En los próximos tres minutos te propongo aprender 3 lecciones de storytelling para desmesurar tu marca con el poder de las palabras.  En honor a la verdad, no tengo la certeza de que leer este artículo demande tres minutos de tu tiempo.  Posiblemente, quieras dedicarle más atención a estas lecciones. ¿Por qué?  Porque son el fundamento de todo storytelling que se precie. Sin embargo, en el título luce bien la reiteración numérica. No existe otro motivo para conservar ese “3 minutos” que el capricho de la simetría. Cada loco con su tema, ¿no?

Dicho esto, tomate el tiempo que necesites para la lectura. Para mí es un placer recibirte en este espacio dedicado al potencial del relato para generar y consolidar vínculos humanos.

3 lecciones de storytelling para desmesurar tu marca

 

3 lecciones de storytelling.

 

Mientras leas, quiero que tengas presente que el storytelling es un arte. El arte de contar. Me resisto a disfrazar de técnica pura y dura una actividad que lejos está de sintetizarse en un decálogo de lecciones estandarizadas. En este sentido, el único principio constante en el arte de narrar es que se compone de tantas excepciones como puedas imaginarte. Tratándose del relato: hecha la ley, hecha la excepción.

Esta complejidad, le añade magia a la actividad de narrar y dolores de cabeza para todo narrador que quiera repetir fórmulas exitosas con anterioridad. Lo que funcionó en un contexto determinado no necesariamente tiene la misma repercusión en otro.

Sin embargo, las siguientes 3 lecciones de storytelling sintetizan  los fundamentos del arte de narrar. Te sugiero comenzar por aquí para entender cuál es el espíritu con el cual deberías escribir para expresar tu mensaje o tu propuesta de valor. ¿Continuamos? Si todavía no te hiciste un tecito, este es un buen momento.

 

Primera lección: entender la visión del cliente.

 

Seguramente, conocés la milonga de memoria: la definición del cliente ideal es la base de cualquier plan de negocio exitoso. Aunque no exista un solo negocio que haya conseguido el éxito siguiendo ese plan original. Ahora, lo cortés no le quita lo valiente al cliente ideal. Conocerlo y entender su visión es condición necesaria para vender tus productos o servicios.

Si todavía no definiste tu cliente ideal, te invito a leer el siguiente artículo: Cliente ideal en versión desmesurada. Si ya lo hiciste, estamos en condiciones de seguir adelante con lo medular del tema.

Necesidades y deseos de tu cliente son información prioritaria para escribir textos atractivos para él. Más importante aún: es el tipo de información que te va a ayudar a repeler al tipo de persona que no te interesa conocer. ¿Quién quiere clientes que buscan ofertas pero exigen como si compraran en Cartier? Por supuesto que la pregunta es retórica, porque salvo que te hayas negado a tratar tus tendencias autodestructivas en terapia, vos no querés ese tipo de clientes.

¿Cómo delinear la visión del cliente? Te cuento: hasta el cansancio, vas a preguntarte qué subyace bajo los argumentos más racionales de compra. Veamos tres ejemplos que te invito a discutir en los comentarios:

 

  1. Comprando un producto de lujo -sea cual sea- adquiero calidad y estatus social. En ocasiones, un sucedáneo frágil de la autoestima.
  2. Cuando elijo un labial rojo, aspiro a recibir atención, proyectar una imagen atrevida y sentirme deseable.
  3. Al acercarme a un proceso de coaching, busco una respuesta. Antes de persuadirme del valor intrínseco de las preguntas, es necesario ofrecerme una certeza.

 

Llegado este punto, estamos en condiciones de entender lo esencial. Más allá de las necesidades de tu cliente ideal, nunca dejes de investigar sus aspiraciones: aquello que anhela ser pero aún no es.

 

Segunda lección: sostener la autoimagen del cliente.

 

Tus textos no solo tienen que responder a los deseos que el cliente puede formular sino a la imagen futura del mismo cuando la necesidad o el deseo estén satisfechos. Esto nos lleva a la segunda de estas 3 lecciones de storytelling: tus textos tienen que ayudar al cliente a confirmar la autoimagen que tiene de sí mismo.

He utilizado este ejemplo cientos de veces y aún me sigue pareciendo ilustrativo. Te cuento. Dejando de lado la costumbre y la pereza, decidí transformarme en el ser humano que aspiraba a ser. Mi versión anterior era adicta a la Coca Cola y su ejercicio más salvaje era teclear la computadora. Aunque secretamente acunaba una autoimagen saludable, llena de energía y respetuosa del medio ambiente.

¿Qué significó el cambio? Mucha constancia para sostener nuevos hábitos.  Por supuesto, también mucha lectura de textos que le hablaban a mis aspiraciones, las confirmaban y lograron que comprara maca, aceite de krill, colágeno y batidos de proteína. Los textos que leí me informaron, pero también me regalaron una idea en la cual creer. Lo cual me lleva a la tercera y última de las 3 lecciones de storytelling.

 

Tercera lección: Regalar algo en que creer.

 

Existen muchas razones para comprar. Sin embargo, nada tiene el poder de algo en que creer. No abrumes con argumentos racionales. Los clientes te creen, confían en tu palabra y en consecuencia, compran, recomiendan y vuelven a comprar si no se defrauda su confianza.

Detrás de tu producto, sea cual sea, hay una filosofía. Un conjunto de principios de creación y de uso. Quizás el ejemplo más claro en el que puedo pensar en este momento está vinculado con la compra de productos artesanales. Los productos hechos a mano se sostienen en una visión del mundo que re-valoriza:

 

  • Los procesos humanos y orgánicos sobre los procesos industriales.
  • El tiempo entendido como ofrenda. Porque el tiempo de manufactura artesanal es muy distinto al de las industrias que trabajan con maquinaria.
  • Las sustancias y materiales más cercanos a su procedencia natural.
  • El vínculo personal, cercano y no meramente instrumental.

 

¿Se entiende el punto? Conociendo la filosofía detrás de tus productos y servicios vas a escribir textos que emocionan y venden.

 

Algo más que 3 lecciones de storytelling.

 

¿Fueron tres minutos de lectura? Espero que alguno más y que estas 3 lecciones de storytelling hayan despertado tu necesidad de cuestionarte sobre las aspiraciones de tu lector-cliente colocándolo en el centro de la experiencia de lectura. Si alguna pregunta no resuelta te empaña el entusiasmo emprendedor, no dudes escribirme un comentario.

Si te interesa que estemos en contacto cercano y recibir todos los días novedades desmesuradas, te invito a sumarte a mi grupo, Escribe y Vende. Para mí, será un placer recibirte.

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2 Comentarios

  1. Valeria Toledo Responder

    Hola Pauli! Excelente tu blog! Me quede pensando cómo aplicar todo esto cuando necesito ofrecer un servicio intangible. Mucho para pensar! Gracias!!! Te leo siempre!

    • Gracias Valeria! En un próximo artículo te respondo cómo aplicar estos pasos a un servicio. O contame a qué negocio te estás refiriendo y realizamos un live para responderte. Besos!

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