¿Cuál es una de las expresiones más manoseadas del mundo online en español?  Sí: emprendedora creativa. Manoseada es poco. Parece que, de pronto,  ser «emprendedora  creativa»  entró en el ranking de posibilidades  y hay una oleada de deseo emprendedor que la fiebre del oro es un poroto.

Una  súbita revelación sobre los beneficios de tener un emprendimiento propio y la proliferación de información sobre cómo transformar tu hobby en un emprendimiento, son solo el punto de partida.

¿Ya picaste en el imaginario emprendedor?

Entonces dame un minuto que anda dando vueltas por ahí pero nunca lo suficientemente aterrizado como para que no te desilusiones antes de empezar:  resulta que, ni cualquier hobby puede ser un «negocio» (y estoy hablando de planteo, no de tópicos) ni toda persona que se lo proponga tiene por el solo hecho de desearlo, el equipamiento mental para emprender.

Lo sé. No soy nada simpática. La simpatía es un hermoso adorno de la personalidad pero… no va a ayudarte a entender si lo que realmente querés es ser empresaria en tu negocio o si lo que te seduce es la construcción imaginaria de la «emprendedora creativa».

 

Quiero que si llegaste a este post, guiada impulsivamente por el título prometedor, comprendas que a veces venimos con las valijas llenas de lo que se necesita y  otras veces, hay que llenarlas. Y eso, lleva tiempo y una campaña de ambientación.

 

Sí: como leíste. Una campaña de ambientación del único espacio que te podés llevar contigo así te mudes a Singapur: el espacio entre tus dos orejas.

 

Cómo ambienta su espacio una emprendedora creativa.

 

Las emprendedoras creativas somos seres curiosos. Tenemos los tableros de Pinterest llenos de escritorios nórdicos y despejados:  blancos, luminosos… De esos  en los que hay un lugar para cada cosa y cada cosa está en su lugar.

En la vida real creamos espacios caóticos, llenos del color de los materiales, huellas de pintura, marcas de trincheta y ruidos. No sé si a vos te pasa pero para esta desmesurada,  la imagen de esos escritorios instagrameros, es silenciosa. Sin embargo, otros espacios suenan a voces, música y risas.

Más curiosa que la contradicción estética es la contradicción interna: queremos que funcione el emprendimiento que nace desde ese taller. ¡Sin duda querés que funcione! Soñás con obtener dinero de tu talento o conocimiento y te ciega la parte Pinterest de la pintura: la libertad de horarios, la posibilidad de elegir cómo trabajar y la satisfacción de sentirte dueña de tu proyecto personal.

 

Ahora, la pintura tiene un lado B.

 

En este lado B,  están las cosas «sucias», las marcas de trincheta en la mesa:

 

  1. La validación de tu idea.
  2. La definición del cliente.
  3. El marketing de todos los días.
  4. El plan de comunicación
  5. Las ventas.
  6. La fiscalidad y la administración.
  7. El desarrollo y la innovación.

 

Sí… todo eso.  Lo que no tiene nada que ver con el imaginario de la emprenedora creativa. El mundo detrás del espejo y que no es precisamente mágico: horas de trabajo, de ansiedad, de gestores y contadores, de vender y tratar con clientes de los que queremos y los que no queremos y además, de promocionar lo que hacemos de forma persuasiva.

¿La frutilla de la torta?

Todo eso lo hacés vos: sola con tu cuerpito. Al menos hasta el momento en el que tenés la solidez suficiente como para contratar personas que te ayuden. O  la mentalidad lo suficientemente amplia como para colaborar de forma inteligente y comprender que delegar  no es «ceder poder» sino reconocer que para que vos seas supremamente buena en lo que hacés, tenés que dejar que otros hagan eso en lo que son supremamente buenos.

 

Atención, si te vas a llevar un aprendizaje del post que sea éste:

 

Contratar personal es un signo de crecimiento pero, cuando estás empezando siempre existe la posibilidad de colaborar aunando talentos sin que medie un intercambio económico.

 

Aprender a distinguir  lo delegable es parte del equipaje que tenés que adquirir. Aprender a distinguir entre lo que son tus posibilidades  y lo que son tus deseos es parte del equipamiento que le tenés que poner a tu cabeza.

 

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Los mejores muebles para tu taller mental.

 

Todo  el proceso comienza con una limpieza profunda y  si te da el tiempo -o los medios- una capa de pintura. ¿Te mudarías a otra casa sin limpiarla antes?

Sin especulaciones mi adorada emprendedora creativa: esta primera acción es trabajar tu «mentalidad» y no cualquier «mentalidad» si no la que se necesita para tener un negocio.

Si estás pensando «aburrido». Es porque:

  • Ya tenés un negocio que funciona: congrats!
  • Todavía no te chocaste de cara con las limitaciones que te impiden vender, crecer y en consecuencia, hacer valer tu talento.

¿Cuál es tu caso?

Si algo me atrevo a afirmar sin que me tiemble el pulso es que sea cual  sea tu proyecto, presupuesto inicial o disponibilidad de tiempo, lo primero que necesitás no es un préstamo sino la disposición mental para tener un negocio.

Cuando la mentalidad es un hecho, hay que seguir amoblando. Porque digamos que hasta el momento lo que hiciste fue preparar el espacio para recibir lo que viene. Para que el espacio no haga eco.

 

¿Qué es todo lo que viene?

 

Eso que no es tan agradable como pensar en los colores y el logo.  Las tareas menos divertidas, las que no son lo que realmente te gusta hacer: crear. Es probable que tarde o temprano termines por delegarlas pero, mientras tanto, te toca aprenderlas. Entre otras cosas porque saber te da luego el control como para dar instrucciones.

Porque si querés un negocio, toca encontrar el equilibrio entre tu vena creativa y las acciones cotidianas para que un negocio funcione con orden y con el menor grado de improvisación. Ojo: te escribe una amante de la improvisación pero… generar sistemas y protocolos de trabajo te amuebla el espacio de una forma que no te imaginás.

Descargate el ebook, prepará el terreno y luego, recibí un curso gratuito de 10 días para poner en orden eso, que ahora te hace mirar para el costado.

 

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2 Comentarios

  1. Hay Paula!! la verdad verdadera, hoy me desperté con ganas de leer, y lo que acabo de leer debería de ser algo que se lee antes de cultivar la idea de emprender con un producto creativo, por que sí lo primero que se piensa en el conseguir el dinero para comprar los miles de materiales, pero antes hay más cosas que resolver, y una vez resultas ya llega la producción.

    En fin, me gusto mucho leerlo!!

    Te mando un beso

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