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Afortunadamente, aprender es uno de los potenciales humanos. Aprendemos de nuestros errorres y las lecciones aprendidas despejan el horizonte y alivian la carga. Cuando estamos emprendiendo, ser receptiva al aprendizaje que llega con la experiencia es fundamental. Por eso, con estas 7 lecciones para emprendedoras desmesuradas, quiero compartir contigo el aprendizaje de un año intenso.  De esta forma, tenemos la oportunidad de compartir la forma de pensar, sentir y vender. ¿Comenzamos?

 

Lecciones para emprendedoras

Lecciones para emprendedoras.

 

Las siete lecciones para emprendedoras que hoy escribo se sintetizan en apenas unas líneas. Sin embargo, cada una de esas líneas expresa vivencias muy cargadas de emociones. Entusiasmo, estallidos de bronca, momentos de mucho abatimiento y también de mucha felicidad. No te dejes engañar por la aparente simplicidad de cada una de las formulaciones, tener presente al menos una de ellas, puede cambiar tu forma de emprender o, al menos, acompañarte en un momento difícil. Las lecciones para emprendedoras wabisabi son:

 

  1. Un emprendimiento exitoso necesita el 100% de tu atención.
  2. La peor decisión es la indecisión.
  3. Es necesario alejarse del ruido ocasionalmente.
  4. Las experiencias negativas son cimientos.
  5. Nada es tan malo como parece.
  6. ¡Qué insistencia  en sujetar lo que hay que dejar ir!
  7. El éxito no es el estado natural de las cosas.

 

Veamos con un poco más de detalle cada una de ellas.

 

1- Un emprendimiento exitoso necesita el 100% de tu atención.

 

En nuestra muy colmada imaginación, anticipamos una historia de las que se cuentan en los libros de Amazon. En este relato, tu emprendimiento prospera incluso a tu pesar, mientras seguís conservando tu trabajo nutricio de ocho horas y manteniendo en orden tu casa y tu familia. Es una hermosa historia. Casi te diría que es una fábula.

 

En la experiencia real, emprender va a requerir el 100% de tu atención. Especialmente en los primeros años. Muy especialmente cuando estés iniciando la aventura de emprender.

 

Cualquier estímulo externo es distracción. Y si esta primera lección te parece radical, siempre estás en la total libertad de hacer tu propia experiencia y contármelo en los comentarios.

 

2- La peor decisión es la indecisión.

 

De las lecciones para emprendedoras que puedo ofrecer, quizás sea ésta la que me toca más de cerca. Por una inclinación de carácter tiendo a ser indecisa. En honor a la verdad o soy abrupta y tomo decisiones tajantes -temerarias en ocasiones- o me lleva la vida elegir. Tener más de una opción siempre es complejo. Además, pone en riesgo la salud de tu emprendimiento.

La próxima vez que tengas que tomar una decisión difícil y sientas que tu cerebro quiere quedarse eternamente rumiando las posibilidades, quiero que tengas presente que es mejor equivocarte que sumergirte en la parálisis. Un error siempre será una oportunidad de recontruirte, una duda es solo eso, una duda.

 

3- Alejarse del ruido ocasionalmente.

 

Mi teoría está y estará siempre amparada en el método MEC: mover el culete. En ese sentido, “hacer”, “tomar acción” y “estar en movimiento” son mis afirmaciones preferidas. Pero… ocasionalmente hay que mover el culete lejos del mundanal ruido.

No está escrito en ningún protocolo de buenas costrumbres que sea de mala educación retirarse de las redes sociales y del ruido ambiente para crear, ordenar o simplemente poner los pensamientos en su lugar. También es necesario para reconerctarte con tu intuición, si cometiste el error que yo cometí al desconfiar de su poder. ¿Querés saber más? Te lo cuento en este post: 7 errores que cometí al emprender.

 

4- Las experiencias negativas son cimientos.

 

Si querés escuchar las lecciones para emprendedoras en mi propia voz, podés hacerlo accediendo a este enlace: 7 lecciones de mi emprendimiento en 2017. O podés seguir leyendo, tan tranquilamente como hasta el momento. La cuarta lección es un clásico del mundo emprendedora: no existe el fracaso, existe la experiencia.

Claro, esto suena hermoso cuando no estás viviendo un momento en el que nada parece salir como quisieras. O peor aún, cuando tu emprendimiento está naufragando. Lo cierto es que cuando nos permitimos vivir estas experiencias y les damos su tiempo, se transforman en los cimientos de algo mejor.

No me malinterpretes, podés ser la “Drama Queen” y patalear lo que necesites. Siempre y cuando entiendas que este momento, también va a pasar.

 

5- Nada es tan malo como parece.

 

Ni tan malo, ni tan bueno. Los totalizadores no te ayudan. ¿Hay cosas que salen mal? ¡Por supuesto! Eventualmente, respirar y alternar con otros seres humanos te pone en situación de cometer errores.  O de lidiar con los errores que otros cometen porque respiran y alternan contigo. Así fue, es y será.

Siempre y cuando no estemos hablando de situaciones realmente dolorosas e irreversibles, te sugiero relativizar esos momentos en los que desaparecen las certezas.  Algún día vas a poder pensarlos como lecciones aprendidas.

 

6- Hay que dejar ir.

 

¡Qué insistencia en sujetar lo que hay que dejar ir! ¿Por qué razón nos empeñamos en retener cosas, situaciones y personas? Hay que cambiar, tirar, mover y dejar espacio para lo que viene. De esto te hablo con más profundidad en la guía definitiva para formular tu propósito: Mentalidad Wabisabi. 

 

7- El éxito no es el estado natural de las cosas.

 

La más enriquecedora de las lecciones para emprendedoras. ¿Qué te induce a creer que el éxito es un estado fijado en el tiempo? El éxito no es, ni mucho menos, el estado natural de las cosas. La mayoría del tiempo estamos cometiendo errores. Errores que nos permiten aprender y además, reconocer cuando hacemos las cosas bien y obtenemos los resultados deseados. Sin este contraste nos ganaría la abulia.

Vos y yo lo sabemos: nuestro cerebro es cómodo. Solo quiere hacer el mínimo esfuerzo para sobrevivir sin dolor. Por eso mismo cometemos errores: porque buscamos la forma más fácil de hacer las cosas. Y nuestros parámetros aprendidos de “facilidad” no siempre nos benefician.

 

Con esto no quiero decir que emprender tenga que ser complicado y doloroso -para eso existe la depilación con cera- sino que es un ejercicio en el cual tenemos que encontrar e incorporar nuevos parámetros que, aunque son beneficiosos, no son precisamente los más cómodos.

 

En esa alternancia, aprendo-me equivoco-obtengo resultados deviene tu emprendimiento y tanto en el momento en el que el éxito te acompaña como en el momento en el que la embarraste hasta el fondo vas a encontrar la forma de crecer.

 

Lecciones para emprendedoras desmedidas: “el extra”.

 

Me gustaría decirte una cosa más. Más allá de las lecciones para emprendedoras que compartí contigo, quiero que sepas que en ocasiones las cosas salen mal y no sabemos por qué. Solo salen mal.  Ni es tu culpa, ni cargás con una maldición. Nada de eso.  Hay situaciones que no pueden preveerse.

Esto no tiene que convertirse en una excusa para la inmovilidad. O en un argumento para no planificar las acciones de tu emprendimiento. Si al de por sí caprichoso azar le sumamos una fe ciega en la improvisación  y mucha pereza vas a perder mucha energía, tiempo y dinero.

Saber que el azar es parte de la vida suma mucho caos a tu cerebro en busca de certezas. Sin embargo, es la piedra angular en torno a la que vas a construir estructuras. Protocolos. que minimicen esos momentos en los que no existe explicación alguna -o razonable- para una estrategia que no funcionó, un curso que no se vendió o una colección que fue un fracaso de ventas.

Antes de irte, me encantaría que me cuentes en los comentarios cuáles fueron las lecciones que aprendiste como emprendedora y si este post te gustó y creés que puede servirle a alguien más, sentite en la total libertad de compartirlo.

¿Te diste cuenta que emprender es algo más que obtener rentabilidad de tu talento? Por acá, entendemos el emprendimiento como estilo de vida. Me explico: hacer crecer un negocio en torno a una pasión personal es una satisfacción indiscutible. De esas que te dibujan una sonrisa honesta y ancha el lunes a las siete de la mañana cuando suena el despertador.

Sin embargo, emprender tiene connotaciones más allá de la añoranza de ser libre, saliendo a correr un miércoles a las tres de la tarde.  Seguramente es más que la imagen estática de tu talento expresado en productos que miles de clientes fervorosos quieren comprar a través de Facebook.

 

Emprender es una elección vital: una decisión que compromete toda tu fibra. Si un viernes por la tarde querés descolgarte el traje de emprendedora hasta el lunes… se te va a complicar.

 

Con esto no quiero decir que no logres organizar tus horarios para disfrutar del fin de semana, sino que se necesita mucho camino recorrido -o la previsión de contratar un mentor que te acompañe- para llegar a esa gratificación. Ser emprendedora no es un traje sino un tatuaje.

 

Emprender como estilo de vida

El emprendimiento como estilo de vida.

 

Es más, emprender es una forma del entusiasmo. Entusiasmo significa “que lleva un dios dentro”. Ésa es precisamente la sensación de quien tiene una idea emprendedora. Un arrebato de energía que te recorre el cuerpo y te impulsa a permanecer días sin dormir si es necesario.

Emprender afecta tu forma de ser y estar en el mundo. En ese sentido tiene que entenderse el emprendimiento como un estilo de vida. Cuerpo, mente y espíritu están implicados y comprometidos en cada una de tus acciones. El emprendedor siente su proyecto como una parte de sí mismo. Es su “creatura” y por este motivo es tan intensa la decisión de dar el primer paso. Tanto como la final y triste idea de dejarlo ir porque no funcionó o porque ya no representa lo que querés para tu vida.

Si me encontrara en el trance de volver a emprender desde cero, me gustaría que alguien me contara las siguientes tres verdades sobre el emprendimiento como estilo de vida.

 

3 verdades del emprendimiento como estilo de vida.

 

Veamos, esta lista es absolutamente arbitraria. De hecho, no pretendo que la comprendas como un planteo que no admite discusión. Por supuesto que admite discusión y podés hacer sentir tu voz en los comentarios. Más allá de eso, son ideas muy básicas que solemos ignorar precisamente porque las subestimamos. Dicho esto, empecemos.

 

1- El laberinto de la soledad.

 

Por más que seas único responsable moral y legal de tu emprendimiento, nunca se emprende en soledad. Cuando tenés vínculos a tu alrededor, tu emprendimiento es tema de sobremesa. Atención, con esto no quiero decir que te sientas “comprendida”, que ese ya es otro tema. Sino que una decisión de esta índole tiene repercusiones en todos los que te rodean.

 

Si tenés la libertad y la comodidad de hablar con tus personas queridas sobre el tema, estás ganando un sistema de contención que vas a necesitar en más de una ocasión.

 

En el caso de que el apoyo familiar brille por su ausencia, buscá círculos de pertenencia. Buscalos con el mismo afán con el que buscás clientes. Un espacio en el que te sientas entre tus pares. Un espacio en el que puedas dialogar con personas que entienden tus dudas, excesos y esas malas decisiones que tomaste en un rapto emocional. Si querés sumarte a uno de estos grupos, te invito a Escribe y Vende , un espacio que comparto con miles de emprendedoras que colaboran y se apoyan sin condiciones.

 

2-  Ignorá las “críticas constructivas” de los más cercanos.

 

Quizás te parezca un tanto paradójico señalar que crees un círculo de apoyo entre tus seres queridos y acto seguido, pedirte que ignores sus críticas constructivas. Me explico. Las personas que te quieren no suelen ser los mejores consejeros en el mundo de los negocios. Desean lo mejor para vos. Por eso tienen miedo y quieren protegerte de un fracaso que perciben teñido con su propia experiencia personal. O son excesivamente optimistas y te impulsan aún cuando tu idea rompe los ojos de lo inviable que es.

 

Tus seres queridos no son objetivos y para realizar una mirada crítica de tu emprendimiento. Lo deseable sería que contrates un profesional en el momento que sea oportuno.

 

3- Hacé acopio de paciencia y gala de flexibilidad.

 

Si comenzás tu emprendimiento como estilo de vida e inmediatamente comenzás a obtener resultados, disfrutalos. No se trata de ningún plan conspirativo para ilusionarte y luego destrozarte el corazón de un golpe. Ahora, lo más frecuentes es que los primeros resultados significativos tarden en llegar. Incluso que se hagan rogar. Esto tampoco es una estrategia Iluminati.  Los resultados no obedecen a nuestra noción del tiempo. Mucho menos a nuestra urgencia. Llegan cuando aprendimos todas las lecciones que hay que aprender.

 

Admití los cambios con flexibilidad. No sería de extrañar que tuvieras que modificar tu idea original más de una vez. Ser capaz de adaptarte puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso total.

 

¿Un emprendimiento como estilo de vida es para vos?

 

Es una gran pregunta. Responder si el emprendimiento como forma de vida te hace feliz o te angustia es el cuestionamiento inicial. Disfrutar de tu trabajo asalariado no tiene nada de pecaminoso. No tenés por qué zambullirte en la ola emprendedora solo porque parece estar de moda desear trabajar por cuenta propia. El escándalo éste no es para cualquiera.  Se necesitan dosis ingentes de tolerancia a la frustración y la incertidumbre. Ambas se  adquieren a los coscorrones, pero ¡cuánto mejor si lo traés de fábrica!

Ahora, si te interesa empezar a transitar este camino, por aquí me quedo para acompañarte. Te invito a formar parte de la comunidad de quienes hacen de su forma de trabajar, una forma de vivir: Escribe y Vende. Además, te sugiero que no te vayas sin leer el siguiente artículo: Negocio redondo. O dejarme un comentario contándome por qué emprender es tu estilo de vida. Te escucho.

¿Tus días son una maratón furiosa pero sentís que estás siempre en el mismo lugar? ¿Tenés la impresión de no haber parado un segundo y sin embargo, no hiciste nada? Entonces, es el momento de pensar en cuál es tu relación con el tiempo. Comparto contigo 7 tips para dejar de perder el tiempo o al menos, para perderlo con más gusto. ¿ Por qué? Porque es desesperante vivir con la sensación de girar y girar en la rueda del hámster.

 

7 tips para dejar de perder el tiempo o para perderlo con más gusto.

 

7 tips para dejar de perder el tiempo.

 

“Parecer ocupada” no significa estar ocupándote. En una sociedad en la que parecer despreocupado y ocioso es censurado de formas más o menos sutiles, ir a tu aire es un estigma. No estás haciendo lo realmente importante para obtener resultados. Es la condena bíblica: tenés que ganar el pan con el sudor de tu frente. Entonces, si querés pan tenés que sudar.

Esta noción de “productividad”, muy propia de las cadenas de maquinaria fordista, nos aleja de la cuestión realmente importante. Lo esencial no es cuánto hago sino: ¿cuánto de lo que hago es necesario? Y, ¿qué tengo que hacer para vivir mejor y obtener mejores resultados?

Estos 7 tips para dejar de perder el tiempo no son la respuesta a la teoría de la productividad sino una visión de cómo hacer menos en menos tiempo.

 

Sí, leíste bien: hacer menos en menos tiempo. Y disfrutarlo. Porque no es necesario sudar para comer más que pan.

 

Mis 7 tips para dejar de perder el tiempo son los siguientes:

 

  1. Más importante que la productividad es la acción estratégica dirigida a un fin.
  2. Proponte hacer menos cosas, una a la vez.
  3. Identifica tu bio-ritmo de trabajo.
  4. Personaliza, ordena y ventila el lugar de trabajo.
  5. Practica tu cara de “no me molestes”.
  6. Agrupa tareas similares por días.
  7. Saca partido a los tiempos muertos.

 

Veamos cada uno de los tips con más detalle.

 

1- Acción estratégica dirigida a un fin.

 

Es la ocasión de preguntarte: ¿cuánto de lo que hago es necesario? Más allá de aprender a diferenciar lo urgente de lo necesario, frente a cualquier acción podrías preguntarte: ¿por qué lo estoy haciendo? Atención: esto no quiere decir que todas las acciones de nuestra vida tengan un significado último. Muchas de nuestras actividades cotidianas son simplemente de “mantenimiento”. ¿Qué quiere decir esto? Que son actividades que realizamos para mantener nuestro cuerpo o nuestro entorno en funcionamiento. Sin embargo, cuando estamos pensando en actividades emprendedoras, entonces sí, es necesario que te cuestiones el significado de tus acciones:

 

  • ¿Estás buscando visibilidad?
  • ¿Querés nutrir tu branding?
  • ¿Tu objetivo es el posicionamiento?
  • ¿Vas a lanzar un producto o servicio?
  • ¿Querés mejorar tu práctica?

 

Independientemente de cuál sea el objetivo final, no dejes de expresarlo verbalmente y mantenerlo presente mientras lo estás ejecutando. No todas tus acciones están orientadas a ganar dinero pero, sí todas tus acciones tienen que nutrirse entre sí. Por eso son “estratégicas”, de otra forma, estás perdiendo valiosa energía que podrías encauzar en otros fines.

 

2- Menos cosas, una a la vez.

 

De los 7 tips para dejar de perder el tiempo, éste es con el que más me identifico. Hace tiempo que tengo la política de hacer menos cosas y por supuesto, menos “cumplidos”.

Sentimos que nos falta el tiempo porque estamos haciendo cosas que no nos emocionan, importan o comprometen. Ya sea física, emocional o intelectualmente. Allí donde hay una emprendedora que siente que hace y hace sin resultados, estamos frente a un dilema de priorización. No es un problema de tiempo sino de propósitos. Si querés saber más sobre el tema o te interesa diseñar tu propósito para emprender, te sugiero leer mi ebook Mentalidad Wabisabi.

 

3- Identificar tu bio-ritmo para trabajar.

 

Mi mejor horario para trabajar con el cerebro despejado fue, es y será -eso supongo- la mañana. Es el momento en el que me siento más dispuesta y en el que logro concentrarme durante mayores lapsos de tiempo. Entre los 7 tips para dejar de perder el tiempo quizás éste sea uno de los más básicos. Parte del auto-conocimiento, que es tan importante para emprender.

 

 

4- Personalizar el lugar de trabajo.

 

Tiempo y espacio son dos nociones que se comprometen. En ocasiones, más de lo que queremos reconocer. Para la mayoría de las personas, un espacio de trabajo ordenado y ventilado permite trabajar mejor y con menos distracciones.

Esto no quiere decir que no te encuentres en el selecto grupo de quienes pueden abstraerse de toda condición del entorno para crear. Si es así, seguramente es una de tus grandes fortalezas. No es una de las mías. A mí me distrae toda situación que se escapa del “orden aparente de las cosas”. Una puerta abierta, un libro fuera de lugar, una atmósfera cargada, el olor a humedad… Vos nombrá una condición, seguro que me distrae. En ese sentido, trabajar en un espacio propio, personalizado, ventilado y con buen aroma me ayuda a trabajar mejor y por ende, a perder menos el tiempo.

 

5- Tu cara de “no me molestes”.

 

Puede que no sea el mejor de los 7 tips para no perder el tiempo pero es efectivo: practicá las veces que sea necesario tu gesto y tu tono de voz de “estoy ocupada, no me molestes”. Si querés un ejemplo ilustrativo, no dejes de mirar el video que compartí más arriba. No prometo seriedad pero sí un ejemplo práctico de cómo usar tus gestos para evitar las distracciones que me desconcentran.

 

6- Agrupar tareas por días.

 

La mejor forma de comenzar a organizar tu forma de trabajar para dejar de perder el tiempo es manejar la relación entre tu percepción y las tareas que son necesarias para mantener tu acción estratégica. El tiempo es una abstracción, en consecuencia, depende totalmente de tu forma de percibirlo.

 

No existe tal cosa como “no tener tiempo”. Esta afirmación es absurda de principio a fin. Todas las personas contamos con la misma cantidad de horas diarias y salvo que seas un caso digno de un relato de ciencia ficción, vos también contás con 24hs.

 

La mejor forma de aprovechar estas horas, para mí es agrupar tareas similares por días. Esto lo hago especialmente para trámites, reuniones, sesiones de mentoría y tareas que pueden agruparse un día de la semana en particular para evitar procrastinarlas o evadirlas.

 

7- Usar los tiempos muertos para aprender.

 

Los trayectos en transporte público -o en el auto-, las esperas en las oficinas públicas, tu caminata de la mañana, todas son ocasiones para acompañarte con un libro o un podcast. Es uno de mis tips preferidos porque me permite no perder la paciencia en ocasiones en las cuales tendría uno de esos días de furia que terminan teniendo su propia película.

 

¿Cuáles son tus 7 tips para dejar de perder el tiempo?

 

Antes de seguir tu camino, te  sugiero leer mis 7 lecciones para emprendedores y luego, contame en los comentarios cuál es tu relación con la idea de productividad o cuáles son tus propios 7 tips para dejar de perder el tiempo o al menos, para perderlo mejor. Con más gusto.

Es un negocio redondo. ¿Alguna vez escuchaste esta afirmación? Me atrevo a sospechar que cualquier persona mayor de cinco años que viva en el Río de la Plata la escuchó alguna vez. O muchas veces. Quizás aprendiste a sospechar tanto de la propuesta como de quien propone, porque en los “negocios redondos” hay que cuestionarse, por lo menos, a quién beneficia tanta redondez…

Si estás esperando una de esas propuestas simplistas de vidriosos beneficios, lamento decepcionarte. Este post va de otro tema. Uno de esos temas que son afines al emprender pensando y sintiendo. Hoy, conversemos de economía circular. Y de cómo sus principios puede ayudarte a obtener los primeros resultados en tu emprendimiento.

 

negocio redondo

 

Economía circular: un negocio redondo.

 

Este sería el momento de una académica introducción sobre el sistema de consumo. Sin embargo, tanto vos como yo sabemos bien cómo funciona el principio de evanescencia. Se produce mucho para que dure poco. O al menos para que dure lo justo y necesario. De esta forma, nuestra próxima compra mantiene en funcionamiento el sistema de consumo.

¿Cómo se traduce esto al castellano? Ya no existen los electrodomésticos “para toda la vida” (tampoco las parejas que los usen. Juntos, al menos). Ni la expectativa de que un juguete o una prenda de vestir acompañe a generaciones de tus descendientes. Nuestras compras son evanescentes. Tienen una fecha de caducidad y lo sabemos al comprar. Aunque no siempre seamos conscientes de esa fecha, estamos preparados para aceptar que puede encontrarse en el lapso de 1 a 5 años. Quizás algún año más de sobre-vida. Pero si esto sucede, la aparición constante de modelos con beneficios tentadores posiblemente te impulse a reemplazar el objeto sobreviviente por uno nuevo.

El sistema puede calificarse de perverso. Sin embargo, no es el tono de este post la frustración frente lo que sucede sino la propuesta de otra forma de producir y consumir. ¿Cómo? Transformando tu emprendimiento en un negocio redondo, acorde con tu mentalidad. No solo porque es más saludable para el bolsillo sino porque reduce el impacto de la producción en el medio ambiente y los efectos nocivos de la cultura de la evanescencia que los niños incorporan aún antes de aprender a hablar.

 

Consumo responsable.

 

Una emprendedora wabisabi apoya los principios del consumo responsable:

 

  • Durabilidad.
  • Reutilización.
  • Reparación.
  • Renovación.
  • Actualización.

 

Desde esta perspectiva, la aspiración no es la evanescencia que fomente el consumo sino el uso responsable de los recursos y los materiales, obteniendo de ellos el mayor valor posible para ampliar el ciclo de vida del producto y al mismo tiempo sostener e impulsar ventas.

Más allá de cuáles sea tu postura respecto a este tema, lo cierto es que la tendencia de compra están cambiando. En la actualidad, un negocio redondo no es aquel que deja grandes márgenes de ganancia al costo que sea sino el que honra los materiales y una forma socialmente responsable de producir. Te cuento tres tendencias que pueden transformar tu emprendimiento en un negocio redondo.

 

1- Propiedad vs Acceso.

 

En la actualidad la “propiedad” de los bienes no es tan importante como el “acceso” a productos o servicios. ¿Qué relación tiene esto con tu emprendimiento? Que siempre que puedas promover el uso colaborativo de un servicio o que adoptes el modelo de membresía de libre acceso -e libre retirada- vas a estar acompañando con tu decisión una tendencia de los nuevos consumidores.

Por esta razón se impusieron modelos como Uber o Airbnb y siguiendo estos ejemplos, podrías pensar de acuerdo a la escala de tus posibilidades e intereses, generar un modelo que reproduce el funcionamiento de estas grandes empresas en otros temas: comida casera, lavado de ropa, mantenimiento del orden en el hogar, etc.

 

2- Menos es más.

 

A nivel de consumo, ofrecer menos productos de mayor calidad y que expresen sentido de responsabilidad con el medio ambiente, es tendencia. ¿Qué quiere decir esto para tu emprendimiento? Especialmente para quienes trabajan artesanalmente: no enloquezcas en tu deseo de tener un negocio redondo creando decenas de productos. O de variedades de tu producto o servicio. Siempre será más beneficioso enfocarse en diseñar un producto estrella manufacturado aspirando a la excelencia.

 

¿Nunca te preguntaste por qué las marcas de lujo con espaciosos locales, exhiben solo una pequeña variedad de productos? Precisamente porque limitan la elección del consumidor.

Te cuento un ejemplo.

 

Recientemente tuve que comprar una nueva laptop. Como esta compra afecta directamente a mi trabajo, quería tomar una buena decisión pero sin dejarme guiar por la moda de tener tal o cual marca.  No soy diseñadora y no necesito programas específicos, en ese sentido, determiné que necesitaba tres cosas: que fuera liviana, rápida y con una buena cámara incorporada.  

Con las características que necesitaba y toda mi ignorancia sobre el tema, inocentemente, comencé a buscar la mejor opción. En menos de sesenta minutos estaba paralizada por la variedad de opciones. Había leído tanto -y tantas cosas que no entiendo claramente- que la decisión no llegaba a cristalizarse. Si solo existieran dos modelos y fueran específicos en los beneficios y no en las características, habría elegido con rapidez. Como no es el caso, necesité llamar a una persona con más conocimiento que yo para que me guiara.

Solo con esta información profesional, me animé a una decisión y mi computadora actual es liviana, rápida y con una cámara decente. Aunque no tiene una marca reconocida, su procesador es el mismo que el de otras grandes marcas. Un detalle que no habría conocido si no fuera por la orientación que recibí. Si leíste con atención, seguramente no querés que tus clientes sientan la misma indecisión.

 

Si la cantidad de opciones me marea para elegir, entonces, hay que revisar la propuesta, el mensaje de marca y la variedad de productos. O disponer de un vendedor muy preparado para responder preguntas 24hs al día.

 

3- Ética de consumo.

 

Cuando el consumidor tiene la posibilidad de elegir -este punto es clave- en un 80% de los casos elige la opción más respetuosa con el cuidado del ambiente o que demuestra una actitud socialmente responsable. Aún cuando esta elección supone un sobre-costo. Como comprenderás, el porcentaje es mayor cuando los precios son los mismos.

¿Cómo se aplica esto a tu emprendimiento? Que tu mensaje de marca exprese respeto hacia los materiales utilizados para producir. También hacia las formas de producción. La mayoría de las personas no queremos pensar que nuestros zapatos suponen el trabajo ilegal y en condiciones infrahumanas de miles de niños encerrados en un barco. Aunque el ejemplo es extremo, ilustra el principio.

Por otra parte, no pierdas la oportunidad de comprometerte en las acciones solidarias de tu comunidad, ciudad o país, lo cual no solo impulsa tu visibilidad sino que es un acto generoso en el que quizás no habías pensado por considerarlo privativo de grandes empresas.

 

Este negocio redondo no era lo que pensabas…

 

El negocio redondo que te propongo, sin duda no es el de los beneficios rápidos que no contemplan el impacto de crear y producir ni el servicio que realizo a otro ser humano. Emprender pensando, sintiendo y vendiendo es un acto de responsabilidad con:

 

  • Nuestro contexto -entorno natural y social.
  • El cliente que espera encontrar una respuesta a su problema en el producto o servicio que ofrecemos.

 

Antes de irte contame si lograste identificarte con las tres tendencias de consumo que te conté antes. También si encontraste una forma práctica de aplicar alguna de ellas a tu emprendimiento para tener un negocio redondo. Si querés seguir leyendo más sobre cómo emprender wabisabi, te sugiero que continúes con 7 lecciones para emprendedoras wabisabi, empezá con fuerza tu negocio redondo.

 

En el caso de que tengas el curioso hábito de pagar tus recibos mensuales con cierta puntualidad es probable que tengas un trabajo estable que no te hace feliz pero paga los gastos. Gastos indispensables y sin excepciones para idealistas que desean emprender en tiempos de crisis. 

Si tu deseo de emprender se enfrenta día a día con esta abrumadora realidad, durante los próximos minutos de lectura vas a encontrar siete sugerencias de emprendimiento que es posible conciliar con tu actual trabajo por cuenta ajena y más allá de las circunstancias económicas en tu región. Si ya habías llegado a ese punto en el que se consideran los beneficios de las filosofías de desprendimiento material, este artículo es para vos. 

 

Emprender en tiempos de crisis

 

Emprender en tiempos de crisis.

 

¿Te desespera no poder dedicarte 100% a tu emprendimiento?  Te entiendo. Con esa forma del entendimiento que nace de la experiencia personal. Yo también sufro de impaciencia emprendedora y caigo, eventualmente en la trampa del “ahora o nunca”.

Por un momento, ignoremos este síndrome de la mente creativa y pensemos en la posibilidad de un comienzo gradual. Combinando tu actividad laboral fuera de casa con una agenda de acciones diarias muy concretas. Acciones que te permitan crear y hacer crecer tu negocio en los momentos en los cuales otras personas duermen o se divierten.

 

El “mientras tanto” de emprender implica dedicar horas extra a tus planes. Quien emprende, más que una persona con un sueño es una persona con sueño.

 

Lo primero que se resigna al emprender son horas de sueño. Calma. Es temporal. No está dicho en ninguna parte que será una situación permanente en tu vida. Sin embargo, mientras tu negocio comienza a ofrecer rentas, no es mala idea actuar con prudencia. Y tomar con seriedad las siguientes cuatro sugerencias del menos común de los sentidos.

 

¿Pensaste en un plan de ahorros?

 

Vivo en Uruguay y nací en las últimas décadas del siglo XX. En consecuencia, desde que tengo memoria no se habla de otra cosa que “la crisis”. Convencida de que era una señora amargada, soy insensible al término. Para mí, no existe emprender en tiempos de crisis: ¡No conozco otra forma de vivir que no sea en plena crisis! Quizás por esta razón y porque nací sin el gen del ahorro, cometí el primer error en mi proyecto: pedí un préstamo.

Te ahorro la experiencia de los doce meses siguientes, pero no fueron fáciles. En ese sentido,  te sugiero que, mientras estás en un trabajo de los que pagan las cuentas, plantees un plan de ahorro a mediano plazo. Tu objetivo es generar un colchoncito de dinero que te permita vivir por lo menos doce meses sin obtener ingresos significativos. Aunque lo ideal sería que tuvieras respiro para algunos meses más.

 

Tu idea de negocio, por más viable que sea, al principio va a dar más gastos que beneficios y saber que no vas a tener que trabajar a la luz de una vela, tranquiliza.

 

Tener cubiertos los gastos indispensables te permite tomar mejores decisiones para tu proyecto. En general, las decisiones de negocio menos afortunadas están originadas en la desesperación. Sí, leíste bien. Las malas ideas son, a grosso modo, ideas desesperadas para obtener dinero de la forma que sea.  No precisamente para pagar las vacaciones, sino para pagar hipoteca, gastos fijos y comida.

 

Prepararte para hacer realidad tu idea.

 

El propósito de emprender supone que tengas disposición de aprender sin pausa. Aprender sobre todos los temas que son necesarios para  que tu emprendimiendo crezca robusto. Todo esto, mientras tu actuación de CEO, se confunde con la de mensajero, experto en redes y blogger. 

Asumí con orgullo tus orígenes “hágalo usted mismo”. Cuando llegue el momento de dirigir un equipo de personas encargadas de cada una de las áreas de tu negocio, vas a ir de vuelo. No solo vas a tener claros tus objetivos sino cómo tenés que orientarlos para que cada operación se realice de determinada forma y no de otra. Contigo o sin que estés allí para supervisar.

 

El que no sabe lo que busca, no reconoce lo que encuentra.

 

Los inicios “artesanales” de tu emprendimiento tienen un beneficio: te ayudan a entender lo que estás buscando y a reconocer la ayuda realmente valiosa.

 

Colaboración consciente.

 

Salvo que el nombre de tu marca sea Coca Cola, no vas a poder crecer solo. Pensar en una estrategia de colaboración con otros emprendedores es una gran idea para quien quiere comenzar un negocio rentable. El nunca bien ponderado trueque de servicios es la solución para emprender en tiempos de crisis.

De esta forma, no solo estás tendiendo redes que puede ayudarte de múltiples formas (materiales y no tan materiales). También estás construyendo tu negocio con ayuda de otras personas que te entienden, viven lo mismo, tienen los mismos miedos y anhelos. Desde apoyo moral a intercambio de experiencias, colaborar tiene que ser una de tus acciones planificadas.

 

Enfoque y responsabilidad.

 

Que comiences conciliando tu emprendimiento con un trabajo de 8hs y haciéndolo todo por tu cuenta, no significa que no debas tomártelo con seriedad. Desde el primer día, todo lo que hagas tiene que estar regido por los mismos principios que vas a sostener cuando tu emprendimiento sea grande, fuerte y próspero.

Quizás, todos tus esfuerzos sean a escala, pero sigue siendo tu negocio. Cada día deberías tomártelo como si realmente fueras el director ejecutivo de la Coca Cola. Porque es el mejor mensaje para que tus acciones se orienten a conseguir los logros que te interesa alcanzar. 

 

¿Qué emprender en tiempos de crisis?

 

A continuación vas a encontrar siete sugerencias de emprendimiento, propicias para los tiempos de crisis. Quizás no estén directamente relacionadas con tu conocimiento o con tu pasión, pero no descartes la oportunidad de tener un emprendimiento paralelo que te ofrezca ingresos pasivos.

 

Si bien la pasión por un tema es el mejor punto de partida, es necesario considerar en qué productos o servicios invierten las personas cuando cuidan con celo su dinero.

 

7 ideas para emprender en tiempos de crisis.

 

Te cuento cuáles son las 7 ideas más viables cuando nos preguntamos qué emprender en tiempos de crisis:

 

  1. Cuidado de la salud
  2. Tienda de alimentos especializada.
  3. Ropa y complementos de bebé de segunda mano.
  4. Cosmética japonesa.
  5. Servicio de reparación.
  6. Alquiler de productos.
  7. Venta de productos digitales.

 

Veamos cada una de ellas.

 

1- Cuidado de la salud.

 

Aún en tiempos de crisis, si tenemos a disposición los recursos para sentirnos mejor, aliviar síntomas dolorosos o curar enfermedades, invertimos en ellos. Para bien o para mal, tanto la medicina como la farmacéutica son negocios viables en cualquier momento.  Por otra parte, en la actualidad, somos testigos del auge de la medicina alternativa, que apela a técnicas milenarias y sustancias naturales. Con la preparación adecuada y una ética de trabajo firme, podés transformar tu conocimiento en un emprendimiento rentable.

Cuando el cuidado de la salud y la recuperación de la misma es tu profesión o un tema que te concierne, podés iniciar un negocio que crezca independientemente de crisis.  ¿Cuáles son los tres grandes móviles del ser humano? Estás en lo cierto: salud, dinero y amor. En ese orden, no inapelable pero certero.

 

2- Tienda de alimentos especializada.

 

¿Quién no conoce un diabético, hipertenso, celíaco o intolerante a la lactosa? Si es el caso, sabrás que quienes sufren este tipo de enfermedades crónicas tienen que mantener un régimen alimentario especial. En este sentido, la alimentación condiciona en gran medida su vida cotidiana. También la forma en la que socializa con otras personas. Una tienda especializada en postres para diabéticos o tartas saladas para celíacos puede ser una gran idea si estás pensando qué emprender en tiempos de crisis.

También podrías decantarte por el nicho de los productos orgánicos o ecológicos que cada vez tiene más adeptos fieles y convencidos. ¿Por qué es importante este último aspecto? Porque los fieles a la comida orgánica, invierten en ella sin que el costo del producto sea un impedimento.

 

Me permito una observación, para vender este tipo de productos hay que tener firme conocimiento del tema. Mejor aún si es tu estilo de vida.  Sin formación es difícil definir la propuesta de valor.

 

3- Ropa y complementos de bebé de segunda mano.

 

Si tenés hijos o sobrinos menores de dos años, sabrás  la cantidad de productos que se producen y comercializan para ellos. Es una industria enorme y prolífica que constantemente está creando nuevas necesidades en las madres deseosas de proteger a sus hijos.

Son productos costosos y que tienen un tiempo de uso muy limitado. Porque si algo es cierto, es que los niños crecen rápido.  Con este panorama presente, comprenderás que la circulación de ropa, zapatos, coches, andadores, sacaleches y demás parafernalia para el cuidado del bebé, es un negocio vigente en todo contexto.

 

4- Cosmética japonesa.

 

La cosmética no es uno de mis temas de experticia. Por eso, voy a limitarme a plantear la idea y dejo a tu criterio la viabilidad de este emprendimiento en tu vida o contexto. La oferta de cosmética japonesa es amplia y económica. Además, en muchos casos está asociada a una forma de ser y entender el mundo. Entonces, convertirte en una exportadora de productos de belleza para amantes del animé, o para quienes disfrutan del Cosplay puede ser un negocio rentable en el que no hace mella la crisis.

 

5- Servicio de reparación.

 

Hay momentos en la vida en los cuales un arañazo en la pantalla del celular es un accidente que se soluciona con la compra de otro dispositivo nuevo y mejor. En otros momentos, tenemos que seguir usando nuestro teléfono rayado. Si somos optimistas, pensamos en cambiar la pantalla, no en comprar uno nuevo. Lo mismo sucede con las computadoras o los electrodomésticos. Heladeras, cocina y licuadoras son creadas para la obsolescencia pero, en un contexto de crisis, saber cómo repararlas puede transformarse en un emprendimiento existoso.

 

6- Alquiler de productos.

 

Esa fiesta que te complica la vida… Desde el vamos, hay que pensar en vestido, zapatos, complementos y peinado. ¿Quién quiere invertir una fortuna en objetos que solo va a usar en una ocasión? De este razonamiento, surge la idea de alquilar todo el equipamiento para un gran festejo. Es una propuesta práctica, que requiere de una inversión inicial considerable pero que sin duda, puede rentabilizarse con el tiempo.

También existe la posibilidad de rentar complementos de marca (anteojos, carteras, zapatos, ropa). Es una oferta específica para quienes quieren vestirse para impresionar en determinada ocasión. Si tu negocio es discreto y cuenta con buenos productos, te auguro grandes ganancias.

 

7- Venta de productos digitales.

 

¿Te preguntabas qué emprender en tiempo de crisis cuando no tenés capital de inversión inicial? Tu respuesta está en los productos digitales de formación o información. Cualquier conocimiento que puedas transformar en una secuencia didáctica es susceptible de ser un curso online.

 

¿Por qué este es un tipo de emprendimiento que puede iniciarse sin inversión? Porque todas las herramientas que se necesitan para comenzar, tienen una versión gratuita. Limitada, pero gratuita.

 

Obviamente, si pretendés hacerlo en menos tiempo y con menor margen de error te conviene prepararte. Acceder a formación especializada para entender cómo funciona la venta de productos de formación online. Pero ése, es otro tema.

 

Cada una de las ideas anteriores funciona como disparador para que observes cuáles son las oportunidades viables de acuerdo a tu conocimiento y posibilidades. Sin duda, este es un tema amplio, que no se agota en el texto precedente y si querés compartir en los comentarios alguna idea, es más que bienvenida. Si te interesa seguir leyendo sobre la perspectiva emprendedora desmesurada, te invito a leer: 7 tips para emprender un negocio online.

El conocimiento que te dirige en línea recta hacia el éxito que estás buscando con tu emprendimiento es el de tus propias fortalezas y debilidades.  El autoconocimiento para emprender. No te apresures a sacar conclusiones. Esto no significa que los otros saberes son de segunda categoría. Para nada. Existen una serie de habilidades que son necesarias para emprender y que es necesario aprender -antes o durante. Pero estas habilidades son una condición necesaria, no suficiente.

 

Con un posgrado en gestión pero ignorando cuáles son las características personales que te permiten destacar y cuales las que obstaculizan tus objetivos, no vas a llegar muy lejos.

 

Una emprendedora que está dando sus primeros pasos suele enfocarse en detalles externos, muchos de ellos importantes, por cierto. Solo tardíamente descubre que ignoró el factor elemental para impulsar el éxito de su proyecto: ella misma. La buena noticia es que el autoconocimiento para emprender también se ejercita. Bueno, al menos se ejercita el deseo de  hacernos conscientes de la persona que somos. También la definición de los horizontes a los que aspiramos y los límites que no estamos dispuestos a transgredir. Eso es mucho decir.

 

Autoconocimiento para emprender

 

Autoconocimiento para emprender.

 

Tampoco se trata de que te sumerjas en una meditación vipasana de seis meses para descubrir cuáles son las cualidades que van a ayudarte a triunfar con tu emprendimiento.  En general, tenemos pistas certeras de  cuáles son los eslabones débiles de la cadena y si las ignoramos es porque nos conviene no ahondar demasiado.

El tema es que la ignorancia selectiva produce un efecto de anestesia local que hace que, llegado el momento, ni siquiera tengas presente que la disciplina es uno de esos puntos que te convendría trabajar. O que no tenés un atinado sentido del tiempo y el espacio o que, sinceramente, no sos la más empática para tratar con las necesidades de tus clientes.

Quizás sea duro reconocer que te patina la empatía, especialmente cuando alguien tiene un reclamo absurdo o poco relevante en tu rutina diaria. Con la prensa que tiene ser una persona empática, no me extraña que te resistas a pronunciar en voz alta que escuchar quince minutos de queja te desespera al punto de necesitar el nervocalm de Mafalda.

Sin embargo, cuanto antes lo reconozcas antes vas a delegar esa tarea para concentrarte en las que te permiten fluir. Si sos la mejor encauzando procesos creativos no te exijas a vos misma ser la reina del servicio al cliente. Sería genial que tuvieras ese plus pero ¿dónde está dicho que nacemos con la batería de recursos completa?

Si te interesa mucho, podés dedicarte a trabajar este aspecto. De lo contrario, vas a tener el discernimiento como para asumir la necesidad de delegar esa tarea. ¿En quién? En otra persona que disfrute de brindar un servicio cálido, paciente y desapegado del malestar emocional que te provoca que alguien tenga una mirada crítica sobre tus productos o servicios.

 

Cuatro estrategias de autoconocimiento para emprender.

 

Simples acciones pueden ayudarte a sentirte mejor en tu rol de emprendedora, evitando  los días de furia y las noches en vela. Nadie te dirá que es cosa de soplar y hacer botella. Lleva tiempo y esfuerzo de tu parte pero vale la pena dedicarle un tiempo a este ejercicio. Evitando tres años presa por estrellar una vela artesanal de dos kilos en la cabeza a un cliente desconforme.

 

1- Tus cualidades no son buenas o malas.

 

De la misma forma que tenemos que aprender a distanciar los juicios de valor de nuestros sentimientos, tenemos que hacer lo mismo con nuestras características personales.  La impulsividad en sí misma no es ni buena ni mala. En ocasiones te ayudará a poner en acción tus ideas y en otras, será un impedimento para reflexionar el por qué de tus errores. Como verás, no se trata de juzgar tu personalidad sino de ser consciente de cuáles son los puntos fuertes en los que apoyarte cuando sientas que perdés estabilidad. Si te interesa, te cuento cuáles fueron mis errores al emprender: 7 lecciones para emprendedoras desmesuradas.

 

2- Estudiá muy de cerca cómo reaccionás en momentos de estrés.

 

Sé que estoy pidiendo mucho. Porque cuando el estrés aparece en escena, tu ánimo no está predispuesto para la observación consciente. Sin embargo, es un conocimiento valioso acerca de vos misma. Especialmente cuando estás emprendiendo porque si algo puedo asegurarte es que situaciones de estrés no te van a faltar.

Una emprendedora puede pasar por todos los matices emocionales en un mismo día. Cuando te sientas estresada, si conoces tus respuestas más frecuentes, vas a poder anticiparte o resguardarte de situaciones que te compliquen.

 

3- Ponele la cara a las situaciones incómodas.

 

Una respuesta natural hace que huyamos de momentos incómodos. Por ejemplo, atenderle el teléfono a un cliente que llama por décima vez para reclamar con o sin justicia.  O vos misma, tener que reclamarle a un proveedor que no cumplió con lo pactado. Lo mejor que podés hacer es tener preparada una batería de respuestas para estas ocasiones.  Sin olvidar una política de devoluciones blindada  a prueba de casos bizarros y muy claramente expresada en tu web.

 

4- Escribir tu biografía.

 

Como decía mi abuela “se te ve la hilacha”. ¿Qué mejor forma de autoconocimiento para emprender puedo recomendarte que la escritura? ¡Ninguna!

Escribir tu propia historia, sin juzgar y sin demasiadas pretensiones literarias te ayuda a acceder a zonas de tu identidad que no siempre están presentes en tu memoria. Destaca los grandes hitos en tu vida y en consecuencia, te permite visualizar las improntas que marcaron tu relato personal.

Aceptá mi sugerencia.  Escribí una biografía en la que no cuestiones ni edites sino hasta el final. Comenzá la aventura de descubrir quién sos como emprendedora y más importante, por qué. Cuando termines de escribir, compartí tu experiencia en la comunidad de emprendedoras que viven wabisabi: Escribe y Vende.

 

Autoconocerte es poder.

 

Suena imponente. Además, es la más pura verdad.  El autoconocimiento para emprender es una herramienta poderosa. Podés ignorar lo que estoy escribiendo y hacer tu propio camino. Tengo la certeza de que tarde o temprano vas a recordar estas palabras. Lo que diferencia un emprendimiento que funciona y uno que no, es la persona que emprende.

Cuando pienso en perseverar para emprender como en un principio del negocio online, me corre un sudor frío por la espalda. La constancia no está grabada en mi ADN.

De hecho, soy constante a mi manera.  ¿Qué significa ser constante “a mi manera”?  Te diré que lo mío es sostener las acciones con la fuerza del propósito. Sin más misterio. Por eso,  vayamos directo al grano. Te cuento que la única forma en la que logro nutrir de constancia mis acciones es:

  1. Creyendo en lo que hago.
  2. Divirtiéndome mientras lo hago.
  3. Reduciendo al máximo lo que me estresa.

Por supuesto, no me voy a ganar un premio a la originalidad por las tres afirmaciones anteriores. Sin embargo,  si estás dispuesta a escuchar, quiero contarte la versión desmesurada de cada uno de estos puntos.

Una versión especialmente formulada para quienes necesitan encontrar a la brevedad la forma de sostenerse financieramente con su talento, aún cuando reconocen que no nacieron con la perseverancia entre tus alelos.

Constancia emprendedora: ¿cómo emprender sin ser disciplinada?

Perseverar para emprender.

Llegamos al tercer texto de la serie dedicada a las 3 “C” de la persuasión.  En los artículos anteriores:

Con total premeditación relegué para el final a la constancia, a la idea de perseverar para emprender. Porque una conoce sus limitaciones.

Comencemos por el principio: los patrones de comportamiento que no nos ayudan a ser constantes. Si como a mí te seduce la idea de iniciar proyectos y te motiva el desafío de probar que es posible crear un espacio propio en territorio desconocido, entonces sos una iniciadora.

Las iniciadoras generan ideas y las transforman en iniciativas sin mayor dificultad.

A simple vista, esto no parece una cualidad negativa. ¿Verdad? Incluso, podrías sentirte satisfecha de tu creatividad. Sin embargo, la experiencia me confirma que esta descarga masiva de ideas puede transformarse en una anomalía. ¿Por qué? Porque las ideas requieren orden para concretarse en el plano de la realidad. Y organizarlas consume tanta energía que se deja de existir para cualquier otro asunto vital.

Mientras estoy en etapa de “iniciación” no me necesites para nada porque, lisa y llanamente mi cerebro no puede atenderte. No es maldad ni negligencia: es un mecanismo de defensa.

Cuando estoy encontrando formas de sobrevivir en terreno desconocido, no me queda resto para pensar en los asuntos más simples de la vida cotidiana. En esta situación, perseverar para emprender no es un mérito, es casi un instinto.

¿Te reconociste en esta descripción? Entonces, ambas sabemos lo que sucede a continuación. Luego del proceso de iniciación tan estimulante, no sería extraño descubrir -súbitamente- que el proyecto no te interesa tanto como debería suponerse.

El dilema de las iniciadoras.

Los motivos específicos no son lo más importante. Quizás no era tan desafiante. O se revela en el camino alguna faceta que se opone a tu estilo de vida. Nada atenta contra la constancia como la pérdida del significado.

También es posible que no exista motivo alguno para abandonar tu empeño y sin embargo, sientas que es muy complicado y te cansa infinitamente sostener el ritmo de trabajo que supone esa actividad. Entonces, es cuando el escenario se complica y llega el momento de la gran pregunta: ¿cómo perseverar para emprender cuando perdí el impulso inicial?

¿Cómo perseverar para emprender cuando perdiste el impulso inicial?

La respuesta a esta pregunta, rompe el patrón de comportamiento de las eternas inicadoras de emprendimientos truncos. Llega el momento de poner sobre la mesa las tres afirmaciones que mencioné en la introducción de este artículo. Que no por simples son menos importantes. Veamos cada una de ellas en detalle y reflexionemos en lo que significan en tu camino hacia la constancia emprendedora.

1- Creer en lo que hago.

Hay que segregar alguna hormona específica -de la cual, personalmente, carezco- para ofrecer un producto o servicio por el cual no sentimos la pasión acalorada de quien tiene fe.

Quien quiere perseverar para emprender es primero que nada, una persona que siente fe en su producto o servicio.

Tengo claro que sostener pasiones acaloradas a lo largo del tiempo no es precisamente la más sensata de las aspiraciones. Sobrevivir al constante bombardeo de las emociones es agotador. En este momento no vamos a discutir cómo es posible transformar la energía pasional en otras formas de energía que te permitan sostener la fe en el tiempo. No es el propósito de este artículo.

Solo quiero recordarte que cuando creemos firmemente en lo que hacemos, la constancia es una fuerza que se alimenta a sí misma. Cuando descubriste un mensaje que vale la pena trasmitir, se escapa solo por cada uno de tus poros.  La fe no puede fingirse. Cuando no la sentís es en vano que intentes emular sus efectos. En este sentido, hay poco que pueda hacerse para seguir adelante con ilusión.

¿Te cuento cuál sería el primer motor en el afán de perseverar para emprender?

Simple: para vender un producto o servicio sin desganarte o aburrirte a lo largo del tiempo, primero deberías creer en el mensaje que trasmite.

No solo estamos vendiendo un producto o servicio, estamos expresando un mensaje que merece ser escuchado.

No. Tu producto o servicio no es una excepción. No importa qué tipo de producto o servicio sea. También trasmite un mensaje, lo reconozcas o no. Lo que más conviene a tu emprendimiento es reconocer este mensaje y expresarlo con convicción.

2- Divertirme con lo que hago.

Este punto es ineludible. Las actividades por las cuales perdimos el placer lúdico no fomentan la constancia. ¿Cómo repetir una y otra vez algo que te aburre mortalmente?

Entiendo que diariamente repetimos tareas aburridas que nos permiten sobrevivir o aseguran nuestra pertenencia a la sociedad civilizada. Son actividades necesarias, de mantenimiento.

Sin embargo, la pregunta anterior, pretende ir más allá de las necesidades básicas o las responsabilidades sociales. Encierra un cuestionamiento más complejo y profundo: ¿cómo evitar perder el sentido lúdico cuando una actividad se transforma en un trabajo rutinario?

Eso mismo. Tu traducción es acertada: como seguir trabajando cuando el placer se transformó en obligación. Espero no supongas que tengo recetas mágicas, porque solo puedo decirte que:

  • Confío plenamente en el poder de la creatividad. Si las rutinas de mantenimiento de tu negocio -que suelen ser muchas y muy variadas- te permiten un espacio para ser creativa, entonces aún las excusas más sofisticadas para procrastinar se diluyen en tus ganas de probar cosas nuevas y seguir adelante.
  • Es fundamental renovar tu ilusión con nuevos desafíos. Renovar el deseo de ir más allá del lugar en el que estamos con nuevos retos. Retos abordables, que puedas cumplir en un lapso de tiempo razonable y te motiven con cada paso que das para conseguirlos.

En criollo, para mantenerte motivada:

Animate a plantear objetivos ambiciosos para tu emprendimiento. La ambición tiene mala prensa pero es el motor de la acción y la creatividad. Los retos que están por fuera -solo un poco- de nuestro horizonte actual, nos motivan a perseverar para emprender.

Especialmente si tenemos en cuenta las siguientes condiciones para formularlos y aferrarnos a ellos:

  • Se concretan en un lapso de tiempo determinado.
  • Pueden dividirse en pequeñas metas que es posible cumplir sin dejar la piel en el proceso.

¿Preparada para asumir nuevos retos? Hagamos un pacto desmesurado con la ambición de transformar nuestro afán de iniciadoras en un proyecto rentable a lo largo del tiempo. Y sigamos reflexionando sobre cómo perseverar para emprender.

3- Reducir al máximo lo que estresa.

Lo sé. La  vida adulta es en gran medida un largo proceso de adaptación al estrés. Lo entiendo pero no me conforma. Persevero en la filosofía de hacer lo que esté a mi alcance para reducir el estrés a su mínima expresión con todas las herramientas posibles.

Lidiar con el estrés supone conocerte, anticipar tus reacciones y en consecuencia, realizar mucho trabajo interior.

Durante años tuve la confianza poco realista de adquirir durante la vida adulta la capacidad de adaptación a rutinas contrarias a mi naturaleza. Pensaba que era un signo de inmadurez no tener la fortaleza de enfrentar esos puntos débiles de mi carácter.

Dos décadas después.

Con casi cuatro décadas de vida, me importa menos mi índice de madurez. Mucho menos aún mi adaptación a la vida adulta, salvo para cumplir con mi responsabilidad como madre y ciudadana legal. Conozco las situaciones que me estresan y dudo que cambien en el corto plazo. Entonces, diseño un estilo de vida -y un emprendimiento- que procura evitarlas. Punto.

Demasiado corta la vida como para pelearte cotidianamente con tu naturaleza y obligarte a hacer lo que la contradice.

La terapia de shock no siempre es la respuesta a los problemas y exponerte a lo que te estresa no hace que la situación mejore. Cuando tenemos la capacidad y está dentro de nuestras posibilidades, cambiar el camino es la opción más acertada.

Si sentís que tu vida tal cual como es hoy, no te ofrece la posibilidad de cambiar el rumbo, estaríamos frente a un conflicto que requiere de ayuda profesional.

Reconozco que existe una forma del estrés que es motivadora y fomenta la constancia. Para una introvertida -como quien escribe- hablar en público es motivo de ansiedad. Seriamente. En este caso, aceptar una conferencia en vivo sería exponerme a una incomodidad controlada y temporal que puedo aceptar como parte del reto de trasmitir mi mensaje.

Las otras formas del estrés, aquellas que nos sumergen en un bucle infinito de ansiedad desgastante, perfectamente podemos despedirlas de nuestros proyectos personales.

Veamos un ejemplo concreto de esas situaciones a desterrar de tu emprendimiento.

Si cierto tipo de cliente, por las situaciones que provoca, te estresa de forma continua: ¿por qué seguir trabajando con él? No importa cuán necesario parezca en este momento para que tu emprendimiento se mantenga a flote. Porque sigue a flote con el costo de tu equilibrio emocional y el deterioro de tu calidad de vida.

Descubierto el problema, algo tiene que cambiar inmediatamente para preservarte íntegra. Es momento de enfrentarse a dos decisiones:

  • Terminar nuestro vínculo con estas personas que minan lentamente tu espíritu emprendedor. Asumiendo la incertidumbre financiera momentánea que esta decisión provoca.
  • Revisar la definición de cliente ideal y reconocer qué es lo que no está funcionando en el perfil o en la forma en la que expreso mi mensaje. Porque claramente, algo de lo que estás diciendo, atrae a las personas equivocadas.

Re-definir el perfil de cliente ideal -en el caso de que lo hayas hecho en algún momento- produce una pereza infinita. Sin embargo es la piedra angular de todo emprendimiento que funciona. Si no sé a quién le hablo: ¿cómo atraerlo con mi mensaje?

Cuando mi perfil de cliente, mi producto o servicio y mi mensaje están alineados, no es necesario obligarte perseverar para emprender porque la constancia surge como una consecuencia natural de la fe en lo que hacemos y de lo que esto provoca en nuestra vida.

No se trata de inmolarte, sino de perseverar para emprender.

Como verás, no pretendo ser original sino contarte las formas en las que mantengo en alto el estandarte de la constancia aún cuando no nací con ella como aliada.  

¿Sabés qué más me gustaría contarte? Que todo aquello en lo que quieras perseverar para emprender se lleva mejor acompañado. Contar con un mentor que te escuche y un grupo de apoyo con el cual compartir tus dudas e inseguridades, es crucial.

Tener un “testigo” te hace más constante porque tus intenciones ya no son secretas.

Hay alguien que conoce el camino a recorrer y un sano sentido del orgullo te va a impulsar a cumplir con cada paso propuesto porque hay una mirada sobre ellos.

Si te interesa contar con una mentora que te acompañe en el cumplimiento de tus metas, te invito a conocer las posibilidades de trabajar juntas: mentoría desmesurada.

Ahora es tu turno. Contame cómo lográs mantener perseverar para emprender. ¿Cuáles son tus secretos para mantener la constancia aún en los peores momentos? Te escucho con mucha atención porque, como te contaba al principio, una sabe de que pierna cojea.

¿Te decidiste a impulsar la visibilidad online de tu marca? Entonces es el momento de jugar el juego del marketing en redes sociales. ¿Para qué? Para transformar ese espacio de encuentro colectivo en una plataforma de difusión y promoción de tus productos y servicios.

Los siguientes tips son sumamente simples y no existe dificultad alguna en implementarlos. Sin embargo, vale la pena que te preguntes si estás aplicándolos a tu plan de comunicación.

10 tips de marketing en redes sociales para impulsar tu emprendimiento #emprender #emprendimiento

10 tips de marketing en redes sociales.

Te sugiero leer este artículo con amplitud de criterio. ¿Por qué? Porque es necesario ejercitar la autocrítica reflexiva, aún antes de conocer los tips que impulsan tu marketing en redes sociales.

Me explico mejor. En ocasiones, desestimamos lo “obvio” en el afán de correr antes de aprender a caminar. Unos chichones no matan a nadie, pero pudiendo evitarlos: ¿cuál es la necesidad de lastimarte? ¿Por qué seguir tropezando con la misma acción repetida en bucle?

Si estás más tiempo curando chichones que atendiendo clientes, las siguientes sugerencias son como los almohadones que e ataba en la cintura cuando aprendía a usar patines.

Marketing en redes sociales: tips desmesurados.

Si vas a dedicar tanto esfuerzo a crear contenido persuasivo, tiene mucho sentido que elijas y diseñes con cuidado las plataformas sociales en las cuales vas a difundirlo y promocionarlo. ¿No es verdad?

Veamos entonces, cuales son las acciones mínimas que deberías implementar para sacar el mayor provecho de tu tiempo y tus palabras .

1- Tu nombre en todas partes.

Tranquila: este tip de marketing en redes sociales no te incita a exponerte sin criterio. No significa que -además de crear, promocionar y vender- tengas que gestionar diez canales de comunicación.

¿Te hago una amable sugerencia? Hoy mismo deberías crear una cuenta en las redes sociales que te interesan para “reservar” el nombre de tu marca. Deberías reservarlo así te encuentres en los primeros pasos del proceso de branding y aún no tengas definidos ni tu logo ni tu tagline (por aquí te enseño cómo escribir una tagline efectiva). 

Pueden pasar meses entre la idea original de tu proyecto y su realización. No siempre es sencillo conectar todos los puntos y obtener un formato coherente. Por lo tanto, ya decidirás cuando es el momento de activar esa cuenta y comenzar a usarla. Con esta acción básica estamos evitando futuros dolores de cabeza. Por ejemplo:

  • Descubrir que existen decenas o centenas de marcas con el mismo nombre a nivel mundial. ¿Cómo te afecta esto? Al ingresar tu nombre en el buscador, tu marca no es precisamente la primera en aparecer. En este caso, es necesario realizar algunos ajustes a tu nombre en esa red. Por ejemplo, añadiendo el país de procedencia, en el caso de que sea un negocio local.
  • Que una de esas personas con mucho tiempo libre y pocos escrúpulos o simplemente más rápidas, utilicen tu nombre o el de tu marca. Quizás en este momento te resulte inverosímil la acción. Lamentablemente, ocurre.

2-  Tu presencia y tus palabras, dosificadas.

Que abras una cuenta preventiva en una red social no significa que tengas que usarla.  Se trata de hacer marketing en redes sociales no de la inmolación de todo tu tiempo libre.

Si no querés agudizar tu CME (léase: colapso mental emprendedor) comencemos por aligerar tu mochila.  

Construir tu presencia online y participar significativamente en todas las redes sociales no solo es enloquecedor, puede ser contraproducente. En ese sentido, el primer paso de tu estrategia de marketing en redes sociales es definir cuáles son las más convenientes para tu negocio.

¿Estás esperando una pauta orientadora? Sería la siguiente: las más convenientes son las que ofrecen mejores resultados porque allí se encuentra activo tu cliente ideal.  

Enfocate en escribir tu historia en aquellas plataformas sociales que garantizan la mayor y mejor interacción con tu audiencia.

3-  Al tanto de las reglas.

Cada red tiene sus propias reglas . No solo eso: cambian con frecuencia.  De la misma forma que cambia la presencia y la actividad de tu cliente ideal en las diferentes plataformas.

No te interesa dedicar más tiempo a gestionar problemas de legales o de reputación que a atender clientes.

Para evitar estas situaciones que pueden afectar negativamente tu marca, tomate un tiempo para leer las reglas escritas para quienes hacen un uso comercial de la plataforma. También para investigar aquellas normas que no están escritas pero, están implícitas en la conducta de los usuarios.

No será una de esas actividades que nutren tu vida, pero es de las que te evitan malos momentos. Solo por eso compensa el tiempo invertido en ella. Porque la ignorancia no te exime del delito (eso sonó serio).

4-  Ser visible es permitir que te vean.

Repetí conmigo: ser visible es que te vean. Yo sé que te encanta esconderte detrás del logo de tu marca, pero: ¿dónde está tu imagen personal? Aspirar a la visibilidad implica permitir que tu audiencia pueda tener contacto tanto con los productos o servicios que estás ofreciendo como con su creadora.

Con tus redes seleccionadas, el siguiente paso es optimizarlas para atraer seguidores. ¿A qué me refiero?

  1. A tener una foto de perfil que no sea un recorte del bautismo de tu sobrino (para evitar esos pecados de la imagen te presento a Sandra, de Miss Agenda Limón),
  2. Escribir un perfil estratégico, con palabras clave y hashtags incluidos.
  3. Poner el enlace de tu web en todo espacio donde sea posible. Esto incluye tu perfil personal de Facebook.

¿Por qué incluir un enlace a tu perfil de marca y a tu web en tu perfil personal en Facebook? Porque es el que aparece al realizar comentarios en grupos o fanpages y por él van a encontrar tu propuesta muchas más personas de las que hoy te puedas imaginar.

5-  Conectar o verificar tu web en las redes que uses.

Tu objetivo es sostener la conversación con tu audiencia a través de diferentes canales que estás usando para expresarte. Quienes lleguen a tu web desde Google, tienen que acceder fácilmente a los íconos de tus redes sociales. Por su parte, quienes te conozcan a través de promociones en redes o formen parte de tu audiencia, tienen que tener fácil acceso a tu web y sus contenidos.

Una web es el espacio en el cual tu propuesta se unifica y depende única y exclusivamente de tus decisiones estratégicas.

Allí no estás sometida al caprichoso cambio de los algoritmos y el control sobre lo que sucede con tu audiencia (el viaje que realiza tu lector) te pertenece.

6-  Publicar lo justo. Contar todo el tiempo.

¿Qué es lo justo? La idea general que puedo trasmitirte es que publiques consistentemente. Esto quiere decir: una vez decidida la frecuencia con la cual vas a interactuar con tu audiencia, sostenela en el tiempo.

Sugerir cuántas veces publicar sería una imprudencia. No solo cada red social tiene sus particularidades sino que, aún teniendo en cuenta ciertos parámetros generales, lo cierto es que cada audiencia es única.  

Esto significa que tus publicaciones están condicionadas por quién es tu público, qué uso hace de las plataformas, cómo consume contenido y cuál es el que consideran relevante. A partir de este momento, “investigación” es tu segundo nombre y las métricas, tus mejores amigas.

Por otra parte, más allá de la cantidad de publicaciones diarias que realices, cada una de las palabras que escribas tiene que enriquecer la historia de tu marca. Publicar, lo justo. Pero contar, todo el tiempo.

El storytelling es el fundamento de tu marketing en redes sociales. Establece relaciones, las consolida y te ayuda a realizar un proceso de venta fluido que comienza ganando la confianza de tu audiencia.

Si te interesa continuar aprendiendo cómo el storytelling te ayuda a mejorar tu marketing en redes sociales, te sugiero que visites los siguientes artículos:

7-  Acercarse a los buenos.

En palabras de mi querido Lázaro de Tormes: acercate a los buenos para ser uno de ellos. Conocer a los referentes de tu sector es una de tus prioridades. Estar al tanto de su propuesta y publicaciones tiene que ser una actividad semanal en tu agenda. ¿ Por qué?

  1. Te va a permitir compartir contenido relevante con tus seguidores. Porque para tu marketing en redes sociales es tan importante difundir tu propio contenido como ofrecer contenido significativo de terceros.
  2. Estar al tanto de las publicaciones que realizan te permite leer los comentarios con los cuales responde su audiencia y con ellos, obtener mucha información de un cliente ideal con características similares al tuyo.
  3. Son un ejemplo a modelar: observar con atención lo que hacen y cómo lo hacen te ofrece un parámetro de acción. Si son referentes, ya cometieron todos los errores que se pueden cometer y están siguiendo las pautas que más funcionan.

No puedo dejar ir este punto sin realizar una advertencia. Estar al tanto de publicaciones de referentes no significa obsesionarte con su contenido, compararte con su propuesta y desanimarte respecto al trayecto que aún te falta por recorrer.

La comparación es una actitud nociva, lo que te propongo es el modelado. Observar qué funciona en negocios similares para implementarlo y sacar tus propias conclusiones.

Este último aspecto es por demás relevante: las conclusiones finales van a corresponder a tu experiencia. En ninguna parte está escrito que, porque le funcione a un referente, tiene que funcionar en tu caso. Siempre hay que tener en cuenta las variables de contexto y situación que afectan los resultados finales.

8-  Las dichosas almohadillas.

Se me va la vida con los hashtags. Te miento si te digo que los uso naturalmente sin embargo, conozco su importancia. Así que en este caso me permito el haz lo que yo digo con tu marketing en redes sociales pero no lo que yo hago. 

Los # son más que una expresión de moda: permiten localizar contenido y monitorizarlo.  

¿Qué relevancia tiene esto en tu marketing de redes sociales? Te respondo con dos argumentos: no solo te permite localizar el contenido de los referentes a modelar sino que le permite a tu audiencia encontrar una propuesta específica: sorteos, retos, eventos, artículos, etc.

9- Todo se trata de ser social.

Un perfil social es para generar conversaciones con tus seguidores. Si algo sostiene tu marketing en redes sociales es tu capacidad de interactuar con una audiencia específica y con otros creadores.

¿Cuáles son las prácticas más recomendables? Las más simples y obvias:

  • Compartir publicaciones propias y de terceros siguiendo la regla de los cuartos: cuatro publicaciones ajenas por una propia.
  • Comentar en publicaciones de otros referentes con opiniones que expresen tu aptitud en el tema. Siempre aportando algo nuevo, no solo para demostrar conocimiento.
  • Invitar a personas con el perfil de tu cliente ideal aconocerte. De forma respestuosa, sin invadir y siguiendo un plan, es posible comenzar a construir tu influencia online dando el primer paso.

Que tu presencia se sienta: te invito a leer cómo construir tu visibilidad con un blog.  El marketing es relacional. Requiere de un ida y vuelta de ideas y emociones. No hay otro secreto.

10-  Saber si te nombran públicamente.

Si alguien te menciona o menciona tu marca, la primera en saberlo tenés que ser vos.  No solo para agradecer como corresponde sino para neutralizar cualquier comentario poco auspicioso -o francamente malicioso. Será poco agradable pensar en esto, pero es necesario tenerlo en cuenta. Para ello contamos con:

  • Herramientas de monitorización de las propias plataformas que te anuncian nombramientos varios y te tienen al tanto de tu “reputación”.
  • Google Alerts: es una herramienta del buscador que envía a tu correo un mail informándote de las menciones a los términos que hayas seleccionado. Entre ellos, tu propio nombre de marca.

¿Continuamos conversando de marketing en redes sociales?

¿Cómo te sentís de acuerdo a estos diez puntos de marketing en redes sociales? Contame en los comentarios tu opinión y tus dudas, para mí es un placer dialogar contigo.

¿Continuamos el diálogo en mis plataformas sociales? Te invito a que formes parte de la comunidad de aprendizaje: Escribe y Vende. Allí comparto materiales y realizo encuentros en vivo para responder preguntas. Te espero dentro.

Aprender a liderar tu emprendimiento, significa comprender que en el camino van a presentarse cotidianamente desafíos que reten tu paciencia. En ocasiones, tu paz mental y tu billetera. El aprendizaje es una actitud vital para superar los obstáculos que supone emprender un proyecto personal y debería ser la piedra filosofal de tu mentalidad.

Porque algo es seguro: los obstáculos van a estar allí -esperando el momento para presentarse- te sientas como te sientas respecto a tu vida.

Más temprano o más tarde vas a enfrentarte con situaciones que ni te hacen feliz, ni facilitan tus objetivos. Es un hecho. Sin embargo, aunque no sea posible evitarlos o ignorarlos, si es posible elegir cómo recibirlos y entenderlos.

Por eso, en este artículo, quiero compartir contigo un ejercicio simple para superar los obstáculos de emprender sin que te internen o te den prisión preventiva.

Superar los obstáculos o perecer en el intento.

1- Lo que no depende de mí…

Algo que siempre me ayuda cuando se presenta una situación que frena mis objetivos es reconocer qué depende de mí, diferenciándolo de lo que no puedo controlar aunque lo desee. Por ejemplo:

  • Solo puedo “intervenir” tangencialmente en la forma de actuar y sentir de otra persona. Aunque desee fervientemente cambiar la actitud de un socio o un proveedor, mis posibilidades en esta situación tienen sus límites: expresar aquello que no está beneficiando nuestro proyecto con claridad y, llegado el caso, tomar decisiones.

  • Por otra parte, apenas puedo “intervenir” con mi actitud en los procesos dolorosos propios de la vida. La pérdida de un ser querido o la enfermedad que limita mi bienestar físico son realidades tangibles. Negar el dolor no es una posibilidad e intentar cicatrizar una llaga profunda con paños tibios, tampoco.

Esta distinción entre lo que depende de mí y lo que no, paradójicamente, me da poder. Un conocimiento aparentemente desalentador se transforma en el fundamento de mis acciones futuras. ¿Por qué? Porque, como los estoicos, reconozco que la situación existe pero elijo si quiero reaccionar ante ella negándola o aceptándola para actuar en consecuencia. 

Más allá de esta situación dual de negación o aceptación del obstáculo o del dolor, defiendo el derecho al pataleo. ¿Qué significa esto? Te propongo que hagas tu berrinche. Date permiso para sufrir a los gritos, porque sos un ser humano y no una iluminada.

Pero luego de agotar esa energía, dejemos que pase la tormenta de emociones y decidamos qué vamos a hacer con “eso” que tanto molesta. Porque, doy fe, no va a desaparecer por el simple deseo de ignorarlo. Mirar hacia otro lado solo va a alimentar esa voz interna que repite como un estribillo: “siempre me pasa lo mismo”, haciéndote sentir defraudada.

¿Es simple este cambio? ¡Para nada! Como todo ejercicio que se precie, se consolida con la práctica. Pensemos en una situación simple pero molesta: la tecnología supera mi paciencia. Me sigue generando acidez que las plataformas que utilizo para mi negocio no funcionen como espero. O no entender intuitivamente cómo funcionan sin tener que tomar un curso de introducción. Pero, me lo tomo con sentido del humor y nunca dejo que eso me detenga.

Si una no funciona, sigo buscando. Confío en que voy a encontrar otra que se adapte a mis necesidades. Tengo más confianza aún en que alguien me ayude a solucionar el problema que en un momento dado no entiendo cómo resolver. Curiosamente, para superar los obstáculos digitales, ese “alguien” siempre aparece.

2- Conciencia de la temporalidad del obstáculo.

Aún en el caso de estar viviendo tu “peor escenario posible”, la situación es temporal.  Los seres humanos somos seres en el tiempo y todo lo que nos pasa, está sujeto a él. 

La sabiduría popular dice que no hay mal que dure cien años: tarde o temprano se diluye o genera hábito.

En la inmensa mayoría de los casos es posible hacer algo para cambiar los resultados, entre el período de shock que provoca el surgimiento de un obstáculo y el establecimiento del hábito. Aún cuando te capacidad de reacción sea limitada, siempre te queda la opción de elegir cómo sentirte al respecto. ¿Cómo? Te cuento: empecemos por vigilar de cerca el monólogo interior desatado. Sí: ese discurso que te inculpa y desvaloriza.

Esto no significa resignarte. Significa que vas a diferenciar lo que está en tus manos de lo que no. Vas a dejar correr lo que no es posible cambiar y vas a actuar con decisión sobre lo que sí se puede mejorar o transformar.

Quiero decirte una cosa más. En general los obstáculos no llegan “todos juntos”. Y aunque así fuera, la decisión más lúcida siempre es trabajar en ellos de a uno.

4- Aprender y aceptar.

Si algo no dependiera de mí, puedo elegir aceptarlo y aprender a vivir el dolor físico o psicológico que me provoque.  ¿Qué sentido tiene rebelarse contra lo que no podemos cambiar? ¿Vivir enojada mejora tu vida?

Siempre consideré poco atinada a la persona que reacciona frente a la depresión de un ser querido diciéndole: “no te deprimas. Vestite y vamos a salir”.  Eso no es ayudar. Quien se siente triste, está de duelo o deprimido ni quiere salir, ni quiere defraudarte. Simplemente no puede hacer lo que se le está pidiendo.

¿Qué se puede hacer entonces para superar los obstáculos de la propia psiquis? Reconocer lo que está pasando y buscar ayuda para que el estado actual no condicione su vida entera. De hecho, el blog que estás leyendo en este momento, es en gran parte fruto del duelo por la muerte de mi padre.

Durante un año fue mi válvula de escape. Mi usina creativa para superar los obstáculos. Cuando pensé que no iba a lograr entusiasmarme con nada, encontré una comunidad de pertenencia y retos que me permitieron transformar el dolor en creación de la forma que puedo hacerlo: escribiendo.

¿Qué puedo controlar?

Cuando entiendo pocas cosas son, en sí mismas, “catastróficas” más allá de mi respuesta, entonces tengo la libertad de liderar lo que me proponga.

¿Escuchaste decir que la vida es 10% de lo que nos pasa y 90% de cómo reaccionamos frente a lo que nos pasa?

Yo sí. Muchas veces. Realmente lo creo. Así como creo que somos lo que percibimos del mundo y que vivir con furia o con miedo no es la mejor forma de pasar el poco tiempo que tenés en este mundo.

¿Si me pasan cosas que me molestan? ¡Claro que sí! Pero aprendí que cuando ya no soy capaz de cambiar la situación que me rodea, sigo siendo capaz de cambiarme -o al menos analizarme- a mí misma.

Si sos de esas personas que se enfurece con el mundo,  quiero que conozcas una técnica sencilla que puede mejorar en mucho tu capacidad de entender el potencial de cambio que tenés en cada situación.

NEMO para superar los obstáculos (sí, como el pez de Pixar)

Esta técnica muy simple me ayuda a objetivar esos enojos repentinos que nos sacuden la serenidad. “Nemo” es un acrónimo de:

  • Nombre: “cuando… (nombre o definición de lo que me molesta) hace…(descripción de la acción)”
  • Emoción: “me siento… (descripción de la emoción dominante)”
  • Motivo: “por eso, hago o digo (descripción breve de lo que hago o digo en esta situación concreta)
  • Objetivo: “me gustaría… Este es el momento en el cual vas a escribir cómo preferirías que fuera la situación. Asumiendo que no podés cambiar lo que la persona hace o dice, pero sí es posible aceptar y trabajar sobre tu emoción al respecto.

Si se trata de una persona cercana, tenés la feliz oportunidad de decírselo para que comprenda cómo te hacen sentir sus acciones. O sea, estás actuando sobre lo que sí podés actuar.  

Espero que esta técnica te ayude como a mí a superar los obstáculos que surgen por generación espontánea al emprender. También, desearía que algún día me cuentes que respiraste profundo y pensaste: Nemo contigo.  Y tu día fue un poco mejor.