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7 lecciones para emprendedoras desmesuradas.

Afortunadamente, aprender es uno de los potenciales humanos. Aprendemos de nuestros errorres y las lecciones aprendidas despejan el horizonte y alivian la carga. Cuando estamos emprendiendo, ser receptiva al aprendizaje que llega con la experiencia es fundamental. Por eso, con estas 7 lecciones para emprendedoras desmesuradas, quiero compartir contigo el aprendizaje de un año intenso.  De esta forma, tenemos la oportunidad de compartir la forma de pensar, sentir y vender. ¿Comenzamos?

 

Lecciones para emprendedoras

Lecciones para emprendedoras.

 

Las siete lecciones para emprendedoras que hoy escribo se sintetizan en apenas unas líneas. Sin embargo, cada una de esas líneas expresa vivencias muy cargadas de emociones. Entusiasmo, estallidos de bronca, momentos de mucho abatimiento y también de mucha felicidad. No te dejes engañar por la aparente simplicidad de cada una de las formulaciones, tener presente al menos una de ellas, puede cambiar tu forma de emprender o, al menos, acompañarte en un momento difícil. Las lecciones para emprendedoras wabisabi son:

 

  1. Un emprendimiento exitoso necesita el 100% de tu atención.
  2. La peor decisión es la indecisión.
  3. Es necesario alejarse del ruido ocasionalmente.
  4. Las experiencias negativas son cimientos.
  5. Nada es tan malo como parece.
  6. ¡Qué insistencia  en sujetar lo que hay que dejar ir!
  7. El éxito no es el estado natural de las cosas.

 

Veamos con un poco más de detalle cada una de ellas.

 

1- Un emprendimiento exitoso necesita el 100% de tu atención.

 

En nuestra muy colmada imaginación, anticipamos una historia de las que se cuentan en los libros de Amazon. En este relato, tu emprendimiento prospera incluso a tu pesar, mientras seguís conservando tu trabajo nutricio de ocho horas y manteniendo en orden tu casa y tu familia. Es una hermosa historia. Casi te diría que es una fábula.

 

En la experiencia real, emprender va a requerir el 100% de tu atención. Especialmente en los primeros años. Muy especialmente cuando estés iniciando la aventura de emprender.

 

Cualquier estímulo externo es distracción. Y si esta primera lección te parece radical, siempre estás en la total libertad de hacer tu propia experiencia y contármelo en los comentarios.

 

2- La peor decisión es la indecisión.

 

De las lecciones para emprendedoras que puedo ofrecer, quizás sea ésta la que me toca más de cerca. Por una inclinación de carácter tiendo a ser indecisa. En honor a la verdad o soy abrupta y tomo decisiones tajantes -temerarias en ocasiones- o me lleva la vida elegir. Tener más de una opción siempre es complejo. Además, pone en riesgo la salud de tu emprendimiento.

La próxima vez que tengas que tomar una decisión difícil y sientas que tu cerebro quiere quedarse eternamente rumiando las posibilidades, quiero que tengas presente que es mejor equivocarte que sumergirte en la parálisis. Un error siempre será una oportunidad de recontruirte, una duda es solo eso, una duda.

 

3- Alejarse del ruido ocasionalmente.

 

Mi teoría está y estará siempre amparada en el método MEC: mover el culete. En ese sentido, “hacer”, “tomar acción” y “estar en movimiento” son mis afirmaciones preferidas. Pero… ocasionalmente hay que mover el culete lejos del mundanal ruido.

No está escrito en ningún protocolo de buenas costrumbres que sea de mala educación retirarse de las redes sociales y del ruido ambiente para crear, ordenar o simplemente poner los pensamientos en su lugar. También es necesario para reconerctarte con tu intuición, si cometiste el error que yo cometí al desconfiar de su poder. ¿Querés saber más? Te lo cuento en este post: 7 errores que cometí al emprender.

 

4- Las experiencias negativas son cimientos.

 

Si querés escuchar las lecciones para emprendedoras en mi propia voz, podés hacerlo accediendo a este enlace: 7 lecciones de mi emprendimiento en 2017. O podés seguir leyendo, tan tranquilamente como hasta el momento. La cuarta lección es un clásico del mundo emprendedora: no existe el fracaso, existe la experiencia.

Claro, esto suena hermoso cuando no estás viviendo un momento en el que nada parece salir como quisieras. O peor aún, cuando tu emprendimiento está naufragando. Lo cierto es que cuando nos permitimos vivir estas experiencias y les damos su tiempo, se transforman en los cimientos de algo mejor.

No me malinterpretes, podés ser la “Drama Queen” y patalear lo que necesites. Siempre y cuando entiendas que este momento, también va a pasar.

 

5- Nada es tan malo como parece.

 

Ni tan malo, ni tan bueno. Los totalizadores no te ayudan. ¿Hay cosas que salen mal? ¡Por supuesto! Eventualmente, respirar y alternar con otros seres humanos te pone en situación de cometer errores.  O de lidiar con los errores que otros cometen porque respiran y alternan contigo. Así fue, es y será.

Siempre y cuando no estemos hablando de situaciones realmente dolorosas e irreversibles, te sugiero relativizar esos momentos en los que desaparecen las certezas.  Algún día vas a poder pensarlos como lecciones aprendidas.

 

6- Hay que dejar ir.

 

¡Qué insistencia en sujetar lo que hay que dejar ir! ¿Por qué razón nos empeñamos en retener cosas, situaciones y personas? Hay que cambiar, tirar, mover y dejar espacio para lo que viene. De esto te hablo con más profundidad en la guía definitiva para formular tu propósito: Mentalidad Wabisabi. 

 

7- El éxito no es el estado natural de las cosas.

 

La más enriquecedora de las lecciones para emprendedoras. ¿Qué te induce a creer que el éxito es un estado fijado en el tiempo? El éxito no es, ni mucho menos, el estado natural de las cosas. La mayoría del tiempo estamos cometiendo errores. Errores que nos permiten aprender y además, reconocer cuando hacemos las cosas bien y obtenemos los resultados deseados. Sin este contraste nos ganaría la abulia.

Vos y yo lo sabemos: nuestro cerebro es cómodo. Solo quiere hacer el mínimo esfuerzo para sobrevivir sin dolor. Por eso mismo cometemos errores: porque buscamos la forma más fácil de hacer las cosas. Y nuestros parámetros aprendidos de “facilidad” no siempre nos benefician.

 

Con esto no quiero decir que emprender tenga que ser complicado y doloroso -para eso existe la depilación con cera- sino que es un ejercicio en el cual tenemos que encontrar e incorporar nuevos parámetros que, aunque son beneficiosos, no son precisamente los más cómodos.

 

En esa alternancia, aprendo-me equivoco-obtengo resultados deviene tu emprendimiento y tanto en el momento en el que el éxito te acompaña como en el momento en el que la embarraste hasta el fondo vas a encontrar la forma de crecer.

 

Lecciones para emprendedoras desmedidas: “el extra”.

 

Me gustaría decirte una cosa más. Más allá de las lecciones para emprendedoras que compartí contigo, quiero que sepas que en ocasiones las cosas salen mal y no sabemos por qué. Solo salen mal.  Ni es tu culpa, ni cargás con una maldición. Nada de eso.  Hay situaciones que no pueden preveerse.

Esto no tiene que convertirse en una excusa para la inmovilidad. O en un argumento para no planificar las acciones de tu emprendimiento. Si al de por sí caprichoso azar le sumamos una fe ciega en la improvisación  y mucha pereza vas a perder mucha energía, tiempo y dinero.

Saber que el azar es parte de la vida suma mucho caos a tu cerebro en busca de certezas. Sin embargo, es la piedra angular en torno a la que vas a construir estructuras. Protocolos. que minimicen esos momentos en los que no existe explicación alguna -o razonable- para una estrategia que no funcionó, un curso que no se vendió o una colección que fue un fracaso de ventas.

Antes de irte, me encantaría que me cuentes en los comentarios cuáles fueron las lecciones que aprendiste como emprendedora y si este post te gustó y creés que puede servirle a alguien más, sentite en la total libertad de compartirlo.

Emprendimiento como estilo de vida.

¿Te diste cuenta que emprender es algo más que obtener rentabilidad de tu talento? Por acá, entendemos el emprendimiento como estilo de vida. Me explico: hacer crecer un negocio en torno a una pasión personal es una satisfacción indiscutible. De esas que te dibujan una sonrisa honesta y ancha el lunes a las siete de la mañana cuando suena el despertador.

Sin embargo, emprender tiene connotaciones más allá de la añoranza de ser libre, saliendo a correr un miércoles a las tres de la tarde.  Seguramente es más que la imagen estática de tu talento expresado en productos que miles de clientes fervorosos quieren comprar a través de Facebook.

 

Emprender es una elección vital: una decisión que compromete toda tu fibra. Si un viernes por la tarde querés descolgarte el traje de emprendedora hasta el lunes… se te va a complicar.

 

Con esto no quiero decir que no logres organizar tus horarios para disfrutar del fin de semana, sino que se necesita mucho camino recorrido -o la previsión de contratar un mentor que te acompañe- para llegar a esa gratificación. Ser emprendedora no es un traje sino un tatuaje.

 

Emprender como estilo de vida

El emprendimiento como estilo de vida.

 

Es más, emprender es una forma del entusiasmo. Entusiasmo significa “que lleva un dios dentro”. Ésa es precisamente la sensación de quien tiene una idea emprendedora. Un arrebato de energía que te recorre el cuerpo y te impulsa a permanecer días sin dormir si es necesario.

Emprender afecta tu forma de ser y estar en el mundo. En ese sentido tiene que entenderse el emprendimiento como un estilo de vida. Cuerpo, mente y espíritu están implicados y comprometidos en cada una de tus acciones. El emprendedor siente su proyecto como una parte de sí mismo. Es su “creatura” y por este motivo es tan intensa la decisión de dar el primer paso. Tanto como la final y triste idea de dejarlo ir porque no funcionó o porque ya no representa lo que querés para tu vida.

Si me encontrara en el trance de volver a emprender desde cero, me gustaría que alguien me contara las siguientes tres verdades sobre el emprendimiento como estilo de vida.

 

3 verdades del emprendimiento como estilo de vida.

 

Veamos, esta lista es absolutamente arbitraria. De hecho, no pretendo que la comprendas como un planteo que no admite discusión. Por supuesto que admite discusión y podés hacer sentir tu voz en los comentarios. Más allá de eso, son ideas muy básicas que solemos ignorar precisamente porque las subestimamos. Dicho esto, empecemos.

 

1- El laberinto de la soledad.

 

Por más que seas único responsable moral y legal de tu emprendimiento, nunca se emprende en soledad. Cuando tenés vínculos a tu alrededor, tu emprendimiento es tema de sobremesa. Atención, con esto no quiero decir que te sientas “comprendida”, que ese ya es otro tema. Sino que una decisión de esta índole tiene repercusiones en todos los que te rodean.

 

Si tenés la libertad y la comodidad de hablar con tus personas queridas sobre el tema, estás ganando un sistema de contención que vas a necesitar en más de una ocasión.

 

En el caso de que el apoyo familiar brille por su ausencia, buscá círculos de pertenencia. Buscalos con el mismo afán con el que buscás clientes. Un espacio en el que te sientas entre tus pares. Un espacio en el que puedas dialogar con personas que entienden tus dudas, excesos y esas malas decisiones que tomaste en un rapto emocional. Si querés sumarte a uno de estos grupos, te invito a Escribe y Vende , un espacio que comparto con miles de emprendedoras que colaboran y se apoyan sin condiciones.

 

2-  Ignorá las “críticas constructivas” de los más cercanos.

 

Quizás te parezca un tanto paradójico señalar que crees un círculo de apoyo entre tus seres queridos y acto seguido, pedirte que ignores sus críticas constructivas. Me explico. Las personas que te quieren no suelen ser los mejores consejeros en el mundo de los negocios. Desean lo mejor para vos. Por eso tienen miedo y quieren protegerte de un fracaso que perciben teñido con su propia experiencia personal. O son excesivamente optimistas y te impulsan aún cuando tu idea rompe los ojos de lo inviable que es.

 

Tus seres queridos no son objetivos y para realizar una mirada crítica de tu emprendimiento. Lo deseable sería que contrates un profesional en el momento que sea oportuno.

 

3- Hacé acopio de paciencia y gala de flexibilidad.

 

Si comenzás tu emprendimiento como estilo de vida e inmediatamente comenzás a obtener resultados, disfrutalos. No se trata de ningún plan conspirativo para ilusionarte y luego destrozarte el corazón de un golpe. Ahora, lo más frecuentes es que los primeros resultados significativos tarden en llegar. Incluso que se hagan rogar. Esto tampoco es una estrategia Iluminati.  Los resultados no obedecen a nuestra noción del tiempo. Mucho menos a nuestra urgencia. Llegan cuando aprendimos todas las lecciones que hay que aprender.

 

Admití los cambios con flexibilidad. No sería de extrañar que tuvieras que modificar tu idea original más de una vez. Ser capaz de adaptarte puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso total.

 

¿Un emprendimiento como estilo de vida es para vos?

 

Es una gran pregunta. Responder si el emprendimiento como forma de vida te hace feliz o te angustia es el cuestionamiento inicial. Disfrutar de tu trabajo asalariado no tiene nada de pecaminoso. No tenés por qué zambullirte en la ola emprendedora solo porque parece estar de moda desear trabajar por cuenta propia. El escándalo éste no es para cualquiera.  Se necesitan dosis ingentes de tolerancia a la frustración y la incertidumbre. Ambas se  adquieren a los coscorrones, pero ¡cuánto mejor si lo traés de fábrica!

Ahora, si te interesa empezar a transitar este camino, por aquí me quedo para acompañarte. Te invito a formar parte de la comunidad de quienes hacen de su forma de trabajar, una forma de vivir: Escribe y Vende. Además, te sugiero que no te vayas sin leer el siguiente artículo: Negocio redondo. O dejarme un comentario contándome por qué emprender es tu estilo de vida. Te escucho.

7 tips para dejar de perder el tiempo.

¿Tus días son una maratón furiosa pero sentís que estás siempre en el mismo lugar? ¿Tenés la impresión de no haber parado un segundo y sin embargo, no hiciste nada? Entonces, es el momento de pensar en cuál es tu relación con el tiempo. Comparto contigo 7 tips para dejar de perder el tiempo o al menos, para perderlo con más gusto. ¿ Por qué? Porque es desesperante vivir con la sensación de girar y girar en la rueda del hámster.

 

7 tips para dejar de perder el tiempo o para perderlo con más gusto.

 

7 tips para dejar de perder el tiempo.

 

“Parecer ocupada” no significa estar ocupándote. En una sociedad en la que parecer despreocupado y ocioso es censurado de formas más o menos sutiles, ir a tu aire es un estigma. No estás haciendo lo realmente importante para obtener resultados. Es la condena bíblica: tenés que ganar el pan con el sudor de tu frente. Entonces, si querés pan tenés que sudar.

Esta noción de “productividad”, muy propia de las cadenas de maquinaria fordista, nos aleja de la cuestión realmente importante. Lo esencial no es cuánto hago sino: ¿cuánto de lo que hago es necesario? Y, ¿qué tengo que hacer para vivir mejor y obtener mejores resultados?

Estos 7 tips para dejar de perder el tiempo no son la respuesta a la teoría de la productividad sino una visión de cómo hacer menos en menos tiempo.

 

Sí, leíste bien: hacer menos en menos tiempo. Y disfrutarlo. Porque no es necesario sudar para comer más que pan.

 

Mis 7 tips para dejar de perder el tiempo son los siguientes:

 

  1. Más importante que la productividad es la acción estratégica dirigida a un fin.
  2. Proponte hacer menos cosas, una a la vez.
  3. Identifica tu bio-ritmo de trabajo.
  4. Personaliza, ordena y ventila el lugar de trabajo.
  5. Practica tu cara de “no me molestes”.
  6. Agrupa tareas similares por días.
  7. Saca partido a los tiempos muertos.

 

Veamos cada uno de los tips con más detalle.

 

1- Acción estratégica dirigida a un fin.

 

Es la ocasión de preguntarte: ¿cuánto de lo que hago es necesario? Más allá de aprender a diferenciar lo urgente de lo necesario, frente a cualquier acción podrías preguntarte: ¿por qué lo estoy haciendo? Atención: esto no quiere decir que todas las acciones de nuestra vida tengan un significado último. Muchas de nuestras actividades cotidianas son simplemente de “mantenimiento”. ¿Qué quiere decir esto? Que son actividades que realizamos para mantener nuestro cuerpo o nuestro entorno en funcionamiento. Sin embargo, cuando estamos pensando en actividades emprendedoras, entonces sí, es necesario que te cuestiones el significado de tus acciones:

 

  • ¿Estás buscando visibilidad?
  • ¿Querés nutrir tu branding?
  • ¿Tu objetivo es el posicionamiento?
  • ¿Vas a lanzar un producto o servicio?
  • ¿Querés mejorar tu práctica?

 

Independientemente de cuál sea el objetivo final, no dejes de expresarlo verbalmente y mantenerlo presente mientras lo estás ejecutando. No todas tus acciones están orientadas a ganar dinero pero, sí todas tus acciones tienen que nutrirse entre sí. Por eso son “estratégicas”, de otra forma, estás perdiendo valiosa energía que podrías encauzar en otros fines.

 

2- Menos cosas, una a la vez.

 

De los 7 tips para dejar de perder el tiempo, éste es con el que más me identifico. Hace tiempo que tengo la política de hacer menos cosas y por supuesto, menos “cumplidos”.

Sentimos que nos falta el tiempo porque estamos haciendo cosas que no nos emocionan, importan o comprometen. Ya sea física, emocional o intelectualmente. Allí donde hay una emprendedora que siente que hace y hace sin resultados, estamos frente a un dilema de priorización. No es un problema de tiempo sino de propósitos. Si querés saber más sobre el tema o te interesa diseñar tu propósito para emprender, te sugiero leer mi ebook Mentalidad Wabisabi.

 

3- Identificar tu bio-ritmo para trabajar.

 

Mi mejor horario para trabajar con el cerebro despejado fue, es y será -eso supongo- la mañana. Es el momento en el que me siento más dispuesta y en el que logro concentrarme durante mayores lapsos de tiempo. Entre los 7 tips para dejar de perder el tiempo quizás éste sea uno de los más básicos. Parte del auto-conocimiento, que es tan importante para emprender.

 

 

4- Personalizar el lugar de trabajo.

 

Tiempo y espacio son dos nociones que se comprometen. En ocasiones, más de lo que queremos reconocer. Para la mayoría de las personas, un espacio de trabajo ordenado y ventilado permite trabajar mejor y con menos distracciones.

Esto no quiere decir que no te encuentres en el selecto grupo de quienes pueden abstraerse de toda condición del entorno para crear. Si es así, seguramente es una de tus grandes fortalezas. No es una de las mías. A mí me distrae toda situación que se escapa del “orden aparente de las cosas”. Una puerta abierta, un libro fuera de lugar, una atmósfera cargada, el olor a humedad… Vos nombrá una condición, seguro que me distrae. En ese sentido, trabajar en un espacio propio, personalizado, ventilado y con buen aroma me ayuda a trabajar mejor y por ende, a perder menos el tiempo.

 

5- Tu cara de “no me molestes”.

 

Puede que no sea el mejor de los 7 tips para no perder el tiempo pero es efectivo: practicá las veces que sea necesario tu gesto y tu tono de voz de “estoy ocupada, no me molestes”. Si querés un ejemplo ilustrativo, no dejes de mirar el video que compartí más arriba. No prometo seriedad pero sí un ejemplo práctico de cómo usar tus gestos para evitar las distracciones que me desconcentran.

 

6- Agrupar tareas por días.

 

La mejor forma de comenzar a organizar tu forma de trabajar para dejar de perder el tiempo es manejar la relación entre tu percepción y las tareas que son necesarias para mantener tu acción estratégica. El tiempo es una abstracción, en consecuencia, depende totalmente de tu forma de percibirlo.

 

No existe tal cosa como “no tener tiempo”. Esta afirmación es absurda de principio a fin. Todas las personas contamos con la misma cantidad de horas diarias y salvo que seas un caso digno de un relato de ciencia ficción, vos también contás con 24hs.

 

La mejor forma de aprovechar estas horas, para mí es agrupar tareas similares por días. Esto lo hago especialmente para trámites, reuniones, sesiones de mentoría y tareas que pueden agruparse un día de la semana en particular para evitar procrastinarlas o evadirlas.

 

7- Usar los tiempos muertos para aprender.

 

Los trayectos en transporte público -o en el auto-, las esperas en las oficinas públicas, tu caminata de la mañana, todas son ocasiones para acompañarte con un libro o un podcast. Es uno de mis tips preferidos porque me permite no perder la paciencia en ocasiones en las cuales tendría uno de esos días de furia que terminan teniendo su propia película.

 

¿Cuáles son tus 7 tips para dejar de perder el tiempo?

 

Antes de seguir tu camino, te  sugiero leer mis 7 lecciones para emprendedores y luego, contame en los comentarios cuál es tu relación con la idea de productividad o cuáles son tus propios 7 tips para dejar de perder el tiempo o al menos, para perderlo mejor. Con más gusto.

Negocio redondo: emprender con mentalidad desmesurada.

Es un negocio redondo. ¿Alguna vez escuchaste esta afirmación? Me atrevo a sospechar que cualquier persona mayor de cinco años que viva en el Río de la Plata la escuchó alguna vez. O muchas veces. Quizás aprendiste a sospechar tanto de la propuesta como de quien propone, porque en los “negocios redondos” hay que cuestionarse, por lo menos, a quién beneficia tanta redondez…

Si estás esperando una de esas propuestas simplistas de vidriosos beneficios, lamento decepcionarte. Este post va de otro tema. Uno de esos temas que son afines al emprender pensando y sintiendo. Hoy, conversemos de economía circular. Y de cómo sus principios puede ayudarte a obtener los primeros resultados en tu emprendimiento.

 

negocio redondo

 

Economía circular: un negocio redondo.

 

Este sería el momento de una académica introducción sobre el sistema de consumo. Sin embargo, tanto vos como yo sabemos bien cómo funciona el principio de evanescencia. Se produce mucho para que dure poco. O al menos para que dure lo justo y necesario. De esta forma, nuestra próxima compra mantiene en funcionamiento el sistema de consumo.

¿Cómo se traduce esto al castellano? Ya no existen los electrodomésticos “para toda la vida” (tampoco las parejas que los usen. Juntos, al menos). Ni la expectativa de que un juguete o una prenda de vestir acompañe a generaciones de tus descendientes. Nuestras compras son evanescentes. Tienen una fecha de caducidad y lo sabemos al comprar. Aunque no siempre seamos conscientes de esa fecha, estamos preparados para aceptar que puede encontrarse en el lapso de 1 a 5 años. Quizás algún año más de sobre-vida. Pero si esto sucede, la aparición constante de modelos con beneficios tentadores posiblemente te impulse a reemplazar el objeto sobreviviente por uno nuevo.

El sistema puede calificarse de perverso. Sin embargo, no es el tono de este post la frustración frente lo que sucede sino la propuesta de otra forma de producir y consumir. ¿Cómo? Transformando tu emprendimiento en un negocio redondo, acorde con tu mentalidad. No solo porque es más saludable para el bolsillo sino porque reduce el impacto de la producción en el medio ambiente y los efectos nocivos de la cultura de la evanescencia que los niños incorporan aún antes de aprender a hablar.

 

Consumo responsable.

 

Una emprendedora wabisabi apoya los principios del consumo responsable:

 

  • Durabilidad.
  • Reutilización.
  • Reparación.
  • Renovación.
  • Actualización.

 

Desde esta perspectiva, la aspiración no es la evanescencia que fomente el consumo sino el uso responsable de los recursos y los materiales, obteniendo de ellos el mayor valor posible para ampliar el ciclo de vida del producto y al mismo tiempo sostener e impulsar ventas.

Más allá de cuáles sea tu postura respecto a este tema, lo cierto es que la tendencia de compra están cambiando. En la actualidad, un negocio redondo no es aquel que deja grandes márgenes de ganancia al costo que sea sino el que honra los materiales y una forma socialmente responsable de producir. Te cuento tres tendencias que pueden transformar tu emprendimiento en un negocio redondo.

 

1- Propiedad vs Acceso.

 

En la actualidad la “propiedad” de los bienes no es tan importante como el “acceso” a productos o servicios. ¿Qué relación tiene esto con tu emprendimiento? Que siempre que puedas promover el uso colaborativo de un servicio o que adoptes el modelo de membresía de libre acceso -e libre retirada- vas a estar acompañando con tu decisión una tendencia de los nuevos consumidores.

Por esta razón se impusieron modelos como Uber o Airbnb y siguiendo estos ejemplos, podrías pensar de acuerdo a la escala de tus posibilidades e intereses, generar un modelo que reproduce el funcionamiento de estas grandes empresas en otros temas: comida casera, lavado de ropa, mantenimiento del orden en el hogar, etc.

 

2- Menos es más.

 

A nivel de consumo, ofrecer menos productos de mayor calidad y que expresen sentido de responsabilidad con el medio ambiente, es tendencia. ¿Qué quiere decir esto para tu emprendimiento? Especialmente para quienes trabajan artesanalmente: no enloquezcas en tu deseo de tener un negocio redondo creando decenas de productos. O de variedades de tu producto o servicio. Siempre será más beneficioso enfocarse en diseñar un producto estrella manufacturado aspirando a la excelencia.

 

¿Nunca te preguntaste por qué las marcas de lujo con espaciosos locales, exhiben solo una pequeña variedad de productos? Precisamente porque limitan la elección del consumidor.

Te cuento un ejemplo.

 

Recientemente tuve que comprar una nueva laptop. Como esta compra afecta directamente a mi trabajo, quería tomar una buena decisión pero sin dejarme guiar por la moda de tener tal o cual marca.  No soy diseñadora y no necesito programas específicos, en ese sentido, determiné que necesitaba tres cosas: que fuera liviana, rápida y con una buena cámara incorporada.  

Con las características que necesitaba y toda mi ignorancia sobre el tema, inocentemente, comencé a buscar la mejor opción. En menos de sesenta minutos estaba paralizada por la variedad de opciones. Había leído tanto -y tantas cosas que no entiendo claramente- que la decisión no llegaba a cristalizarse. Si solo existieran dos modelos y fueran específicos en los beneficios y no en las características, habría elegido con rapidez. Como no es el caso, necesité llamar a una persona con más conocimiento que yo para que me guiara.

Solo con esta información profesional, me animé a una decisión y mi computadora actual es liviana, rápida y con una cámara decente. Aunque no tiene una marca reconocida, su procesador es el mismo que el de otras grandes marcas. Un detalle que no habría conocido si no fuera por la orientación que recibí. Si leíste con atención, seguramente no querés que tus clientes sientan la misma indecisión.

 

Si la cantidad de opciones me marea para elegir, entonces, hay que revisar la propuesta, el mensaje de marca y la variedad de productos. O disponer de un vendedor muy preparado para responder preguntas 24hs al día.

 

3- Ética de consumo.

 

Cuando el consumidor tiene la posibilidad de elegir -este punto es clave- en un 80% de los casos elige la opción más respetuosa con el cuidado del ambiente o que demuestra una actitud socialmente responsable. Aún cuando esta elección supone un sobre-costo. Como comprenderás, el porcentaje es mayor cuando los precios son los mismos.

¿Cómo se aplica esto a tu emprendimiento? Que tu mensaje de marca exprese respeto hacia los materiales utilizados para producir. También hacia las formas de producción. La mayoría de las personas no queremos pensar que nuestros zapatos suponen el trabajo ilegal y en condiciones infrahumanas de miles de niños encerrados en un barco. Aunque el ejemplo es extremo, ilustra el principio.

Por otra parte, no pierdas la oportunidad de comprometerte en las acciones solidarias de tu comunidad, ciudad o país, lo cual no solo impulsa tu visibilidad sino que es un acto generoso en el que quizás no habías pensado por considerarlo privativo de grandes empresas.

 

Este negocio redondo no era lo que pensabas…

 

El negocio redondo que te propongo, sin duda no es el de los beneficios rápidos que no contemplan el impacto de crear y producir ni el servicio que realizo a otro ser humano. Emprender pensando, sintiendo y vendiendo es un acto de responsabilidad con:

 

  • Nuestro contexto -entorno natural y social.
  • El cliente que espera encontrar una respuesta a su problema en el producto o servicio que ofrecemos.

 

Antes de irte contame si lograste identificarte con las tres tendencias de consumo que te conté antes. También si encontraste una forma práctica de aplicar alguna de ellas a tu emprendimiento para tener un negocio redondo. Si querés seguir leyendo más sobre cómo emprender wabisabi, te sugiero que continúes con 7 lecciones para emprendedoras wabisabi, empezá con fuerza tu negocio redondo.

 

Emprender en tiempos de crisis: un plan paso a paso.

En el caso de que tengas el curioso hábito de pagar tus recibos mensuales con cierta puntualidad es probable que tengas un trabajo estable que no te hace feliz pero paga los gastos. Gastos indispensables y sin excepciones para idealistas que desean emprender en tiempos de crisis. 

Si tu deseo de emprender se enfrenta día a día con esta abrumadora realidad, durante los próximos minutos de lectura vas a encontrar siete sugerencias de emprendimiento que es posible conciliar con tu actual trabajo por cuenta ajena y más allá de las circunstancias económicas en tu región. Si ya habías llegado a ese punto en el que se consideran los beneficios de las filosofías de desprendimiento material, este artículo es para vos. 

 

Emprender en tiempos de crisis

 

Emprender en tiempos de crisis.

 

¿Te desespera no poder dedicarte 100% a tu emprendimiento?  Te entiendo. Con esa forma del entendimiento que nace de la experiencia personal. Yo también sufro de impaciencia emprendedora y caigo, eventualmente en la trampa del “ahora o nunca”.

Por un momento, ignoremos este síndrome de la mente creativa y pensemos en la posibilidad de un comienzo gradual. Combinando tu actividad laboral fuera de casa con una agenda de acciones diarias muy concretas. Acciones que te permitan crear y hacer crecer tu negocio en los momentos en los cuales otras personas duermen o se divierten.

 

El “mientras tanto” de emprender implica dedicar horas extra a tus planes. Quien emprende, más que una persona con un sueño es una persona con sueño.

 

Lo primero que se resigna al emprender son horas de sueño. Calma. Es temporal. No está dicho en ninguna parte que será una situación permanente en tu vida. Sin embargo, mientras tu negocio comienza a ofrecer rentas, no es mala idea actuar con prudencia. Y tomar con seriedad las siguientes cuatro sugerencias del menos común de los sentidos.

 

¿Pensaste en un plan de ahorros?

 

Vivo en Uruguay y nací en las últimas décadas del siglo XX. En consecuencia, desde que tengo memoria no se habla de otra cosa que “la crisis”. Convencida de que era una señora amargada, soy insensible al término. Para mí, no existe emprender en tiempos de crisis: ¡No conozco otra forma de vivir que no sea en plena crisis! Quizás por esta razón y porque nací sin el gen del ahorro, cometí el primer error en mi proyecto: pedí un préstamo.

Te ahorro la experiencia de los doce meses siguientes, pero no fueron fáciles. En ese sentido,  te sugiero que, mientras estás en un trabajo de los que pagan las cuentas, plantees un plan de ahorro a mediano plazo. Tu objetivo es generar un colchoncito de dinero que te permita vivir por lo menos doce meses sin obtener ingresos significativos. Aunque lo ideal sería que tuvieras respiro para algunos meses más.

 

Tu idea de negocio, por más viable que sea, al principio va a dar más gastos que beneficios y saber que no vas a tener que trabajar a la luz de una vela, tranquiliza.

 

Tener cubiertos los gastos indispensables te permite tomar mejores decisiones para tu proyecto. En general, las decisiones de negocio menos afortunadas están originadas en la desesperación. Sí, leíste bien. Las malas ideas son, a grosso modo, ideas desesperadas para obtener dinero de la forma que sea.  No precisamente para pagar las vacaciones, sino para pagar hipoteca, gastos fijos y comida.

 

Prepararte para hacer realidad tu idea.

 

El propósito de emprender supone que tengas disposición de aprender sin pausa. Aprender sobre todos los temas que son necesarios para  que tu emprendimiendo crezca robusto. Todo esto, mientras tu actuación de CEO, se confunde con la de mensajero, experto en redes y blogger. 

Asumí con orgullo tus orígenes “hágalo usted mismo”. Cuando llegue el momento de dirigir un equipo de personas encargadas de cada una de las áreas de tu negocio, vas a ir de vuelo. No solo vas a tener claros tus objetivos sino cómo tenés que orientarlos para que cada operación se realice de determinada forma y no de otra. Contigo o sin que estés allí para supervisar.

 

El que no sabe lo que busca, no reconoce lo que encuentra.

 

Los inicios “artesanales” de tu emprendimiento tienen un beneficio: te ayudan a entender lo que estás buscando y a reconocer la ayuda realmente valiosa.

 

Colaboración consciente.

 

Salvo que el nombre de tu marca sea Coca Cola, no vas a poder crecer solo. Pensar en una estrategia de colaboración con otros emprendedores es una gran idea para quien quiere comenzar un negocio rentable. El nunca bien ponderado trueque de servicios es la solución para emprender en tiempos de crisis.

De esta forma, no solo estás tendiendo redes que puede ayudarte de múltiples formas (materiales y no tan materiales). También estás construyendo tu negocio con ayuda de otras personas que te entienden, viven lo mismo, tienen los mismos miedos y anhelos. Desde apoyo moral a intercambio de experiencias, colaborar tiene que ser una de tus acciones planificadas.

 

Enfoque y responsabilidad.

 

Que comiences conciliando tu emprendimiento con un trabajo de 8hs y haciéndolo todo por tu cuenta, no significa que no debas tomártelo con seriedad. Desde el primer día, todo lo que hagas tiene que estar regido por los mismos principios que vas a sostener cuando tu emprendimiento sea grande, fuerte y próspero.

Quizás, todos tus esfuerzos sean a escala, pero sigue siendo tu negocio. Cada día deberías tomártelo como si realmente fueras el director ejecutivo de la Coca Cola. Porque es el mejor mensaje para que tus acciones se orienten a conseguir los logros que te interesa alcanzar. 

 

¿Qué emprender en tiempos de crisis?

 

A continuación vas a encontrar siete sugerencias de emprendimiento, propicias para los tiempos de crisis. Quizás no estén directamente relacionadas con tu conocimiento o con tu pasión, pero no descartes la oportunidad de tener un emprendimiento paralelo que te ofrezca ingresos pasivos.

 

Si bien la pasión por un tema es el mejor punto de partida, es necesario considerar en qué productos o servicios invierten las personas cuando cuidan con celo su dinero.

 

7 ideas para emprender en tiempos de crisis.

 

Te cuento cuáles son las 7 ideas más viables cuando nos preguntamos qué emprender en tiempos de crisis:

 

  1. Cuidado de la salud
  2. Tienda de alimentos especializada.
  3. Ropa y complementos de bebé de segunda mano.
  4. Cosmética japonesa.
  5. Servicio de reparación.
  6. Alquiler de productos.
  7. Venta de productos digitales.

 

Veamos cada una de ellas.

 

1- Cuidado de la salud.

 

Aún en tiempos de crisis, si tenemos a disposición los recursos para sentirnos mejor, aliviar síntomas dolorosos o curar enfermedades, invertimos en ellos. Para bien o para mal, tanto la medicina como la farmacéutica son negocios viables en cualquier momento.  Por otra parte, en la actualidad, somos testigos del auge de la medicina alternativa, que apela a técnicas milenarias y sustancias naturales. Con la preparación adecuada y una ética de trabajo firme, podés transformar tu conocimiento en un emprendimiento rentable.

Cuando el cuidado de la salud y la recuperación de la misma es tu profesión o un tema que te concierne, podés iniciar un negocio que crezca independientemente de crisis.  ¿Cuáles son los tres grandes móviles del ser humano? Estás en lo cierto: salud, dinero y amor. En ese orden, no inapelable pero certero.

 

2- Tienda de alimentos especializada.

 

¿Quién no conoce un diabético, hipertenso, celíaco o intolerante a la lactosa? Si es el caso, sabrás que quienes sufren este tipo de enfermedades crónicas tienen que mantener un régimen alimentario especial. En este sentido, la alimentación condiciona en gran medida su vida cotidiana. También la forma en la que socializa con otras personas. Una tienda especializada en postres para diabéticos o tartas saladas para celíacos puede ser una gran idea si estás pensando qué emprender en tiempos de crisis.

También podrías decantarte por el nicho de los productos orgánicos o ecológicos que cada vez tiene más adeptos fieles y convencidos. ¿Por qué es importante este último aspecto? Porque los fieles a la comida orgánica, invierten en ella sin que el costo del producto sea un impedimento.

 

Me permito una observación, para vender este tipo de productos hay que tener firme conocimiento del tema. Mejor aún si es tu estilo de vida.  Sin formación es difícil definir la propuesta de valor.

 

3- Ropa y complementos de bebé de segunda mano.

 

Si tenés hijos o sobrinos menores de dos años, sabrás  la cantidad de productos que se producen y comercializan para ellos. Es una industria enorme y prolífica que constantemente está creando nuevas necesidades en las madres deseosas de proteger a sus hijos.

Son productos costosos y que tienen un tiempo de uso muy limitado. Porque si algo es cierto, es que los niños crecen rápido.  Con este panorama presente, comprenderás que la circulación de ropa, zapatos, coches, andadores, sacaleches y demás parafernalia para el cuidado del bebé, es un negocio vigente en todo contexto.

 

4- Cosmética japonesa.

 

La cosmética no es uno de mis temas de experticia. Por eso, voy a limitarme a plantear la idea y dejo a tu criterio la viabilidad de este emprendimiento en tu vida o contexto. La oferta de cosmética japonesa es amplia y económica. Además, en muchos casos está asociada a una forma de ser y entender el mundo. Entonces, convertirte en una exportadora de productos de belleza para amantes del animé, o para quienes disfrutan del Cosplay puede ser un negocio rentable en el que no hace mella la crisis.

 

5- Servicio de reparación.

 

Hay momentos en la vida en los cuales un arañazo en la pantalla del celular es un accidente que se soluciona con la compra de otro dispositivo nuevo y mejor. En otros momentos, tenemos que seguir usando nuestro teléfono rayado. Si somos optimistas, pensamos en cambiar la pantalla, no en comprar uno nuevo. Lo mismo sucede con las computadoras o los electrodomésticos. Heladeras, cocina y licuadoras son creadas para la obsolescencia pero, en un contexto de crisis, saber cómo repararlas puede transformarse en un emprendimiento existoso.

 

6- Alquiler de productos.

 

Esa fiesta que te complica la vida… Desde el vamos, hay que pensar en vestido, zapatos, complementos y peinado. ¿Quién quiere invertir una fortuna en objetos que solo va a usar en una ocasión? De este razonamiento, surge la idea de alquilar todo el equipamiento para un gran festejo. Es una propuesta práctica, que requiere de una inversión inicial considerable pero que sin duda, puede rentabilizarse con el tiempo.

También existe la posibilidad de rentar complementos de marca (anteojos, carteras, zapatos, ropa). Es una oferta específica para quienes quieren vestirse para impresionar en determinada ocasión. Si tu negocio es discreto y cuenta con buenos productos, te auguro grandes ganancias.

 

7- Venta de productos digitales.

 

¿Te preguntabas qué emprender en tiempo de crisis cuando no tenés capital de inversión inicial? Tu respuesta está en los productos digitales de formación o información. Cualquier conocimiento que puedas transformar en una secuencia didáctica es susceptible de ser un curso online.

 

¿Por qué este es un tipo de emprendimiento que puede iniciarse sin inversión? Porque todas las herramientas que se necesitan para comenzar, tienen una versión gratuita. Limitada, pero gratuita.

 

Obviamente, si pretendés hacerlo en menos tiempo y con menor margen de error te conviene prepararte. Acceder a formación especializada para entender cómo funciona la venta de productos de formación online. Pero ése, es otro tema.

 

Cada una de las ideas anteriores funciona como disparador para que observes cuáles son las oportunidades viables de acuerdo a tu conocimiento y posibilidades. Sin duda, este es un tema amplio, que no se agota en el texto precedente y si querés compartir en los comentarios alguna idea, es más que bienvenida. Si te interesa seguir leyendo sobre la perspectiva emprendedora desmesurada, te invito a leer: 7 tips para emprender un negocio online.

Autoconocimiento para emprender.

El conocimiento que te dirige en línea recta hacia el éxito que estás buscando con tu emprendimiento es el de tus propias fortalezas y debilidades.  El autoconocimiento para emprender. No te apresures a sacar conclusiones. Esto no significa que los otros saberes son de segunda categoría. Para nada. Existen una serie de habilidades que son necesarias para emprender y que es necesario aprender -antes o durante. Pero estas habilidades son una condición necesaria, no suficiente.

 

Con un posgrado en gestión pero ignorando cuáles son las características personales que te permiten destacar y cuales las que obstaculizan tus objetivos, no vas a llegar muy lejos.

 

Una emprendedora que está dando sus primeros pasos suele enfocarse en detalles externos, muchos de ellos importantes, por cierto. Solo tardíamente descubre que ignoró el factor elemental para impulsar el éxito de su proyecto: ella misma. La buena noticia es que el autoconocimiento para emprender también se ejercita. Bueno, al menos se ejercita el deseo de  hacernos conscientes de la persona que somos. También la definición de los horizontes a los que aspiramos y los límites que no estamos dispuestos a transgredir. Eso es mucho decir.

 

Autoconocimiento para emprender

 

Autoconocimiento para emprender.

 

Tampoco se trata de que te sumerjas en una meditación vipasana de seis meses para descubrir cuáles son las cualidades que van a ayudarte a triunfar con tu emprendimiento.  En general, tenemos pistas certeras de  cuáles son los eslabones débiles de la cadena y si las ignoramos es porque nos conviene no ahondar demasiado.

El tema es que la ignorancia selectiva produce un efecto de anestesia local que hace que, llegado el momento, ni siquiera tengas presente que la disciplina es uno de esos puntos que te convendría trabajar. O que no tenés un atinado sentido del tiempo y el espacio o que, sinceramente, no sos la más empática para tratar con las necesidades de tus clientes.

Quizás sea duro reconocer que te patina la empatía, especialmente cuando alguien tiene un reclamo absurdo o poco relevante en tu rutina diaria. Con la prensa que tiene ser una persona empática, no me extraña que te resistas a pronunciar en voz alta que escuchar quince minutos de queja te desespera al punto de necesitar el nervocalm de Mafalda.

Sin embargo, cuanto antes lo reconozcas antes vas a delegar esa tarea para concentrarte en las que te permiten fluir. Si sos la mejor encauzando procesos creativos no te exijas a vos misma ser la reina del servicio al cliente. Sería genial que tuvieras ese plus pero ¿dónde está dicho que nacemos con la batería de recursos completa?

Si te interesa mucho, podés dedicarte a trabajar este aspecto. De lo contrario, vas a tener el discernimiento como para asumir la necesidad de delegar esa tarea. ¿En quién? En otra persona que disfrute de brindar un servicio cálido, paciente y desapegado del malestar emocional que te provoca que alguien tenga una mirada crítica sobre tus productos o servicios.

 

Cuatro estrategias de autoconocimiento para emprender.

 

Simples acciones pueden ayudarte a sentirte mejor en tu rol de emprendedora, evitando  los días de furia y las noches en vela. Nadie te dirá que es cosa de soplar y hacer botella. Lleva tiempo y esfuerzo de tu parte pero vale la pena dedicarle un tiempo a este ejercicio. Evitando tres años presa por estrellar una vela artesanal de dos kilos en la cabeza a un cliente desconforme.

 

1- Tus cualidades no son buenas o malas.

 

De la misma forma que tenemos que aprender a distanciar los juicios de valor de nuestros sentimientos, tenemos que hacer lo mismo con nuestras características personales.  La impulsividad en sí misma no es ni buena ni mala. En ocasiones te ayudará a poner en acción tus ideas y en otras, será un impedimento para reflexionar el por qué de tus errores. Como verás, no se trata de juzgar tu personalidad sino de ser consciente de cuáles son los puntos fuertes en los que apoyarte cuando sientas que perdés estabilidad. Si te interesa, te cuento cuáles fueron mis errores al emprender: 7 lecciones para emprendedoras desmesuradas.

 

2- Estudiá muy de cerca cómo reaccionás en momentos de estrés.

 

Sé que estoy pidiendo mucho. Porque cuando el estrés aparece en escena, tu ánimo no está predispuesto para la observación consciente. Sin embargo, es un conocimiento valioso acerca de vos misma. Especialmente cuando estás emprendiendo porque si algo puedo asegurarte es que situaciones de estrés no te van a faltar.

Una emprendedora puede pasar por todos los matices emocionales en un mismo día. Cuando te sientas estresada, si conoces tus respuestas más frecuentes, vas a poder anticiparte o resguardarte de situaciones que te compliquen.

 

3- Ponele la cara a las situaciones incómodas.

 

Una respuesta natural hace que huyamos de momentos incómodos. Por ejemplo, atenderle el teléfono a un cliente que llama por décima vez para reclamar con o sin justicia.  O vos misma, tener que reclamarle a un proveedor que no cumplió con lo pactado. Lo mejor que podés hacer es tener preparada una batería de respuestas para estas ocasiones.  Sin olvidar una política de devoluciones blindada  a prueba de casos bizarros y muy claramente expresada en tu web.

 

4- Escribir tu biografía.

 

Como decía mi abuela “se te ve la hilacha”. ¿Qué mejor forma de autoconocimiento para emprender puedo recomendarte que la escritura? ¡Ninguna!

Escribir tu propia historia, sin juzgar y sin demasiadas pretensiones literarias te ayuda a acceder a zonas de tu identidad que no siempre están presentes en tu memoria. Destaca los grandes hitos en tu vida y en consecuencia, te permite visualizar las improntas que marcaron tu relato personal.

Aceptá mi sugerencia.  Escribí una biografía en la que no cuestiones ni edites sino hasta el final. Comenzá la aventura de descubrir quién sos como emprendedora y más importante, por qué. Cuando termines de escribir, compartí tu experiencia en la comunidad de emprendedoras que viven wabisabi: Escribe y Vende.

 

Autoconocerte es poder.

 

Suena imponente. Además, es la más pura verdad.  El autoconocimiento para emprender es una herramienta poderosa. Podés ignorar lo que estoy escribiendo y hacer tu propio camino. Tengo la certeza de que tarde o temprano vas a recordar estas palabras. Lo que diferencia un emprendimiento que funciona y uno que no, es la persona que emprende.

Perseverar para emprender: la constancia, esa virtud…

Cuando pienso en “perseverar para emprender” como máxima para rentabilizar un negocio online, me corre un sudor frío por la espalda. Por esos misterios de la naturaleza, la constancia no está grabada en mi ADN.

De hecho, se podría decir que soy constante a mi manera.  Por si te estás preguntando qué significa ser constante “a mi manera”, te diré que lo mío es sostener el esfuerzo a puro propósito. Sin más misterios. Por eso,  vayamos directo al grano. Te cuento que la única forma en la que logro nutrir de constancia mis acciones es:

  1. Creyendo en lo que hago.
  2. Divirtiéndome mientras lo hago.
  3. Reduciendo al máximo lo que me estresa y dispersa.

Por supuesto, no me voy a ganar un premio a la originalidad por las tres afirmaciones anteriores pero,  si estás dispuesta a escuchar, quiero contarte la versión desmesurada de cada uno de estos puntos. Especialmente cuando necesitás sostenerte financieramente con tu talento aún cuando no naciste con la perseverancia entre tus alelos.

 

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Perseverar para emprender.

 

Llegamos al tercer texto de la serie dedicada a las 3 “C” de la persuasión.  En los post  anteriores, escribí sobre la coherencia  y le dediqué muchas palabras a la consistencia.  Con total premeditación dejé para el final la constancia. Porque una sabe de que pata cojea.

Hace muchos años que identifiqué un claro patrón de comportamiento desmesurado. Amo iniciar proyectos: soy una iniciadora. Me motiva el desafío de probarme que puedo con el reto de hacer un espacio propio en territorio desconocido. En esa situación,  genero ideas de forma constante y las transformo en iniciativas sin mayor dificultad.

A simple vista, esto no parece tener nada de malo. Incluso, podría congratularme porque para mí no es un problema el primer obstáculo del emprendedor: pasar a la acción. Pero la experiencia me confirma que esta descarga masiva de ideas puede transformarse en una anomalía.  ¿Por qué? Porque esa catarata de imágenes y palabras sueltas requiere orden y concierto.  Y poner orden la desmesura consume tanta energía que dejo de existir para cualquier otro asunto vital.

 

Mientras estoy en etapa de “iniciación” no me necesites para nada porque, lisa y llanamente mi cerebro no puede atenderte. No es maldad ni negligencia: es un mecanismo de defensa.

 

Me gustaría creer que soy capaz de hacer sinapsis en todos los sentidos pero lo cierto es que cuando estoy encontrando formas de sobrevivir en terreno desconocido, no me queda resto para pensar en los asuntos más simples de la vida cotidiana.  Obviamente, en esta situación, ser constante -perseverar para emprender- no es un mérito, es casi un instinto.

 

¿Te reconocés en esta descripción? Entonces, sabés lo que pasa luego.

 

Luego del proceso de “iniciación”, podés descubrir, súbitamente, que el proyecto no te interesa tanto como suponías.  Los motivos no son lo más importante. Quizás no era tan desafiante. O se revela en el camino alguna faceta que se opone a tu forma de entender la vida -o a tu pretensión de vivirla. Nada atenta contra la constancia como la pérdida del significado en lo que se está haciendo.

También es posible que no exista motivo que te persuada de abandonar tu empeño y sin embargo,  sientas que es muy complicado y te cansa infinitamente sostener el ritmo de trabajo que supone esa actividad.  Entonces, se nos complicó el escenario mi santa.

 

¿Cómo perseverar para emprender cuando perdiste el impulso inicial?

 

Llega el momento de poner sobre la mesa las tres afirmaciones que mencioné en la introducción de este post. Que no por simples son menos útiles o significativas.

 

1- Creer en lo que hago.

 

Hay que segregar alguna hormona -de la que personalmente carezco- para ofrecer un producto o servicio por el cual no sentís la pasión acalorada de quien tiene fe.

Tengo claro que sostener pasiones acaloradas a lo largo de los años no es precisamente la más sensata de las aspiraciones. Pero en este momento no vamos a discutir cómo se transforma la energía pasional en otras formas de energía que te permiten perseverar para emprender, sosteniendo la fe más allá del tiempo.

Solo quiero recordarte que cuando creés en lo que hacés la constancia es una fuerza que se mueve por sí sola. Tenés un mensaje que trasmitir y se te escapa solo por los poros.  La fe no puede fingirse. Cuando no la sentís es en vano que intentes emular sus efectos y en este sentido, hay poco que podés hacer para seguir adelante con ilusión.

 

2- Divertirme con lo que hago.

 

Desde la perspectiva desmesurada, este punto es ineludible. Las actividades por las cuales perdimos el placer lúdico no fomentan la constancia. ¿Cómo repetir una y otra vez algo que te aburre mortalmente?

La pregunta anterior, encierra otra pregunta más compleja de responder: ¿cómo evitar perder la diversión cuando una actividad se transforma en un trabajo rutinario? Espero que no supongas que tengo recetas mágicas porque solo puedo decirte que:

  • Confío plenamente en el poder de la creatividad. Si las rutinas de tu negocio te permiten un espacio para ser creativa, entonces las excusas sofisticadas para procrastinar se diluyen en tus ganas de probar cosas nuevas y seguir adelante.
  • También es fundamental renovar tu ilusión con nuevos retos. Retos abordables, que puedas cumplir en un lapso de tiempo razonable como para motivarte con cada paso que das para conseguirlos.

A mí los retos me divierten y me permiten poner a prueba mi creatividad (cada cual se divierte como puede ¿vió?)

 

3- Reducir al máximo lo que estresa o dispersa.

 

Lo sé. La  vida adulta es en gran medida un largo proceso de adaptación al estrés.  Lo entiendo pero no me conforma. Persevero en la filosofía de hacer lo que esté a mi alcance para reducir el estrés a su mínima expresión con todas las herramientas posibles. Eso supone conocerse, anticipar tus reacciones con cierta previsión y en consecuencia, mucho trabajo interior.

Durante años tuve una confianza poco realista en la capacidad de adaptación a rutinas contrarias a mi naturaleza. Pensaba que era un signo de inmadurez no enfrentarme a esos “puntos débiles” de mi carácter. Con casi cuatro décadas de vida me importa mucho menos mi índice de madurez.  Conozco las situaciones que me estresan y dudo que cambien. Me enfrente como me enfrente a ellas. Entonces, las evito. Punto.

 

Demasiado corta la vida como para pelearte cotidianamente con tu naturaleza y obligarte a hacer lo que la contradice.

 

También reconozco que hay una forma del estrés que es motivadora y fomenta la constancia. ¿Necesitás un ejemplo? Para una introvertida -como quien escribe- hablar en público es motivo de ansiedad profunda. Seriamente.  En este caso, aceptar una conferencia en vivo sería ponerme en una incomodidad que puedo aceptar porque es parte del reto de trasmitir mi mensaje. Las otras, perfectamente puedo evitarlas.

 

No se trata de inmolarte sino de perseverar para emprender.

 

Como verás, no pretendo ser original sino contarte las formas en las que mantengo en alto el estandarte de la constancia aún cuando no nací con ella como aliada.  ¿Sabés qué más me gustaría contarte? Que todo aquello en lo que quieras perseverar para emprender se lleva mejor bien acompañado. Contar con un mentor que te escuche y un grupo de apoyo con el cual compartir tus dudas e inseguridades, es crucial.

 

Tener un “testigo” te hace más constante porque tus intenciones ya no son “secretas”.

 

Hay alguien que conoce cuál es el camino que querés recorrer y un sano sentido del orgullo te va a impulsar a cumplir con esos pasos porque hay una mirada sobre ellos.

Ahora es tu turno. Contame cómo lográs mantener perseverar para emprender. ¿Cuáles son tus secretos para mantener la constancia aún en los peores momentos? Te escucho con mucha atención porque, como te contaba al principio, una sabe de que pierna cojea.

 

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Cómo expresar tu marca personal en la escritura.

Si alguna vez te preguntaste cómo expresarte online para difundir tu marca o  cómo “encontrar la voz” que defina tu marca personal, entonces, en este post vas a encontrar una primera respuesta a tus dudas.  Aunque la intuición te grita qué es lo que tenés que hacer, quiero que comiences haciéndote una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste leyendo una voz mecánica?

Me lo temía. Disfrutamos de escuchar o leer a quienes expresan toda la fuerza de su personalidad en el discurso. Estas personas tienen un aura especial, brillan con una luz propia que no necesitan forzar o fingir. ¿Querés encontrar esta voz para tu marca personal? Comencemos entonces.

 

Cómo expresar tu marca personal online.

 

En tu búsqueda del estilo personal seguramente habrá términos que re-aparecen una y otra vez:

  • Autenticidad
  • Naturalidad
  • Simplicidad

¿Estás frunciendo el seño? Entiendo tus dudas. Los anteriores, son términos generales: no te indican cuál es el camino que tenés que seguir para darle a tu marca personal esa potencia especial que tienen quienes son grandes oradores o tienen el don de la escritura.

 

Es que cada una de estas palabras son un camino y un resultado en sí mismas. No hay un algoritmo para expresarte naturalmente, más que sentarte a escribir y dejar que fluyan las palabras.

 

El núcleo del estilo personal en la escritura es la autenticidad y la simplicidad porque todo acto comunicativo se fortalece cuando la expresión es natural y llana. La anterior es una verdad  indiscutible para todo aquel que quiere escribir para comunicarse con otros seres humanos. Pero claro, este concepto tan “new age” no te ofrece la guía que estás necesitando en este momento. Lo sé, me declaro culpable de no haber escrito antes cómo podés empezar a desarrollar tu estilo para desarrollar una marca personal poderosa y con una identidad definida.

 

Cómo definir tu marca personal en la escritura.

 

Hoy no hay vueltas desmesuradas. Voy a ofrecer cuatro pasos simples para que comiences a ejercitar tu estilo personal.  Espero entiendas que la escritura no es un procedimiento mágico, es una práctica constante en la que el error está tan presente como los aciertos.

 

1- Escribí de experiencias personales.

 

Hay una primera respuesta que roza la obviedad. Para expresarte con naturalidad, el primer paso es elegir para desarrollar un tema que te convoque emocionalmente. O dicho de otra forma: si querés ser personal en tu escritura, tenés que comenzar escribiendo de experiencias personales.

¿Te parece demasiado simple para ser verdad?

Pensalo un  segundo. Cuando escribís o hablás sobre experiencias que vos misma experimentaste, la certeza te acompaña en cada palabra porque te asiste la convicción. No es necesariamente que seas  “la voz de la verdad” pero, el hecho de haber protagonizado una experiencia te da la seguridad de contarla sin titubeos. Esa seguridad se siente en la voz y en la elección de las palabras.

Obviamente, cuanto más rico sea tu vocabulario, más libre vas a ser de elegir las palabras que expresen tu viviencia. Si sentís que tu vocabulario tiene deudas… es el momento de comenzar a leer literatura mi santa.  Es verdad, no tiene un fin práctico para tu proyecto o marca personal . Sin embargo, una persona enriquecida en su mundo de palabras es una persona que persuade y vende mejor. De eso no tengo la más mínima sombra de duda.

 

2- Sin miedo a la emoción.

 

Cuando algo te indigna, expresalo. No lo ocultes con un manto de silencio. Si algo que afecta a tu marca personal te emociona, transformalo en palabras porque enriquece la experiencia de tus lectores.

Una de las grandes dudas de quienes quieren proyectar su marca personal o sus productos en el mundo online es dónde está el límite de la expresión de la intimidad y las emociones.  Mi respuesta quizás no sea la que estás esperando: depende.  ¿De qué “depende”? Depende de lo que quieras mostrar y expresar a tu audiencia. También está muy supeditado a lo que te permita sentirte cómoda. Quizás sos la más feliz exhibiendo cada paso de tu vida porque lo sentís como natural. Entonces ¡adelante! Tu audiencia va a valorar tu apertura y si no, modelarás una audiencia que lo disfrute.

¿No te sentís cómoda escribiendo sobre tu vida personal? Entonces poné los límites en el punto en el cual aún podés moverte cómodamente.  Ser personal y emocional no significa abrir tu intimidad al público.  Compartí lo que te inspira a seguir, lo que te da fuerza, los gestos de tu vida cotidiana que suponen lecciones para compartir con quienes te siguen.  Ser personal no es una selfie llena de emoticones, podés ser muy personal en la elección de una cita de texto de un autor.  Tu elección es personal y en las palabras de ese autor estás expresando tus emociones.

 

3- Siempre escribí de uno a uno.

 

Cuando escribís tu newsletter o un post para  promocionar tu marca personal en redes sociales, siempre escribí de uno a uno.  Y si te estás preguntando cómo se hace esto…  Como si le escribieras a una persona cercana y conocida. Más que eso: como si le escribieras a un amigo. Si el tema te apasiona, apasionate.  Cuanto más casual te escuches mejor va a recibir tu audiencia el texto que escribas.

No caigas en la trampa del “profesionalismo”.  ¡Hay demasiadas “personas serias” hablado o escribiendo sobre “temas serios”! El intento de sonar profesional  solo va a generar una distancia con tu lector porque siente la impostura.  Pero si estos párrafos te resultan insuficientes, te invito a leer: Aprender a escribir online

 

4-  Elegí tu campo de palabras seguras.

 

Título con trampa.  No es que hayan palabras “seguras” y otras que no lo sean.  Simplemente te pido que durante una semana, estés muy atenta a tu vocabulario coloquial en las situaciones de la vida cotidiana.  Para que tengas una guía,  respodé las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuáles son las palabras que más repetís?
  2. ¿Qué expresiones son características de tu forma de hablar?
  3. ¿Con que palabras te sentís más cómoda?
  4. ¿Usás muchas expresiones regionales? ¿Las entendería un lector extranjero?
  5.  ¿Qué lugar tienen los verbos en tu forma de hablar? ¿Y los adjetivos? ¿Usás muchos o casi no usás?

Sé que en este momento puede parecer místico concentrarte en el uso de los verbos o los adjetivos. Te pido un voto de confianza, porque este análisis de tu forma de hablar puede fortalecer tu marca personal de una forma que en este momento parece lejana.

De esta forma, estás iniciando el camino hacia una marca personal que deje huella en tu audiencia.  Antes de irte, podés hacer dos cosas: leer Identidad verbal, la voz de tu marca y luego, contame cuáles son tus secretos para comunicarte con tus seguidores en los comentarios y los reflexionamos juntas.

 

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Marketing en redes sociales: 10 tips para ser visible online

¿Te decidiste por la visibilidad online? Entonces es el momento de jugar el juego del marketing en redes sociales. ¿Para qué? Para transformar ese espacio de encuentro colectivo en una plataforma de promoción para tus productos y servicios. Estos tips son sumamente simples. Sin embargo, vale la pena que te preguntes si estás aplicándolos  a tu plan de comunicación.

 

10 tipos de marketing en redes sociales.

 

Comencemos. De más está decir que te pido que leas con mucha amplitud de criterio. En ocasiones,  desestimamos lo “obvio” en el afán de salir corriendo antes de aprender a caminar. Unos chichones no matan a nadie pero… pudiendo evitarlos, ¿cuál es la necesidad?.

Así que estas sugerencias, vendrían siendo como los almohadones que yo me ataba en la cintura cuando aprendía a  usar los patines.

 

Marketing en redes sociales para desmesuradas.

 

Si vas a dedicar tanto esfuerzo y dedicación a crear contenido persuasivo, tiene mucho sentido que elijas y diseñes con cuidado las plataformas en las cuales vas a promocionarlo. ¿No es verdad?

 

1- Tu nombre en todas partes.

 

Sin sustos mi santa. No significa que además de crear, promocionar y vender tengas que gestionar diez canales de comunicación.  ¿Te hago una amable sugerencia respecto a tu nombre o el de tu marca?  Creá una cuenta en las redes sociales -al menos en las que más te interesan- para “reservarlo”.  Vos dirás cuando es el momento de activar esa cuenta y usarla. Si es que llega ese momento. Con esta acción básica te evitás futuros dolores de cabeza. Por ejemplo, que una de esas personas con mucho tiempo libre y pocos escrúpulos, usurpe tu nombre o el de tu marca.

 

2-  Tu presencia, dosificada.

 

Que abras una cuenta “preventiva” en una red no significa necesariamente que vayas a usarla.  Se trata de hacer marketing en redes sociales no de la inmolación de todo tu tiempo libre. Si no querés agudizar tu CME (léase: colapso mental emprendedor) aligerá tu mochila.  Construir tu presencia y participar significativamente en todas las redes sociales no solo es enloquecedor, puede ser contraproducente. En ese sentido, el primer paso de tu estrategia de marketing en redes sociales es definir cuáles son las más convenientes para tu negocio porque te ofrecen mejores resultados.  Cuando las descubras: enfocate. Si son tres, ya estás desmesurando.

 

3-  Al tanto de las reglas.

 

Cada red tiene sus propias reglas . No solo eso: suelen cambiar con frecuencia.  Y vos no querés problemas: te lo susurra al oído una experta en meterse en líos por atropellada.  Tengo en mi haber metidas de pata de todos los colores , así que para que vos no pases por esas situaciones de asombro, tomate un tiempo para leer las reglas. No será una de esas lecturas que te nutren la vida pero es de las que te evitan malos momentos.  Solo por eso compensa, porque la ignorancia no te exime del delito (eso sonó serio).

 

4-  Ser visible es que te vean.

 

Apa. Acá es donde se complica. Repetí conmigo: ser visible es que te vean. Yo sé que te encanta esconderte detrás de tu logo pero… ¿dónde está tu fotito mi ángel? Si querés ser visible tenés que permitir que te vean. Con tus redes seleccionadas, el siguiente paso es optimizarlas para atraer seguidores. ¿A qué me refiero?

  1. A tener una foto de perfil que no sea un recorte del bautismo de tu sobrino (para evitar esos pecados de la imagen te presento a Sandra, de Miss Agenda Limón),
  2. Escribir un perfil coherente y persuasivo: con hashtags incluidos.
  3. Poner el enlace de tu web-blog en todo espacio donde sea posible. Esto incluye tu perfil personal de Facebook. ¿Por qué? Porque es el que aparece cuando hacés comentarios en grupos o fanpages y es por él que van a buscarte muchas más personas de las que hoy te imaginás.

 

5-  Conectá o verificá tu blog en las redes que uses.

 

Tu objetivo es sostener la conversación con tu audiencia a través de diferentes canales que estás usando para expresarte. Quienes lleguen a tu blog desde Google, tienen que tener visible la oportunidad de encontrarte en otros espacio sociales. Por su parte, quienes te conozcan a través de promociones en redes, tienen que tener fácil acceso a tu blog y sus contenidos.

 

6-  Publicá lo justo.

 

¿Qué es lo justo? La idea general que puedo trasmitirte es que publiques con asiduidad y consistencia.  Sugerir cuántas veces publicar es un atrevimiento: no solo cada red social tiene sus particularidades sino que aún teniendo en cuenta ciertos parámetros generales, lo cierto es que cada audiencia es única.  Esto significa que tus publicaciones están condicionadas por quién es tu público, qué uso hace de las plataformas, cómo consumen contenido y cuál es el que consideran relevante,  etc. Mi santa, “investigación” es tu segundo nombre.

 

7-  Acercate a los buenos.

 

En palabras de mi querido Lázaro de Tormes: acercate a los buenos para ser uno de ellos. Conocer a los referentes de tu sector es una de tus prioridades. Estar al tanto de su propuesta y publicaciones tiene que ser una actividad semanal en tu agenda. ¿ Por qué?

  1. Te va a permitir compartir contenido relevante con tus seguidores.
  2. Estar al tanto de las publicaciones te permite leer los comentarios y con ellos, obtener mucha información de una audiencia con características similares a la tuya.
  3. Son un ejemplo a modelar: observá con atención lo que hacen y cómo lo hacen.

 

8-  Las dichosas almohadillas.

 

Se me va la vida con los hashtags. Te miento si te digo que los uso pero, conozco su importancia. Así que en este caso me permito el haz lo que yo digo con tu marketing en redes sociales pero no lo que yo hago.  Los hashtag son más que una expresión de moda, permiten localizar contenido y monitorizarlo.  Tampoco desmesures… usalos con moderación.

 

9- Todo se trata de ser social.

 

Un perfil social es para generar conversaciones con tus seguidores. Si algo sostiene tu marketing en redes sociales es tu capacidad de interactuar con tus seguidores y con otros creadores como vos. Compartí publicaciones, comentá, invitá a personas a conocerte y sumate al perfil de otras personas. Hacé que tu presencia se sienta:  si querés, podés leer en este post como construir tu visibilidad..  El marketing es relacional: requiere de un ida y vuelta de palabras, de que actualices tus estados y seas amable con tus seguidores. No hay otro secreto.

 

10-  Si te nombran,  tenés que saberlo.

 

Si alguien te menciona o menciona tu marca, la primera en saberlo tenés que ser vos.  No solo para agradecer como corresponde sino para neutralizar cualquier comentario poco auspicioso -o francamente malicioso.  Será poco agradable de pensar pero tenés que tenerlo en cuenta. Para ello contás con herramientas de monitorización de las propias plataformas que te anuncian nombramientos varios y te tienen al tanto de tu “reputación”.

 

¿Cómo te sentís de acuerdo a estos diez puntos de marketing en redes sociales? Contame en los comentarios, para mí es un placer dialogar contigo. Y si querés aprender cómo escribir tu perfil en redes sociales, no dejes pasar la oportunidad de sumarte a Matriz.

 

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