Cómo definir el lector para mi blog.  ¿Te preocupa este tema? De pronto tenés una visión muy clara de quién es tu lector, pero no tenés idea de dónde encontrarlo. Y te desespera pensar que le estás hablando al vacío porque este ente imaginario se te escurre entre los dedos.

Creo que a esta altura, ya entendiste cuál es el tema del artículo. Estás en lo cierto. Vamos a hablar sobre tu lector ideal. Sobre cómo definirlo y cómo encontrarlo. Pero también voy a ir un poco más allá y te voy a cuestionar sobre la convergencia y la síntesis en tu blog. No te asustes. No duele.

 

Un ejercicio para definir el lector de tu blog y más importante: dónde encontrarlo.

 

Cómo definir el lector para mi blog.

 

El marketing digital tiene un vocabulario florido. Me caigo y no me levanto cada vez que escucho la expresión «nicho de negocio». Aunque rebela algo en el fondo de mis visceras, entiendo perfectamente lo que nombra. Tu nicho es ese espacio en el que convergen tu pasión y los intereses de tu audiencia.

¿Un detalle más?  Tu pasión tiene que estar en armonía con tu habilidad. Seamos honestas. A mí puede fascinarme la idea de ser cantante, pero te juro que es preferible leerme que escucharme cantar. Porque me acompaña la pasión pero las habilidades vocales te las debo para otra oportunidad.

Quiero que lo pienses detenidamente: amar el tema del que vas a escribir es el punto de partida. Sostener este fuego interior sin el combustible que lo mantengan encendido… difícil. Y sin nadie que quiera leerte, ni te cuento.

 

Sin definir lo que te apasiona, identificar con claridad tus habilidades y a quién vas a contarle tu historia,  todavía te queda mucho camino por recorrer.

 

Porque no estamos hechos de átomos sino de historias. Y la historia reclama de igual forma a su narrador como a su auditorio.

 

Cómo definir el lector para mi blog: mapa de empatía.

 

Formas de responder cómo definir al lector de mi blog, hay muchas. Todas ellas pueden ser sumamente útiles para especificar un retrato que te orienta al escribir.  Supongamos que estás en un día de ésos en los cuales tu cerebro reclama un sistema. Entonces, te recomiendo que leas este artículo sobre el mapa de empatía, creado por Xplane.

Es un diagrama simple en el cuál mediante seis preguntas se define a la persona (el ser humano con sangre en las venas) que lee tus artículos con verdadero interés. Pero si te levantaste emocional y querés un ejercicio introspectivo para orientarte en la creación del retrato de tu lector, te propongo un pequeño juego. Para jugarlo deberías volver imaginariamente a la sala de espera. Sí. A la misma sala de espera en la que estuviste hablando con un desconocido sobre quién sabe qué bueyes perdidos. ¿Nunca te pasó?

¿Cómo es la persona sentada a tu lado? La misma con la que hablaste sobre el clima, la noticia de turno y los fluidos de tu bebé. No es alguien a quien le responderías simplemente por educación. Es alguien con quien te resulta agradable entablar una conversación porque sentiste que estaban en la misma sintonía.

 

  • ¿Qué tiene puesto?
  • ¿Se cuida las manos?
  • ¿Cómo es su cartera?
  • ¿Está maquillada?
  • ¿Usa joyas o bijouterie?
  • ¿Está escuchando música?
  • ¿Qué perfume usa?
  • ¿Consulta el celular constantemente?
  • ¿Cómo es su tono de voz?
  • ¿Y sus gestos?

 

Esta persona construida en tu imaginación es a quien van a dirigirse tus textos. No sientas que estás haciendo algo mal si este personaje «se te parece». Es posible que tu lector se te parezca: tu alter-ego. Tu otro yo. Simplemente se encuentra en una etapa anterior, que ya atravesaste.

 

Atención: similitud no es identidad.

 

Que se te parezca no significa que compartan el mismo mapa. Pueden compartir el territorio pero cada mapa es único, porque está constituido por sus experiencias, emociones y la particular forma en la que percibe el mundo que le rodea. Ese es el secreto: sabemos que nuestro lector comparte el «territorio» pero cada una tiene su propio «mapa» para interpretarlo.

Cada vez que redactes un artículo, una newsletter o una campaña publicitaria, te sugiero volver a la imagen que definiste emocionalmente. Este avatar que construiste para visualizar a tu lector.  Tu retrato tiene nombre, edad, profesión y pasiones que no siempre se anima a expresar públicamente. Sin embargo, están allí, como tantas aspiraciones y necesidades que no nos atrevemos a pronunciar. Tal como vos.

 

Lo que querés para tu blog no son millones de visitas -si llegan, genial- lo que querés es que tu lector conecte contigo y puedas ayudarle a resolver sus dudas, con tus productos o servicios.

 

¿Es una relación interesada? Por supuesto que sí. En el mejor de los sentidos: ése en el cual podemos ofrecer a alguien un producto o servicio que mejora su vida. Lo maravilloso de esta relación «interesada» es que tu propósito y tu trabajo convergen en perfecta síntesis. Esas son las palabras: convergencia y síntesis. Cuando tu qué, tu quién y tu por qué están en armonía, todo funciona.

El mejor espacio de crecimiento profesional es aquel en el que te sentís cómoda compartiendo, porque te asisten el deseo, la capacidad y es posible entablar un diálogo franco con un lector al cual entendés profundamente. No cualquier lector. No todos los lectores. Ese que encontraste cuándo te preguntabas cómo definir el lector para mi blog. ¿Ves? Convergencia y síntesis.

 

¿Qué deberías evitar?

 

Para convocar lectores y transformarlos en clientes -es el objetivo ¿o no?- necesitamos compartir su lenguaje. No vas a atraer clientes potenciales escribiendo artículos tan perfectamente complicados que solo puedan entender tus colegas. O en los que respondas a los problemas frecuentes de tus colegas. No escribimos para quienes saben lo mismo que nosotros. Escribimos para quienes aún tienen parte del camino por recorrer y están buscando respuestas.

Veamos un ejemplo. Sos freelance de diseño gráfico y tu blog es una forma de atraer clientes. El título de tu último artículo es: «7 tips para conseguir mejores clientes como freelance». La intención es valiosa. Sin embargo, no es el título que buscaría un emprendedor que necesita un logo. Es el tipo de título que buscaría un profesional. Con lo cual, es probable que obtengas un lector, pero estás lejos de acercarte a un cliente.

 

¿Dónde te encuentro corazón?

 

Me parece que escucho tu pensamiento: «Ahora que aprendí cómo definir el lector para mi blog no tengo ni idea de dónde encontrarlo». Te realizo una observación: si está bien definido, no tenés duda de dónde encontrarlo.

 

  • Sabés lo que le gusta y lo que detesta.
  • Lo que lee y lo que mira en la televisión.
  • Cuáles son sus blogs preferidos y a cuáles no dedicaría ni medio minuto.
  • Las redes sociales que usa y qué le gusta ver en ellas.

 

Simplemente estás partiendo del razonamiento equivocado. No tenés que salir a la caza, tenés que permitir que te encuentre. Recordale que no estamos hechos de células sino de relatos:

 

  • Respondiendo comentarios.
  • Participando en conversaciones en las redes.
  • Colaborando con otros autores.
  • Comentando en los espacios virtuales que frecuenta.
  • Personalizando tu contenido.

 

¿Seguimos aprendiendo sobre storytelling? Ya vimos cómo definir el lector para mi blog, ahora, con el lector definido es momento de escribir para persuadir, ¿Cómo? Te lo respondo en este artículo: Storytelling para emprendedores: emocionar y vender. Leelo y lo conversamos en mi comunidad de aprendizaje: Escribe y Vende. Allí comparto trucos y reflexiones que no vas a encontrar en ninguno de mis artículos. Te espero dentro.

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