Un cliente es -antes de ser «tu cliente»– un lector.  Por eso, es esencial que aprendas a contar historias para vender. Por supuesto, las excepciones están a la orden del día. Si tu producto o servicio es de «primera necesidad» y cubre -sin competencia- una de las urgencias fisiológicas del ser humano, entonces sentirás que esta sugerencia te excede.

¿Por qué tendrías que aprender a contar historias para vender cuando los clientes tocan tu puerta sin que los busques? En ese caso, este post quizás no sea de gran ayuda. Ahora, si no estás vendiendo Evian en el Atacama, los próximos cinco minutos de lectura pueden ser la mejor inversión que realices en tu marca.

 

Story... ¿qué? Si hasta el momento no te habías planteado el poder de contar historias para vender con naturalidad, este post te está esperando para que aprendas los tres principios de las historias que emocionan, persuaden y venden.

 

Contar historias para vender.

 

El storytelling está en el origen de todo proyecto personal.  No se trata de idear un proyecto, consolidar un emprendimiento, finalmente una empresa y entonces -recién en ese momento- te vas a preocupar de aprender a contar historias para conectar con tu audiencia.

Todo lo contrario. Si querés transformar lectores en clientes, conectar emocionalmente con sus problemas e insatisfacciones es primordial.  Para «conectar emocionalmente» tenés que aprender a contar historias. O mejorar tu forma de contarlas para comunicar tu propósito, expresar el valor de tu conocimiento y solo entonces, venderlo. Porque vender es una forma de comunicar valor.

 

¿Cómo cuento mi propia historia?

 

Creyendo realmente en el poder que tienen los relatos se consolida tu marca. En ese sentido, quiero compartir contigo tres aspectos que tenés que tener en cuenta antes de comenzar a escribir tu propio relato:

 

  1. Apostar a la complejidad.
  2.  Simplificar la forma de contar tu historia.
  3.  Utilizar la estrategia EEM (Emoción. Experiencia. Memoria)

 

Veamos cada uno de ellos para que hoy mismo, comiences a contar historias para vender.

 

1- Apostar a la complejidad.

 

Las historias personales son complejas y contradictorias. Tienen aristas filosas y curvas suaves. ¿Por qué ocultarlas? ¿Por qué anular las contradicciones cuando la propia naturaleza se «contradice»? Animate a expresar tus contradicciones, tu costado vulnerable o esos días que no tienen el «efecto wow» de una imagen en Instagram.

Apostá a contar desde la autenticidad de tu historia personal y transformá en relato tu experiencia porque es lo que enriquece la vida de otras personas y hace único tu proyecto.

 

Tres sugerencias desmesuradas:

 

  1.  Las contradicciones son parte de la naturaleza del relato. Evitemos aquellas que afecten la coherencia global de tu propuesta. Las otras, son bienvenidas.
  2. ¿Por qué salir a la caza de un estilo de escritura cuando podés refinar el que viene de serie? No encauces tu energía en el diseño de un estilo que no te pertenece. Delinear y definir tu propio estilo es mejor inversión de tu tiempo.
  3. La vulnerabilidad es el quinto poder.  Una marca sólida  y fuerte es capaz de expresar sus momentos de desánimo y debilidad porque con ellos empatiza la audiencia. Si nunca antes escuchaste a Brené Brown, éste es el momento.

 

 

2- Simplificar la forma de contar tu historia.

 

Sos humano, ¿no? Entonces, contar es parte de tu naturaleza y es posible que aprendas a contar historias para vender. Complicarte pensando en una versión sofisticada de tu propia historia es agobiarte innecesariamente. Las historias que emocionan están contadas de la forma más simple que te puedas imaginar. El foco no está en el uso poético del lenguaje sino en el mensaje.

 

Lo esencial es el propósito que modela tu mensaje.  Sentir la fuerza de tu propósito personal es posible que contagies a otros de este flujo de energía que solo las palabras pueden trasmitir.

 

Tres sugerencias desmesuradas:

 

  1. El poder de lo simple. Las anécdotas cotidianas en las que podemos reconocernos aquellos que compartimos una determinada cultura tienen más fuerza que las hazañas épicas cuando a contar historias para vender nos referimos.
  2. El tono es tan importante como el mensaje. Calidez y cercanía son denominadores comunes de las historias memorables. Si te interesa aprender más sobre el tema te sugiero leer: Identidad verbal de marca.
  3. Siempre hay una forma más simple de escribir. Luego de que escribas, lo recomendable es que tu texto repose. 24hs más tarde, vas a volver a él para realizar una necesaria tarea de limpieza. ¿Cuáles son las palabras en las que deberías reparar en tu limpieza? Respondo tu inquietud: adjetivos, adverbios, acotaciones y oraciones subordinadas.

 

3- Utilizar la estrategia EEM.

 

Cada uno de tus textos tiene que emocionar,  los pasos previos son expresar una experiencia y crear memoria. Leé con atención: tu percepción del mundo es tan importante como la de quien te escucha. Que pensar en tus emociones y necesidades sea una forma de proyección de las emociones y necesidades de tu auditorio.

Cuando conectes con las emociones y necesidades de quien te escucha tu marca «enamora» porque no está centrada en vos y tu extraordinaria propuesta de valor sino en quien te escucha y empatiza con tu historia y tu propósito.

 

En ese momento, estás creando experiencia. Y las experiencias forjan la memoria.

 

Cuando tu relato se transforma en impronta (una primera impresión intensa) en la mente del lector, contar historias para vender tus ideas o tus productos y servicios no es un ejercicio de tracción sino un intercambio. Un proceso de orientación para que alguien más encuentre en lo que ofrecés, su forma de crear su relato personal.

 

Tres sugerencias desmesuradas:

 

  1. Todo el viaje comienza con una simple pregunta. ¿Qué emoción quiero que sienta mi cliente cuando conozca mi marca? La respuesta a esta pregunta será la que determine mi mensaje y cada uno de los textos que escriba en mi blog o mis redes sociales.  Las posibilidades son muchas: empatía, optimismo, confianza, familiaridad, etc.
  2. En la base de la «experiencia de marca» está la confianza.  Nunca será exagerado el esfuerzo por ser transparente y consistente en tu propósito y tus valores. Si es necesario, escribí un manifiesto en el cual se capitulen los principios que están detrás de tu propuesta.
  3. Sorprendé. Tu objetivo es ser confiable, no predecible. Sorprender positivamente a tus clientes es siempre una buena idea. No solo con la calidad del producto o servicio sino con las historias que estás compartiendo con ellos en cada uno de tus canales de comunicación.

 

Yo quiero contar historias para vender.

 

Si estás gritando a viva voz: «Yo quiero aprender a contar historias para vender» , llegaste al espacio indicado. Toda la desmesura es un ejercicio constante para que aprendas cómo escribir para emocionar, persuadir y vender.  ¿Querés seguir aprendiendo sobre storytelling desmesurado? Entonces,  te invito a leer 7 formas de usar tu storytelling de marca.

Ahora,  antes de irte, es tu turno de regalarme una historia en los comentarios y comenzar nuestro diálogo: ¿de qué forma conectás verbalmente con tu audiencia?

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