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Mi primer reto como emprendedora.

  • ¿Profesional independiente? ¿Artesana? ¿Emprendedora digital?  ¡Qué más da cual sea la etiqueta!  Espero que este artículo llegue a tus manos antes de que las ampollas ardan.  Hablemos de cuál fue mi primer reto como emprendedora.  También de cómo es posible persistir aún cuando las ampollas arden. Y sobreponerse. Y seguir adelante con una que otra lección aprendida.

Por supuesto que no escribo este artículo porque sienta que tengo la verdad revelada, sino porque el camino recorrido tiene la virtud de ofrecerte experiencia y perspectiva. Eso es lo que me propongo compartir contigo: una lección muy simple que aprendí, ahora que puedo observar el pasado desde un lugar que no provoca ni ansiedad ni angustia.

¿Suena bien? Entonces,  te invito a preparar tu infusión preferida.  La desmesura va bien con variados sabores. Sentite como en casa. Tenemos para un rato de conversación desmesurada.

¿De qué vamos a hablar en este post? Sobre uno de esos desafíos mentales que sabotea tus esfuerzos aún antes de dar el primer paso. Lo he visto tantas veces -primero en mí y luego en mis alumnas- que hoy, me tomo el atrevimiento de generalizar sobre éste, mi primer reto como emprendedora.

Espero que esta información sea el primer paso en el camino que te conduce hacia el destino más alentador.

En este artículo te cuento cuál fue mi primer reto como emprendedora y cómo logré superarlo para seguir adelante.

Mi primer reto como emprendedora.

La presente lectura tiene un requisito previo. No te preocupes. Es simple: te pido paciencia. ¿Por qué? Porque la respuesta necesita cierta elaboración y suele ser de las antipáticas. Si te estás preguntando a qué me refiero con antipática, te lo traduzco: antes de llegar al terreno de las soluciones hay que pasar sí o sí por la reflexión.

¡Lo que me faltaba! -pensará más de una- veo los pesos con cuentagotas y, además, tengo que sentarme a pensar. Estamos hechas.

Entiendo tu frustración. Y cuando digo que te entiendo, lo digo seriamente: sea cual sea tu trabajo soñado. Trabajé para el estado, para una institución privada, tuve un negocio físico, vendí artesanía, infoproductos y mentorías online. Mi espíritu es desmesurado, me lleva la vida el deseo de experimentar y tengo cuarenta tacos.

Cuatro décadas de vida dan para mucho cuando ciertas partes de tu anatomía tienden al movimiento –culo inquieto le dicen por allí.

A mí la quietud no me va. Necesito cambio, desafíos y no me asusta volver a empezar una o mil veces. Así que tengo varias ampollas cicatrizadas. Algunas muy recientes. También la memoria fresca de cómo se vive el proceso de crecimiento (y el declive) de más de un negocio propio.

Esa forma del conocimiento que es la experiencia del error, me permite reconocer hoy, dónde están las trampas que nos impiden avanzar. Aún en esos momentos en los que creemos que estamos haciendo todo lo humanamente posible.

Porque tengo constancia de lo siguiente: cuando alguien me dice que lo hizo todo, podemos sentarnos a conversar y hacer una lista de, por lo menos, cuatro o cinco cosas que aún no hizo. O no se animó a hacer. Ya sea por miedo al cambio, a la exposición pública o a encontrar una de las respuestas más duras e indeseadas: no valía la pena.

¿Y si no vale la pena?

Todo lo hecho, no valía la pena. Este enunciado podría considerarse el agujero negro del propósito personal y merece que nos detengamos en él. Como verás, no pienso hablarte de financiamiento, ni de sistemas operativos. Mi primer reto como emprendedora fue de mentalidad.

Al escribir que los principales obstáculos para tu crecimiento son de mentalidad, vas a tener la impresión de que estoy repitiendo un sonsonete aprendido de memoria. ¿Te acordás que te pedí paciencia? Bueno, éste es el momento para ejercitarla. Respirá profundo y seguí leyendo.

Soy resistente a las fórmulas con tufito a gurú. Cuando sostengo que para emprender es necesaria mucha introspección, lo hago porque cometí todos los errores que se pueden cometer por dejarme llevar sin detenerme a pensar en lo que estaba sintiendo y en las consecuencias de mis acciones.  También por ignorancia e inexperiencia, seamos honestas. Errores de los que cuestan lágrimas y de los que se miden en dólares. De los que se llevan ambos -lágrimas y dólares- te debo un libro en el futuro, porque escribirlo sí que valdría la pena.

De hecho, tropecé más de dos veces con la misma piedra -sí, yo necesito varios golpes para darme por enterada- absolutamente incapaz de entender una limitación mental al primer mamporro.

En este caso, el problema no fue la ceguera trágica. Frente a mi primer reto como emprendedora tenía plena conciencia del miedo y la parálisis que sentía. Era una limitación a cara descubierta y tenía nombre propio (temor a iniciar algo que no valga la pena), sin embargo, me negaba a dejarla ir.

¿Quién se niega a renunciar a una limitación? No me estás viendo pero, en este momento, estoy levantando la mano. Por supuesto que esta resistencia va acompañada de un discurso de excusas digno de un premio literario. ¿Te hierve la sangre pensando cómo te aferraste a aquello que impide tu crecimiento? Entonces, seguramente escucharás una voz interior que grita : ¿Cuándo cambia esto?

Te cuento dos escenarios posibles como respuesta:

  • Después de veintiocho años de terapia, dos divorcios, tres negocios en quiebra y algún coqueteo con la cárcel.
  • Cuando te cansás de tu propia estupidez y te enfrentás al cambio sola o con ayuda.

Cuando, cansada de tu propia necedad, finalmente desarticulás la programación errónea, las soluciones parecen llegar de forma mágica.

¡Nada de magia! Es un cambio de mentalidad.

Cansada de mi propia estupidez.

El temor a comenzar algo sin certeza de éxito es una de las grandes limitaciones de mentalidad. No solo fue mi primer reto como emprendedora sino que es uno de mis retos vitales. En definitiva, ¿qué experiencia en la vida llega con garantía de éxito? Estás en lo cierto: ninguna. Entender esto es de por sí, una gran lección.

Sin embargo, una y otra vez buscamos confirmaciones que certifiquen -y si participa un escribano, mejor- que todo va a salir bien y vale la pena. Esta necesidad desmesurada de certificados de vida hace estragos en tu autoestima. Y en tu cuerpo. Por supuesto, como todo miedo, tiene sede en un terreno imaginario inexistente y proyectado hacia el futuro.

¡Hay que ver lo creativas que podemos ser para jugar a la profecía auto-cumplida! Porque cuando tenemos miedo de que algo no valga la pena, pueden suceder dos cosas: o demoramos una eternidad en dar el primer paso o le damos rienda suelta a la máquina de generar piedras para tropezar en el camino. Y sin duda, vas a tropezar. Confirmando que no valía la pena. Es un círculo vicioso.

¡Nada de levantarte y seguir adelante! ¿Para qué si podés quedarte en el suelo quejándote hasta el fin de los tiempos?

El miedo a comprobar que tu sueño no vale la pena late detrás de todas tus decisiones como emprendedora. Y ambas sabemos lo que sucede con las decisiones tomadas desde el miedo. ¿No?

El secreto detrás de mi primer reto como emprendedora.

Este es el momento de las respuestas. Me puedo imaginar que estás esperando con ansiedad que responda cómo resolví mi primer reto como emprendedora. Sin embargo, la respuesta es tan simple de escribir que puede parecerte banal. La única forma de salir de ese estado de duda-temor es:

  • Reconociendo que no existe experiencia alguna que llegue a tu vida con certificado de éxito.
  • Preguntándote: ¿cuál es el problema si no vale la pena?

Viviendo y aprendiendo. O si te gusta más: vivir para contarlo y contarlo para procesar la experiencia. En el peor de los escenarios, si lo que comenzaste realmente no vale la pena, ganaste experiencia. Quizás es una experiencia amarga, pero tiene el paradójico don de endulzar el futuro.

Si te supera la impaciencia por seguir conversando sobre este tema, siempre es posible que te unas a la comunidad desmesurada para que iniciemos un diálogo de esos que divierten y nos invitan a pensar. ¿Te interesa? Entonces, te dejo el enlace a mi grupo en Facebook: Escribe y Vende.

Te veo dentro.

4 principios de una marca personal influyente y poderosa.

Antes de contarte cuáles son los 4 principios de una marca personal influyente, dejame contarte una historia. Dicen que el destino trabaja en formas misteriosas.  A los once años comencé a leer como nunca antes. En ese momento, la literatura a la que tenía acceso se encontraba en la biblioteca de mis padres: mucha ciencia ficción en los estantes paternos. Novelas de amor en los maternos. Y una colección completa de Agatha Christie que ambos disfrutaban y fue una de mis primeras lecturas escolares.

Para aquel verano del 1990, los libros de misterio no tenían sorpresa para mí. Aún hoy siento nostalgia de la maravilla que me causaban las deducciones de Hércules Poirot, pero como toda trama de efecto, pierde su magia con la repetición. Había leído cerca de treinta libros en menos de un año. Era el momento de ir un paso más allá.

La ciencia ficción sigue sin ser mi género preferido y las novelas de amor no cuajaban en mi imaginación. Mi mundo de posibilidades parecía agotado. Literariamente hablando. Sin embargo, escondidos entre los libros técnicos de Odontología, encontré dos textos que despertaron mi curiosidad:  El hombre que calculaba de Kahlil Gibran y mo hacer amigos e influir en los demás de Dale Carnagie. 

En este momento comienza a cambiar la historia. Mi primera lectura no ficcional fue Cómo hacer amigos e influir en los demás.  Recuerdo que estuvo en mi mesa de noche por mucho tiempo y uno de sus principios me acompaña desde entonces: 

 

La única forma de ganar una discusión es evitándola.

 

A riesgo de que este artículo sea leído en algún momento por el padre de mi hijo, dejo constancia de que escribí “me acompaña”. No significa que siempre lo aplique. He dicho. Luego de la introducción que podrías haber evitado, dejame contarte que más aprendí de este libro. Sintetizo para vos los 4 principios de una marca personal influyente.

 

Te cuento cuáles son los 4 principios de una marca personal influyente y poderosa en redes sociales.

 

4 principios de una marca personal influyente.

 

Como te decía. El destino trabaja en formas misteriosas. Aquella lectura temprana permaneció en la sombra durante décadas hasta que alguien en mi comunidad online mencionó el libro y trajo a flote el recuerdo. Busqué minuciosamente en cada una de mis bibliotecas sin éxito. Fue mi madre quien me recordó que, luego de la muerte de mi padre, habíamos decidido donar todos sus libros.

Me arrepiento furiosamente. También entiendo lo que significó en ese momento desprenderme de ellos. Así que decidí no quejarme y con las facilidades que la tecnología nos ofrece, conseguí una nueva versión. De esas que adornan tus carpetas de archivos hasta que nuevamente se cruzan los misteriosos caminos de la vida.

¿Me creés si te digo que hace pocos días abrí el archivo por “error”?

Allí estaba el mismo mensaje que había leído casi treinta años atrás. No pretendo ofrecerte una síntesis del libro en este post. Es mucho más interesante que realices tu propia experiencia leyéndolo. Sí quiero contarte cuáles fueron mis conclusiones de esta lectura. También cuáles son los 4 principios de una marca personal influyente y poderosa.

 

4 principios de una marca personal influyente y poderosa.

Antes de implementar alguno de los siguientes principios sobre cómo influir en otros, necesitás definir con claridad tu mensaje.  Quizás sientas este paso de una obviedad tediosa. De esos que ignoramos con la suficiencia de quien cree tener “resuelto ese problema”. Sin embargo…

 

1- Definir tu mensaje.

 

El terreno de las obviedades y los supuestos suele ser campo minado para quienes trabajamos enseñando, persuadiendo influyendo. Esforzarte en la definición de un mensaje que exprese tu cosmovisión sin ambigüedad puede ser engañosamente sencillo en tu pensamiento. Y muy complicado de aterrizar en palabras concretas sobre un papel.

 En este sentido, tu visión de liderazgo personal, tu tagline y tu elevator pitch son piezas de contenido a las cuales deberías dedicarles el tiempo que sea necesario. Tu identidad verbal tiene origen en estos textos y aunque es natural que muten con el tiempo, nunca podrás decir que los revisaste demasiado. ¿Seguimos con el segundo de los 4 principios de una marca personal influyente y poderosa?

 

2- Amigarte con el Método Socrático. 

 

Este es uno de esos principios sobre cómo influir en otros que considero esenciales. Básicamente podrías formularlo así:

 

Todos tus esfuerzos tienen que enfocarse en evitar un “no” inicial.

 

¿Qué quiero decir con esto? Por supuesto que no me refiero al “no” en el proceso de venta de un producto o servicio. En el universo del vendedor el “no” es una posibilidad. Me refiero a las señales de coincidencia con las cuales debemos iniciar cualquiera de nuestros discursos.

Pensá en lo siguiente. Cuando en una discusión te negás a algo -a lo que sea- lo más seguro es que sostengas este “no” hasta el final. Con todo el peso de tu orgullo. Quizás en una reflexión posterior consideres que te equivocaste y que te convenía aceptar o coincidir. Pero en el momento, simplemente, no podías permitírtelo: necesitabas ser consistente con tu negativa.

Por este motivo es tan importante lograr acuerdo con el interlocutor desde el inicio. Porque una negativa inicial condiciona toda la conversación. ¿Cómo vas a evitar que esto suceda? Realizando preguntas que el interlocutor responda afirmativamente.  Mejor aún, que no encuentre forma de negarse a ellas.  Por lo menos tres afirmaciones consecutivas.

Cuando conozco al otro y estoy al tanto de sus deseos y necesidades, esta tarea es más sencilla.  Pero, aún en el caso en el que mi interlocutor o mi audiencia sea desconocida, siempre puedo apelar a ciertos acuerdos universales. De esta forma conduzco a quien me escucha a conclusiones a las que podría haberse negado inicialmente.

 

3- Dejar que el otro sea el que hable.

 

Sí… De los mismos autores de “por algo tenés una boca y dos orejas”. Escuchar es persuasivo. Ofrecele a la otra persona el protagonismo de toda conversación. Y si estás oficiando de conferencista, que cada una de las personas del público se sienta permanentemente aludida en tu discurso como protagonista.

También debo decir que escuchar es un ejercicio y que si bien la mayoría de nosotros tenemos la fortuna de nacer oyendo, a escuchar se aprende. Veamos el último de los 4 principios de una marca personal influyente.

 

 

4- Dejar que el otro tenga la idea.

 

Las mejores ideas son las que estamos convencidos que se nos ocurrieron a nosotros mismos. ¿Nunca sentiste satisfacción de reconocer tu idea en las palabras de un gran filósofo, empresario u orador? Recordá lo que sentiste y ahora, pensalo de otra forma:

 

También reaccionamos de forma positiva a las ideas que creemos elaborar nosotros mismos. Aunque otro nos haya guiado en el proceso de elaboración.

 

Despegarse del ego y dejar que el otro crea que la idea es suya quizás sea desafiante en un mundo en el que la tentación es llevarte el crédito. Sin embargo: ¿querés persuadir o tener la razón?

 

Marca personal influyente y con arte.

 

Estos 4 principios de una marca personal influyente no agotan en pocas palabras el arte de convocar y persuadir audiencias. Práctica y teoría aunadas en el ejercicio personal. En consecuencia, tanto la intuición como la creatividad tienen su rol en el proceso. Los vínculos humanos no pueden reducirse a fórmulas bien aprendidas, aunque algunas de ellas nos ayuden mucho a comprendernos.

Ahora, antes de irte, te invito a seguir leyendo Marca personal: emprender online a puro carisma en el caso de que quieras profundizar en el tema. Ahora, si  te interesa que trabajemos juntas en directo, no dejes de sumarte a mi grupo de aprendizaje: Escribe y Vende. Te espero dentro.

Marca personal: emprender online a puro carisma.

Si estás pensando en consolidar un proyecto en torno a tu marca personal y comenzaste por observar diferentes estilos de ser y estar en el mundo online,  probablemente hayas notado que la mayoría de ellos se apoyan en el carisma. Llegado el momento y más allá de su obviedad, este descubrimiento puede paralizar al más valiente.

Aunque pienses compasivamente en tus fortalezas, no encontrás entre ellas ese brillo. Esa aura luminosa que parecen tener quienes son naturalmente carismáticos y se mueven por el mundo con la comodidad de los que pertenecen. Aún cuando son el centro de todas las miradas. Especialmente cuando son el centro de todas las miradas.

Lo sé. Puede ser abrumador. El carisma no se vende comprimido en pastillas. Sin embargo, enrostrar esta verdad que está en el eje de tu marca personal es el primer paso para comenzar a trabajar con ella. No tengo el secreto para opacar a Beyoncé (una pena…) pero conozco la estrategia para educar tus fortalezas transformándolas en una expresión carismática.

 

Marca personal: emprender online a puro carisma. Te cuento en este artículo cuáles de tus características personales van a ayudarte a emprender con éxito.

 

 Marca personal: más que carisma.

 

En definitiva, ¿qué es el carisma? La palabra tiene origen religioso y refiere a un “don divino”. Desde una perspectiva etimológica ser “carismático” no es una decisión sino una cualidad que se tiene o no. Pero, ¿qué pasaría si te cuento que el carisma se entrena como se entrena un músculo?

Sí: como lo estás leyendo. Ese magnetismo que atrae miradas es una decisión que puede educarse. Ciertamente es más simple si lo traés de fábrica. Pero cuando no vino en el ADN -o no lo alentaron en tu formación- siempre existe la oportunidad de nutrirlo apoyándote en ciertos aspectos diferenciales de tu personalidad.

Con el fin de ayudarte a entender cómo vas a hacer realidad la promesa presente en este texto, comparto contigo cinco fortalezas presentes en aquellos que poseen el don:

 

  • Pasión
  • Confianza
  • Autoridad
  • Certeza
  • Intensidad

 

La selección es arbitraria. Sin embargo, una vez que conozcas el pensamiento detrás de este planteo general, podés aplicarlo a las que consideres tus fortalezas elementales.

 

Hablemos de las cinco grandes.

 

De una forma u otra, los conceptos anteriores tienen connotaciones en tu vida y en tu marca personal. Ya sea porque destilás esa fortaleza a cada paso o porque carecés de ella con escándalo.

La pasión es una fuerza bruta. Escuchar a alguien que ama lo que hace es contagioso.  El entusiasmo es contagioso y nada más allá de tus límites se logra sin dosis considerables de pasión y entusiasmo. Sin embargo, no todos contamos con esa fuerza interna y esa confianza en alcanzar nuestras metas.

Mientras algunas personas derrochan energía con su sola presencia, otras son más bien calmas y reposadas. Su fortaleza no es la pasión  sino la confianza. Inspiran confianza.  Trasmiten tranquilidad porque su presencia equilibra el espacio. De pronto no tienen la fuerza arrolladora de los apasionados pero su virtud es ofrecer serenidad en los momentos de inquietud.

¿Tu fortaleza será la autoridad que emana de tu presencia? No. No estoy refiriéndome exclusivamente a la “autoridad” como creación de un aura de prestigio profesional. Tu autoridad puede ser consecuencia de tu apariencia, tu edad, tu tono de voz.  Dependiendo de cuál sea el área en la que vas a desenvolverte, autoridad mata pasión de la misma forma que billetera mata galán

También puede pasar que seas pura intensidad. Que tengas tanto para ofrecer y tantos deseos de comunicar que todo aquello que te rodea se pone en movimiento a tu pesar.  Sos la acción encarnada y aunque el movimiento constante puede llevarte a cometer errores, tu naturaleza es poner las cosas en marcha.

Y ¿qué me decís de la certeza? Los seres humanos deseamos fervientemente sentir que tenemos el control. Por este motivo nos seduce tanto esta hermana menor de la confianza. Sin intensidad pero con claridad y firmeza. Quienes se apoyan en la certeza seducen con la palabra, ofreciendo seguridad a quien escucha.

 

¿Qué fortaleza sostiene tu marca personal?

 

Como verás, el panorama es amplio y tus posibilidades de diseñar una marca personal sólida son más de las que podías imaginarte inicialmente. Mi pretensión es que comprendas que esa comunidad que anhelás construir en torno a tu figura y tu talento, va a crecer y nutrirse de alguna de estas fortalezas.

Las personas no siguen naturalmente a quienes se esconden en la uniformidad. No lo hacen en la vida. Tampoco lo hacen en el mundo online. Si estás comenzando a posicionarte como profesional, quizás te falte experiencia pero podés ofrecer confianza con tu actitud y certeza con tu conocimiento. De pronto, llevás años en una industria y la autoridad emana por tus poros. O sos de esas personas que trasmiten intensidad cuando hablan, encantando con su tono de voz y sus gestos.

No te limites a pensar que el carisma es un don con el que no naciste. Comenzá a trabajar sobre tus aptitudes y habilidades para consolidar las que pueden ayudarte y atenuar las que no son tan amables. No tiene sentido ignorar tus sombras o tu miedo al construir tu marca personal. Es mucho más inteligente conocerte tanto que puedas anticiparte al momento en el que tu dark-side se va a manifestar en toda su gloria.

Lo anterior me conduce a decirte que la autenticidad es el nuevo negro en el mundo del branding. Hacete a un lado de la carrera insensata por tener el aura de un gurú religioso en constante estado de inspiración divina. O de la figura estática del empresario infalible que siempre tiene la palabra -y la inversión-adecuada en el momento adecuado.

 

Diseña tu marca personal.

 

Marca personal,  posicionamiento, marketing, gestión del talento. No importa cómo quieras llamarle. Hay una única certeza: la construcción que realices de tu carrera profesional, depende de tu aceptación de tu identidad. También de tu compromiso para enfatizar los aspectos que te diferencian. Esa razón por la cual sos la persona que necesito en mi empresa, institución o grupo.

Poné a brillar tu particular forma de carisma. Si querés seguir profundizando sobre este tema, descargá el ebook que te ofrezco a continuación. En él vas a encontrar de qué manera es posible sacar partido de las cinco grandes fortalezas de los carismáticos sin renunciar a tu identidad.  Se van a dar vuelta para escucharte.

Marca personal para emprendedoras creativas.

¿Por qué preocuparme por crear una marca personal? ¡Yo solo quiero vender mis productos! Con todo el peso de emprender sobre tus hombros es probable que te realices esta pregunta con justa curiosidad. Dejame contarte por qué  tiene sentido hablar sobre la creación de marca personal para emprendedoras creativas. Especialmente para aquellas que se sienten perfectamente seguras escondiéndose detrás de su logo.

Comencemos por exponer una versión cruda de los hechos. Independientemente de cuál sea tu proyecto personal,  existen miles -o decenas de miles- de personas altamente talentosas con una propuesta similar.  Todas ellas con el mismo deseo: hacer visible su marca en internet para aumentar sus ventas.

Destacar en este marco competitivo es cada vez más complejo y pone en juego capacidades que van más allá de la habilidad técnica o la preparación académica.  Con tal panorama, urge que decidas diseñar una estrategia para:

 

  • Alcanzar tus objetivos a corto, mediano y largo plazo.
  • Destacar entre quienes tienen las mismas competencias.
  • Persuadir a tus clientes ideales de los beneficios de tus productos o servicios.

 

Comprendo tu escepticismo. El énfasis en la construcción de la marca personal para emprendedoras creativas puede percibirse como un sospechoso culto al ego. Y a vos, no solo te causa pánico solo pensar en exponerte sino que estarías percibiendo una relación directa entre esta exposición y tu balance de ventas. Te propongo deponer momentáneamente la resistencia y darle una oportunidad al posicionamiento de tu imagen.

 

Trabajar tu marca personal no significa rendirte a la adoración del yo sino aceptar, en su justa medida, la diferencia entre ego y autoestima.

 

Te cuento por qué es importante la marca personal para emprendedoras creativas y cuál es el ejercicio más simple para potenciarla.

 

 

Marca personal para emprendedoras creativas.

 

Una marca personal bien trabajada expresa un mensaje claro de servicio a la comunidad. Tu posicionamiento personal no es un gratuito exhibicionismo, sino una justa muestra de valoración de tus aptitudes y logros.  En este sentido, una sana autoestima está en la base de la construcción de una estrategia marketing eficaz. Y demás está decir que se relaciona con el éxito de tu marca.

 

Marca personal y autoestima en tu propuesta.

 

La aceptación de tus fortalezas y debilidades es uno de los puntos clave en el diseño de una identidad de marca para quienes tienen emprendimientos creativos. Si tenemos un pobre concepto de nosotros mismos nos será muy difícil objetivar de forma justa cuáles son los pilares de nuestra diferencia.

Destacar en función de esta diferencia que podemos percibir y expresar en palabras supone una condición necesaria para ser visibles. Hay tres aspectos fundamentales en esta percepción objetiva:

 

  1. La motivación y el compromiso basada en el auto-conocimiento y la seguridad sobre la propia valía.
  2. El justo sentido de la crítica.
  3. El manejo de los umbrales de frustración.

 

Más allá de estos tres aspectos, conocernos a nosotros mismos nos ayuda a mejorar los vínculos, tanto dentro como fuera del ámbito laboral. Lo cual es un “efecto colateral” por demás interesante si pensamos que diariamente tenemos contacto de forma directa o remota con un gran número de personas.

De la misma forma, la auto-crítica debería ser parte de la estrategia de marca personal para emprendedoras creativas.  Aprender a observar tus debilidades te permite percibir las áreas que son mejorables. O incluso seleccionar proyectos en función de tus talentos y con plena conciencia de tus limitaciones de carácter.

 

¿Cómo potenciar tu autoestima y tu marca personal?

 

¿Reconocer tus limitaciones significa que hay proyectos que te están vedados? Para nada. Significa que comprender cuáles son nuestras cualidades hoy nos ayuda a decidir:

 

  • Cómo trabajar.
  • Con quién colaborar.
  • Cuál es la mejor forma de enriquecernos con experiencias mientras buscamos la forma más inteligente de superar debilidades sin frustrarnos.

 

¿Qué sentido tiene que te obligues a pensar lateralmente cuando tu potencial natural es la sistematización? Es más beneficioso -para vos y para quienes te rodean- que te enfoques en tu potencial de estructurar y poner orden. Ya tendrás tiempo de aprender técnicas de creatividad que te ayuden sin anularte.

Mi abuela hablaba de “no pedirle peras al olmo”. Precisamente esta es la actitud respecto a tus fortalezas y debilidades, concentrarte en lo que te sale muy bien y tercerizar o pedir ayuda en aquello para lo que no te asiste la gracia. Este simple gesto de discernimiento puede cambiar radicalmente tu emprendimiento.

 

La autoestima es una fuerza constructiva en la cual se contrapesan la aceptación y la evaluación constante. Este balance interior nos permite generar una imagen consistente de nosotros mismos. Tu marca personal agradece enormemente esta consistencia.

 

En esta marco, tu habilidad para comunicarte y expresar tus valores es elemental. El punto de partida de la marca personal para emprendedoras creativas es la identidad verbal. Para ello, podrías iniciar con un simple ejercicio.

 

Marca personal para emprendedoras creativas y desmesuradas.

 

Quizás te resulte el más intrascendente de los ejercicios pero si persistís en el cumplimiento del proceso, vas a llegar a conclusiones sorprendentes. Para comenzar solo es necesario:

 

  1. Realizar una lista de las que consideres tus fortalezas. Todo aspecto, cualidad o característica que te ayude a emprender con más solidez y tranquilidad es relevante.
  2. Pregunta a tres personas de tu entorno cuál consideran tu cualidad elemental. En ocasiones no es simple ser objetivas respecto a nuestras cualidades. Entonces, exterioricemos la mirada. Que sea un tercero que te conoce, el que destaque lo mejor de vos.
  3. También te sugiero escribir tus tres principales limitaciones. Porque una sana autoestima en la que apoyar tu marca personal es la que te hace consciente de tus posibilidades tanto como de tus limitaciones.
  4. Preguntate: ¿De qué forma puedo superar -individual o colectivamente- estas debilidades? Siempre que exista la forma de superar tus limitaciones vas a estar creciendo como ser humano y superándote como emprendedora.

 

Este tipo de ejercicios de descubrimiento te ayudan a consolidar tu autoconcepto y construir tu plan profesional en torno a tus capacidades personales. Con este panorama claro, trazar tus objetivos es una tarea anclada en aquellas cualidades que pueden ayudarte a avanzar. Creciendo en función de tu identidad.

Si te interesa seguir aprendiendo a desarrollar la marca personal para emprendedoras creativas, te invito a leer “Cómo expresar tu marca personal en la escritura”. También, podés formar parte de mi grupo Escribe y Vende. Allí, ofrezco clases semanales gratuitas, te espero dentro.

Rutina matutina para aumentar tu rendimiento.

Cuando el despertador  suena, tu único deseo es esconderlo debajo de la almohada. Quizás la alarma está activada, pero es domingo y no hay urgencia para salir de la cama. No. Es martes: tu mañana es lenta y requiere de dosis masivas de cafeína. Aún así tu cuerpo no despierta hasta horas más tarde. Es momento de romper este círculo de cansancio y desmotivación cambiando hacia una rutina matutina para aumentar tu rendimiento. Para comenzar el día estableciendo prioridades sin seguir otros parámetros que los de tu reloj biológico.

 

Si sos un ave nocturna y durante las mañanas te sentís cansada y sin motivación, te cuento por qué deberías cambiar la rutina matutina para aumentar tu rendimiento y obtener el mayor beneficio de tus habilidades estableciendo prioridades.

 

Rutina matutina para aumentar tu rendimiento.

 

Los primeros 90 minutos de tus mañanas son los que condicionan todo tu día. Podrías pensar que simplemente es una de las frases hechas de un gurú de la productividad. Y lo es. Pero también es una experiencia personal que quiero compartir contigo porque mi forma de encarar el día cambió sustancialmente cuando me hice dueña de las primeras horas de mi rutina diaria.

La rutina matutina para aumentar tu rendimiento no supone un sistema de estrictos ejercicios en los que se sincretiza toda la filosofía new age. Si fuera así, nunca habría contado con mi favor. Naturalmente tiendo a leer con escepticismo las fórmulas en las que se compendian todos los lugares comunes de la vida sana, entendida por el occidental emprendedor. Desde la yoga mat al jugo verde, me produce un infinito cansancio mental escuchar las decenas de actividades matutinas previas a enfrentar el mundo.

No cuestiono sus beneficios o su veracidad. Solo me agota mentalmente pensar en los primeros momentos de mi día como una carrera por cumplir con la imagen de una vida sana y en armonía. Una mañana pasando lista a las actividades que debería hacer antes de que el reloj marque las 8:00hs. Por supuesto que aspiro a una vida con salud y en equilibrio con mi cuerpo y mi entorno. Pero a mi ritmo. Y mis ritmos tienen una lentitud particular. Como si el vértigo en mi mente desmesurada se compensara con una necesidad de ir pausado y hacer menos con mi tiempo.

 

Mañanas más lentas, días desmesurados.

 

Sí, como leíste. Aspiro a hacer menos.  Lejos del esquema tradicional de la productividad, mi propósito es seleccionar con cuidado qué es lo que hago cada día. Una lista voluminosa de deberes me retrae. En este sentido, si una semana se vislumbra intensa, prefiero repartir tareas para seguir disponiendo de mis mañanas de la forma que elija hacerlo.

 

Mi propósito es hacer con toda mi atención esas pocas cosas que son necesarias e importantes.

 

En ocasiones mi reloj interno es exasperante para quienes me rodean. He recibido de regalo adjetivos muy coloridos al respecto. Por mi parte,  solo sé que necesito mi dosis de silencio diaria. Para mí, nada se siente mejor que volver a mi casa luego de dejar a Camilo en la escuela, sabiendo que ese tiempo, me pertenece.

Quien escuche mi voz en un webinar, pensará que esta propuesta se contrapone con mi forma de hablar, enérgica y ligera. Supongo que soy uno de esos casos en los cuales la quietud exterior llega para compensar la desmesura interna. Si sentís de la misma forma, si el silencio y la quietud son también necesidades en tu rutina, te invito a que reflexionemos juntas sobre la rutina matutina para aumentar tu rendimiento. Pero antes, dejame contarte una historia.

 

Levantarme a las 5 AM.

 

Durante años, me levanté a las cinco de la mañana para escribir. No es un secreto y tampoco era para mí un sacrificio. Significaba una elección personal: acostarme temprano para escribir en las que considero mis horas más lúcidas. A diferencia de lo que me sucede cuando escribo hasta la madrugada -visión doble, embotamiento, errores frecuentes- cuando me levanto muy temprano me siento animada y lista para comenzar.

Distinto sería si me propusieras salir a correr a esa hora. Lamento declinar la invitación. Si hay algo que no se me ocurre es salir a poner en riesgo el sistema cardiovascular a las cinco de la mañana. No tengo inconveniente alguno en madrugar, pero me resisto a salir de casa temprano.

Durante las primeras horas del día necesito el recogimiento de mi casa: abrir todas las ventanas y desayunar con calma, leyendo sin la agitación que me provoca pensar en el horario de salida. A lo largo de los años probé -sin grandes resultados- diferentes fórmulas para ir más allá de esta incomodidad matutina. La entendía antes como límite personal que como necesidad de respetar mi ritmo biológico. La solución llegó con la drástica decisión de trabajar en mi propio proyecto. Pero antes de que eso sucediera, fui madre.

 

La maternidad lo cambió todo.

 

Con la llegada de la maternidad todos estos caprichos cronológicos vivieron sus propias reformulaciones. Fui una primeriza afortunada. Con un bebé que durmió largas horas seguidas desde el tercer mes de vida. Sin embargo, el único momento en el cual coincidió mi jornada laboral de diez horas con un bebé viviendo la “angustia del octavo mes”, me transformé en un ser poco agradable. La privación del sueño no hace buenas migas con la amabilidad en mi caso.

Recuerdo aquellos días de mal humor y debo confesar: ¡qué difícil es hilvanar un discurso coherente cuando tu cerebro quiere permanecer en la fase del sueño lento! Y mi trabajo consiste en crear discursos. Si se puede, más o menos coherentes y didácticos. Fue entonces cuando comencé a fantasear con un emprendimiento propio.  Con la posibilidad de armar una rutina en torno a lo que es importante para mí.

De hecho, tan intensa fue la fantasía que se materializó en un proyecto de vida. Si estás leyendo este artículo es porque tener mi propio negocio me devolvió la posibilidad de manejar mi tiempo con flexibilidad.  Al menos con cierta flexibilidad. Porque negocio y maternidad crecieron juntos y no tuve la suficiente perspectiva como para imponer rutinas de sueño en mi hogar.

Mi error. ¿Una sugerencia para primerizas que intentan conciliar su tiempo personal con el cuidado de su bebé? ¡Establezcan rutinas de sueño estrictas!  ¿Para qué? Para reservar las últimas horas del día a esas tareas que te devuelven a la conciencia de tu adultez. Conversar con otro adulto, cenar sentada y con vajilla, mirar un webinar, leer artículos, planificar el día siguiente.

 

Sin estos momentos de re-encuentro con tus rutinas previas al nacimiento de tu hijo, los primeros meses de idilio maternal pueden no ser tan idílicos como lo habías imaginado.

 

Los niños crecen y las rutinas se modifican.

 

Cuando se convive con un niño que se duerme cerca de la medianoche es muy difícil recuperar el espacio para conectar con tu realidad. Mucho más difícil poner el despertador a las 5am. Demás está decir que el panorama es más complejo si son varios niños.

Sería una ironía ofrecer consejos sobre cómo manejar el tiempo para mujeres que cuidan a sus hijos en casa. Ya sea porque no tienen una red de contención familiar o porque decidieron no enviarlos a una guardería. Personalmente, solo podría decir que esos años pasaron. Apenas recuerdo cómo. Sí recuerdo muchas noches en vela, porque era el momento en el que Camilo dormía y yo escribía. Pero el tiempo es inapelable y, a tu pesar, los niños crecen. Comienzan la escuela y eso, ya es otro cantar.

 

Con la escuela llegan las anheladas horas de silencio y la posibilidad de disponer del reloj con otra perspectiva. Por supuesto que desde que soy madre organizo mejor mis horarios: ¡no tengo otra chance!

 

Con un hijo en la escuela, ciertas ideas volvieron a tener sentido. Entre ellas, dedicar las primeras horas de la mañana a pensar y escribir contenidos. Recobré mis horas lúcidas y me desprendí de un error que había cometido en el pasado: programar clases todas las mañanas. Hoy, reservo solo dos días a esta actividad y conservo la posibilidad de escribir en silencio el resto de los días.

 

Rutina matutina para aumentar tu rendimiento: Apuntes.

 

Descreo de la noción de productividad tal como es entendida actualmente: hacer más en menos tiempo. De hecho, escribí un artículo al respecto que te sugiero leer: .Las tres trampas de la productividad. Mi visión crítica, no significa que no cuestione cómo organizo mi tiempo personal. O que no me amoneste mentalmente cuando siento que lo estoy perdiendo.

Si hace unos años -en esa etapa que pasó en una bruma de la conciencia- me hubieras hablado de una rutina matutina para aumentar tu rendimiento, me habría reído a carcajadas.

 

Hay momentos en los cuales simplemente hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos.

 

Obviamente habría sido mejor idea tomar un rol activo en esta situación para tener una producción escrita más voluminosa y ordenada. También creo que está bien no tener ganas o no poder por un tiempo. La potencialidad de todo es un lastre. Ya llegará el momento en el que tengas deseos y con ellos el ánimo para poner orden y concierto en lo que sea que quieras organizar. Si estos deseos no llegan, estamos frente a una situación que requiere ir más allá de la lectura de un artículo. De eso, estoy segura.

 

Mi no tan secreta rutina matutina.

 

Una rutina matutina para aumentar tu rendimiento no debería ser un agobio. En la mía no hay jugo de apio ni alfombrita de yoga. Quizás lleguen en algún momento. Entre otras cosas porque los batidos tienen esa textura cremosa que tanto me gusta. Por el momento, encender la licuadora a las cinco de la mañana me parece un exceso de confianza en la civilidad de mis vecinos.

 

¿Qué es lo que hay en la rutina matutina para aumentar tu rendimiento según la versión desmesurada?  Te cuento: silencio, lectura, reflexión y escritura.

 

Acompaño estas actividades mentales superiores con un café con leche. Invierno y verano. Antes acompañaba el café con un vaso de Coca Cola. Desde que resolvimos nuestro divorcio amablemente, la bebida burbujeante ya no me acompaña en el desayuno. Esas cosas locas que todos tenemos.

Cuando leo rutinas matutinas, en general siento que hay un apretado cronograma de acciones que deben cumplirse. Ese tipo de agenda no es para mí. Será que me engendaron en los setenta o vaya a saber una por qué. Lo cierto es que los horarios diseñados milimétricamente me provocan una mal disimulada resistencia.

 

Mi mayor necesidad en la mañana, es  tener el “aire” suficiente entre horarios establecidos para moverme con libertad.

 

Los dos únicos horarios que acepto como establecidos en mis mañanas son: llevar a Camilo a la escuela y traerlo de regreso. Este último punto es muy importante. En general las instituciones toman como una mala señal que olvides reclamar a tu niño.

 

Computadoras y escobas.

 

En medio de esos dos hitos cronológicos, pienso, leo y escribo.  Durante el primer año de mi emprendimiento, no hice otra cosa que pensar, leer y escribir. Como te imaginarás, esta libertad tuvo consecuencias. El día que un pájaro -que llega de visita todos los días- entró en pugilato con una araña detrás de un mueble, entendí que no estaba limpiando los rincones. Me estresé un poco, pero en ese momento sentía que mis prioridades eran otras.

En la actualidad, puedo intercalar acciones como barrer y hacer la cama con el pienso de mis artículos. O escuchar un podcast mientras preparo algo simple para almorzar. Esta es una concesión del amor hacia mi hijo. ¿Con qué fin mentirte? Si por mí fuera, como lo primero que encuentre y no esté vencido.

No me alarma escribir que la rutina matutina para aumentar tu rendimiento puede conllevar algunas tareas domésticas. Al menos, mis alarmas feministas no se despiertan con este detalle. Por alguna razón, ninguna rutina matutina incluye una mujer barriendo. Tiene poco glamour y te aleja de esa imagen de éxito que se pretende construir como profesional. Como esas imágenes me tienen sin cuidado,  te lo cuento: yo, ordeno y barro.

 

90 minutos es todo lo que necesito.

 

Hay una rutina matutina para aumentar tu rendimiento que puede resultarte de gran ayuda. ¿Cuál es? La que mencioné al inicio de este artículo: dedicar los primeros 90 minutos del día a una prioridad del espíritu Entre las 5:30 hs y las 7:00 hs, pienso leo y escribo. Luego, llevo a Camilo a la escuela. Cuando regreso, retomo la actividad en la cual estaba por 90 minutos más.  Ya había planteado este hábito en: Hacer la diferencia como emprendedora en 90 minutos.

Es una regla que seguía naturalmente aún antes de conocer su fundamento. Posiblemente porque como docente, las clases más extensas son de 90 minutos, luego de los cuales hay un descanso para relajar la mente. Hoy, conozco el fundamento teórico y está vinculado a nuestros ciclos de energía vital. Si no fuera porque puedo sentirlo en el cuerpo, pensaría que es otro relato. En este caso, el relato de Robin Sharma.

Luego de un cambio de estrategia en mi negocio, mi mañana se acompaña de una serie de acciones en redes sociales que ya te contaré en otro artículo. Esta decisión está relacionada con el propósito de mantener un negocio boutique. ¿Te interesa saber más sobre el tema? Entonces te invito a leer: Cómo vender más: escalabilidad para desmesuradas.

Ahora, antes de despedirnos, contame en los comentarios cuál es la rutina matutina para aumentar tu rendimiento. ¿Es lenta y pausada como la mía o está llena de actividades?  Si querés, lo conversamos en mi grupo de aprendizaje: Escribe y Vende. Allí compartimos un diálogo diario sobre todos los aspectos de emprender utilizando la herramienta más poderosa que conozco: las palabras.

Nombres atractivos para negocios: el arte de bautizar.

¿Qué tan importante es el nombre de tu marca? Tengo mi opinión al respecto. El estudio de los nombres atractivos para negocios -para tu negocio- debería ser el punto de partida de tu plan para conquistar el mundo emprendedor. ¿Tanto así? Sí. Tanto así. Un buen nombre puede hacer la diferencia entre la indiferencia y la visibilidad de tu proyecto para una audiencia concreta.

¿Cuáles son los ingredientes secretos del bautismo de tu marca para que comiences el camino con una carta ganadora? Te respondo con 5 tips desmesurados.

 

¿Buscando nombres atractivos para negocios creativos? Este es el post que tenés que leer. Te cuento cinco tips desmesurados para que el nombre de tu proyecto sea alto, sonoro y significativo.

 

Nombres atractivos para negocios:  5 tips.

 

El primer punto que quiero mencionarte, probablemente sea el que menos te interesa escuchar en este momento. Sin embargo, es un punto elemental cuando estás pensando en la creación de una marca de largo aliento.  Quiero que pienses que es muy importante que el nombre que elijas se pueda registrar.

¿Qué quiero decir con esto?

Es elemental que compruebes que el nombre que seleccionaste con tanto amor no sea el nombre de otra marca o que por su ortografía o sonoridad se parezca mucho al nombre de una marca de la competencia.  Es una forma antipática de comenzar con el tema de crear nombres atractivos para negocios.  ¿Quién quiere pensar en temas legales en el momento en el que siente todo el entusiasmo de la creatividad?

Cuando creé mi negocio de organización de fiestas, no existía  otra “Ciruela” en la faz de la tierra.  Dos años más tarde había Ciruelas en Argentina, Colombia y vaya uno a saber en cuántos países más. Nunca antes había pensado en registrar mi marca hasta que en tres ocasiones seguidas, alguien mencionó que una ambientación tenía “estilo Ciruela”.  Hoy, si pienso en un bautismo empresarial, lo primero que contemplo es la posibilidad del registro y que no existan coincidencias con otras marcas registradas.

Dicho esto, podemos seguir adelante con los nombres atractivos para negocios. Estos son mis 5 tips.

 

1- Que suene bien nena.

 

Elijas el nombre que elijas para tu marca, que suene bien en voz alta. No la compliques. ¿Realmente es necesaria una diéresis o un apóstrofe en el nombre? Tiene que tener mucho significado en tu historia personal para que te arriesgues a una dudosa pronunciación del nombre de tu marca.

En este sentido, actuá con prudencia. Quizás tu cliente ideal habla inglés con la misma fluidez que el español, entonces, un nombre en inglés no parece mala idea.  O incluso puede darse el caso de que trabajes para un mercado extranjero. Por ejemplo, vendiendo tus productos en Etsy.

Pero si tu cliente ideal es latino hasta la médula y pronuncia en inglés como en suajili, el anglicismo no se justifica. Al contrario, la estás rebuscando. La mayoría de las personas no quieren hacer un curso para aprender a pronunciar ese nombre que a vos te parece tan canchero.

Sonar bien es también ser simple de pronunciar, lo cual  tiene el doble beneficio de hacer el nombre más fácil de recordar y de evitar que se generen confusiones innecesarias. Con este afán, podrías evitar complicaciones, aglomeraciones de consonantes, tildes en lugares imposibles y demás creatividades que nos tomamos los emprendedores.

 

2-  El origen de un nuevo idioma.

 

Me estoy apresurando un poco.  Vos querías nombres atractivos para negocios y yo te estoy proponiendo un nuevo lenguaje. Pero creo que la información justifica la celeridad. Aunque no es una condición sin excepción, siempre es un detalle añadido si el nombre que vas a elegir para tu negocio o marca, puede ser el origen para un nuevo “idioma”.

¿Alguna vez utilizaste la palabra “googlear”? Bueno,  este verbo no existía antes de Google.  Si el nombre de tu marca permite la posibilidad de generar un verbo asociado, entonces tenés la semilla de todo un vocabulario asociado a tu marca. Eso es desmesurar.

 

3-  ¿Literal o metafórico?

 

Punto muy discutible. Cuando estás pensando cómo crear nombres atractivos para negocios probablemente te dejes seducir por tendencias de tu mercado en ese momento específico. Incluso, que te dejes llevar por un capricho personal. Y no me preguntes por qué, pero los caprichos suelen venir en formato de metáfora o simbolismo.

 

El camino recto hacia la identificación entre tu marca y el servicio que estás prestando o los productos que estás vendiendo es elegir un nombre descriptivo.  Lo más descriptivo que puedas.

 

Si expresa un beneficio que se obtiene comprando tus productos o servicios, mejor que mejor. Ahora, esto no significa que los nombres metafóricos tangan pena de ostracismo en el mundo empresarial. De hecho, una metáfora o un símbolo pueden ser el inicio de tu relato de marca. Porque en este caso el nombre representa un valor destacado o sus beneficios en forma de imagen.

 

4-  Acrónimos  ¿sí o no?

 

Un acrónimo es una sigla (conjunto de iniciales de palabras) que se pronuncia como una palabra , como es el caso de  DVD,  NASA, etc. O el resultado de la fusión de dos palabras diferentes, como es el caso del famoso “Brexit” o “Britain exit” o salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Los acrónimos no son una mala idea para nominar tu marca siempre y cuando sean simples y fáciles de pronunciar. En general, no suele ser el caso. En general los acrónimos se utilizan cuando se fusionan grandes empresas y el resultado final es un  Frankenstein verbal impronunciable, que gana mucho al transformarse en una sigla. No me digas nada: no es tu caso.

 

5- El juego gana.

 

Animarte a jugar con las palabras puede darte la carta ganadora.  Si querés crear nombres atractivos para negocios, hacelo jugando. Esto puede hacerse, por lo menos, de dos formas distintas:

 

  1. Cambiando la ortografía de una palabra. O jugando con su doble significado. Fue el caso de uno de mis proyectos, llamado “Intensional”.
  2. Generando sorpresa por la reunión de palabras. No hace mucho descrubrí un proyecto de patchwork llamado “La colcha de tu hermana” . Por favor, no me pidas que lo explique.

 

En ambos casos, el  “desorden” que provoca en las expectativas de quien lee el nombre de la marca, hace que sea memorable. O como le gustaba decir al Quijote: alta, sonora y significativa.

 

Nombres atractivos para negocios a la carta.

 

Como comprenderás no existe un decálogo infalible para bautizar tu marca y crear nombres atractivos para negocios.  ¿Por dónde empezar entonces? Podrías probar jugando un rato con estos recursos:

 

  • Dotomator: para crear nombres de dominios, sin embargo, puede serte de mucha utilidad para el nombre de tu marca.
  • Generador de nombres de empresa: es un recurso de Shopify. Cuidado, podés pasarte jugando horas sin elegir ninguno…

 

También es posible que quieras estar al tanto de los errores que no deberías cometer, entonces te sugiero leer: Nombre de marca: 5 errores que tenés que evitar. ¿Ya tenés el nombre perfecto para tu marca? Contámelo en los comentarios porque siempre es un placer conversar contigo y saber más de tu proyecto.

Ser emprendedora: el prólogo de una historia con final feliz.

No esperes en este artículo un decálogo de consejos prácticos para ser emprendedora y feliz.  Ahora que ya aclaré lo que no voy a escribir y ahuyentamos las falsas esperanzas, me siento aliviada. Nadie se va a sentir engañado porque no encontró en este texto la fórmula para cambiar su destino.

Como lo haría el Lazarillo de Tormes, esta historia hay que “tomadle desde el inicio” para entenderla. No es que sea original o que tenga un final inesperado. Es más, creo que es bastante ordinaria, predecible y en progreso. Te invito a conocer cómo una desmesurada llega a crear su propio emprendimiento y cómo se vive con eso.

Como toda historia es un recorte de la realidad, de mi realidad. Sin embargo, leer estos fragmentos de memoria te ayude a encontrar inspiración, fortaleza o consuelo. Algo que necesité en más de una ocasión mientras buscaba la fórmula para explicarle al mundo que es posible cambiar de profesión, luego de quince años.

 

¿Emprendedora yo? Esta es una historia sobre ser emprendedora. Te lo cuento por si estás en uno de esos días en los que la realidad te abruma. Un cuento podría ayudarte más de lo que te estás imaginando.

 

Ser emprendedora: érase una vez.

 

Había una vez una mujer que trabajaba muchas horas en una empresa exigente. Lo disfrutaba porque nunca pudo resistirse a los desafíos. Era éste un trabajo muy lucrativo, en el cual aprendía muchísimo. Pero la misma mujer quería ser madre. A ver, nunca había sido una de sus aspiraciones, pero lo biología y las circunstancias hicieron lo suyo. El deseo de tener un hijo llegó luego de perder la mitad del sistema reproductor.  Desde entonces  -de eso ya hacía tres años- buscaba quedar embarazada, sin demasiada suerte. Cuando comienza a pensar en buscar ayuda profesional y está dispuesta a comenzar cualquier tratamiento que sea necesario, ocurre el milagro.

El 27 de febrero del 2009 la prueba de embarazo, da positivo. Está más feliz que una perdiz (no entiendo este dicho, ¿alguien lo entiende?) y a partir de ese momento no puede pensar en otra cosa. Cerebro totalmente ocupado por el “monotema” de la maternidad. Literalmente: transformó mi forma de mirar lo que me rodeaba.

Es una situación curiosa: toda la semana anterior al “día test” trabajó hasta las cinco de la madrugada para cumplir con las deadlines de entrega de proyectos. Un día después del 27 de febrero, cualquier esfuerzo intelectual era una perturbación. Además, tiene placenta previa y le recomiendan reposo. Ni falta hacía que lo pidiera el ginecólogo. Por supuesto que iba a descansar y tomarse el tiempo para disfrutar del embarazo. Y es en este momento en el cual las cosas comienzan a cambiar.

 

Ser emprendedora: Antes y después.

 

Después vienen una serie de hechos que también se podrán imaginar: mientras el embarazo avanzaba había que buscar una casa para la nueva familia. No era una tarea fácil, pero la encuentra: a reciclar toda ella (otro desafío al que no podía resistirse).

Compran la casa en setiembre y la madrugada del 13 de octubre, susto mortal. Algo no está bien y vive un momento de tensa incertidumbre. Pero el bebé nace muy sano y ella vive un puerperio absolutamente normal. Como necesitó su licencia durante el embarazo, a las seis semanas tiene que volver a trabajar.

Sin demasiadas ganas, pero consciente de que hay que pagar la casa, el primer día de noviembre “vuelve al ruedo” (no es una metáfora). Oh sorpresa: los dos suplentes que se necesitaron para cubrir su cargo, están instaladísimos y desde entonces “re-definen” su rol en el departamento (ahora que lo piensa, nuestra protagonista está convencida de que debió irse en ese momento)

Se desalienta. Sin embargo, tiene un hijo y una casa que pagar. Error, gran error la conformidad. Porque no logra sentirse cómoda en medio un clima de tensión que desconoce y la asombra. Para algunos era una molestia y para otros, casi una amenaza. Por no decir que no tiene energía para enfrentarlo: los obreros van y vienen por su vida, un bebé de meses necesita de su madre y por allí hay un padre que soporta estoico maloshumores y rabietas.

Todos los días siente cansancio, dolores de cabeza y la sensación de estar fuera de lugar. De una cosa estaba segura: no se había equivocado con formar una familia. Pero nunca había pensado en otra cosa que ser empleada. Por lo tanto, ni se cuestiona ser emprendedora, esa posibilidad es ajena a su mundo.

 

Ser emprendedora: el fin del prólogo.

 

Así, pasa más de un año. Los únicos momentos felices que recuerda más allá del bebé son los de escribir su blog, ir haciendo realidad la decoración de su casa y preparar el primer cumpleaños. En el muy reciente Pinterest, buscando ideas, esribiendo y haciendo manualidades en la madrugada del sábado. En fin, aprender el disfrute de celebrar.

Es el momento en el que la protagonista de esta historia pasa cientos de horas sin dormir dedicadas a buscar una respuesta a su insatisfacción (muy existencialista, lo sé) mientras descubre la creatividad de tantas mujeres emprendedoras que comparten sus ideas en internet. Está descubriedo que se puede ser emprendedora.

Todo parece tan maravilloso a través de la pantalla. Entonces se acuerda de una historia que le contaron alguna vez, sobre una doctora en Letras norteamericana que un día dejó el mundo universitario, se fue al medio del campo y se dedicó a tejer a mano. Suena seductor. Pero ella y su zurdera no pueden ni con medio punto. Así que tejer no es la respuesta. De eso está segurísima. Hubo una pobre abuela que perdió la paciencia intentando enseñarle crochet. Sin mayor suerte para ambas. ¿Qué es lo que puede hacer?

 

En este momento, llega el continuará de mi ser emprendedora: la búsqueda del propósito y el conflicto que supuso dejar un trabajo en el que pensé que iba a permanecer de por vida.

 

Nos encontramos en el segundo capítulo.

 

Ya tendré tiempo de corregir los errores en este artículo. Porque en este preciso momento, hay un niño de tres años reclamando a una madre que hace un rato largo está en la computadora haciendo lo que tiene ganas de hacer. Y como puede hacer lo que tiene ganas de hacer, puede decidir en qué momento se aleja del teclado para darle mimos (y evitar que haga alguna macana intentando llamar la atención)

¿Querés  saber qué pasó con esta “anónima” protagonista? Entonces, te invito a leer la segunda parte de esta historia sobre ser emprendedora. Pero antes de irte contame si conocés alguien que se haya sentido como mi personaje (no tiene por qué ser tu historia personal, por supuesto).

Si te interesa además, podés contármelo en mi grupo de aprendizaje: Escribe y Vende. Si algo abunda por allí son las historias y las personas maravillosas que las vivieron y las comparten generosamente. Además, vas a encontrar reflexiones y tips que no están en ningún artículo. Y una energía contagiosa. Pero esto, ya tendrás tiempo de juzgarlo personalmente. ¿Te espero dentro?

Cómo vender más: escalabilidad para desmesuradas.

Quiero anticiparte que el principio que comparto contigo para que aprendas cómo vender más es una de esas verdades inapelables que no se repiten con la frecuencia necesaria. Sin embargo, de “obvio” tiene lo justo. El enfoque wabisabi es -por decirlo de alguna forma- poco convencional. Dejo a tu criterio y riesgo personal la lectura de los siguientes párrafos.

 

 

Cómo vender más y escalar.

 

¿Te interesa aprender cómo vender más?  Entonces, te sugiero diseñar todas tus estrategias de venta en torno a las siguientes ideas:

 

  • Escalabilidad vertical y horizontal.
  • Efecto dominó.
  • Sesgo de supervivencia.

 

Para no dejar las ideas anteriores en el terreno de las obviedades olvidadas, inicio una serie de artículos en los que voy a detallar cada una de ellas con el enfoque de las wabisabidoras. Hoy, vamos a profundizar en una forma diferente de entender la tan mentada escalabilidad.

 

Vender más es escalar.

 

Antes de planificar ninguna estrategia de venta, te sugiero que dediques el pienso suficiente al modelo de venta más adecuado para tu negocio. Quizás consideres insensata la apreciación anterior: el único modelo que te interesa es el que vende tus productos o servicios. Punto y aparte. Esta afirmación sería de una lógica aplastante. Sin embargo, la experiencia me dice que no todas las emprendedoras queremos, podemos o necesitamos vender de la misma forma.

De hecho, la postura wabisabi entra en franca contradicción con uno de los modelos de venta online más extendidos: la escalabilidad. No me malinterpretes, el modelo de ventas por volumen cuenta a su favor con la contundencia de los números. Conociendo que un porcentaje mínimo de la audiencia que contacta con tus productos se transforma en clientes, no es necesario apelar a la imaginación para entender por qué necesito volumen. Para mejorar resultados es imperativo aumentar la cantidad de personas que reciben el impacto de mi propuesta. Lógico ¿no?

¡Por supuesto que es lógico! Los primeros roces con el mundo online confirman que más es mejor. Más gente: más ventas.  ¿Por qué entrar en una lucha quijotesca con un modelo que funciona? Mi objetivo con esta serie de artículos es mostrarte cómo vender más con la perspectiva desmesurada, nunca negar lo que tiene suficientes pruebas de validez. Simplemente, considero que no todos tenemos la disposición de vender por volumen. Por el motivo que sea:

 

  • Porque sentimos que aún no es el momento o la vida adecuada.
  • O porque nos desespera el juego de números que supone.

 

Cuando los detalles son importantes.

 

Quienes asumimos esta última postura no ignoramos que todo emprendimiento es un juego de números. Sí tenemos nuestros reparos respecto al particular juego de números que beneficia siempre a las mismas plataformas, negocios y modelos de comunicación.

Te dirán por allí que estos negocios beneficiados son audaces, se arriesgan a ir tras sus sueños e invierten en ellos. Que no te confunda el relato. Ciertamente quienes inician un emprendimiento online basado en el volumen son audaces. Y ciertamente es necesario invertir tiempo y dinero en cualquier negocio con el que pretendamos prosperar.  ¿Quién lo duda?

El punto nunca es la funcionalidad de los sistemas sino cómo ajustarlos a nuestra idea y qué tan cómodas nos sentimos con ellos. Personalmente, me sigue pareciendo perverso vivir colgada de la publicidad en Facebook, el cambio de algoritmos y las estrategias de persuasión que se nutren del miedo y la carencia. En ningún momento afirmaría que “no funcionan”. Tampoco juzgo a quienes aplican estas estrategias. Simplemente, no resuenan con la persona que soy.

Si esta incomodidad con el juego de números que alimenta siempre las mismas bocas resuena también contigo, te cuento que existe otra forma de emprender. Las wabisabidoras entienden que existen diferentes forma de crear un negocio escalable (sí, finalmente apareció el término técnico) y de aprender cómo vender más de acuerdo a tu identidad y la de tu marca.

 

Escalabilidad wabisabi.

 

La escalabilidad a la que me refiero en este artículo no es la de los manuales de emprendimiento. Tomé el término del mundo de la ingeniería informática. Por otra parte, tiene mucho de mi intervención imaginativa. Como comprendo que te interesa menos el origen de la metáfora que sus implicancias en tu forma de emprender, sigo adelante.

Siempre que se pronuncia la palabra “escalar” para referirse a un emprendimiento, tiene un sentido vertical y de acumulación. ¿Qué quiero decir con esto? Un crecimiento en el que se optimiza el volumen de venta en relación a otro indicador de eficiencia, generalmente el tiempo.  Las obsesiones de quienes sostienen este modelo son la productividad y el retorno de la inversión.

La anterior es una forma de escalar un emprendimiento. De hecho: obtener un “retorno” de la inversión en tiempo y dinero que realices, debería ser una de tus metas a corto o mediano plazo. Sin embargo, también debo decir que es solo una de las formas de escalar. Es legítima y está validada por la experiencia, sin duda. Eso no la hace la única forma de obtener resultados ni la única forma de emprender. Veamos entonces, otra forma de aumentar tus ventas y hacer crecer tu negocio escalando horizontalmente.

 

¿Qué sería escalar horizontalmente?

 

Voy a ignorar la contradicción semántica porque no ganamos nada si me pongo quisquillosa con el lenguaje. Vos lo que estás buscando es aprender cómo vender más, no mis reflexiones lingüísticas. En este momento, más que el término en sí mismo me interesa el concepto. Y el concepto existe para las personas que trabajan con sistemas informáticos. ¿Qué significa para ellos? La escalabilidad horizontal representa una red de “nodos” trabajando en conjunto y vinculados entre sí.

A diferencia de la movida individual que supone el modelo basado en el volumen, podrías considerar otra forma de escalar tu negocio basada en una red de vínculos que se extienda horizontal e indefinidamente. ¿Cómo vender más escalando horizontalmente? Volvamos a las bases, a lo que siempre ha existido y funcionado. Te cuento cuatro estrategias que podés practicar tanto dentro de tu propio emprendimiento como en colaboración con otras emprendedoras:

 

  • Construir redes de referencias o directorios de promoción mutua.
  • Vender productos cruzados.
  • Crear packs de productos o de servicios.
  • Sumar esfuerzos y recursos para obtener y multiplicar beneficios.

 

¿Entusiasmada con la lectura? Entonces puede interesarte también: 5 formas de generar ingresos extra. 

 

El modelo boutique.

 

Dicho lo anterior, contemplo que existe una tercera forma de emprender para quienes lo hacen desde su talento o conocimiento específico: el “modelo boutique”.  ¿Por qué negarlo? Es mi modelo preferido tanto para productos como para servicios. Son muchos los clientes que nunca -bajo ningún concepto- sacrificarían la calidad por el precio en sus compras. Y tantos otros que, en ocasiones, eligen la calidad del producto o servicio antes que su precio.

Lo pienso de esta forma. Es el cumpleaños de una querida amiga que ama tomarse quince minutos en la mañana para disfrutar de una infusión. Llegado el momento de elegir un regalo para ella: ¿elijo un blend gourmet o compro una caja de 300 sobres de té en el supermercado?

Aún cuando tu presupuesto sea limitado, la experiencia disfrutable de una infusión gourmet se presenta como más tentadora que la compra en masa en la góndola. En ese sentido, si tu pasión es diseñar blends de té, tu modelo de negocio es boutique. Tus clientes serán seleccionados, fieles y felices de comprar tus productos o servicios. También serán los primeros en recomendarlos, si sintieron que su inversión valió la pena.

Si estás pensando cómo vender más con este modelo de negocio, la respuesta es simple: el foco no es vender más sino vender mejor. ¿Cómo? Enfocándote en encontrar la comunidad más acorde a tu propuesta. Nadie dirá que es un proceso simple, si afirmo que es un proceso que vale la pena.

 

Cómo vender más y mejor.

 

Comprendo que mi propuesta tiene escasos puntos de coincidencia con la actual obsesión por la productividad y la escalabilidad vertical. El contenido que comparto es aquel que tiene relación con mi experiencia y forma de entender el mundo. Por este motivo, asumo que muchas emprendedoras tendrán reparos al respecto. Para mí, será un placer escucharte en los comentarios y conocer tu opinión.

Negocio online con éxito: efecto dominó.

Este es el tercer artículo de una serie de post dedicados al negocio online con éxito.  Preparate un café, regalate cinco minutos de lectura y conversemos sobre cómo sobrevivir a la burbuja de internet sin salir salpicado de… desperdicios orgánicos.

Si aún no leíste el primero de los artículos, te invito a leerlo para que comiences a reflexionar sobre cuál es la visión de un negocio redondo para quienes somos desmesuradas. Pero si el tiempo es uno de tus bienes escasos, entonces bienvenida sea la lectura de este post, que te invita a pensar sobre tu posición en este medio gaseoso y efervescente.

 

 

Negocio online con éxito.

 

Me permito una digresión con sentido. Te cuento. Cuando mi hijo tenía dos años, recibió como regalo de su abuelo paterno un hermoso libro de cuentos . El libro es grande, pesado e imposible de manipular por un niño tan pequeño. Sin embargo, no-marido ha sido constante en la lectura nocturna y el libro, fue protagonista de muchas noches en familia.

Dos eran los cuentos preferidos de Camilo, “El rey que no sabe reír” y “El traje del emperador”. Sobre el primer cuento tendré oportunidad de reflexionar en otro momento. El que nos interesa en este momento es el segundo. Una historia que tiene tanta enseñanza para los padres como para los hijos.

 

El traje del emperador.

 

En el traje del emperador, una pareja de sastres ve la oportunidad de aprovecharse de la vanidad del rey. Y de su dinero, of course. Le prometen al soberbio monarca,  diseñar para él un tejido nunca antes visto. Cuyo esplendor solo puede ser apreciado por las personas más sensatas y lúcidas.

El rey, presa de su ego, les entrega a los sastres una buena cantidad de monedas de oro. Pasadas unas semanas, la tela no se materializa y el rey comienza a inquietarse. Entonces, decide enviar a uno de sus ministros al taller de los sastres. Dadas las características de la inusual tela, elige al más sensato y lo envía con la misión de observar cómo avanza el pedido.

En el taller, los sastres disfrutan del dinero del rey pero no tejieron ni media fibra. Al ver llegar al ministro, fingen una actividad febril y le enseñan las máquinas de hilar con orgullo. En las máquinas no hay nada, pero el ministro en lugar de dudar de los sastres, duda de su propia inteligencia. Quizás no es lo suficientemente lúcido y sensato como para ver la tela. Presa de esta inseguridad -y a pesar de su asombro- finge apreciar los destellos brillantes del tejido. Al llegar al palacio, le informa al rey la maravilla que acaba de presenciar.

 

El orgullo de sí mismo.

 

El rey se siente orgulloso de sí mismo. Finalmente va a tener un traje que le haga justicia a su soberanía y espera con paciencia el traje terminado. Cuando este momento llega -luego de desembolsar más monedas de oro- la sorpresa del rey es infinita. Los sastres gesticulan como mimos, sosteniendo un traje delicado. Pero en sus manos no hay nada. Nada.

Al igual que su ministro, el rey duda de sí mismo. No es capaz de ver la tela pero no duda de los sastres. Ya invirtió demasiado en este traje y dudar lo haría sentir doblemente tonto. Entonces, se siente inseguro de su inteligencia. Se mira al espejo en ropa interior, mientras los sastres entusiasmados alaban los colores, la textura, el delicado aroma de la tela. Lo mismo sucede con quienes lo rodean: ven al rey desnudo, pero fingen apreciar el diseño.

Finalmente, el rey sale a pasear entre la multitud, aún inseguro pero exhibiendo con orgullo su “traje”. Las personas curiosas -igual que el ministro, igual que la corte- se sienten incapaces de observar la gloria del traje y aplauden con fervor al rey en paños menores. Salvo un niño, que señala en voz alta la desnudez del rey y es disimuladamente reprendido por su madre. Mientras tanto, en medio de la fiesta popular, los sastres levantan las cacharpas y se van del pueblo cargando todas sus monedas de oro.

 

La burbuja online es un traje invisible.

 

Agradezco tu paciencia lectora. Si nunca antes habías leído este relato, recién en este momento estarás vislumbrando hacia donde voy. Sí: la burbuja del negocio online con éxito en internet es como el traje del emperador:

 

  • Se alimenta de la promesa de un mundo en el cual sos dueño de tu tiempo y tus horas no responden a los intereses de un tercero.
  • Como sos nueva o no tenés las finanzas saneadas como para pagar los cursos que revelan los secretos del éxito,  te sentís insegura. Incapaz de ver con tus ojos profanos la maravilla dentro de la burbuja.
  • Hacés esfuerzos más allá de lo racional por entrar y, cuando estás dentro, algunos conocimientos son útiles y estás agradecida de haberlos recibido. Todo lo demás es humo. Y vos vas por la vida en pelotas, como el rey pero orgullosa del traje que compraste.

 

Te advierto que todo lo que leas a continuación, responde exclusivamente a mi experiencia emprendiendo online. Si he tenido un negocio online con éxito es porque mido el éxito en mis propios términos y considero que vivir de esto es más que suficiente como para sentirme orgullosa. Pero no es oro todo lo que reluce.

Desnudarse de subjetividad para escribir no es una posibilidad humana. Más allá de eso, mi propósito es compartir una experiencia: la mía. Dicho lo anterior, sigamos adelante.

 

Negocio online con éxito: no todo lo que brilla…

 

¿Estás soñando con trabajar en internet porque querés dejar atrás el mundo corporativo y sumarte a la libertad de los emprendedores online?

 

Quiero ofrecerte un apunte para pensar. En internet también estás trabajando por los intereses de otros. Especialmente por el de grandes plataformas que se alimentan de tu necesidad de una vida más libre y con sentido. ¿Necesito darte nombres?

Por supuesto que sería ingenuo creer que el mundo virtual permanece ajeno a los intereses humanos. Los universos artificiales no se autoregulan. Somos los seres humanos los que creamos las reglas y en el mundo online son las grandes compañías las que obtienen beneficios de tus datos y tu participación voluntaria.

Hasta aquí, suprimimos el escándalo. Podés vivir con esto. No sos una revolucionaria que va por la vida denunciando corporaciones y podés transigir con la realidad.  Dejame añadirte un detalle más. Este juego se reproduce en todas las dimensiones. Muchas personas compraron el relato y no tardó en crearse una burbuja de grandes promesas. Como consumidora, la oferta de cursos para salvarte del fracaso es interminable. Como emprendedora digital, para jugar el juego anestesiás la integridad o comenzás a cuestionar tímidamente si estaba tan mal tu trabajo de ocho horas.

 

Controlá la respiración espasmódica. Hay una tercera vía, pero antes de recorrerla es necesaria la inmersión en el contexto.

 

La próxima vez que te sientas tentada por la oferta de un curso sin el cual vas a hundir para siempre tu negocio en el inframundo de los fracasados, te propongo detener el torrente emocional y aplicar el juicio crítico.

 

¿Cuál es la respuesta al conjuro de la burbuja?

 

Si alguna vez observaste las fichas de un dominó cayendo una tras otra, vas a comprender a qué me refiero con el “efecto dominó”.  El mundo online se nutre de tus aspiraciones y deseos insatisfechos (y esto da para una película más perversa que Matrix). Vos podés ser la ficha que se corre y empezar tu propio juego.

También podés empezar tu propio “efecto dominó”. Un movimiento en el cual comenzamos a descubrir de humo la burbuja para observar su interior. No tengo reparos en contar cuáles fueron mis éxitos y cuáles mis fracasos.

También conozco por dentro los programas de formación más costosos de internet, esos que te hacen soñar con un negocio online con éxito. No escapé al canto de las sirenas y pagué con contante y sonante la certeza de lo que estoy escribiendo. También vendí programas, pero mi única aspiración actual es democratizar el acceso al conocimiento, porque información, hay de sobra en internet.

Tengo la piel curtida y realmente, aspiro a crear un universo de mujeres con espíritu crítico que emprenden pensando, sintiendo y vendiendo con integridad. ¿Dónde vas a colocar tu ficha?