El conocimiento que te dirige en línea recta hacia el éxito que estás buscando con tu emprendimiento es el de tus propias fortalezas y debilidades.  El autoconocimiento para emprender. No te apresures a sacar conclusiones. Esto no significa que los otros saberes son de segunda categoría. Para nada. Existen una serie de habilidades que son necesarias para emprender y que es necesario aprender -antes o durante. Pero estas habilidades son una condición necesaria, no suficiente.

 

Con un posgrado en gestión pero ignorando cuáles son las características personales que te permiten destacar y cuales las que obstaculizan tus objetivos, no vas a llegar muy lejos.

 

Una emprendedora que está dando sus primeros pasos suele enfocarse en detalles externos, muchos de ellos importantes, por cierto. Solo tardíamente descubre que ignoró el factor elemental para impulsar el éxito de su proyecto: ella misma. La buena noticia es que el autoconocimiento para emprender también se ejercita. Bueno, al menos se ejercita el deseo de  hacernos conscientes de la persona que somos. También la definición de los horizontes a los que aspiramos y los límites que no estamos dispuestos a transgredir. Eso es mucho decir.

 

Autoconocimiento para emprender

 

Autoconocimiento para emprender.

 

Tampoco se trata de que te sumerjas en una meditación vipasana de seis meses para descubrir cuáles son las cualidades que van a ayudarte a triunfar con tu emprendimiento.  En general, tenemos pistas certeras de  cuáles son los eslabones débiles de la cadena y si las ignoramos es porque nos conviene no ahondar demasiado.

El tema es que la ignorancia selectiva produce un efecto de anestesia local que hace que, llegado el momento, ni siquiera tengas presente que la disciplina es uno de esos puntos que te convendría trabajar. O que no tenés un atinado sentido del tiempo y el espacio o que, sinceramente, no sos la más empática para tratar con las necesidades de tus clientes.

Quizás sea duro reconocer que te patina la empatía, especialmente cuando alguien tiene un reclamo absurdo o poco relevante en tu rutina diaria. Con la prensa que tiene ser una persona empática, no me extraña que te resistas a pronunciar en voz alta que escuchar quince minutos de queja te desespera al punto de necesitar el nervocalm de Mafalda.

Sin embargo, cuanto antes lo reconozcas antes vas a delegar esa tarea para concentrarte en las que te permiten fluir. Si sos la mejor encauzando procesos creativos no te exijas a vos misma ser la reina del servicio al cliente. Sería genial que tuvieras ese plus pero ¿dónde está dicho que nacemos con la batería de recursos completa?

Si te interesa mucho, podés dedicarte a trabajar este aspecto. De lo contrario, vas a tener el discernimiento como para asumir la necesidad de delegar esa tarea. ¿En quién? En otra persona que disfrute de brindar un servicio cálido, paciente y desapegado del malestar emocional que te provoca que alguien tenga una mirada crítica sobre tus productos o servicios.

 

Cuatro estrategias de autoconocimiento para emprender.

 

Simples acciones pueden ayudarte a sentirte mejor en tu rol de emprendedora, evitando  los días de furia y las noches en vela. Nadie te dirá que es cosa de soplar y hacer botella. Lleva tiempo y esfuerzo de tu parte pero vale la pena dedicarle un tiempo a este ejercicio. Evitando tres años presa por estrellar una vela artesanal de dos kilos en la cabeza a un cliente desconforme.

 

1- Tus cualidades no son buenas o malas.

 

De la misma forma que tenemos que aprender a distanciar los juicios de valor de nuestros sentimientos, tenemos que hacer lo mismo con nuestras características personales.  La impulsividad en sí misma no es ni buena ni mala. En ocasiones te ayudará a poner en acción tus ideas y en otras, será un impedimento para reflexionar el por qué de tus errores. Como verás, no se trata de juzgar tu personalidad sino de ser consciente de cuáles son los puntos fuertes en los que apoyarte cuando sientas que perdés estabilidad. Si te interesa, te cuento cuáles fueron mis errores al emprender: 7 lecciones para emprendedoras desmesuradas.

 

2- Estudiá muy de cerca cómo reaccionás en momentos de estrés.

 

Sé que estoy pidiendo mucho. Porque cuando el estrés aparece en escena, tu ánimo no está predispuesto para la observación consciente. Sin embargo, es un conocimiento valioso acerca de vos misma. Especialmente cuando estás emprendiendo porque si algo puedo asegurarte es que situaciones de estrés no te van a faltar.

Una emprendedora puede pasar por todos los matices emocionales en un mismo día. Cuando te sientas estresada, si conoces tus respuestas más frecuentes, vas a poder anticiparte o resguardarte de situaciones que te compliquen.

 

3- Ponele la cara a las situaciones incómodas.

 

Una respuesta natural hace que huyamos de momentos incómodos. Por ejemplo, atenderle el teléfono a un cliente que llama por décima vez para reclamar con o sin justicia.  O vos misma, tener que reclamarle a un proveedor que no cumplió con lo pactado. Lo mejor que podés hacer es tener preparada una batería de respuestas para estas ocasiones.  Sin olvidar una política de devoluciones blindada  a prueba de casos bizarros y muy claramente expresada en tu web.

 

4- Escribir tu biografía.

 

Como decía mi abuela «se te ve la hilacha». ¿Qué mejor forma de autoconocimiento para emprender puedo recomendarte que la escritura? ¡Ninguna!

Escribir tu propia historia, sin juzgar y sin demasiadas pretensiones literarias te ayuda a acceder a zonas de tu identidad que no siempre están presentes en tu memoria. Destaca los grandes hitos en tu vida y en consecuencia, te permite visualizar las improntas que marcaron tu relato personal.

Aceptá mi sugerencia.  Escribí una biografía en la que no cuestiones ni edites sino hasta el final. Comenzá la aventura de descubrir quién sos como emprendedora y más importante, por qué. Cuando termines de escribir, compartí tu experiencia en la comunidad de emprendedoras que viven wabisabi: Escribe y Vende.

 

Autoconocerte es poder.

 

Suena imponente. Además, es la más pura verdad.  El autoconocimiento para emprender es una herramienta poderosa. Podés ignorar lo que estoy escribiendo y hacer tu propio camino. Tengo la certeza de que tarde o temprano vas a recordar estas palabras. Lo que diferencia un emprendimiento que funciona y uno que no, es la persona que emprende.

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