En el caso de que tengas el curioso hábito de pagar tus recibos mensuales con cierta puntualidad es probable que tengas un trabajo estable que no te hace feliz pero paga los gastos. Gastos indispensables y sin excepciones para idealistas que desean emprender en tiempos de crisis. 

Si tu deseo de emprender se enfrenta día a día con esta abrumadora realidad, durante los próximos minutos de lectura vas a encontrar siete sugerencias de emprendimiento que es posible conciliar con tu actual trabajo por cuenta ajena y más allá de las circunstancias económicas en tu región. Si ya habías llegado a ese punto en el que se consideran los beneficios de las filosofías de desprendimiento material, este artículo es para vos. 

 

Emprender en tiempos de crisis

 

Emprender en tiempos de crisis.

 

¿Te desespera no poder dedicarte 100% a tu emprendimiento?  Te entiendo. Con esa forma del entendimiento que nace de la experiencia personal. Yo también sufro de impaciencia emprendedora y caigo, eventualmente en la trampa del «ahora o nunca».

Por un momento, ignoremos este síndrome de la mente creativa y pensemos en la posibilidad de un comienzo gradual. Combinando tu actividad laboral fuera de casa con una agenda de acciones diarias muy concretas. Acciones que te permitan crear y hacer crecer tu negocio en los momentos en los cuales otras personas duermen o se divierten.

 

El «mientras tanto» de emprender implica dedicar horas extra a tus planes. Quien emprende, más que una persona con un sueño es una persona con sueño.

 

Lo primero que se resigna al emprender son horas de sueño. Calma. Es temporal. No está dicho en ninguna parte que será una situación permanente en tu vida. Sin embargo, mientras tu negocio comienza a ofrecer rentas, no es mala idea actuar con prudencia. Y tomar con seriedad las siguientes cuatro sugerencias del menos común de los sentidos.

 

¿Pensaste en un plan de ahorros?

 

Vivo en Uruguay y nací en las últimas décadas del siglo XX. En consecuencia, desde que tengo memoria no se habla de otra cosa que «la crisis». Convencida de que era una señora amargada, soy insensible al término. Para mí, no existe emprender en tiempos de crisis: ¡No conozco otra forma de vivir que no sea en plena crisis! Quizás por esta razón y porque nací sin el gen del ahorro, cometí el primer error en mi proyecto: pedí un préstamo.

Te ahorro la experiencia de los doce meses siguientes, pero no fueron fáciles. En ese sentido,  te sugiero que, mientras estás en un trabajo de los que pagan las cuentas, plantees un plan de ahorro a mediano plazo. Tu objetivo es generar un colchoncito de dinero que te permita vivir por lo menos doce meses sin obtener ingresos significativos. Aunque lo ideal sería que tuvieras respiro para algunos meses más.

 

Tu idea de negocio, por más viable que sea, al principio va a dar más gastos que beneficios y saber que no vas a tener que trabajar a la luz de una vela, tranquiliza.

 

Tener cubiertos los gastos indispensables te permite tomar mejores decisiones para tu proyecto. En general, las decisiones de negocio menos afortunadas están originadas en la desesperación. Sí, leíste bien. Las malas ideas son, a grosso modo, ideas desesperadas para obtener dinero de la forma que sea.  No precisamente para pagar las vacaciones, sino para pagar hipoteca, gastos fijos y comida.

 

Prepararte para hacer realidad tu idea.

 

El propósito de emprender supone que tengas disposición de aprender sin pausa. Aprender sobre todos los temas que son necesarios para  que tu emprendimiendo crezca robusto. Todo esto, mientras tu actuación de CEO, se confunde con la de mensajero, experto en redes y blogger. 

Asumí con orgullo tus orígenes «hágalo usted mismo». Cuando llegue el momento de dirigir un equipo de personas encargadas de cada una de las áreas de tu negocio, vas a ir de vuelo. No solo vas a tener claros tus objetivos sino cómo tenés que orientarlos para que cada operación se realice de determinada forma y no de otra. Contigo o sin que estés allí para supervisar.

 

El que no sabe lo que busca, no reconoce lo que encuentra.

 

Los inicios «artesanales» de tu emprendimiento tienen un beneficio: te ayudan a entender lo que estás buscando y a reconocer la ayuda realmente valiosa.

 

Colaboración consciente.

 

Salvo que el nombre de tu marca sea Coca Cola, no vas a poder crecer solo. Pensar en una estrategia de colaboración con otros emprendedores es una gran idea para quien quiere comenzar un negocio rentable. El nunca bien ponderado trueque de servicios es la solución para emprender en tiempos de crisis.

De esta forma, no solo estás tendiendo redes que puede ayudarte de múltiples formas (materiales y no tan materiales). También estás construyendo tu negocio con ayuda de otras personas que te entienden, viven lo mismo, tienen los mismos miedos y anhelos. Desde apoyo moral a intercambio de experiencias, colaborar tiene que ser una de tus acciones planificadas.

 

Enfoque y responsabilidad.

 

Que comiences conciliando tu emprendimiento con un trabajo de 8hs y haciéndolo todo por tu cuenta, no significa que no debas tomártelo con seriedad. Desde el primer día, todo lo que hagas tiene que estar regido por los mismos principios que vas a sostener cuando tu emprendimiento sea grande, fuerte y próspero.

Quizás, todos tus esfuerzos sean a escala, pero sigue siendo tu negocio. Cada día deberías tomártelo como si realmente fueras el director ejecutivo de la Coca Cola. Porque es el mejor mensaje para que tus acciones se orienten a conseguir los logros que te interesa alcanzar. 

 

¿Qué emprender en tiempos de crisis?

 

A continuación vas a encontrar siete sugerencias de emprendimiento, propicias para los tiempos de crisis. Quizás no estén directamente relacionadas con tu conocimiento o con tu pasión, pero no descartes la oportunidad de tener un emprendimiento paralelo que te ofrezca ingresos pasivos.

 

Si bien la pasión por un tema es el mejor punto de partida, es necesario considerar en qué productos o servicios invierten las personas cuando cuidan con celo su dinero.

 

7 ideas para emprender en tiempos de crisis.

 

Te cuento cuáles son las 7 ideas más viables cuando nos preguntamos qué emprender en tiempos de crisis:

 

  1. Cuidado de la salud
  2. Tienda de alimentos especializada.
  3. Ropa y complementos de bebé de segunda mano.
  4. Cosmética japonesa.
  5. Servicio de reparación.
  6. Alquiler de productos.
  7. Venta de productos digitales.

 

Veamos cada una de ellas.

 

1- Cuidado de la salud.

 

Aún en tiempos de crisis, si tenemos a disposición los recursos para sentirnos mejor, aliviar síntomas dolorosos o curar enfermedades, invertimos en ellos. Para bien o para mal, tanto la medicina como la farmacéutica son negocios viables en cualquier momento.  Por otra parte, en la actualidad, somos testigos del auge de la medicina alternativa, que apela a técnicas milenarias y sustancias naturales. Con la preparación adecuada y una ética de trabajo firme, podés transformar tu conocimiento en un emprendimiento rentable.

Cuando el cuidado de la salud y la recuperación de la misma es tu profesión o un tema que te concierne, podés iniciar un negocio que crezca independientemente de crisis.  ¿Cuáles son los tres grandes móviles del ser humano? Estás en lo cierto: salud, dinero y amor. En ese orden, no inapelable pero certero.

 

2- Tienda de alimentos especializada.

 

¿Quién no conoce un diabético, hipertenso, celíaco o intolerante a la lactosa? Si es el caso, sabrás que quienes sufren este tipo de enfermedades crónicas tienen que mantener un régimen alimentario especial. En este sentido, la alimentación condiciona en gran medida su vida cotidiana. También la forma en la que socializa con otras personas. Una tienda especializada en postres para diabéticos o tartas saladas para celíacos puede ser una gran idea si estás pensando qué emprender en tiempos de crisis.

También podrías decantarte por el nicho de los productos orgánicos o ecológicos que cada vez tiene más adeptos fieles y convencidos. ¿Por qué es importante este último aspecto? Porque los fieles a la comida orgánica, invierten en ella sin que el costo del producto sea un impedimento.

 

Me permito una observación, para vender este tipo de productos hay que tener firme conocimiento del tema. Mejor aún si es tu estilo de vida.  Sin formación es difícil definir la propuesta de valor.

 

3- Ropa y complementos de bebé de segunda mano.

 

Si tenés hijos o sobrinos menores de dos años, sabrás  la cantidad de productos que se producen y comercializan para ellos. Es una industria enorme y prolífica que constantemente está creando nuevas necesidades en las madres deseosas de proteger a sus hijos.

Son productos costosos y que tienen un tiempo de uso muy limitado. Porque si algo es cierto, es que los niños crecen rápido.  Con este panorama presente, comprenderás que la circulación de ropa, zapatos, coches, andadores, sacaleches y demás parafernalia para el cuidado del bebé, es un negocio vigente en todo contexto.

 

4- Cosmética japonesa.

 

La cosmética no es uno de mis temas de experticia. Por eso, voy a limitarme a plantear la idea y dejo a tu criterio la viabilidad de este emprendimiento en tu vida o contexto. La oferta de cosmética japonesa es amplia y económica. Además, en muchos casos está asociada a una forma de ser y entender el mundo. Entonces, convertirte en una exportadora de productos de belleza para amantes del animé, o para quienes disfrutan del Cosplay puede ser un negocio rentable en el que no hace mella la crisis.

 

5- Servicio de reparación.

 

Hay momentos en la vida en los cuales un arañazo en la pantalla del celular es un accidente que se soluciona con la compra de otro dispositivo nuevo y mejor. En otros momentos, tenemos que seguir usando nuestro teléfono rayado. Si somos optimistas, pensamos en cambiar la pantalla, no en comprar uno nuevo. Lo mismo sucede con las computadoras o los electrodomésticos. Heladeras, cocina y licuadoras son creadas para la obsolescencia pero, en un contexto de crisis, saber cómo repararlas puede transformarse en un emprendimiento existoso.

 

6- Alquiler de productos.

 

Esa fiesta que te complica la vida… Desde el vamos, hay que pensar en vestido, zapatos, complementos y peinado. ¿Quién quiere invertir una fortuna en objetos que solo va a usar en una ocasión? De este razonamiento, surge la idea de alquilar todo el equipamiento para un gran festejo. Es una propuesta práctica, que requiere de una inversión inicial considerable pero que sin duda, puede rentabilizarse con el tiempo.

También existe la posibilidad de rentar complementos de marca (anteojos, carteras, zapatos, ropa). Es una oferta específica para quienes quieren vestirse para impresionar en determinada ocasión. Si tu negocio es discreto y cuenta con buenos productos, te auguro grandes ganancias.

 

7- Venta de productos digitales.

 

¿Te preguntabas qué emprender en tiempo de crisis cuando no tenés capital de inversión inicial? Tu respuesta está en los productos digitales de formación o información. Cualquier conocimiento que puedas transformar en una secuencia didáctica es susceptible de ser un curso online.

 

¿Por qué este es un tipo de emprendimiento que puede iniciarse sin inversión? Porque todas las herramientas que se necesitan para comenzar, tienen una versión gratuita. Limitada, pero gratuita.

 

Obviamente, si pretendés hacerlo en menos tiempo y con menor margen de error te conviene prepararte. Acceder a formación especializada para entender cómo funciona la venta de productos de formación online. Pero ése, es otro tema.

 

Cada una de las ideas anteriores funciona como disparador para que observes cuáles son las oportunidades viables de acuerdo a tu conocimiento y posibilidades. Sin duda, este es un tema amplio, que no se agota en el texto precedente y si querés compartir en los comentarios alguna idea, es más que bienvenida. Si te interesa seguir leyendo sobre la perspectiva emprendedora desmesurada, te invito a leer: 7 tips para emprender un negocio online.

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