias conectan con las emociones de tus lectores que re-viven con ellas experiencias vitales que conocen y los conmueven.

El gran poder de las historias reside en convocar la empatía de quien escucha y en nuestra natural tendencia a creer cuando el relato es verosímil. Si conectamos con una historia es porque:

 

  1. Nos identificamos con ella.
  2. Sentimos temor de que nos ocurra lo mismo.
  3. Expresa nuestras aspiraciones o deseos.

 

Con este conocimiento, cada una de las historias que cuentes puede transformarse en un puente hacia tus clientes.

 

1- Tu historia personal.

 

Tu historia personal es la pieza más importantes de tu marketing. Contar quién sos  no solo puede ser inspiracional para quien te lee sino que genera un lazo empático que te posiciona en la mente de tus lectores.  Nada mal, ¿no?

Te hago una sugerencia para que tu relato personal sea lo más enfocado posible.  Antes de sentarte a escribir sin ton ni son,  pensá detenidamente en la respuesta a esta pregunta: ¿qué quiero que entienda mi lector con este relato?

 

2- Tu gran por qué.

 

Es la historia contada desde su origen. Podés escribir cientos de textos contando tus “qué” y tus “cómo” que ninguno de ellos tiene la fuerza expresiva de tu propósito.

Pensá en lo siguiente, antes de que tu audiencia vaya por la vida asumiendo tu propósito… ¿por qué no se lo contás de tal forma que seas vos misma quien defina quién es y por qué hace lo que hace?

 

3-  Un testimonio de cómo llegaste a la idea de tus productos.

 

Contar tu proceso creativo tiene sentido para quien te sigue. Creéme,  por esa cosa chusma (bueno, ponele que se llama “interés colectivo”) que todos tenemos dentro, adoramos leer la historia detrás de la creación de un producto o servicio.

En un solo enunciado tendrías que ser capaz de sintetizar la idea que querés trasmitir y claro, orientarla para que tu lector entienda que ese producto o servicio le habla directamente. Luego, en torno a esta idea, desarrollá el texto para conectar y convertir.

 

4-  Un relato inspiracional de tus obstáculos.

 

¡Qué tedioso y poco creíble nos resulta quien nunca se equivoca!  Esa apariencia de mujer-jugos verdes que medita en la mañana, corre y tiene tiempo antes de  que salga el sol para bañarse, vestirse y pensar en un maquillaje diurno y discreto para trabajar desde casa… me hace colapsar los nervios. Seriamente.

Contá también lo que no sale tan bien… tener un negocio es cometer errores. Y se aprende tanto de los errores propios y ajenos que tus lectores van a agradecértelo tanto más que el relato impoluto de mujer orquesta.

 

5-  Un relato inspiracional de tus logros.

 

Nadie dice que esté mal contar lo que te sale bien. ¡Para nada! Celebrá tus logros contándolos, haciéndolos públicos y encontrando en este momento de reconocimiento la oportunidad para agradecer y seguir adelante.

Contar los hitos que vas marcando en el camino de consolidar tu propio negocio es también una de las formas del storytelling para marcas que podés aplicar. Si lo hacés dosificadamente, nadie va a pensar que sos soberbia o que estás subida a un pedestal.

 

6-  La expresión de tu diferencia en el mundo online.

 

Gritá a los cuatro vientos lo que te hace diferente de tu competencia. Tus rasgos distintivos van a ser los que atraigan a las personas que querés atraer y, tan importante como esto, alejen a las personas con las cuales no te interesa trabajar.

Elemental mi querido Watson: es tan importante atraer a esos clientes que amamos (contar la diferencia es una de las formas de fidelización más simples) como levantar barreras que mantengan alejados a los que de ninguna forma vibran en la misma frecuencia. Si tenés un negocio, sé que vos me entendes…

 

7- Un testimonio de éxito de un cliente.

 

Bueno… ahora sí: los verdaderos protagonistas salen a la luz. Contar el proceso de crecimiento y logros de tus clientes es una parte muy importante de tu plan de comunicación. No solo porque es una evidencia del éxito de tu propuesta sino porque es un relato con el cual el lector va a empatizar de forma más natural que con una larga descripción de tus virtudes.

Podés contarlo vos o ayudar a tu cliente para que lo cuente con sus propias palabras. ¿Cuál creés que funcionaría mejor para tu objetivo de atraer clientes? Y sí… si lo dice otro, es mejor.

 

Divino todo, pero… ¿cómo lo escribo?

 

Una cosa es “decirlo” y otra muy distinta “escribirlo”. Para eso, tengo remedio: podés empezar con éste post sobre cómo escribir historias y seguir toda la serie de post relacionados (son cuatro post con ejercicios. Para que no tengas excusas).

 

 

 

Relato de marca: primero creo en mí.

El tema es éste: si sos la feliz poseedora de una idea de marca necesitás contar su historia. Necesitás un relato de marca.

¿Por qué?

Porque tu historia es la mejor forma de expresar los grandes interrogantes que te dan cuerpo a los ojos de la audiencia: quién, qué, dónde, cuándo y por qué.  Especialmente, por qué.

Hay “por qués” en la ideación, diseño y concreción de tu marca. Ningún negocio nace en el vacío y aunque tu marca no sea personal está sometida a la deriva de tus deseos y tus intereses. Estos detalles de la “historia profunda” son los que tu audiencia disfruta conocer. Porque cuando conectamos con una marca, lo hacemos porque resuena con nuestras aspiraciones. Con la persona que somos o con la que queremos ser.

Si estás leyendo y tenés dudas puede ser que:

1- Aún no asumiste que tenés una marca y que se diseña como cualquier otro proyecto en el que te involucres.

2- Aún no te figuraste el poder del storytelling y estás necesitando una dosis de desmesura.

 

Si creés que las historias son solo entretenimiento y que “sotrytelling” es otra gringada…  Dejame decirte que la palabra será una gringada -y de las grandes- pero el concepto es trans-histórico y trans-nacional: contar historias es la mejor forma de poner en contacto dos almas humanas.

Este post es el primero de tres en el que vamos a desenredar la madeja de tu relato de marca para que vos, tu historia y tu negocio tengan ese encanto que solo tienen la coherencia apasionada.

 

Tu relato de marca o ¿tu relato y tu marca?

 

¿Sentís una fe ciega en tu proyecto?

Incluso, dejame adivinar, creés más en tu proyecto que en vos misma…

Te entiendo.  En mi historia personal, llegó antes la fe en el mensaje que la confianza en el mensajero.  Es una forma de tomar impulso para empezar.  También se va a transformar en una historia trunca porque las mejores marcas tienen sus cimientos en personas que creen en sí mismas.

El valor de la narrativa está más allá de la elaboración de tu mensaje de marketing. Una buena historia para tu marca nace del coraje de pararte en el borde el abismo, mirar hacia abajo y aún así, confiar en tu fuerza -porque te preparaste, porque tenés con qué- y pensar:

-Yo salto.

Porque ese “yo salto” contiene de forma inherente la certeza de que vas a llegar al otro lado.

Cuando tenés esa clase de fe en tu proyecto y en tu capacidad de transformarlo en una marca, el relato que la cuenta es la síntesis de tus valores, creencias y propósitos. Porque las palabras que nos decimos a nosotros mismos (sobre nosotros y sobre quienes nos rodean) son las que hacen nuestro universo. Nada tiene entidad real hasta que le doy un nombre.

Y si no, dedicale un minuto a pensar en tu entorno y vas a descubrir una matriz infinita de palabras. Pero ponele que no tenés ganas de profundizar tanto -a fin de cuentas, es diciembre. Pensá en las marcas que más te gustan y de qué forma están presentes en tu imaginación.

 

Efectivamente, mi santa. Las marcas que más te gustan son mensajes. Mensajes que tienen como vehículo la palabra y la imagen para contar una historia.

 

Los mensajes que nacen de la certeza de tu capacidad de darle a otro ser humano lo que necesita para vivir una vida mejor… ganan. No porque sean demagógicos sino porque esa confianza está presente en las palabras. Y ni te cuento en tu forma de decirlas. Pero ese es otro tema, que si querés leer, te dejo por acá:  Elevator Pitch.

 

Encontrar tu relevancia.

 

Vos sabés que si “ellos” vieran lo mismo que vos, se enamorarían de tus productos y servicios. Vos sabés que si tus potenciales clientes entendieran los beneficios de tu propuesta, no dudarían un segundo en aceptarla.  ¿Por qué entonces no has logrado que se fascinen con tu marca?

  • Quizás, le estés hablando a las personas equivocadas.
  • De pronto, no estás moviendo lo suficiente el culete como para que te vean.
  • Muy probablemente, no estás encontrando la forma de contar tu historia (o de creer en ella) .

En el peor de los escenarios, todos los puntos anteriores te hacen sentir identificada.  Mantené la calma. Nada es irrecuperable. Un ejercicio de reflexión y un buen relato son antídoto más que suficiente para los males de la invisibilidad.

Claro, esto será posible si antes resolviste la tensión interna que te provoca este confuso enunciado: “Quiero ser visible pero no quiero que me vean”. 

 

Quiero ser visible pero no quiero que me vean.

 

La afirmación anterior, que volvería loca a una persona con un mínimo de lógica, no suele ser ajena a la mayoría de las personas creativas que conozco y que están iniciando su marca.

Sí, quieren que su marca sea reconocida y relevante. Sin embargo, si pueden esconderse detrás de una pared de piedra y que nadie note su existencia. Nadie…

Tampoco es inverosímil el caso extremo de personas que comienzan un emprendimiento creativo sin que nadie de su entorno sepa lo que están haciendo.

Si te causa asombro esta situación, ¡felicidades! Sos la poseedora de una sana autoestima y claro, estás un paso adelante. Pero creéme, no es tan raro como te imaginás.

De hecho, entre quienes escriben un blog es la situación más frecuente. Te asombraría el porcentaje de blogueras que quieren vivir de su blog pero no quieren vender. La palabra “venta” les resulta “fría” y además, se esconden detrás del anonimato que les permite la plataforma para que ni su pareja, ni su familia, ni sus compañeros de trabajo sepan, que tienen aspiraciones más allá de su trabajo seguro de 8hs.

Tener un blog profesional no es otra cosa que un negocio online y por lo tanto, vender es parte del proceso de obtener dinero a cambio de lo que tenés para ofrecerle al mundo.  Si te rebela la idea, vivís en conflicto con el mundo en el que naciste porque hasta donde sé (y salvo que vivas en una versión contemporánea del kibutz) nuestras sociedades se vertebran en torno a este tipo de intercambios.

 

¿Será el intercambio lo que te parece frío?

 

Me animo a escribir que no es “el intercambio” lo que te molesta. De hecho, si te dieran naranjas por tus creaciones, no tendrías problema en reconocer cuántas naranjas necesitás a cambio de un bordado, o un tejido.  También, pensarías con justa apreciación en preguntarle a tu interlocutor si no tiene otra cosa para ofrecerte además de naranjas. Porque todo bien con la vitamina C pero… no solo de vitamina C vive quien crea.

¿Te das cuenta?

No realizar un intercambio de tu trabajo lo que te incomoda. Es que ese intercambio sea con dinero. Y por supuesto, escondidas detrás de esta idea están la cantidad de palabras con las cuales cargaste de significado el dinero por tu historia familiar y tu cultura.

Si aún sabiendo esto la palabra “vender” te resulta “fría” quiero que me cuentes dos cosas: ¿De dónde obtenés lo que necesitás para comprar tus propias naranjas?

Si tu respuesta es “de mi trabajo” entonces, empezá a resolver tu conflicto. ¿Preferís vender tus horas a una empresa o vender tus productos a un cliente?

Claro, si tu respuesta es otra… es tema de otro post. Hoy lo que quiero es que comprendas que:

 

  • Antes que la historia de tu marca está tu historia.
  • Detrás de tu historia, están todas las palabras que te hacen y te modelan.
  • Cuando creés en vos, tu historia es creíbe. Cuando tu historia es creíble, conecta con tu audiencia.
  • Reflexioná sobre lo que te detiene al escribir la historia de tu marca, porque en ocasiones, no tiene nada que ver con tu capacidad de escribir sino con creencias más arraigadas y poderosas (que obvio, son palabras).

Vos querés diseñar contenido de valor y si seguís esta serie de 25 post vas a encontrar cómo, pero si querés hacerte un favor, empezá por descubrir por qué te negás a que te vean  y te brotás de alergia al pensar en vender esos productos o servicios en los que creés y tanto amás.

 

 

Te espero para la segunda parte la semana próxima!

Estrategias de storytelling para emocionar lectores.

En este post quiero contarte 5 estrategias de storytelling que para aproximarte a tus lectores, conectar con sus necesidades y consolidar tu comunidad escribiendo.

 

5 estrategias de storytelling.

 

1- Compartí tu visión.

 

A ver si nos entendemos. No se trata de que alucines en colores y lo cuentes. Miremos los textos compartidos por tu marca desde otra perspectiva. La información aparece y desaparece en la red a una velocidad que ni siquiera somos capaces de imaginarnos. Todo contenido que busques, está en internet. Desde cómo hacer una torta de chocolate amargo a los beneficios para el ecosistema de la reproducción asistida del ñandú.

Pero claro, que haya mucha información no significa que toda tenga el mismo valor. O que toda sea igualmente inspiradora. Porque lo que hace la diferencia no son los hechos y los datos, sino tu enfoque particular. Lo esencial no es lo que cuentes sino la forma de contar.

 

2- Primero, el final.

 

Cuando tenés un mensaje claro y específico para compartir, la historia crece a su alrededor. Las historias no se piensan, están allí y hay que aprender a mirar para encontrarlas. De esa forma el tema más insípido del mundo, cuando se encuentra con tu visión y una historia es excepcional.

Siguiendo con la historia del apareamiento del ñandú: ponele que si lo adornás con tu viaje a la penillanura uruguaya y tus anécdotas tomando mate en un pueblo de Tacuarembó, hasta tiene color local. Te prometo que no uso más el ejemplo del pobre ñandú. Por hoy, lo dejamos descansar en paz.

 

3- Mostrate vulnerable.

 

Contar tu historia… ¿cuántas veces te cohibiste antes de contar una anécdota “vergonzosa”? Si te cuesta confesar tu costado vulnerable estás perdiendo una gran oportunidad de conectar emocionalmente con tus lectores. ¿ Por qué? Porque los seres humanos cometemos errores, hacemos las cosas mal aún sabiendo cómo pueden hacerse bien. Conocemos el camino pero nos encanta dar vueltas. Escuchamos los buenos consejos pero no los seguimos y la perfección nos revienta un poco el hígado.

 

4- Ponete didáctica.

 

Escribir para… ¿deleitar o educar? Desde la perspectiva desmesurada no existe esta dicotomía. Aprender es divertido. Se puede enseñar sin subirte en un estrado y sonar como un magistrado medieval, con toga y todo. Hace tiempo noté que los blogs que más me gustan tienen “tono docente” y si te estás preguntando que vendría a ser… te cuento que es esa charla didáctica en la que se enseña contando y desde la experiencia personal. Usar ejemplos, comparaciones, analogías, buscar la forma de simplificar lo que es complejo o de añadirle color a lo que a primera vista es demasiado simple.

 

5- Contá tu proceso creativo.

 

Si querés escribir para conectar con tus clientes, este aspecto es ineludible. No solo porque los seres humanos somos curiosos sin remedio sino porque contar el “detrás de escena” de tu trabajo es en sí mismo didáctico: el proceso de creación enseña, nutre, afianza la relación entre una emprendedora y sus clientes potenciales. A mí me fascina:

  • Conocer talleres.
  • Ver cómo se hacen ciertos productos.
  • Enterarme de tu ruta creativa.
  • Estar al tanto de los detalles, los materiales, los colores.

Aprovechá esta ventaja que te ofrece tener tantos canales de comunicación a tu disposición y transformate en un ser con espesor: ya conocen tu obra, ahora que conozcan el camino entre la materia prima y el resultado final. Incluso los intentos fallidos, los aprendizajes bizarros y los éxitos inesperados.

 

 

Si llegaste casualmente a este post desmesurado, te invito a seguir leyendo sobre estrategias de storytelling con estos 5 trucos de storytelling para tu negocio. Y, antes de irte, contame en los comentarios cuáles son tus estrategias para contar historias memorables para tu audiencia.

Storytelling para tu blog como estrategia de marca.

Este post va de storytelling para tu blog. Así que antes de comenzar, comprobemos:

  • Blog: creado.
  • Sistema de suscripciones: instaladísimo.
  • Comunidad: en marcha.

¿Y ahora qué?

Decime que nunca te preguntaste algo similar. Darle forma a un proyecto personal supone una descarga de adrenalina pocas veces alcanzada por tu sistema. Adrenalina y oxitocina son el combo del amor: hacen que te sientas eufórica con el proceso de elegir colores, implementar herramientas, poner en funcionamiento plataformas que van a ayudarte a crecer y ser visible. Pero, más allá de tus neurotrasmisores descontrolados, el buatismo de fuego de tu marca es escribir un blog. Porque una cosa es mantenerte ocupada con la creación de tu imagen y otra muy distinta tener un relato de marca.

 

Storytelling para tu blog.

 

Mientras tu web  sea un ir y venir de logos y cabeceras no es más que un anhelo. Esta bien que dediques un tiempo prudencial a tu branding visual. Sin embargo, luego de postergar lo inevitable, vas a tener que empezar a crear contenido para compartir.

 

Salir del “Grado cero”.

 

Tampoco soy una fanática del “just do it”.  Me parece incluso divertido que le dediques un par de semanas a elegir el nombre, los colores, la plantilla y las imágenes de tu blog. Puedo comprender que los sistemas de suscripción no son intuitivos y que te tome algunos días instalarlo.

No tiene nada de vergonzoso que tu marca inicie con un espíritu crafter.  Salvo,  el hecho de que consume mucho de tu tiempo. A veces disponemos de él y es genial, pero otras veces es necesario reconocer que una consulta profesional a tiempo puede ahorrarte años de búsquedas e incertidumbres.

 

Comenzar a escribir.

 

Vamos a hacer que esta segunda etapa de tu proceso tenga sentido. Para ello, necesitás responder los siguientes tres aspectos esenciales:

  • ¿De qué puedo escribir sin aburrirme?
  • ¿Con qué tipo de personas quiero vincularme?
  • ¿Cuánto estoy dispuesta a dar por hacer realidad mi proyecto?

Agarrate porque vienen curvas.  Una cosa es que ames tu profesión y otra muy distinta que disfrutes de escribir -por lo menos una vez por semana- sobre ella.

  • Sacar tus propias fotos.
  • Responder comentarios.
  • Relacionarte en las redes sociales.
  • Ser creativa para comunicar de forma natural.

Si todo discurre en su cauce, después vendrá:

  • Gestionar tu comunidad.
  • Hacer networking.
  • Responder muchos correos electrónicos.
  • Aceptar entrevistas.

 

En este panorama, contar con un calendario editorial y ordenar tus publicaciones en redes con alguna herramienta de publicación automática -como Postcron- es sumamente útil. Entonces, solo entonces, llegaste al punto en el que tenés que comenzar a contar historias. Es el momento del storytelling para tu blog como estrategia de marca.

 

¿Qué significa contar historias en tu blog?

 

En primer lugar, significa que vas a llegar con más rapidez a ese punto en el que tus lectores crean una relación contigo. Crear tu relato desde una postura de transparencia y apertura, consolida tu credibilidad y consecuentemente, la confianza de tu audiencia. Las historias inspiran y emocionan, informan, forman o simplemente entretienen. Porque tanto educar como deleitar tienen valor para tu marca.

Mucha teoría Paula… ¿eso cómo se traduce en algo práctico?

 

Escribir Series de post para enganchar a tu audiencia.

 

 

¿Cómo podés crear contenido para los primeros tres meses de tu blog? Vamos a pensar en series de tres post, que se publican una vez por semana.

 

1- Tres post de información:

 

Para que tus primeros lectores conozcan los básicos de tu tema. Las herramientas, técnicas o conocimientos fundamentales que necesitan para entender tu planteo. No se trata de subestimarlos sino de volver a pensar como en aquel momento en el que todo lo referido a tu afición era nuevo para vos.  Estos serían post de contenido no-caduco, aquellos que tanto en el momento de escribirlo como diez años más tarde, siguen teniendo validez como respuesta.

 

2- Tres post de inspiración.

 

Es una buena idea que intercales post de contenido informativo con post inspiracionales en los que cuentes historias de tu vínculo con el tema que estás compartiendo, cómo llegaste a aprenderlo, qué lugar tiene en tu vida y, fundamentalmente, por qué es importante que yo como lectora, participe en tu contenido. Son post personales, en los que no tenés pudor de mostrarte vulnerable y pueden ser caducos o no. Dependerá de lo que cuentes.

 

3- Tres post de formación.

 

Cumplido el ciclo de post informativos e inspiracionales, llega el momento de que eduques a tu comunidad.  Cuando tu área de experiencia y conocimiento es novedosa o lo es tu enfoque, te sugiero pensar en una serie de textos didácticos en los que demuestres a tus lectores los beneficios de tu tema.

 

4- Tres post de entretenimiento.

 

Es tu momento de distensión en el diseño del storytelling para tu blog. Es totalmente válido que sientas la necesidad de escribir sobre cosas que te interesan y te hacen feliz por el simple placer de hacerlo y por el placer de entretener. En general son post caducos, mucho menos elaborados y en los que te conectás con tus lectores de una forma lúdica.

 

Sugerencias desmesuradas para el storytelling de tu blog.

 

Dos apuntes básicos:

  1. Los tipos de post que mencionamos anteriormente, pueden combinarse de la forma que prefieras y tener el espacio que elijas en tu calendario editorial.
  2. Mi sugerencia es que balancees el contenido para que tu blog sea rico y variado, expresando tu conocimiento como profesional y aquellas experiencias personales que son valiosas para tu audiencia.

 

 

¿Tenés alguna pregunta sobre cómo diseñar la estrategia de storytelling para tu blog de marca? Entonces, no te vayas sin escribir un comentario para que podamos conversarlo.