En algún momento de mi vida, cuando leía la expresión “negocio online” se me helaba la sangre. Negocio es mala palabra cuando tu proyecto tiene propósito y vos un espíritu desmesurado. Pero el tiempo es el gran artífice de los cambios y entender que sin negocio no existe forma de expresar mi mensaje ayudando a otras personas, fue un gran cambio de mentalidad para mí.

Cuando tenía trece años, tenía la sensación de que  la vida -al menos  la mía- era monótona.  El tiempo era lento -muy lento- y  los días más o menos iguales.  Mi adolescencia no fue precisamente emocionante. Sin embargo, los últimos doce meses fueron de vértigo.

De una forma muy curiosa,  fueron muy parecidos a los primeros doce meses de vida de mi hijo. Un año con ansiedades, una que otra angustia y profundas alegrías. También de muchos errores y algunos aciertos. La metáfora es simplona pero efectiva: La Desmesurada es mi hijo digital.

Y no es cualquier hijo: es mi negocio con sentido. Lo escribí y no chocaron los planetas.  No se me cayó la piel en tiras y todavía siento la presencia del hígado (o por lo menos, no me explotó). Parece que negocio online no es una enfermedad contagiosa sino una forma de ganarse la vida.

 

¿Emprendimiento o negocio online? Te cuento 5 claves desmesuradas para responder a esta pregunta.

 

Mi primer negocio online.

 

Hay un detalle que ilustra claramente mi conflicto interno con respecto a la idea de diseñar un negocio online. Es un detalle verbal: el nombre de mi grupo en Facebook. La url del grupo siempre fue “escribe y vende”. Sin embargo cuando tuve que escribir el nombre del grupo, esta coordinación de verbos fue demasiado para mí. De esa forma. mi grupo terminó llamándose “Yo escribo un blog”.  Ese fue su primer nombre. Un gesto de pudor.

¿Por qué? Porque en aquel momento tenía un sueño que estaba tomando forma de proyecto y cien millones de ideas para compartir mi propósito con quien quisiera escucharlo. Ahora,  pensar en construir un negocio era “ligas mayores” para quien los últimos 17 años fue funcionaria del estado  (con un pasaje por la actividad privada para volver a los brazos del Estado).

Es verdad que tuve mi propio “emprendimiento” físico. Sin embargo, para ser honesta, nunca pasó de la fase de “emprendimiento”.  Para transformarlo en negocio tendría que haber hecho con él, lo que hice con La Desmesurada: dedicar el 100% de mi energía a transformarlo en una pasión de esas que financian vidas.

 

Tu momento es el presente.

 

Hace seis años, no estaba preparada para ese salto. Y no creo que sea una cuestión de tiempo o de años sino de experiencias y de cansancio de tus propias idioteces:

 

  1. Hay un momento en el que no estás preparada: ni para ser ni para hacer.
  2. Luego llega el momento en el que te habitan las excusas de todo tipo, para justificar por qué no estás haciendo.
  3. La tercera etapa es la del reconocimiento racional de la necesidad de hacer -que no llega a ser una pulsión, aún.
  4. Ignorando el reconocimiento anterior, seguramente termina por manifiestarse en tu cuerpo (eso que le dicen enfermedades psicosomáticas. Creo que las tuve todas).

 

¿Sos astuta? Entonces no vas a dejar que la cosa llegue más lejos.  Si entendés que lo que te hincha los ojos no es alergia a la tiza (caso verídico de quien escribe) entonces es el momento de comprender que la vida es demasiado corta como para bobear tanto.  Ojo. Esto lo escribe alguien que casi no la cuenta, en más de una ocasión. Las suficientes como para convencerme de que mi momento es el presente.

 

yo digo malas palabras.

 

No sé si muchas. Pero hay una que hoy la digo y ya no me suena a mala palabra. Hoy me preguntás qué hago y te digo que tengo un negocio online. Aunque todavía me falta mucho y tengo toneladas de cosas por pulir y otras tantas por implementar.

Hoy, tengo la razón y la emoción alineadas en una sola dirección: sé que tengo un negocio con un propósito y ni por asomo me genera conflicto esta situación.

 

El verdadero aprendizaje se produce cuando estás preparada para recibirlo.  En vano es que te satures de información cuando tu cerebro es capaz de decodificar lo que lee y escucha, pero toda vos no estás preparada para dar el paso que te está faltando. Y no es cualquier paso.

 

Porque es verdad que un viaje de mil millas comienza con un paso. Pero, cuando se trata de tu proyecto personal, antes de ese paso es necesario hacer un plan.  Totalmente cierto: tenés que dar el paso: ¿sabrías en qué dirección? ¿Estás segura que estás yendo hacia donde querés ir?

Estas preguntas tan obvias no siempre son tan obvias cuando estás empezando. O porque te estás jugando a la estatua y no te movés para atrás ni para adelante o porque empezás a correr antes de saber si estás yendo en la dirección en la que querés ir.

Que no te pase eso de mirar el cuenta kilómetros y darte cuenta que hiciste miles de kilometros, te falta combustible y estás en el medio de la nada. Literalmente: en el medio de la nada.

 

Mis sugerencias:

 

  1. Apenas puedas, rodeate de personas que ya recorrieron el camino que querés recorrer. Personas que te animen y te empujen hacia adelante aunque no te des cuenta. Para eso, te recomiendo unirte a mi grupo: Escribe y Vende.
  2. Leé este enunciado completo sin rebelarte:  mientras pienses “no puedo invertir porque recién estoy empezando”, tu “recién empezando” se va a prolongar más tiempo del que te gustaría.  Mucho más tiempo.  Puedo asegurarlo por experiencia, no es únicamente una forma de decir.
  3. Deje de pensar como proto-emprendedora y piense como quien tiene un negocio. Ergo, no solo tiene clientes sino que además tiene que hacer cuentas mensualmente (todavía me hace doler la cabeza pensarlo).
  4. De pronto este punto necesita desarrollo. Ahora, si no te lo digo, siento que te oculto información: no te compres pasivos que te dan gastos. Comprá aprendizaje que puedas transformar en beneficios para tu negocio. Invertí más en este año que en toda una carrera y un posgrado. Ni por medio segundo me arrepiento.
  5. Si vas a empezar por algún lado, que sea por la capochita. O dicho de otra forma: primero trabajame la mentalidad para amigarte con la idea de vender y ganar dinero.  Para eso, la mejor respuesta es elegir un mentor. Después vemos cómo seguimos.

 

Sin excusas, aunque para estudiar tengas que levantarte a las cinco de la mañana.  Porque precisamente en ese momento en el que lo dejarías todo, es cuando tenés que dar un poco más.

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1 Comentario

  1. Impresionante como siempre Paula. Yo qué digo si lo sabes, eres luz en mi camino y hoy entiendo que si hemos de invertir, los pasivos nos llenan.

    Necesitamos gente a nuestro lado que nos impulse, motive, oriente. Eres mi ídola <3 Aún cuesta, pero todas tenemos que aceptar que lo que queremos es un NEGOCIO, no un hobby, no un blog.

    Y necesitamos escucharlo, decirlo y hacerlo. ¡Go-go-go! Bien por "Escribe y Vende" Quien llega, ya sabe a qué llega.

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