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Paula

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En este artículo, presento cuáles son los 3 pasos para diseñar tu identidad verbal como marca. Es un concepto sencillo de entender y aplicar.Pero antes de seguir adelante, te animo a responder las siguientes preguntas:

  • ¿Te atreverías a discutir la importancia de diseñar tu web para expresar tu identidad como marca?
  • ¿Considerarías irrelevante diferenciar tu propuesta de tantas otras para atraer a los clientes que mejor se adaptan a tus productos o servicios? 

La respuesta espontánea a los interrogantes anteriores, divide las aguas  entre quienes viven con satisfacción la construcción de su imagen -y de su agenda laboral- y quienes se preguntan cuándo y por qué, dejaron de ser efectivas las estrategias que utilizaba hasta el momento.

Si alguna lección nos ofrece la saturación de propuestas en todos los ámbitos, es la necesidad de destacar nuestra voz del ruido ambiente.

La noción de «marca» se extiende más allá de la elección de colores y fuentes para tu web. Sí,  el diseño visual es un aspecto a considerar, pero: ¿le dedicaste la misma atención a la redacción de los textos que componen tu web? ¿Dedicaste un mínimo de reflexión a tu forma de expresión verbal?

Durante el proceso de diseño de una marca, los esfuerzos se concentran en la identidad visual y ésta, es esencial. Tu marca está expuesta a la mirada de otras personas y tanto los matices como las formas, comunican rasgos relevantes.

Sin embargo, que te vean no garantiza te escuchen. Y vos querés que te escuchen.

El peso de la mirada es crucial en la construcción de tu marca personal, pero tu mensaje verbal requiere de otros canales para atraer a quienes se beneficiarían de tu propuesta.

En este juego, las palabras tienen un rol que conviene re-pensar. Al menos, cuando te encuentres en alguna de las siguientes situaciones:

  1. Obtengo reconocimiento, pero atraigo a las personas equivocadas, que consumen mi tiempo y me desgastan.
  2. Estoy observando que las estrategias con las cuales obtenía clientes ya no son efectivas. Sin embargo, no tengo idea de qué sucedió o cómo encarar una nueva forma de comunicación online.
  3. ¡Hay tantas personas «hablando» en las redes! ¿Qué tendría yo para decir? No soy lo suficientemente ocurrente para mantener la atención de la audiencia.

Sin palabras, no hay clientes. Así de simple. Tu web está pensada al detalle para convertir, pero sin textos, carece de valor. Veamos entonces, cómo es posible utilizar el poder de las palabras para consolidar tu marca personal.

Diseñar tu identidad verbal de marca: 3 pasos para transformar tu branding!

Diseñar tu identidad verbal de marca.

¿Añorando aquellos días en que los clientes llegaban solos a tocar tu puerta? Si «esos días»existieron para tu marca, el auge de las redes llegó para patearte el tablero. No te confundas. El problema no es tu servicio sino la forma en que lo estás comunicando.

Tu historia lidera la transformación que conduce a más clientes y mejores ingresos. ¿Quién quiere trabajar más y ganar menos?

Es momento de comenzar a pensar en qué historias estás contando.

3 pasos para diseñar tu identidad verbal.

Las redes son amplificadores. Y sabemos lo que sucede con los amplificadores: transforman los murmullos en estruendo. Este poder es interesante. Sin embargo, cuando el murmullo no es más que ruido, ¿quiero escucharlo más alto?

Para construir tu identidad verbal, el mensaje de marca tiene que ser claro y consistente. Un mensaje claro potencia tu presencia allí donde estés.

Los siguientes 3 pasos para diseñar tu identidad verbal son fundamentales:

Descubrir tu tono de voz. No. No se trata específicamente del volumen con el cual estás hablándole a tus clientes sino de la emoción que trasmite tu discurso. En la elección del tono, intervienen palabras y espacios en blanco. Signos de puntuación y ritmo de escritura. En la oralidad, tus gestos, silencios e inflexiones deberían ser revisados. Reflexionar sobre estos aspectos, es el primer paso hacia la claridad. Si te interesa seguir leyendo sobre este tema, te sugiero seguir con el siguiente artículo: El tono de voz en tu marca.

Renunciar a los estereotipos. Imitar una voz con el objetivo de «escucharte profesional» conduce al más rotundo de los fracasos de comunicación. Las personas reclaman autenticidad en todos los ámbitos y aceptar el estilo propio es tan importante como aprender a pulirlo. Permitime responder esa duda que te inquieta: sí, tenés un estilo propio. El tema no es «tener o no tener» sino cómo trabajar con él.

Elegir las historias para contar. Identificado tu tono, vamos a llenarlo de significado. Porque contenido no es lo mismo que significado. Crear contenidos es imprescindible en una estrategia de marketing. Crear significado es imprescindible para consolidar tu marca personal en un espacio como Linkedin. Y el significado, se construye con historias.

Para que puedas diseñar tu identidad verbal  desde los contenidos que publiques en tu blog, te invito a participar de la clase clásica en la que cuento cuáles son las piezas escritas que conducen a un lector a comprar tus productos o servicios.

Espero que estos 30 minutos de desmesura te ayuden a pensar en la importancia de diseñar tu identidad verbal. Por el momento, me despido. ¿Cuál de los 3 pasos para diseñar tu identidad verbal te pareció el más fácil de aplicar? Contámelo en los comentarios, para mí, siempre es un placer escucharte.

  • ¿Profesional independiente? ¿Artesana? ¿Emprendedora digital?  ¡Qué más da cual sea la etiqueta!  Espero que este artículo llegue a tus manos antes de que las ampollas ardan.  Hablemos de cuál fue mi primer reto como emprendedora.  También de cómo es posible persistir aún cuando las ampollas arden. Y sobreponerse. Y seguir adelante con una que otra lección aprendida.

Por supuesto que no escribo este artículo porque sienta que tengo la verdad revelada, sino porque el camino recorrido tiene la virtud de ofrecerte experiencia y perspectiva. Eso es lo que me propongo compartir contigo: una lección muy simple que aprendí, ahora que puedo observar el pasado desde un lugar que no provoca ni ansiedad ni angustia.

¿Suena bien? Entonces,  te invito a preparar tu infusión preferida.  La desmesura va bien con variados sabores. Sentite como en casa. Tenemos para un rato de conversación desmesurada.

¿De qué vamos a hablar en este post? Sobre uno de esos desafíos mentales que sabotea tus esfuerzos aún antes de dar el primer paso. Lo he visto tantas veces -primero en mí y luego en mis alumnas- que hoy, me tomo el atrevimiento de generalizar sobre éste, mi primer reto como emprendedora.

Espero que esta información sea el primer paso en el camino que te conduce hacia el destino más alentador.

En este artículo te cuento cuál fue mi primer reto como emprendedora y cómo logré superarlo para seguir adelante.

Mi primer reto como emprendedora.

La presente lectura tiene un requisito previo. No te preocupes. Es simple: te pido paciencia. ¿Por qué? Porque la respuesta necesita cierta elaboración y suele ser de las antipáticas. Si te estás preguntando a qué me refiero con antipática, te lo traduzco: antes de llegar al terreno de las soluciones hay que pasar sí o sí por la reflexión.

¡Lo que me faltaba! -pensará más de una- veo los pesos con cuentagotas y, además, tengo que sentarme a pensar. Estamos hechas.

Entiendo tu frustración. Y cuando digo que te entiendo, lo digo seriamente: sea cual sea tu trabajo soñado. Trabajé para el estado, para una institución privada, tuve un negocio físico, vendí artesanía, infoproductos y mentorías online. Mi espíritu es desmesurado, me lleva la vida el deseo de experimentar y tengo cuarenta tacos.

Cuatro décadas de vida dan para mucho cuando ciertas partes de tu anatomía tienden al movimiento –culo inquieto le dicen por allí.

A mí la quietud no me va. Necesito cambio, desafíos y no me asusta volver a empezar una o mil veces. Así que tengo varias ampollas cicatrizadas. Algunas muy recientes. También la memoria fresca de cómo se vive el proceso de crecimiento (y el declive) de más de un negocio propio.

Esa forma del conocimiento que es la experiencia del error, me permite reconocer hoy, dónde están las trampas que nos impiden avanzar. Aún en esos momentos en los que creemos que estamos haciendo todo lo humanamente posible.

Porque tengo constancia de lo siguiente: cuando alguien me dice que lo hizo todo, podemos sentarnos a conversar y hacer una lista de, por lo menos, cuatro o cinco cosas que aún no hizo. O no se animó a hacer. Ya sea por miedo al cambio, a la exposición pública o a encontrar una de las respuestas más duras e indeseadas: no valía la pena.

¿Y si no vale la pena?

Todo lo hecho, no valía la pena. Este enunciado podría considerarse el agujero negro del propósito personal y merece que nos detengamos en él. Como verás, no pienso hablarte de financiamiento, ni de sistemas operativos. Mi primer reto como emprendedora fue de mentalidad.

Al escribir que los principales obstáculos para tu crecimiento son de mentalidad, vas a tener la impresión de que estoy repitiendo un sonsonete aprendido de memoria. ¿Te acordás que te pedí paciencia? Bueno, éste es el momento para ejercitarla. Respirá profundo y seguí leyendo.

Soy resistente a las fórmulas con tufito a gurú. Cuando sostengo que para emprender es necesaria mucha introspección, lo hago porque cometí todos los errores que se pueden cometer por dejarme llevar sin detenerme a pensar en lo que estaba sintiendo y en las consecuencias de mis acciones.  También por ignorancia e inexperiencia, seamos honestas. Errores de los que cuestan lágrimas y de los que se miden en dólares. De los que se llevan ambos -lágrimas y dólares- te debo un libro en el futuro, porque escribirlo sí que valdría la pena.

De hecho, tropecé más de dos veces con la misma piedra -sí, yo necesito varios golpes para darme por enterada- absolutamente incapaz de entender una limitación mental al primer mamporro.

En este caso, el problema no fue la ceguera trágica. Frente a mi primer reto como emprendedora tenía plena conciencia del miedo y la parálisis que sentía. Era una limitación a cara descubierta y tenía nombre propio (temor a iniciar algo que no valga la pena), sin embargo, me negaba a dejarla ir.

¿Quién se niega a renunciar a una limitación? No me estás viendo pero, en este momento, estoy levantando la mano. Por supuesto que esta resistencia va acompañada de un discurso de excusas digno de un premio literario. ¿Te hierve la sangre pensando cómo te aferraste a aquello que impide tu crecimiento? Entonces, seguramente escucharás una voz interior que grita : ¿Cuándo cambia esto?

Te cuento dos escenarios posibles como respuesta:

  • Después de veintiocho años de terapia, dos divorcios, tres negocios en quiebra y algún coqueteo con la cárcel.
  • Cuando te cansás de tu propia estupidez y te enfrentás al cambio sola o con ayuda.

Cuando, cansada de tu propia necedad, finalmente desarticulás la programación errónea, las soluciones parecen llegar de forma mágica.

¡Nada de magia! Es un cambio de mentalidad.

Cansada de mi propia estupidez.

El temor a comenzar algo sin certeza de éxito es una de las grandes limitaciones de mentalidad. No solo fue mi primer reto como emprendedora sino que es uno de mis retos vitales. En definitiva, ¿qué experiencia en la vida llega con garantía de éxito? Estás en lo cierto: ninguna. Entender esto es de por sí, una gran lección.

Sin embargo, una y otra vez buscamos confirmaciones que certifiquen -y si participa un escribano, mejor- que todo va a salir bien y vale la pena. Esta necesidad desmesurada de certificados de vida hace estragos en tu autoestima. Y en tu cuerpo. Por supuesto, como todo miedo, tiene sede en un terreno imaginario inexistente y proyectado hacia el futuro.

¡Hay que ver lo creativas que podemos ser para jugar a la profecía auto-cumplida! Porque cuando tenemos miedo de que algo no valga la pena, pueden suceder dos cosas: o demoramos una eternidad en dar el primer paso o le damos rienda suelta a la máquina de generar piedras para tropezar en el camino. Y sin duda, vas a tropezar. Confirmando que no valía la pena. Es un círculo vicioso.

¡Nada de levantarte y seguir adelante! ¿Para qué si podés quedarte en el suelo quejándote hasta el fin de los tiempos?

El miedo a comprobar que tu sueño no vale la pena late detrás de todas tus decisiones como emprendedora. Y ambas sabemos lo que sucede con las decisiones tomadas desde el miedo. ¿No?

El secreto detrás de mi primer reto como emprendedora.

Este es el momento de las respuestas. Me puedo imaginar que estás esperando con ansiedad que responda cómo resolví mi primer reto como emprendedora. Sin embargo, la respuesta es tan simple de escribir que puede parecerte banal. La única forma de salir de ese estado de duda-temor es:

  • Reconociendo que no existe experiencia alguna que llegue a tu vida con certificado de éxito.
  • Preguntándote: ¿cuál es el problema si no vale la pena?

Viviendo y aprendiendo. O si te gusta más: vivir para contarlo y contarlo para procesar la experiencia. En el peor de los escenarios, si lo que comenzaste realmente no vale la pena, ganaste experiencia. Quizás es una experiencia amarga, pero tiene el paradójico don de endulzar el futuro.

Si te supera la impaciencia por seguir conversando sobre este tema, siempre es posible que te unas a la comunidad desmesurada para que iniciemos un diálogo de esos que divierten y nos invitan a pensar. ¿Te interesa? Entonces, te dejo el enlace a mi grupo en Facebook: Escribe y Vende.

Te veo dentro.

En los próximos tres minutos te propongo aprender 3 lecciones de storytelling para desmesurar tu marca con el poder de las palabras.  En honor a la verdad, no tengo la certeza de que leer este artículo demande tres minutos de tu tiempo.  Posiblemente, quieras dedicarle más atención a estas lecciones. ¿Por qué?  Porque son el fundamento de todo storytelling que se precie. Sin embargo, en el título luce bien la reiteración numérica. No existe otro motivo para conservar ese «3 minutos» que el capricho de la simetría. Cada loco con su tema, ¿no?

Dicho esto, tomate el tiempo que necesites para la lectura. Para mí es un placer recibirte en este espacio dedicado al potencial del relato para generar y consolidar vínculos humanos.

3 lecciones de storytelling para desmesurar tu marca

 

3 lecciones de storytelling.

 

Mientras leas, quiero que tengas presente que el storytelling es un arte. El arte de contar. Me resisto a disfrazar de técnica pura y dura una actividad que lejos está de sintetizarse en un decálogo de lecciones estandarizadas. En este sentido, el único principio constante en el arte de narrar es que se compone de tantas excepciones como puedas imaginarte. Tratándose del relato: hecha la ley, hecha la excepción.

Esta complejidad, le añade magia a la actividad de narrar y dolores de cabeza para todo narrador que quiera repetir fórmulas exitosas con anterioridad. Lo que funcionó en un contexto determinado no necesariamente tiene la misma repercusión en otro.

Sin embargo, las siguientes 3 lecciones de storytelling sintetizan  los fundamentos del arte de narrar. Te sugiero comenzar por aquí para entender cuál es el espíritu con el cual deberías escribir para expresar tu mensaje o tu propuesta de valor. ¿Continuamos? Si todavía no te hiciste un tecito, este es un buen momento.

 

Primera lección: entender la visión del cliente.

 

Seguramente, conocés la milonga de memoria: la definición del cliente ideal es la base de cualquier plan de negocio exitoso. Aunque no exista un solo negocio que haya conseguido el éxito siguiendo ese plan original. Ahora, lo cortés no le quita lo valiente al cliente ideal. Conocerlo y entender su visión es condición necesaria para vender tus productos o servicios.

Si todavía no definiste tu cliente ideal, te invito a leer el siguiente artículo: Cliente ideal en versión desmesurada. Si ya lo hiciste, estamos en condiciones de seguir adelante con lo medular del tema.

Necesidades y deseos de tu cliente son información prioritaria para escribir textos atractivos para él. Más importante aún: es el tipo de información que te va a ayudar a repeler al tipo de persona que no te interesa conocer. ¿Quién quiere clientes que buscan ofertas pero exigen como si compraran en Cartier? Por supuesto que la pregunta es retórica, porque salvo que te hayas negado a tratar tus tendencias autodestructivas en terapia, vos no querés ese tipo de clientes.

¿Cómo delinear la visión del cliente? Te cuento: hasta el cansancio, vas a preguntarte qué subyace bajo los argumentos más racionales de compra. Veamos tres ejemplos que te invito a discutir en los comentarios:

 

  1. Comprando un producto de lujo -sea cual sea- adquiero calidad y estatus social. En ocasiones, un sucedáneo frágil de la autoestima.
  2. Cuando elijo un labial rojo, aspiro a recibir atención, proyectar una imagen atrevida y sentirme deseable.
  3. Al acercarme a un proceso de coaching, busco una respuesta. Antes de persuadirme del valor intrínseco de las preguntas, es necesario ofrecerme una certeza.

 

Llegado este punto, estamos en condiciones de entender lo esencial. Más allá de las necesidades de tu cliente ideal, nunca dejes de investigar sus aspiraciones: aquello que anhela ser pero aún no es.

 

Segunda lección: sostener la autoimagen del cliente.

 

Tus textos no solo tienen que responder a los deseos que el cliente puede formular sino a la imagen futura del mismo cuando la necesidad o el deseo estén satisfechos. Esto nos lleva a la segunda de estas 3 lecciones de storytelling: tus textos tienen que ayudar al cliente a confirmar la autoimagen que tiene de sí mismo.

He utilizado este ejemplo cientos de veces y aún me sigue pareciendo ilustrativo. Te cuento. Dejando de lado la costumbre y la pereza, decidí transformarme en el ser humano que aspiraba a ser. Mi versión anterior era adicta a la Coca Cola y su ejercicio más salvaje era teclear la computadora. Aunque secretamente acunaba una autoimagen saludable, llena de energía y respetuosa del medio ambiente.

¿Qué significó el cambio? Mucha constancia para sostener nuevos hábitos.  Por supuesto, también mucha lectura de textos que le hablaban a mis aspiraciones, las confirmaban y lograron que comprara maca, aceite de krill, colágeno y batidos de proteína. Los textos que leí me informaron, pero también me regalaron una idea en la cual creer. Lo cual me lleva a la tercera y última de las 3 lecciones de storytelling.

 

Tercera lección: Regalar algo en que creer.

 

Existen muchas razones para comprar. Sin embargo, nada tiene el poder de algo en que creer. No abrumes con argumentos racionales. Los clientes te creen, confían en tu palabra y en consecuencia, compran, recomiendan y vuelven a comprar si no se defrauda su confianza.

Detrás de tu producto, sea cual sea, hay una filosofía. Un conjunto de principios de creación y de uso. Quizás el ejemplo más claro en el que puedo pensar en este momento está vinculado con la compra de productos artesanales. Los productos hechos a mano se sostienen en una visión del mundo que re-valoriza:

 

  • Los procesos humanos y orgánicos sobre los procesos industriales.
  • El tiempo entendido como ofrenda. Porque el tiempo de manufactura artesanal es muy distinto al de las industrias que trabajan con maquinaria.
  • Las sustancias y materiales más cercanos a su procedencia natural.
  • El vínculo personal, cercano y no meramente instrumental.

 

¿Se entiende el punto? Conociendo la filosofía detrás de tus productos y servicios vas a escribir textos que emocionan y venden.

 

Algo más que 3 lecciones de storytelling.

 

¿Fueron tres minutos de lectura? Espero que alguno más y que estas 3 lecciones de storytelling hayan despertado tu necesidad de cuestionarte sobre las aspiraciones de tu lector-cliente colocándolo en el centro de la experiencia de lectura. Si alguna pregunta no resuelta te empaña el entusiasmo emprendedor, no dudes escribirme un comentario.

Si te interesa que estemos en contacto cercano y recibir todos los días novedades desmesuradas, te invito a sumarte a mi grupo, Escribe y Vende. Para mí, será un placer recibirte.

Así como suena: en este artículo, te ofrezco una respuesta concreta -y siempre desmesurada- sobre cómo escribir un blog visible para consolidar tu marca personal. Sin embargo, te pido que te armes de paciencia porque:

 

– Es un tema extenso y no pretendo agotarlo en unos cientos de palabras.
– Probablemente reitere conceptos muy básicos pero que vale la pena recordar.

 

Dicho esto, ¿qué te parece si comenzamos?

 

Escribir un blog visible es posible en 2019 con estas 4 estrategias desmesuradas

 

El destructor de mitos.

 

Puede ser reconfortante creer que existe una fórmula secreta del éxito a la cual puedo darte acceso con un ritual de iniciación. Es una fantasía que yo misma cultivé por mucho tiempo. Más tiempo del recomendable. Por ese motivo, si te interesa escribir un blog visible para consolidar tu marca personal, comencemos por desterrar el pensamiento mágico: no existe el secreto oculto para generar visibilidad.

 

Lo que puedo compartir contigo es un sistema de expansión del contenido que funciona en relación directamente proporcional a la calidad de lo que compartas y la perseverancia con la cual te apliques para conseguirlo.

 

Si te interesa ser visible pero no estás segura de tener la disposición ni la actitud para sostener las acciones necesarias, entonces tendrás que evaluar dos posibilidades:

 

  • Contratar un profesional para diseñar y ejecutar tu plan de comunicación. Y otro profesional SEO para que evalúe tu posicionamiento en buscadores.
  • Replantearte tu propósito. Una marca personal visible online supone exposición profesional, quizás en más altas dosis de las que podrías imaginar con tu experiencia profesional offline

 

Escribir un blog visible.

 

Si seguiste leyendo, asumo que tu disposición no es un problema. En ese caso, escribir un blog visible supone un plan en el que son necesarias:

 

1- Estrategias de contenido:

 

Hoy más que nunca el contenido tiene poder, te explico un poco mejor. Sin resolver cuál es tu contenido y qué valor le aporta a tu lector, ninguno de los ítems siguientes tiene sentido. Tu primera reflexión al construir un plan de visibilidad para tu blog tiene que estar dirigida a fortalecer el vínculo con tus lectores aportándoles una experiencia inspiracional y formativa.

Tus lectores tienen que querer volver por algún motivo. Considerá que el 95% de los visitantes que llegan a tu blog no vuelven. En consecuencia, tenés que aferrarte al 5%  con uñas y dientes. Claro, todo esto si tu propósito es expandir tu marca personal con un blog.

 

Crear contenido supone un esfuerzo semanal que no tiene compensación directa. Y mucho menos inmediata. ¿Por qué entonces dedicarle a la escritura tu, de por sí, escaso tiempo?

 

Te cuento:  primero porque consolida tu imagen como referente profesional.  Un logro nada despreciable en esta economía de la desatención que vivimos en las redes. Por otra parte, en un nivel estrictamente técnico, si tus lectores comparten el contenido, estarías creando una red de enlaces naturales que hace milagros por tu posicionamiento SEO.  Espero que estas dos razones sean suficientes para que consideres escribir con constancia en tu blog.

 

2- Tácticas de promoción en redes sociales: 

 

Quizás te extrañe que sitúe esta estrategia «social» antes que el SEO.  No es una preferencia caprichosa, ni mucho menos. Mi opinión al respecto es clara: sin ayuda profesional,  posicionar tus post en la primera página de Google no es un objetivo sencillo. Tampoco es que sea imposible. De hecho, lo he logrado con alguno de mis artículos (aunque no necesariamente con los que desearía…)

Todo depende de qué cuáles son  tus palabras clave, la antigüedad de tu dominio, la cantidad de enlaces externos de calidad  y un largo etcétera de condiciones que ni siquiera soy capaz de recordar. Te doy un ejemplo simple.  Las palabras claves para la mayoría de los temas que se te puedan ocurrir,  están «copadas» por grandes editoriales o blogs prestigiosos con mucha trayectoria. Frente a esto -nuevamente- tu escenario tiene dos posibilidades:

 

  • Quemarte las pestañas pensando tu diferencial y promocionar creativamente cada una de tus intervenciones discursivas.
  • Pagar por promoción en campañas específicas de publicidad. Lo cual tiene un alto margen de efectividad pero tampoco es la panacea que soluciona todos tus males.

 

3- Algunos trucos SEO: 

 

Más allá de esto, existen algunos trucos aplicables por el más común de los mortales que deberían estar sistematizados en tu estrategia de escritura cuando te interesa hacer tus post visibles.  Esto te obliga a caminar algunos pasos extra en la creación de tu contenido. Luego de haber pensado, preparado y ejecutado tu post,  es necesario estructurarlo para que sea amable para los motores de búsqueda sin que se resientan tus lectores.

Suena a misión imposible pero con el tiempo, se transforma en una mecánica de trabajo. ¿Un consejo rápido? No tengo dudas: optimizar todo lo que puedas tus «metadescripciones» O dicho de otra forma: la información sobre tu artículo que acompaña al título y que persuade o aleja a un lector interesado. Y a los bots de Google, de paso.

 

4- Herramientas virtuales:

 

Herramientas que ahorran tiempo de investigación y búsqueda pero, tienen un costo mensual. Existen a tu disposición diversidad de  ofertas que te pueden ayudar a acelerar procesos de antes de escribir un post y aún luego de escribirlo para optimizarlo y promocionarlo.

Si estás dispuesta a desafiar los límites de tu paciencia, no dejes de probar el estado de tu blog en Page Speed Insights. No sé si es la mejor herramienta de análisis disponible, pero te entretiene un rato pensando en cómo mejorar tu porcentaje, es gratuita y pertenece a Google. Mucho decir.

 

Cada uno de estos factores aislado no generan la sinergia que estás esperando. Es la interacción perseverante de estrategias, técnicas y herramientas la que va a funcionar para hacer despegar tu contenido.

 

¿Esperabas menos? Antes de desesperar, te invito a seguir leyendo.

 

Hagamos un ejercicio práctico.

 

Quiero que pienses seriamente en la última vez que leíste un post con interés y sin prisa. Si recordás esa situación, intentá responder las siguientes preguntas:

 

  • ¿Qué esperabas obtener de ese post?
  • ¿Qué fue lo que te magnetizó como para no pasar al enlace siguiente?

 

Antes de que  desistas de escribir un blog visible y decidas dedicarte a cultivar un huerto en algún rincón escondido donde no llega internet, te recuerdo que no podés permitirte ignorar la ruta del lector

 

Proceso de lectura digital.

 

Sigamos de forma intuitiva el recorrido de un lector digital.  Si querés darle dramatismo, situate en tus propias experiencias de búsqueda.

 

  1. Tecleás en el buscador tu pregunta: con palabras sueltas (sustantivos o verbos) o en forma de interrogación.
  2. Obtenés un millón de resultados. El 96% de los usuarios, solo consultan los tres primeros resultados.
  3. Clickeás en el primer enlace de búsqueda pero: si tarda más de 8 segundos en cargar, cerrás  y seguís con el siguiente. Si te ensordece una música que no sabés cómo silenciar, cerrás sin dudar. Si te encontrás un pop-up de suscripción, depende. ¿De qué? De tu urgencia y de la rapidez con la cual identifiques cómo cerrarlo. Si es fácil de cerrar, seguís adelante. De lo contrario, te vas por donde llegaste.
  4. Si nada te espanta, hacés scroll. ¿Qué significa? Simplemente que vas a deslizarte hacia abajo por la página para obtener una visión general de la información. Te vas a interesar por infografías, resúmenes, listas, esquemas o lo que convenga en relación a tu búsqueda.
  5. Si te convence esta primera impresión, volvés al inicio para comenzar el escaneado del contenido. ¿Qué estás buscando? La respuesta a tu duda. Si en el primer párrafo no identificaste la intención del post y de qué forma puede ayudarte, seguís adelante con el siguiente enlace.
  6. Vas avanzando en la lectura y percibís que el único interés del post es vender un producto o servicio, entonces vas a huir antes de llegar a la «llamada a la acción». Por más maravilloso que sea lo que te ofrece no es tu objetivo en este momento.

 

¿Analizamos el caso?

 

Este análisis del comportamiento de un usuario digital, evidencia una verdad aplastante: si no aparecés en la primera página de Google, sos invisible para el 96% de los usuarios.

La situación anterior, tiene un corolario: el posicionamiento orgánico no tendría que ser una de tus obsesiones. Es más sustantivo que te concentres en promocionar activamente tus artículos en plataformas sociales sin esperar por Google. Al menos, durante el primer año de existencia de tu blog. Por otra parte, te invita a reflexionar sobre la forma en la cual recibís a tus visitantes, especialmente preguntándote:

 

  • ¿Qué es lo primero que ven los lectores cuando ingresan a mi web?
  • ¿Cuál es la acción que espero que realicen antes de irse?

 

Ejercicio de visibilidad.

 

Quiero terminar este post con un ejercicio práctico para quien pretender escribir un blog visible para consolidar su marca personal. Es un experimento simple que podés realizar para verificar cómo están posicionados tus mejores post en Google. Si aún no tenés un blog, intentalo igualmente para sondear resultados en el tema que te apasiona.

 

Investigar de incógnito.

 

Dirigite a la barra superior de tu navegador. Allí vas a encontrar en la esquina derecha tres rayas horizontales que despliegan una ventana de control. En ésta, seleccioná «nueva ventana de incógnito». Vamos a utilizar esta pantalla para que ninguna de tus preferencias anteriores sea rastreada.

Google, guarda celosamente tus intereses. Cuando formulás una búsqueda en tu navegador, se esfuerza en ofrecerte lo más cercano a tus búsquedas frecuentes. Porque quiere darte exactamente lo que necesitás. Es tan complaciente que si fuera un ser humano, sin duda querrías que fuera tu marido.

Cuando estés allí, usá tres de tus palabras claves o tres palabras con las cuales te interese que encuentren tus post. No sirve que uses el título específico de uno de ellos sino únicamente las palabras clave.

 

¿Te encontraste? ¿Aparecés en alguna parte o te cansaste de rastrearte en la segunda página?

 

Me imagino que si ya estás publicando y no lográs encontrar tus post,  la desilusión puede ser dura. Pero el sacudón te activa para que comprendas que sin promocionar activamente en redes sociales, no vas a llegar muy lejos. La convicción que llega con esta información es mucho más productiva que la ignorancia para escribir un blog visible.

Antes de despedirme, te invito a que me cuentes en los comentarios cuáles son tus primeras impresiones respecto al panorama de la visibilidad online. Si te abruma, te invito a participar de mi comunidad, Escribe y Vende, por allí respondo directamente tus preguntas. Y siempre estamos dispuestas a darnos una mano.

¡Feliz escritura! Nos estamos leyendo.

Quiero compartir contigo mi rutina de escritura para emprendedoras desmesuradas. Sin embargo, te pido paciencia. Antes de contarte paso a paso qué forma tienen mis mañanas blogueras, comienzo con una confesión: la idea de «rutina» rebeló el espíritu desmesurado por cuatro décadas. Eso, hasta hace seis meses.

 

Sí: estás a punto de leer una anécdota absolutamente digresiva. Si tu hígado no puede con ella, te invito a pasar al próximo título y todas tan contentas.

 

En mayo, una simple gota de sangre cambió de un plumazo mis mañanas.  Tranquila, no estoy desvariando.  Ninguna inoculación misteriosa alteró mi percepción. Dejame contarte los detalles. Era el día de la madre y antes del almuerzo familiar, comenté como al pasar:

«Mamá, cada vez me parezco más a vos. Ahora, hablo dormida».

Entonces, mi madre frunció el ceño y respondió con calma: 

«Cuidado. Eso empezó a pasarme antes de que me diagnosticaran diabetes».

Epa. Baje dos rayitas la intensidad madre mía. ¿Diabetes? A ver si nos entendemos: no está en mis planes ser diabética. Pero… la duda se instaló en este cerebro desmesurado y ya que estábamos en el baile, me hice la prueba casera de glicemia. Casi con total despreocupación. Como quien solo quiere confirmar que nada va a cambiar. Para mi sorpresa, el resultado lo cambió todo.

Ahora el asunto: si algo requiere disciplina y orden es adquirir nuevos hábitos de alimentación y ejercicio. Doy fe.  De hecho, la experiencia de aprender a nutrirme controlando carbohidratos,  me ayudó a percibir cuánta soberbia se ocultaba detrás de mi pretensión de eludir rutinas en un afán quién sabe si ingenuo o bohemio.

Desde entonces, tengo «morning routine» (¿a qué suena a youtuber millenial?) y yo, feliz como una perdiz con mis mañanas tan disciplinadas que le doy asco a todas mis versiones anteriores. De una forma que no esperaba le encontré el gusto a los rituales cotidianos, que no serían desmesurados si no incluyeran el vicio de escribir.

Dicho esto -era justo contextualizar la cuestión- pasemos a mi rutina de escritura para emprendedoras desmesuradas. ¿Quién te dice? Quizás, podés hacerla tuya.

 

Rutina de escritura para emprendedoras desmesuradas.

 

Rutina de escritura para emprendedoras.

 

El hábito es escribir se cultiva como cualquier otro.  Quizás los primeros días sientas el rigor de la repetición o te sientas un fracaso porque te distrae cualquier imprevisto. Es natural encontrar resistencias cuando te proponés un cambio, por más inocente o mínimo que sea. Lo esencial es no claudicar y seguir adelante más allá de la voz insidiosa que te habla al oído.

Ignorá los comentarios de tu impostora (si no tenés el gusto, te la presento en este artículo: Síndorme del impostor: tu primer inquilina.) y enfocate en diseñar un ritual tan agradable que sientas la necesidad de repetirlo aún cuando las palabras no te acompañen con la fluidez que desearías.

En última instancia, crear una rutina es establecer una serie de acciones que, repetidas habitualmente, se transforman en parte de tu vida cotidiana. Cuando logramos darle a estas acciones un tono placentero, aumentan nuestras chances de persistencia. Porque si algo aprecia nuestro cerebro es recibir su dosis de pequeños placeres.

 

Cómo crear tu rutina de escritura para Emprendedoras.

 

Mi momento preferido para escribir es la mañana. Me levanto muy temprano y me tomo mi tiempo para desayunar tranquila mientras leo algún artículo interesante, llevar a mi hijo a la escuela, salir a caminar y luego, concentrarme por lo menos de 60 a 90 minutos a escribir sin interrupciones .

Si puedo dedicarle más tiempo a la escritura, lo hago sin dudar. Desafortunadamente, mi familia tiene la ingrata costumbre de alimentarse y – específicamente desde que soy tan consciente de lo que debo o no debo comer- cocinar pasó a formar parte de mis mañanas.

Como aspiro desmesuradamente a la simplicidad, no me senté concienzudamente a diseñar una serie de acciones articuladas para aumentar mi productividad. Simplemente, consideré cuáles eran las acciones impostergables y en torno a éstas, construí lo demás.

 

Lo impostergable primero.

 

¿Qué es lo «impostergable» en mis mañanas? La respuesta no ofrece dudas. Durante la mayor parte del año, llevar a mi hijo a la escuela e irlo a buscar marca el comienzo y el fin de mi rutina de escritura para emprendedoras. Entre nosotras: despertar a Camilo puede ser más desafiante que enfrentarse a golpes de puño con la inspiración literaria.  ¡Cómo le gusta dormir al niño! Despegarlo de la cama puede ser una tarea de astucia e insistencia.

Hay días en los que la paciencia y la dulzura maternal no me acompañan, por eso, procuro que todo lo necesario (ropa, mochila, desayuno) esté en condiciones y accesible para que él mismo ritualice sus acciones. Bueno, al menos, todo lo que sea posible ritualizar las acciones de un niño de nueve años.

 

Si tenés más de un hijo al cual preparar para la escuela, mandame tu autógrafo porque, para mí, tiene tanto mérito como ser CEO de una stratup.

 

Cómoda, pero no tanto.

 

¿El secreto? Tanto para mi hijo como en mi rutina de escritura para emprendedoras, el secreto para consolidar el ritual es encontrar los pequeños placeres que recompensan el esfuerzo de desprenderse del sueño: un perfume, un sabor -un té especial, por ejemplo-, una canción. Elegí aquello con lo que te sientas más cómoda pero que solo disfrutes en «ese» momento.

 

Mi sabor de la mañana es el café, simple pero efectivo. También uso dos gotas de aceite esencial de jazmín, una en las muñecas y otra en la nuca. El perfume me reanima y lo siento mientras escribo.

 

Hablando de comodidad, te cuento que con la escritura pasa algo muy singular. Por supuesto que para escribir la comodidad es indispensable. La temperatura, la ropa que llevamos puesta, el espacio en el que escribimos y tantos otros factores externos favorecen u obstaculizan nuestros esfuerzos.

Sin embargo, demasiada comodidad perjudica. A riesgo de ser simplista y obvia en mi planteo te recuerdo que, siempre que puedas elegir, te sugiero escribir sentada frente a una mesa o escritorio. La cama o el sillón pueden ser tentadores (en la caso de que tengas esa maravillosa posibilidad) pero más temprano que tarde van a terminar saboteándote.

Demás está decir que, si sos de las personas que tienen el celular cosido a las palmas, esta es tu oportunidad de descoserlo y dejarlo en otra habitación durante el tiempo que hayas destinado a escribir. Nada es tan urgente como para que tengas que tenerlo a mano. Y si algo es urgente, sabrán cómo localizarte. Te lo aseguro.

 

¿Tiempo o palabras?

 

Ahora sí, a escribir. Personalmente, prefiero marcar el progreso por tiempo. Exigirte escribir determinada cantidad de palabras puede ser agobiante. Por otra parte, saber que los siguientes 90 minutos puedo dedicarlos de lleno a escribir, no solo es más alentador sino que a mí, personalmente, me entusiasma.

Lo esencial es no detenerte por cada mosca que pasa volando. Cuando es el momento de escribir, se escribe. No importa con cuánta corrección. Ya llegará el momento de editar y entonces, vas a tener la oportunidad de reducir, cortar y enjuiciar cómo es posible que yo haya escrito esto.

Si por alguna razón no corren los ríos de tinta, no fuerzo la situación. Me distraigo en alguna de las tareas de la casa -especialmente las que pueden resolverse en diez minutos, como barrer o poner el lavarropas- porque, como el castigo de Sísifo se renuevan todas las mañanas.

 

herramientas en una rutina de escritura para emprendedoras.

 

Aunque las herramientas nunca son tan importantes como el gesto en sí mismo, es probable que te preguntes si es preferible escribir a mano o en la computadora. ¿Qué podría decirte que no sepas? Mi respuesta es condicional: depende. Depende de lo que escribas y de cómo te sientas más cómoda.

 

La escritura manual tiene beneficios añadidos más allá de las tendencias. Sin embargo, en lo que a mi  blog respecta, escribo directamente en el editor de WordPress.

 

Aunque tengo alguna que otra app de escritura,  entre ellas una estrictamente profesional (por si te interesa, te dejo el enlace: Airstory) escribir en el editor del blog me resulta más práctico. Reservo la escritura a mano para dejar constancia de los pensamientos que habitan este cuerpo desmesurado. O para sintetizar ideas de los libros que me interesan. En ese caso sí, necesito escribir de puño y letra para «hacer mío» lo leído.

Si tuviera que sugerirte una herramienta de utilidad sería el calendario editorial.  No es que sea la panacea de la escritura, pero disminuye significativamente el estrés que nos asalta al enfrentarnos con una página en blanco. En una rutina de escritura para emprendedoras la planificación de temas  es un paso necesario. Te cuento con más detalle cómo encararla en este artículo: Crear un calendario de contenidos en 5 pasos.

 

Rutina de escritura para emprendedoras con poco tiempo.

 

Aunque preparar tu ritual placentero de escritura suena idílico, ocasionalmente, la realidad tiene otros planes. Quizás no cuentes con una hora todas las mañanas para sacralizar el acto de crear contenidos. En ese caso, mi mejor sugerencia es que saques partido de los tiempos de desplazamiento o de espera.

Solo de pensar en el tiempo perdido en una sala de espera me consume la ansiedad. ¡Es un momento ideal para escribir! De la misma forma que lo es el tiempo que permanecemos en distintos transportes públicos o en el receso del almuerzo para quienes trabajan o estudian. Puede no ser sencillo al comienzo. De hecho, los ruidos pueden ser un problema. Sin embargo, el hábito hace al monje y con el correr de los días se aprende a aceptar los sonidos del entorno y esto no los elimina pero los atenúa.

En este caso, tu mejor opción es comenzar formulando con total precisión la idea central del artículo y escribiendo el final. Suena contraproducente pero funciona. Tener una visión de a dónde queremos llegar tiene la virtud de hacer visible el camino que hay que recorrer. No siempre hay que saber el «cómo», a veces solo tenemos que confiárselo a la intuición.

Muertos. Los blogs están muertos. Con la cultura audiovisual consolidada entre los nacidos con el milenio -y los no tanto- me pregunto si tiene sentido escribir un blog en 2019. ¿Te persigue la misma duda? ¿Sí? Entonces, te invito a que me acompañes durante los próximos minutos de lectura, porque vamos a pensar juntas sobre la validez de un blog para impulsar tu imagen personal y tu marca, compartiendo ideas y emociones.

 

Escribir un blog en 2019

 

Escribir un blog en 2019.

 

Con tantas actividades cotidianas impostergables y no menos estímulos online desmesuradamente atractivos: ¿alguien tiene tiempo para concentrarse en la lectura de un artículo completo?

 

Es una pregunta justa. Para quien siente que su tiempo es escaso y los deberes se multiplican, escribir al vacío no se presenta como una alternativa seductora. De hecho, nada seductora. Si tus días se presentan como una carrera de obstáculos agotadora es natural que no te interese añadirle vallas al recorrido.  Escribir un blog en 2019 suena trasnochado. De otra época.

Escribir un blog exige más que una distraída manutención profesional. Porque la escritura supone un espacio reflexivo: un momento de introspección en el cual la danza de imágenes mentales cuaja en palabras.  Un texto nacido de otro tipo de proceso es un catálogo o un panfleto. En estas condiciones, no me extraña que escribir un blog en 2019 tenga el eco de una nostalgia vintage.

¿Sabés qué? Mi espíritu vintage te propone recuperar la reflexión como una forma de conjurar el vértigo que acosa tus días.  Es más: te propongo que medites cuidadosamente tus aspiraciones para que, luego de leer este artículo, decidas escribir un blog y disfrutarlo como estas amigas emprendedoras.

 

Cuando tus objetivos eran aspiraciones.

 

Estás pensando escribir un blog en 2019 porque lo sugirió algún gurú del marketing. O porque otras emprendedoras lo tienen y la inercia del decálogo para el triunfo, impone -entre otras cosas- escribir un blog y tener presencia con tu contenido en todas las redes sociales. Lo más probable es que encuentres una primera -y muy prudente- sugerencia: tiene sentido escribir un blog en función de tus objetivos.

Razonable, ¿no? Porque es muy diferente:

 

  1. Monetizar con publicidad.
  2. Buscar patrocinadores.
  3. Vender infoproductos.
  4. Consolidarte como referente (para conseguir clientes o un trabajo acorde a tu conocimiento).

 

Aunque podrían superponerse estratégicamente, cada uno de los escenarios anteriores supone acciones específicas porque responden a diferentes horizontes de expectativa. Alguien que ha participado del bucle de la indecisión por más tiempo del que se siente orgullosa de admitir -sí: hablo de mí- puede asegurarte que tus objetivos tienen que ser meridianamente claros para sobrellevar con entereza la creación de una marca. Ya sea personal o comercial.

Sin embargo, me gustaría que vayamos un paso más allá. O un paso atrás. Todo depende desde qué perspectiva nos situemos. Aún antes de formular objetivos concretos, deberíamos trabajar sobre tus aspiraciones. Por eso, contame: ¿hacia dónde se inclina tu espíritu?

Lo sé. Tenés poco que hacer como para que yo te cuestione sobre soplos del alma. Tu objetivo es vender más productos o servicios. Decorame esta idea con palabras más o menos protocolares: las dos sabemos que tu objetivo es éste.  Punto. Pero he aquí el problema: en el punto. Después de años emprendiendo online, con tantas idas y vueltas como puedas imaginarte, tengo una certeza desmesurada: las ventas van hacia donde te sople el alma.

 

Un segundo: no te vayas. Dejame explicarte con más detalle por qué las ventas van hacia donde te sople el alma.

 

No me malentiendas: es perfectamente posible vender pomada antihemorroidal sin que eso suponga una aspiración del espíritu. Lo tengo clarísimo.  Alguien tiene que vender tuercas, fungicidas y bisagras.  En este proceso de venta no tiene por qué intervenir el alma de nadie.

¿Ves de esta forma el proceso de venta? Entonces, éste no es el espacio en el que vas a encontrar respuesta a tus inquietudes. Con toda mi desmesura tengo el desagradable hábito de «significar». Si voy a vender, necesito creer en mi pomada y entender mi tuerca como un elemento esencial en un proyecto con sentido. Recién en este punto, puedo formular objetivos.

Forzar tu entusiasmo por las bisagras para venderlas es tan inútil como frustrante. Tarde o temprano, el desánimo pasa factura a la más convencida. ¿Cómo? Con la forma de un cansancio infinito que no desaparece después de las vacaciones y tiene la pérfida y puntual manía de aparecer cada lunes con la alarma del despertador.

 

¿Estás conmigo? Entonces, antes de discernir si vale la pena escribir un blog en 2019, deberías responder esta pregunta: ¿cuáles son tus aspiraciones?

 

Esas paradojas de aspirar.

 

El temita con las aspiraciones es que pueden ser volubles. ¿Dónde se ha visto que tengas que sostener las mismas aspiraciones de por vida? Habrá momentos en los que escribir un blog sea altamente significativo porque te ofrece la oportunidad de expresar ideas y emociones que le dan a tu marca espesor humano. Habrá otros, en los cuales resignes esa textura humana a la funcionalidad. Son momentos diferentes de un mismo proceso. Ambos válidos.

Como tengo plena certeza de que la ambivalencia anterior no satisface tu curiosidad. Por eso, demos otro paso (a esta altura no importa hacia dónde). Creo que la piedra de toque para responderte, radica en desentrañar la verdadera pregunta detrás de si vale la pena escribir un blog en 2019.

 

Cuando preguntamos si «vale la pena escribir un blog en 2019», realmente estamos cuestionando si escribirlo garantiza -de una forma u otra- el crecimiento financiero de tu marca.

 

¿Es así? Cuestionamiento pragmático si los hay.  Y totalmente lógico: una marca necesita vender para existir. En ese sentido, voy a responder sin dorarte la píldora: NO. Si tu horizonte de expectativa se reduce vender las tuercas desangeladas, entonces no vale la pena. Demanda un esfuerzo que el volumen de ventas no va a compensar.

Así de simple. Escribir un blog es un fin en sí mismo. Para personas que creen que existen aspiraciones antes que objetivos. Sin embargo, me desborda la desmesura como para no permitir que te retires sin conocer cuáles son las razones por las que sí deberías escribir un blog en 2019.  Sea cual sea la inclinación de tu espíritu. Allí vamos.

 

4 razones para escribir un blog en 2019.

 

Podría desarrollar una lista nutrida con razones de toda índole. Sin embargo, me interesa que nos enfoquemos en cuatro de ellas. Porque son las que valen la pena más allá de los resultados de tu aventura emprendedora. Veamos cada una de ellas:

 

  1. Desarrollar tu capacidad expresiva.
  2. Conocer personas que enriquecen tu camino.
  3. Generar un discurso online propio.
  4. Sí…. por el posicionamiento en Google también.

 

Escribir un blog en 2019 es la mejor oportunidad para desarrollar tu capacidad expresiva. Un discurso coherente y cohesionado inspira confianza. Confianza en quienes leen y auto-confianza. Sí: incluso, mejora tu autoestima. ¡Parece una pastilla mágica de teletienda! Sin embargo, no por ser un cliché, el beneficio es menos real. La satisfacción de aprender a escribir fluidamente consolida tu seguridad al presentarte, ya sea en un discurso escrito u oral.

Hace veinte años que trabajo con el lenguaje y si algo he visto, son personas inseguras de su capacidad de expresar adecuadamente  sus pensamientos.  Es una inseguridad limitante. En ocasiones, angustiosa. Un blog es la excusa perfecta para cometer errores y enmendarlos en un proceso de enriquecimiento personal que no tiene por qué, tener fecha de caducidad.

En este proceso además, se establecen vínculos profesionales y personales más valiosos que sus frutos comerciales. Te sorprendería la intensidad de las relaciones que es posible establecer a través de todos los continentes. Independientemente del saldo productivo de tu marca, conocer nuevas personas y estar al tanto de sus experiencias es una forma de renovarte y mantener actualizada tu curiosidad. Y la capacidad de asombro.

 

Escribir un blog en 2019: tu propio discurso online.

 

Quizás sea ésta una de las razones esenciales para escribir un blog en 2019. Escribir es un ejercicio que te enriquece y conecta a nivel profundo. Contigo misma y con tu entorno. Pero no por ello deja de tener un costado práctico.  Veamos:

 

  1.  Cada uno de los textos que escribas engrosa el caudal de palabras que hace de tu marca una entidad diferenciable. Si te interesa leer más sobre este tema, te invito a que continúes con: Mejora tu estilo de escritura.
  2. Además, en el futuro estos textos podrían significar más que una memoria de tu filosofía de marca. Pueden transformarse en el germen de un libro. ¿Quién te dice?

 

Esto sin contar con el hecho de que escribir periódicamente mejora el posicionamiento de tu web. Es cierto: algo de SEO tendrás que aprender, pero tampoco es un escándalo.

 

Si estás buscando una alternativa económica a la publicidad paga, escribir podría ser el camino. Sus resultados son más lentos pero, al menos en mi experiencia personal, más certeros y permanentes.

 

No quiero ni recordar la heterogeneidad de voluntades que atrajo a mi grupo Escribe y Vende la publicidad en Facebook. Tengo experiencias como para espantar. Por otra parte, sigo creyendo que los mejores clientes han sido los que llegan luego de leerme. Mucho.

Si ya te decidiste a escribir un blog en 2019, estás iniciando uno de los caminos con más satisfacciones que conozco. Es cierto: también hay dolores de cabeza y momentos de «lo mando todo al quinto infierno». Los suficientes como para darle sabor a la experiencia que tiene tanto sentido – y valor- como quieras darle.

Veamos cómo conseguir más clientes con storytelling. Porque disfrutar de un trabajo estimulante que no limita tu agenda y genera una transformación positiva en la vida de otras personas es la cara visible y seductora de emprender tu propio negocio. Sin embargo, más allá de los beneficios de ser tu propio jefe, emprender tiene su «lado B».

 

El dark side del emprendimiento puede tomar diversas formas, pero se reduce básicamente al siguiente cuestionamiento: ¿cómo generar ingresos constantes?

 

He aquí, uno de esos casos en los cuales la respuesta no presenta múltiple opción.  Generar ingresos constantes con un negocio supone conseguir un flujo regular de clientes. Punto y aparte. Luego veré qué tan poblada necesito -o deseo- mi agenda, pero un negocio es tal cuando alguien paga por tus productos y servicios. Y está sano cuando este ciclo es constante.

 

En este artículo, te cuento cuáles son las condiciones previas para crear contenido significativo y cómo conseguir más clientes con storytelling en 4 pasos.

 

Cómo conseguir más clientes con storytelling.

 

Sin duda,  responder cómo conseguir más clientes con storytelling implica definir algunos conceptos previos. Entre ellos los que te menciono a continuación:

 

  1. La visibilidad comienza por la generosidad bien entendida.
  2. La valoración de una propuesta es un balance entre cantidad y calidad.
  3. La mejor forma de vender se produce cuando no se percibe al vendedor como «vendedor».

 

Convocar una audiencia específica y atraer con ella a tus potenciales clientes tiene una condición previa e indiscutible: crear contenido significativo para estas personas. ¿Por qué? Porque diariamente buscamos en internet respuestas para los más variados problemas.  Si en una de estas búsquedas, Google me devuelve uno de tus artículos -o las redes sociales me acercan tus palabras compartidas por alguien de mi confianza- es más probable que me acerque al mensaje que estás proponiendo. En consecuencia, es más probable que descubra tus productos o servicios.

¿Por qué soy tan categórica respecto a este punto? Por observación y experimentación personal. Incluso suponiendo que decidas no escribir un blog y definas como estrategia de marketing prioritaria el pago recurrente de publicidad (en Google, Facebook o Instagram) crear contenido para nutrir estos anuncios no es discutible.

De la misma forma, es necesario que mantengas una vigilancia constante  sobre los resultados de tu inversión en ads. Si los números te conforman seguirás adelante con ellos y si no son de tu conformidad, realizarás los cambios que consideres pertinentes. O experimentarás con nuevas formas de presentación visual y textual. ¿Qué significa esto? Como lo estás  suponiendo: crear nuevo contenido.

 

Por si te quedaban dudas… crear contenido significativo para compartir no es opcional.

 

Autopromocionarte con tu contenido.

 

En este sentido, promocionar tu negocio para conseguir más clientes con storytelling significa compartir textos o imágenes con fines informativos o formativos. Por supuesto, crear contenido supone tiempo y dedicación. Frente a esta realidad -y para evitar la fuga de neuronas- deberíamos tener en cuenta la segunda afirmación: el balance entre cantidad y calidad.

La presencia constante de una marca frente a su audiencia es una aspiración y deberías planificarla para consolidar tu visibilidad y no generar lagunas de reconocimiento. Sin embargo, cuando es ese cerebrito tuyo el que se encarga de todo lo relacionado con tu marca… ¡menudo desafío!

 

Hasta que no se invente un elongador de horas, tu mejor opción es descubrir tus límites de exposición y dónde se encuentra el punto en el cual se equilibra la cantidad y la calidad de tu contenido.

 

Un post semanal en tu blog y tres publicaciones diarias en tus cuentas sociales más activas sería un objetivo deseable. Sin embargo, mantener este ritmo requiere de una resistencia mental de la cual deberías enorgullecerte y de una planificación rigurosa de la cual, no deberías estar menos orgullosa.

No sé a vos, pero lo que es en mi caso, no siempre las condiciones anteriores se dan juntas. Y en ciertos momentos del año, carezco de ambas. Ahora éste. es tema de otro artículo, así que dejémoslo por aquí.

 

Vender sin aburrir.

 

Finalmente, la mejor impresión de tu marca se produce cuando tu contenido se percibe como una guía que realmente aporta información a quien lee más que como un discurso de venta. Los discursos de venta me aburren mortalmente y por supuesto, apenas percibo que estoy frente a uno, cambio de sintonía. No hay nada más simple: estás a un click de otro espacio que te interese y no te aburra.

Vender tus productos exige un ejercicio continuado de creatividad. Si esperabas una función automática ya estarás sintiendo el ardor de la decepción. Este es el momento en el que se dividen las aguas: o se mantiene tu firme propósito de sacar adelante esa marca o mantenemos el estado actual de las cosas. Sea cual sea tu decisión, te pertenece.

 

Volvamos al caso: para vender sin aburrir el storytelling es tu mejor aliado.

 

El storytelling te ayuda a conseguir más clientes porque:

 

  1. Expresa tu visión creativa ya sea en videos, artículos o instancias de interacción en vivo – Facebook live, directos en Instagram o en Youtube.
  2. Comparte testimonios de clientes satisfechos que con su experiencia sumen esa cuota de confianza que tanto beneficia a tu negocio.
  3. Inspira con tu conocimiento o estilo de vida. Cada historia que cuentes es también parte de tu experiencia de vida y como los seres humanos somos miméticos por naturaleza, escucharte puede significar un salto cualitativo para alguien que está en el momento justo, en el lugar en el que tenía que estar para encontrar respuesta a sus inquietudes.
  4. Mantiene un vínculo activo con tus clientes a través de textos que les recuerden por qué decidieron comprarte por primera vez.
  5. Comunica el valor de tus productos o servicios con relatos en los cuales los datos o las cifras del éxito tengan un contexto que los dulcifique y no tiente al click con el cual nos evadimos de los discursos de venta.

 

Frente a este panorama, no sería de extrañar que te preocupe la posibilidad de repetir una y otra vez las mismas ideas. No es una preocupación menor, pero carece de perspectiva. En primera instancia porque el storytelling es precisamente eso: nuevas formas de contar una y otra vez las mismas historias.  Porque cada vez que las cuentes van  a estar enriquecidas por los nuevos conocimientos o experiencias que hayas adquirido hasta el momento.

Para contar hay que tener una actitud de aprendizaje continuo. Y con esto no me refiero a los aprendizajes que  se proponen en cursos o talleres sino a una postura curiosa, que busca respuestas y conocimiento en cada una de las circunstancias de la vida. Siempre acompañada de la necesidad de compartir estos descubrimientos para ayudar a otras personas a encontrar su forma de ser y estar en el mundo.

 

Cómo conseguir más clientes con storytelling: 4 tips desmesurados.

 

  1. Definir las emociones que quiero evocar.
  2. Buscar la identificación.
  3. Permitir el uso de la imaginación.
  4. Expresar la identidad.

 

Un texto pensado para convocar, emocionar y persuadir comienza con la definición de las emociones que deseo provocar en el lector. Siempre se puede ir más allá de la felicidad o el asco. Un texto puede suscitar emociones diversas tales como:

 

  • Afecto.
  • Alegría.
  • Diversión.
  • Esperanza.
  • Excitación
  • Interés.
  • Placer.
  • Sorpresa.
  • Satisfacción.

 

Con una visión clara de cuál es la emoción que me interesa proyectar, puedo dar el siguiente paso: buscar la identificación del lector con esta emoción a través de la historia que estoy contando. No voy a mentirte. Este proceso es delicado. Implica desarrollar el sentido de empatía.

 

Sí. Así como lo estás escuchando. Si querés que el storytelling te ayude a conseguir más clientes es necesario que desarrolles tu sentido de la empatía.

 

Para provocar emociones, primero hay que comprenderlas. Sin mencionar que para no terminar en una pantomima emocional, lo mejor es haberlas sentido en alguna ocasión. De otra forma, tus textos siempre van a tener sabor metálico.

 

Para nuestro disgusto, la empatía no viene en comprimidos. Sin embargo, desarrollarla o afinarla no está más allá de tus posibilidades.

 

Únicamente desarrollando la empatía vas a lograr el tan deseado : «¡Esto es lo que a mí me pasa!» en boca de un lector que devora tus palabras sin importar cuántas sean, sencillamente porque finalmente encuentra alguien que lo entiende en su forma de ver el mundo o  en el problema que ahora mismo más le preocupe.

Por otra parte, al  contar no estamos esperando agotar toda la experiencia. ¿Alguna vez te dijeron: «no sabés cuándo parar»?  Es un problema de desmesuradas. Los límites no se nos dan bien. Si no es tu caso, tranquila, vos entendés que todo tiene una medida y que es bueno dejar espacio a la imaginación ajena. En algunos ámbitos, a esto, se le llama seducción.

 

Aprender a poner el freno de mano.

 

Si jugás en mi equipo, posiblemente tengas solucionado el tema de la empatía, pero requieras de experiencia -o colaboración- para encontrar el freno. Escuchame esto: decirlo todo no es tu objetivo. Tu objetivo es decir lo suficiente para permitirle al otro completar los vacíos existentes con su imaginación.

 

¿Por qué dejar espacios en blanco en mis historias? Porque si el lector interactúa y completa imaginariamente tu relato,  siente que le pertenece.

 

Por otra parte, es la mejor forma de tensar el hilo narrativo para obtener suspenso. Y todos sabemos que el suspenso bien creado genera el deseo de saber más. ¿No esperás que tu audiencia sienta este deseo?

 

Cómo conseguir más clientes con storytelling: ¡explotando tu cosmovisión!

 

Por último, pero no menos importante, tus historias tienen que ser un reflejo de tu identidad. Una historia «robada» -que no te pertenece en experiencia o no sentís como propia su reflexión- es la peor idea que se te puede ocurrir para representar a tu marca.

 

Los textos que escribas tienen que expresar tu sentido del humor (y si no es parte de tu identidad, no lo es.) y aquellos rasgos que te caracterizan.

 

Asimilarte a otra marca por su popularidad va a desgastar tu energía y enmascarar lo que realmente te hace diferente y sabrosa para un posible cliente. En un mundo de estandarizaciones, comprarle a alguien que ama lo que hace y lo comunica de forma natural es un placer. Si te interesa profundizar sobre este tema, te invito a leer: Storytelling para emprendedores: emocionar y vender. 

Espero que las sugerencias anteriores tu ayuden a pensar cómo conseguir más clientes con storytelling. ¿Ya estás pensando en tu próximo contenido? Escribir puede ser divertido. Si además lo hacés con la intención de mejorar la vida de quienes leen, entonces estás creando buen karma. Contame en los comentarios cuál fue el último contenido que escribiste. O cuál va a ser el próximo. Soy toda oídos.

¿Preparada? Escribir online no es lo mismo que escribir sobre el papel.  Es otro cantar. Otros son los tiempos del lector frente a la pantalla. Otros son los requisitos visuales – tu artículo va a ser «visto» antes de leerlo- e ignorarlo puede costarte mucho más que un disgusto. Por eso, en esta tercera entrada de la serie del Sistema EDP4, quiero que conversemos sobre cómo hacer atractivo un post en 5 pasos. Desmesurados, obvio.

 

 

Cómo hacer atractivo un post para tu blog en 5 pasos desmesurados #blogging

Cómo hacer atractivo un post en la jungla virtual.

 

Un blog sería beneficioso para tu negocio, pero solo pensar en el trabajo extra de escribir todas las semanas, te congela la sangre. Te entiendo. No es para menos: apenas con leer todas las recomendaciones a seguir, la sensación de agotamiento es inmediata. Por eso, quiero contarte cómo escribir un post atractivo sin perder ni tu tiempo, ni tu paciencia.  ¿Seguimos?

Antes que nada, quiero recordarte que cada maestrito tiene su librito. Por esta razón, las sugerencias se multiplican y a vos te sacan hasta las ganas de vivir. Ni hablemos de las ganas de preparar la cena luego de un maratón de lectura sobre cómo hacer atractivo un post para tu blog. Sin embargo, no todo consejo se aplica necesariamente a tus objetivos. Y tengo la certeza de que ninguno de los que somos «maestritos» los aplicamos todos al mismo tiempo y desde el primer momento. Respirá, seleccioná y seguí adelante.

No voy a decirte que se puede escribir y editar un artículo significativo para tu audiencia en 30 minutos. Ambas sabemos que te estaría mintiendo. O al menos, omitiendo sigilosamente que el promedio de tiempo para escribir un artículo es de dos horas. Por eso, al sugerirte este sistema, te propuse  secuenciar la tarea en cuatro pasos.

 

Atomizar la tarea te permite trabajar un lapso de tiempo limitado cada día y publicar una vez a la semana un post relevante para tus lectores.

 

Si ya leíste el artículo anterior sobre cómo elegir el contenido, éste es el momento de que comiences a pensar en los detalles:  el contenido audiovisual que quieras añadir, las citas, las listas y toda la parafernalia que mueve al texto de su linealidad y lo hace más atractivo.

 

Todo eso que te hace bello.

 

Con la estructura de tu post armada estás en condiciones de ornamentar con imágenes. Es el momento de «entrarlo en carnes»  de forma que sea significativo y seductor para quienes leen. ¿Qué elementos tenés que tomar en cuenta?

 

  1. Material gráfico: imágenes, infografías, gráficas, memes, gifs animados, fotografías intervenidas o pensadas especialmente para las distintas redes sociales. La lista es tan amplia como lo dicte tu imaginación o disponibilidad de tiempo y habilidades para crear.
  2. Material audiovisual: el videomarketing llegó para quedarse. Aunque no soy una fanática de poner el rostro en internet, reconozco que los videos son una posibilidad de comunicación que captura la atención y el interés de aquellas personas que no tienen tiempo o ganas de leer.
  3. Citas y referencias: propias o ajenas, las citas de texto destacan en la pantalla. Con la ayuda de algún que otro plugin, podés pensarlas para que sean «tuiteables».
  4. Listas, cuadros o viñetas: todos ellos rompen el bloque de prosa y en consecuencia, transforman un texto que desalienta al más valiente en un artículo atractivo, en el que los puntos más importantes destacan al golpe de vista.
  5. Descargables: los PDFs, imprimibles, Hojas de cálculo y demás documentos descargables son tus aliados a la hora de seducir a un lector para ofrecerte su correo electrónico. Sin embargo, no sería yo misma si no te confesara que tengo un cementerio de descargables en la PC. Me tientan y los guardo para otra ocasión que, generalmente, nunca llega.

 

La intención no es aturdirte con infinitas posibilidades. Tus artículos pueden ser como quieras que sean y enriquecerse de la forma que consideres más apropiada para cada tema y para tu audiencia.

 

5 Pasos para el enchulamiento de tus post.

 

Cada uno de los puntos anteriores es simplemente una posibilidad que deberías adaptar a tus necesidades.  Eso sí, aún en esas semanas en las que no te asiste la agenda ni la voluntad, vale la pena que dediques cinco minutos a elegir una imagen para ilustrar tu artículo. Y también para presentarlo en las redes sociales que utilices.

A continuación quiero compartir contigo cinco pasos para que cuando te preguntes cómo hacer atractivo un post, tengas una guía desmesurada y selecciones el material visual que enriquezca tu mensaje.

 

1- El contexto lo es todo:

 

Elegir material gráfico implica pensar en el género, edad, localización geográfica y procedencia social de quienes son tus lectores. Este planteo se complejiza si pensás en tus redes sociales. Porque el contenido visual que funciona en una, no necesariamente funciona en otra. Lo sé. Casi como si fuera un curso de chino mandarín.

Para poner al contexto a jugar a tu favor vas a tener que dejarte guiar por la intuición, escuchar las sugerencias de otras personas que trabajan con  la misma audiencia y experimentar qué funciona y qué no.  No hay fórmulas que funcionen 100% en todas las ocasiones y para todos los sectores, pero sí hay herramientas que te ayudan y mucho.

Si no conocés Canva, me vas a agradecer que te lo presente.  ¿Por qué? Porque te permite diseñar gráficos profesionales con apenas esfuerzo. También podrías probar con Crello que, al igual que la anterior, ofrece una versión gratuita y la posibilidad de crear imágenes animadas que son ideales para darle movimiento a tu Fanpage.

 

2- El sujeto como énfasis.

 

Para ser honesta, si quiero responder cómo hacer un post atractivo para tu blog debería conocer los detalles específicos de tu propuesta. Sin embargo, existe un consejo que se aplica de forma general a cualquier proyecto: las fotografías que tienen como protagonistas a seres humanos generan mejor respuesta que cualquier otro tipo de imagen.

En este sentido, tan importante como contar «la historia de tu marca» es contar la historia de las personas detrás de ella. O la tuya propia.  Contarte es conectar con tu audiencia y si tensionamos al máximo la máquina de escribir lugares comunes: es tu identidad la que cautiva o aleja a la audiencia.

También existe otra posibilidad especialmente atractiva en redes sociales: ceder el relato de tu marca a los clientes. Que sean ellos mismos quienes cuenten -con palabras o con imágenes- las experiencias asociadas a tu producto. Este tipo de relato es doblemente significativo: genera lazos de comunidad y tiene el valor de un testimonio.

 

Si te decidís a contar la historia de tus clientes o a cederles el espacio de contar con sus imágenes usando tus productos o disfrutando de tus servicios, tu contenido visual es ganador.

 

3- No todo es un lecho de rosas.

 

Conversemos un poco de la idealización de la vida en las redes. ¿Demasiado profundo para un post? No te preocupes, no voy a extenderme filosóficamente en el tema.  El conflicto mueve todos los relatos. El conflicto es lucha, búsqueda.  Finalmente todos queremos que el protagonista de la historia alcance sus logros y sea feliz comiendo perdiz. Sin embargo, no hagas ningún esfuerzo por edulcorar ninguna de las realidades de tu negocio.

Si  querés proyectar un negocio alineado con los seres humanos, que tus imágenes ilustren la realidad sin estilizarla excesivamente. ¿Cómo? Te cuento: expresando ese costado desordenado y sin maquillaje que también es parte de tu realidad profesional . No todos tus fondos son impecables y no siempre estás preparada para la tapa de una revista.

 

Una imagen casual, ocasionalmente, puede hacer la diferencia en tus esfuerzos de conexión con la audiencia.

 

Claro, sin abusar. No confundas ser casual con ser descuidada en la presentación de tu trabajo. Lo escribo, por las dudas. Ambas sabemos que el mantel de la cocina no es el que mejor luce en tu Instagram.

 

4-  Ponele movimiento nena.

 

¿Pensaste en usar gifs o cortas piezas audiovisuales? La imagen en movimiento es sumamente atractiva. Pero ojo: en ocasiones una imagen estática puede expresar lo mismo: dinamismo y dirección. De la misma forma, tengo que señalar que para el público actual 40 minutos de video pueden ser insufribles.

No se trata de que llenes tu post  de gifs. Para ser honesta, aunque son tendencia en muchos blogs que sigo, el exceso distrae de la lectura. En mí, al menos, tiene el efecto contrario al que se busca alcanzar.  Cómo hacer más atractivos tus post: con prudencia pero, ponele movimiento con Giphy.

 

5-  Tu mensaje es el centro.

 

¿Qué es lo que querés comunicarle a tu audiencia? El storytelling visual complementa tu relato escrito. Elegir imágenes que enriquezcan tu historia y expresen tus valores es esencial.

No se trata únicamente de usar siempre los mismos filtros o el mismo tipo de imágenes, se trata de ser consistente en el mensaje de fondo, en lo que querés trasmitirle a quienes te siguen. Si aún estás buscando definir tu mensaje, te invito a leer el siguiente artículo: Storytelling de marca.

 

Cómo hacer atractivo un post para formar y deleitar.

 

Más allá de las imágenes o las infografías que puedas seleccionar  o diseñar, quiero que consideres además, posibles listas, citas destacadas, cuadros con datos, infografías o lo que sea necesario para complementar el contenido escrito. Planificarlo te ayuda a equilibrar el texto para que no luzca pesado para tus lectores.

Dicho lo  anterior, espero haberte respondido cómo hacer atractivo un post para tu blog.  Te pido que no te vayas sin contarme cómo elegís tu contenido visual y si elegirlo te resulta divertido o te problematiza tanto que terminás usando imágenes de stock. Si te interesa, también podemos continuar este diálogo en redes sociales. No dejes de sumarte a mi comunidad de aprendizaje: Escribe y Vende. Te espero dentro.

Antes de contarte cuáles son los 4 principios de una marca personal influyente, dejame contarte una historia. Dicen que el destino trabaja en formas misteriosas.  A los once años comencé a leer como nunca antes. En ese momento, la literatura a la que tenía acceso se encontraba en la biblioteca de mis padres: mucha ciencia ficción en los estantes paternos. Novelas de amor en los maternos. Y una colección completa de Agatha Christie que ambos disfrutaban y fue una de mis primeras lecturas escolares.

Para aquel verano del 1990, los libros de misterio no tenían sorpresa para mí. Aún hoy siento nostalgia de la maravilla que me causaban las deducciones de Hércules Poirot, pero como toda trama de efecto, pierde su magia con la repetición. Había leído cerca de treinta libros en menos de un año. Era el momento de ir un paso más allá.

La ciencia ficción sigue sin ser mi género preferido y las novelas de amor no cuajaban en mi imaginación. Mi mundo de posibilidades parecía agotado. Literariamente hablando. Sin embargo, escondidos entre los libros técnicos de Odontología, encontré dos textos que despertaron mi curiosidad:  El hombre que calculaba de Kahlil Gibran y mo hacer amigos e influir en los demás de Dale Carnagie. 

En este momento comienza a cambiar la historia. Mi primera lectura no ficcional fue Cómo hacer amigos e influir en los demás.  Recuerdo que estuvo en mi mesa de noche por mucho tiempo y uno de sus principios me acompaña desde entonces: 

 

La única forma de ganar una discusión es evitándola.

 

A riesgo de que este artículo sea leído en algún momento por el padre de mi hijo, dejo constancia de que escribí «me acompaña». No significa que siempre lo aplique. He dicho. Luego de la introducción que podrías haber evitado, dejame contarte que más aprendí de este libro. Sintetizo para vos los 4 principios de una marca personal influyente.

 

Te cuento cuáles son los 4 principios de una marca personal influyente y poderosa en redes sociales.

 

4 principios de una marca personal influyente.

 

Como te decía. El destino trabaja en formas misteriosas. Aquella lectura temprana permaneció en la sombra durante décadas hasta que alguien en mi comunidad online mencionó el libro y trajo a flote el recuerdo. Busqué minuciosamente en cada una de mis bibliotecas sin éxito. Fue mi madre quien me recordó que, luego de la muerte de mi padre, habíamos decidido donar todos sus libros.

Me arrepiento furiosamente. También entiendo lo que significó en ese momento desprenderme de ellos. Así que decidí no quejarme y con las facilidades que la tecnología nos ofrece, conseguí una nueva versión. De esas que adornan tus carpetas de archivos hasta que nuevamente se cruzan los misteriosos caminos de la vida.

¿Me creés si te digo que hace pocos días abrí el archivo por «error»?

Allí estaba el mismo mensaje que había leído casi treinta años atrás. No pretendo ofrecerte una síntesis del libro en este post. Es mucho más interesante que realices tu propia experiencia leyéndolo. Sí quiero contarte cuáles fueron mis conclusiones de esta lectura. También cuáles son los 4 principios de una marca personal influyente y poderosa.

 

4 principios de una marca personal influyente y poderosa.

Antes de implementar alguno de los siguientes principios sobre cómo influir en otros, necesitás definir con claridad tu mensaje.  Quizás sientas este paso de una obviedad tediosa. De esos que ignoramos con la suficiencia de quien cree tener «resuelto ese problema». Sin embargo…

 

1- Definir tu mensaje.

 

El terreno de las obviedades y los supuestos suele ser campo minado para quienes trabajamos enseñando, persuadiendo influyendo. Esforzarte en la definición de un mensaje que exprese tu cosmovisión sin ambigüedad puede ser engañosamente sencillo en tu pensamiento. Y muy complicado de aterrizar en palabras concretas sobre un papel.

 En este sentido, tu visión de liderazgo personal, tu tagline y tu elevator pitch son piezas de contenido a las cuales deberías dedicarles el tiempo que sea necesario. Tu identidad verbal tiene origen en estos textos y aunque es natural que muten con el tiempo, nunca podrás decir que los revisaste demasiado. ¿Seguimos con el segundo de los 4 principios de una marca personal influyente y poderosa?

 

2- Amigarte con el Método Socrático. 

 

Este es uno de esos principios sobre cómo influir en otros que considero esenciales. Básicamente podrías formularlo así:

 

Todos tus esfuerzos tienen que enfocarse en evitar un «no» inicial.

 

¿Qué quiero decir con esto? Por supuesto que no me refiero al «no» en el proceso de venta de un producto o servicio. En el universo del vendedor el «no» es una posibilidad. Me refiero a las señales de coincidencia con las cuales debemos iniciar cualquiera de nuestros discursos.

Pensá en lo siguiente. Cuando en una discusión te negás a algo -a lo que sea- lo más seguro es que sostengas este «no» hasta el final. Con todo el peso de tu orgullo. Quizás en una reflexión posterior consideres que te equivocaste y que te convenía aceptar o coincidir. Pero en el momento, simplemente, no podías permitírtelo: necesitabas ser consistente con tu negativa.

Por este motivo es tan importante lograr acuerdo con el interlocutor desde el inicio. Porque una negativa inicial condiciona toda la conversación. ¿Cómo vas a evitar que esto suceda? Realizando preguntas que el interlocutor responda afirmativamente.  Mejor aún, que no encuentre forma de negarse a ellas.  Por lo menos tres afirmaciones consecutivas.

Cuando conozco al otro y estoy al tanto de sus deseos y necesidades, esta tarea es más sencilla.  Pero, aún en el caso en el que mi interlocutor o mi audiencia sea desconocida, siempre puedo apelar a ciertos acuerdos universales. De esta forma conduzco a quien me escucha a conclusiones a las que podría haberse negado inicialmente.

 

3- Dejar que el otro sea el que hable.

 

Sí… De los mismos autores de «por algo tenés una boca y dos orejas». Escuchar es persuasivo. Ofrecele a la otra persona el protagonismo de toda conversación. Y si estás oficiando de conferencista, que cada una de las personas del público se sienta permanentemente aludida en tu discurso como protagonista.

También debo decir que escuchar es un ejercicio y que si bien la mayoría de nosotros tenemos la fortuna de nacer oyendo, a escuchar se aprende. Veamos el último de los 4 principios de una marca personal influyente.

 

 

4- Dejar que el otro tenga la idea.

 

Las mejores ideas son las que estamos convencidos que se nos ocurrieron a nosotros mismos. ¿Nunca sentiste satisfacción de reconocer tu idea en las palabras de un gran filósofo, empresario u orador? Recordá lo que sentiste y ahora, pensalo de otra forma:

 

También reaccionamos de forma positiva a las ideas que creemos elaborar nosotros mismos. Aunque otro nos haya guiado en el proceso de elaboración.

 

Despegarse del ego y dejar que el otro crea que la idea es suya quizás sea desafiante en un mundo en el que la tentación es llevarte el crédito. Sin embargo: ¿querés persuadir o tener la razón?

 

Marca personal influyente y con arte.

 

Estos 4 principios de una marca personal influyente no agotan en pocas palabras el arte de convocar y persuadir audiencias. Práctica y teoría aunadas en el ejercicio personal. En consecuencia, tanto la intuición como la creatividad tienen su rol en el proceso. Los vínculos humanos no pueden reducirse a fórmulas bien aprendidas, aunque algunas de ellas nos ayuden mucho a comprendernos.

Ahora, antes de irte, te invito a seguir leyendo Marca personal: emprender online a puro carisma en el caso de que quieras profundizar en el tema. Ahora, si  te interesa que trabajemos juntas en directo, no dejes de sumarte a mi grupo de aprendizaje: Escribe y Vende. Te espero dentro.