Si cuento con tu atención en este momento es porque, al menos peregrinamente, la idea de encontrar un mentor de negocios pasó por tu imaginación emprendedora. O quizás sea una de esas ideas recurrentes y pesadas como una mosca.  Zumbándote la cabeza, reclamándote que le prestes atención mientras vos la espantás sacudiendo las manos.

Te confieso algo,  si me hubieras hecho esta pregunta hace dos años no habría sabido a qué te estabas refiriendo. Seriamente. Y ni te cuento si hubieras dicho «coach»… Te habría mirado como si llegaras de un musical para adolescentes gringo.

Hace un año y poco, me habría generado algunas dudas. Estaba descubriendo la necesidad de recibir ayuda específica pero aún dudaba sobre cómo elegir un mentor o cuál elegir entre los que estaba descubriendo en el mundo online.

Hoy tengo un  «sí» rotundo para vos: necesitás un mentor de negocios. Dejame contarte por qué.

 

Por qué necesitás un mentor de negocios.

 

Durante los últimos 24 meses  no he hecho otra cosa que estudiar sobre marketing online. Me fascina el tema y además, con sorpresa descubrí que  mi profesión – todas las herramientas que aprendí durante mi formación académica-  y el marketing… vienen siendo el mismo perro con diferente collar.

En definitiva, el marketing requiere de conocer al otro y su psicología, aprender a comunicarte con él  y comprender cómo se mueven los individuos y los colectivos en las redes sociales.

Veinte años estudiando literatura, pedagogía, psicología, sociología, antropología y cuantos «ías» te imagines finalmente me ayudaron a entender que esto, no se trata ni de literatura ni de marketing. Se trata de seres humanos y cómo entenderlos para ofrecerles lo que necesitan simplificando su vida.

Sé que suena a simplificación pero dame un voto de confianza:  en lo que te tenés que preparar es en conocer cómo piensan los seres humanos y cómo transformar persuasivamente tus ideas para que los seduzcan y no puedan resistirse a tu propuesta.

Vas a hacerlo sin culpa (te conozco, está pensando que es «tan manipulador») porque cuando conozcan tus productos o servicios, su vida va a ser mejor de una u otra forma. Porque tenés fe en lo que creaste y es tu huella en el mundo.

Acá viene el problema. Quizás para vos no sea tan fácil ni entender al otro, ni comunicar persuasivamente tus ideas y para colmo, sos más dura que una piedra en todo lo que sea tecnológico.

 

Antes de que te venga el ataque de pironchez te cuento:

 

  • Tengo menos habilidades tecnológicas que un caracol. Estoy segura que si pongo un caracol encima de la compu, entiende antes que yo  la tecla que tiene que apretar . Seriamente. Así de mala, ansiosa y atropellada soy. Sin embargo, aprendí lo suficiente como para tener un negocio online.
  • A entender al otro se aprende. Sin dudarlo.  Cuanto más aprendas a conocerte a vos misma, más sencillo te va a resultar comprender qué moviliza o espanta a quienes sean tus clientes ideales.
  • Comunicar persuasivamente es una técnica y un arte. La técnica, se aprende. El arte… corre por tu cuenta y la de tu capacidad de darles alas a las palabras.

No sé si lo notaste pero lo que necesitás para tener un «emprendimiento» que arranque y eventualmente, un negocio que funcione  sin volverte loca ni perder la calma frente a la humanidad, se aprende. Son todas habilidades que pueden adquirirse con educación. Podrán adornarse con tus habilidades innatas pero nada te impide aprenderlas.

 

Yo aprendo solita.

 

Ser autodidacta es genial. De hecho, creo firmemente en la voluntad personal de aprender pero… el proceso no es necesariamente veloz. La única forma de aprender de la experiencia es equivocarse, caerse, darse contra la pared.  Para el autodidacta no hay atajos y lo natural es desviarte, perder el tiempo leyendo cosas que ya no están vigentes o no funcionan para darte cuenta luego de que podrías haber empezado por otro lado. Y encima, era más fácil.

Es así mi santa. Lo sé por experiencia propia. Aunque disfruté enormemente el camino y estos diez años escribiendo un blog: ¿vos tenés los próximos diez años para seguir el proceso a su ritmo natural?

Me atrevo a afirmar que no.  Por eso necesitás un mentor: porque ni tenés, ni te interesa dedicarle diez años a que la vida tome su curso y vos vayas descubriendo por todos los rincones de internet la información gratuita que te ayude a diseñar tu negocio online.

 

Si estás en la etapa de la información gratuita, todavía te queda un trecho para lograr que tu negocio online funcione como podría.

 

¿Se te revolvieron las tripas con lo que escribí?

Te lo pregunto porque a mí me habría pasado. Habría pensado que era el argumento de un mentor para venderme  suservicio y eso me habría puesto en posición de rebeldía. Sí… tengo una naturaleza rebelde. A esta altura ya ni la oculto.

Sin embargo, la mejor decisión que tomé en el 2015 fue contratar un mentor. Yo, que nunca había gastado ni medio dólar en un ebook, en 30 minutos,  me decidí a gastar una cifra que mejor ni te cuento para que no hiperventiles.

 

Cómo elegir un mentor de negocios.

 

Elegí cuidadosamente a la persona de la que quería aprender. Sabía que mi debilidad era la tecnología y que mis necesidades eran técnicas: necesitaba aprender mucho de «cómo se hace esto y lo otro». También sabía que con el resto podía solita, aunque rara vez elijo trabajar «solita» porque tengo espíritu de colaboración.

¿Sabés qué?

El mejor mentor de negocios que podés elegir no es el que tiene diplomas y certificados por todos lados. Tampoco el que hace más ruido en internet o el que gana más dinero. El mejor mentor es aquel con el cual sentís que te vas a entender.

Porque todo esto se trata de diseñar negocios efectivos y exitosos, es cierto. Pero los negocios los hacen los seres humanos y así como hay personas que me generan buena espina  a otras  las prefiero a kilómetros de distancia. Más allá de todos los papeles sellados y enmarcados con los que adorne las paredes.

Otro detallito. Cuando tuve que elegir, lo hice por afinidad pero también porque esa persona ya estaba obteniendo resultados. No me importaba demasiado el tema numérico y los ceros  pero era evidente que le estaba funcionando. Y si le funciona es porque ya se equivocó todo lo que alguien se puede equivocar. Creéme. Es así.

Alguien que ya se equivocó todo lo que se puede equivocar es alguien que enseña más que ruido teórico, porque tiene información de primera mano: de la experimentación.

Una persona sin experiencia puede ser talentosísima. Pero si lo que querés es acelerar tus resultados,  buscá aprender de quienes tienen kilómetros recorridos. Porque se aprende más del intercambio coloquial y nada formal de una conversación que de toda la estructura de un curso.

 

¿Hay otras opciones?

 

Tu otra opción, es integrarte en un proceso colectivo de aprendizaje. Es una gran idea y también tiene su momento en las etapas de tu crecimiento como empresaria. Tragá. Sí, vas a ser empresaria. Y no tiene nada de malo.

 

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2 Comentarios

  1. Opino lo mismo. Pasé muchas hora y días enteros sólo para aprender cómo realizar tareas con las que avanzaba muy lentamente en mi proyecto. Y probablemente, hubiera tirado la toalla, a pesar de ser algo importante para mí.
    Cuando elegí apostar a un mentor, el trabajo se simplificó y se volvió muy fructífero. Y eso me brindó seguridad, renovó mi ilusión y la energía para desarrollarlo.

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