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Rutina matutina para aumentar tu rendimiento.

Cuando el despertador  suena, tu único deseo es esconderlo debajo de la almohada. Quizás la alarma está activada, pero es domingo y no hay urgencia para salir de la cama. No. Es martes: tu mañana es lenta y requiere de dosis masivas de cafeína. Aún así tu cuerpo no despierta hasta horas más tarde. Es momento de romper este círculo de cansancio y desmotivación cambiando hacia una rutina matutina para aumentar tu rendimiento. Para comenzar el día estableciendo prioridades sin seguir otros parámetros que los de tu reloj biológico.

 

Si sos un ave nocturna y durante las mañanas te sentís cansada y sin motivación, te cuento por qué deberías cambiar la rutina matutina para aumentar tu rendimiento y obtener el mayor beneficio de tus habilidades estableciendo prioridades.

 

Rutina matutina para aumentar tu rendimiento.

 

Los primeros 90 minutos de tus mañanas son los que condicionan todo tu día. Podrías pensar que simplemente es una de las frases hechas de un gurú de la productividad. Y lo es. Pero también es una experiencia personal que quiero compartir contigo porque mi forma de encarar el día cambió sustancialmente cuando me hice dueña de las primeras horas de mi rutina diaria.

La rutina matutina para aumentar tu rendimiento no supone un sistema de estrictos ejercicios en los que se sincretiza toda la filosofía new age. Si fuera así, nunca habría contado con mi favor. Naturalmente tiendo a leer con escepticismo las fórmulas en las que se compendian todos los lugares comunes de la vida sana, entendida por el occidental emprendedor. Desde la yoga mat al jugo verde, me produce un infinito cansancio mental escuchar las decenas de actividades matutinas previas a enfrentar el mundo.

No cuestiono sus beneficios o su veracidad. Solo me agota mentalmente pensar en los primeros momentos de mi día como una carrera por cumplir con la imagen de una vida sana y en armonía. Una mañana pasando lista a las actividades que debería hacer antes de que el reloj marque las 8:00hs. Por supuesto que aspiro a una vida con salud y en equilibrio con mi cuerpo y mi entorno. Pero a mi ritmo. Y mis ritmos tienen una lentitud particular. Como si el vértigo en mi mente desmesurada se compensara con una necesidad de ir pausado y hacer menos con mi tiempo.

 

Mañanas más lentas, días desmesurados.

 

Sí, como leíste. Aspiro a hacer menos.  Lejos del esquema tradicional de la productividad, mi propósito es seleccionar con cuidado qué es lo que hago cada día. Una lista voluminosa de deberes me retrae. En este sentido, si una semana se vislumbra intensa, prefiero repartir tareas para seguir disponiendo de mis mañanas de la forma que elija hacerlo.

 

Mi propósito es hacer con toda mi atención esas pocas cosas que son necesarias e importantes.

 

En ocasiones mi reloj interno es exasperante para quienes me rodean. He recibido de regalo adjetivos muy coloridos al respecto. Por mi parte,  solo sé que necesito mi dosis de silencio diaria. Para mí, nada se siente mejor que volver a mi casa luego de dejar a Camilo en la escuela, sabiendo que ese tiempo, me pertenece.

Quien escuche mi voz en un webinar, pensará que esta propuesta se contrapone con mi forma de hablar, enérgica y ligera. Supongo que soy uno de esos casos en los cuales la quietud exterior llega para compensar la desmesura interna. Si sentís de la misma forma, si el silencio y la quietud son también necesidades en tu rutina, te invito a que reflexionemos juntas sobre la rutina matutina para aumentar tu rendimiento. Pero antes, dejame contarte una historia.

 

Levantarme a las 5 AM.

 

Durante años, me levanté a las cinco de la mañana para escribir. No es un secreto y tampoco era para mí un sacrificio. Significaba una elección personal: acostarme temprano para escribir en las que considero mis horas más lúcidas. A diferencia de lo que me sucede cuando escribo hasta la madrugada -visión doble, embotamiento, errores frecuentes- cuando me levanto muy temprano me siento animada y lista para comenzar.

Distinto sería si me propusieras salir a correr a esa hora. Lamento declinar la invitación. Si hay algo que no se me ocurre es salir a poner en riesgo el sistema cardiovascular a las cinco de la mañana. No tengo inconveniente alguno en madrugar, pero me resisto a salir de casa temprano.

Durante las primeras horas del día necesito el recogimiento de mi casa: abrir todas las ventanas y desayunar con calma, leyendo sin la agitación que me provoca pensar en el horario de salida. A lo largo de los años probé -sin grandes resultados- diferentes fórmulas para ir más allá de esta incomodidad matutina. La entendía antes como límite personal que como necesidad de respetar mi ritmo biológico. La solución llegó con la drástica decisión de trabajar en mi propio proyecto. Pero antes de que eso sucediera, fui madre.

 

La maternidad lo cambió todo.

 

Con la llegada de la maternidad todos estos caprichos cronológicos vivieron sus propias reformulaciones. Fui una primeriza afortunada. Con un bebé que durmió largas horas seguidas desde el tercer mes de vida. Sin embargo, el único momento en el cual coincidió mi jornada laboral de diez horas con un bebé viviendo la “angustia del octavo mes”, me transformé en un ser poco agradable. La privación del sueño no hace buenas migas con la amabilidad en mi caso.

Recuerdo aquellos días de mal humor y debo confesar: ¡qué difícil es hilvanar un discurso coherente cuando tu cerebro quiere permanecer en la fase del sueño lento! Y mi trabajo consiste en crear discursos. Si se puede, más o menos coherentes y didácticos. Fue entonces cuando comencé a fantasear con un emprendimiento propio.  Con la posibilidad de armar una rutina en torno a lo que es importante para mí.

De hecho, tan intensa fue la fantasía que se materializó en un proyecto de vida. Si estás leyendo este artículo es porque tener mi propio negocio me devolvió la posibilidad de manejar mi tiempo con flexibilidad.  Al menos con cierta flexibilidad. Porque negocio y maternidad crecieron juntos y no tuve la suficiente perspectiva como para imponer rutinas de sueño en mi hogar.

Mi error. ¿Una sugerencia para primerizas que intentan conciliar su tiempo personal con el cuidado de su bebé? ¡Establezcan rutinas de sueño estrictas!  ¿Para qué? Para reservar las últimas horas del día a esas tareas que te devuelven a la conciencia de tu adultez. Conversar con otro adulto, cenar sentada y con vajilla, mirar un webinar, leer artículos, planificar el día siguiente.

 

Sin estos momentos de re-encuentro con tus rutinas previas al nacimiento de tu hijo, los primeros meses de idilio maternal pueden no ser tan idílicos como lo habías imaginado.

 

Los niños crecen y las rutinas se modifican.

 

Cuando se convive con un niño que se duerme cerca de la medianoche es muy difícil recuperar el espacio para conectar con tu realidad. Mucho más difícil poner el despertador a las 5am. Demás está decir que el panorama es más complejo si son varios niños.

Sería una ironía ofrecer consejos sobre cómo manejar el tiempo para mujeres que cuidan a sus hijos en casa. Ya sea porque no tienen una red de contención familiar o porque decidieron no enviarlos a una guardería. Personalmente, solo podría decir que esos años pasaron. Apenas recuerdo cómo. Sí recuerdo muchas noches en vela, porque era el momento en el que Camilo dormía y yo escribía. Pero el tiempo es inapelable y, a tu pesar, los niños crecen. Comienzan la escuela y eso, ya es otro cantar.

 

Con la escuela llegan las anheladas horas de silencio y la posibilidad de disponer del reloj con otra perspectiva. Por supuesto que desde que soy madre organizo mejor mis horarios: ¡no tengo otra chance!

 

Con un hijo en la escuela, ciertas ideas volvieron a tener sentido. Entre ellas, dedicar las primeras horas de la mañana a pensar y escribir contenidos. Recobré mis horas lúcidas y me desprendí de un error que había cometido en el pasado: programar clases todas las mañanas. Hoy, reservo solo dos días a esta actividad y conservo la posibilidad de escribir en silencio el resto de los días.

 

Rutina matutina para aumentar tu rendimiento: Apuntes.

 

Descreo de la noción de productividad tal como es entendida actualmente: hacer más en menos tiempo. De hecho, escribí un artículo al respecto que te sugiero leer: .Las tres trampas de la productividad. Mi visión crítica, no significa que no cuestione cómo organizo mi tiempo personal. O que no me amoneste mentalmente cuando siento que lo estoy perdiendo.

Si hace unos años -en esa etapa que pasó en una bruma de la conciencia- me hubieras hablado de una rutina matutina para aumentar tu rendimiento, me habría reído a carcajadas.

 

Hay momentos en los cuales simplemente hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos.

 

Obviamente habría sido mejor idea tomar un rol activo en esta situación para tener una producción escrita más voluminosa y ordenada. También creo que está bien no tener ganas o no poder por un tiempo. La potencialidad de todo es un lastre. Ya llegará el momento en el que tengas deseos y con ellos el ánimo para poner orden y concierto en lo que sea que quieras organizar. Si estos deseos no llegan, estamos frente a una situación que requiere ir más allá de la lectura de un artículo. De eso, estoy segura.

 

Mi no tan secreta rutina matutina.

 

Una rutina matutina para aumentar tu rendimiento no debería ser un agobio. En la mía no hay jugo de apio ni alfombrita de yoga. Quizás lleguen en algún momento. Entre otras cosas porque los batidos tienen esa textura cremosa que tanto me gusta. Por el momento, encender la licuadora a las cinco de la mañana me parece un exceso de confianza en la civilidad de mis vecinos.

 

¿Qué es lo que hay en la rutina matutina para aumentar tu rendimiento según la versión desmesurada?  Te cuento: silencio, lectura, reflexión y escritura.

 

Acompaño estas actividades mentales superiores con un café con leche. Invierno y verano. Antes acompañaba el café con un vaso de Coca Cola. Desde que resolvimos nuestro divorcio amablemente, la bebida burbujeante ya no me acompaña en el desayuno. Esas cosas locas que todos tenemos.

Cuando leo rutinas matutinas, en general siento que hay un apretado cronograma de acciones que deben cumplirse. Ese tipo de agenda no es para mí. Será que me engendaron en los setenta o vaya a saber una por qué. Lo cierto es que los horarios diseñados milimétricamente me provocan una mal disimulada resistencia.

 

Mi mayor necesidad en la mañana, es  tener el “aire” suficiente entre horarios establecidos para moverme con libertad.

 

Los dos únicos horarios que acepto como establecidos en mis mañanas son: llevar a Camilo a la escuela y traerlo de regreso. Este último punto es muy importante. En general las instituciones toman como una mala señal que olvides reclamar a tu niño.

 

Computadoras y escobas.

 

En medio de esos dos hitos cronológicos, pienso, leo y escribo.  Durante el primer año de mi emprendimiento, no hice otra cosa que pensar, leer y escribir. Como te imaginarás, esta libertad tuvo consecuencias. El día que un pájaro -que llega de visita todos los días- entró en pugilato con una araña detrás de un mueble, entendí que no estaba limpiando los rincones. Me estresé un poco, pero en ese momento sentía que mis prioridades eran otras.

En la actualidad, puedo intercalar acciones como barrer y hacer la cama con el pienso de mis artículos. O escuchar un podcast mientras preparo algo simple para almorzar. Esta es una concesión del amor hacia mi hijo. ¿Con qué fin mentirte? Si por mí fuera, como lo primero que encuentre y no esté vencido.

No me alarma escribir que la rutina matutina para aumentar tu rendimiento puede conllevar algunas tareas domésticas. Al menos, mis alarmas feministas no se despiertan con este detalle. Por alguna razón, ninguna rutina matutina incluye una mujer barriendo. Tiene poco glamour y te aleja de esa imagen de éxito que se pretende construir como profesional. Como esas imágenes me tienen sin cuidado,  te lo cuento: yo, ordeno y barro.

 

90 minutos es todo lo que necesito.

 

Hay una rutina matutina para aumentar tu rendimiento que puede resultarte de gran ayuda. ¿Cuál es? La que mencioné al inicio de este artículo: dedicar los primeros 90 minutos del día a una prioridad del espíritu Entre las 5:30 hs y las 7:00 hs, pienso leo y escribo. Luego, llevo a Camilo a la escuela. Cuando regreso, retomo la actividad en la cual estaba por 90 minutos más.  Ya había planteado este hábito en: Hacer la diferencia como emprendedora en 90 minutos.

Es una regla que seguía naturalmente aún antes de conocer su fundamento. Posiblemente porque como docente, las clases más extensas son de 90 minutos, luego de los cuales hay un descanso para relajar la mente. Hoy, conozco el fundamento teórico y está vinculado a nuestros ciclos de energía vital. Si no fuera porque puedo sentirlo en el cuerpo, pensaría que es otro relato. En este caso, el relato de Robin Sharma.

Luego de un cambio de estrategia en mi negocio, mi mañana se acompaña de una serie de acciones en redes sociales que ya te contaré en otro artículo. Esta decisión está relacionada con el propósito de mantener un negocio boutique. ¿Te interesa saber más sobre el tema? Entonces te invito a leer: Cómo vender más: escalabilidad para desmesuradas.

Ahora, antes de despedirnos, contame en los comentarios cuál es la rutina matutina para aumentar tu rendimiento. ¿Es lenta y pausada como la mía o está llena de actividades?  Si querés, lo conversamos en mi grupo de aprendizaje: Escribe y Vende. Allí compartimos un diálogo diario sobre todos los aspectos de emprender utilizando la herramienta más poderosa que conozco: las palabras.

Nombres atractivos para negocios: el arte de bautizar.

¿Qué tan importante es el nombre de tu marca? Tengo mi opinión al respecto. El estudio de los nombres atractivos para negocios -para tu negocio- debería ser el punto de partida de tu plan para conquistar el mundo emprendedor. ¿Tanto así? Sí. Tanto así. Un buen nombre puede hacer la diferencia entre la indiferencia y la visibilidad de tu proyecto para una audiencia concreta.

¿Cuáles son los ingredientes secretos del bautismo de tu marca para que comiences el camino con una carta ganadora? Te respondo con 5 tips desmesurados.

 

¿Buscando nombres atractivos para negocios creativos? Este es el post que tenés que leer. Te cuento cinco tips desmesurados para que el nombre de tu proyecto sea alto, sonoro y significativo.

 

Nombres atractivos para negocios:  5 tips.

 

El primer punto que quiero mencionarte, probablemente sea el que menos te interesa escuchar en este momento. Sin embargo, es un punto elemental cuando estás pensando en la creación de una marca de largo aliento.  Quiero que pienses que es muy importante que el nombre que elijas se pueda registrar.

¿Qué quiero decir con esto?

Es elemental que compruebes que el nombre que seleccionaste con tanto amor no sea el nombre de otra marca o que por su ortografía o sonoridad se parezca mucho al nombre de una marca de la competencia.  Es una forma antipática de comenzar con el tema de crear nombres atractivos para negocios.  ¿Quién quiere pensar en temas legales en el momento en el que siente todo el entusiasmo de la creatividad?

Cuando creé mi negocio de organización de fiestas, no existía  otra “Ciruela” en la faz de la tierra.  Dos años más tarde había Ciruelas en Argentina, Colombia y vaya uno a saber en cuántos países más. Nunca antes había pensado en registrar mi marca hasta que en tres ocasiones seguidas, alguien mencionó que una ambientación tenía “estilo Ciruela”.  Hoy, si pienso en un bautismo empresarial, lo primero que contemplo es la posibilidad del registro y que no existan coincidencias con otras marcas registradas.

Dicho esto, podemos seguir adelante con los nombres atractivos para negocios. Estos son mis 5 tips.

 

1- Que suene bien nena.

 

Elijas el nombre que elijas para tu marca, que suene bien en voz alta. No la compliques. ¿Realmente es necesaria una diéresis o un apóstrofe en el nombre? Tiene que tener mucho significado en tu historia personal para que te arriesgues a una dudosa pronunciación del nombre de tu marca.

En este sentido, actuá con prudencia. Quizás tu cliente ideal habla inglés con la misma fluidez que el español, entonces, un nombre en inglés no parece mala idea.  O incluso puede darse el caso de que trabajes para un mercado extranjero. Por ejemplo, vendiendo tus productos en Etsy.

Pero si tu cliente ideal es latino hasta la médula y pronuncia en inglés como en suajili, el anglicismo no se justifica. Al contrario, la estás rebuscando. La mayoría de las personas no quieren hacer un curso para aprender a pronunciar ese nombre que a vos te parece tan canchero.

Sonar bien es también ser simple de pronunciar, lo cual  tiene el doble beneficio de hacer el nombre más fácil de recordar y de evitar que se generen confusiones innecesarias. Con este afán, podrías evitar complicaciones, aglomeraciones de consonantes, tildes en lugares imposibles y demás creatividades que nos tomamos los emprendedores.

 

2-  El origen de un nuevo idioma.

 

Me estoy apresurando un poco.  Vos querías nombres atractivos para negocios y yo te estoy proponiendo un nuevo lenguaje. Pero creo que la información justifica la celeridad. Aunque no es una condición sin excepción, siempre es un detalle añadido si el nombre que vas a elegir para tu negocio o marca, puede ser el origen para un nuevo “idioma”.

¿Alguna vez utilizaste la palabra “googlear”? Bueno,  este verbo no existía antes de Google.  Si el nombre de tu marca permite la posibilidad de generar un verbo asociado, entonces tenés la semilla de todo un vocabulario asociado a tu marca. Eso es desmesurar.

 

3-  ¿Literal o metafórico?

 

Punto muy discutible. Cuando estás pensando cómo crear nombres atractivos para negocios probablemente te dejes seducir por tendencias de tu mercado en ese momento específico. Incluso, que te dejes llevar por un capricho personal. Y no me preguntes por qué, pero los caprichos suelen venir en formato de metáfora o simbolismo.

 

El camino recto hacia la identificación entre tu marca y el servicio que estás prestando o los productos que estás vendiendo es elegir un nombre descriptivo.  Lo más descriptivo que puedas.

 

Si expresa un beneficio que se obtiene comprando tus productos o servicios, mejor que mejor. Ahora, esto no significa que los nombres metafóricos tangan pena de ostracismo en el mundo empresarial. De hecho, una metáfora o un símbolo pueden ser el inicio de tu relato de marca. Porque en este caso el nombre representa un valor destacado o sus beneficios en forma de imagen.

 

4-  Acrónimos  ¿sí o no?

 

Un acrónimo es una sigla (conjunto de iniciales de palabras) que se pronuncia como una palabra , como es el caso de  DVD,  NASA, etc. O el resultado de la fusión de dos palabras diferentes, como es el caso del famoso “Brexit” o “Britain exit” o salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Los acrónimos no son una mala idea para nominar tu marca siempre y cuando sean simples y fáciles de pronunciar. En general, no suele ser el caso. En general los acrónimos se utilizan cuando se fusionan grandes empresas y el resultado final es un  Frankenstein verbal impronunciable, que gana mucho al transformarse en una sigla. No me digas nada: no es tu caso.

 

5- El juego gana.

 

Animarte a jugar con las palabras puede darte la carta ganadora.  Si querés crear nombres atractivos para negocios, hacelo jugando. Esto puede hacerse, por lo menos, de dos formas distintas:

 

  1. Cambiando la ortografía de una palabra. O jugando con su doble significado. Fue el caso de uno de mis proyectos, llamado “Intensional”.
  2. Generando sorpresa por la reunión de palabras. No hace mucho descrubrí un proyecto de patchwork llamado “La colcha de tu hermana” . Por favor, no me pidas que lo explique.

 

En ambos casos, el  “desorden” que provoca en las expectativas de quien lee el nombre de la marca, hace que sea memorable. O como le gustaba decir al Quijote: alta, sonora y significativa.

 

Nombres atractivos para negocios a la carta.

 

Como comprenderás no existe un decálogo infalible para bautizar tu marca y crear nombres atractivos para negocios.  ¿Por dónde empezar entonces? Podrías probar jugando un rato con estos recursos:

 

  • Dotomator: para crear nombres de dominios, sin embargo, puede serte de mucha utilidad para el nombre de tu marca.
  • Generador de nombres de empresa: es un recurso de Shopify. Cuidado, podés pasarte jugando horas sin elegir ninguno…

 

También es posible que quieras estar al tanto de los errores que no deberías cometer, entonces te sugiero leer: Nombre de marca: 5 errores que tenés que evitar. ¿Ya tenés el nombre perfecto para tu marca? Contámelo en los comentarios porque siempre es un placer conversar contigo y saber más de tu proyecto.

Ser emprendedora: el prólogo de una historia con final feliz.

No esperes en este artículo un decálogo de consejos prácticos para ser emprendedora y feliz.  Ahora que ya aclaré lo que no voy a escribir y ahuyentamos las falsas esperanzas, me siento aliviada. Nadie se va a sentir engañado porque no encontró en este texto la fórmula para cambiar su destino.

Como lo haría el Lazarillo de Tormes, esta historia hay que “tomadle desde el inicio” para entenderla. No es que sea original o que tenga un final inesperado. Es más, creo que es bastante ordinaria, predecible y en progreso. Te invito a conocer cómo una desmesurada llega a crear su propio emprendimiento y cómo se vive con eso.

Como toda historia es un recorte de la realidad, de mi realidad. Sin embargo, leer estos fragmentos de memoria te ayude a encontrar inspiración, fortaleza o consuelo. Algo que necesité en más de una ocasión mientras buscaba la fórmula para explicarle al mundo que es posible cambiar de profesión, luego de quince años.

 

¿Emprendedora yo? Esta es una historia sobre ser emprendedora. Te lo cuento por si estás en uno de esos días en los que la realidad te abruma. Un cuento podría ayudarte más de lo que te estás imaginando.

 

Ser emprendedora: érase una vez.

 

Había una vez una mujer que trabajaba muchas horas en una empresa exigente. Lo disfrutaba porque nunca pudo resistirse a los desafíos. Era éste un trabajo muy lucrativo, en el cual aprendía muchísimo. Pero la misma mujer quería ser madre. A ver, nunca había sido una de sus aspiraciones, pero lo biología y las circunstancias hicieron lo suyo. El deseo de tener un hijo llegó luego de perder la mitad del sistema reproductor.  Desde entonces  -de eso ya hacía tres años- buscaba quedar embarazada, sin demasiada suerte. Cuando comienza a pensar en buscar ayuda profesional y está dispuesta a comenzar cualquier tratamiento que sea necesario, ocurre el milagro.

El 27 de febrero del 2009 la prueba de embarazo, da positivo. Está más feliz que una perdiz (no entiendo este dicho, ¿alguien lo entiende?) y a partir de ese momento no puede pensar en otra cosa. Cerebro totalmente ocupado por el “monotema” de la maternidad. Literalmente: transformó mi forma de mirar lo que me rodeaba.

Es una situación curiosa: toda la semana anterior al “día test” trabajó hasta las cinco de la madrugada para cumplir con las deadlines de entrega de proyectos. Un día después del 27 de febrero, cualquier esfuerzo intelectual era una perturbación. Además, tiene placenta previa y le recomiendan reposo. Ni falta hacía que lo pidiera el ginecólogo. Por supuesto que iba a descansar y tomarse el tiempo para disfrutar del embarazo. Y es en este momento en el cual las cosas comienzan a cambiar.

 

Ser emprendedora: Antes y después.

 

Después vienen una serie de hechos que también se podrán imaginar: mientras el embarazo avanzaba había que buscar una casa para la nueva familia. No era una tarea fácil, pero la encuentra: a reciclar toda ella (otro desafío al que no podía resistirse).

Compran la casa en setiembre y la madrugada del 13 de octubre, susto mortal. Algo no está bien y vive un momento de tensa incertidumbre. Pero el bebé nace muy sano y ella vive un puerperio absolutamente normal. Como necesitó su licencia durante el embarazo, a las seis semanas tiene que volver a trabajar.

Sin demasiadas ganas, pero consciente de que hay que pagar la casa, el primer día de noviembre “vuelve al ruedo” (no es una metáfora). Oh sorpresa: los dos suplentes que se necesitaron para cubrir su cargo, están instaladísimos y desde entonces “re-definen” su rol en el departamento (ahora que lo piensa, nuestra protagonista está convencida de que debió irse en ese momento)

Se desalienta. Sin embargo, tiene un hijo y una casa que pagar. Error, gran error la conformidad. Porque no logra sentirse cómoda en medio un clima de tensión que desconoce y la asombra. Para algunos era una molestia y para otros, casi una amenaza. Por no decir que no tiene energía para enfrentarlo: los obreros van y vienen por su vida, un bebé de meses necesita de su madre y por allí hay un padre que soporta estoico maloshumores y rabietas.

Todos los días siente cansancio, dolores de cabeza y la sensación de estar fuera de lugar. De una cosa estaba segura: no se había equivocado con formar una familia. Pero nunca había pensado en otra cosa que ser empleada. Por lo tanto, ni se cuestiona ser emprendedora, esa posibilidad es ajena a su mundo.

 

Ser emprendedora: el fin del prólogo.

 

Así, pasa más de un año. Los únicos momentos felices que recuerda más allá del bebé son los de escribir su blog, ir haciendo realidad la decoración de su casa y preparar el primer cumpleaños. En el muy reciente Pinterest, buscando ideas, esribiendo y haciendo manualidades en la madrugada del sábado. En fin, aprender el disfrute de celebrar.

Es el momento en el que la protagonista de esta historia pasa cientos de horas sin dormir dedicadas a buscar una respuesta a su insatisfacción (muy existencialista, lo sé) mientras descubre la creatividad de tantas mujeres emprendedoras que comparten sus ideas en internet. Está descubriedo que se puede ser emprendedora.

Todo parece tan maravilloso a través de la pantalla. Entonces se acuerda de una historia que le contaron alguna vez, sobre una doctora en Letras norteamericana que un día dejó el mundo universitario, se fue al medio del campo y se dedicó a tejer a mano. Suena seductor. Pero ella y su zurdera no pueden ni con medio punto. Así que tejer no es la respuesta. De eso está segurísima. Hubo una pobre abuela que perdió la paciencia intentando enseñarle crochet. Sin mayor suerte para ambas. ¿Qué es lo que puede hacer?

 

En este momento, llega el continuará de mi ser emprendedora: la búsqueda del propósito y el conflicto que supuso dejar un trabajo en el que pensé que iba a permanecer de por vida.

 

Nos encontramos en el segundo capítulo.

 

Ya tendré tiempo de corregir los errores en este artículo. Porque en este preciso momento, hay un niño de tres años reclamando a una madre que hace un rato largo está en la computadora haciendo lo que tiene ganas de hacer. Y como puede hacer lo que tiene ganas de hacer, puede decidir en qué momento se aleja del teclado para darle mimos (y evitar que haga alguna macana intentando llamar la atención)

¿Querés  saber qué pasó con esta “anónima” protagonista? Entonces, te invito a leer la segunda parte de esta historia sobre ser emprendedora. Pero antes de irte contame si conocés alguien que se haya sentido como mi personaje (no tiene por qué ser tu historia personal, por supuesto).

Si te interesa además, podés contármelo en mi grupo de aprendizaje: Escribe y Vende. Si algo abunda por allí son las historias y las personas maravillosas que las vivieron y las comparten generosamente. Además, vas a encontrar reflexiones y tips que no están en ningún artículo. Y una energía contagiosa. Pero esto, ya tendrás tiempo de juzgarlo personalmente. ¿Te espero dentro?

Cómo vender más: escalabilidad para desmesuradas.

Quiero anticiparte que el principio que comparto contigo para que aprendas cómo vender más es una de esas verdades inapelables que no se repiten con la frecuencia necesaria. Sin embargo, de “obvio” tiene lo justo. El enfoque wabisabi es -por decirlo de alguna forma- poco convencional. Dejo a tu criterio y riesgo personal la lectura de los siguientes párrafos.

 

 

Cómo vender más y escalar.

 

¿Te interesa aprender cómo vender más?  Entonces, te sugiero diseñar todas tus estrategias de venta en torno a las siguientes ideas:

 

  • Escalabilidad vertical y horizontal.
  • Efecto dominó.
  • Sesgo de supervivencia.

 

Para no dejar las ideas anteriores en el terreno de las obviedades olvidadas, inicio una serie de artículos en los que voy a detallar cada una de ellas con el enfoque de las wabisabidoras. Hoy, vamos a profundizar en una forma diferente de entender la tan mentada escalabilidad.

 

Vender más es escalar.

 

Antes de planificar ninguna estrategia de venta, te sugiero que dediques el pienso suficiente al modelo de venta más adecuado para tu negocio. Quizás consideres insensata la apreciación anterior: el único modelo que te interesa es el que vende tus productos o servicios. Punto y aparte. Esta afirmación sería de una lógica aplastante. Sin embargo, la experiencia me dice que no todas las emprendedoras queremos, podemos o necesitamos vender de la misma forma.

De hecho, la postura wabisabi entra en franca contradicción con uno de los modelos de venta online más extendidos: la escalabilidad. No me malinterpretes, el modelo de ventas por volumen cuenta a su favor con la contundencia de los números. Conociendo que un porcentaje mínimo de la audiencia que contacta con tus productos se transforma en clientes, no es necesario apelar a la imaginación para entender por qué necesito volumen. Para mejorar resultados es imperativo aumentar la cantidad de personas que reciben el impacto de mi propuesta. Lógico ¿no?

¡Por supuesto que es lógico! Los primeros roces con el mundo online confirman que más es mejor. Más gente: más ventas.  ¿Por qué entrar en una lucha quijotesca con un modelo que funciona? Mi objetivo con esta serie de artículos es mostrarte cómo vender más con la perspectiva desmesurada, nunca negar lo que tiene suficientes pruebas de validez. Simplemente, considero que no todos tenemos la disposición de vender por volumen. Por el motivo que sea:

 

  • Porque sentimos que aún no es el momento o la vida adecuada.
  • O porque nos desespera el juego de números que supone.

 

Cuando los detalles son importantes.

 

Quienes asumimos esta última postura no ignoramos que todo emprendimiento es un juego de números. Sí tenemos nuestros reparos respecto al particular juego de números que beneficia siempre a las mismas plataformas, negocios y modelos de comunicación.

Te dirán por allí que estos negocios beneficiados son audaces, se arriesgan a ir tras sus sueños e invierten en ellos. Que no te confunda el relato. Ciertamente quienes inician un emprendimiento online basado en el volumen son audaces. Y ciertamente es necesario invertir tiempo y dinero en cualquier negocio con el que pretendamos prosperar.  ¿Quién lo duda?

El punto nunca es la funcionalidad de los sistemas sino cómo ajustarlos a nuestra idea y qué tan cómodas nos sentimos con ellos. Personalmente, me sigue pareciendo perverso vivir colgada de la publicidad en Facebook, el cambio de algoritmos y las estrategias de persuasión que se nutren del miedo y la carencia. En ningún momento afirmaría que “no funcionan”. Tampoco juzgo a quienes aplican estas estrategias. Simplemente, no resuenan con la persona que soy.

Si esta incomodidad con el juego de números que alimenta siempre las mismas bocas resuena también contigo, te cuento que existe otra forma de emprender. Las wabisabidoras entienden que existen diferentes forma de crear un negocio escalable (sí, finalmente apareció el término técnico) y de aprender cómo vender más de acuerdo a tu identidad y la de tu marca.

 

Escalabilidad wabisabi.

 

La escalabilidad a la que me refiero en este artículo no es la de los manuales de emprendimiento. Tomé el término del mundo de la ingeniería informática. Por otra parte, tiene mucho de mi intervención imaginativa. Como comprendo que te interesa menos el origen de la metáfora que sus implicancias en tu forma de emprender, sigo adelante.

Siempre que se pronuncia la palabra “escalar” para referirse a un emprendimiento, tiene un sentido vertical y de acumulación. ¿Qué quiero decir con esto? Un crecimiento en el que se optimiza el volumen de venta en relación a otro indicador de eficiencia, generalmente el tiempo.  Las obsesiones de quienes sostienen este modelo son la productividad y el retorno de la inversión.

La anterior es una forma de escalar un emprendimiento. De hecho: obtener un “retorno” de la inversión en tiempo y dinero que realices, debería ser una de tus metas a corto o mediano plazo. Sin embargo, también debo decir que es solo una de las formas de escalar. Es legítima y está validada por la experiencia, sin duda. Eso no la hace la única forma de obtener resultados ni la única forma de emprender. Veamos entonces, otra forma de aumentar tus ventas y hacer crecer tu negocio escalando horizontalmente.

 

¿Qué sería escalar horizontalmente?

 

Voy a ignorar la contradicción semántica porque no ganamos nada si me pongo quisquillosa con el lenguaje. Vos lo que estás buscando es aprender cómo vender más, no mis reflexiones lingüísticas. En este momento, más que el término en sí mismo me interesa el concepto. Y el concepto existe para las personas que trabajan con sistemas informáticos. ¿Qué significa para ellos? La escalabilidad horizontal representa una red de “nodos” trabajando en conjunto y vinculados entre sí.

A diferencia de la movida individual que supone el modelo basado en el volumen, podrías considerar otra forma de escalar tu negocio basada en una red de vínculos que se extienda horizontal e indefinidamente. ¿Cómo vender más escalando horizontalmente? Volvamos a las bases, a lo que siempre ha existido y funcionado. Te cuento cuatro estrategias que podés practicar tanto dentro de tu propio emprendimiento como en colaboración con otras emprendedoras:

 

  • Construir redes de referencias o directorios de promoción mutua.
  • Vender productos cruzados.
  • Crear packs de productos o de servicios.
  • Sumar esfuerzos y recursos para obtener y multiplicar beneficios.

 

¿Entusiasmada con la lectura? Entonces puede interesarte también: 5 formas de generar ingresos extra. 

 

El modelo boutique.

 

Dicho lo anterior, contemplo que existe una tercera forma de emprender para quienes lo hacen desde su talento o conocimiento específico: el “modelo boutique”.  ¿Por qué negarlo? Es mi modelo preferido tanto para productos como para servicios. Son muchos los clientes que nunca -bajo ningún concepto- sacrificarían la calidad por el precio en sus compras. Y tantos otros que, en ocasiones, eligen la calidad del producto o servicio antes que su precio.

Lo pienso de esta forma. Es el cumpleaños de una querida amiga que ama tomarse quince minutos en la mañana para disfrutar de una infusión. Llegado el momento de elegir un regalo para ella: ¿elijo un blend gourmet o compro una caja de 300 sobres de té en el supermercado?

Aún cuando tu presupuesto sea limitado, la experiencia disfrutable de una infusión gourmet se presenta como más tentadora que la compra en masa en la góndola. En ese sentido, si tu pasión es diseñar blends de té, tu modelo de negocio es boutique. Tus clientes serán seleccionados, fieles y felices de comprar tus productos o servicios. También serán los primeros en recomendarlos, si sintieron que su inversión valió la pena.

Si estás pensando cómo vender más con este modelo de negocio, la respuesta es simple: el foco no es vender más sino vender mejor. ¿Cómo? Enfocándote en encontrar la comunidad más acorde a tu propuesta. Nadie dirá que es un proceso simple, si afirmo que es un proceso que vale la pena.

 

Cómo vender más y mejor.

 

Comprendo que mi propuesta tiene escasos puntos de coincidencia con la actual obsesión por la productividad y la escalabilidad vertical. El contenido que comparto es aquel que tiene relación con mi experiencia y forma de entender el mundo. Por este motivo, asumo que muchas emprendedoras tendrán reparos al respecto. Para mí, será un placer escucharte en los comentarios y conocer tu opinión.

Negocio online con éxito: efecto dominó.

Este es el tercer artículo de una serie de post dedicados al negocio online con éxito.  Preparate un café, regalate cinco minutos de lectura y conversemos sobre cómo sobrevivir a la burbuja de internet sin salir salpicado de… desperdicios orgánicos.

Si aún no leíste el primero de los artículos, te invito a leerlo para que comiences a reflexionar sobre cuál es la visión de un negocio redondo para quienes somos desmesuradas. Pero si el tiempo es uno de tus bienes escasos, entonces bienvenida sea la lectura de este post, que te invita a pensar sobre tu posición en este medio gaseoso y efervescente.

 

 

Negocio online con éxito.

 

Me permito una digresión con sentido. Te cuento. Cuando mi hijo tenía dos años, recibió como regalo de su abuelo paterno un hermoso libro de cuentos . El libro es grande, pesado e imposible de manipular por un niño tan pequeño. Sin embargo, no-marido ha sido constante en la lectura nocturna y el libro, fue protagonista de muchas noches en familia.

Dos eran los cuentos preferidos de Camilo, “El rey que no sabe reír” y “El traje del emperador”. Sobre el primer cuento tendré oportunidad de reflexionar en otro momento. El que nos interesa en este momento es el segundo. Una historia que tiene tanta enseñanza para los padres como para los hijos.

 

El traje del emperador.

 

En el traje del emperador, una pareja de sastres ve la oportunidad de aprovecharse de la vanidad del rey. Y de su dinero, of course. Le prometen al soberbio monarca,  diseñar para él un tejido nunca antes visto. Cuyo esplendor solo puede ser apreciado por las personas más sensatas y lúcidas.

El rey, presa de su ego, les entrega a los sastres una buena cantidad de monedas de oro. Pasadas unas semanas, la tela no se materializa y el rey comienza a inquietarse. Entonces, decide enviar a uno de sus ministros al taller de los sastres. Dadas las características de la inusual tela, elige al más sensato y lo envía con la misión de observar cómo avanza el pedido.

En el taller, los sastres disfrutan del dinero del rey pero no tejieron ni media fibra. Al ver llegar al ministro, fingen una actividad febril y le enseñan las máquinas de hilar con orgullo. En las máquinas no hay nada, pero el ministro en lugar de dudar de los sastres, duda de su propia inteligencia. Quizás no es lo suficientemente lúcido y sensato como para ver la tela. Presa de esta inseguridad -y a pesar de su asombro- finge apreciar los destellos brillantes del tejido. Al llegar al palacio, le informa al rey la maravilla que acaba de presenciar.

 

El orgullo de sí mismo.

 

El rey se siente orgulloso de sí mismo. Finalmente va a tener un traje que le haga justicia a su soberanía y espera con paciencia el traje terminado. Cuando este momento llega -luego de desembolsar más monedas de oro- la sorpresa del rey es infinita. Los sastres gesticulan como mimos, sosteniendo un traje delicado. Pero en sus manos no hay nada. Nada.

Al igual que su ministro, el rey duda de sí mismo. No es capaz de ver la tela pero no duda de los sastres. Ya invirtió demasiado en este traje y dudar lo haría sentir doblemente tonto. Entonces, se siente inseguro de su inteligencia. Se mira al espejo en ropa interior, mientras los sastres entusiasmados alaban los colores, la textura, el delicado aroma de la tela. Lo mismo sucede con quienes lo rodean: ven al rey desnudo, pero fingen apreciar el diseño.

Finalmente, el rey sale a pasear entre la multitud, aún inseguro pero exhibiendo con orgullo su “traje”. Las personas curiosas -igual que el ministro, igual que la corte- se sienten incapaces de observar la gloria del traje y aplauden con fervor al rey en paños menores. Salvo un niño, que señala en voz alta la desnudez del rey y es disimuladamente reprendido por su madre. Mientras tanto, en medio de la fiesta popular, los sastres levantan las cacharpas y se van del pueblo cargando todas sus monedas de oro.

 

La burbuja online es un traje invisible.

 

Agradezco tu paciencia lectora. Si nunca antes habías leído este relato, recién en este momento estarás vislumbrando hacia donde voy. Sí: la burbuja del negocio online con éxito en internet es como el traje del emperador:

 

  • Se alimenta de la promesa de un mundo en el cual sos dueño de tu tiempo y tus horas no responden a los intereses de un tercero.
  • Como sos nueva o no tenés las finanzas saneadas como para pagar los cursos que revelan los secretos del éxito,  te sentís insegura. Incapaz de ver con tus ojos profanos la maravilla dentro de la burbuja.
  • Hacés esfuerzos más allá de lo racional por entrar y, cuando estás dentro, algunos conocimientos son útiles y estás agradecida de haberlos recibido. Todo lo demás es humo. Y vos vas por la vida en pelotas, como el rey pero orgullosa del traje que compraste.

 

Te advierto que todo lo que leas a continuación, responde exclusivamente a mi experiencia emprendiendo online. Si he tenido un negocio online con éxito es porque mido el éxito en mis propios términos y considero que vivir de esto es más que suficiente como para sentirme orgullosa. Pero no es oro todo lo que reluce.

Desnudarse de subjetividad para escribir no es una posibilidad humana. Más allá de eso, mi propósito es compartir una experiencia: la mía. Dicho lo anterior, sigamos adelante.

 

Negocio online con éxito: no todo lo que brilla…

 

¿Estás soñando con trabajar en internet porque querés dejar atrás el mundo corporativo y sumarte a la libertad de los emprendedores online?

 

Quiero ofrecerte un apunte para pensar. En internet también estás trabajando por los intereses de otros. Especialmente por el de grandes plataformas que se alimentan de tu necesidad de una vida más libre y con sentido. ¿Necesito darte nombres?

Por supuesto que sería ingenuo creer que el mundo virtual permanece ajeno a los intereses humanos. Los universos artificiales no se autoregulan. Somos los seres humanos los que creamos las reglas y en el mundo online son las grandes compañías las que obtienen beneficios de tus datos y tu participación voluntaria.

Hasta aquí, suprimimos el escándalo. Podés vivir con esto. No sos una revolucionaria que va por la vida denunciando corporaciones y podés transigir con la realidad.  Dejame añadirte un detalle más. Este juego se reproduce en todas las dimensiones. Muchas personas compraron el relato y no tardó en crearse una burbuja de grandes promesas. Como consumidora, la oferta de cursos para salvarte del fracaso es interminable. Como emprendedora digital, para jugar el juego anestesiás la integridad o comenzás a cuestionar tímidamente si estaba tan mal tu trabajo de ocho horas.

 

Controlá la respiración espasmódica. Hay una tercera vía, pero antes de recorrerla es necesaria la inmersión en el contexto.

 

La próxima vez que te sientas tentada por la oferta de un curso sin el cual vas a hundir para siempre tu negocio en el inframundo de los fracasados, te propongo detener el torrente emocional y aplicar el juicio crítico.

 

¿Cuál es la respuesta al conjuro de la burbuja?

 

Si alguna vez observaste las fichas de un dominó cayendo una tras otra, vas a comprender a qué me refiero con el “efecto dominó”.  El mundo online se nutre de tus aspiraciones y deseos insatisfechos (y esto da para una película más perversa que Matrix). Vos podés ser la ficha que se corre y empezar tu propio juego.

También podés empezar tu propio “efecto dominó”. Un movimiento en el cual comenzamos a descubrir de humo la burbuja para observar su interior. No tengo reparos en contar cuáles fueron mis éxitos y cuáles mis fracasos.

También conozco por dentro los programas de formación más costosos de internet, esos que te hacen soñar con un negocio online con éxito. No escapé al canto de las sirenas y pagué con contante y sonante la certeza de lo que estoy escribiendo. También vendí programas, pero mi única aspiración actual es democratizar el acceso al conocimiento, porque información, hay de sobra en internet.

Tengo la piel curtida y realmente, aspiro a crear un universo de mujeres con espíritu crítico que emprenden pensando, sintiendo y vendiendo con integridad. ¿Dónde vas a colocar tu ficha?

7 lecciones para emprendedoras desmesuradas.

Afortunadamente, aprender es uno de los potenciales humanos. Aprendemos de nuestros errorres y las lecciones aprendidas despejan el horizonte y alivian la carga. Cuando estamos emprendiendo, ser receptiva al aprendizaje que llega con la experiencia es fundamental. Por eso, con estas 7 lecciones para emprendedoras desmesuradas, quiero compartir contigo el aprendizaje de un año intenso.  De esta forma, tenemos la oportunidad de compartir la forma de pensar, sentir y vender. ¿Comenzamos?

 

Lecciones para emprendedoras

Lecciones para emprendedoras.

 

Las siete lecciones para emprendedoras que hoy escribo se sintetizan en apenas unas líneas. Sin embargo, cada una de esas líneas expresa vivencias muy cargadas de emociones. Entusiasmo, estallidos de bronca, momentos de mucho abatimiento y también de mucha felicidad. No te dejes engañar por la aparente simplicidad de cada una de las formulaciones, tener presente al menos una de ellas, puede cambiar tu forma de emprender o, al menos, acompañarte en un momento difícil. Las lecciones para emprendedoras wabisabi son:

 

  1. Un emprendimiento exitoso necesita el 100% de tu atención.
  2. La peor decisión es la indecisión.
  3. Es necesario alejarse del ruido ocasionalmente.
  4. Las experiencias negativas son cimientos.
  5. Nada es tan malo como parece.
  6. ¡Qué insistencia  en sujetar lo que hay que dejar ir!
  7. El éxito no es el estado natural de las cosas.

 

Veamos con un poco más de detalle cada una de ellas.

 

1- Un emprendimiento exitoso necesita el 100% de tu atención.

 

En nuestra muy colmada imaginación, anticipamos una historia de las que se cuentan en los libros de Amazon. En este relato, tu emprendimiento prospera incluso a tu pesar, mientras seguís conservando tu trabajo nutricio de ocho horas y manteniendo en orden tu casa y tu familia. Es una hermosa historia. Casi te diría que es una fábula.

 

En la experiencia real, emprender va a requerir el 100% de tu atención. Especialmente en los primeros años. Muy especialmente cuando estés iniciando la aventura de emprender.

 

Cualquier estímulo externo es distracción. Y si esta primera lección te parece radical, siempre estás en la total libertad de hacer tu propia experiencia y contármelo en los comentarios.

 

2- La peor decisión es la indecisión.

 

De las lecciones para emprendedoras que puedo ofrecer, quizás sea ésta la que me toca más de cerca. Por una inclinación de carácter tiendo a ser indecisa. En honor a la verdad o soy abrupta y tomo decisiones tajantes -temerarias en ocasiones- o me lleva la vida elegir. Tener más de una opción siempre es complejo. Además, pone en riesgo la salud de tu emprendimiento.

La próxima vez que tengas que tomar una decisión difícil y sientas que tu cerebro quiere quedarse eternamente rumiando las posibilidades, quiero que tengas presente que es mejor equivocarte que sumergirte en la parálisis. Un error siempre será una oportunidad de recontruirte, una duda es solo eso, una duda.

 

3- Alejarse del ruido ocasionalmente.

 

Mi teoría está y estará siempre amparada en el método MEC: mover el culete. En ese sentido, “hacer”, “tomar acción” y “estar en movimiento” son mis afirmaciones preferidas. Pero… ocasionalmente hay que mover el culete lejos del mundanal ruido.

No está escrito en ningún protocolo de buenas costrumbres que sea de mala educación retirarse de las redes sociales y del ruido ambiente para crear, ordenar o simplemente poner los pensamientos en su lugar. También es necesario para reconerctarte con tu intuición, si cometiste el error que yo cometí al desconfiar de su poder. ¿Querés saber más? Te lo cuento en este post: 7 errores que cometí al emprender.

 

4- Las experiencias negativas son cimientos.

 

Si querés escuchar las lecciones para emprendedoras en mi propia voz, podés hacerlo accediendo a este enlace: 7 lecciones de mi emprendimiento en 2017. O podés seguir leyendo, tan tranquilamente como hasta el momento. La cuarta lección es un clásico del mundo emprendedora: no existe el fracaso, existe la experiencia.

Claro, esto suena hermoso cuando no estás viviendo un momento en el que nada parece salir como quisieras. O peor aún, cuando tu emprendimiento está naufragando. Lo cierto es que cuando nos permitimos vivir estas experiencias y les damos su tiempo, se transforman en los cimientos de algo mejor.

No me malinterpretes, podés ser la “Drama Queen” y patalear lo que necesites. Siempre y cuando entiendas que este momento, también va a pasar.

 

5- Nada es tan malo como parece.

 

Ni tan malo, ni tan bueno. Los totalizadores no te ayudan. ¿Hay cosas que salen mal? ¡Por supuesto! Eventualmente, respirar y alternar con otros seres humanos te pone en situación de cometer errores.  O de lidiar con los errores que otros cometen porque respiran y alternan contigo. Así fue, es y será.

Siempre y cuando no estemos hablando de situaciones realmente dolorosas e irreversibles, te sugiero relativizar esos momentos en los que desaparecen las certezas.  Algún día vas a poder pensarlos como lecciones aprendidas.

 

6- Hay que dejar ir.

 

¡Qué insistencia en sujetar lo que hay que dejar ir! ¿Por qué razón nos empeñamos en retener cosas, situaciones y personas? Hay que cambiar, tirar, mover y dejar espacio para lo que viene. De esto te hablo con más profundidad en la guía definitiva para formular tu propósito: Mentalidad Wabisabi. 

 

7- El éxito no es el estado natural de las cosas.

 

La más enriquecedora de las lecciones para emprendedoras. ¿Qué te induce a creer que el éxito es un estado fijado en el tiempo? El éxito no es, ni mucho menos, el estado natural de las cosas. La mayoría del tiempo estamos cometiendo errores. Errores que nos permiten aprender y además, reconocer cuando hacemos las cosas bien y obtenemos los resultados deseados. Sin este contraste nos ganaría la abulia.

Vos y yo lo sabemos: nuestro cerebro es cómodo. Solo quiere hacer el mínimo esfuerzo para sobrevivir sin dolor. Por eso mismo cometemos errores: porque buscamos la forma más fácil de hacer las cosas. Y nuestros parámetros aprendidos de “facilidad” no siempre nos benefician.

 

Con esto no quiero decir que emprender tenga que ser complicado y doloroso -para eso existe la depilación con cera- sino que es un ejercicio en el cual tenemos que encontrar e incorporar nuevos parámetros que, aunque son beneficiosos, no son precisamente los más cómodos.

 

En esa alternancia, aprendo-me equivoco-obtengo resultados deviene tu emprendimiento y tanto en el momento en el que el éxito te acompaña como en el momento en el que la embarraste hasta el fondo vas a encontrar la forma de crecer.

 

Lecciones para emprendedoras desmedidas: “el extra”.

 

Me gustaría decirte una cosa más. Más allá de las lecciones para emprendedoras que compartí contigo, quiero que sepas que en ocasiones las cosas salen mal y no sabemos por qué. Solo salen mal.  Ni es tu culpa, ni cargás con una maldición. Nada de eso.  Hay situaciones que no pueden preveerse.

Esto no tiene que convertirse en una excusa para la inmovilidad. O en un argumento para no planificar las acciones de tu emprendimiento. Si al de por sí caprichoso azar le sumamos una fe ciega en la improvisación  y mucha pereza vas a perder mucha energía, tiempo y dinero.

Saber que el azar es parte de la vida suma mucho caos a tu cerebro en busca de certezas. Sin embargo, es la piedra angular en torno a la que vas a construir estructuras. Protocolos. que minimicen esos momentos en los que no existe explicación alguna -o razonable- para una estrategia que no funcionó, un curso que no se vendió o una colección que fue un fracaso de ventas.

Antes de irte, me encantaría que me cuentes en los comentarios cuáles fueron las lecciones que aprendiste como emprendedora y si este post te gustó y creés que puede servirle a alguien más, sentite en la total libertad de compartirlo.

Emprendimiento como estilo de vida.

¿Te diste cuenta que emprender es algo más que obtener rentabilidad de tu talento? Por acá, entendemos el emprendimiento como estilo de vida. Me explico: hacer crecer un negocio en torno a una pasión personal es una satisfacción indiscutible. De esas que te dibujan una sonrisa honesta y ancha el lunes a las siete de la mañana cuando suena el despertador.

Sin embargo, emprender tiene connotaciones más allá de la añoranza de ser libre, saliendo a correr un miércoles a las tres de la tarde.  Seguramente es más que la imagen estática de tu talento expresado en productos que miles de clientes fervorosos quieren comprar a través de Facebook.

 

Emprender es una elección vital: una decisión que compromete toda tu fibra. Si un viernes por la tarde querés descolgarte el traje de emprendedora hasta el lunes… se te va a complicar.

 

Con esto no quiero decir que no logres organizar tus horarios para disfrutar del fin de semana, sino que se necesita mucho camino recorrido -o la previsión de contratar un mentor que te acompañe- para llegar a esa gratificación. Ser emprendedora no es un traje sino un tatuaje.

 

Emprender como estilo de vida

El emprendimiento como estilo de vida.

 

Es más, emprender es una forma del entusiasmo. Entusiasmo significa “que lleva un dios dentro”. Ésa es precisamente la sensación de quien tiene una idea emprendedora. Un arrebato de energía que te recorre el cuerpo y te impulsa a permanecer días sin dormir si es necesario.

Emprender afecta tu forma de ser y estar en el mundo. En ese sentido tiene que entenderse el emprendimiento como un estilo de vida. Cuerpo, mente y espíritu están implicados y comprometidos en cada una de tus acciones. El emprendedor siente su proyecto como una parte de sí mismo. Es su “creatura” y por este motivo es tan intensa la decisión de dar el primer paso. Tanto como la final y triste idea de dejarlo ir porque no funcionó o porque ya no representa lo que querés para tu vida.

Si me encontrara en el trance de volver a emprender desde cero, me gustaría que alguien me contara las siguientes tres verdades sobre el emprendimiento como estilo de vida.

 

3 verdades del emprendimiento como estilo de vida.

 

Veamos, esta lista es absolutamente arbitraria. De hecho, no pretendo que la comprendas como un planteo que no admite discusión. Por supuesto que admite discusión y podés hacer sentir tu voz en los comentarios. Más allá de eso, son ideas muy básicas que solemos ignorar precisamente porque las subestimamos. Dicho esto, empecemos.

 

1- El laberinto de la soledad.

 

Por más que seas único responsable moral y legal de tu emprendimiento, nunca se emprende en soledad. Cuando tenés vínculos a tu alrededor, tu emprendimiento es tema de sobremesa. Atención, con esto no quiero decir que te sientas “comprendida”, que ese ya es otro tema. Sino que una decisión de esta índole tiene repercusiones en todos los que te rodean.

 

Si tenés la libertad y la comodidad de hablar con tus personas queridas sobre el tema, estás ganando un sistema de contención que vas a necesitar en más de una ocasión.

 

En el caso de que el apoyo familiar brille por su ausencia, buscá círculos de pertenencia. Buscalos con el mismo afán con el que buscás clientes. Un espacio en el que te sientas entre tus pares. Un espacio en el que puedas dialogar con personas que entienden tus dudas, excesos y esas malas decisiones que tomaste en un rapto emocional. Si querés sumarte a uno de estos grupos, te invito a Escribe y Vende , un espacio que comparto con miles de emprendedoras que colaboran y se apoyan sin condiciones.

 

2-  Ignorá las “críticas constructivas” de los más cercanos.

 

Quizás te parezca un tanto paradójico señalar que crees un círculo de apoyo entre tus seres queridos y acto seguido, pedirte que ignores sus críticas constructivas. Me explico. Las personas que te quieren no suelen ser los mejores consejeros en el mundo de los negocios. Desean lo mejor para vos. Por eso tienen miedo y quieren protegerte de un fracaso que perciben teñido con su propia experiencia personal. O son excesivamente optimistas y te impulsan aún cuando tu idea rompe los ojos de lo inviable que es.

 

Tus seres queridos no son objetivos y para realizar una mirada crítica de tu emprendimiento. Lo deseable sería que contrates un profesional en el momento que sea oportuno.

 

3- Hacé acopio de paciencia y gala de flexibilidad.

 

Si comenzás tu emprendimiento como estilo de vida e inmediatamente comenzás a obtener resultados, disfrutalos. No se trata de ningún plan conspirativo para ilusionarte y luego destrozarte el corazón de un golpe. Ahora, lo más frecuentes es que los primeros resultados significativos tarden en llegar. Incluso que se hagan rogar. Esto tampoco es una estrategia Iluminati.  Los resultados no obedecen a nuestra noción del tiempo. Mucho menos a nuestra urgencia. Llegan cuando aprendimos todas las lecciones que hay que aprender.

 

Admití los cambios con flexibilidad. No sería de extrañar que tuvieras que modificar tu idea original más de una vez. Ser capaz de adaptarte puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso total.

 

¿Un emprendimiento como estilo de vida es para vos?

 

Es una gran pregunta. Responder si el emprendimiento como forma de vida te hace feliz o te angustia es el cuestionamiento inicial. Disfrutar de tu trabajo asalariado no tiene nada de pecaminoso. No tenés por qué zambullirte en la ola emprendedora solo porque parece estar de moda desear trabajar por cuenta propia. El escándalo éste no es para cualquiera.  Se necesitan dosis ingentes de tolerancia a la frustración y la incertidumbre. Ambas se  adquieren a los coscorrones, pero ¡cuánto mejor si lo traés de fábrica!

Ahora, si te interesa empezar a transitar este camino, por aquí me quedo para acompañarte. Te invito a formar parte de la comunidad de quienes hacen de su forma de trabajar, una forma de vivir: Escribe y Vende. Además, te sugiero que no te vayas sin leer el siguiente artículo: Negocio redondo. O dejarme un comentario contándome por qué emprender es tu estilo de vida. Te escucho.

7 tips para dejar de perder el tiempo.

¿Tus días son una maratón furiosa pero sentís que estás siempre en el mismo lugar? ¿Tenés la impresión de no haber parado un segundo y sin embargo, no hiciste nada? Entonces, es el momento de pensar en cuál es tu relación con el tiempo. Comparto contigo 7 tips para dejar de perder el tiempo o al menos, para perderlo con más gusto. ¿ Por qué? Porque es desesperante vivir con la sensación de girar y girar en la rueda del hámster.

 

7 tips para dejar de perder el tiempo o para perderlo con más gusto.

 

7 tips para dejar de perder el tiempo.

 

“Parecer ocupada” no significa estar ocupándote. En una sociedad en la que parecer despreocupado y ocioso es censurado de formas más o menos sutiles, ir a tu aire es un estigma. No estás haciendo lo realmente importante para obtener resultados. Es la condena bíblica: tenés que ganar el pan con el sudor de tu frente. Entonces, si querés pan tenés que sudar.

Esta noción de “productividad”, muy propia de las cadenas de maquinaria fordista, nos aleja de la cuestión realmente importante. Lo esencial no es cuánto hago sino: ¿cuánto de lo que hago es necesario? Y, ¿qué tengo que hacer para vivir mejor y obtener mejores resultados?

Estos 7 tips para dejar de perder el tiempo no son la respuesta a la teoría de la productividad sino una visión de cómo hacer menos en menos tiempo.

 

Sí, leíste bien: hacer menos en menos tiempo. Y disfrutarlo. Porque no es necesario sudar para comer más que pan.

 

Mis 7 tips para dejar de perder el tiempo son los siguientes:

 

  1. Más importante que la productividad es la acción estratégica dirigida a un fin.
  2. Proponte hacer menos cosas, una a la vez.
  3. Identifica tu bio-ritmo de trabajo.
  4. Personaliza, ordena y ventila el lugar de trabajo.
  5. Practica tu cara de “no me molestes”.
  6. Agrupa tareas similares por días.
  7. Saca partido a los tiempos muertos.

 

Veamos cada uno de los tips con más detalle.

 

1- Acción estratégica dirigida a un fin.

 

Es la ocasión de preguntarte: ¿cuánto de lo que hago es necesario? Más allá de aprender a diferenciar lo urgente de lo necesario, frente a cualquier acción podrías preguntarte: ¿por qué lo estoy haciendo? Atención: esto no quiere decir que todas las acciones de nuestra vida tengan un significado último. Muchas de nuestras actividades cotidianas son simplemente de “mantenimiento”. ¿Qué quiere decir esto? Que son actividades que realizamos para mantener nuestro cuerpo o nuestro entorno en funcionamiento. Sin embargo, cuando estamos pensando en actividades emprendedoras, entonces sí, es necesario que te cuestiones el significado de tus acciones:

 

  • ¿Estás buscando visibilidad?
  • ¿Querés nutrir tu branding?
  • ¿Tu objetivo es el posicionamiento?
  • ¿Vas a lanzar un producto o servicio?
  • ¿Querés mejorar tu práctica?

 

Independientemente de cuál sea el objetivo final, no dejes de expresarlo verbalmente y mantenerlo presente mientras lo estás ejecutando. No todas tus acciones están orientadas a ganar dinero pero, sí todas tus acciones tienen que nutrirse entre sí. Por eso son “estratégicas”, de otra forma, estás perdiendo valiosa energía que podrías encauzar en otros fines.

 

2- Menos cosas, una a la vez.

 

De los 7 tips para dejar de perder el tiempo, éste es con el que más me identifico. Hace tiempo que tengo la política de hacer menos cosas y por supuesto, menos “cumplidos”.

Sentimos que nos falta el tiempo porque estamos haciendo cosas que no nos emocionan, importan o comprometen. Ya sea física, emocional o intelectualmente. Allí donde hay una emprendedora que siente que hace y hace sin resultados, estamos frente a un dilema de priorización. No es un problema de tiempo sino de propósitos. Si querés saber más sobre el tema o te interesa diseñar tu propósito para emprender, te sugiero leer mi ebook Mentalidad Wabisabi.

 

3- Identificar tu bio-ritmo para trabajar.

 

Mi mejor horario para trabajar con el cerebro despejado fue, es y será -eso supongo- la mañana. Es el momento en el que me siento más dispuesta y en el que logro concentrarme durante mayores lapsos de tiempo. Entre los 7 tips para dejar de perder el tiempo quizás éste sea uno de los más básicos. Parte del auto-conocimiento, que es tan importante para emprender.

 

 

4- Personalizar el lugar de trabajo.

 

Tiempo y espacio son dos nociones que se comprometen. En ocasiones, más de lo que queremos reconocer. Para la mayoría de las personas, un espacio de trabajo ordenado y ventilado permite trabajar mejor y con menos distracciones.

Esto no quiere decir que no te encuentres en el selecto grupo de quienes pueden abstraerse de toda condición del entorno para crear. Si es así, seguramente es una de tus grandes fortalezas. No es una de las mías. A mí me distrae toda situación que se escapa del “orden aparente de las cosas”. Una puerta abierta, un libro fuera de lugar, una atmósfera cargada, el olor a humedad… Vos nombrá una condición, seguro que me distrae. En ese sentido, trabajar en un espacio propio, personalizado, ventilado y con buen aroma me ayuda a trabajar mejor y por ende, a perder menos el tiempo.

 

5- Tu cara de “no me molestes”.

 

Puede que no sea el mejor de los 7 tips para no perder el tiempo pero es efectivo: practicá las veces que sea necesario tu gesto y tu tono de voz de “estoy ocupada, no me molestes”. Si querés un ejemplo ilustrativo, no dejes de mirar el video que compartí más arriba. No prometo seriedad pero sí un ejemplo práctico de cómo usar tus gestos para evitar las distracciones que me desconcentran.

 

6- Agrupar tareas por días.

 

La mejor forma de comenzar a organizar tu forma de trabajar para dejar de perder el tiempo es manejar la relación entre tu percepción y las tareas que son necesarias para mantener tu acción estratégica. El tiempo es una abstracción, en consecuencia, depende totalmente de tu forma de percibirlo.

 

No existe tal cosa como “no tener tiempo”. Esta afirmación es absurda de principio a fin. Todas las personas contamos con la misma cantidad de horas diarias y salvo que seas un caso digno de un relato de ciencia ficción, vos también contás con 24hs.

 

La mejor forma de aprovechar estas horas, para mí es agrupar tareas similares por días. Esto lo hago especialmente para trámites, reuniones, sesiones de mentoría y tareas que pueden agruparse un día de la semana en particular para evitar procrastinarlas o evadirlas.

 

7- Usar los tiempos muertos para aprender.

 

Los trayectos en transporte público -o en el auto-, las esperas en las oficinas públicas, tu caminata de la mañana, todas son ocasiones para acompañarte con un libro o un podcast. Es uno de mis tips preferidos porque me permite no perder la paciencia en ocasiones en las cuales tendría uno de esos días de furia que terminan teniendo su propia película.

 

¿Cuáles son tus 7 tips para dejar de perder el tiempo?

 

Antes de seguir tu camino, te  sugiero leer mis 7 lecciones para emprendedores y luego, contame en los comentarios cuál es tu relación con la idea de productividad o cuáles son tus propios 7 tips para dejar de perder el tiempo o al menos, para perderlo mejor. Con más gusto.

Negocio redondo: emprender con mentalidad desmesurada.

Es un negocio redondo. ¿Alguna vez escuchaste esta afirmación? Me atrevo a sospechar que cualquier persona mayor de cinco años que viva en el Río de la Plata la escuchó alguna vez. O muchas veces. Quizás aprendiste a sospechar tanto de la propuesta como de quien propone, porque en los “negocios redondos” hay que cuestionarse, por lo menos, a quién beneficia tanta redondez…

Si estás esperando una de esas propuestas simplistas de vidriosos beneficios, lamento decepcionarte. Este post va de otro tema. Uno de esos temas que son afines al emprender pensando y sintiendo. Hoy, conversemos de economía circular. Y de cómo sus principios puede ayudarte a obtener los primeros resultados en tu emprendimiento.

 

negocio redondo

 

Economía circular: un negocio redondo.

 

Este sería el momento de una académica introducción sobre el sistema de consumo. Sin embargo, tanto vos como yo sabemos bien cómo funciona el principio de evanescencia. Se produce mucho para que dure poco. O al menos para que dure lo justo y necesario. De esta forma, nuestra próxima compra mantiene en funcionamiento el sistema de consumo.

¿Cómo se traduce esto al castellano? Ya no existen los electrodomésticos “para toda la vida” (tampoco las parejas que los usen. Juntos, al menos). Ni la expectativa de que un juguete o una prenda de vestir acompañe a generaciones de tus descendientes. Nuestras compras son evanescentes. Tienen una fecha de caducidad y lo sabemos al comprar. Aunque no siempre seamos conscientes de esa fecha, estamos preparados para aceptar que puede encontrarse en el lapso de 1 a 5 años. Quizás algún año más de sobre-vida. Pero si esto sucede, la aparición constante de modelos con beneficios tentadores posiblemente te impulse a reemplazar el objeto sobreviviente por uno nuevo.

El sistema puede calificarse de perverso. Sin embargo, no es el tono de este post la frustración frente lo que sucede sino la propuesta de otra forma de producir y consumir. ¿Cómo? Transformando tu emprendimiento en un negocio redondo, acorde con tu mentalidad. No solo porque es más saludable para el bolsillo sino porque reduce el impacto de la producción en el medio ambiente y los efectos nocivos de la cultura de la evanescencia que los niños incorporan aún antes de aprender a hablar.

 

Consumo responsable.

 

Una emprendedora wabisabi apoya los principios del consumo responsable:

 

  • Durabilidad.
  • Reutilización.
  • Reparación.
  • Renovación.
  • Actualización.

 

Desde esta perspectiva, la aspiración no es la evanescencia que fomente el consumo sino el uso responsable de los recursos y los materiales, obteniendo de ellos el mayor valor posible para ampliar el ciclo de vida del producto y al mismo tiempo sostener e impulsar ventas.

Más allá de cuáles sea tu postura respecto a este tema, lo cierto es que la tendencia de compra están cambiando. En la actualidad, un negocio redondo no es aquel que deja grandes márgenes de ganancia al costo que sea sino el que honra los materiales y una forma socialmente responsable de producir. Te cuento tres tendencias que pueden transformar tu emprendimiento en un negocio redondo.

 

1- Propiedad vs Acceso.

 

En la actualidad la “propiedad” de los bienes no es tan importante como el “acceso” a productos o servicios. ¿Qué relación tiene esto con tu emprendimiento? Que siempre que puedas promover el uso colaborativo de un servicio o que adoptes el modelo de membresía de libre acceso -e libre retirada- vas a estar acompañando con tu decisión una tendencia de los nuevos consumidores.

Por esta razón se impusieron modelos como Uber o Airbnb y siguiendo estos ejemplos, podrías pensar de acuerdo a la escala de tus posibilidades e intereses, generar un modelo que reproduce el funcionamiento de estas grandes empresas en otros temas: comida casera, lavado de ropa, mantenimiento del orden en el hogar, etc.

 

2- Menos es más.

 

A nivel de consumo, ofrecer menos productos de mayor calidad y que expresen sentido de responsabilidad con el medio ambiente, es tendencia. ¿Qué quiere decir esto para tu emprendimiento? Especialmente para quienes trabajan artesanalmente: no enloquezcas en tu deseo de tener un negocio redondo creando decenas de productos. O de variedades de tu producto o servicio. Siempre será más beneficioso enfocarse en diseñar un producto estrella manufacturado aspirando a la excelencia.

 

¿Nunca te preguntaste por qué las marcas de lujo con espaciosos locales, exhiben solo una pequeña variedad de productos? Precisamente porque limitan la elección del consumidor.

Te cuento un ejemplo.

 

Recientemente tuve que comprar una nueva laptop. Como esta compra afecta directamente a mi trabajo, quería tomar una buena decisión pero sin dejarme guiar por la moda de tener tal o cual marca.  No soy diseñadora y no necesito programas específicos, en ese sentido, determiné que necesitaba tres cosas: que fuera liviana, rápida y con una buena cámara incorporada.  

Con las características que necesitaba y toda mi ignorancia sobre el tema, inocentemente, comencé a buscar la mejor opción. En menos de sesenta minutos estaba paralizada por la variedad de opciones. Había leído tanto -y tantas cosas que no entiendo claramente- que la decisión no llegaba a cristalizarse. Si solo existieran dos modelos y fueran específicos en los beneficios y no en las características, habría elegido con rapidez. Como no es el caso, necesité llamar a una persona con más conocimiento que yo para que me guiara.

Solo con esta información profesional, me animé a una decisión y mi computadora actual es liviana, rápida y con una cámara decente. Aunque no tiene una marca reconocida, su procesador es el mismo que el de otras grandes marcas. Un detalle que no habría conocido si no fuera por la orientación que recibí. Si leíste con atención, seguramente no querés que tus clientes sientan la misma indecisión.

 

Si la cantidad de opciones me marea para elegir, entonces, hay que revisar la propuesta, el mensaje de marca y la variedad de productos. O disponer de un vendedor muy preparado para responder preguntas 24hs al día.

 

3- Ética de consumo.

 

Cuando el consumidor tiene la posibilidad de elegir -este punto es clave- en un 80% de los casos elige la opción más respetuosa con el cuidado del ambiente o que demuestra una actitud socialmente responsable. Aún cuando esta elección supone un sobre-costo. Como comprenderás, el porcentaje es mayor cuando los precios son los mismos.

¿Cómo se aplica esto a tu emprendimiento? Que tu mensaje de marca exprese respeto hacia los materiales utilizados para producir. También hacia las formas de producción. La mayoría de las personas no queremos pensar que nuestros zapatos suponen el trabajo ilegal y en condiciones infrahumanas de miles de niños encerrados en un barco. Aunque el ejemplo es extremo, ilustra el principio.

Por otra parte, no pierdas la oportunidad de comprometerte en las acciones solidarias de tu comunidad, ciudad o país, lo cual no solo impulsa tu visibilidad sino que es un acto generoso en el que quizás no habías pensado por considerarlo privativo de grandes empresas.

 

Este negocio redondo no era lo que pensabas…

 

El negocio redondo que te propongo, sin duda no es el de los beneficios rápidos que no contemplan el impacto de crear y producir ni el servicio que realizo a otro ser humano. Emprender pensando, sintiendo y vendiendo es un acto de responsabilidad con:

 

  • Nuestro contexto -entorno natural y social.
  • El cliente que espera encontrar una respuesta a su problema en el producto o servicio que ofrecemos.

 

Antes de irte contame si lograste identificarte con las tres tendencias de consumo que te conté antes. También si encontraste una forma práctica de aplicar alguna de ellas a tu emprendimiento para tener un negocio redondo. Si querés seguir leyendo más sobre cómo emprender wabisabi, te sugiero que continúes con 7 lecciones para emprendedoras wabisabi, empezá con fuerza tu negocio redondo.