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Conectar y emocionar

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Escribir la historia de tu marca.

En apenas tres pasos es posible escribir la historia de tu marca. Pero antes, vayamos entrando en clima respondiendo la siguiente pregunta: ¿Cuáles son tus primeras ideas al leer la palabra “marca”?

Me atrevo a suponer que frente a este interrogante, llegan a tu mente grandes nombres corporativos, sus logos y el singular juego de colores y tipografías de cada uno de ellos.  ¿Blanco y verde? Starbucks. ¿Rojo y blanco? Coca Cola. ¿Azul y amarillo? Ikea. Es natural. El branding visual goza de sana presencia en nuestra vida cotidiana.

Sin embargo, estas marcas también se asocian a historias. Relatos contados para construir una identidad verbal que acompaña y consolida la identidad visual. Por eso, si digo como al pasar: “Destapá la felicidad”, antes de que termine de pronunciar la última palabra, asociaste lo enunciado con una marca. Sí, esa marca.

En esta red de asociaciones mentales radica el poder del branding. Para quienes venden sus productos o servicios online, estamos hablando de un megapoder. De los que democratizan tus posibilidades, porque tanto Coca Cola como vos, tienen la misma posibilidad de diseñar la percepción de sus consumidores.

Sí, lo sé. No es exactamente la misma posibilidad. El refresco de la felicidad cuenta con una que otra ventaja competitiva. Pero ¿qué significan millones invertidos en marketing cuando vos desbordás de entusiasmo? Por favor, no respondas. Es una pregunta retórica.

Escribir la historia de tu marca en 3 pasos.

Expresar tu singularidad desde el lenguaje te ofrece, por lo menos, tres posibilidades:

  • Crear experiencias memorables para tu audiencia.
  • Disminuir el temor a comprar (o lo que es lo mismo: consolidar la confianza de tu audiencia)
  • Aumentar tu resonancia: construir la red que posibilita que tus palabras resuenen en la mente de tu cliente ideal.

Podríamos entenderlo de esta forma: escribir la historia de tu marca es la primera cita con tu cliente ideal. O al menos, el primer paso en la relación que te interesa establecer con un público específico.

Independientemente del canal o la circunstancia en la que te encuentre un lector, tu historia es el primer contacto emocional con la marca.

Por este motivo, vale la pena dedicarle tiempo -reflexión y acción- a tu relato de marca. A continuación, te cuento cómo escribirlo en tres pasos. Desmesurados, por supuesto.

Cómo se escribe una exitosa historia de marca.

Escribir la historia de tu marca invita a la conexión. De hecho, si bien la elección de colores puede generar identificación estética, la empatía se logra con palabras.

Tu historia de marca es una oportunidad de mostrarte en toda tu desmesurada autenticidad.  Por eso, el primer paso es:

1- Presentarte.

Obvio ¿no? El primer ingrediente de esta receta de storytelling es tu presentación personal. O la de tu equipo de trabajo, si es el caso. ¿Te ofrezco una sugerencia desmesurada? ¡Claro! Si por eso estás leyendo. Atención:

A tu audiencia le importa muy poco recibir un catálogo de tus títulos o calificaciones profesionales. Para este fin, es más inteligente facilitarles un currículum vitae.

La idea detrás de tu presentación es contar con fluidez y soltura, sin pretensiones y deteniéndote tanto en los pasos concretos que te llevaron hacia donde estás -y a tus logros, por supuesto- como en los por qué detrás de esos pasos.

¿Compartimos un ejemplo concreto? Allá va:

Leer y escribir es la única forma en la que entiendo el mundo. Por eso, estudié letras y aunque corrió mucha agua bajo el puente desde aquel momento, esta profesión me permite hoy ayudarte a descubrir y potenciar tu identidad verbal.

Estos por qué son la clave para que puedas jugar el juego del marketing sin el presupuesto de las grandes marcas. ¿Cómo? Manifestando que sos un ser humano conversando con otros seres humanos. ¿Qué es el mundo online sino una desmesurada conversación?

Las corporaciones no pueden acceder a ese contacto tan directo, por más personas que tengan trabajando en su equipo de marketing.

¿Querés seguir profundizando en el tema? Entonces, te invito a leer: ¿A qué dijiste que te dedicabas Paula?

2- Tus productos o servicios.

Escribir tu historia de marca sin contar qué es lo que ofrecés al mundo (bueno, no a todo el mundo) es pura tontería. Pero ojo, mi ángel del amor hermoso: no describas minuciosamente todos y cada uno de tus productos o servicios.

¡Por favor! No seas aburridora. Te sugiero centrar tu discurso en las propuestas más importantes o en las más significativas para tus objetivos en un momento concreto. ¿Qué quiero decir con esto? Simple: que depende de dónde y con qué fin estás contando tu historia de marca, podés variar el servicio presentado.

Tu relato de marca no es una pieza estática, escrita de una vez y para siempre. Afortunadamente, funciona como un juego de piezas que pueden articularse con variaciones.

Si tu relato es escrito, podrías colocar un enlace a tu página de servicios para ampliar información. Si tu discurso es oral, referir a tus oyentes a una web o blog, siempre es una buena idea.  Que vaya allí quien tenga la voluntad de seguir aprendiendo.

3- Llamada a la acción final.

Al finalizar tu historia es el momento de tender un puente con los lectores. ¿Cómo? Invitándolos a realizar una acción específica:

  • Ponerse en contacto contigo (facilitando tus datos).
  • Dirigirse a una página que amplíe la información respecto a tu marca.
  • Comentar en función de una pregunta motivadora.

Que tu solicitud sea sencilla. Ofrezcamos todas las facilidades. Los cerebros aman conservar su energía intacta, ergo: si no se las ponés fácil, te saludan con un chau y si te he visto, no me acuerdo.

Palabras finales para escribir la historia de tu marca.

¿Cómo te sentirías si te pidiera que te presentaras en público ahora mismo? Contar tu historia es una experiencia tan poderosa como agobiante. Espero que este artículo te ayude a trazar las primeras líneas para escribir la historia de tu marca.

Este relato personal que tenés el potencial de escribir es significativo en sí mismo. No permitas que te detengan dudas abonadas por el autosabotaje. Por supuesto que tu historia es importante aunque tu biografía no esté condimentada de hazañas épicas o espectaculares casualidades.

Te invito a que compartas tu visión o tus dudas en los comentarios o en mi comunidad de aprendizaje: Escribe y Vende. Me encantaría encontrarte allí y compartir nuestras historias.

Diseñar tu identidad verbal en 3 pasos.

En este artículo, presento cuáles son los 3 pasos para diseñar tu identidad verbal como marca. Es un concepto sencillo de entender y aplicar.Pero antes de seguir adelante, te animo a responder las siguientes preguntas:

  • ¿Te atreverías a discutir la importancia de diseñar tu web para expresar tu identidad como marca?
  • ¿Considerarías irrelevante diferenciar tu propuesta de tantas otras para atraer a los clientes que mejor se adaptan a tus productos o servicios? 

La respuesta espontánea a los interrogantes anteriores, divide las aguas  entre quienes viven con satisfacción la construcción de su imagen -y de su agenda laboral- y quienes se preguntan cuándo y por qué, dejaron de ser efectivas las estrategias que utilizaba hasta el momento.

Si alguna lección nos ofrece la saturación de propuestas en todos los ámbitos, es la necesidad de destacar nuestra voz del ruido ambiente.

La noción de “marca” se extiende más allá de la elección de colores y fuentes para tu web. Sí,  el diseño visual es un aspecto a considerar, pero: ¿le dedicaste la misma atención a la redacción de los textos que componen tu web? ¿Dedicaste un mínimo de reflexión a tu forma de expresión verbal?

Durante el proceso de diseño de una marca, los esfuerzos se concentran en la identidad visual y ésta, es esencial. Tu marca está expuesta a la mirada de otras personas y tanto los matices como las formas, comunican rasgos relevantes.

Sin embargo, que te vean no garantiza te escuchen. Y vos querés que te escuchen.

El peso de la mirada es crucial en la construcción de tu marca personal, pero tu mensaje verbal requiere de otros canales para atraer a quienes se beneficiarían de tu propuesta.

En este juego, las palabras tienen un rol que conviene re-pensar. Al menos, cuando te encuentres en alguna de las siguientes situaciones:

  1. Obtengo reconocimiento, pero atraigo a las personas equivocadas, que consumen mi tiempo y me desgastan.
  2. Estoy observando que las estrategias con las cuales obtenía clientes ya no son efectivas. Sin embargo, no tengo idea de qué sucedió o cómo encarar una nueva forma de comunicación online.
  3. ¡Hay tantas personas “hablando” en las redes! ¿Qué tendría yo para decir? No soy lo suficientemente ocurrente para mantener la atención de la audiencia.

Sin palabras, no hay clientes. Así de simple. Tu web está pensada al detalle para convertir, pero sin textos, carece de valor. Veamos entonces, cómo es posible utilizar el poder de las palabras para consolidar tu marca personal.

Diseñar tu identidad verbal de marca: 3 pasos para transformar tu branding!

Diseñar tu identidad verbal de marca.

¿Añorando aquellos días en que los clientes llegaban solos a tocar tu puerta? Si “esos días”existieron para tu marca, el auge de las redes llegó para patearte el tablero. No te confundas. El problema no es tu servicio sino la forma en que lo estás comunicando.

Tu historia lidera la transformación que conduce a más clientes y mejores ingresos. ¿Quién quiere trabajar más y ganar menos?

Es momento de comenzar a pensar en qué historias estás contando.

3 pasos para diseñar tu identidad verbal.

Las redes son amplificadores. Y sabemos lo que sucede con los amplificadores: transforman los murmullos en estruendo. Este poder es interesante. Sin embargo, cuando el murmullo no es más que ruido, ¿quiero escucharlo más alto?

Para construir tu identidad verbal, el mensaje de marca tiene que ser claro y consistente. Un mensaje claro potencia tu presencia allí donde estés.

Los siguientes 3 pasos para diseñar tu identidad verbal son fundamentales:

Descubrir tu tono de voz. No. No se trata específicamente del volumen con el cual estás hablándole a tus clientes sino de la emoción que trasmite tu discurso. En la elección del tono, intervienen palabras y espacios en blanco. Signos de puntuación y ritmo de escritura. En la oralidad, tus gestos, silencios e inflexiones deberían ser revisados. Reflexionar sobre estos aspectos, es el primer paso hacia la claridad. Si te interesa seguir leyendo sobre este tema, te sugiero seguir con el siguiente artículo: El tono de voz en tu marca.

Renunciar a los estereotipos. Imitar una voz con el objetivo de “escucharte profesional” conduce al más rotundo de los fracasos de comunicación. Las personas reclaman autenticidad en todos los ámbitos y aceptar el estilo propio es tan importante como aprender a pulirlo. Permitime responder esa duda que te inquieta: sí, tenés un estilo propio. El tema no es “tener o no tener” sino cómo trabajar con él.

Elegir las historias para contar. Identificado tu tono, vamos a llenarlo de significado. Porque contenido no es lo mismo que significado. Crear contenidos es imprescindible en una estrategia de marketing. Crear significado es imprescindible para consolidar tu marca personal en un espacio como Linkedin. Y el significado, se construye con historias.

Para que puedas diseñar tu identidad verbal  desde los contenidos que publiques en tu blog, te invito a participar de la clase clásica en la que cuento cuáles son las piezas escritas que conducen a un lector a comprar tus productos o servicios.

Espero que estos 30 minutos de desmesura te ayuden a pensar en la importancia de diseñar tu identidad verbal. Por el momento, me despido. ¿Cuál de los 3 pasos para diseñar tu identidad verbal te pareció el más fácil de aplicar? Contámelo en los comentarios, para mí, siempre es un placer escucharte.

3 lecciones de storytelling en 3 minutos.

En los próximos tres minutos te propongo aprender 3 lecciones de storytelling para desmesurar tu marca con el poder de las palabras.  En honor a la verdad, no tengo la certeza de que leer este artículo demande tres minutos de tu tiempo.  Posiblemente, quieras dedicarle más atención a estas lecciones. ¿Por qué?  Porque son el fundamento de todo storytelling que se precie. Sin embargo, en el título luce bien la reiteración numérica. No existe otro motivo para conservar ese “3 minutos” que el capricho de la simetría. Cada loco con su tema, ¿no?

Dicho esto, tomate el tiempo que necesites para la lectura. Para mí es un placer recibirte en este espacio dedicado al potencial del relato para generar y consolidar vínculos humanos.

3 lecciones de storytelling para desmesurar tu marca

 

3 lecciones de storytelling.

 

Mientras leas, quiero que tengas presente que el storytelling es un arte. El arte de contar. Me resisto a disfrazar de técnica pura y dura una actividad que lejos está de sintetizarse en un decálogo de lecciones estandarizadas. En este sentido, el único principio constante en el arte de narrar es que se compone de tantas excepciones como puedas imaginarte. Tratándose del relato: hecha la ley, hecha la excepción.

Esta complejidad, le añade magia a la actividad de narrar y dolores de cabeza para todo narrador que quiera repetir fórmulas exitosas con anterioridad. Lo que funcionó en un contexto determinado no necesariamente tiene la misma repercusión en otro.

Sin embargo, las siguientes 3 lecciones de storytelling sintetizan  los fundamentos del arte de narrar. Te sugiero comenzar por aquí para entender cuál es el espíritu con el cual deberías escribir para expresar tu mensaje o tu propuesta de valor. ¿Continuamos? Si todavía no te hiciste un tecito, este es un buen momento.

 

Primera lección: entender la visión del cliente.

 

Seguramente, conocés la milonga de memoria: la definición del cliente ideal es la base de cualquier plan de negocio exitoso. Aunque no exista un solo negocio que haya conseguido el éxito siguiendo ese plan original. Ahora, lo cortés no le quita lo valiente al cliente ideal. Conocerlo y entender su visión es condición necesaria para vender tus productos o servicios.

Si todavía no definiste tu cliente ideal, te invito a leer el siguiente artículo: Cliente ideal en versión desmesurada. Si ya lo hiciste, estamos en condiciones de seguir adelante con lo medular del tema.

Necesidades y deseos de tu cliente son información prioritaria para escribir textos atractivos para él. Más importante aún: es el tipo de información que te va a ayudar a repeler al tipo de persona que no te interesa conocer. ¿Quién quiere clientes que buscan ofertas pero exigen como si compraran en Cartier? Por supuesto que la pregunta es retórica, porque salvo que te hayas negado a tratar tus tendencias autodestructivas en terapia, vos no querés ese tipo de clientes.

¿Cómo delinear la visión del cliente? Te cuento: hasta el cansancio, vas a preguntarte qué subyace bajo los argumentos más racionales de compra. Veamos tres ejemplos que te invito a discutir en los comentarios:

 

  1. Comprando un producto de lujo -sea cual sea- adquiero calidad y estatus social. En ocasiones, un sucedáneo frágil de la autoestima.
  2. Cuando elijo un labial rojo, aspiro a recibir atención, proyectar una imagen atrevida y sentirme deseable.
  3. Al acercarme a un proceso de coaching, busco una respuesta. Antes de persuadirme del valor intrínseco de las preguntas, es necesario ofrecerme una certeza.

 

Llegado este punto, estamos en condiciones de entender lo esencial. Más allá de las necesidades de tu cliente ideal, nunca dejes de investigar sus aspiraciones: aquello que anhela ser pero aún no es.

 

Segunda lección: sostener la autoimagen del cliente.

 

Tus textos no solo tienen que responder a los deseos que el cliente puede formular sino a la imagen futura del mismo cuando la necesidad o el deseo estén satisfechos. Esto nos lleva a la segunda de estas 3 lecciones de storytelling: tus textos tienen que ayudar al cliente a confirmar la autoimagen que tiene de sí mismo.

He utilizado este ejemplo cientos de veces y aún me sigue pareciendo ilustrativo. Te cuento. Dejando de lado la costumbre y la pereza, decidí transformarme en el ser humano que aspiraba a ser. Mi versión anterior era adicta a la Coca Cola y su ejercicio más salvaje era teclear la computadora. Aunque secretamente acunaba una autoimagen saludable, llena de energía y respetuosa del medio ambiente.

¿Qué significó el cambio? Mucha constancia para sostener nuevos hábitos.  Por supuesto, también mucha lectura de textos que le hablaban a mis aspiraciones, las confirmaban y lograron que comprara maca, aceite de krill, colágeno y batidos de proteína. Los textos que leí me informaron, pero también me regalaron una idea en la cual creer. Lo cual me lleva a la tercera y última de las 3 lecciones de storytelling.

 

Tercera lección: Regalar algo en que creer.

 

Existen muchas razones para comprar. Sin embargo, nada tiene el poder de algo en que creer. No abrumes con argumentos racionales. Los clientes te creen, confían en tu palabra y en consecuencia, compran, recomiendan y vuelven a comprar si no se defrauda su confianza.

Detrás de tu producto, sea cual sea, hay una filosofía. Un conjunto de principios de creación y de uso. Quizás el ejemplo más claro en el que puedo pensar en este momento está vinculado con la compra de productos artesanales. Los productos hechos a mano se sostienen en una visión del mundo que re-valoriza:

 

  • Los procesos humanos y orgánicos sobre los procesos industriales.
  • El tiempo entendido como ofrenda. Porque el tiempo de manufactura artesanal es muy distinto al de las industrias que trabajan con maquinaria.
  • Las sustancias y materiales más cercanos a su procedencia natural.
  • El vínculo personal, cercano y no meramente instrumental.

 

¿Se entiende el punto? Conociendo la filosofía detrás de tus productos y servicios vas a escribir textos que emocionan y venden.

 

Algo más que 3 lecciones de storytelling.

 

¿Fueron tres minutos de lectura? Espero que alguno más y que estas 3 lecciones de storytelling hayan despertado tu necesidad de cuestionarte sobre las aspiraciones de tu lector-cliente colocándolo en el centro de la experiencia de lectura. Si alguna pregunta no resuelta te empaña el entusiasmo emprendedor, no dudes escribirme un comentario.

Si te interesa que estemos en contacto cercano y recibir todos los días novedades desmesuradas, te invito a sumarte a mi grupo, Escribe y Vende. Para mí, será un placer recibirte.

Cómo conseguir más clientes con storytelling

Veamos cómo conseguir más clientes con storytelling. Porque disfrutar de un trabajo estimulante que no limita tu agenda y genera una transformación positiva en la vida de otras personas es la cara visible y seductora de emprender tu propio negocio. Sin embargo, más allá de los beneficios de ser tu propio jefe, emprender tiene su “lado B”.

 

El dark side del emprendimiento puede tomar diversas formas, pero se reduce básicamente al siguiente cuestionamiento: ¿cómo generar ingresos constantes?

 

He aquí, uno de esos casos en los cuales la respuesta no presenta múltiple opción.  Generar ingresos constantes con un negocio supone conseguir un flujo regular de clientes. Punto y aparte. Luego veré qué tan poblada necesito -o deseo- mi agenda, pero un negocio es tal cuando alguien paga por tus productos y servicios. Y está sano cuando este ciclo es constante.

 

En este artículo, te cuento cuáles son las condiciones previas para crear contenido significativo y cómo conseguir más clientes con storytelling en 4 pasos.

 

Cómo conseguir más clientes con storytelling.

 

Sin duda,  responder cómo conseguir más clientes con storytelling implica definir algunos conceptos previos. Entre ellos los que te menciono a continuación:

 

  1. La visibilidad comienza por la generosidad bien entendida.
  2. La valoración de una propuesta es un balance entre cantidad y calidad.
  3. La mejor forma de vender se produce cuando no se percibe al vendedor como “vendedor”.

 

Convocar una audiencia específica y atraer con ella a tus potenciales clientes tiene una condición previa e indiscutible: crear contenido significativo para estas personas. ¿Por qué? Porque diariamente buscamos en internet respuestas para los más variados problemas.  Si en una de estas búsquedas, Google me devuelve uno de tus artículos -o las redes sociales me acercan tus palabras compartidas por alguien de mi confianza- es más probable que me acerque al mensaje que estás proponiendo. En consecuencia, es más probable que descubra tus productos o servicios.

¿Por qué soy tan categórica respecto a este punto? Por observación y experimentación personal. Incluso suponiendo que decidas no escribir un blog y definas como estrategia de marketing prioritaria el pago recurrente de publicidad (en Google, Facebook o Instagram) crear contenido para nutrir estos anuncios no es discutible.

De la misma forma, es necesario que mantengas una vigilancia constante  sobre los resultados de tu inversión en ads. Si los números te conforman seguirás adelante con ellos y si no son de tu conformidad, realizarás los cambios que consideres pertinentes. O experimentarás con nuevas formas de presentación visual y textual. ¿Qué significa esto? Como lo estás  suponiendo: crear nuevo contenido.

 

Por si te quedaban dudas… crear contenido significativo para compartir no es opcional.

 

Autopromocionarte con tu contenido.

 

En este sentido, promocionar tu negocio para conseguir más clientes con storytelling significa compartir textos o imágenes con fines informativos o formativos. Por supuesto, crear contenido supone tiempo y dedicación. Frente a esta realidad -y para evitar la fuga de neuronas- deberíamos tener en cuenta la segunda afirmación: el balance entre cantidad y calidad.

La presencia constante de una marca frente a su audiencia es una aspiración y deberías planificarla para consolidar tu visibilidad y no generar lagunas de reconocimiento. Sin embargo, cuando es ese cerebrito tuyo el que se encarga de todo lo relacionado con tu marca… ¡menudo desafío!

 

Hasta que no se invente un elongador de horas, tu mejor opción es descubrir tus límites de exposición y dónde se encuentra el punto en el cual se equilibra la cantidad y la calidad de tu contenido.

 

Un post semanal en tu blog y tres publicaciones diarias en tus cuentas sociales más activas sería un objetivo deseable. Sin embargo, mantener este ritmo requiere de una resistencia mental de la cual deberías enorgullecerte y de una planificación rigurosa de la cual, no deberías estar menos orgullosa.

No sé a vos, pero lo que es en mi caso, no siempre las condiciones anteriores se dan juntas. Y en ciertos momentos del año, carezco de ambas. Ahora éste. es tema de otro artículo, así que dejémoslo por aquí.

 

Vender sin aburrir.

 

Finalmente, la mejor impresión de tu marca se produce cuando tu contenido se percibe como una guía que realmente aporta información a quien lee más que como un discurso de venta. Los discursos de venta me aburren mortalmente y por supuesto, apenas percibo que estoy frente a uno, cambio de sintonía. No hay nada más simple: estás a un click de otro espacio que te interese y no te aburra.

Vender tus productos exige un ejercicio continuado de creatividad. Si esperabas una función automática ya estarás sintiendo el ardor de la decepción. Este es el momento en el que se dividen las aguas: o se mantiene tu firme propósito de sacar adelante esa marca o mantenemos el estado actual de las cosas. Sea cual sea tu decisión, te pertenece.

 

Volvamos al caso: para vender sin aburrir el storytelling es tu mejor aliado.

 

El storytelling te ayuda a conseguir más clientes porque:

 

  1. Expresa tu visión creativa ya sea en videos, artículos o instancias de interacción en vivo – Facebook live, directos en Instagram o en Youtube.
  2. Comparte testimonios de clientes satisfechos que con su experiencia sumen esa cuota de confianza que tanto beneficia a tu negocio.
  3. Inspira con tu conocimiento o estilo de vida. Cada historia que cuentes es también parte de tu experiencia de vida y como los seres humanos somos miméticos por naturaleza, escucharte puede significar un salto cualitativo para alguien que está en el momento justo, en el lugar en el que tenía que estar para encontrar respuesta a sus inquietudes.
  4. Mantiene un vínculo activo con tus clientes a través de textos que les recuerden por qué decidieron comprarte por primera vez.
  5. Comunica el valor de tus productos o servicios con relatos en los cuales los datos o las cifras del éxito tengan un contexto que los dulcifique y no tiente al click con el cual nos evadimos de los discursos de venta.

 

Frente a este panorama, no sería de extrañar que te preocupe la posibilidad de repetir una y otra vez las mismas ideas. No es una preocupación menor, pero carece de perspectiva. En primera instancia porque el storytelling es precisamente eso: nuevas formas de contar una y otra vez las mismas historias.  Porque cada vez que las cuentes van  a estar enriquecidas por los nuevos conocimientos o experiencias que hayas adquirido hasta el momento.

Para contar hay que tener una actitud de aprendizaje continuo. Y con esto no me refiero a los aprendizajes que  se proponen en cursos o talleres sino a una postura curiosa, que busca respuestas y conocimiento en cada una de las circunstancias de la vida. Siempre acompañada de la necesidad de compartir estos descubrimientos para ayudar a otras personas a encontrar su forma de ser y estar en el mundo.

 

Cómo conseguir más clientes con storytelling: 4 tips desmesurados.

 

  1. Definir las emociones que quiero evocar.
  2. Buscar la identificación.
  3. Permitir el uso de la imaginación.
  4. Expresar la identidad.

 

Un texto pensado para convocar, emocionar y persuadir comienza con la definición de las emociones que deseo provocar en el lector. Siempre se puede ir más allá de la felicidad o el asco. Un texto puede suscitar emociones diversas tales como:

 

  • Afecto.
  • Alegría.
  • Diversión.
  • Esperanza.
  • Excitación
  • Interés.
  • Placer.
  • Sorpresa.
  • Satisfacción.

 

Con una visión clara de cuál es la emoción que me interesa proyectar, puedo dar el siguiente paso: buscar la identificación del lector con esta emoción a través de la historia que estoy contando. No voy a mentirte. Este proceso es delicado. Implica desarrollar el sentido de empatía.

 

Sí. Así como lo estás escuchando. Si querés que el storytelling te ayude a conseguir más clientes es necesario que desarrolles tu sentido de la empatía.

 

Para provocar emociones, primero hay que comprenderlas. Sin mencionar que para no terminar en una pantomima emocional, lo mejor es haberlas sentido en alguna ocasión. De otra forma, tus textos siempre van a tener sabor metálico.

 

Para nuestro disgusto, la empatía no viene en comprimidos. Sin embargo, desarrollarla o afinarla no está más allá de tus posibilidades.

 

Únicamente desarrollando la empatía vas a lograr el tan deseado : “¡Esto es lo que a mí me pasa!” en boca de un lector que devora tus palabras sin importar cuántas sean, sencillamente porque finalmente encuentra alguien que lo entiende en su forma de ver el mundo o  en el problema que ahora mismo más le preocupe.

Por otra parte, al  contar no estamos esperando agotar toda la experiencia. ¿Alguna vez te dijeron: “no sabés cuándo parar”?  Es un problema de desmesuradas. Los límites no se nos dan bien. Si no es tu caso, tranquila, vos entendés que todo tiene una medida y que es bueno dejar espacio a la imaginación ajena. En algunos ámbitos, a esto, se le llama seducción.

 

Aprender a poner el freno de mano.

 

Si jugás en mi equipo, posiblemente tengas solucionado el tema de la empatía, pero requieras de experiencia -o colaboración- para encontrar el freno. Escuchame esto: decirlo todo no es tu objetivo. Tu objetivo es decir lo suficiente para permitirle al otro completar los vacíos existentes con su imaginación.

 

¿Por qué dejar espacios en blanco en mis historias? Porque si el lector interactúa y completa imaginariamente tu relato,  siente que le pertenece.

 

Por otra parte, es la mejor forma de tensar el hilo narrativo para obtener suspenso. Y todos sabemos que el suspenso bien creado genera el deseo de saber más. ¿No esperás que tu audiencia sienta este deseo?

 

Cómo conseguir más clientes con storytelling: ¡explotando tu cosmovisión!

 

Por último, pero no menos importante, tus historias tienen que ser un reflejo de tu identidad. Una historia “robada” -que no te pertenece en experiencia o no sentís como propia su reflexión- es la peor idea que se te puede ocurrir para representar a tu marca.

 

Los textos que escribas tienen que expresar tu sentido del humor (y si no es parte de tu identidad, no lo es.) y aquellos rasgos que te caracterizan.

 

Asimilarte a otra marca por su popularidad va a desgastar tu energía y enmascarar lo que realmente te hace diferente y sabrosa para un posible cliente. En un mundo de estandarizaciones, comprarle a alguien que ama lo que hace y lo comunica de forma natural es un placer. Si te interesa profundizar sobre este tema, te invito a leer: Storytelling para emprendedores: emocionar y vender. 

Espero que las sugerencias anteriores tu ayuden a pensar cómo conseguir más clientes con storytelling. ¿Ya estás pensando en tu próximo contenido? Escribir puede ser divertido. Si además lo hacés con la intención de mejorar la vida de quienes leen, entonces estás creando buen karma. Contame en los comentarios cuál fue el último contenido que escribiste. O cuál va a ser el próximo. Soy toda oídos.

Posicionar tu marca en redes sociales.

¿Conocés el principio indiscutible de las marcas influyentes? Es simple: sin atención no hay influencia posible.  El primer paso para posicionar tu marca en redes sociales es lograr la atención de las personas que te interesa convocar.

En este sentido, tu estrategia tiene que enfocarse en interesarte genuinamente en los objetivos e intereses de las personas que son tu audiencia específica. Lo cual se dice pronto, ha sido formulado en todos los idiomas y es lógicamente inapelable. Entonces, ¿por qué es tan difícil de lograr? ¿Por qué algunas personas parecen haber nacido con estrella mientras otras luchan por no estrellarse?

El secreto tras estas preguntas es el adverbio: genuinamente.  Esta palabra que pasa desapercibida en el enunciado, pero hace la diferencia en el resultado final. Solemos estar tan concentrados en nuestros propios intereses y tan ocupados en el proceso de cumplir con nuestros objetivos que ignoramos el poder de mirar hacia el costado y observar a quienes caminan a nuestro lado.

Es tan simple que no sería extraño que te despierte sospechas. Sin embargo, funcionó en el pasado, funciona en el presente y todo indica que seguirá funcionando en los años por venir.

 

Te cuento cómo posicionar tu marca en redes sociales sin contratar a un experto ni gastar miles de dólares en publicidad.

 

Posicionar tu marca en redes sociales.

 

Como verás, esto no se trata de vos sino de ellos. De esas personas entre las cuales tus productos o servicios van a ser una solución o el comienzo de una transformación. Es un vínculo humano y como tal, necesita de tiempo y espacio para nutrirse y crecer sano y fuerte. Si estabas con prisa, te sugiero volver en otro momento.

 

El único método de persuasión infalible es el que nace de las propias palabras de tu interlocutor. Por lo tanto, necesitás de toda tu energía para escuchar. El resto es retórica sin objetivo.

 

Durante veinte años dirigí grupos de personas que, en su mayoría, no querían estar en el lugar en el que estaban. No tenían el más mínimo interés en lo que tenía para contarles y por supuesto, compitiendo con estímulos más interesantes que mi capacidad de contar. ¿Te parece desafiante?

Pues debo confesar que en veinte años, las ocasiones en las que no logré el éxito seduciendo con palabras nunca tuvo nada que ver con el desinterés de los alumnos o los estímulos del mundo exterior. Las ocasiones en las cuales no logré conectar fueron única y exclusivamente mi responsabilidad. Porque no estaba en disposición de escuchar y responder en función de la información que obtenía escuchando.

Pocas veces necesité de recursos verbales sofisticados para lograr atención. De hecho, estos trucos siempre son circunstanciales. Estrategias que auspician el silencio y enfocan la mirada de quien está del otro lado. Más allá de esto, las herramientas infalibles suelen ser la intuición y la empatía.

 

Posicionamiento más allá de la intuición y la empatía.

 

No te inquietes. Más allá de los misteriosos intangibles como la intuición y la empatía, existen tres principios que funcionan para posicionar tu marca en redes sociales. No tengo duda: vos también podés ejercer tu influencia sobre el grupo al cual decidas llegar con tu mensaje. De hecho, creo que hoy, con la cantidad de herramientas de comunicación a nuestro alcance, tus proyectos tienen un radio de influencia tan amplio como desees.

El desafío es cómo y de qué forma incidir voluntariamente para llegar más lejos, de mejor forma y beneficiando a la mayor cantidad de personas en el camino. ¿Tu interés de conectarte con el otro es genuino y tu mensaje es un propósito? Entonces dejame contarte cuáles son los tres principios infalibles para posicionar tu marca en redes sociales.

 

1- Compromiso.

 

El compromiso con un mensaje genera confianza y esa confianza, trabajada estratégicamente, se traduce a largo plazo en la posibilidad de posicionar tu marca en redes sociales.

Cuando determinamos cuál es nuestro propósito y lo expresamos respetando nuestra identidad verbal, estamos construyendo un vínculo con la audiencia que, nutrido a largo plazo se traduce en mejor comunicación y más ventas.  Si querés aprender más sobre tu identidad verbal, te invito a leer Indetidad verbal de marca.

 

2- Coherencia.

 

Tan importante como el compromiso con un mensaje es la solidez de sostener a lo largo del tiempo y de acuerdo a tus convicciones este mensaje. Por supuesto que no se trata de insistir neciamente en ideas que ya no tienen sentido o probaron su ineficacia sino de mantenerte en tus principios aún cuando no te benefician a simple vista.

¿La coherencia es tu talón de Aquiles emprendedor? Entonces te invito a leer un artículo para que re-pienses cómo aplicar esta cualidad personal en tu estrategia de marketing: Coherencia para persuadir.

 

3- Autoridad.

 

La mejor inversión que podés hacer para posicionar tu marca en redes sociales es la consolidación de tu autoridad como profesional.  Si te estás preguntando cómo se construye autoridad, te ofrezco tres patrones que funcionan:

 

  • Simplificar: cuando se tiene la capacidad de simplificar temas complejos para explicarlos amablemente a quienes no tienen conocimientos previos (o carecen del tiempo para una larga explicación) estás sedimentando tu autoridad.
  • Crear conceptos: inaugurar un método. Formular un concepto o una forma de mirar la realidad en tu tema particular es una de las formas de posicionarte como autoridad en función de tu conocimiento.
  • Diseñar la percepción: a partir del momento en el cual decidas construir tu autoridad, las personas e ideas con las cuales te asocies pasan a ser asuntos de suma importancia. Y de meditadas reflexiones.  El beneficio de estar en el lugar justo con la persona justa no puede medirse materialmente.

 

Paciencia para posicionar tu marca en redes sociales.

 

Luego de que obtuviste la atención de tu audiencia, comienza tu periplo para posicionar tu marca en redes sociales. Vas a armarte de paciencia porque las metas no son inmediatas pero las recompensas son significativas. En este sentido, vale la pena que  te decidas a correr lento cuidando tus recursos. No es una carrera de velocidad sino de resistencia.

A partir de este momento, registrar tus progresos tiene que transformarse en un hábito semanal. ¿A qué me refiero con esto? Muy simple:

  • Anotar la cantidad de seguidores en la red social de tu interés o el número de páginas vistas de tu blog. Si bien el número de fans en tus redes no es indicador del éxito de tu negocio, no nos engañemos. Es una conducta humana sentir curiosidad por una propuesta que tiene una cantidad sustanciosa de seguidores. Nutrir tus redes no va a aumentar tus ventas pero va a favorecer la percepción de la audiencia fría.
  • Verificar las publicaciones con mejor rendimiento (incluyendo el día y horario de publicación). Todo tiene importancia: el tipo de imagen, el texto, si usaste o no emoticones, cuál fue tu llamada a la acción, etc. Cada red social tiene sus propias herramientas de métrica, pero también podés valerte de una app como PromoRepublic.
  • Registrar si alguna acción tuvo como consecuencia un aumento de ventas. En marketing online, cuando algo funciona, se repite. La originalidad, está sobrevalorada: no temas repetir lo que obtuvo resultados en tus redes sociales. Mientras sigas obteniendo respuesta de tu audiencia es válido.

 

Con este simple mecanismo vas a duplicar o triplicar tus seguidores en menos tiempo del que te imagines. Luego, va a sorprenderte el incremento del compromiso y del número de seguidores que se mueve en progresión ascendente luego de sobrepasar los 1000 fans. Promesa desmesurada.

Contenido para redes sociales.

¿Te gustaría crear con una mano mientras la otra se dedica a escribir contenidos para hacer visible tu marca? Entonces, te recomiendo dedicar los próximos cinco minutos a leer este artículo. ¿Por qué? Porque voy a contarte 3 principios de creación de contenido para redes sociales desmesuradas. Además, comparto contigo algunos consejos prácticos para que no te descubras pensando:

“Ya lo tengo: hoy publico un video del gato maullando sobre mi computadora”.

O, “todavía no publiqué en Instagram. Sale  foto del guiso de porotos negros mientras lo estoy cocinando”.

Cuando claramente tu perfil no tiene relación alguna con la cocina. Ni con los porotos de ningún color.

 

Tres principios de contenido para tus redes sociales y un secreto de persuasión para gestionarlas sin dedicarle tu vida.

 

Contenido para redes sociales.

 

Todo tiene sus límites. Aunque tu alma se rebele a los condicionamientos estéticos de Instagram, habitualmente sos cuidadosa respecto a tus publicaciones. Si publicaras la foto de un guiso lo servirías en una mesa blanca y con vajilla de Anthropologie. En uno de esos gestos que, rápidamente transforma tu estatus: de mancha de tuco a instagramer trendy que reconoce el valor de la cocina tradicional.

Cada red social tiene sus propias reglas internas y seguir su juego es parte del éxito de tu propuesta. Si, de cierta forma, no vas a negociar con las reglas no escritas de cada plataforma, entonces un negocio online no estaría siendo la opción que más te favorece.

¿Lo pensaste? Si aún considerás que el mundo online es un espacio relevante para la difusión de tu talento o conocimiento, entonces te invito a conocer los siguientes 3 principios de creación de contenido para redes sociales:

 

  1. Elección de temas de actualidad.
  2. Acuerdo emocional.
  3. Mensaje positivo.

 

1- Elección de temas de actualidad.

 

Los dichosos “trending topics” son el secreto para convocar de forma rápida y efectiva la atención de tu audiencia. Tanto la de quienes ya conocen tu trabajo como la de quienes aún no accedieron a tu propuesta.

Enfocarte en noticias de actualidad no colabora con el objetivo de crear contenido perenne, que funcione para tus lectores más allá del momento específico de su creación. Sin embargo, es una forma comprobada de atraer nuevos clientes potenciales a tu marca. Pensá cuántas veces llegaste a un espacio por curiosidad y si encontraste detrás del texto circunstancial una propuesta interesante, decidiste seguir leyendo.

 

Este es el punto: crear un contenido circunstancial que atraiga a los lectores ávidos de novedad, con la certeza de que el material en tu blog despierta interés más allá de las circunstancias.

 

Este tipo de publicación exige actualización constante. Sin embargo, no es necesario que dediques horas a leer contenidos frescos de otros creadores para mantenerte al tanto de las noticias.

 

El primer consejo práctico.

 

Deberías considerar que, dado el volumen de contenido para redes sociales que se produce diariamente es imposible acceder a todas las novedades disponibles. Con esto en mente, tu objetivo es seleccionar y priorizar las noticias de tu sector. No pretendas “estar en todo”. No es posible, frustra y conduce al abandono de todo esfuerzo.

Con el aspecto anterior muy claro, te conviene seleccionar una herramienta de curación de contenidos. ¿Por qué? Porque permiten acceder a la información de forma rápida y sencilla. Por supuesto que este tipo de aplicaciones van a seleccionar el material relevante por vos y esto, tiene lo suyo de discutible. Pero es la opción más efectiva para publicar temas de actualidad sin dedicarle más de quince minutos al día a la tarea. Te recomiendo conocer Dlvr.it 

 

2- Acuerdo emocional.

 

El compromiso de tu audiencia tiene un primer paso: la empatía. Para lograr que tu audiencia empatice con tu contenido para redes sociales deberías crear un escenario en el cual tu lector pueda situarse e identificarse, viviendo un conflicto que conoce y para el cual busca una solución concreta. ¿Cómo se crea un escenario en el cual el lector se sitúe e identifique? Veamos tres formas diferentes de nutrir el escenario emocional de tus lectores.

 

a- Contar historias.

 

¿Soñaste con una audiencia fascinada con tus palabras? Entonces, es el momento de crear suspenso y enfatizar la relevancia de tu propuesta. Con este fin, aprender storytelling se transforma en una herramienta de crecimiento para tu marca y te ayuda a crear contenido para tus redes sociales que sea conversacional. ¿Te interesa aprender más sobre el tema? Te sugiero comenzar por Enganchar lectores con storytelling.

 

B- Ser el tábano.

 

Estar tan presente como sea posible aún a riesgo de sentir que estás actuando como un tábano. No tengas miedo de ser el tábano que no deja respirar al buey. De hecho, muy por el contrario de lo que podrías creer, la exposición constante a una propuesta aumenta nuestra simpatía por ella. La repetición “anestesia” las molestias que podría causarnos un tono de voz, un lente mal enfocado o una mala dicción.

 

Cuando la propuesta es interesante, la “mera exposición” genera empatía en el otro y un sentido del hábito que deberíamos cultivar para relacionarnos con nuestra audiencia.

 

C- No asumas nada.

 

No asumas que las personas van a sentirse conmovidas por tu mensaje. No asumas lo que otros piensan, sienten o necesitan. Cuando tengas dudas sobre la creación de contenido para tus redes sociales, acudí a tu audiencia. Cuando quieras algo, animate a pedirlo.  Más aún, no dudes en explicar el por qué de tu pedido y las consecuencias del mismo para vos y para quien te escucha o lee. Las personas están más dispuestas a actuar cuando entienden por qué lo están haciendo y, además, es mega sencillo.

 

El segundo consejo práctico.

 

El acuerdo emocional con los lectores es el origen de todo pacto de lectura. ¿Qué significa esto? Que si quiero que lean mis textos tengo que conocer cuáles son los puntos de intersección entre mis intereses y los de quienes me leen o escuchan. Contar historias te ayuda a contextualizar datos, compartir emociones y estimular a la acción sin abusar del recurso de la escasez.

Pero tan importante como aprender a contar es mantener una  actitud ajena a los juicios de valor. Solo cuando suspendemos nuestro juicio respecto al otro aprendemos a escucharlo de tal forma, que es mucho más simple comunicarme con él.  Y por supuesto, crear contenido para redes sociales que le interese. A este propósito, llega el tercero de los principios.

 

3- Mensaje positivo.

 

Las personas que viven rodeadas de una nube gaseosa rosada solían ponerme nerviosa.  Recuerdo preguntarme con exasperación: ¿acaso no vivimos en el mismo mundo? Si algo puedo asegurar es que mis cuadernos nunca vieron unicornios ni arco iris brillantes. Una temprana inclinación existencialista se rebeló contra toda ñoñería adolescente. Empecé a preocuparme por el sentido de la vida y la tendencia humana a la destrucción antes de que me colonizara la publicidad Disney.

Con este panorama, no habría sido raro que me mantuviera al margen de las redes sociales. Mucho más aún, lo natural habría sido que las denostara sin ninguna condescendencia. Sin embargo, transitar la vida tiene la ventaja de moderar las rebeliones y rigideces. Hoy, soy capaz de mirar con simpatía el avance del rosa pastel en el mundo de las ideas sin que se me incendien las neuronas.

No sé qué llegó antes, si la comprensión del funcionamiento de las redes sociales o mi resistencia hepática al efecto Barbie. Lo cierto es que hubo un momento en el cual entendí qué buscan los seres humanos en las plataformas de comunicación social. Y lo acepté como parte de la realidad por más incredulidad que me provocara. Uno de esos momentos en los que “te unes o te marchas”.  Demás está decir, que decidí quedarme.

 

El tercer consejo práctico.

 

Te propongo como principio para tu contenido para redes sociales un tono positivo y alentador, aunque esto no significa anular toda la complejidad de la vida. Tener perfiles perfectamente rosa no impide que escribas sobre tus zonas de sombra (allí donde el rosa no es tan pastel). No tiene sentido ocultar las luchas interiores que te transforman en la persona que sos.

Escribir  “mensajes positivos” no significa anular el dolor del rechazo o los obstáculos, sino aprender a mirar cada una de estas circunstancias como oportunidades de aprendizaje. Sea cual sea su final. No todos tus relatos tienen que corresponderse con historias de éxito. Pero sí, todos tus relatos tienen que ofrecer a quien lee la esperanza de recuperarse y seguir adelante más allá de las circunstancias.

 

Dicho esto: por favor, no me llenes el feed de unicornios y corazones. Que sean tus textos los que expresen una forma radiante de ver el mundo.

 

¿contenido para redes sociales desmesuradas?

 

Crear contenido para redes sociales es un desafío cotidiano. Para las más previsoras, una meticulosa tarea de anticipación. Para quienes tienen menos afán de organización, una carrera contra el tiempo.

Desmesuradamente hablando, el secreto para gestionar redes sociales que despierten compromiso entre una audiencia específica supone poner en práctica los tres principios anteriores y un truco simple de persuasión. ¿Te cuento más?

Solemos creer que convocar y persuadir significa entusiasmar a otros con lo mismo que a nosotros nos entusiasma. Y con la misma intensidad. Esta forma de encarar tus perfiles sociales no va a ofrecerte los resultados que estás esperando.

 

La autoridad social no tiene un fin persuasivo en sí misma. El objetivo de tus publicaciones en redes es acercar a quienes te leen -todos los días un poco más- a tu forma de entender el mundo.

 

¿Cómo? Respondiendo objeciones, disipando temores, mostrando un detallado conocimiento de tu área del conocimiento o de tus productos,  mostrándote auténtica y practicando la coherencia entre tus palabras y tus acciones. El resto, es pura constancia.

Enganchar lectores con storytelling.

El objetivo de escribir un blog y mantener activas ciertas plataformas sociales es presentar tu propuesta a la mayor cantidad de personas que coincidan con el perfil de tu cliente ideal.  ¿Cuál es la novedad si afirmo que esta tarea conlleva constancia y esfuerzo? Es natural entonces, que recibir la recompensa de ver crecer tu negocio sea halagador. Quiero ayudarte a cumplir este propósito enseñándote cómo enganchar lectores con storytelling.

Cada uno de los textos que escribas para comunicarte con tu audiencia tiene que convocarla, provocarla y persuadirla de que la opción que estás presentando fue pensada exclusivamente para que cada cual encuentre lo que necesita en tus palabras.

De esta forma, se crea comunidad. Porque una comunidad es más que tu blog o tus redes sociales. Es un intercambio fluido de información y recursos, la emoción de compartir un sentido de pertenencia, inquietudes y aspiraciones. Veamos a continuación cómo transformar esta imagen ideal en una experiencia real.

 

Te cuento cómo enganchar a tus lectores con cuatro modelos de relato que vas a poder usar en tu blog y redes sociales.

 

Enganchar lectores con storytelling.

 

El secreto para enganchar lectores con storytelling es  envolverlos en una experiencia emocional. ¿Cómo? ¡Contando historias! Historias que emocionan, persuaden y venden.  ¿Estamos de acuerdo? Sin embargo, con la mera enunciación no voy a ayudarte demasiado. Veamos a continuación cuáles son las historias que podrías contar.

 

¿Qué historias puedo contarle a mi audiencia?

 

Te presento tres modelos de relato para generar una reacción positiva en quienes te leen. O en quienes te escuchan, porque los modelos de relato no se confinan a la escritura, son estructuras discursivas que te ayudan tanto a escribir un artículo como a organizar un live en Facebook.  Llamemos a cada uno de ellos por sus nombres:

 

  • Los motivos arquetípicos.
  • El juego de roles.
  • La persona común.

 

La elección de éstos y no otros modelos es arbitraria. ¿Por qué los elegí? Sencillamente porque son útiles y de aplicación inmediata. No es necesario que refines ninguna habilidad para comenzar a practicarlos en la escritura de tus textos para el blog o las redes sociales. Veamos cada uno de ellos con más detalle.

 

1- Los motivos arquetípicos.

 

  1. Viaje y regreso al origen.
  2. Castigo por romper las reglas.
  3. Descubrimiento y transformación

 

Un arquetipo es un modelo que trasciende el tiempo y el espacio y se encuentra en diferentes culturas y en todas las artes. En la narración existen cinco arquetipos que nos sirven para enganchar lectores con storytelling. ¿Por qué son efectivos? Porque forman parte del inconsciente colectivo, son universales y despiertan emociones en la audiencia que los reconoce.

Una historia bien contada te invita a vivir cientos de vidas que están fuera de nuestro alcance. También revivimos nuestra propia humanidad en las experiencias de los personajes. Los problemas y desafíos de la vida cotidiana, nuestros propios “viajes”, los malos momentos que llegan cuando rompemos las reglas y la transformación que sigue al reconocimiento del error.

¿Cuál es el tipo de historia que más resuena con tu audiencia? Descubrirlo es un viaje en sí mismo y también formará parte -en su momento- de tu repertorio de historias. Por ahora, ofrecete una licencia para experimentar sin culpa y aprendiendo tanto del acierto como del error. Sin duda vas a conocer ambos buscando cómo enganchar lectores con storytelling y es la riqueza de este proceso la que mejora tus historias.

Si te interesa ver de cerca un ejemplo concreto para entender cómo funcionan los arquetipos, por aquí te dejo el enlace a uno de los artículos en el cual utilizo el modelo del viaje y regreso al origen: ¿Por qué borré mi lista de suscriptores?

 

2- El juego de roles.

 

Sea cual sea nuestra biografía, todos pertenecemos a una familia. Biológica o no. Funcional o no (si existe algo por el estilo). En la mayoría de los casos, además, la familia -aún cuando se encuentra ausente- late detrás de los grandes “por qué” de nuestra vida. De la misma forma que es el motivo por el cual hacemos o dejamos de hacer ciertas cosas.

Una de las fórmulas más simples del relato nos propone escribir desde el rol que protagonizamos en nuestra familia. ¿Por qué narrar desde esta posición? ¿Qué importancia tiene este dato de nuestra intimidad en el posicionamiento de nuestra marca?

Te cuento: uno de los fundamentos del storytelling es la empatía. Al leerte, el otro se lee a sí mismo a través de tus palabras. Pero, ¿cómo se generan los lazos de empatía cuando escribo para cientos o miles de personas? En ese caso, recurrimos a los acuerdos culturales. Las grandes ideas compartidas por quienes comparten nuestra cosmovisión.

El concepto de “familia” es uno de los acuerdos culturales más aceptado y extendido. Aún quien la pierde a temprana edad puede comprender el valor de esta institución. En este caso, por lo que significa -o no- su ausencia.  Escribir como madre, padre, hijo, nieta o desde cualquiera de los roles reconocidos como parte del núcleo familiar supone el establecimiento espontáneo de un pacto de lectura. ¿Por qué? Porque podemos anticipar las emociones que estos vínculos generan en otros seres humanos: aún en toda su gloriosa complejidad.

Dejame ilustrar este modelo, con un ejemplo. A continuación, vas a encontrar un texto que compartí en mi grupo de aprendizaje en el cual comparto una inquietud surgida de mi rol como madre.

 

Ejemplo de storytelling: juego de roles.

 

Educar un hijo no es fácil. ¿Quién lo duda? Durante los primeros años, el desafío de mantenerlos a salvo es agotador y mantiene tu mente (y con ella todo tu cuerpo) siempre en estado de alerta. Que si se golpean, o prenden el horno a gas, o tocan los enchufes, o caen de cabeza mientras aprenden a caminar. No sé vos cómo lo viviste: para mí fue más estresante que ninguna de mis experiencias previas.

En aquel entonces tenía la esperanza -ilusa pero necesaria- de que este momento complicado pasaría y llegaría un remanso de paz maternal. ¿Tenés un hijo de más de 18 meses? Entonces entendés lo que sigue: ese remanso no llega. Porque como decía mi ginecólogo: “hijos chicos problemas chicos, hijos grandes problemas grandes”.

Yo no sé si usaría el adjetivo “grandes” pero sí “otros problemas”. En este momento mi “otro” problema es un niño de ocho años que ya tiene su personalidad y se frustra por el estilo de vida que eligieron sus padres.

El ama el ruido, el movimiento, las luces, los lugares llenos de gente, las comodidades y los “lujos” (la vida de jugador de fútbol, digamos), hacer muchas cosas, conocer diferentes países. ¿Qué podría censurarle? ¡Nada! Es un niño con una sana curiosidad de descubrir el mundo.

Pero… he aquí que esta madre es otra cosa. Muy otra cosa. Y he aquí también el pensamiento que necesito que me ayudes a definir: ¿Qué tanto se parecen tus hijos a vos? ¿Cómo trabajaste con esto? O cómo lo estás manejando ahora mismo.  Soy toda oídos y los comentarios, te pertenecen.

 

Otras posibilidades.

 

El mismo procedimiento de focalización podrías seguir con otros roles por todos conocidos y aceptados (amigo, esposa, profesional, etc) El secreto es partir del acuerdo común. En ocasiones, esto supondrá que “estereotipes” los roles. O dicho de otra forma: que utilices lugares comunes para captar la atención del lector. ¡No te preocupes! No significa que tengas que cambiar tu punto de vista, luego tu texto se puede ocupar de confirmar o desmitificar esta posición inicial.

 

3- Soy una persona común.

 

¿Ya te conté que la autenticidad es el nuevo negro? Efectivamente. La expresión transparente de la identidad -con sus luces y sus sombras- es ineludible en la escritura de un relato de marca. Antes que la confusión se produzca: esta búsqueda de la expresión sincera no solo atañe a quienes tienen una marca personal. Si tu marca es comercial, aún así tendrías que pensarla como un sujeto, con su propia identidad. Ni te cuento si está vinculada a alguno de tus talentos o conocimientos.

Te comunicación con la audiencia debería ser constante y consistente con tu identidad. Para eso, te sugiero tener en cuenta los siguientes elementos para enganchar lectores con storytelling:

 

  • Valores. ¿De qué forma tu marca expresa tus valores vitales? ¿Qué historias los representan? ¿En qué gestos del día a día están presentes estos valores?
  • Conflicto. Ninguna gran historia existe sin conflicto. Los conflictos nos llevan más allá de donde estamos. Nos conducen más allá de donde creíamos que podíamos llegar. Expresar tus propios conflictos internos y los que forman parte de tu experiencia cotidiana.
  • Emociones. No sabría de qué forma pedirte sumo cuidado con este punto. No subestimes el poder de las emociones: tanto cuando se convocan auténticamente y alientan tu crecimiento, como cuando tu texto desata una tormenta de reacciones negativas.

El modelo en el cual te presentás como una persona común es aquel en el cual tu relato presenta una visión de quién sos a través del por qué de tu marca.  En la razón de existir de tu proyecto hay mucho de historia personal: contala. Sin miedo. Luego, sorprendete de las reacciones. Si te interesa profundizar sobre este aspecto, te invito a leer el siguiente post: Storytelling para emprendedores: emocionar y vender.

 

Enganchar lectores con storytelling compartiendo una visión.

 

Uno de los mayores errores que observo en la búsqueda de enganchar lectores con storytelling es el que podríamos denominar síndrome del “solo relleno”. En estos casos, el storytelling es literalmente eso: solo relleno. Un esfuerzo poco natural que se produce cuando se avecina una campaña de venta. Es la tontería más grande que podrías cometer, sin embargo es más común de lo que podrías suponer.

Tu relato de marca y la comunicación con tu audiencia no pueden atomizarse en función de una agenda de venta. El storytelling es una forma de relación constante a través de tu contenido: artículos en el blog, post en las redes, newsletter, audios, videos, infografías, presentaciones, etc

Enganchar lectores con storytelling no es misión imposible: quien se proponga el reto puede escribir, siguiendo las estructuras básicas del relato para contar historias que emocionan, persuaden y venden. ¿Me  contás en los comentarios cuál de los modelos te resulta más fácil de aplicar? O cuales son tus dudas. Soy toda oídos. Vos preguntás, yo respondo aquello que mi experiencia y conocimiento me permitan responder.

¿Te interesa seguir aprendiendo sobre las formas de relato que conquistan a tus lectores? Entonces, la siguiente invitación es justo para vos. Sumate a mi grupo de aprendizaje: Escribe y Vende. Allí comparto trucos que no están en ninguno de mis artículos y todos los días estamos pensando cómo emprender sin perder la huella personal. ¿Te espero dentro?

Elevator pitch: ¿A qué dijiste que te dedicabas?

Este es un post sobre el dichoso elevator pitch o ese pequeño discurso que respondés de forma automática cuando te preguntan:

-“¿A qué dijiste que te dedicabas?”.

Llevo meses leyendo argumentos para justificar el esfuerzo de darle forma a un breve discurso que describe gráficamente el tenor y los beneficios de un proyecto. No hay blog sobre negocios en el cual no se encuentre el tópico elevator pitch.

Te voy a ser honesta: hasta no hace mucho, ignoré su real importancia. Por esa condición humana natural de no comprender cabalmente aquello en lo que no nos asiste la experiencia. Para mí, nunca había sido un conflicto explicar mi profesión. Soy docente. A lo sumo, luego de la respuesta llega el obligado: ¿de qué materia?. Mi elevator pitch del pasado terminaba con un escueto: de Literatura.

Me asombro de la simplicidad de la respuesta. Tanto como de lo complejo que fue encontrar una nueva fórmula verbal para responder a la inexorable pregunta, hoy, que ser docente de literatura ya no me define totalmente.

 

5 pasos muy simples para escribir tu elevator pitch y no ahogarte atragantada por un bocado de lasagna (así son las historias desmesuradas).

 

Elevator Pitch: ¿Qué es lo que hacés Paula?

 

Por un momento, quiero que te imagines esta situación: cena familiar. Una reunión animada con mi madre, mi hermano, cuñada (docente, para más datos) y dos de mis primas: la mayor (docente ella) y la menor (docente también) estrenando novio y vida de mujer enamorada. Y sí: la enseñanza está codificada en nuestro ADN.

La cena era una excusa para conocer a Nico, el nuevo integrante de la familia. Como suele suceder en estas reuniones de “presentación” el quién sos y qué hacés para ganarte la vida es uno de los tópicos obligados de introducción. Cuando estaba a punto de introducir un bocado de lasagna en mi sistema, se produce el siguiente diálogo:

 

Prima menor: – Pri, y vos ¿qué es lo que estás haciendo? Porque la tía me explicó, pero no le entendí.

Prima mayor: Ah! Sí. Contanos porque yo no capto la idea.

Cuñada: – No te preocupes, nosotros tampoco entendemos.

 

Pero… ¡me caigo y no me levanto! Solo pensar en mi madre intentando explicar mis incursiones digitales ya era una imagen bizarra. Tener que encontrar en menos de 10 segundos una formulación lógica para que entendieran qué es lo que estoy haciendo, no era soplar y hacer botella.

Por un momento estuve tentada de responderles que le estoy llevando la contabilidad al Chapo Guzmán. En el universo de posibilidades desmesuradas de mi familia, se entiende mucho más que una se dedique a lavar el dinero de un prófugo de la justicia que esto de ser emprendedora digital.

Habría sido en vano. No me habrían creído. En ese supuesto escenario, trabajaría menos horas y habría sido protagonista de alguna nota de la CNN. Así que tocaba decir la verdad. Tocaba elevator pitch: definir en menos de dos minuto, meses de incertidumbre familiar. Y eso ¿con qué se come? Con lasagna seguro que no.

 

Te respondo en menos de dos minutos.

 

En ocasiones, cuando tenés un tenedor cargado de pasta casera, se produce la magia. Una súbita e inexplicable sinapsis hizo que la respuesta fuera sencilla:

 Enseño a emprendedores y pequeños empresarios cómo escribir para emocionar, persuadir y vender.

30 segundos. Luego, me comí la lasagna.

Después llegaron las otras preguntas. Te cuento la que lidera el top ten desde que trabajo online: ¿Cómo se obtienen ingresos “de eso”?  También un feliz: “se nota que te gusta, porque se te escucha animada”. La “pri” tienen razón. Descubrir un propósito anclado en una de nuestras pasiones naturales hace que tengas otra percepción de la vida. Especialmente cuando tu elevator pitch está alineado con tu sentido de misión existencial. Pero éste, ese otro tipo de reflexión más profunda que me permito dejar para otro momento.

No quiero que creas que la respuesta fue producto de la iluminación que produce la comida preferida de Garfield. Si bien las epifanías son una constante en cada uno de mis cambios vitales (y voy por el tercero: al ritmo de uno por década), este pequeño discurso de introducción se origina en una construcción verbal razonada.

Esa es la gracia de un elevator pitch. Responder de forma concisa y clara. Ni tan poco que no se entienda. Ni tanto que se te duerman en la cara. Todo un desafío para las mentes creativas latinas que tienden a la visión cíclica de la existencia (y ni te cuento del discurso).

 

¿Por qué tendrías que escribir tu elevator pitch?

 

Para no atragantarte con la cena familiar sería una respuesta obvia en mi caso. Para tener un recurso verbal de referencia cuando te presentes frente a un cliente -proveedor o inversor- es la respuesta políticamente correcta.

El siguiente punto puede ser discutible, pero quisiera compartirlo porque responde a mi experiencia personal. La definición de mi elevator pitch fue más decisiva  en el desarrollo de mi emprendimiento que la elaboración de un plan de negocios. ¿Por qué? Porque logré sintetizar sin ambigüedad:

 

  • Quien soy
  • A quién me dirijo.
  • Qué dirección es la que elijo tomar.
  • Vendiendo qué producto o servicio.

 

¿Nunca te enrollaste en explicaciones confusas para describir tu emprendimiento? De pronto sos una de esas almas limpias que se presentan como “emprendedoras”. Pero como no todas las almas son transparentes es probable que des algunas vueltas antes de explicarle a otro ser humano cómo llega la lasagna a tu mesa.

Porque lo tuyo no es el diseño, coaching, consultoría. Tampoco la venta de productos nacidos del talento de tus manos. No. Vos cambiás la vida de las personas que compran tus productos o servicios. Estás convencida de eso y tiene que entenderse en tu discurso de presentación. En tu elevator pitch.

 

Cómo armar tu elevator pitch en 5 pasos (con bonus)

 

Un buen elevator pitch es breve, concreto y despierta la curiosidad de tu interlocutor. No es el momento para iniciar una venta, ni para desarrollar extensamente los beneficios de tu producto o servicio. El objetivo es provocar interés e invitar a quien me escucha a saber más.

Ser concreta no es una de mis virtudes naturales. Con el tiempo, aprendí a realizar el esfuerzo de sintetizar, sin embargo, tengo una naturaleza barroca. Sí señor. Soy barroca. Para casi todo.  Con este panorama, comprenderás que armar discursos de treinta segundos no es una de mis habilidades orgánicas. Por eso, investigué de qué forma podía expresar la esencia de mi marca personal sin caer en la simplificación excesiva. Comparto contigo los tres pasos que considero fundamentales:

 

  1. Descripción de la actividad.  En general, tu actividad puede expresarse con un verbo en infinitivo: enseñar, orientar, escuchar, vender, crear. Luego, llegarán las sutilezas. Este primer paso te exige simplicidad.
  2. Definición de las personas que ayudás con tu trabajo. Aún me asombra cuántos emprendedores y profesionales comienzan a escribir textos de marca sin tener claridad respecto a las personas a las cuales se dirigen. También sé algo más: es una figura que cambia y se refina con el tiempo. En este sentido, nunca está demás una revisión de las bases.
  3. Breve reseña de los beneficios que obtienen quienes trabajan contigo. Atención: no es el momento para sacar a relucir estadísticas y números. Las cifras son detalles difíciles de recordar. Por supuesto, las excepciones están a la orden del día. En ocasiones, un dato objetivo es lo suficientemente impactante como para que justifique su utilización.

 

Si estás en uno de esos días en los que te levantaste con el ánimo de desafiar a tus neurotrasmisores, te cuento algo más. Es posible nutrir este discurso simple y transformarlo en una presentación menos esquemática. ¿Cómo? Te cuento: definiendo tu misión o propósito vital.

 

Un elevator pitch más allá de lo básico.

 

Mi propósito es creer, crear y servir. Claro, que la presentación oficial del novio de tu prima no es el momento para la hondura filosófica.  Ahora, cuando tengas un rato más, tu elevator pitch se enriquece si se le añade:

 

4- Un propósito.

 

Cada actividad tiene un significado profundo para quien la lleva a cabo y para quien la recibe. Quizás este aspecto es más evidente en  la oferta de servicios, cuando ayudamos a otra persona a resolver un problema. Sin embargo, no es patrimonio exclusivo de quienes ofrecen servicios. Tus productos, seguramente nacieron de un propósito.

Por ejemplo, el valor de los objetos diseñados y realizados a mano trasciende las utilidades prácticas del objeto creado. Una buena fotografía crea memoria y una prenda bien diseñada puede ser la diferencia entre sentirte especial o sentirte “una más”. Quienes producen objetos hechos a mano revalorizan los vínculos y el contacto con los materiales nobles que perduran de generación en generación. Eso, es un propósito.

¿Aún te resulta difícil definir tu propósito? Te invito a que conozcas el ebook que escribí al respecto: Mentalidad Wabisabi. En él cuento mi propia experiencia y te ofrezco pautas simples para que la búsqueda de este eje en tu vida sea más placentera.

 

5- Un poco de magia.

 

Tu espíritu es creativo, así que me atrevo a afirmar que existen adjetivos que tienen una íntima relación con tu negocio. Regalándote un rato sin distracciones para pensar, seguramente esta palabra – o palabras- surgen sin esfuerzo. También podrías consultar esta lista de adjetivos para empresas. Pero, para ser honesta, confío más en tu intuición creativa que en las listas pre-definidas.

Por otra parte, no siempre se produce el momento de iluminación que sintetiza toda tu experiencia en menos de dos minutos. Presionarte no va a mejorar la situación. De modo que, lo mejor es escribir una primera versión y dejarla madurar en tu imaginación. Repetirla frente al espejo. Re-escribirla cuando sientas que se puede decir de una forma más simple y efectiva.

Tu elevator pitch es una invitación al diálogo. Con lo cual, lo ideal sería que anticiparas los posibles escenarios de interés y cuáles son las preguntas que surgen naturalmente de tu presentación. Por supuesto, mi sugerencia es que las prepares con tiempo. También que las ensayes. ¿Por qué? Porque nada genera más confianza en tu interlocutor que la seguridad en tu voz.

 

El bonus: la sentencia final.

 

La magia de las palabras puede tomarse su tiempo para madurar. Lo que no debería dilatarse es tu sentencia final. El cierre de tu elevator pitch. ¿De qué serviría toda la estructura anterior si no ofrecemos a nuestro interlocutor la posibilidad de seguir dialogando?

Una formula directa es más que suficiente: “Sería un placer agendar el próximo martes una reunión para conversar con más detalle sobre…” Mejor aún si estás tomando la iniciativa: “El próximo martes podría pasar por su oficina (agendar una video-conferencia) para contarle con más detalle cómo puedo ayudarlo a…”

Simple ¿no? Si te entusiasma seguir aprendiendo sobre cómo desarrollar éste y otros textos que forman parte de tu relato de marca, te invito a leer el siguiente artículo: Relato de marca: ¿Tu relato y tu marca son lo mismo?

 

Ahora: comienza a escribir tu elevator pitch.

 

Quisiera añadir tres detalles que no atañen a la escritura pero son significativos para el éxito de tu presentación.

 

  • Hablar con calma. La impaciencia aniquila cualquier esfuerzo de preparación que hayas realizado. Hablar con calma y un tono seguro es tan fundamental como utilizar las palabras correctas.
  • Sin presionar a tu interlocutor. La persuasión  es un proceso de más de dos minutos. Al presentar tu elevator pitch, tu atención se enfoca en lograr que tu interlocutor solicite más información. O tus datos de contacto. Por eso es elemental que lleves tarjetas de presentación -en el caso de un encuentro presencial.
  • Escribir variantes de tu elevator pitch. ¿Quién dijo que tenías que limitarte a escribir un único discurso? Es posible que tengas a tu disposición diferentes versiones, para diferentes públicos objetivos o para contextos diversos.

 

Ahora, es tu turno. Te animo a que escribas tu elevator pitch en los comentarios para que podamos compartirlo, pensarlo y darlo a conocer. También podrías pedir acceso a mi comunidad de aprendizaje y poner en práctica lo que aprendiste en este artículo para presentarte. Te espero dentro: Escribe y Vende.

Relato de marca: ¿Tu relato y tu marca son lo mismo?

El tema es el siguiente: si tomaste posesión de una idea es necesario que te prepares para contarla. El primer paso en la construcción del vínculo con tu audiencia es aprender a narrar. Sin duda,  estarías necesitando un relato de marca para comunicar la vida que late en tu producto o servicio.

¿Por qué? Porque tu historia te da espesor a los ojos de una audiencia. Es tu quién, qué, dónde, cuándo y por qué.  Especialmente, tu gran por qué.  Toda empresa humana tiene un propósito con raíces en tu experiencia personal, porque lo personal y lo profesional se superponen cotidianamente. Escribí al respecto de este punto en ¿Por qué escribir un blog para trabajar la marca personal?

Estos detalles -la historia personal y profunda de tu relato de marca- son los que tu audiencia disfruta conocer. Porque cuando conectamos con una marca, lo hacemos porque resuena con nuestras propias aspiraciones y deseos. Con la persona que somos tanto como con la que queremos ser.

Si aún te habita la duda respecto a la necesidad de diseñar tu historia, si aún no figuraste el poder del storytelling  para hacer crecer tu proyecto personal: estás necesitando una dosis de desmesura. 

Si creés que las historias son solo entretenimiento y que el “sotrytelling” es otra gringada de moda… Dejame decirte que la palabra será una gringada  pero el concepto es trans-histórico y trans-nacional: contar historias es la mejor forma de poner en contacto dos almas humanas.

 

Te cuento cómo construir tu relato de marca en cuatro definiendo a quién escribirle, dónde y por qué es importante definir tu mensaje para emocionar, persuadir y vender.

 

Tu relato de marca o ¿tu relato y tu marca?

 

¿Sentís una fe ciega en tu proyecto? Dejame adivinar: es mayor la fe en tu idea que en tu capacidad de realizarla. Te entiendo.  En mi historia personal, también llegó antes la fe en el mensaje que la confianza en el mensajero. Es una forma de tomar impulso para empezar. Sin embargo es más que saludable que cultives tu ego, porque las marcas sólidas tienen sus cimientos en personas que creen en sí mismas.

El valor de la narrativa está más allá de la elaboración de tu mensaje de marketing. Un buen relato de marca nace del coraje de pararte en el borde el abismo, mirar hacia abajo y aún así, confiar en tu fuerza y saltar. Ese salto contiene de forma inherente la certeza de que vas a llegar al otro lado. Lo bueno siempre está al otro lado del miedo.

Cuando te sostiene esa clase de fe en tu proyecto y en tu capacidad de transformarlo en una marca, el relato que la cuenta es la síntesis de tus valores, creencias y propósitos. Porque las palabras que nos decimos a nosotros mismos (sobre nosotros y sobre quienes nos rodean) son las que hacen nuestro universo. Nada tiene entidad real hasta que le das un nombre y lo rodeas de palabras.

Dedicale un minuto a pensar en tu entorno y vas a descubrir una matriz infinita de palabras. Pero ponele que no tenés ganas de profundizar tanto. Pensá en las marcas que más te gustan y de qué forma están presentes en tu imaginación.

 

Efectivamente. Las marcas que más te gustan están cruzadas de mensajes. Mensajes que tienen como vehículo la palabra y la imagen para contar una historia.

 

Los mensajes que nacen de la certeza de tu capacidad de darle a otro ser humano lo que necesita para vivir una vida mejor, ganan. No porque sean demagógicos sino porque esa confianza está presente en las palabras que elegís para narrar. Y ni te cuento en tu forma de decirlas. Pero ese es otro tema, que si querés leer, te dejo por acá:  Elevator Pitch.

 

Tu relato de marca en 4 pasos.

 

Tu relato de marca es la expresión textual de tu identidad. En este sentido, se construye con todas las manifestaciones de tu marca en relación con una audiencia específica. No solo es tu historia emprendedora, es la suma de todos los textos e imágenes que expresan tus valores y tu propósito. Este relato se articula en torno a cuatro grandes preguntas:

 

  • ¿Qué expreso en mi mensaje?
  • ¿A quién está dirigido?
  • ¿Dónde lo expreso?
  • ¿Desde qué voz y perspectiva?

 

Veamos en detalle cada uno de los aspectos anteriores para que transformes tus ideas sueltas en un relato de marca que te diferencie de la competencia.

 

1- ¿Qué expreso en mi relato de marca?

 

Tu relato de marca expresa el qué y el por qué de tu proyecto personal. Definir tu propósito es la base del mensaje y asumir el protagonismo una condición necesaria. Lo sé. Justo cuando pensabas esconderte detrás del logo, te recuerdo que las personas queremos comprarle a otras personas. Salvo que seas una marca consolidada por la tradición -o una gran corporación- nada tiene más sentido que ser visible como ser humano en los espacios en los que tu marca se manifieste.

La decisión de exponerse a través de un relato de marca nunca está exenta de dudas. En muchos casos, además, decidir qué contar y cómo contarlo supone un conflicto real. ¿Por qué? Porque escribir desde la experiencia y las emociones que me caracterizan como persona es una forma de revelarme frente a otro para generar deseo.

 

En definitiva, el objetivo de todo relato de marca es generar el deseo de ser, poseer y pertenecer. Hay que sentir mucha comodidad con la propia piel para diseñar este mensaje sin sentir la punzada del pudor o la inquietud de ser juzgado.

 

La visibilidad del mensaje es una elección de visibilidad del yo que lo escribe. Cito solo algunos ejemplos: Steve Jobs, Nelson Mandela, Richard Branson, Walt Disney, Bill Gates.  La lista es caótica pero elocuente: quien tiene un mensaje potente, le da su propia voz.

Sin embargo, hay un paso más allá de la definición del propósito y la aceptación de la visibilidad. Las marcas exitosas parten de la introspección, pero triunfan porque son capaces de proyectarse, contando las historias que laten en la mente -y los corazones- de su audiencia. Porque antes de aprender a contar, se aprende a escuchar.

 

2- ¿A quién dirijo mi mensaje?

 

Vos sabés que si “ellos” vieran lo mismo que vos, se enamorarían de tu producto o servicio. Si tus potenciales clientes entendieran los beneficios de tu propuesta, no dudarían un segundo en aceptarla.  ¿Por qué entonces no se fascinan con relato de marca?

 

  • Quizás, estés hablando con las personas equivocadas.
  • De pronto, no te estás moviendo lo suficiente.
  • Probablemente, no encuentres el tono para hablarle a esta audiencia.

 

En el peor de los escenarios, todos los puntos anteriores se hacen presentes.  Mantengamos la calma. Nada es irrecuperable. Un ejercicio de reflexión y un buen relato son antídoto más que suficiente para los males de la invisibilidad. Claro, esto será posible si antes resolviste quién es tu cliente ideal. ¿Querés aprender más sobre el tema? Entonces, te sugiero leer: 5 pasos para definir tu cliente ideal.

Un buen narrador es aquel que cómo conectar a través de su experiencia con los deseos y aspiraciones de quienes escuchan. Esta habilidad está vinculada con la empatía y se entrena conociendo profundamente a las personas que te interesa convocar. Eso que quien te escucha olvidó o no sabe cómo contar. Tu relato de marca, le devuelve las palabras.

 

3- ¿Dónde expreso mi relato de marca?

 

O lo que es lo mismo: ¿cuáles son las plataformas para dejar constancia de mi presencia online? Esta respuesta vas a obtenerla luego de pensar seriamente en las dos primeras preguntas. Me atrevo a la obviedad de escribir que tu relato de marca tiene que expresarse allí donde esté la audiencia específica a la que se dirige tu mensaje.

Por supuesto, las obviedades son simplistas. ¿Por qué? Porque no solo tiene que ser el espacio en el que se encuentre tu cliente ideal sino que deberían ser espacios en los que sientas comodidad para expresarte naturalmente. Supongamos que tu cliente ideal dedica más tiempo del que confiesa a Instagram. Es un detalle interesante y podrías obtener mucho provecho de esta información. Sin embargo, la imagen no es tu mundo de referencia. Y esa tensión se advierte en tus publicaciones.

Frente a una situación como la anterior, podrías ensayar dos respuestas. Esforzarte por aprender el “lenguaje” particular de esta red, encontrando tu estilo personal o contratar un profesional que te ayude a organizar, planificar y publicar para obtener los mejores resultados posibles. El mismo ejemplo podría extenderse a otras redes y la respuesta le concierne únicamente a quien escribe.

 

4- ¿Con qué voz expreso mi relato de marca?

 

La decisión de tu voz de marca es sumamente importante en la construcción de tu relato. Para que comiences a delinear tu identidad verbal, te sugiero:

 

  • Claridad y simplicidad. Que tu mensaje sea sencillo de entender y no ofrezca lugar a dudas. Una buena historia de marca disminuye el riesgo de la interpretación (lo disminuye, no lo anula).
  • Autenticidad y honestidad. Tu relato de marca tiene que expresar tu verdadera forma de ser y sentir. Una historia se confirma con el tiempo y soportar una impostura es enloquecedor. Si no lo creés, ni lo menciones.
  • Inspiración y oportunidad. Es muy importante aprender a escuchar e interpretar a tu audiencia. De lo contrario todo el tiempo estamos en el riesgo de contar algo que ya escucharon o algo que no les interesa en lo más mínimo.

 

Es importante que comprendas que si bien la voz de tu marca es una decisión que afecta a todos los mensajes que escribas esta voz puede expresarse en distintos tonos.

 

Parece un concepto complejo, pero realmente es muy simple. Un ejemplo podría ayudarte a identificar los diferentes tonos de tu voz de marca. ¿Tu relato de marca se expresa en Facebook y en Linkedin? Los diferentes objetivos y audiencias en ambos, naturalmente te conducen a utilizar diferentes tonos.

En la primera red, el tono es relajado, incluye expresiones coloquiales, contracciones, jerga e incluso emojis y gifs. La naturaleza profesional de Linkedin supone mensajes igualmente conversacionales, pero con mayor grado de formalidad. Probablemente pensarías mucho antes de incluir un emoji. ¿Más claro? Si te interesa seguir aprendiendo sobre el tema, te sugiero leer: Identidad verbal de marca.

 

Sentate a escribir tu relato de marca.

 

Si aún sabiendo esto, escribir tu relato de marca te aterroriza,  hoy quiero que comprendas que antes que la historia de tu marca está tu historia. Detrás de tu historia, están todas las palabras que te hacen la personas que sos.  El verdadero reto consiste en escribir tu historia y permitir que se expanda en la mente de tu audiencia. Dejarlos que terminen de construirla con sus propias experiencias.

Tomate un minuto para reflexionar sobre lo que te detiene al escribir tu relato de marca, porque en ocasiones, no tiene nada que ver con tu capacidad de escribir sino con creencias más arraigadas y poderosas (que obvio, son palabras). Luego, te invito a unirte a mi comunidad de aprendizaje: Escribe y Vende. ¡Te espero dentro!