Atención: las tres técnicas de storytelling que comparto contigo a continuación, transforman radicalmente el vínculo con tu audiencia.  Te recomiendo usarlas con precaución para evitar que los clientes enamorados de tu marca te persigan para tomarse fotos contigo mientras estás de vacaciones con tu familia.

Este es el artículo que es necesario leer cuando se decide potenciar la imagen marca, generar reconocimiento y aumentar la venta de productos o servicios.

Ahora que lo he dicho, es tu responsabilidad cómo vas a usar este conocimiento para tu bien y el de las personas que accedan a tus contenidos. ¿Continuamos?

Técnicas de storytelling

Técnicas de storytelling: ¿por qué usarlas para tu marca?

De pronto por tu imaginación cruza la peregrina idea de que mi promesa es desmesurada. Quizás lo sea. Quizás tus vacaciones no se vean afectadas por una horda de fans seducidos por tu propuesta. Pensar en un guardaespaldas para proteger tu intimidad es un exceso. Sin embargo, confiar en la habilidad de contar historias para emocionar como estrategia para consolidar el vínculo con tu audiencia, no tiene nada de exageración.

Cada una de las historias que contás es una pieza que configura la identidad de tu marca.

A través de las técnicas de storytelling es posible generar emociones en tu audiencia -toda la gama de emociones humanas, que no son pocas. A partir de estas emociones, tu marca se vincula a experiencias positivas y reconfortantes. De ésas que buscamos repetir porque traen a nuestra memoria momentos placenteros.

Empecé a contar historias desde antes de lo que puedo recordar y a lo largo de mi vida, las historias fueron amor, consuelo, reivindicación, disfrute del acto de decir y leer. Aún conociendo el poder persuasivo de las historias, solo recientemente pensé en ellas como herramientas para obtener mis objetivos.

Sin embargo, una rápida revisión biográfica no hace más que confirmar que no he hecho otra cosa, que contar para seguir adelante.  A veces fui buena narradora. Otras, dejé mucho que desear.  ¿No es así que se escribe?

Técnicas de storytelling en tu camino como narrador.

Hoy, te propongo iniciar tu camino como narrador. Un camino en el cual aprender a contar es el primer paso para ganar la confianza de tu audiencia y disfrutar de las amables recompensas de ser un referente.

Las técnicas de storytelling que voy a presentarte son tu punto de partida para transformar la comunicación con tu audiencia. ¿Por qué? Porque son simples y no es necesario un posgrado en Letras para ponerlas en práctica.

La habilidad de contar es natural a tu condición humana. En consecuencia, tu meta a partir de este momento es refinarla. No se trata de empezar de cero sino de saber encontrar tus fortalezas escribiendo y atenuar aquellos puntos que no te hacen un favor.

Técnicas de storytelling para cautivar.

Las reglas son más propias de la gramática que del storytelling. Existen reglas para escribir con corrección. Sin embargo, el arte de narrar tiene fundamentos muy diferentes. Para contar es necesario escribir con mediana corrección, eso es indudable. Pero el relato no se rige por reglas sino por «principios»,  guías de estilo que pueden ayudarte a construir discursos con una estructura coherente.

No hay ser en la tierra que pueda prometerte que aprender estas técnicas de storytelling garantiza el éxito infalible de tus narraciones. Lo que va a garantizar el éxito de tus historias es un entramado casi mágico entre tu conocimiento de los principios básicos para contar y tu capacidad de empatizar con la experiencia humana.

Si leíste con atención habrás notado el «casi» que acompaña la magia. Porque en la escritura, más allá del encanto, hay horas y horas de «culete en silla», escribiendo.

Es verdad que esta afirmación puede destrozar las ilusiones de cualquiera. Ahora,  veamos juntas la otra parte: lo que te distancia de cautivar a tu audiencia contando, son horas de práctica.

¿Qué necesito para usar estas técnicas de storytelling en mi marca?

Dejame contarte algo más interesante. Sí. Siempre es mucho más interesante saber qué es lo que no necesitás para poner en práctica estas técnicas de storytelling. Veamos:

  • No es necesario nacer con ninguna condición intelectual especial ni un don descubierto en un momento de iluminación.
  • La formación académica ayuda mucho. En definitiva, significa que durante casi veinte años de tu vida, estuviste escribiendo en distintas instituciones. Sin embargo, un título no garantiza la capacidad de narrar.
  • Tampoco es posible comprar la experiencia intransferible de escribir desde tu estilo personal. Ni la experiencia vital que enriquece tus textos y les da espesor.

Es posible contratar alguien que escriba tu mensaje de marca. De hecho es totalmente lícito. Ahora, me animo a especular que, si aterrizaste en este espacio es porque te motiva el interés de aprender a escribir tus propios textos. Equivocándote lo que sea necesario y descubriendo cómo perfilar un estilo único.

Todo lo que escriba un profesional no deja de ser un trabajo por encargo. Y  los encargos pueden ser formalmente perfectos, pero no siempre están animados por el espíritu de tu marca.

Comencemos a obtener ese espíritu auténtico de tu marca con las siguientes técnicas de storytelling.

1- Pensamiento cinematográfico.

Una de las técnicas de storytelling más eficaces para cautivar a quien escucha es pensar en la escena que queremos retratar en movimiento. Dejá de pensar en palabras y comenzá a pensar en imágenes. Cuando quieras relatar vívidamente, imaginá el escenario, el personaje, sus gestos y acciones.

Los colores, los olores y las texturas también son importantes. Quizás no vas a contarle a quien te escucha todos los detalles que imaginaste. Pero, cada uno de ellos enriquece tu visión de la escena que estás presentando.

En ese sentido: antes de ser la narradora, vas a ser la directora de la película que cuenta tu historia.

Con esta imagen, tus relatos son más auténticos porque no vas a describir estados de ánimo, vas a mostrarlos con palabras.

Ejemplo desmesurado.

Ilustremos con el ejemplo. Pensemos que tu interés es presentar un programa online para que tu audiencia logre finalmente terminar con sus deudas financieras. Sin duda, son numerosos los argumentos racionales que podrías utilizar para incentivar la participación de tu audiencia.

De hecho, podría decirte que si tu audiencia cultivara esa visión racional, probablemente no necesitara tu programa. No es únicamente una suposición. Más allá de las circunstancias específicas, las personas nos endeudamos al gestionar emocionalmente las finanzas.

Por supuesto que tu programa aspira a quebrar con esta forma de organizar la economía doméstica. Pero, para cautivar la imaginación de tu cliente ideal, para envolverlo en el clima de la identificación personal, no vas a persuadir con argumentos, vas a presentarle una historia.

¿Qué historia contar?

Imaginate esta escena inicial:

María está en la mesa de su cocina. Llegó de trabajar y no pudo sacarse el abrigo. No se siente cómoda ni abrigada en un pequeño apartamento alquilado en el que la calefacción ni funciona, ni la podría pagar.  En el dormitorio juega su hija de tres años. Ema estuvo todo el día en el jardín de infantes para que ella pudiera destinar ocho horas de su tiempo a una actividad que apenas paga las cuentas. Y la asquea.

Tiene que preparar la cena con lo que hay en la heladera: un huevo y algo de leche. Tendría que salir a comprar una lata de arvejas. Con eso, puede preparar un omellette. Pero está ensimismada en la montaña de cuentas que se acumulan sobre la mesa. Quisiera poder romperlas una por una. No puede. Está cansada. deja caer la cabeza sobre la mesa. Mientras, escucha que su hija la llama.

Esta es la escena inicial de tu historia. La situación de María es la de tantas mujeres que necesitan tu programa para salir de deudas. O para iniciar un negocio paralelo que les ofrezca una ganancia extra. Es tu gancho. Es el dulce que recubre tu propuesta. Estás utilizando el pensamiento cinematográfico para contar. Espero lo apliques a tu negocio.

2- Relato es conflicto.

No hay historia sin conflicto. Entendámonos: no se trata de que me escribas una telenovela turca. Nada de eso. Estoy recordándote que la escena que imaginaste tiene movimiento. «Algo» está pasando y ese algo mueve a tu personaje. Que sí: es posible que seas vos misma o uno de tus clientes.

Ese «algo» no tiene que ser épico para que estas técnicas de storytelling funcionen. Puede ser una anécdota muy simple, pero tiene que estar pasando (que es gerundio e indica la acción mientras ocurre).

Si no estás usando verbos conjugados en tu historia algo está mal.

Recordalo porque es una de las técnicas de storytelling más básicas.

Ejemplo desmesurado.

Quizás te preguntes qué puede ser conflictivo en tu historia cómo para aplicar estás técnicas de storytelling en tu relato de marca. Dejame ofrecerte una guía, simplemente apelando a las diferentes acepciones de la palabra «conflicto» en el diccionario:

  1. Combate, lucha, pelea: el núcleo de tu historia puede ser un combate físico con un enemigo externo o no. De hecho, nada funciona mejor que aunar a tu audiencia en torno a un enemigo común con el cual luchar.
  2. Apuro, situación desgraciada y de difícil salida: atrevete a narrar los obstáculos en tu camino hacia el objetivo que te hayas propuesto. Los seres humanos empatizamos con quienes tienen el coraje de contar sus dificultades. Especialmente si supieron vencerlas.
  3. Problema, cuestión, materia de discusión: una reflexión profunda sobre un tema que preocupe a tu audiencia, también se considera «conflicto».  El planteo de un problema con las conclusiones que hayas obtenido del mismo, siempre enriquece a tu audiencia.
  4. Coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo: las luchas no son todas físicas. Las contradicciones internas y los combates interiores también son una fuente de conflictos relatables.

Solo voy a pedirte algo. Encarecidamente. Huí de los lugares comunes. El mayor pecado de un narrador es aburrir. Siempre.

3- Quedarse con lo relevante.

Es la regla de oro de Chéjov. Cada objeto en escena tiene que ser imprescindible para la historia que estamos contando. ¿Qué quiero decirte con esto? No realices descripciones kilométricas con cientos de adjetivos. No proliferes en detalles que en nada aportan a lo que estás contando. Te dejo las palabras del autor:

Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí.

No tengas una arma cargada en una escena si no se va a usar. No menciones el  vibrante color de las cortinas si no estás vendiendo el jabón para mantener su brillo. ¿Capisci?

Algo más que técnicas de storytelling.

Las técnicas de storytelling que menciono en este artículo son simples de aplicar sea cual sea tu producto o servicio. Lo más efectivo en tu estrategia de marketing es también lo más sencillo.

Aunque nosotros tenemos la sensación de que existe un complejo y oscuro secreto que solo poseen quienes tienen éxito, lo cierto es que el éxito es simple.  El único truco es ser constante en practicar las técnicas para comprobarlo.

¿Querés seguir aprendiendo sobre cómo escribir para emocionar? Entonces te invito a leer: 7 formas de usar tu storytelling de marca. También, te sugiero que dediques una hora de tu tiempo a entender cómo contar tu propia historia para emocionar, persuadir y vender.

Te recuerdo que, lo mismo en la vida que en estas técnicas de storytelling, no compliques: apelemos a lo que es natural, a tu identidad como persona y seguramente vas a estar mucho más cerca de ser memorable como marca.

Si te quema la necesidad de contarme o preguntarme algo ahora mismo, iniciemos el diálogo en redes sociales. Te invito a mi comunidad de aprendizaje: Escribe y Vende. Es gratuita, copada y allí comparto mucho más conocimiento sobre cómo escribir para emocionar, persuadir y vender.

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