El tema es el siguiente: si tomaste posesión de una idea es necesario que te prepares para contarla. El primer paso en la construcción del vínculo con tu audiencia es aprender a narrar. Sin duda,  estarías necesitando un relato de marca para comunicar la vida que late en tu producto o servicio.

¿Por qué? Porque tu historia te da espesor a los ojos de una audiencia. Es tu quién, qué, dónde, cuándo y por qué.  Especialmente, tu gran por qué.  Toda empresa humana tiene un propósito con raíces en tu experiencia personal, porque lo personal y lo profesional se superponen cotidianamente. Escribí al respecto de este punto en ¿Por qué escribir un blog para trabajar la marca personal?

Estos detalles -la historia personal y profunda de tu relato de marca- son los que tu audiencia disfruta conocer. Porque cuando conectamos con una marca, lo hacemos porque resuena con nuestras propias aspiraciones y deseos. Con la persona que somos tanto como con la que queremos ser.

Si aún te habita la duda respecto a la necesidad de diseñar tu historia, si aún no figuraste el poder del storytelling  para hacer crecer tu proyecto personal: estás necesitando una dosis de desmesura. 

Si creés que las historias son solo entretenimiento y que el “sotrytelling” es otra gringada de moda… Dejame decirte que la palabra será una gringada  pero el concepto es trans-histórico y trans-nacional: contar historias es la mejor forma de poner en contacto dos almas humanas.

 

Te cuento cómo construir tu relato de marca en cuatro definiendo a quién escribirle, dónde y por qué es importante definir tu mensaje para emocionar, persuadir y vender.

 

Tu relato de marca o ¿tu relato y tu marca?

 

¿Sentís una fe ciega en tu proyecto? Dejame adivinar: es mayor la fe en tu idea que en tu capacidad de realizarla. Te entiendo.  En mi historia personal, también llegó antes la fe en el mensaje que la confianza en el mensajero. Es una forma de tomar impulso para empezar. Sin embargo es más que saludable que cultives tu ego, porque las marcas sólidas tienen sus cimientos en personas que creen en sí mismas.

El valor de la narrativa está más allá de la elaboración de tu mensaje de marketing. Un buen relato de marca nace del coraje de pararte en el borde el abismo, mirar hacia abajo y aún así, confiar en tu fuerza y saltar. Ese salto contiene de forma inherente la certeza de que vas a llegar al otro lado. Lo bueno siempre está al otro lado del miedo.

Cuando te sostiene esa clase de fe en tu proyecto y en tu capacidad de transformarlo en una marca, el relato que la cuenta es la síntesis de tus valores, creencias y propósitos. Porque las palabras que nos decimos a nosotros mismos (sobre nosotros y sobre quienes nos rodean) son las que hacen nuestro universo. Nada tiene entidad real hasta que le das un nombre y lo rodeas de palabras.

Dedicale un minuto a pensar en tu entorno y vas a descubrir una matriz infinita de palabras. Pero ponele que no tenés ganas de profundizar tanto. Pensá en las marcas que más te gustan y de qué forma están presentes en tu imaginación.

 

Efectivamente. Las marcas que más te gustan están cruzadas de mensajes. Mensajes que tienen como vehículo la palabra y la imagen para contar una historia.

 

Los mensajes que nacen de la certeza de tu capacidad de darle a otro ser humano lo que necesita para vivir una vida mejor, ganan. No porque sean demagógicos sino porque esa confianza está presente en las palabras que elegís para narrar. Y ni te cuento en tu forma de decirlas. Pero ese es otro tema, que si querés leer, te dejo por acá:  Elevator Pitch.

 

Tu relato de marca en 4 pasos.

 

Tu relato de marca es la expresión textual de tu identidad. En este sentido, se construye con todas las manifestaciones de tu marca en relación con una audiencia específica. No solo es tu historia emprendedora, es la suma de todos los textos e imágenes que expresan tus valores y tu propósito. Este relato se articula en torno a cuatro grandes preguntas:

 

  • ¿Qué expreso en mi mensaje?
  • ¿A quién está dirigido?
  • ¿Dónde lo expreso?
  • ¿Desde qué voz y perspectiva?

 

Veamos en detalle cada uno de los aspectos anteriores para que transformes tus ideas sueltas en un relato de marca que te diferencie de la competencia.

 

1- ¿Qué expreso en mi relato de marca?

 

Tu relato de marca expresa el qué y el por qué de tu proyecto personal. Definir tu propósito es la base del mensaje y asumir el protagonismo una condición necesaria. Lo sé. Justo cuando pensabas esconderte detrás del logo, te recuerdo que las personas queremos comprarle a otras personas. Salvo que seas una marca consolidada por la tradición -o una gran corporación- nada tiene más sentido que ser visible como ser humano en los espacios en los que tu marca se manifieste.

La decisión de exponerse a través de un relato de marca nunca está exenta de dudas. En muchos casos, además, decidir qué contar y cómo contarlo supone un conflicto real. ¿Por qué? Porque escribir desde la experiencia y las emociones que me caracterizan como persona es una forma de revelarme frente a otro para generar deseo.

 

En definitiva, el objetivo de todo relato de marca es generar el deseo de ser, poseer y pertenecer. Hay que sentir mucha comodidad con la propia piel para diseñar este mensaje sin sentir la punzada del pudor o la inquietud de ser juzgado.

 

La visibilidad del mensaje es una elección de visibilidad del yo que lo escribe. Cito solo algunos ejemplos: Steve Jobs, Nelson Mandela, Richard Branson, Walt Disney, Bill Gates.  La lista es caótica pero elocuente: quien tiene un mensaje potente, le da su propia voz.

Sin embargo, hay un paso más allá de la definición del propósito y la aceptación de la visibilidad. Las marcas exitosas parten de la introspección, pero triunfan porque son capaces de proyectarse, contando las historias que laten en la mente -y los corazones- de su audiencia. Porque antes de aprender a contar, se aprende a escuchar.

 

2- ¿A quién dirijo mi mensaje?

 

Vos sabés que si “ellos” vieran lo mismo que vos, se enamorarían de tu producto o servicio. Si tus potenciales clientes entendieran los beneficios de tu propuesta, no dudarían un segundo en aceptarla.  ¿Por qué entonces no se fascinan con relato de marca?

 

  • Quizás, estés hablando con las personas equivocadas.
  • De pronto, no te estás moviendo lo suficiente.
  • Probablemente, no encuentres el tono para hablarle a esta audiencia.

 

En el peor de los escenarios, todos los puntos anteriores se hacen presentes.  Mantengamos la calma. Nada es irrecuperable. Un ejercicio de reflexión y un buen relato son antídoto más que suficiente para los males de la invisibilidad. Claro, esto será posible si antes resolviste quién es tu cliente ideal. ¿Querés aprender más sobre el tema? Entonces, te sugiero leer: 5 pasos para definir tu cliente ideal.

Un buen narrador es aquel que cómo conectar a través de su experiencia con los deseos y aspiraciones de quienes escuchan. Esta habilidad está vinculada con la empatía y se entrena conociendo profundamente a las personas que te interesa convocar. Eso que quien te escucha olvidó o no sabe cómo contar. Tu relato de marca, le devuelve las palabras.

 

3- ¿Dónde expreso mi relato de marca?

 

O lo que es lo mismo: ¿cuáles son las plataformas para dejar constancia de mi presencia online? Esta respuesta vas a obtenerla luego de pensar seriamente en las dos primeras preguntas. Me atrevo a la obviedad de escribir que tu relato de marca tiene que expresarse allí donde esté la audiencia específica a la que se dirige tu mensaje.

Por supuesto, las obviedades son simplistas. ¿Por qué? Porque no solo tiene que ser el espacio en el que se encuentre tu cliente ideal sino que deberían ser espacios en los que sientas comodidad para expresarte naturalmente. Supongamos que tu cliente ideal dedica más tiempo del que confiesa a Instagram. Es un detalle interesante y podrías obtener mucho provecho de esta información. Sin embargo, la imagen no es tu mundo de referencia. Y esa tensión se advierte en tus publicaciones.

Frente a una situación como la anterior, podrías ensayar dos respuestas. Esforzarte por aprender el “lenguaje” particular de esta red, encontrando tu estilo personal o contratar un profesional que te ayude a organizar, planificar y publicar para obtener los mejores resultados posibles. El mismo ejemplo podría extenderse a otras redes y la respuesta le concierne únicamente a quien escribe.

 

4- ¿Con qué voz expreso mi relato de marca?

 

La decisión de tu voz de marca es sumamente importante en la construcción de tu relato. Para que comiences a delinear tu identidad verbal, te sugiero:

 

  • Claridad y simplicidad. Que tu mensaje sea sencillo de entender y no ofrezca lugar a dudas. Una buena historia de marca disminuye el riesgo de la interpretación (lo disminuye, no lo anula).
  • Autenticidad y honestidad. Tu relato de marca tiene que expresar tu verdadera forma de ser y sentir. Una historia se confirma con el tiempo y soportar una impostura es enloquecedor. Si no lo creés, ni lo menciones.
  • Inspiración y oportunidad. Es muy importante aprender a escuchar e interpretar a tu audiencia. De lo contrario todo el tiempo estamos en el riesgo de contar algo que ya escucharon o algo que no les interesa en lo más mínimo.

 

Es importante que comprendas que si bien la voz de tu marca es una decisión que afecta a todos los mensajes que escribas esta voz puede expresarse en distintos tonos.

 

Parece un concepto complejo, pero realmente es muy simple. Un ejemplo podría ayudarte a identificar los diferentes tonos de tu voz de marca. ¿Tu relato de marca se expresa en Facebook y en Linkedin? Los diferentes objetivos y audiencias en ambos, naturalmente te conducen a utilizar diferentes tonos.

En la primera red, el tono es relajado, incluye expresiones coloquiales, contracciones, jerga e incluso emojis y gifs. La naturaleza profesional de Linkedin supone mensajes igualmente conversacionales, pero con mayor grado de formalidad. Probablemente pensarías mucho antes de incluir un emoji. ¿Más claro? Si te interesa seguir aprendiendo sobre el tema, te sugiero leer: Identidad verbal de marca.

 

Sentate a escribir tu relato de marca.

 

Si aún sabiendo esto, escribir tu relato de marca te aterroriza,  hoy quiero que comprendas que antes que la historia de tu marca está tu historia. Detrás de tu historia, están todas las palabras que te hacen la personas que sos.  El verdadero reto consiste en escribir tu historia y permitir que se expanda en la mente de tu audiencia. Dejarlos que terminen de construirla con sus propias experiencias.

Tomate un minuto para reflexionar sobre lo que te detiene al escribir tu relato de marca, porque en ocasiones, no tiene nada que ver con tu capacidad de escribir sino con creencias más arraigadas y poderosas (que obvio, son palabras). Luego, te invito a unirte a mi comunidad de aprendizaje: Escribe y Vende. ¡Te espero dentro!

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