Voy a insistir hasta que se cansen de escucharme: «Un texto que vende es un texto bien escrito».  Es una afirmación sin rodeo alguno. Si querés textos que conecten con tus lectores, entonces no busques trucos de copy, lo que necesitás es escribir bien.  

 Pensalo de esta forma: ¿insistirías en cultivar un jardín en un terreno seco y pedregoso? Si tu voluntad es tener un jardín es probable que antes de iniciar una lucha insensata contra la naturaleza, consideres los siguientes pasos:

  1. Constatar el estado y la calidad del suelo.
  2. Investigar qué tipo de flores y plantas crecen mejor de acuerdo al suelo y el clima.
  3. Contrastar opciones:  ¿Dónde consigo las plantas? ¿Puedo reproducirlas por «gajos»? ¿Qué tiempo tengo para cuidarlas?
  4. Accionar: elegir las plantas, comprarlas o pedir los «gajitos», plantarlas, regarlas, cuidarlas del clima y de las pestes.

No voy a insistir en la metáfora. Sin embargo, no quisiera que te distraigas con las conclusiones que en este momento están asediando tu cerebro. Lo importante es que comprendas que antes de aprender a escribir para persuadir, tenés que dominar las reglas básicas del discurso. En definitiva, tenés que escribir bien.

¿Querés escribir bien? En 7 pasos, aprendé a generar textos para conectar con tu audiencia transformando lectores en clientes.

La persuasión no crece en terrenos pedregosos y si las piedras son ortográficas y gramaticales, entonces hay que sanear el terreno (o escribir bien) antes de pretender persuadir con el encanto de tus recursos. Comenzar a escribir persuasivamente supone este paso previo. ¿Limpiamos juntas el terreno?

5 pasos para escribir bien.

Tu aspiración no es el Nobel.  Tu foco está en encontrar ese espacio de expresión profesional en el cual sentís la comodidad de comunicar ideas con tu propia voz.  Ese trayecto, lo podés recorrer en 5 pasos. Veamos uno a uno estos pasos.

Primer paso: Definir la acción.

No hay sorpresas: si querés escribir un buen texto es necesario que domines el tema sobre el cual vas a escribir. Tu «qué» tiene que ser consistente y eso se logra con conocimiento. Con técnica adquirida por la experiencia o con investigación seria.  En todo texto la acción, «lo que pasa»,  «de lo que hablo» es el punto de partida  para comenzar a contar.

¿Ya te mencioné que el contenido de tu relato es tan importante como la forma que le das? Y con esto no quiero decir que tengas que encerrarte en una biblioteca a estudiar como si no hubiera mañana. O que te amotines en una cueva durante siete años para que florezca tu sabiduría interior.

No es necesario que medites sobre la existencia comiendo raíces y lamiendo las piedras para no morir de sed.

Nadie va a pedirte sacrificios. Sí es necesario que antes de escribir la primera palabra, corrobores cuáles son los puntos claros en tu mente respecto al tema que vas a desarrollar. Si querés seguir aprendiendo sobre este tema, te sugiero leer: 5 trucos de storytelling para tu negocio

Segundo paso: encontrar Los personajes.

Si tenemos acciones para contar, tenemos personajes que las protagonizan.  No deberías sentirte ególatra si descubrís que la protagonista de la mayoría de tus relatos sos vos misma.  Es natural que, cuando creaste y sostenés tu propio negocio,  ostentes el protagónico de tus historias.

No tiene nada de vanidoso contar tu experiencia si beneficia a alguien más. Ni tendría que avergonzarte expresar tu perspectiva sobre las experiencias que rodean a tus productos y servicios.

¿Sos tu personaje principal? ¡Enhorabuena! Ya habrá tiempo de encontrar la forma de darle voz a esos otros personajes que son importantes en tu historia. Sí, me refiero a tus clientes. Ellos van a tener su propia voz en tu negocio si funciona tan bien como estás anhelando.

Tercer paso:  Ser en el tiempo y el espacio.

¿A qué me refiero con «tiempo y espacio»?  Cada tipo de texto reclama una temporalidad específica. Suena complicado pero es simple y si no querés complicarte, para escribir bien podés seguir una regla que no falla: el tiempo de la narración online es el presente histórico. Es esa forma de contar en la cual usás el presente del indicativo independientemente de si tu relato refiere al presente o al pasado.

Pero aún más importante que este detalle técnico es que pienses en el contexto de tu relato. ¿Por qué? Porque en el mundo online no es una certeza que compartas el contexto cultural con quienes te leen.  Sin sustos.  Hay formas relativamente fáciles de controlar el contexto sin «neutralizarte en exceso».  Por ahora, lo que te sugiero es permanecer muy atenta a:

  • Expresiones regionales.
  • Acuerdos culturales.

O, para decirlo en cristiano:  escribir bien de acuerdo al contexto implica que vigiles no hablar como si estuvieras con una persona que conoce tu tierra y su lengua y con la cual podés dar por «supuestas» muchas cosas. Cuando escribas para el mundo, nada es supuesto. Creéme.

Cuarto paso:  Descubrir tu focalización.

La focalización de un relato es el lugar desde el cual estás mirando la historia.  Sos mujer, hija, madre, amiga, emprendedora, de pronto esposa o ex-esposa y como éstos, tantos otros roles en tu vida.  Cada uno de ellos supone una forma de mirar el mundo y sus circunstancias.

Si sos madre o padre, comprenderás que ni observás ni comprendés el mundo de la misma forma que antes de tener hijos. Un bebé te pone en eje y jerarquiza tus preocupaciones y tus anhelos. Sabiendo esto, es importante que tomés en cuenta desde dónde estás escribiendo cuando comenzás un relato.

¿Cuál es tu mirada en el momento de narrar? ¿Estás escribiendo como madre? ¿Estás pensando como mujer de negocios? ¿Desde ambas perspectivas? Si bien es cierto que no existen fronteras entre estas formas de ver -ser y estar- cuando estás comenzando tu práctica de escritura es enriquecedor que comprendas y anticipes tu focalización al escribir.

Quinto paso:  Revisar y corregir.

Revisar tus textos es elemental. Ojo, no te escribo desde la superación. Yo también siento que revisar me pesa -lo que no me pesa es escribir. En ocasiones publico mis post y luego, descubro errores de sintaxis y de tipeo. Algunas veces me descubrí errores de ortografía porque pensaba escribir una cosa, luego escribí otra y en el trayecto, cometí un error en el tilde de un pronombre.

Tengo tanta conciencia de que pesa como de su necesidad, porque garantiza la claridad de tu texto. Si estás buscando comunicarte, la claridad no es un ornamento sino una necesidad.  ¿Cuáles son los principales errores que tenés que buscar?

  • Errores ortográficos: si bien el uso de tilde no es el único de los errores ortográficos posible, es el más simple de corregir porque se limita a pocas reglas que podés consultar en el siguiente documento de la Rae: usos del tilde. 
  • Errores de sintaxis (uso de los signos de puntuación y construcción de enunciados): a título personal te diré que son los que más atentan contra la comunicación. Tus lectores no adivinan donde van las pausas o que un enunciado es interrogativo, salvo que utilices los signos correspondientes.
  • Problemas de coherencia. ¿Se entiende lo que escribiste? Verificar que exista un hilo conductor y una estructura la suficientemente clara como para que quien se enfrente al texto pueda llevarse, por lo menos, una idea al terminar de leerlo.

Escribir bien no es solo para expertos.

Así es: escribir bien no es solo para expertos. Porque no se trata de compararte con nadie. Ni de entrar en una carrera loca por escribir como quienes se dedican profesionalmente a comunicar con la palabra. Esto solo va a frustrarte porque es insostenible. Quien escribe profesionalmente dedica horas de su día a día a pulir sus textos. Y esto, lo repite durante años.

Vos no querés textos «perfectos», querés textos que comuniquen la vida que late en tus productos y servicios. ¿Te cuesta mucho corregir tus textos? Ayudate de la tecnología para escribir bien y apoyate en esta página para corregir errores de esos que perjudican la comprensión: Corrección en línea. 

Vayamos cerrando el caso…

A continuación, te ofrezco una síntesis de  todos los pasos anteriores. Para que te lleves una guía que podés seguir para monitorizar los textos que escribiste para comunicarte con tu audiencia:

  • Leer el texto pensando como un potencial lector. Es fundamental que te cuestiones quién es tu lector, cuánto tiempo le dedica a la lectura de un post en un blog o en redes sociales, si es necesario añadir un material audiovisual de apoyo.
  • Simplificar al máximo la estructura. Seguir la regla clásica de un texto dividido en tres partes (introducción, desarrollo y conclusión) es garantía de que tu texto tiene continuidad y es fácil de leer.
  • Corregir la sintaxis. Las mayores interferencias de lectura no se producen por la ortografía sino por la sintaxis. No olvides usar todos los signos que la gramática pone a tu disposición: puntos, comas, signos de exclamación e interrogación, paréntesis, guiones. 
  • Una sugerencia extra: una idea es una oración. Y si algo puede decirse en una sola oración, mejor. No es necesario que escribas tres o cuatro para aumentar el número de palabras de tu posteo.
  • Considerar el vocabulario. ¿Uso palabras difíciles de entender o que pueden malinterpretarse? ¿Demasiados tecnicismos que solo entendería un experto? ¿Estoy escribiendo con demasiados términos que no son de uso coloquial? Todas las preguntas anteriores son el punto de partida para corregir tu texto y que se lea auténtico y natural.

Me despido y te invito a seguir leyendo.

Al leer siempre tenemos que pensar el propósito del texto. No siendo el objetivo obtener el placer estético o un premio literario, concentremos la atención en escribir sin errores que afecten la fluidez de la lectura. Un lector online no es necesariamente una persona paciente.

¿Reiteramos cómo? Te cuento: usando de forma correcta los tiempos verbales y sin palabras para las cuales  el lector tenga que recurrir a un diccionario. Salvo que sean estrictamente necesarias y, en ese caso, te tomarías la molestia de buscar una forma simple de definirlas en tu propio post.

¿Te interesa aprender más? Entonces te invito a seguirme en Instagram: Me voy a tu insta ya.  Allí comparto clases abiertas semanalmente en las cuales aprendemos sobre el uso de las palabras para quienes quieren comunicarse para convocar y emocionar una audiencia. ¡Te espero dentro!

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