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Conectar y emocionar

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Conectar con tus clientes creando contenido conversacional.

Cero.  Zero. Nada. Tu fanpage se parece al comienzo de un western: mucho polvo y el ruido seco del viento.  En el fondo de la escena estás vos, al mejor estilo Harry el Sucio, preguntándote cómo conectar con tus clientes sin entrar en un duelo a mano armada con los ads…

Gran pregunta.  Estás sufriendo el síndrome de la fanpage asténica . Más conocido en la jerga social como ACA: a-comentaritis aguda.  Nunca te habías imaginado que la ausencia de comentarios en tu muro tuviera efectos colaterales tan desagradables: crisis de rabia, sudoración fría y una envidia nada sana de quienes apenas tienen tiempo para responder a las hordas de fans.

Alto. Aparta los pensamientos pirómanos mi pequeño saltamontes. Nada tiene que arder.  O sí, que tu muro arda de comentarios. Pero eso es otra cosa. Vamos a prenderle candela a esas redes desmotivadas.

 

Conectar con tus clientes: empecemos.

 

Si te suena familiar la escena de película y los deseos de prender fuego las plataformas sociales, comencemos  por hacernos un cuestionamiento elemental: ¿Qué es lo que hace una presencia online atractiva?

Existe mucha oferta allá afuera, entonces:

  1. ¿Estás haciendo todo el esfuerzo posible? ¿O sos de quienes “van tirando”?
  2. ¿Estableciste una estrategia comunicativa? ¿O lo tuyo es puramente  intuitivo?
  3. ¿Medís tus avances mensualmente? ¿O dejás la medición de tu progreso al azar?

Lo sé. Son preguntas molestas que respondés con una afirmación mecánica.  Escuchaste mil veces la misma historia y lo único que te interesa es que abandone la retórica y te cuente cómo conectar con tus clientes.

Sin embargo,  cuando te realmente preocupa conectar con tus clientes  hay que comenzar por las bases. En lo que a la comunicación entre seres humanos se refiere, toda respuesta automática es una trampa. Ni te cuento si tu cerebro sabotea tus esfuerzos con un:

 

Yo no necesito tantas vueltas. Lo hago como lo hice siempre: a mi manera y como va surgiendo.

 

Cada vez que escucho una afirmación similar, suenan las alarmas desmesuradas. Conozco cada uno de los embustes mentales de un hobbista que sueña con el negocio propio. Estuve allí  más tiempo del que me gusta confesar.  Por eso, tengo la certeza de que nos habita la convicción de estar “haciéndolo todo” y el recelo de frases hechas como:

 

Es necesario establecer una estrategia y ser conciente de tus métricas para lograr el crecimiento sostenido de una marca en redes sociales.

 

Cansada del bla, bla, bla.

 

Lo cierto es que, cansadas del “bla, bla, bla”,  en el 90% de los casos ignoramos sugerencias relevantes.  Ahora, en consideración al 10% restante,  dejame sugerirte que realices una simple y honesta auditoría de tu actividad social online. Si tus posteos en redes los comenta tu tía Tota -con suerte- y la palabra visibilidad  la escuchaste en la sección meteorológica del noticiero, entonces abrí el cuestionamiento: algo no está bien.

Que aún no sepas qué es lo que no está funcionando no te exime de responsabilidad. La ignorancia no es excusa. Quizás te auto-justifica, pero rara vez ayuda a mejorar las condiciones que te preocupan.

 

Contame qué hago con tu dichoso storytelling.

 

Sí, duele. La palabra “ignorancia” produce un tajo hondo en el ánimo. Aunque es la palabra que viene al caso, porque cuando no podemos resolver un problema es porque ignoramos cómo hacerlo. De lo contrario, te encanta sufrir y eso es una patología que no se resuelve en este espacio desmesurado.

Esta primera instancia de reconocimiento no es fácil de procesar por el hígado emprendedor.  Pero mirar hacia el costado y buscar formas de sentirse una víctima de las circunstancias no nos lleva muy lejos tampoco. En todo caso, comencemos asumiendo que no estamos “conectando” y  busquemos algo de sentido para tanta frase hecha.

  1. ¿Qué significa conectar con mi audiencia?
  2. ¿ Por qué tanta insistencia en explorar mi autenticidad y mostrarme vulnerable?
  3. ¿Con qué se come eso de ser tu mejor versión para generar vínculos?

Vayamos punto por punto.

 

1- ¿Qué significa conectar con tus clientes?

 

Si hay algo que tengo que reconocer es que la repetición hizo que el enunciado conectar con tus clientes se vacíe de significado.  Para recuperar el sentido, te propongo que hagamos un desglose de lo que significa lograr conexión:

  • Atención: ser visto entre las miles de opciones disponibles.
  • Diferenciación: destacar ofreciendo un factor diferencial.
  • Retención: ser recordado por una audiencia específica.

Estos tres pasos son inevitables. Antes de lograr un vínculo emocional con otro ser humano es condición necesaria que te encuentre en la inmensidad del espacio y considere tu propuesta suficientemente interesante como para dedicarle un minuto de atención.  Leé lo que sigue pausadamente: las anteriores son condiciones necesarias, no suficientes. Cuando ese minuto de atención es tuyo, toda tu energía tiene que enfocarse en garantizar la impronta, mantener el contacto y a partir de allí, nutrir esa relación poco a poco.

 

¿Te da pereza pensar en el esfuerzo de crear la estrategia de captación y sostener un vínculo a largo plazo a puro contenido?

 

Entonces tu vida en las redes va a ser cansadora. Cuando creiste que un posteo diario era un triunfo de la voluntad, te desayunás que los profesionales en el tema realizan entre siete y diez como promedio.  Todos ellos centrados en las expectativas de su audiencia. Lograr conectar con tus clientes significa interesarte en lo que ellos necesitan no en cuánto los necesitás a ellos para aumentar tus ventas.

 

Antes de que termine el día de hoy tenés que responder una pregunta poniéndote en los zapatos de tu audiencia:  ¿por qué tiene que importarme esto?

 

Solo cuando tengas esa respuesta respecto de tu producto o servicio, seguimos hablando.

 

2- ¿Qué significa ser auténtico y mostrarte vulnerable?

 

Vos queriendo entender cómo conectar con tus clientes y yo que te hablo de autenticidad. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra Paula? Sin apuro. Prometo que el preámbulo es necesario porque tarde o temprano vas a tener que pensar en esto.

Llegamos a una de mis afirmaciones preferidas cuando de conexiones se trata: la autenticidad. Que no por ser estrictamente necesaria para sobrevivir en las redes sociales sin ulcerarte, deja de ser metafísica.

No importa cuan natural te presentes frente a tu audiencia, tu imagen en las redes sociales es siempre una construcción. Lo que llamamos “presencia online” es un juego de imágenes y retazos de sentido que en el mejor de los escenarios configuran una marca consistente. Tu forma de ser y estar en el mundo trasmitida en directo es una ficción.

Autenticidad es selección: elegir qué mostrar y qué no. Dejar entrever lo que la mayoría preferiría barrer bajo la alfombra suele ser lo que llamamos “autenticidad”. En este sentido, cuestionarte qué recorte de tu realidad estás haciendo en tus plataformas sociales es básico para pensar en cómo conectar con tus clientes.

Como ejercicio de sinceramiento, te reto a que cuestiones algo mucho más interesante que tus publicaciones: ¿qué es lo que estás cubriendo con un manto de silencio para atraer a tu audiencia específica?

 

3- ¿Qué significa ser mi mejor versión?

 

La idea es noble. Quizás algo manoseada pero noble. Claramente para generar un vínculo con otras personas -sí, de nuevo: conectar con tu cliente- ofrecemos lo mejor de nosotros y de nuestros productos y servicios. ¿Qué sentido tendría buscar la atención de otro para complicarle la existencia?

Quienes ofrecemos nuestro conocimiento o nuestro talento, buscamos ayudar. Aunque en algunas ocasiones nos salga mal. Y en otras bastante peor.

No es que una se levante pensando cómo arruinarle la vida a los clientes. No. Es que una marca que funciona nace de conocer tanto tu potencial como tus limitaciones y por esas cosas que tiene la vida, ignoramos olímpicamente tanto unas como las otras. Entonces llegan los porrazos.

Con el tiempo aprendés a blindarte contra las decisiones que parecen tomadas por tu peor enemigo: el proyecto que es una pérdida de tiempo, el cliente nada ideal, el trabajo del cual deberías huir porque tu intuición aúlla en su contra.  Claro, tu metamorfosis en Ironman, deja huella. De hecho, desde aquí mis disculpas a todos los que hayan formado parte de mi camino hacia la mejor versión de mi negocio. Sepan que nunca fue personal.

Tu mejor versión deja un rastro de deslices monumentales que quisieras tapar con tierra pero sin los cuales difícilmente habrías llegado al punto al cual llegaste. Es así: tu mejor versión está pavimentada de errores. Ellas, también son tu storytelling de marca.

 

Conectar con tus clientes contando historias.

 

Por si aún no fui lo suficientemente clara: tu identidad online es una construcción a base de historias. En este proceso, narrar supone elegir qué detalles mostrar. Y más importante aún: qué detalles van a permanecer ocultos. Es una labor de ingeniería verbal que tiene mucho de técnica y no menos de arte.

Por eso es tan absurda la idea del plagio. Esos relatos de tu competencia que desatan cientos de comentarios pueden dejar absolutamente indiferente a  tu audiencia. El transplante de historias tiene más riesgos que beneficios: no en todo sustrato prenden las mismas historias.

¿Querés hacer algo que tiene amplia aceptación en cualquier espacio en el que haya más de dos almas reunidas? Procurá ser conversacional.

 

¿Qué significa crear contenido conversacional?

 

Las redes son conversaciones. No es un descubrimiento sino una constatación. Tu mejor apuesta en este contexto es crear textos que tengan el tono natural del diálogo. Podés hacerlo: llevás una vida dialogando con otros seres humanos. En consecuencia, aunque tus habilidades comunicativas pueden mejorar, los fundamentos de la conversación no son ajenos a tu experiencia.

 

Sabés lo que hace que otro ser humano te mire con sorpresa.  Conocés los temas que generan rechazo y las formas de decir que te garantizan enemigos. Conversar es intercambiar.

 

El justo reclamo.

 

Voy a concederte un justo reclamo: escribir implica un grado de sofisticación mayor. Imitando la oralidad es muy fácil caer en una falsa sensación de empatía que levanta muros de indiferencia. Veamos un ejemplo de falsa empatía para que jamás caigas en ella:

 

Yo sé que te sentís agobiada y triste.  Yo me sentía igual. Como vos, lo único que yo quería era que me creciera el  potus”.

 

¿No sentís cómo se te eriza el antebrazo? ¿Quién te dice cómo me siento porque no me crece el potus? Salvo que tengas un poder psíquico al que no accedemos la mayoría de los mortales, arrogarte tal saber es demasiado. Sí podés intuir a qué aspira quien tiene el potus triste: regalarle gajos a todo cristo que se le cruce y aún así, seguir teniendo una planta que le de envidia a la cuñada.

Los gatillos mentales de la empatía carecen de romanticismo. Por supuesto se resienten con el “yoísmo vendedor” y apelan a esa parte de nosotros que no confesaríamos en voz alta ni bajo tortura: el deseo de reconocimiento y admiración, la necesidad de pertenencia o el anhelo de poder. Procesalo a fuego lento y ponelo en práctica en tus mensajes.

Conociendo la falsa empatía “yoísta” que deberías evitar, veamos tres aspectos que pueden fortalecer el diálogo con tu audiencia:

 

1- Sonar relajada y conversacional.

 

Tus textos se benefician si te alejás de las imposturas. ¿Ya lo pusiste en práctica? Evitá “escribir como”, los modelos pueden ser tu punto de partida inspiracional pero no te quedes a vivir con ellos.  Tampoco utilices determinadas palabras para impresionar.  ¿Qué sentido tiene forzar una oración con una palabra que acabás de googlear?

La simplicidad es una regla que cobra cuotas siderales cuando es ignorada. Ahora, si  te sostiene el firme propósito de aumentar tu vocabulario gradualmente, siempre podés usar la app Palabra del día.

 

2-  Apelar al humor.

 

Entendámonos, no se trata de transformarte en comediante sino de huir de una seriedad más pretendida que real. Necesitamos un poco más de humor, por favor. Hacia donde miro veo personas “exitosas” contando historias.  En ocasiones, alquilan una vida que no les pertenece porque aspiran a poseerla. Y la cuentan con total seriedad. Llevan al extremo uno de los mantras del gurú sajón: “Fíngelo hasta que sea verdad”.

¿Funciona? Supongo que temporalmente podrás crear una imagen convincente. Incluso es posible creerse el rol interpretado. A mí, me genera un cansancio infinito solo pensar en llevar adelante semejante teatro. Por eso te propongo mirar con humor tu realidad para transformarla: “Reíte de ella hasta que tu objetivo sea verdad”.

 

3- Compartir conocimiento con amabilidad.

 

Contar historias en tus plataformas sociales te permite ofrecer conocimiento sin plantarte frente a tu audiencia como el libro gordo de Petete.  Más importante aún: contar te permite compartir tu  experiencia sin pretensiones.  Los relatos ilustran tu punto con más precisión y fomentan el compromiso del lector. Atención: no existen formas correctas o incorrectas de contar una historia. El error que cometas puede ser de gramática o de contexto, por eso es conveniente analizar:

  • Qué contar.
  • A quién.
  • Cómo
  • Dónde.
  • Cuándo.

Los relatos sufren cuando son instrumentalizados. Tratalos como un traje a medida para tus redes. Pensalos, organizalos, meditá cuándo es el momento de escribirlos y cuándo es mejor utilizar otro tipo de texto. Podés leer este post para profundizar en el tema: 5 trucos de storytelling para tu marca.

 

Conectar con tus clientes en todo caso…

 

Sí, mi espíritu desmesurado, conectar con tus clientes no es algo que sucede por generación espontánea. Somos seres humanos no hongos. Crear una conexión real supone escuchar y ofrecer primero lo que el otro quiere. Ser generoso hasta la insistencia y solo entonces, llega el momento de obtener respuesta.

¿Querés conducir a tu audiencia en el descubrimiento de tu marca? ¿Soñás con responder decenas de fervorosos comentarios al día? Entonces tatuá estas sugerencias en tu mente. No te pido que las entiendas. Por supuesto que las entendés. Te pido que las hagas carne.

Nadie dijo que es fácil. Pero vale la pena.

 

Técnicas de storytelling: tres ejemplos para cautivar.

Atención: las tres técnicas de storytelling que comparto contigo a continuación, transforman radicalmente el vínculo con tu audiencia.  Te recomiendo usarlas con precaución para evitar que los clientes enamorados de tu marca te persigan para tomarse fotos contigo mientras estás de vacaciones con tu familia.

Ahora que lo sabés es tu responsabilidad cómo vas a usar este conocimiento. ¿Continuamos?

 

Técnicas de storytelling.

 

De pronto por tu imaginación cruza la peregrina idea de que mi promesa es desmesurada. Quizás lo sea y tus vacaciones no se vean afectadas por una horda de fans.  Pensar en un guardaespaldas para proteger tu intimidad es desmesurado pero, confiar en la habilidad de contar historias para emocionar como estrategia para consolidar el vínculo con tu audiencia, no tiene nada de exageración.

Cada una de las historias que contás es una pieza que configura la identidad de tu marca. A través del relato podés generar emociones en tu audiencia -toda la gama de emociones- y a partir de estas emociones, vincular tu marca con experiencias positivas y reconfortantes. De ésas que buscamos repetir porque están asociadas a momentos placenteros.

Empecé a contar historias desde antes de lo que puedo recordar y a lo largo de mi vida, las historias fueron amor, consuelo, reivindicación, disfrute del acto de decir y leer. Aún conociendo el poder persuasivo de las historias, nunca pensé en ellas como “herramientas” para obtener mis objetivos. Sin embargo, una rápida revisión biográfica no hace más que confirmar que no he hecho otra cosa, que contar para seguir adelante.  A veces fui una buena narradora. Otras… dejé mucho que desear.  ¿No es así que se escribe?

 

Hoy, te propongo iniciar tu camino como narrador. Un camino en el cual aprender a contar es el primer paso para ganar la confianza de tu audiencia y disfrutar de las amables recompensas de ser un referente.

Las tres técnicas de storytelling que voy a presentarte pueden ser tu punto de partida. ¿Por qué? Porque son simples y no necesitás un posgrado en Letras para ponerlas en práctica. La habilidad de contar es natural a tu condición humana, en consecuencia, tu meta a partir de este momento es refirnarla. No se trata de empezar de cero sino de saber encontrar tus fortalezas escribiendo y atenuar aquellos puntos que no te hacen un favor.

Tres técnicas de storytelling para cautivar.

 

Las reglas no son propias del storytelling sino de la gramática. Existen reglas para escribir con corrección. Sin embargo, el arte de narrar tiene fundamentos muy diferentes. Para contar es necesario escribir con mediana corrección, eso es indudable pero, el relato no se rige por reglas sino por “principios”,  guías de estilo que pueden ayudarte a construir discursos con una estructura coherente.

No hay ser en la tierra que pueda prometerte que aprender estos principios garantiza el éxito de tus narraciones. Lo que va a garantizar el éxito de tus historias es un entramado casi mágico entre tu conocimiento de los principios y tu capacidad de empatizar con la experiencia humana.

 

Si leíste con atención habrás notado el “casi”. Porque en la escritura hay una pizca de magia y tras ella horas y horas de “culete en silla”, escribiendo.

 

Es verdad que esta afirmación puede destrozar las ilusiones de cualquiera. Ahora,  veamos juntas la otra parte: lo que te distancia de cautivar a tu audiencia contando, son horas de práctica.

  • No es necesario nacer con ninguna condición intelectual especial.
  • La formación ayuda mucho pero un título no garantiza la capacidad de narrar.
  • Tampoco podés comprar la experiencia intransferible de escribir.

Si podés contatar alguien que escriba por vos.  Me animo a especular que si aterrizaste en este espacio desmesurado es porque querés aprender a escribir. Equivocándote lo que sea necesario y descubriendo tu estilo personal. Si en algo nos parecemos… todo lo que escriba un profesional sobre tu producto o servicio no deja de ser un trabajo por encargo. Y vos, querés “espíritu”, querés autenticidad.

Comencemos a obtener ese espíritu auténtico de tu marca con las siguientes técnicas de storytelling.

 

1- Pensamiento cinematográfico.

 

Una de las técnicas más eficaces de pensar en un relato para cautivar a quien escucha es pensar en la escena en movimiento. Dejá de pensar en palabras y comenzá a pensar en imágenes. Cuando quieras relatar imaginá el escenario, el personaje, sus gestos y acciones.

Los colores, los olores y las texturas también son importantes. Quizás no sean detalles que vas a contarle a quien te escucha pero… enriquecen tu visión de la escena que querés presentar.

En ese sentido: antes de ser quien narra, vas a ser la directora de la película que querés contar. Con esta imagen, tus relatos son más auténticos porque no vas a describir estados de ánimo, vas a mostrarlos con palabras.

 

 2- Relato es conflicto.

 

No hay historia sin conflicto. Entendámonos: no se trata de que me escribas una telenovela turca. Nada de eso. Estoy recordándote que la escena que imaginaste tiene movimiento, “algo” está pasando y ese algo mueve a tu personaje (que sí: podés ser vos misma o uno de tus clientes).

Ese “algo” no tiene que ser épico. Puede ser muy simple pero… tiene que estar pasando. Si no estás usando verbos en tu historia algo está mal. Recordalo porque es una de las técnicas básicas de storytelling.

 

3- Quedarse con lo relevante.

 

Es la regla de oro de Chéjov. Cada objeto en escena tiene que ser imprescindible. ¿Qué quiero decirte con esto? No realices descripciones kilométricas con cientos de adjetivos. No proliferes en detalles que en nada aportan a lo que estás contando. Te dejo las palabras del autor:

 

Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí.

 

No tengas una arma cargada en una escena si no se va a usar. No menciones el  vibrante color de las cortinas si no estás vendiendo el jabón para mantener su brillo. ¿Capisci?

 

Algo más que técnicas de storytelling.

 

Como habrás notado son pautas simples. Lo más efectivo en tu estrategia de marketing es también lo más sencillo.  Aunque nosotros tenemos la sensación de que existe un complejo y oscuro secreto que solo poseen quienes tienen éxito, lo cierto es que el éxito es simple.  El único trucos es poner en práctica las técnicas para comprobarlo.

¿Querés seguir aprendiendo sobre cómo escribir para emocionar? Entonces te invito a leer: 7 formas de usar tu storytelling de marca. Y te recuerdo que, lo mismo en la vida que en estas técnicas de storytelling, no compliques: apelá a lo que es natural a tu identidad como persona y seguramente vas a estar mucho más cerca de ser memorable como marca.

 

Storytelling para tu blog como estrategia de marca.

Este post va de storytelling para tu blog. Así que antes de comenzar, comprobemos:

  • Blog: creado.
  • Sistema de suscripciones: instaladísimo.
  • Comunidad: en marcha.

¿Y ahora qué?

Decime que nunca te preguntaste algo similar. Darle forma a un proyecto personal supone una descarga de adrenalina pocas veces alcanzada por tu sistema. Adrenalina y oxitocina son el combo del amor: hacen que te sientas eufórica con el proceso de elegir colores, implementar herramientas, poner en funcionamiento plataformas que van a ayudarte a crecer y ser visible. Pero, más allá de tus neurotrasmisores descontrolados, el buatismo de fuego de tu marca es escribir un blog. Porque una cosa es mantenerte ocupada con la creación de tu imagen y otra muy distinta tener un relato de marca.

 

Storytelling para tu blog.

 

Mientras tu web  sea un ir y venir de logos y cabeceras no es más que un anhelo. Esta bien que dediques un tiempo prudencial a tu branding visual. Sin embargo, luego de postergar lo inevitable, vas a tener que empezar a crear contenido para compartir.

 

Salir del “Grado cero”.

 

Tampoco soy una fanática del “just do it”.  Me parece incluso divertido que le dediques un par de semanas a elegir el nombre, los colores, la plantilla y las imágenes de tu blog. Puedo comprender que los sistemas de suscripción no son intuitivos y que te tome algunos días instalarlo.

No tiene nada de vergonzoso que tu marca inicie con un espíritu crafter.  Salvo,  el hecho de que consume mucho de tu tiempo. A veces disponemos de él y es genial, pero otras veces es necesario reconocer que una consulta profesional a tiempo puede ahorrarte años de búsquedas e incertidumbres.

 

Comenzar a escribir: Storytelling para tu blog.

 

Vamos a hacer que esta segunda etapa de tu proceso tenga sentido. Para ello, necesitás responder los siguientes tres aspectos esenciales:

  • ¿De qué puedo escribir sin aburrirme?
  • ¿Con qué tipo de personas quiero vincularme?
  • ¿Cuánto estoy dispuesta a dar por hacer realidad mi proyecto?

Agarrate porque vienen curvas.  Una cosa es que ames tu profesión y otra muy distinta que disfrutes de escribir -por lo menos una vez por semana- sobre ella.

  • Sacar tus propias fotos.
  • Responder comentarios.
  • Relacionarte en las redes sociales.
  • Ser creativa para comunicar de forma natural.

Si todo discurre en su cauce, después vendrá:

  • Gestionar tu comunidad.
  • Hacer networking.
  • Responder muchos correos electrónicos.
  • Aceptar entrevistas.

 

En este panorama, contar con un calendario editorial y ordenar tus publicaciones en redes con alguna herramienta de publicación automática -como Postcron- es sumamente útil. Entonces, solo entonces, llegaste al punto en el que tenés que comenzar a contar historias. Es el momento del storytelling para tu blog como estrategia de marca.

 

¿Qué significa contar historias en tu blog?

 

En primer lugar, significa que vas a llegar con más rapidez a ese punto en el que tus lectores crean una relación contigo. Crear tu relato desde una postura de transparencia y apertura, consolida tu credibilidad y consecuentemente, la confianza de tu audiencia. Las historias inspiran y emocionan, informan, forman o simplemente entretienen. Porque tanto educar como deleitar tienen valor para tu marca.

Mucha teoría Paula… ¿eso cómo se traduce en algo práctico?

 

Escribir Series de post para enganchar a tu audiencia.

 

 

¿Cómo podés crear contenido para los primeros tres meses de tu blog? Vamos a pensar en series de tres post, que se publican una vez por semana.

 

1- Tres post de información:

 

Para que tus primeros lectores conozcan los básicos de tu tema. Las herramientas, técnicas o conocimientos fundamentales que necesitan para entender tu planteo. No se trata de subestimarlos sino de volver a pensar como en aquel momento en el que todo lo referido a tu afición era nuevo para vos.  Estos serían post de contenido no-caduco, aquellos que tanto en el momento de escribirlo como diez años más tarde, siguen teniendo validez como respuesta.

 

2- Tres post de inspiración.

 

Es una buena idea que intercales post de contenido informativo con post inspiracionales en los que cuentes historias de tu vínculo con el tema que estás compartiendo, cómo llegaste a aprenderlo, qué lugar tiene en tu vida y, fundamentalmente, por qué es importante que yo como lectora, participe en tu contenido. Son post personales, en los que no tenés pudor de mostrarte vulnerable y pueden ser caducos o no. Dependerá de lo que cuentes.

 

3- Tres post de formación.

 

Cumplido el ciclo de post informativos e inspiracionales, llega el momento de que eduques a tu comunidad.  Cuando tu área de experiencia y conocimiento es novedosa o lo es tu enfoque, te sugiero pensar en una serie de textos didácticos en los que demuestres a tus lectores los beneficios de tu tema.

 

4- Tres post de entretenimiento.

 

Es tu momento de distensión en el diseño del storytelling para tu blog. Es totalmente válido que sientas la necesidad de escribir sobre cosas que te interesan y te hacen feliz por el simple placer de hacerlo y por el placer de entretener. En general son post caducos, mucho menos elaborados y en los que te conectás con tus lectores de una forma lúdica.

 

storytelling para tu blog: tres sugerencias desmesuradas.

 

Dos apuntes básicos:

  1. Los tipos de post que mencionamos anteriormente, pueden combinarse de la forma que prefieras y tener el espacio que elijas en tu calendario editorial.
  2. Mi sugerencia es que balancees el contenido para que tu blog sea rico y variado, expresando tu conocimiento como profesional y aquellas experiencias personales que son valiosas para tu audiencia.

 

 

¿Tenés alguna pregunta sobre cómo diseñar la estrategia de storytelling para tu blog de marca? Entonces, no te vayas sin escribir un comentario para que podamos conversarlo.

7 principios del marketing de contenidos.

Planificar, escribir y difundir contenido es el mito del eterno retorno en el proceso de consolidar tu marca profesional.  Una y otra vez, se repite la misma escena: el agobio de último momento para compartir contenido relevante con tu audiencia semana a semana. Un círculo vicioso de procrastinación y aturullamiento que lo único que provoca es un agotamiento infinito.  Te propongo transformar tu círculo vicioso en un círculo virtuoso con estos 7 principios del marketing de contenidos.

 

¿Qué es el marketing de contenidos?

 

El marketing de contenidos es una estrategia de atracción, seducción y fidelización de tu audiencia mediante la planificación, escritura y promoción de contenidos relevantes para ella.

¿Es tan importante como cuentan?

Más.  Pero, antes de conocer los 7 principios del marketing de contenidos es elemental que conozcas los beneficios de consagrar tu humanidad a escribir con el único fin de aportar valor:

  1. Consolidar tu autoridad en un tópico específico.
  2. Atraer personas interesadas en tus productos y servicios.
  3. Fidelizar a tus clientes, conservando el vínculo con ellos.

Ciertamente es un panorama tentador. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Aún en el mejor de los escenarios posibles, la nubosidad es variable y empaña tu entusiasmo desaforado. Por eso, antes de que sientas una desilusión que te disuada de seguir escribiendo, quiero compartir contigo esas verdades molestas -que más temprano que tarde vas a descubrir- sobre esta estrategia:

  1. Un contenido no genera visibilidad por generación espontánea.
  2. Rentabilizar tu contenido es un proceso de mediano y largo plazo.
  3. Publicitar tu contenido no es precisamente gratuito -y es sumamente necesario.

 

¿Cuál es el objetivo del marketing de contenidos?

 

Siempre que pienses en crear contenido -sea o no sea en el marco de los 7 principios del marketing de contenidos- tenés que tener presente la trilogía sagrada del marketing:

  • Convocar a la audiencia que te interesa sin presionarla.
  • Seducir con la empatía para generar un vínculo de confianza con el tiempo.
  • Deleitar a esa comunidad que es fiel a tu propuesta.

Por supuesto, vestirte con el aura de tus contenidos, tiene sus desafíos. Si creías que con diseñar tu plan de comunicación y escribir tu trabajo estaba completo… lamento provocarte este sobresalto. En el momento de publicar, estás dando apenas el primer paso. En adelante, toda tu energía tiene que estar enfocada en promocionar este contenido con un plan estratégico de difusión contemplando los siguientes criterios:

  1. Cantidad; determinar una frecuencia de publicación. Tanto en las plataformas sociales en las cuales tengas presencia como en tu gestor de contenidos (blog).
  2. Calidad: pensar minuciosamente en el contenido adecuado para la audiencia que te interesa atraer hacia tu web.  Porque no estás escribiendo para el mundo entero sino para aquellas personas a las cuales presentar tus productos y servicios porque los necesitan y lo saben.
  3. Variedad: experimentar con distintos formatos de contenido es necesario. Pero luego vas a elegir aquellos que mejor se adapten a la voz y el mensaje de tu marca profesional.

 

Tu contraseña es: marketingdecontenidos

 

Tres principios clave del marketing de contenidos.

 

Hay verdades que no por obvias son menos verdades. Este es el caso de las siguientes claves que están escritas en cuanta web de marketing se precie de tal y sin embargo, nunca está de más repetir.

  1. El marketing de contenidos es un proceso dialógico. En ese sentido es elemental conocer a la persona -o el grupo de personas- con las cuales quiero entablar el diálogo. Sin ese paso previo no hay conversación posible. Por eso es esencial que puedas definir sus gustos, intereses, necesidades y frustraciones. Todo el tiempo que dediques a elaborar este perfil, será el mejor empleado en tu negocio. Comparto contigo un breve video para que agilices este proceso: Cómo definir tu cliente ideal.
  2. Si querés descargar tu memoria de bits innecesarios de información, te conviene tener un calendario de contenidos. No por que no sea posible escribir apelando a la espontaneidad sino porque la espontaneidad a largo plazo se traduce en ojeras y mal humor.  ¿Te interesa comenzar un plan de contenidos? Esta puede ser tu primera lectura: Cómo organizar un plan de contenidos para tu blog.
  3. La escritura no es el fin del proceso. Luego de publicar un contenido es ineludible trabajar en su difusión, organizando un calendario estratégico de comunicación en tus plataformas sociales o invirtiendo en publicidad en el canal que consideres más apropiado para tus objetivos. Un contenido inmóvil es tan estéril como una tierra yerma.

Dicho esto, podemos continuar con los 7 principios del marketing de contenidos.

 

7 principios del marketing de contenidos.

 

Los principios de la creación.

 

1- El karma 2.0 o el fenómeno de la generosidad online: para que tu plan de contenidos funcione, siempre -lee nuevamente: “siempre”- tiene que ser más lo que ofrezcas que lo que pidas a tus lectores. Más allá de la famosa Ley de Pareto en la cual la proporción es de 80% del contenido gratuito frente a un 20% de contenido pago, lo esencial es que reconozcas que la generosidad es una ley karmática en el mundo online.  Cuanto más contenido relevante escribas para tu comunidad, más oportunidades tendrás de ofrecer tus productos o servicios.

2- La implicación o el baile en comunidad: no importa cuanto contenido produzcas, si no implica a tu comunidad no está cumpliendo su objetivo. ¿Cómo vas a implicar a tu audiencia? Invitándola a ser parte de la construcción del contenido con sus respuestas. Provocándola y despertando su curiosidad o su costado lúdico con juegos, concursos, retos, etc.

3-  El secreto del código cultural:  la comprensión del código cultural no solo es relevante sino que es elemental para lograr la anhelada conexión con tu audiencia y la confianza de tus clientes potenciales. No todo lo que leas es aplicable a tu público y no toda estrategia de éxito tiene por qué ofrecerte los mismos resultados que a otro experto en tu campo.

4- Elección del formato adecuado: encontrar el formato para tus contenidos puede ser un proceso de experimentación más o menos trabajoso. No te desanimes. Antes de encontrar tu zona de comodidad para escribir vas a probar distintas estructuras y soportes. Ya sea texto, audio, video o imágenes, encontrar el vehículo para tu contenido es uno de los 7 principios del marketing de contenidos que no podés obviar.

 

Los principios de la conexión.

 

5- Creación de la curva de experiencia: tu plan de contenidos tiene que crear para el lector una curva de aprendizaje que lo conduzca desde el momento en el que reconoce su problema y desea solucionarlo, al momento en el que define si va a comprar o no tu producto o servicio. Todo marketing de contenidos es una experiencia didáctica en la cual uno de los objetivos fundamentales es educar a tu audiencia respondiendo a sus preguntas: qué, para quién, por qué, cuándo, dónde y cómo.

6- Lo profesional es personal: la oposición entre lo “profesional” y lo “personal” no puede ser más falsa. Todo texto escrito por una “persona” es personal porque lleva impreso su estilo y con él su experiencia de vida. Esto sin olvidar que el mejor enfoque que podés adoptar para tu marca profesional es humanizarla. En última instancia, más allá de los resultados materiales objetivos,  un emprendimiento que recién comienza o una empresa consolidada son una matriz de relaciones humanas. Son profesionales pero antes, son personas.

7- Conectar antes de vender: ¿tu único objetivo para poner en práctica estos 7 principios del marketing de contenidos es vender? Entonces, debo reconocer que te hice perder el tiempo. Porque en el marketing de contenidos la prioridad es crear vínculos con la audiencia para fortalecerlos con el tiempo.  De esta forma, tu producto o servicio está presente en su imaginario. Llegado el momento oportuno, toda la nutrición que recibió de tu propuesta se posiciona como la mejor solución a su problema. O el de una persona cercana con la cual te recomienda.

 

Más allá de los 7 principios del marketing de contenidos.

 

Si ya comprendiste los alcances y las limitaciones de los 7 principios del marketing de contenidos, quiero que tengas presente un punto más. Una estrategia tiene su corolario en la medición de resultados. Sea cual sea tu relación con las estadísticas, ofrecen un tipo de información que no deberías ignorar para mejorar progresivamente tus contenidos.  Te propongo no desmesurar en índices y elegir 4 métricas básicas para las que vas a servirte de Google Analytics:

  1. La cantidad de páginas vistas.
  2. El porcentaje de rebote.
  3. La procedencia geográfica de tu audiencia (en algunos casos es más relevante que en otros)
  4. La adquisición o de dónde vienen tus usuarios: búsqueda orgánica,  referidos, redes sociales, etc.

 

El marketing de contenidos tiene un principio muy simple de recordar: si no funciona, se cambia. Si funciona, se repite.

 

Ante de comenzar a planificar tus contenidos para poner en práctica estos 7 principios del marketing de contenidos, contame en los comentarios cuál es el que te parece más relevante para tu audiencia y por qué. De esta forma, componemos el puzzle del código cultural y colaboramos en el aprendizaje colectivo.

 

Identidad verbal de marca:

Es momento de definiciones. Diseñar la identidad corporativa de una marca refiere al proceso de creación de su imagen visual.  Formas y colores son protagonistas en tu logo, web y papelería. Sin embargo, existe un aspecto más discreto pero tanto o más importante que el envoltorio de tus productos: la identidad verbal de marca.

Definir de qué forma vas a comunicarte y cuál va a ser la voz, el tono y el estilo de tu marca es una decisión ineludible para consolidar el vínculo con tu audiencia. Porque esta relación que crece en torno a las palabras hace la diferencia entre el olvido y la conexión total.

¿Cuál debería ser la voz adecuado para mi marca? ¿Cómo definir el tipo de vínculo con mi audiencia?  ¿Cómo tengo constancia de que está funcionando? Si estas preguntas se instalaron en tu mente y se niegan a abandonarte, vamos a darles respuesta en este post. Por tu paz mental y el éxito de negocio.

 

Identidad verbal de marca.

 

Existe un primer impulso de comunicación que es puramente intuitivo. Definida la persona con la cual dialogo, la primeras elecciones de identidad verbal de marca se producen naturalmente:

  • El tono: profesional y serio o coloquial y divertido. O quizás te instales en un cómodo centro: “profesional pero coloquial”.
  • La expresión: natural y adaptada a las plataformas sociales (gifs, emoticons, etc) o sintácticamente elaborada y centrada en la palabra.

Son decisiones “naturales” porque están en estrecha relación con quien quiero que me lea y escuche. ¿Por qué razón elegir un lenguaje formal y vocabulario profesional para una marca que diseña ropa de cuero para mujeres que conducen motocicletas? ¿Utilizarías indiscriminadamente cientos de emoticons y un vocabulario “suelto” para definir tu relación de marca cuando estás ofreciendo tus servicios profesionales a ingenieros industriales?

Los ejemplos pueden ser extremos y estereotipados pero revelan cómo el sentido común orienta las decisiones verbales cuando se enfoca en una audiencia específica.  Quizás el sentido común sea el menos común de los sentidos pero, lo cierto es que establece las pautas del primer nivel de tu registro.  Ahora, es momento de que pienses en otros aspectos, menos intuitivos e importantes de tu identidad verbal de marca:

  1. La voz en relación a los valores de marca.
  2. El tono y el vocabulario en relación al contexto cultural.
  3. La expresión (o estilo) en función de la relación con la audiencia.

 

 

Eso a lo que llaman “la esencia de marca”.

 

No importa cuánto hayas leído sobre el tema. Es posible que en más de una ocasión hayas reparado en cuanto se insiste sobre la relevancia de establecer -aún antes de diseñar el logo- los valores con los cuales vas a distinguir tu marca profesional. Cuando estás definiendo la identidad verbal de marca, los valores asociados a ella no son menos significativos.

De hecho, la identidad verbal es la forma en la que se expresan los valores de marca en el plano del lenguaje para construir una imagen coherente.  Cuando tu proyecto crece en torno a tu marca personal, la identificación de estos valores con los propios es indudable. Sin embargo, ¿existe forma de que te expreses cómodamente en una marca de la cual no compartís los valores fundamentales? No puedo ofrecer esta respuesta por vos. Pero puedo especular que cuando el traje te queda incómodo es difícil bailar al ritmo de la música.

 

Tus valores determinan la voz de tu marca y modulan la percepción que la audiencia tiene de ella dejando una impresión emocional: alegre, melancólico, exclusivo, etc.

 

Sería un contrasentido escribir para una percepción casual y divertida cuando quiero consolidar una imagen enfocada en la exclusividad y el refinamiento de mis productos o servicios.  Aunque en ocasiones, los contrasentidos, funcionan mejor que la lógica.

 

¿Siempre en el mismo tono?

 

El tono de tu marca tiene implicaciones concretas. Una vez que determinaste cómo querés que te perciban de acuerdo a tus valores es momento de definir cómo vas a expresarte en cada uno de los espacios específicos en los que tu marca se presenta. O dicho de otra forma: ¿cómo vas a ajustar tu vocabulario en los distintos medios sociales? ¿Cómo vas a escribir en distintas ocasiones o frente a diferentes audiencias?

 

Tu voz de marca permanece, sin embargo, en los diferentes espacios quizás sea necesario que articules un tono ligeramente diferente.

 

Porque tu marca no se expresa de la misma forma en Facebook que en Linkedin. Este cambio puede exigirte un vocabulario y una sintaxis más o menos pulida. El mismo razonamiento podés aplicarlo a los diferentes tipos de audiencia. Si tu marca tiene más de un cliente ideal, puede requerir más de un tono de expresión. O no.

Te sugiero que enfoques tu energía en lograr un tono uniforme que necesite variantes de acuerdo al contexto y no en función de la audiencia.  Simplemente porque es más “manejable” cuando no tenés un equipo de expertos de soporte.

 

Tengo mi propio estilo.

 

“Tengo mi propio estilo” fue la defensa de mi hijo frente a la reticencia de esta madre (gestualmente muy expresiva) a una prenda de vestir. Y vaya si tiene estilo definido, tanto en la forma de vestirse como en su comportamiento. En la misma escala, sería deseable establecer un estilo de marca.

 

El estilo se expresa en las elecciones verbales: el uso de las convenciones gramaticales (mayúsculas, abreviaturas, expresiones regionales).

 

De la misma forma que existe una “guía de estilo” con los códigos de color de tu marca, tiene que existir una guía para el uso del lenguaje en diferentes medios y ocasiones. Cuando la marca la componen más de dos personas es necesario llegar a acuerdos elementales de expresión que agilicen las comunicaciones. Salvo que disfrutes desmesuradamente de una reunión de dos horas cada vez que van a escribir un post en Facebook.

 

Identidad verbal de marca: construirla en 5 preguntas.

 

Llegado este punto es esencial que recuerdes que no se trata de escribir para “salir del paso” sino de comunicar para modelar la percepción de quienes leen. Sin desesperación y comprendiendo que tu voz, tono y estilo van a refinarse con el tiempo y el uso, podés comenzar por realizarte las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué tipo de relación quiero construir con mi audiencia?
  2. ¿El tipo de vocabulario que me resulta cómodo es el que maneja mi comunidad?
  3. ¿Existen convenciones (formas de expresión) que son propias del tema del cual escribo?
  4. ¿Mis mensajes se confunden con los de la competencia?
  5. Si mi marca fuera un ser humano: ¿cómo la definiría? ¿cuál sería su forma de hablar?

Las respuestas a estas preguntas requieren de un ejercicio de búsqueda hacia el exterior y hacia el interior de la marca y de sus creadores porque la identidad verbal de marca es una expresión de quiénes somos, qué es lo que queremos y de qué forma vamos a servir con este proyecto a nuestro entorno.

Si te interesa seguir explorando sobre la escritura que va a definir tu marca, te invito a leer: Storytelling para el éxito, escribir relatos que emocionan. Antes de irte contame en los comentarios: ¿tu marca ya tiene su propia voz? ¿De qué forma lograste definirla? Una de tus sugerencias puede ser una luz en el camino para quien está diseñando su identidad verbal y en este momento, apenas sabe hacia dónde avanzar.

 

Tagline: esa frase que te define.

Nike es una creación desmesurada. No solo porque tiene nombre de diosa mitológica sino porque tiene la tagline más intensa del mundo: “Solo hazlo”. De cómo escribir taglines intensas para una marca memorable trata el post de hoy.

Me estoy imaginando tus objeciones. Antes de que continúes en tu rollo mental de “con todo lo que tengo que hacer, además….” te pido que leas con atención porque es importante para vos si querés crear un relato de marca consistente.

 

¿Qué es una tagline?

 

Una tagline es un texto breve que define la identidad de tu marca.

Curiosamente, el término no proviene del ámbito publicitario sino del mundo del cine.  Se denomina “tagline” a una línea de texto de efecto dramático -ocurrente e incluso humorística- usada para promocionar una película.  Ahora, dada la forma en que estas frases calan en la audiencia, pronto las marcas comenzaron a utilizar el mismo procedimiento de construcción verbal.  En la actualidad la tagline es parte ineludible del relato de marca.

 

¿Por qué necesitás una tagline?

 

Desarticulemos las razones que te provocan una pereza infinita de sentarte a pensar.  Los siguientes argumentos responden por qué deberías crear una tagline:

  1. Porque es la expresión de tu diferencia: potencia el esfuerzo que ya hiciste al seleccionar tus colores, fuentes, formas e imágenes.
  2. Es memorable: brevedad y sonoridad son cualidades que transforman un par de palabras en una frase fácil de recordar para quien la lee.
  3. Añade valor y significado: lo cual se traduce en “posicionamiento”. No me refiero a tu posición en los resultados de búsqueda de Google. Me refiero a la posición que tu marca ocupa en el imaginario de un lector o un cliente.

 

¿La tagline no se parece sospechosamente al eslogan?

 

​Antes de que lo preguntes: no. No es lo mismo que el viejo y querido eslogan. Presiento que la pregunta te quemaba la garganta. Aunque, tu intuición no te traiciona,  son primos hermanos:

  • Un eslogan sintetiza el propósito de una campaña publicitaria en particular.
  • La tagline pone énfasis en la identidad de tu marca. Si tu propósito cambia, tu tagline también porque sintetiza su esencia y está pensado como expresión de la propuesta de valor.  Y ojo, expresa su propuesta de valor aunque en su formulación no se mencione cuál es el producto o servicio que se vende.

​Quizás la última idea te confunda. ¿Cómo es posible que una tagline defina tu marca cuando ni siquiera menciona cuál es tu trabajo o el producto que estás ofreciendo?

Pues bien… te diré que una tagline bien construida puede lograr algo aún más importante: evocar sensaciones o estar asociada a la emoción que tu marca quiere trasmitir. Y tanto las emociones como las sensaciones, permanecen más allá de los productos.

 

¿Cómo se construye verbalmente una tagline?

 

​Podría decirte que una tagline es una oración. Sin embargo, el concepto de “oración” implica el uso de un verbo como eje de la construcción. Y si bien muchas taglines memorables en el mercado están articuladas en torno a una acción, también es cierto que muchas de ellas no lo están.

​Por ejemplo: “Destapá la felicidad” es un ejemplo de tagline pensada oracionalmente en torno al verbo “destapar”, evocando con esta acción la sensación de satisfacción que produce el sonido de abrir una botella de Coca Cola.

 

Tagline no-oracionales.


​Por otro lado el “Intel Inside” es evocador  en su mensaje pero no presenta ninguna acción protagonizada por un ser humano. Refiere a la tecnología que no puede verse, que “va por dentro”. Independientemente de la marca de tecnología de tu preferencia, Intel, está allí, dentro.

Ponele que te quedan dudas y escribo: “Me encanta”. ¿Tengo que mencionar la marca que usa esta tagline no-oracional? Exacto. Es simple, distintivo y dado su éxito,  la promesa se cumple.

 

Para que tengas un panorama más amplio, observemos un ejemplo más. La tagline de las computadoras Asus es: “Inspiring Innovation. Persistent Perfección”.  ¿Por qué funciona?  Porque la fórmula no-oracional, se consolida con la sonoridad de la rima y la repetición de la fonema inicia de cada palabra.

Frente a estas dos posibilidades lingüísticas, podés elegir la que mejor se ajuste a tu propósito. Ahora, si estás con ánimo de aceptar sugerencias, quiero que pienses que situar a la audiencia en el lugar del sujeto oracional es un acierto.

 

¿Cómo escribir una tagline que funcione?


​Como la vida, las marcas no son estáticas. En consecuencia, la tagline que las define cambia con ellas. Nada te ata a una estructura del lenguaje para que la sostengas hasta el fin de los días. Pero, si querés crear una tagline que te acompañe por mucho tiempo, hay siete factores que tenés que tomar en cuenta.

 

7 principios para escribir tu tagline de marca:

 

1- Brevedad: una tagline es un enunciado con seis o siete palabras. Ahora, que sea breve no significa que no pueda ser funcional y expresar tu esencia o incluso, contar una historia.

2- Sonoridad: buscá palabras que se escuchen lindo. Los juegos de palabras, las aliteraciones y las yuxtaposiciones (palabras secuenciadas, solo separadas por puntos o comas) son ideales.

3- Autenticidad: una tagline es como una promesa. Es la promesa de las cualidades esenciales de tu marca. Tu promesa no puede ser una mentira o una versión deformada de la realidad.

4- Optimismo: evitá las connotaciones negativas. Centrate en las mejores cualidades de tu marca transformalas en cinco palabras entusiastas.

5- Propósito: de la misma forma que tu “elevator pitch”, tu tagline expresa tus valores fundamentales.

6- Originalidad: huí de las frases hechas.  Si estás buscando diferenciarte no caigas en la tentación de usar palabras asociadas a otras marcas. Tampoco te inclines por expresiones manoseadas por la moda.

7-Evocación: para crear tu tagline necesitás mucho más que decir de qué se trata tu negocio. No te limites a contarme qué es lo que hacés, contame por qué yo tendría que interesarme en lo que hacés. Y si es posible, seducime.

 

El arte de seducir con palabras.

 

​Tu tagline es tu promesa y expresa en palabras el alma de tu proyecto.

Por eso es tan importante elegir a conciencia los adjetivos que vas a utilizar. En el caso de que utilices adjetivos, tienen que generar sensación de comodidad y empatía. Inspirar y llenar de posibilidades.

Encontrar estos adjetivos puede no ser tarea simple. Quizás, debas comenzar por definir claramente tus valores en un propósito personal. En ese caso, te recomiendo que leas cómo escribir tu visión de liderazgo personal por que en este ejercicio, están los cimientos de todo lo que construyas. Y si aún te quedan dudas, podés consultar la clase desmesurada sobre las 10 formas de diferenciarte con palabras. 

Antes de que decidas apagar el ruido a tu alrededor para pensar en tu tagline, contame: ¿te supera la idea de escribir el storytelling de tu marca? Entonces, te espero para que participes de la “Fórmula SPM”. ¿Por qué? Porque vas a obtener las herramientas para escribir con éxito textos memorables que convoquen a tu audiencia y transformen lectores fríos en clientes encantados.

 

Nombre de marca: 5 errores que tenés que evitar.

Sin introducciones desmesuradas: ofrecerte una guía para elegir el nombre de marca es el objetivo de este post.  ¿Por qué? ¡Porque no quiero  tu alma vagando eternamente  por el limbo del branding. En esa zona neblinosa en la que tu cabeza se satura de posibilidades sin que seas capaz de decidirte por ninguna.

Si en tu escenario actual el nombre marca no es una preocupación, no descartes los próximos minutos de lectura porque, el arte de elegir reflexivamente el nombre de tus productos o servicios puede hacer la diferencia en tu proceso de venta.

 

5 errores al elegir el nombre de marca.

 

Prefiero que hablemos de “el arte de elegir nombres memorables” antes que de “naming”.  Sí… vienen siendo el mismo perro con distinto collar pero vos, permitime el capricho: amo el idioma español.

¿Por qué tendrían que preocuparte tanto los nombres? Convengamos que muchas marcas fuertes tienen nombres que se escuchan entre obvios y azarosos: Coca Cola, Apple, Google, por citar solo tres de ellas. Entonces: ¿qué sentido tiene dedicarle particular atención a la elección del nombre de tu marca?

No sé si necesito recordártelo pero esas marcas de nombres azarosos cuentan con recursos de esos que a las “pequeñas” no nos sobran: tiempo y dinero. O dicho de otra forma: ellas pueden darse el lujo. Nosotros no.

O sí, podés permitirte el capricho de un nombre largo y difícil de pronunciar si tenés la disposición de vivir con las consecuencias de tu decisión:

  • Explicar cada dos minutos cómo se escribe.
  • Corregir minuto por medio cómo se pronuncia.
  • Que te cuenten que quisieron buscarte en Google pero escribieron mal el nombre.
  • Que no te lo cuenten pero pase de todos modos.

Entiendo. Decidiste que “la vía corta” es la más viable. Entonces, vayamos paso a paso para que evites errores innecesarios.

 

evitar errores comunes en tu nombre de marca.

 

1- No comprobar que el nombre esté asociado a un dominio disponible.

 

Entiendo.  Te posee el entusiasmo. Sin embargo, antes de pedir diez mil tarjetas profesionales, te sugiero que hagas un simple ejercicio de verificación en el buscador de los buscadores. Preguntale al Sr. Google  y si te devuelve uno o más resultados asociados al nombre que elegiste, te sugiero iniciar nuevamente la búsqueda. Lo último que te interesa en este momento es que te confundan con la competencia.

 

2-  Elegir un nombre de marca con connotaciones negativas.

 

¿Vas a trabajar internacionalmente? Entonces dedicale unos minutos a la reflexión cultural. Ese nombre de marca que tiene su gracia en tu contexto geográfico puede transformarse en un error fatal cruzando el océano. Y ni tan lejos.  ¿Tenés dudas? Entonces comparto contigo una herramienta para comprobar las connotaciones del nombre de tu marca en inglés: Urbandicctionary

 

3- Ignorar el “ecosistema” de marcas similares.

 

Para ser honesta, ignorar el ecosistema de marcas similares puede ser tu mayor error o el más lúcido de tus aciertos.  ¿Qué quiero decir con esto? Que hagas uso de todo el sentido común del que seas capaz al elegir el nombre de tu marca: si tu competencia se caracteriza por usar nombres breves y musicales, elegir un nombre largo y simbólico podría ser un acto kamikaze.  Sin atarte a ninguna convención, mantener ojos y oídos abiertos siempre es una sugerencia prudente.

 

4- Utilizar adjetivos de valoración.

 

A ver si nos entendemos: si sos “gran”, “magnífico” y “único” que sean tus clientes quienes usen estas palabras para describir a tu marca. Vos, hacé un uso recatado de los adjetivos para el nombre que selecciones.  Por otra parte, es preferible que te decantes por nombres que representen de forma abstracta lo que tu marca ofrece antes que elegir un adjetivo que torpemente utilizado genere confusión o desdén en quien lo escucha.

 

5- ¿Fonética? Ni idea qué es eso.

 

Pues es importante que lo sepas. ¿Por qué? No solo porque querés garantizar que el nombre de tu marca suene bien sino porque te interesa que se establezca un juego entre el significado, su sonido y las fuentes que usás para presentarlo. Lo sé, ahora suena todo muy teórico pero creéme: oído, vista y evocaciones simbólicas están comprometidas en la elección del nombre de tu marca.

Lograr armonía entre el nombre que selecciones, las fuentes que vas a usar para escribirlo y lo que significa para quienes lo escuchan es un ideal de branding que se completa cuando elegís el nombre perfecto y lo enriquecés con una tagline que te enseño cómo escribir: Cómo escribir tu tagline.

Por lo pronto. vamos a tener ambiciones más medidas, considerando que los procedimientos verbales para construir un nombre de marca son básicamente cuatro.

 

4 construcciones sintácticas para tu nombre de marca.

 

  1. Descripción: al grano, resaltando la categoría a la que pertenece el servicio. Si tu servicio es de marketing, un nombre descriptivo sería “Marketing de guerrilla”.
  2. Abstracción: pura connotación. Crear un nombre desde la nada, por asociaciones de significados o sonidos. Es el caso de nuestro querido “Google”.
  3. Evocación: un poco más medida que la abstracción, la evocación construye algo nuevo con lo ya existente (combinar dos palabras, por ejemplo)
  4. Asociación: promueve el uso de palabras que por su significado o connotación queremos que se asocien a nuestra marca. Si elegís como nombre “Champion”, además de que te tenés una fe loca estás comunicando cuál es tu visión de la marca por asociación directa.

 

¿Comenzamos el proceso de elegir un nombre de marca memorable?  Pero antes de irte corriendo a hacer tu primera lluvia de ideas, contame si alguno de los procedimientos sintácticos anteriores está presente en los nombres que barajás para tu marca. Si ya tenés un nombre, contame en los comentarios por qué lo seleccionaste y cómo. Conocer tu historia y compartirla, es una forma de crecer en conjunto.

 

 

Crear historias con la Fórmula SPM.

Cuenta la leyenda que existe un SPM que no te infla como un pez globo ni te conduce a la búsqueda de sabores dulces como si se tratase del arca perdida. Con este SPM vas a poder crear historias para tu marca (sí, incluso si la marca sos vos misma) sin agobios aunque estés en el grado cero del emprendimiento.

Si. Vos me entendiste. “Grado cero”: cero contactos, visibilidad cero. También es válido cero ganas de regalarle a los ejecutivos de Mr Z  sus vacaciones en una de esas islas en las que podés nadar entre delfines. Ponele.  Vos elegís el escenario que mejor te ajuste.

Claro, esta fórmula no funciona si tenés la disposición a poner los músculos en acción, exprimiendo jugo cerebral y dejando de lado los…

  • No sé si es para mí…
  • Eso en mi negocio no funciona.
  • Lo que pasa que mi cliente…
  • Vos no entendés Paula, eso en mi país no funciona.
  • Lo que pasa que mi gobierno…

Si querés te escucho mientras palmeo tu espalda, nos comemos un chocolate y lloramos juntas por el fiasco que resultó tu gran idea. Pero… ¿así te ayudo? No. No te ayudo.

 

¿Sabés lo que dicen las malas lenguas? Que el camino del negocio online está empedrado de buenas intenciones que se quedaron en eso: intenciones.

 

Sin embargo, nosotras necesitamos más que afirmaciones positivas y cursitos sueltos porque -al menos hasta donde alcanza mi entendimiento-  lo que se necesita es:

 

  1. Conocer el plan maestro.
  2. Adaptarlo a tu negocio: crear historias.
  3. Ponerlo en práctica: contar las historias.
  4. No pronunciar una excusa más.

 

Los últimos dos puntos se cumplen sin excepción. Sí, como estás leyendo o te hacés un favor, evitás el escándalo y te quedás en la fase de las afirmaciones y las grasas saturadas.

 

Crear historias de marca.

 

Léase lo siguiente con tono melodramático: “o movés el culete o no salimos del grado cero”. Cero resultados mientras la culpa te corroe el cerebro pensando en los depósitos de lípidos en tu cadera. Porque vos querés al chocolate culposo y él te quiere también. Es fiel y se queda a vivir en tu cuerpo.

¿Te estoy escuchando? Hay una voz que dice: “Suficiente color en el relato Paula, ahora contame qué es la dichosa fórmula SPM y qué es eso del plan maestro”.

Si me lo pedís así, te lo cuento.

 

 

 

¿Qué es el plan maestro para crear historias?

 

A ver cómo te explico.  Desde que la desmesura está en línea la sensación es de vivir “años perro”. Esos que dicen que equivalen a siete años humanos.  Digamos que en estos siete años me equivoqué más de lo que es decente admitir y también tuve mis momentos de acierto. Por eso de que tanto los errores como los aciertos forman parte de la vida y del juego yin-yang de la existencia.

¿Qué sería de nosotros si solo viviésemos experiencias de éxito? El contraste es el que evidencia el progreso de tus ideas y en ocasiones, me animo a decir que “nos falta fracaso”. En ese camino se aprende o se suelta. Y da la casualidad que esta desmesurada todavía no está en momento de soltar. Está en momento de contar lo que aprendió: crear historias para marcas desmesuradas.

 

Entonces, ¿qué es la fórmula SPM?

 

Es una síntesis de lo que aprendí aplicado al objetivo de crear historias para que tu marca salga del grado cero.

 

¿Por qué?

 

Porque ambas ganamos. Vos abandonás el estadio de la queja, te comprometés con tus objetivos y me ayudás a que el mundo se entere cuán importante es aprender a escribir para comunicar el valor diferencial de una marca o para transformar tu talento y conocimiento en un negocio online. Ese es mi trabajo.

 

 

El plan maestro  tiene 16 pasos y te voy a acompañar en cada uno de ellos. Sí: desde cero y sin escatimar nada. Pero quiero pedirte algo a cambio:

 

  1. Compromiso a participar en las clases: la fórmula solo va a estar disponible durante los próximos dos meses.
  2. Compartí ese post en tus redes sociales e invitá a quien creas que necesita la fórmula para salir del grado cero.

¿Tenemos un trato?

Entonces te dejo mirar la primera parte del plan…

plan maestro

 

¿Te tienta? ¿Puedo contar contigo? Contame en los comentarios si querés formar parte de esta experiencia desmesurada. Crear historias mola, dicen.

Storytelling XL: textos bien escritos.

Somos los únicos seres en el planeta que construyen relatos para darle sentido a nuestro entorno. A lo que no podemos explicar. Y a lo que podemos explicar  pero nos aburre soberanamente. Somos seres de storytelling XL. Cualquier otro mamífero, siente la fuerza de la naturaleza y la disfruta o la sufre.  Los seres humanos la teorizamos, pretendemos controlarla y como si fuera poco, creamos historias en torno a ella.

Esta capacidad es la que hace posible que existan mitologías, revoluciones, marcas que venden. Vivimos la realidad en diferentes planos: en el mundo natural de los animales, en nuestros mundo subjetivo de deseos y necesidades y en el universo de los relatos que construimos para darle sentido a todo lo anterior.

Por si te quedaron dudas: aprender a contar y escribir historias -cualquier tipo de historias- no solo es una capacidad que nos diferencia sino que es la que le da forma al mundo que conocés. Con este conocimiento es imposible que no tengas una epifanía inmediata: el poder está en las palabras.

 

Storytelling XL: el poder de las palabras.

 

Desde que decidí darle forma a Storytelling XL,  estuve más atenta que nunca antes a los mensajes de mi entorno sobre la escritura y las palabras como herramienta para emprender.  Observé con pasmo presentaciones, no tan aisladas, de la “escritura online” como una entidad ajena al fenómeno de la escritura en sí misma. Entiendo por qué sucede pero, afortunadamente aún tengo casi intacta la capacidad de asombro.

Entiendo que es más simple ofrecer fórmulas generales sobre cómo hacer marketing de contenidos que afirmar sin anestesia que escribir es una capacidad que se desarrolla con la práctica sostenida en el tiempo.  ¿Qué me asombra?  Que estemos tan desesperados por encontrar respuestas que no nos compliquen la vida, que creamos en una promesa de cambio definitivo con una fórmula de tres pasos.

Curiosamente, esta estrategia simplificadora tiene consecuencias igual de devastadoras que inmediatas. Si queremos creer en esa promesa, pronto vamos a descubrir el peso de la frustración y esa sensación de incapacidad tan molesta que impide que te enfoques en lo que importa. Porque, como era previsible, no fuiste capaz de escribir contenidos “relevantes, impactantes y de valor”  con la inmediatez que correspondía.

 

Storytelling XL y sensatez.

 

¿Ya te pasó antes? Quizás no te sucedió con la escritura pero sí con otro tema en el cual creíste en la posibilidad de lograr un objetivo ambicioso en un lapso de tiempo absurdo y con un supuesto método infalible.

Si es así,  no te sientas mal. Lo único que demuestra es que sos humano. Porque de la misma forma que somos capaces de crear relatos somos capaces de creerlos. Tenemos deseos de creerlos aunque la razón encienda todas las alarmas que conoce para que despegues tu yo primitivo y emocional de la decisión de creer en castillos en el aire.

La tecnología no creó estas necesidades solo las potenció.  Esta realidad no solo es irreversible sino que nos pone frente a un reto que tenemos que considerar: entender que son los relatos los que modelan la forma en la que somos y estamos en el mundo. Aunque nunca hayamos escuchado antes la palabra “relato”. Aunque todavía no sepas lo que es Storytelling XL.

 

Los relatos nos condicionan.

 

Sí, mi santa. ¿Sabés por qué? Porque somos los únicos seres capaces de verbalizar cosas que están solo en nuestra imaginación. Tenemos miedo de cosas que están únicamente en nuestra mente. Nos enamoramos de ideas que construimos imaginariamente.  Y podemos decirlas con palabras. Esa capacidad de enamoramiento de “lo inexistente” es la que hace posible que existan las marcas. Sí, entre ellas, tu marca.

Tu marca es parte de un algoritmo inmenso: una red de relaciones nutrida de palabras.  Aunque en este momento te asuste la palabra “algoritmo” -o te despierte rebeldía comprender todo el tiempo que perdiste centrando tu atención en otros detalles menos trascendentes- lo cierto es que todo lo que hayas creado o estés creando forma parte de una compleja matriz de lenguaje por más físico que sea el producto que ofrecés.

Tus productos son lingüísticos mi santa porque la única forma que tenés de venderlos, es con palabras.  Si estás pensando: ¿qué hay Paula de quienes venden solo con imágenes? Dejame ofrecerte una respuesta simple: antes de vender con una imagen -que es posible- creaste dos toneladas de contenido que subyacen a esa fotografía.  De esta forma, la imagen hace gala de su poder evocador.

 

Las fotografías no construyen sentido. Lo evocan.

 

La imagen ilustra. Es lo que es porque podés  pensar verbalmente en ella. La escritura, levanta sistemas completos. Todos los días hay personas que respiran por el redomado respeto que le tenemos a la palabra escrita.  ¿Todavía seguís pensando que se puede vender solo con imágenes?  Yo que vos, me voy amigando con las palabras.

 

¿Porque es lo que deseás no?

 

¿Quién mejor que vos puede contar quién sos y lo que late en tus productos y servicios? No es magia,  es trabajo.  Creéme,  si existe alguna alquimia no sucede mientras participás distraídamente en un reto de 30 días.  Sin embargo podés elegir, ignorar toda la desmesura y considerar que solo digo pavadas o, escapándote de la banalización de lo que te rodea, pensar ¿quiénes más venden, no son también quienes mejor cuentan?

Si ya tenés tu respuesta te espero en Storytelling XL. La única experiencia de escritura que realmente te enseña a escribir. Y si todavía tenés un ratito para darme tu opinión en los comentarios… me hacés feliz y ponés a segregar los flujos mentales.  Es un ganar, ganar ¿no?